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¡QUÉ FRÍO!
Rafael sale de taller.
Acaba de darle el debido mantenimiento a su motocicleta, y ahora va a subir a su habitación para leer el último número de su revista favorita de autos, Fastmag, para enterarse sobre las carreras y exposiciones de autos, y soñar despierto, imaginar que él maneja uno (o todos) de esos modelos impactantes sobre cuatro ruedas… cuando de repente, siente un escalofrío.
Se detiene.
- ¡Bbbbrrrr! – se abraza a sí mismo – Qué raro. – siente una ligera corriente de aire frío; siendo un reptil, es muy sensible a los cambios de temperatura – ¿Se habrá descompuesto la calefacción? ¡Bbbrrrr! –
Busca con la mirada al técnico-doctor-ingeniero-científico-arreglatodo de la familia, llamado Donatelo, pero no lo ve; a quien ve es a su Maestro sentado en el sofá, disfrutando de sus telenovelas, sin percatarse que su hogar dulce hogar está convirtiéndose en un refrigerador.
- Con la piel suavecita y calientita que tiene, ¿cómo se va a dar cuenta? –
Una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios al ocurrírsele una idea que le va a servir a no tener que subir a su habitación a buscar algo con que abrigarse.
Rafael va hacia el sofá, se sienta al lado de Splinter (quien se sorprende de la repentina llegada) y recarga su cabeza entre el cuello y el hombro de su Maestro.
Splinter no dice nada, sólo mira de reojo a su hijo, pero Rafael sabe que debe dar una explicación.
- Hace frío, Sensei. – cierra los ojos.
Splinter levanta la mirada. Siente una leve corriente de aire pero no le parece que, por esa ligera brisa, la temperatura de la casa esté bajando… aunque entonces recuerda que Donatelo, hace algunos minutos, le dijo que iba reparar el sistema "autoalgo" de "climatialgo" (que es el sistema que se encarga de regular la temperatura dentro de la casa) porque había sufrido una avería, y que lo iban a acompañar Leonardo y Miguel Ángel, porque si se quedaban en casa podía afectarles el frío, pero que esperaban regresar antes de que Rafael saliera del taller porque no pudieron avisarle de la avería; como le molesta que le interrumpan, por eso no le avisaron, pero mientras permaneciera dentro del taller, el frío no le afectaría.
Splinter vuelve a mirar de reojo a Rafael.
Quizás él no sienta tanto frío, pero sonríe, y abraza a su "pequeño" retoño.
Rafael se acurruca más en su cálido y abrigador refugio.
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Esto es lo que divagué de lo que pasa después: Cuando llegan los otros y ven a Rafita (acurrucado con Splinter), y Rafita siente las miradas, entre abre un ojo y dice: "¿Qué? También es mi papá.". Los otros sienten envidia y se acurrucan con su papi.
n.n
Escribí este drabble porque Shun2007 pidió uno que fuera de Rafita.
Ojala te haya gustado Shun2007.
Gracias por leer.
n.n
