Después de haber discutido por un par de minutos me di cuenta que ya no valía la pena luchar por algo que al final no ganaría.
—Esta bien.—Contesté mirando a Erwin.
Él me sonrió.
—Desde hoy Jade será tu jefa,—Menciono y me mordí los labios.
Me limite a asentir con la cabeza.
—Te puedes ir.—Comentó y me di la vuelta.
Camine hacia puerta, giré el pomo de la puerta y salí de allí.
Mientras caminaba por el pasillo me di cuenta que una de mis manos tenía un poco de sangre, había apretado los puños demasiado fuerte.
—West es una estúpida.-Grité.
-¡Ey, no me insultes que desde hoy soy tú jefa!-Contestó.
Suspire y me detuve, Jade se acercó y me miro divertida.
—Aunque no lo parezca tú si quieres estar conmigo.—Señalo mordiéndose el labio.
—Prefiero morir antes de estar contigo.
Me tomó de la cintura y rápidamente me jaló hacía ella. Me miro unos segundos a los ojos, con una de sus manos quitó los mechones que estaban cerca de mi oreja y se acercó a ella sin quitar la mano de mi cintura.
—No mientas.—Acusó él y me estremecí.—Tú quieres estar conmigo, te gusto. —Besó mi cuello y volví a estremecerme.
¡Qué mierda me esta pasando! La aleje de mí y lo último que sentí fue mi mano caliente y punzándome.
—¡Nunca en tú maldita vida vuelvas a hacer eso!—Grité enojada.
Ella sonrió.
—Tal vez no por ahora.—Comentó.
Me di la vuelta y camine hacía mi oficina, al entrar me encontré con Cat.
—¿Qué fue eso?—Preguntó con intriga.
—Creí que te habías ido.— Comenté mirándola.
—No me cambies el tema ¡Jadete beso! —Gritó emocionada
—Es una imbécil.—Contesté
—Pero esta buena. —Agrego ella sonriente.
Mi móvil comenzó a sonar y a moverse por la mesita del centro, no contesté. Pero a medida que pasaban los minutos el móvil volvía a sonar.
Estiré mi brazo y comencé a toquetear la mesita, cuando lo tuve en la mano, apreté el botón verde y me lo lleve a la oreja, todavía no abría los ojos.
—¿Hola?—Contesté apenas.
—Te necesito aquí.—Dijeron del otro lado.
¿Acaso Jade me iba a joder hasta en la madrugada?
—¿Para qué?
—Soy tu jefa.—Recordó.
Colgué, salí de la cama y me coloqué unos jeans, una polera blanca y unas vans, tomé mi cartera y mi móvil y salí de allí.
Al llegar, pregunté por su oficina y esta estaba en el segundo piso.
Camine por el largo pasillo y cuando iba por la mitad escuché una guitarra sonar, llegue hasta la puerta y entré sin avisar.
—Aquí estoy.—Salude sentándome en el sillón.
—¿No te enseñaron modales?—Preguntó levantándose y acercándose al estuche de la guitarra.
—¿Para qué me quieres?
—Necesito que me ayudes.—Cerró el estuché y se acercó a la mesita para darme un folder. —Steven Carson— Comentó y tomé los papeles en mi manos.
—¿Y yo para que sirvo?
—Quiero que me acompañes a la fiesta de esta noche.
—¿Por qué yo? Hay muchas más chicas.
—Losé, pero solo te quiero a ti.
Sentí mis mejillas arder
¡Victoria Vega nunca se sonroja! Me recordé y sacudí mi cabeza.
—Esta bien…—Contesté mordiéndome el labio.
Jade decidió tomar el primer vuelo hacia California y aunque fue un poco cansado, la pelinegra tuvo que conducir hacía la pequeña casa en la que nos quedaríamos.
Elegí la última habitación y ella se quedo en la de enfrente, cuando termine de acomodar algunas de mis cosas, baje al living.
—Steven Carson, treinta nueve, casi cuarenta, estafador, tiene esposa y una hermosa hija, sin olvidar que es millonario ¿Qué más puede pedir?— Dijo Jade y tomó un poco de su café. Vaya esta chica si que tiene un serio problema con el café.
—Vivir mucho tiempo.—Respondí y ella río.
—Él muy descarado estafo a Earwin y lo invitó a su fiesta de cumpleaños.—Me miró.— Aunque nosotros iremos por él.
—¿Y que se supone que tenemos que hacer?—Pregunté con curiosidad.
—Erwin me ha dicho que Steven tiene varias listas con los nombres de las personas mas ricas de esta ciudad.—Carraspeo la voz.—Y ahí es donde vas a entrar tú.
—¿Qué tengo que hacer?—Me senté en el sillón de enfrente.
—Seducirlo…
¡Maldita la hora en la que acepte!
—¿Estas lista?—Preguntó Jade desde el otro lado de la puerta.
Exhale e Inhale unas cuantas veces y cuando estuve un poco tranquila, salí de la habitación.
—No tengo malos gustos.—Dijo sarcástica mirándome de arriba hacía abajo.
Este vestido me incomodaba bastante, me quedaba arriba de las rodillas y es que yo no estaba acostumbrada a usar este tipo de prendas, yo era de vaqueros, poleras cómodas y vans. Me toqué el extremo del vestido y lo jalé hacía abajo.
—Sigo sin entender porque dije que sí.—Se acercó a mí.
Tomo mi cabello y lo acomodo dejándolo del otro lado, se acercó a mi oído y colocó una de sus manos en mi cintura.
—Tal vez, si no fueras mi compañera…—Dejo las palabras en el aire y trague saliva.
Se alejó de mí y entro a su habitación, yo entré a la mía y me coloqué un abrigo, volví a salir y baje las escaleras lentamente. Mi corazón.
« Tal vez, si no fueras mi compañera…»
Esa frase daba vueltas por mi mente.
—Vámonos.—Hablo Jade sacándome de mis pensamientos.
Caminé detrás de ella y noté que traía traje, en cuanto entramos al auto lo echo a andar.
—Tienes que tener cuidado con Steven—Aconsejó ella.
—Te gusta hacerme la vida imposible ¿No?—Pregunté.
—Algo así.—Río.
—No importa, sigues siendo una pelinegra idiota.
Al llegar a la mansión de Steven, Jade me llevo hacia el enorme salón donde estaba mucha gente.
—Ese de allá es Steven.—Susurró ella.— Me conoce.
Cuando aquel hombre se dio cuenta de que Jade estaba allí se acercó animadamente.
—¡West que alegría verte!— Saludo el señor abrazando a la pelinegra.
—Hola Steven.—Contestó Jade.
—¿Quién es esta guapa chica?—Preguntó mirándome a los ojos.
—Mi novia, Allison.—Se apresuró a decir.
—Mucho gusto.—Estiro la mano y yo la tome.
—El gusto es mío.—Contesté mordiéndome el labio.
Soltó mi mano.
—Fue un placer saludarte Jade.— Se despidió y Jade sonrió.
Se dio la vuelta y se alejó.
—No se te da mal el flirteo.—Dijo Jade y fruncí el ceño.—Ahora se va a ir a su oficina y ahí es donde esta el folder y la memoria.—Me recordó y asentí.
—¿Dónde esta su oficina?—Pregunté
—Vas a ir por allí.—Señalo el enorme pasillo.— Y la puerta roja es su oficina.
Me di la vuelta y comencé a caminar pero Jade me detuvo.
—Si te pasa algo solo grita, yo voy a estar caminando por allí ¿Esta bien?—Asentí de nuevo.—Ten cuidado pequeña.— Me sonrió.
Seguí caminando y cuando llegue a la puerta mis manos temblaron, suspire y abrí la puerta y Steven me miró.
—Lo siento…—Me disculpe.—Creí que era el baño.—Lo miré inocentemente.
—Tranquila, no pasa nada.—Dijo mirándome.
Sonreí.
—Pasa. —Pidió y entré completamente a la habitación.
Hola, espero que les haya gustado! Gracias por sus reviews!
PD: Debería tomarme mas tiempo en actualizar o sigo así?
Saludos.
