One Piece no es mío.


4

"No porque alguien no te amé como tu deseas..."


Ace abrió los ojos de golpe, su pecho subía y bajaba de forma rápida y tenía apretada la mandíbula. Giro sobre la cama hasta quedar con la vista fija en el techo, un ronquido a su lado le indico que su compañero se hallaba profundamente dormido. Desvío su mirada hacia él en un intento por tranquilizarse. El chico pelirrojo dormía profundamente sobre su costado izquierdo y con una mancha de baba sobre la almohada la cual abrazaba contra su pecho como una especie de oso de peluche. Era sorprendente que pese a su tamaño aquel chico pudiera lucir tan adorable cuando dormía. Se enderezó en la cama y tomo varias bocanadas de aire antes de apartar las cobijas y bajar los pies al suelo.

─No más inyecciones... por favor... ─murmuró él otro entre sueños antes de girarse y darle la espalda.

Una vaga sonrisa se formó en sus labios, seguro estaba recordando el accidente que tuviera tres días atrás, cuando por anda jugando con otros chicos cayeron sobre un nido de serpientes venenosas. Afortunadamente contaban con los sueros o no habrían vivido para contarlos. El chico a su lado había tenido que recibir tres vacunas diferentes y la doctora Kobato no era precisamente diestra para colocarlas, Ace ya había tenido la desgracia de conocerla, aunque siempre era preferible un moretón en el brazo o el glúteo a morir por envenenamiento. Se colocó las botas y salió de la habitación.

Los pasillos estaban completamente vacíos a esa hora, ni siquiera vio a una sola mucama, seguro todas ya estaban dormidas. «Porque la noche se hizo para dormir» se dijo cuando llego al ascensor. Aquel no era un hotel de lujo pero fue el único que la universidad pudo costear para todos. Al menos tenía agua caliente así que no estaba tan mal, eso y que la cafetería estaba abierta las 24 horas. La chica encargada del turno pareció molesta al verlo pero aun así le sirvió una taza de café y le entrego los 5 panecillos que le quedaban advirtiéndole que la cocina estaba cerrada, le dio las gracias y se sentó en una de las sillas más alejadas de la barra y saco su libreta de notas, si no podía dormir se pondría a trabajar.

Llevaban dos semanas en aquel lugar y tenía que admitir que estaba resultando más interesante de lo que había pensado. Todo aquello era como estar en una especie de mundo diferente, aun y cuando su trabajo fuera únicamente traducir había estado participando de forma activa en las excavaciones. Siempre que encontraban algo nuevo tenía alguna inscripción que necesitaban traducir en ese momento, pero el verdadero tesoro para él fue aquella enorme lapida de piedra con esos extraños símbolos, la lengua no le resultaba conocida y estaba muy seguro que no era gyojin. Aquella piedra era lo que estaba acaparando todo su tiempo pero admitirá que no había tenido ningún avance, a menos que descartar idiomas fuera un avance.

Coloco cada uno de los dibujos que había hecho de la tabla y los miro sin verdadero interés, era obvio que lo que no había descubierto en semanas no se le presentaría como una iluminación nocturna mientras tomaba una taza de café, pero quería distraerse con algo. Había estado soñando con cosas del pasado, sucesos olvidados. Cada recuerdo se presentaba como si fuera la escena de una película que vez por segunda ocasión, donde ya conoces el desenlace por lo que notas cosas que al principio pasaron desapercibidas.

Aquella noche, por ejemplo, había estado recordando la fiesta de Halloween a la que acudió cuando estaba en la secundaria. Fue la primera vez que acudía a una y pudo hacerlo únicamente porque sus padres se quedarían esa noche y no tendría que cuidar a su hermano. Decidió disfrazarse de vampiro, Marco y el habían hecho una apuesta para ver quién era el mejor vampiro, su amigo decía que llevaba las de perder porque los vampiros no tenía pecas. Previendo esto había comprado un maquillaje especial para su disfraz que le daría la palidez necesaria a su piel y ocultaría sus pecas. Cuando le mostrara el disfraz a Luffy este se había molestado diciendo que a él le gustaban sus pecas y que no quería que las cubriera. Tuvo que asegurarle que aquello era solo maquillaje y que sería solo por esa noche, aunque aquello no lo salvo de que apenas regresara esté fuera corriendo por una toalla húmeda para quitarle el maquillaje. Recordaba que la sonrisa de Luffy era cada vez más amplia conforme retiraba el maquillaje y sus pecas quedaban al descubierto.

Toco su rostro con la yema de los dedos. Cuando aquellas manchas comenzarán a salir su madre pensó que se trataba de alguna especie de salpullido y le dio una crema para que usara prometiendo que cuando regresaran de su viaje lo verían. Cuando regresaron, ya tenía todas las mejillas cubiertas de esas manchas. "Pecas" las llamo su padre al verlo, intentaron de todo para disminuirlas pero no lo consiguieron, continuaron apareciendo como si estuvieran burlándose de ellos. Al final sus padres se rindieron pero Ace se dio cuenta de que a su madre no le agradaban. Muchas veces se preguntó porque no habían podido salirle en la espalda o en el pecho, en algún lugar donde pudiera cubrirlas, ¿Porque habían tenido que salirle en la cara?

Aunque a Luffy nunca parecieron desagradarle. Su hermano había nacido cuando aquellos puntitos ya cubrían todo su rostro. Considerando como era el menor, seguramente tampoco le habrían agradado cuando recién aparecieron, a su hermano no parecía gustarle nada que modificara su apariencia. Marco y sus amigos se habían hecho un tatuaje de fraternidad y lo invitaron para que se lo hiciera con ellos, cuando le contara a Luffy había hecho tal berrinche que solo pudo tranquilizarlo prometiéndole que no lo haría.

Nada de aquello era normal, ¿cómo nunca se dio cuenta de ello? Había pensado que Luffy lo quería como a un hermano y que, en su mente infantil, había asumido el rol de guardián, nada más. Ahora se daba cuenta que había estado cegado por ese cariño sincero e incondicional que le daba el menor, era la primera vez que lo experimentaba. Su hermano lo necesitaba y él estaba allí para él, quería ser un buen hermano. Una sonrisa torcida se formó en sus labios, que patético hermano resulto ser.

Miro los dibujos y suspiro, dudaba que sentirse miserable fuera a solucionar algo a estas alturas. La relación con su hermano estaba destruida por completo, no podía estar junto a él como un hermano y no podía estar junto a él como el menor quería. Luffy creía que con irse lejos todo se solucionaría, pero por muy lejos que se fueran nada cambiaría el hecho de que eran hermanos.

─Atlas es el titán que carga el mundo sobre sus hombros. Supongo que debe lucir como tú en estos momentos.

Ace levanto la vista de los dibujos. Frente a él, con su típica sonrisa misteriosa y esos intimidantes ojos azules clavados en él estaba Nico Robin.

Considera como la mejor arqueóloga del mundo, se había graduado a los 8 años de la universidad y desde entonces había dedicado su vida a la arqueología. Su madre Nico Olvia fue una de las mejores arqueólogas de sus tiempos pero su hija la había superado fácilmente, su nombre brillaba por sí mismo y no por ser hija de su madre. Ace aún se sentía un poco confundido con aquella mujer, lejos de su fama lo que le llamaba la atención era que pudiera pasearse por las excavaciones con aquellos vestidos tan cortos y entallados usando unas enormes botas con tacón de aguja.

─¿Trabajando hasta tarde? ─pregunto la chica mirando los dibujos sobre la mesa y tomando uno de ellos.

─No podía dormir. Pensé que todos dormían.

─Suelo leer casi toda la noche ─explico la chica sentándose en la silla vacía frente a el─. Nunca imagine ver a alguien que utilizará el método de calcado para obtener reproducciones. Pensé que serias como el resto, utilizando dispositivos electrónicos y esas cosas.

─El calcado me permite obtener impresiones más claras.

La cercanía de aquella mujer lo ponía nervioso. Pese a que ambos eran de la misma rama de la arqueología, nunca había tratado con ella ni personal ni laboralmente. De hecho, cuando vio que la chica iría a la expedición se preguntó porque lo había invitado cuándo ya tenían a la mejor traductora del mundo.

─Ya veo ─dejo el dibujo sobre la mesa y volvió a centrar su atención en el pecoso─. Tenía ganas de hablar contigo. He escuchado hablar mucho de ti.

Ace frunció el entrecejo, hasta donde sabia nadie de sus compañeros tenia trato con aquella mujer, Nico Robin, era la clase de persona solitaria que no se relacionaba con nadie, y no creía ser tan sobresaliente como para que algún jefe hubiera hablado de él. ¿Qué interés podía tener aquella chica en él? La chica esbozo una sonrisa burlona como si hubiera leído sus pensamientos.

─Tu hermano es todo un encanto ─¿Luffy? ¿Que tenía que ver su hermano en todo aquello?─. Lo conocí en la cena navideña del año pasado. No dejaba de hablar de ti.

Robin había asistido a aquella reunión porque Clover, su mentor, la obligo. Hubiera preferido quedarse en su departamento revisando sus notas sobre los poneglyphs pero fue a buscarla e incluso le compró un vestido para que usara. Por lo que vestida con un largo vestido negro con un discreto escote en la espalda asistió a aquella reunión, aunque se mantuvo alejada del resto. Francamente todas aquellas personas le parecían unos farsantes, a ninguna le interesaba realmente la arqueología, solo querían ver sus nombres en los libros pero ninguno se interesaba por la historia. Decidida a no desperdiciar su tiempo con aquellas personas se colocó en el lugar más tranquilo mientras decidía que solo se quedaría hasta la medianoche antes de retirarse, fue allí cuando conoció a aquel chico. Atrajo su atención desde que llego a la mesa de bocadillos, conocía a todos los "arqueólogos" que trabajaban en la universidad y definitivamente ese chico ligeramente desgarbado no era uno de ellos. El moreno centro toda su atención en la comida e ignoro a todos aquellos que le dedicaban una mirada reprobatoria. Por alguna razón, resultaba refrescante ver la alegría con la que comía. No parecía interesado en nada de lo que lo rodeaba, se acercó a él para averiguar un poco más. Luffy la saludo como si nada, el chico le dijo que él no era un arqueólogo pero estaba allí por su hermano, el mejor arqueólogo del mundo, Monkey D. Ace.

Por aquel entonces, apenas había escuchado hablar de Ace. De todos los arqueólogos que Clover había contratado ese chico era quien más le desagradaba. Sabia por su mentor que estaba enfocado en la traducción, supuestamente lo contrato para que ella pudiera prescindir de algunas actividades y dedicarse a la traducción de los poneglyphs, que eran su verdadero interés, y si bien el chico era bastante bueno en lo que hacía, lo admitía, su desagrado comenzó cuando Clover le dijera que nunca aceptaba ir a una expedición que durara más de una semana. Aquello si le sorprendió, ¿Que se pensaba ese muchacho? Que la historia se resolvía en una semana. Eso fue lo que hizo que el chico fuera un cero a la izquierda en su mundo. Pero ahora al ver a ese chiquillo tan contento por ser su hermano menor le resultaba interesante. De forma discreta comenzó a preguntarle cómo era en realidad su hermano, el chiquillo no necesito un mayor incentivo para ponerse a hablar. Era como una especie de grabación que solo podía decir "Ace esto", "Ace aquello". La adoración por su hermano mayor era clara y solo pudo escucharla interesada, comenzó a sentir ganas de conocer al chico pecoso ─para ese momento Luffy le había repetido cual disco rayado que su hermano tenía pecas, Robin no tardó en concluir que le gustaban las pecas de su hermano─. Lo había visto un par de veces por los pasillos de la universidad por lo que no dudo en decirle a aquel niño que ambos eran muy diferentes y que no parecían hermanos. La reacción del menor fue algo que no se esperaba, la sonrisa desapareció de su rostro y la miro con seriedad y molestia «Ace es mi hermano» declaró con fuerza antes de dejar el plato donde había estado comiendo y alejarse de la mesa. Robin contempló sorprendida como el chico se iba a reunir con un grupo de personas que estaba un poco alejado de la mesa de bocadillos y tomaba a uno de ellos del brazo, cuando este giro el rostro para ver quien lo tomaba pudo ver las pecas que cubrían su rostro, ese era Ace.

─Lamento las molestias que eso haya podido causarte ─dijo Ace con seriedad. Robin sonrió y negó con la cabeza.

─Ninguna molestia, solo me causo interés. Nunca había conocido a alguien que admirara tanto a su hermano mayor.

Ace bajo la vista, admiración no era precisamente lo que despertaba en su hermano. Por desgracia, el cariño de Luffy estaba mal enfocado, pero obviamente no podía decirle aquello a esa mujer a la que apenas conocía.

─Tu compañero de cuarto es Eustass Kid, ¿verdad? ─pregunto Robin. Ace asintió─ Eso explica porque no has podido dormir. Kid suele moverse mucho, por eso nadie quiere estar con él.

─¿De verdad? A mí solo me preguntaron si no tenía inconveniente en compartir habitación con el ─Robin río ante aquellas palabras.

─Se aprovecharon de que no lo conocías. Como nunca habías venido a una expedición no estabas al tanto.

─Entiendo ─ya lo había sospechado.

─¿No estás acostumbrado a compartir cama con alguien más? ─pregunto dándole un trago a su café.

─No realmente. Es la primera vez que duermo con otro hombre que no sea mi hermano.

─Oh, ¿de verdad? ─Robin alzo una ceja con curiosidad haciendo sonrojar al pecoso al darse cuenta de lo mal que había sonado sus palabras.

─No… no quise decir eso. Me refería a que cuando éramos niños, Lu solía meterse en mi cama cuando tenía pesadillas.

─¿Iba contigo en vez de con sus padres? ─Ace asintió, tal vez era el cansancio o su estrés lo que lo hizo terminar hablando de más.

─Nuestros padres solían viajar mucho. Supongo que la única figura protectora que tenía era yo.

─Estoy segura que él estaba encantado con ello ─parte de aquella conversación le había traído viejos recuerdos de su madre─. Nunca conocí a mi padre ─dijo atrayendo la atención del pecoso─ y mi madre también solía viajar mucho. Quedaba al cuidado de unos tíos que no me prestaban mucha atención ─sonrió─. Me habría gustado tener un hermano mayor como tú.

─No soy tan buen hermano como crees ─seducir a tu hermano menor no entraba en la definición de buen hermano─. Cuando me convertí en arqueólogo le prometí que nunca me iría por más de una semana ─sonrió con burla─. Mírame ahora.

─¿Por qué aceptaste venir, entonces?

Ace se mordió los labios, no podía decirle la verdadera razón por la que había ido a aquella expedición, pero tampoco tenía una razón justificable para ir a esta en particular. ¿Porque esa mujer estaba interesada en su vida? ¿Porque había terminado hablando de mas con ella? Vivi le había advertido que no se acercara a esa mujer, era extraño que su "novia" hablara mal de alguien por lo que debió prestarle atención en lugar de confiarse y hablar de más. Pero había algo en ella que lo hizo hablar, el problema era que ahora lo miraba expectante.

─No lo sé, supongo que quería ver cómo era una expedición realmente ─miro los dibujos sobre la mesa─. Al final resulto interesante, no he podido traducir esto desde que lo encontráramos.

─¿Y Luffy? ¿Estuvo de acuerdo?

Robin no necesitaba que le dijeran muchas cosas para saber lo que realmente pasaba. Había estado observando a aquel chico durante esas dos semanas, era agradable y educado con todos, capaz de relacionarse con facilidad y sonreía mucho pero había una tristeza en su semblante, un aire nostálgico nada propio de un chico de su edad. Sabía que este estaba relacionado con su hermano, había escuchado cuando el chico estaba en el teléfono. Ace solía hablar con él de noche y ella no dormía mucho por lo que terminaba escuchando. Tenía problemas con su hermano, era obvio, pero eran problemas más difíciles que simples discusiones. La verdad se daba una idea de que era, cuando conociera al menor no le había pasado desapercibida la mirada que le daba al mayor. Luffy lo amaba, y por la actitud de Ace podía deducir que este estaba al tanto y no parecía compartir los mismos sentimientos.

─Lu es casi un adulto, puede cuidarse solo. Además es mi hermano, no tengo que pedirle permiso para hacer algo.

─Nunca dije lo contrario, pero como pareces tan apegado a él pensé que lo tomabas en cuenta para esa clase de decisiones. Especialmente porque dentro de poco estrenara una obra, ¿no? ─Ace la miro sorprendido, ¿cómo sabia aquello?─ Te escuche hablar con Igaram. La razón por la que te has estado desvelando todo este tiempo es porque deseas terminar el trabajo para poder irte antes, ¿no es así?

─No yo ─Ace fingió estar interesado en sus dibujos─, solo quiero terminar esto. Es todo.

Internamente ese era su deseo pero no quería decirlo en voz alta. Esas dos semanas lejos de su hermano le habían demostrado que lo extrañaba. Al final resultaba que él también se había acostumbrado a la presencia de su hermano. Ciertamente despertar con la suela de un zapato deportivo contra su mejilla y el brazo izquierdo completamente entumecido porque el otro lo había confundido con una almohada era mejor que hacerlo con el rostro de su hermano a milímetros del suyo y envuelto por sus brazos cual boa constrictor. Muchas veces le había sorprendido la flexibilidad del menor, no parecía algo natural. Además estaba preocupado por él.

La noche antes de que se fuera, Luffy había tenido una pesadilla. Era curioso, había dejado de tener aquellas pesadillas mucho tiempo atrás pero estas habían vuelto a últimas fechas. Aquella noche despertó por el grito de su hermano llamándolo, se quedó sentado un rato en su cama esperando a que la puerta de su habitación se abriera y Luffy saltara a sus brazos como solía hacer cuando era pequeño, pero eso nunca sucedió, recordó que su puerta estaba cerrada para mantener a su hermano lejos de él. Había salido de la cama presuroso y fue hasta el cuarto del menor, curiosamente aquella noche no fue Luffy quien lo busco sino al revés. Encontró a su hermano hecho un ovillo sobre la cama, sin pensar bien lo que hacía lo rodeó con sus brazos mientras se recostaba junto a él, esa fue la única forma en que el menor consiguió dormir y era precisamente aquello lo que le tenía preocupado. Ansiaba poder volver lo antes posible para ver que estuviera bien.

─Eres un buen hermano, Ace ─dijo Robin colocando una mano sobre la suya─. Luffy tiene suerte de tenerte. No es divertido crecer solo, relegado en una esquina como un objeto olvidado. No sé qué problemas tengas con tu hermano, pero huir no es la solución. Te lo aseguro.

─Yo no…

─Luffy te ama ─los ojos el pecoso se abrieron horrorizados─, es fácil darse cuenta de ello. No me lo dijo abiertamente pero en cada expresión y palabra se notaba. Tu hermano por alguna razón se enamoró de ti. Si huyes no estas ayudándole a olvidar ese amor.

─No sé de qué hablas ─Robin sonrió.

─¿No? ─se puso de pie y antes de que él otro pudiera reaccionar le acarició una de las mejillas haciéndolo estremecer─. Me dio mucho gusto conocerte, Monkey D. Ace. Espero nos sigamos viendo después.

No fue hasta que la mujer se perdió tras las puertas de la cafetería que Ace se dio cuenta de que había estado conteniendo la respiración. No conocía a esa mujer de nada, pero esta parecía saber demasiadas cosas de él, sin mencionar sus últimas palabras. ¿Cómo había sabido aquello? Miró los dibujos sobre la mesa, si antes le parecieron indescifrables ahora lo eran aún más.

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Dirigir una obra era lo mejor que podía haber en la vida. En sus libretos las cosas sucedían como él quería, era él quien dictaba lo que debía pasar, como debían reaccionar las personas, que era lo que debían sentir y como terminarían las cosas. Tal vez era eso lo que le gustaba, que todo sucedía como quería que sucediera, desafortunadamente las cosas no eran así en la vida real. En el mundo real, había ciertas limitantes que nunca se incluían en una película o en una obra de teatro. Existían valores morales que en un mundo ficticio desaparecían para poder dar el toque mágico o romántico que se tenía pensado, los obstáculos eran puestos allí para conseguir atrapar la atención del espectador. Al final las personas superaban las adversidades y se obtenía el final que todos buscaban. Si al menos su vida pudiera ser así, si al menos las cosas que estaban pasando pudieran ser consideradas como simples conflictos que al final serían superados y ellos obtendrían su final feliz. Pero las cosas no eran así, este era el mundo real donde se debían afrontar hechos que estaban más halla de nuestro control.

No podía amar a su hermano porque aquello no era bien visto por la sociedad. No era aceptado que dos hombres se amarán y mucho menos que compartieran una relación sanguínea directa pues aquello era considerado "Incesto". La sociedad rechazaba cualquier vínculo como aquel porque resultaba aberrante, impropio, inmoral y desde luego no natural. Pero no siempre fue así, Luffy había leído en uno de los libros de su hermano que anteriormente la unión entre familiares directos era aceptada y bastante común, una forma de mantener viva la estirpe o mantener la fortuna dentro de una familia. Las reglas que prohibían la unión entre familiares directos eran relativamente nuevas, hechas más para evitar defectos congénitos en la descendencia que se pudiera tener. Pero si no se deseaba tener hijos entonces no debería haber ningún problema, después de todo no existía ninguna ley que lo prohibiera. No era como si él quisiera tener hijos.

Había dos cosas en la vida que no estaba dispuesto a compartir, su carne y a su hermano. Aunque la primera si había llegado a compartirla, con Nami. Cuando murió la madre de la chica, había pensado en animarla con eso, había conseguido obtener una sonrisa de su amiga quien con lágrimas en los ojos acepto el trozo de carne que le convidaba, solo había sido un pedazo pero fue doloroso para él pero su amiga lo valía. Pero su hermano era otra historia, a él nunca lo compartía con nadie, ni siquiera con Nami o Zoro. Su hermano era solo suyo y no lo compartiría con nadie, ni siquiera con un hijo.

Luffy miró a los actores que estaban practicando sus papeles sobre el escenario. Una de las escenografías cayó asustando a todos, se puso de pie de inmediato para ayudar a moverla, era la representación del castillo que utilizarían, era una de las partes más importantes para la obra. Sabía que le pedía demasiado a su hermano, sabía que era difícil para Ace convivir con él pero aun así el pecoso intentaba seguir siendo un buen hermano, seguía al pendiente de él y sus cosas pese a todo lo que había pasado entre ellos. Por primera vez, desde que le confesará sus sentimientos comenzó a pensar lo que aquello causaba en el mayor. Una y otra vez lo persiguió para decirle que lo amaba, se aprovechaba de los descuidos del mayor para besarlo, para mirarlo, para tocarlo y pese a que sabía que aquello incomodaba a su hermano, Ace siempre lo apoyo en cada cosa y permaneció a su lado cuando lo necesitaba. Seguro no había sido fácil para él, nunca pensó en aquello hasta ahora. ¿Cómo debía sentirse estando dividido entre apoyarlo y mantener su distancia? ¿Por qué nunca había pensado en lo tormentoso que aquello estaba resultando para su hermano? Era un egoísta, siempre lo había sido, cuando quería algo lo tomaba sin importarle nada. Sus amigos siempre le decían que era una persona demasiado terca que hacía lo que quería sin tomar en cuenta las consecuencias, con Ace había hecho lo mismo, sabía que le estaba exigiendo demasiado pero no podía evitarlo.

Tomó el escenario de unos arbustos y los levantó. Amaba demasiado a su hermano, a veces se preguntaba cómo fue que sus sentimientos se hicieron tan fuertes, como pasó de desear los simples abrazos del mayor a desear otras cosas. No era que siempre deseo algo más, los besos eran suficientes para él hasta que Sanji comenzó a hablar de otras cosas, y aun cuando él se refería a las chicas, comenzó a despertar algunas dudas en él. Cuando eso sucedió no pudo ir con su hermano, era imposible preguntarle al pecoso que más había aparte de besos, tampoco podía preguntarle a Sanji, el rubio solo parecía conocer cosas sobre chicas, Zoro, era muy parecido a él así que ni siquiera tenía caso intentarlo, Nami probablemente podría decirle lo que necesitaba pero apenas hiciera una pregunta terminaría interrogándolo como a un prisionero de guerra y él terminaría confesando todo, Shanks seguro continuaría con sus pláticas de que aquello era incorrecto y no le diría nada. Al final, por extraño que pareciera la única persona que le quedaba por preguntar era la menos inimaginable, Dracule Mihawk.

Le costó un poco de trabajo lograr encontrarse a solas con aquel hombre, librarse de su hermano fue fácil cuando este cayó dormido en medio del juego que estaban haciendo, solo se aseguró de dejarlo en un lugar seguro donde pudiera descansar sin que lo molestarán y el pelirrojo estaba en su estudio con Mihawk quien tocaba el chelo en esos momentos, tras pensarlo mucho entró para informarle que su hermano se había quedado dormido, Shanks fue a buscarlo para llevarlo a su cuarto y él se quedó solo con aquel hombre de mirada dorada y escalofriante, quien al notar que no se había marchado lo miró con fijeza, interrumpiendo su melodía.

¿No vas a ir a ver cómo está tu hermano?

Luffy tragó saliva y negó con la cabeza. Mihawk enarcó una ceja, aquello sí que era extraño, aquel niño jamás se alejaba de su hermano ni por error.

¿Qué es lo que quieres? ─era obvio que el mocoso quería hablar con él de algo.

¿Cómo es el amor entre dos hombres?

Mihawk no le preguntó porque un niño de 12 años quería saber algo como aquello, solo lo miró unos momentos antes de comenzar a tocar el chelo nuevamente. No se rindió e insistió en preguntarle una y otra vez, si había algo más que besos quería saber que era, aquel día no consiguió ninguna respuesta pero continuó insistiendo, no iba a rendirse fácilmente. Al final, Mihawk fue quien lo buscó, se acercó a él cuando estaba colocando barcos de papel en el lago, Ace como siempre se había quedado dormido pero lo había hecho sobre un campo de flores y no veía necesidad de llamar a Shanks, solía despertar al cabo de una media hora. El hombre se sentó en una piedra junto a él y se cruzó de brazos para después mirar a Ace, Luffy hizo un puchero y se puso de pie bloqueando la vista del otro, no le gustaba que las personas miraran a su hermano de la forma en que aquel hombre lo hacía. Mihawk lo miró y después paso su vista al lago, «El amor entre hombres no es tan diferente al que tendrías con una mujer…». Con lujo de detalle le explico cómo era, al principio pensó que estaba jugando, seguro solo quería asustarlo para que lo dejara en paz, pero su expresión seria comenzó a hacerlo sospechar que tal vez no estaba bromeando. ¡Imposible! ¿Cómo se supone que Ace y el harían algo así? Mihawk le dijo que "eso" era posible entre dos hombres pero se debía hacer con cuidado y pleno consentimiento del otro. «No puedes hacerlo si el otro no quiere», dijo antes de ponerse de pie y marcharse.

Un ardor en su brazo lo saco de sus pensamientos, al caerse una parte de la escenografía se había daño y algunos clavos sobresalían de ella, uno terminó enterrándosele en el brazo. Dos de los chicos encargados se apresuraron a sacarla mientras el revisaba el resto. Aquellas dos semanas y media habían sido una tortura, desde que el mayor se marchara sin siquiera despedirse había estado teniendo la misma pesadilla por lo que no podía dormir en las noches. Ingenuamente había pensado que si dormía en el cuarto de su hermano estas tal vez no lo afectarían tanto pero se equivocó. La única persona que podía ahuyentarlas era Ace y estaba muy lejos.

Luffy entro a los servicios de los varones y lavo la sangre que corría por su brazo. La noche antes de que su hermano se fuera tuvo una pesadilla. En otros tiempos habría ido corriendo al cuarto del mayor pero ahora ya no, su puerta siempre estaba cerrada impidiéndole entrar. Recordaba haberse hecho un ovillo bajo las mantas en un intento por ocultarse de aquellos sueños tormentosos.

Una mano se posó en su cabeza haciéndolo abrir los ojos y girarse en la cama.

¿De nuevo tienes pesadillas, Lu?

Ace estaba allí, con la cara adormilada, el cabello despeinado y su ropa de dormir. Era un sueño, después de cómo lo había tratado no podía ser que su hermano hubiera ido a su cuarto. Lo abrazo pensando que desaparecería pero se equivocó, era Ace, olía a él, era cálido como él. Ace le acaricio la cabeza para luego recostarse con él.

¿Qué es lo que sueñas, Lu?

Negó con la cabeza, no quería decirle. No quería decirle que soñaba con que se lo quitaban.

Ace, te amo. No soy un niño, se lo que digo.

Lo sé, Lu. Lo se ─debido a la oscuridad no fue capaz de ver el dolor ni las lágrimas en los ojos de su hermano mayor.

A la mañana siguiente Ace ya no estaba a su lado, se había marchado sin siquiera despedirse. Despertó solo en su cama, el aroma de su hermano estaba vagamente impregnando en la almohada pero el calor había desaparecido.

─¡Luffy! Ya estamos listos para continuar con el ensayo ─aviso Bartolomeo colocándose a su lado─ Oh, ¿quieres que te acompañe a la enfermería para que revisen eso? ─pregunto preocupado mientras señalaba el corte en su brazo.

─Estoy bien. Continuemos.

Estaba seguro que su hermano iría a ver su obra, nunca se había perdido una por muy ocupado que estuviera.

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Se supone que aquel viaje le ayudaría a tranquilizarse, pero estaba bastante lejos de conseguirlo. Ahora entendía el miedo de su hermano, había estado sufriendo de pesadillas, una tras otra, brazos que lo jalaban a un lugar desconocido, una canción de cuna que no recordaba haber escuchado de su madre y una habitación donde no había salida. Pero la peor de todas era aquella donde despertaba y su hermano estaba su lado, acariciando su cabello con una sonrisa en los labios. «Te dije que algún día serías mío, Ace» aquellas palabras pronunciadas por la voz infantil del menor le causaban escalofríos, por suerte solo despertaba con la respiración agitada y sudando frío, no quería que su compañero de cuarto lo escuchara gritar. Kid no era precisamente discreto.

La primera noche que pasaran juntos en el hotel mientras ambos se preparaban para dormir, el chico pelirrojo se la había pasado hablando de sus grandes conquistas, describiendo con lujo de detalle a cada una de las chicas con las que se había acostado, aquello causó cierta incomodidad en el pecoso, Kid tenía la misma edad que su hermano casi era como si Luffy le contará sus proezas sexuales. Bueno no le tomó mucho darse cuenta que el pelirrojo era un fanfarrón, cuando el chico de pronto se quedará callado mientras él se quitaba la playera para ponerse la camiseta para dormir le extraño un poco y giró para verlo, el chico lo miraba completamente rojo y parecía balbucear algo. Las marcas que Luffy le había hecho en la espalda la noche que tuviera aquella pesadilla aún seguían grabadas en su piel, claro que le chico las confundió con marcas pasionales y, cuando se lo contará a los demás, todos terminaron acusando a Vivi, pobre, su reputación de niña buena se estaba yendo al cuerno por su culpa. No necesitaba agregarle aparte que tenía pesadillas con su hermano menor.

Ya conocía aquellos pasillos como si fueran la palma de su mano, los había estado recorriendo con demasiada frecuencia, incluso la chica encargada de la cafetería ya no lo veía con odio. Algunas veces se sentaba con él para mirar los dibujos, aun y cuando no podía entender nada parecía realmente interesada en ellos, de cierta forma le recordaba un poco a Luffy. Su hermanito lo había acompañado cada vez que tenía que desvelarse cuando estudiaba, se sentaba a su lado en la cocina para hacerle compañía, primero agitando sus pies sin hacer ni un solo ruido para dejarlo estudiar, después apoyaba su cabeza en la mesa mientras emitía refunfuños que nunca llegó a comprender y al final, cuando terminaba de estudiar, ya se había quedado dormido, Ace lo cargaba en brazos para llevarlo a su habitación. Las palabras que Robin le dijera aquella noche seguían desfilando en su cabeza, huir no servía de nada, pero quedarse a su lado tampoco servía. La chica solo decía aquello porque no conocía a su hermano, Luffy no entendía con palabras, cuando quería algo se empeñaba hasta conseguirlo, ya antes había tratado de hablar con él pero era como hablar con una pared.

El aroma a café lo sacó de sus pensamientos, sin darse cuenta había llegado a la cafetería, apenas entró la chica, Wendy, lo saludo alegremente mientras le indicaba que se sentará y en un momento le llevaría la taza de café de siempre.

─¿Por qué alguien que no puede dormir, tomaría café? ─preguntó una voz tras él, Ace suspiro.

─Tal vez porque no quiero dormir ─respondió con simpleza mirando a Robin, estaba en la mesa que siempre solía usar con un tablero de ajedrez frente a ella y una taza de café en la mano─. ¿Quién va ganando? ─preguntó al ver que la partida estaba por concluir. Robin sonrió al tiempo que le indicaba que se sentará.

─Aparentemente puedo vencerse a mi misa, ¿no es eso impresionante?

Ace no dijo nada, ya había descubierto que todo lo que decía aquella chica tenía un doble significado y estaba cansado, francamente no tenía ganas de pensar en ello. Wendy le llevó la taza de café y le dio las gracias mientras apretaba la taza entre sus manos, el calor que las envolvió fue reconfortante.

─Igaram mencionó que lograste traducir las inscripciones que encontraron ─comentó la chica mientras volvía acomodar las piezas sobre el tablero─. Te felicito, no era una pieza gyojin, era más vieja.

─Era un gyojin más antiguo, tenía vestigios de sus antecesores los Waren. Era por ello que las traducciones normales no funcionaban ─Robin sonrió e hizo una inclinación de cabeza impresionada, a cualquier persona le habría tomado más de un par de días descubrir aquello.

─Eres tan buen traductor como tu padre, ni siquiera tu madre podía igualársele ─Ace frunció el entrecejo ante aquellas palabras, confundido.

─Mamá era mejor traductora que mi padre.

─¿De verdad? Vaya entonces lo dije al revés. Discúlpame.

Después de que hablarán aquella noche, Ace se había topado varias veces con la mujer en las excavaciones. Esta comenzó a trabajar con él, se sentía un poco incómodo especialmente porque todos comenzaron a decir que si se atrevía hacer algo con la hermosa Robin le informarían inmediatamente a la linda Vivi. No podía evitar enrojecer ante esos comentarios lo que hacía que la chica se riera de él. Aquella mujer era realmente extraña y término topándose con ella todos los días, de alguna forma que desconocía descubrió que se había terminado acostumbrado a su presencia. No era que la mujer le desagradara, sino que simplemente parecía ver más allá de lo que él quería contarle.

─¿Iras a la obra de tu hermano? ─preguntó sacándolo de sus pensamientos─ Es dentro de tres días, ¿verdad?

Si, Luffy había hablado para recordarle el horario de su obra. Ace aún no estaba seguro si debía asistir, tal vez lo mejor sería no ir, de esa forma terminaría decepcionando a su hermano, al final y al cabo era lo que quería, encontrar la forma de que se diera cuenta que él no tenía nada especial, que no había nada en él que mereciera todo ese amor, pero por otra parte estaba su sentido de hermano mayor, era su deber acudir a su obra para apoyarlo. Aquello era precisamente lo que no le había permitido dormir, ¿Cómo podía cuidar de Luffy sin traspasar aquella línea? Era obvio que cualquier acercamiento que hiciera con su hermano, este lo tomaría como algo diferente. No sabía que debía saber, no sabía cómo acercarse a él sin que entendiera otra cosa.

─¿Te gustaría jugar una partida? ─preguntó Robin trayendo a la realidad─ Podemos realizar una apuesta sencilla.

─Lo siento, pero no tengo nada que apostar.

En las expediciones grandes como aquellas era normal realizar juegos de apuesta para deshacerse de las guardias nocturnas en el campamento, debido a que era imposible trasladar todas aquellas cosas al hotel los miembros del equipo se repartían las guardias y era bastante común utilizarlas en las apuestas. Pero al tener narcolepsia, Ace estaba exento de aquellas.

─¿Qué tal si apostamos una respuesta? El que gane puede preguntarle cualquier cosa al ganador.

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Nami se abotono la blusa y frunció el entrecejo, le quedaba ajustada. Aquello era extraño, no recordaba haber comido más de lo normal, no se había saltado ni una sola de sus rutinas de ejercicio ni nada. ¿Por qué, entonces, parecía haber subido de peso? Fue al baño y probó la báscula, aquel horrible ser que la contemplaba burlona con esa tétrica sonrisa marcando su peso. ¡2 kilos! Había subido dos kilos de la última vez que se pesara.

─Nami, ¿ya estas lista?

La voz de su hermana la saco de sus pensamientos, comprobó la hora en su reloj de muñeca. Faltaban 40 minutos para que comenzará la obra, salió del baño y tomo su abrigo para bajar corriendo. Ya después tendría tiempo para preocuparse por su peso, lo importante ahora era la obra de Luffy.

Aquella sería la última obra de su amigo como estudiante, todos estaban emocionados ante la idea de que el moreno finalmente se graduaría y se convertiría en un aclamado director de cine y teatro. Nami no se perdería por nada del mundo aquella función, incluso había cancelado una entrevista de trabajo para poder asistir, Zoro había faltado a su competencia lo que le acarrearía una derrota por inasistencia, la única que llevaría en todo su historial, pero a ninguno de los dos les importaba.

Subió al carro, disculpándose con su hermana por hacerla esperar y Nojiko arranco. Luffy era alguien realmente importante para ella, el chico siempre estuvo a su lado cuando más lo necesito, dándole su apoyo, defendiéndola y ahora era el quien necesitaba el apoyo de sus amigos. Últimamente había estado actuando muy extraño, su típica sonrisa había desaparecido de su rostro, sus ojos parecían haber perdido aquel brillo infantil y se la pasa viendo su celular con nostalgia. Y el motivo de aquella tristeza cabía en una única palabra formada por tres letras.

Ace.

Cuando Luffy les dijera que su hermano se marcharía a una expedición, ninguno se sorprendió, todos sabían que el pecoso era arqueólogo y aquello era parte de su trabajo. Lo que si les sorprendió fue que se iría por un mes completo. Ace nunca se iba por más de una semana. ¿Porque repentinamente había tomado aquella decisión? Especialmente cuando ese mes Luffy estrenaría su obra. No solía perderse ninguna de las obras del menor, aunque ella dudaba seriamente que dormirse a mitad de la obra fuera ir a verla, pero a su amigo aquello no parecía importarle. Además considerando el padecimiento del mayor no podía evitarse.

No era como si pudieran acusar a Ace de ser un irresponsable, Sanji les dijo que el pecoso había ido a ver a su padre ante de su partida para pedirle de favor que se hiciera cargo de la comida de Luffy, pagando generosamente por las molestias, y Makino, una amiga, iba a visitarle para revisar que estuviera bien. A todas luces, el pecoso era un buen hermano, pero en el fondo no lo era.

Los padres se Luffy los dejaban al cuidado de Shanks, les dejaban suficiente dinero para cualquier cosa que quisieran, pagaban su ropa y sus estudios, podían ser considerados como padres responsables pero realmente no lo eran. En el caso de Ace era lo mismo, el chico sabía lo importante que era para su hermano que asistiera a sus obras pero no le importó y se largó. ¿Acaso no podía pedir un par de días? Las piedras no irían a ninguna parte. Apretó la pequeña bolsa dorada que sostenía en sus manos con furia, si Ace realmente no se presentaba en la obra ella misma lo golpearía cuando llegara.

─¿Que hizo tu pobre bolsa en esta ocasión? ─pregunto Nojiko al ver la fuerza con que la sujetaba─ ¿Se robó tu dinero? ─Nami suspiro y negó con la cabeza.

─Es Luffy.

─¿Sigue triste por la ausencia de Ace? ─Nami asintió─ Vaya, Luffy podría ser un poco más maduro, ¿no crees? Su hermano no siempre va poder estar a su lado. No debería ser un niño tan caprichoso.

─La obra es muy importante para él.

─Lo sé, pero el trabajo de Ace también es importante Nami. Creo que ustedes juzgan a Ace muy duramente.

─Si realmente le importara su hermano vendría. Es justo como sus padres ─Nojiko miro a su hermana de reojo.

─El hecho de que se pierda la obra no significa que no quiera a Luffy, Nami.

─Claro que sí, cuando realmente quieres a alguien sacrificas cosas.

Cuantas veces Nojiko no habla cambiado su turno en la cafetería para acompañarla en sus presentaciones, cuantas veces no se desvelaba para ayudarle con su tarea. Su hermana trabajaba muy duro desde la muerte de su madre para mantenerla ella, no era tonta como para no darse cuenta de todos los sacrificios que hacía por ella, incluso renuncio a la escuela para conseguir un trabajo. Nojiko era una buena hermana, no como Ace.

─Nami ─el auto se detuvo ante la luz roja─, el amor no se demuestra de esa forma. Es cierto que cuando amas a alguien tratas de estar siempre con esa persona, pero hay veces que no es posible. Ace debió tener sus razones para ir a esa expedición, razones que ninguno de nosotros conocemos, pero ─arranco─ yo no me atrevería a decir que no quiere a su hermano. Creo que quiere a Luffy, lo quiere demasiado y te seguro que en estos momentos debe estar sufriendo por no poder estar aquí. Y Luffy es un tonto si realmente duda del cariño de su hermano. Si piensa que el cariño es solamente que Ace cumpla sus caprichos está muy equivocado, si el piensa que es así entonces me atrevería a asegurar que es Luffy quien no quiere a Ace ─los ojos de Nami se abrieron como platos ante aquellas palabras.

─¿Qué? ¡Luffy adora a su hermano! ─de eso no había ninguna duda.

─Entonces entenderá las razones por la que Ace no se presente.

Nami abrió la boca dispuesta a protestar pero al no saber que decir se cruzó de brazos y giro la cara hacia la ventanilla. Odiaba cuando su hermana le daba esa clase de sermones. No entendía porque estaba del lado de Ace, tal vez porque ella no había visto lo triste que lucia Luffy esos últimos días.

Cuando llegaran al teatro, se bajó presurosa del auto y sin siquiera despedirse de su hermana se alejó y se perdió entre la multitud. Nojiko suspiro, la juventud de hoy en día era demasiado voluntariosa y egoísta, con una sonrisa arranco y se fue a su trabajo, el día de hoy doblaría turno lo que significaba que podría ver a ese chelista tan lindo que había estado yendo a la cafetería a tocar.

Nami no tardo en localizar a sus amigos, era fácil identificar el cabello verde de Zoro y además la gente estaba ligeramente apartada de donde ellos estaban, Dracule Mihawk tenía ese efecto. Incluso ella algunas veces seguía sintiéndose intimidada por esos ojos dorados, no podían ser naturales. Habían hecho una apuesta de que traía lentes de contacto, pero hasta la fecha no habían podido descubrirlo.

─Nami, mi linda damisela por fin llegas a alegrar mi corazón. Todos llorábamos por tu ausencia ─Sanji corrió hacia ella para tomar su bolsa y besar su mano, Zoro frunció el entrecejo.

─Aún faltan 20 minutos para que inicie ─dijo como si nada.

─Zoro, me sorprende que hayas llegado a tiempo. ¿No me digas que viniste desde ayer? ─un fuerte sonrojo cubrió el rostro del peliverde ante la burla de la chica. ¿En serio era su mejor amiga? Necesitaba conseguirse mejores amigos.

─No, me trajeron.

Su padre previendo que algo malo pudiera pasarle ─es decir, que se perdiera─, le había pedido al padre de Sanji que pasara por él. Todo el camino se la pasaron discutiendo y peleando por una u otra cosa.

─Bueno, que les parece si entramos de una vez ─Shanks dijo divertido. Los amigos de Luffy eran realmente graciosos.

Todos estaban en la segunda fila, habían comprado sus boletos con mucha anticipación para poder alcanzar los mejores lugares, la primera fila estaba ocupada por los familiares de los que aparecerían en la obra, en el centro frente a ellos la silla permanecía vacía. Usopp miraba a todos lados, aquel lugar era el de Ace, Luffy siempre apartaba el mejor lugar para su hermano. El chico narizón apenas podía creer que el pecoso no asistiría, miro a sus compañeros y salvo por Sanji todos lucían un poco preocupados.

─Hola chicos ─Usopp casi salto al escuchar aquella voz junto a él.

─Ah, Vivi que sorpresa. Me asustaste ─dijo Usopp, todos saludaron a la chica con una sonrisa.

─¿Has venido a ver la obra? ─Sanji estaba emocionado ante la idea de tener a otra bella dama con ellos.

─No creo que haya venido a trapear, cejas de sushi.

─¿Que dijiste? ¡Marimo mierdoso!

Vivi contemplo como aquellos dos chicos comenzaban a discutir antes de sonreír, conocía un poco a los amigos de Luffy, lo suficiente para no sorprenderse por la actitud de esos dos.

─¿Dónde es tu lugar, Vivi? ─Nami rogo porque el asiento de la chica fuera junto a ellos, no le gustaba ser la única chica en ese grupo de raros.

─Oh, permíteme revisar ─la chica rebusco en su bolsa hasta sacar un pequeño papel rojo─ Es justo enfrente de ustedes ─dijo señalando el asiento reservado para Ace.

Todos se quedaron mudos, ¿Ace de verdad no iría? ¿Era una especie de broma? Porque si lo era, no era graciosa en lo más mínimo. Vivi se despidió y fue con una de las acomodadoras para indicarle cuál era su lugar.

Shanks contemplo en silencio a la chica, Vivi saco una pequeña cámara que se apresuró a programar. Nunca imagino que Ace de verdad no asistiría a la obra, casi había jurado que el pecoso se presentaría, que tomaría un vuelo express y llegaría jadeando y corriendo unos segundos antes de que el telón se abriera ─no por nada era escritor, su mente era capaz de imaginar esa clase de escenarios─, lo único que no imagino fue que el chico mandaría a su novia. Si estaba haciendo méritos para desencantar a su hermano, aquel era sin duda un gran movimiento. Pero por alguna razón, el pelirrojo se sintió molesto. ¡Hurra por Ace! que claramente trataba de hacer razonar a su hermanito, mal que lo hiciera. De cierta forma Shanks no quería que Luffy saliera lastimado y cuando le dijera que su familiar ya había llegado y viera quien era, bueno si seguía pensando que Ace era perfecto pues entonces tendría que admitir que en verdad no había nadie más para él.

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Odiaba la arqueología, odiaba a los arqueólogos. Todo lo que representaba a su hermano en esos momentos. «Vete haciendo a la idea, ahora que Ace es arqueólogo ya no podrás tenerlo a tu lado como siempre», las palabras que su padre le dijera en la graduación del mayor cuando aplaudía emocionado porque en esos momentos le entregaban el reconocimiento de primer lugar de generación al pecoso resonaron en su cabeza. Nunca pensó en eso en aquel entonces, nunca pensó que su hermano estaba siguiendo los pasos de sus padres, es decir si sabía que era la misma profesión pero nunca cayó en cuenta de eso. Aquella tarde, en casa mientras sus padres festejaban el escapo a su casa del árbol para llorar, no lloraba en la casa porque a Ace no le gustaban los niños llorones y no quería que su hermano no lo quisiera, al final no sirvió porque su hermano lo había encontrado. Al verlo en la casa pensó que venía a decirle lo mismo, después de todo había estado evitándolo desde que le dijera que lo amaba pero contrario a sus creencias el pecoso le pregunto porque estaba escondido allí y no festejando con él por haber terminado su carrera. ¿Cómo iba a festejar el hecho de que ahora se marcharía como sus padres? Se lo dijo, o mejor dicho se lo grito sin poder evitar que las lágrimas corrieran por su rostro, si igual iba a dejarlo que más daba que llorara.

Luffy abrió los ojos al sentir como unos dedos le acariciaban las mejillas borrando sus lágrimas. Ace lo contemplaba con una sonrisa en los labios.

¿De dónde sacaste eso, Lu?

El pequeño se mordió los labios, su padre se lo había dicho pero no quería decir aquello. Sabía que el mayor los quería más que a él y seguro que si se enteraba de que ellos fueron los apoyaría.

¿Te lo dijeron nuestros padres? ─asintió─ Se equivocan ─declaró haciéndolo levantar la mirada─. Si, ahora soy un arqueólogo pero no tendré la misma rama que ellos. Aun no se los digo pero me enfocare en la traducción, así que yo no me iré por más de una semana.

¿Una semana? ¡Eso era demasiado! Nunca había estado lejos de su hermano por más de dos días, cuando este tenía que ir a algún viaje escolar y esos dos días eran una tortura pese a que Shanks estaba con él. No era lo mismo, quería al pelirrojo pero no tanto como a su hermano además que tal si había un niño que quisiera acercarse a su hermano y quisiera quitárselo.

¡No! ¡No quiero que te vaya por tanto tiempo!

Vamos, Lu. Una semana no es mucho tiempo y puedes llámeme cuando quieras.

¿Lo prometes? ─preguntó Luffy mirando a su hermano con los ojos llorosos.

Lo prometo.

─Mentiroso.

─Fue lo mismo que yo le dije a Cavendish, superior Luffy, pero el sigue insistiendo en que Star Wars 6 es mejor que Star Wars 5 ─Bartolomeo suspiro aliviado de que su héroe compartiera su opinión─. Bueno, me retiro. Iré a revisar las luces. Nos vemos al final de la obra.

Luffy no había prestado atención a ni una sola de las palabras del otro, su mente estaba perdida en las promesas que su hermano le hiciera cuando era más pequeño. Oculto tras una de las cortinas laterales había ido a ver a Ace apenas le dijeran que su reservación ya había llegado, sabía que su hermano asistiría, siempre lo había hecho pero cuando viera a la peliazul quien lo saludo con la mano al verlo su corazón se fue al suelo, como una bola de papel arrugada y desechada al bote de basura. Ace en verdad no asistió y no conforme con ello mando a Vivi en su lugar, cuando sabía lo que significaba para él. Apretó la cortina al ver como la chica sacaba una pequeña cámara, ¡Claro! Ace tenía que ser tan considerado al pedirle a su novia que grabara la obra para verla después.

Era un idiota y un mentiroso, su hermano había prometido no irse por más una semana y se había largado por un mes. Le hablaba todos los días para comprobar como estaba y para decirle que lo extrañaba pero Luffy sabía que no era cierto, si lo extrañara habría ido a ver su obra.

Tal vez Ace había fingido quererlo para demostrarles a sus padres que podía ser un buen hermano mayor. Seguro el cariño que hasta el momento le había demostrado era falso como sus sonrisas, como sus perfectos modales. Trucos aprendidos como el fiel perrito de sus padres que era, incapaz de negarse a algo que ellos le pidieran, incapaz de decirles que no le gustaba la arqueología. Ace siempre fue un cobarde cuando se trataba de decir lo que pensaba.

─Coby, has un anuncio por mí, por favor ─pidió a su compañero encargado de la narración.

Mientras la voz de Coby informaba el anuncio a los presentes, Luffy se retiró de la cortina y fue a cerciorarse de que todo estuviera en orden. Estaba molesto, estaba furioso con Ace.

Su hermano no lo quería, eso ya lo sabía dese hace mucho, siempre supo que no lo amaba de la forma en que él lo hacía. Siempre supo que conquistar a Ace no sería fácil, o al menos lo supo después de que el pecoso lo rechazara la primera vez, pero nunca se rindió seguro de que tarde o temprano lograría convencerlo de que le diera una oportunidad. Pero Ace nunca se la dio, nunca se la daría.

Un dolor en el brazo lo sacó de sus pensamientos, era curioso cada vez que movía el brazo le dolía desde que se lo lastimará. Fue a los servicios para lavarse la cara en un intento por quitarse el calor, seguramente habían apagado el clima, estaba haciendo demasiado calor. La vista se le nubló, que curioso no estaba llorando, se llevó una mano a la cabeza y suspiro, estaba tan cansado. Tal vez solo tenía hambre. Se mordió los labios con fuerza y se pasó el brazo por el rostro para limpiar las lágrimas que se amontonaban en él. No tenía nada de malo que llorará, después de todo Ace no estaba allí para verlo.

«No me gustan los niños llorones» que más daba eso ahora, igual no lo quería. Tal vez nunca lo había querido, ni siquiera como un hermano porque no le importó cuanto le pidió que no se fuera a aquella expedición, simplemente se había marchado sin siquiera despedirse de él.

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─¡Fue fantástica! ─exclamo Usopp emocionado mientras leía el pequeño programa que les dieran apenas empezar la obra─ Luffy es todo un genio, seguramente esta obra será recordada.

No era normal que la obra de un estudiante fuera ovacionada tanto como esta. Luffy comenzaba a ganarse un nombre pese a que apenas se recibiría. Shanks solo podía sentirse realmente orgulloso de ese chiquillo.

─Fue hermosa en verdad ─secundo Vivi mirando su cámara con tristeza─. Es una lástima que prohibieran grabarla. Ace se pondrá muy triste cuando se entere. Me pidió con mucho ahínco que la grabara para él.

─Si realmente quería verla debió venir ─dijo Nami con molestia mientras apartaba la vista, Vivi la miro confundida.

─Es obvio que Ace considero que su trabajo era más importante que su hermano ─Usopp tampoco pudo ocultar su desagrado, a nadie le había pasado desapercibida la tristeza de Luffy al final de la obra.

Vivi contempló confundida a los amigos de Luffy, era obvio que todos estaban molestos con el pecoso por faltar, pero ¿porque? Ace no era un mal hermano ─al contrario ella sabía mejor que nadie que quería a Luffy, tanto como para soportar toda la situación a la que el menor lo empujaba día a día─, apretó los puños molesta y se mordió los labios.

─Bueno, Ace tendrá sus razones ─dijo Shanks de forma seria. Era curioso como siempre quiso que Ace se alejara de Luffy y cuando lo hacía le resultaba molesto. En su opinión pudo haber escogido una mejor forma de hacerlo.

─Vamos solo se perdió una obra no es para tanto, Ace también tiene cosas que hacer ─a Sanji le molestaba la actitud que todos parecían tomar. Ni que perderse una obra fuera algo tan grave.

─Por primera vez, estoy de acuerdo con el cejas de sushi ─Zoro ignoro el reclamo del otro─. Ace jamás se había perdido una obra hasta ahora e incluso mando a Vivi para que la grabara. No creo que su crimen sea tan monstruoso como para juzgarlo de esa forma. Luffy sería un malagradecido sino puede apreciar eso.

Vivi miro sorprendida a aquel chico, igual que todos. Había estado a punto de decirles que Ace si intento llegar a la obra, había trabajado hasta el cansancio para terminar sus traducciones y poder regresar antes, Igaram mismo se lo había dicho, pero desafortunadamente una tormenta cayó sobre la isla suspendiendo todos los vuelos, Ace había tenido que esperar un día hasta que el avión de la universidad pudo volar a una isla cercana para conseguir ciertos suministros y donde Ace abordo un avión que lo llevara a la civilización y de allí tomar otro vuelo a casa, pero no alcanzaría a llegar por lo que le marco preocupado y le pidió de favor que fuera a la obra y se la grabara, también le pidió que le dijera a su hermano que había tratado de llegar pero no lo consiguió, le pidió también que hablara con el padre de Sanji para que hiciera un gran banquete y que allí los alcanzaría.

─Zoro tiene razón, Luffy debe comprender que las cosas no siempre serán como él quiere ─Shanks miro a Mihawk.

─Bueno porque mejor no buscamos a Luffy y vamos a comer. Seguro que papa no pondrá objeción si le pedimos un poco de comida.

Vivi sonrió, seguro se llevarían una sorpresa cuando vieran a Ace en el "Baratie".

─¡Si, también debemos festejar con sake! ─grito Shanks emocionado haciéndolos reír a todos.

─¡Superior Zoro! ─Bartolomeo se acercó a ellos corriendo, lucia preocupado─ ¡Es el superior Luffy!

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Ace estuvo tentando a inclinarse y besar el suelo bajo sus pies. Finalmente había llegado a casa, aunque no había podido hacerlo a tiempo para ver la obra, esperaba que Vivi hubiera podido grabarlo todo. Si no hubiera sido tan lento en la traducción habría podido llegar antes pero ya no tenía caso lamentarse.

Miro su ropa, dudaba que un pantalón de mezclilla desgastado y la playera naranja con franjas azules fuera adecuada para la cena, mucho menos su sombrero naranja que su hermano le regalara cuando se recibiera. Miro su reloj preguntándose si tendría tiempo para ir a cambiarse cuando su celular comenzó a sonar. Vivi, aparecía en la pantalla.

─Vivi ─saludo─. Acabo de llegar dile a Lu...

Se quedó callado tratando de comprender las atropelladas palabras de la chica. Su corazón de detuvo y de repente no fue capaz de comprender lo que la chica decía, lo último que su cerebro registro fue "Luffy está muy grave en el hospital".


Continuará.

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Un especial agradecimiento a las personas que se han tomado la molestia de dejar sus comentarios y también gracias a quienes leen esta historia.
Espero este capítulo haya sido de su agrado. Si alguien desea dejar un comentario estaré encantada :D

¡Feliz Año Nuevo y que se la pasen muy bonito!