Capítulo 4
Un rico aroma recorría por la habitación del hospital, el cual despertó a la durmiente rebelde de ojos como el cielo.
-Mmm… -Vi se revolcó en su cama batallando contra el sueño para salir de su trance y despertar.
Quien la observaba sonrió y bebió un sorbo del té que llevaba consigo.
-Mmh… no quiero despertarme, no aún –dijo a duras penas.
-Despierta ya, no seas dormilona.
-Mmff… es sábado, ¿quién se despierta y levanta un sábado por la mañana? –se restregó los ojos soñolientos y se incorporó en la cama para despertarse.
-¿No tienes noción del tiempo, verdad? Son las tres de la tarde y aún sigues ahí, aunque no te culpo, merecías un descanso.
-¡¿Tanto he dormido?! –esta vez se despertó de golpe. –Dios, si me pagaran por dormir sería millonaria.
Caitlyn sólo reía.
-Por cierto, buenos día… digo, buenas tardes Cupcake.
-Buenas tardes durmiente ¿cómo te sientes?
-Ahora que lo preguntas, me siento bastante bien, estoy como nueva –movía sus músculos y se estiraba comprobando su buen estado, de repente sintió dolor en su pecho. –Aghh…
-¿Qué sucede? ¿Dónde te duele? –se acercó de golpe buscando el causante del dolor.
-Creo que son las costillas. Pensaba que ya estaba bien, maldición. –Resignada apoyó su cabeza sobre la almohada tapándose los ojos.
Este sería el cuarto día que llevaba en el hospital, no soportaba el hecho de estar encerrada dentro de cuatro paredes sin hacer nada. La tranquilidad y el poco movimiento no se llevaban con la exasperación que tenía por golpear cosas la ruda y tatuada mujer.
-Hey, debes permanecer en descanso si quieres salir de aquí, tienes que mejorarte pronto.
-Detesto estar encerrada aquí, lo único bueno es que me dan comida gratis, aunque estoy algo aburrida del jugo asqueroso ese que me dan.
-Es la comida del hospital, es importante que bebas algo bueno que no te perjudique el hígado de vez en cuando, ¿no?
-Lo sé, aunque prefiero en este momento probar de ese té, tiene un buen aroma y parece delicioso.
-¿La enfermera no te dirá nada por beber esto? Por algo no te han dado otra cosa que no sea jugo…
-Cupcake, estoy bien ¿qué me puede hacer un té? Vamos, dame un poco –le respondió entusiasmada mientras se incorporaba en su cama.
La castaña se acercó y le ofreció el té que poseía en sus manos. Se detuvo cuando notó el tierno movimiento de la peli-rosa.
-Aaah –Vi abrió la boca.
-No sabía que tenías problemas en las manos –le dijo divertida cruzándose de brazos.
-Me imagino que lo dices porque cierta persona me esposó a la cama –la miró acusándola de ello.
-Oh, qué provocativa Vi, ¿me estás coqueteando? –enarcó una ceja tras escucharla. Claramente sabía que no se refería a una provocación en ese sentido, pero no pudo evitar pronunciar esas palabras para molestarla.
-¿Además de ser confiada en no fallar, tienes una mente de alcantarilla? –refiriéndose a la misma mente de un viejo pervertido.
-Bueno, he decidido que no te daré nada. Puedes disfrutar de tu exquisito jugo de clase del hospital.
-Vamos Cait, soy una paciente que necesita atención –sentenció con una cara cual cachorro sediento le pide a su amo un poco de agua. –Sólo un poco ¿sí?
-¿Cómo negarme a esto? Ten. –Le acercó la taza de té y dejó que bebiera toda de ella. Se sorprendió que de un trago se lo haya acabado todo. –Vaya, creí que querías sólo un poco.
-Mmm…–Cerró sus ojos, era realmente deliciosa esa sensación que dejó en su boca. –Está sabroso, ¿no tienes más? –preguntó saboreándose los labios.
-Pues, te lo acabas de terminar todo ahora mismo.
-Ay… quería más –hizo un puchero como cachorro mojado. –Está bien, pero prométeme que no le dirás nada a la enfermera.
-¡Vi! ¿No me habías dicho que estaba bien?
-Será un secreto entre nosotras, no hay problema –sonrió graciosa rascándose la nuca.
-Eres un verdadero problema Vi, y lo tendrás si te descubren.
-Siempre me salgo con la mía, no hay de qué preocuparse.
-¿Es en serio? –Caitlyn se rió a carcajadas tras escuchar las últimas palabras. –Pfff JAJAJAJA, es por eso que estás aquí, ¿verdad? –La detective no pudo aguantarse.
En primer lugar, Vi cayó a sus manos y ahora dependía de ella si quería salvar su trasero de la cárcel, y ahora, le viene a decir con que siempre se sale con la suya… es un verdadero caso, aunque en el pasado realmente fue así, burlándose de la mira del rifle de la Sheriff, pero ahora todo era distinto y un tanto gracioso.
-Está bien, está bien. No tienes que recordármelo, por Dios.
-Dijiste una buena broma Vi.
-¿Te parezco un chiste? Hace años cuando me perseguías no te parecía una broma ¿o sí? –respondió seria.
Caitlyn paró de reír.
…
-Lo siento Cait, no quise deci–
-Está bien –le cortó. –Ese tiempo es pasado. Míranos ahora, estoy aquí libre mientras tú estás esposada.
-Tsk –chasqueó molesta y desvió la mirada de los ojos de la detective.
-En ese tiempo deseaba esto, y ahora que te veo así, no me siento realizada, para nada.
Vi permaneció en silencio.
-Me alegro que te encuentres mejor ahora –sonrió levemente. –Bien. Me tengo que ir, tengo asuntos que atender en la oficina.
-Espera Cupcake, no te vayas...
-Nos veremos después. Adiós. –Antes de escuchar réplicas de la peli-rosa, se dio vuelta y apresuró su paso por salir de la habitación.
-¡Espera! ¡Caitlyn! –gritó sin obtener respuesta.
La puerta se cerró de golpe.
-¡¿Por qué siempre acabo cagándola?! –enojada ante su poco tino, agarró la almohada que tenía y la lanzó lejos, pasando a llevar una lámpara de la habitación haciéndola caer, y por acción de la gravedad y del impacto, terminó quebrándose.
Lo único que quería era disfrutar un poco más de la compañía de Cait, le agradaba entablar conversaciones con ella. En un principio pensaba que era la persona más fría y aburrida del mundo por su carácter y por la elegancia que debía transmitir por ser una de las mujeres más importantes de la ciudad, pero con el tiempo, fue demostrando lo contrario. Ahora, le parecía una persona divertida y una mujer apasionada por su trabajo al defender Piltóver, demostraba su plena vocación al trabajar arduamente por la ciudad, era una de las tantas cosas que a Vi le agradaban, pero que aún no se daba cuenta de ello. Sin embargo, ahora Caitlyn probablemente esté molesta, aunque no puede negar que la que comenzó todo fue ella, pero quizás lo había hecho sin intención de irritarla. Vi pudo sentir cómo la Sheriff perdió la cordura ante los inconscientes y desafiantes comentarios que había mencionado.
-Soy una idiota –se tapó con las sábanas cerrando sus ojos y empuñando la mano atrapada por la esposa.
En ese instante, la enfermera entra agitada a la habitación.
-¡Vi! ¿Estás bien? ¿Sucede algo? –observó para todos lados.
Vi no contestó.
-¿Acabas de romper la lámpara? –preguntó extrañada, pero no le sorprendía las acciones que podía llevar a cabo la peli-rosa, sabía que era impulsiva y que seguramente terminó por frustrarse de algo descargándose en la pobre almohada, así que fue a recoger ésta última para dejarla en su lugar.
-Perdón por eso –se oyó decir algo amurrada tapada por las sábanas que la cubrían.
-Vi, cuéntame qué te pasó –se acercó preocupada y se sentó a su lado con la única silla disponible del lugar.
-Soy una idiota. Acabo de molestar a Cait con un comentario que no debí haber dicho, pero fue sin querer, simplemente se me salió, aunque quizás a ella le pasó lo mismo conmigo al empezar.
-Ay ay… creo que ambas sabemos que eres impulsiva, pero a veces cuando uno dice las cosas sin pensar, es porque quizás estaba reprimido en nuestro interior, liberarlas de alguna manera te hará sentir mejor.
-Pues, ahora no me siento mejor.
-Tranquila, alíviate de que no hayas acumulado más tensión de lo que deberías y que la hayas hecho mucho peor, son cosas que pasan, no hay que alarmarse tanto, además... puedo notar que ambas se llevan bien, una cosa poca no les hará daño, sonríele a ella y a la vida Vi. –Le consoló tomándole el hombro.
-Ese es un muy buen punto. Creo que tienes razón después de todo –se destapó y se incorporó para ver agradecida a su consejera y cuidadora.
La enfermera le sonrió.
-Bien. Qué bueno que hiciste un alboroto aquí, estaba durmiendo y se me olvidaba que tenía que hacerte el control de signos vitales –suspiró aliviada.
-¿No era que mientras uno trabaja no puede dormir? Aunque no sé de trabajos, nunca he hecho uno.
-Vi, ¿acaso no ves mis ojeras? Están como tatuaje. Llevo tres días en el hospital y hace dos que no duermo por atender a los pacientes. Estoy realmente agotada, además he tenido asuntos personales de los que debo atender.
-Te estás sobrecargando, deberías descansar lo suficiente y luego venir. Es lo mejor para tu salud, eso creo.
-¿Te preocupas por mí? –preguntó sorprendida. Le parecía extraño que una de las mujeres más rebeldes de Piltóver sintiera preocupación por alguien que apenas conocía.
-Aquí no somos robots, es normal que tengamos conciencia ¿sabes lo que es eso robocop? –dijo sarcástica. –Tú te has preocupado por mí, he tenido un buen trato y me haces sentir persona. A decir verdad, pensaba que me tratarías con desprecio por la fama que tengo de criminal, y te agradezco que no haya sido así –la observó agradecida y con la mirada más sincera que pudo haber puesto.
-Las personas cometen errores Vi, y no soy quién para juzgarte por tus elecciones. Sé el motivo por el cual ingresaste al hospital y sé que eres una gran persona, y tengo el presentimiento de que el futuro para ti, será mejor de ahora en adelante, sólo está en ti si decides ir por un buen camino –le tomó el hombro y le sonrió. –Bien. Ahora te haré el control de evolución a tu salud, así que comencemos con la polera Vi, y no, no te violaré, así que no te la saques y sólo súbetela.
Vi se entusiasmó. Después de lo que pasó con Caitlyn se sentía mucho mejor, y más tarde pensaría en darle las disculpas apropiadas por su impulsiva reacción, pero por ahora, sólo se concentraría en mejorar y salir cuanto antes del hospital.
-Enfermera, ¿cuánto tiempo me queda aquí?
-Si te portas bien, saldrás en unas horas –contestó mientras rellenaba de información la ficha clínica una vez que terminó de evaluar a la paciente.
-¡Siiiiiiiiiiii! ¡Al fin! –se alegró como perro con dos colas al escuchar la noticia.
-Aunque, tendrás que recibir cuidado constante, tu costilla aún debe sanar y no puedes realizar movimientos bruscos, a menos que me extrañes y decidas volver a estar bajo mi cuidado, pero si vuelves, te retaré como nunca lo han hecho contigo, porque tu preocupación principal es mejorarte y no empeorar tu salud, ¿de acuerdo?
-Como usted diga –con la mano libre hizo un gesto como cual soldado obedece al sargento superior. –Pero, ¿cuánto tiempo pasará para que pueda romper traseros?
-En unos minutos te daré un medicamento inventado por una de los mejores médicos de toda Runaterra. Es una píldora que sirve para acelerar el proceso de sanación y osificación del tejido óseo. Normalmente la remodelación del hueso tarda de seis a ocho semanas, pero con este medicamento, tardarás un par de días.
-Wow, qué mágico que exista un reparador de huesos –la enfermera rió ante el concepto que le dio Vi a la píldora. – ¿Quién fue la genio que inventó esto?
-La que la inventó fue Soraka –le respondió. –Ah, y por cierto, el medicamento está hecho con magia, así que después de todo, sí es mágico.
-Realmente, no sé qué decir… es impresionante –comentó sorprendida.
-Estamos en la ciudad del progreso, siempre habrán cosas nuevas y sorprendentes, es lo que me encanta de esta ciudad –mencionó la enfermera con orgullo.
-Esa Soraka me salvó semanas enteras de aburrimiento. Tantas semanas sin moler a golpes a algo me terminarían matando.
-Vi… respecto a lo de golpear cosas, debes cuidarte, no puedes ir por la vida repartiendo puñetazos a diestra y siniestra, en algún momento, esos puñetazos te llegarán a ti y será peor –le reprendió exhalando en tono agotado, era la millonésima vez que le decía que debía cuidarse.
-Descuida, también sé defenderme –le hizo un gesto de aprobación mientras levantaba ambos pulgares.
-Ojalá Soraka cree un remedio antiviolencia, sería perfecto para ti –le dijo divertida. –Te traeré en seguida el "reparador de huesos", espera un momento.
Después de unas horas, Vi ya había ingerido el medicamento y se encontraba somnolienta esperando el momento para poder retirarse del hospital. En ese momento de espera, observa una silueta detrás de la puerta de su habitación, no era de la persona con un sombrero extravagante que ella quería ver, sino que era la de un hombre. No sabía de quién se trataba, pero la duda desapareció cuando éste entró acompañado de la enfermera.
-Buenas tardes criminal –espetó un hombre fornido con cierto aire de arrogancia.
Vi sólo hizo un gesto de desagrado.
-Buenas, cabeza de martillo –lo saludó elevando su mentón.
-¿Cómo me dijiste? –se acercó amenazante.
-¿Es que no te limpias las orejas? –se burló Vi.
-Atrévete a decirlo de nuevo –se acercó más, pero se detuvo al sentir el brazo de la enfermera sobre su pecho.
-Señor Jayce, la paciente necesita descanso para recuperarse bien o terminará saliendo mañana si empeora su condición. –Le mencionó observando seriamente al pelinegro.
-De acuerdo –le contestó. – Sólo he venido a buscar a esta delincuente. Hey tú –se dirigió a Vi. – Pasaremos directamente a la comisaría. Te estaré esperando afuera dentro de cinco minutos, más te vale no hacer perder mi valioso tiempo. Ah, y pobre de ti de que te dirijas con insolencia de nuevo hacia mí. –Molesto, le entregó a la enfermera las llaves para liberar a la peli-rosa de las esposas. – Bien. Cinco minutos –le apuntó con el dedo y se retiró de la habitación.
-Vaya carácter de este hombre, ¿cómo es que todas se mueren por él? –entrecerró los ojos buscando alguna explicación mientras liberaba a la peli-rosa de sus ataduras.
-Parece un crío que se las da de rey. Aunque no le culpo que me tenga odio, muchas veces nos hemos encontrado en ciertas circunstancias como para llamarme…
-¿Delincuente?
-Sí, eso. Pero da igual lo que opine de mí.
-Bien Vi, te ayudaré a levantarte –dicho esto le ayudó a incorporarse. –No te apresures en caminar, con cuidado apoya los pies y mueve tus músculos primero, has estado días en cama y los medicamentos que te he dado son algo fuertes para tu organismo.
La peli-rosa obedeció a la enfermera. Todo su cuerpo andaba bien, sus músculos respondían a sus movimientos y se sentía como nueva.
-Se nota que estás mucho mejor Vi –se alegró. – Toma, esta es la ropa con la que ingresaste al hospital.
-Gracias por todo –dijo recibiéndola para comenzar a vestirse.
-No te preocupes. Recuerda que no te quiero ver aquí de nuevo, debes cuidarte. Tienes suerte de que tu cuerpo sea resistente, pero no te confíes, te podría pasar cualquier cosa. –Le decía por millonésima y una vez.
Vi sólo le sonrió. Una vez que terminó de cambiar su ropa, recordó algo que le intrigaba y para calmar su incertidumbre, le preguntó – Esto… me quedó rondando una duda desde ayer, ¿por qué me diste las gracias anoche?
-Pensé que no lo habías escuchado.
-Estaba atontada, pero no sorda.
-Es por… porque salvaste a mi hija del incendio.
-¡¿Q-Qué?! –abrió la boca sorprendida y los ojos como platos. – ¿T-Tú eres su madre?
La enfermera sonrió de lado. –Te están esperando afuera. Tal vez nos veamos en otra ocasión, cuídate Vi. –Con un gesto de agradecimiento, evitó hablar del asunto y sacó a la de los ojos azules de la habitación, quien aún estaba estupefacta y no supo cómo reaccionar ni qué decir ante la sorpresa.
¿Realmente era su madre? ¿Tan joven y tan… linda? Y encima la noche anterior le había coqueteado sacándose la polera como si se tratase de cumplir una fantasía de un especial cuidado entre enfermera-paciente. Wow… estaba atónita y algo desconcertada, estaba procesando la situación cuando Vi fue sacada de su trance en el momento en que el pelinegro le agarró el brazo para esposarla nuevamente de una manera brusca, tenía poco tacto al tratar con la criminal.
-Vamos, muévete y camina. –La guió hasta el estacionamiento de forma áspera.
Una vez que lograron llegar, Jayce la empujó con fuerza antes de que entrara al coche policial.
-¡Ten cuidado idiota! –le recriminó la peli-rosa.
-¡Tenme respeto! –la volvió a empujar, pero esta vez contra el vehículo. –No soy tu compañero ni mucho menos tu amigo.
-Tampoco es como que quisiera serlo bruto. Si no tuviera las esposas, en este momento estarías viendo tuercas debilucho. –Vi respiraba fuerte, sintió cómo su sangre comenzaba a hervir al igual que las ganas de aplastarlo.
-Dime eso cuando estés detrás de las rejas –le sonrió confiado mientras le sujetaba apretando su mandíbula. –Ahora, entra de una vez.
Una vez que comenzaron su camino directamente a la comisaría, Jayce agradecía a la ventana cerrada que dividía los asientos del piloto sobre los asientos traseros. Detestaba de sólo escuchar a la criminal, era como escuchar a un perro ladrar sin parar. No era la primera vez que se dirigía a Vi, la había conocido años antes cuando ayudaba a Caitlyn con algunos asuntos policiales, y a la persona que más ganas tenía de encerrar, era a Vi. Ésta siempre burlaba a la ley escapando, pero le encantaba por sobre todo hacer enojar al defensor del mañana burlándose y riéndose de él. En este momento para Jayce, había sólo una frase que rondaba en su cabeza, y era "el que ríe último, ríe mejor", así que mientras manejaba, sonreía de oreja a oreja, por fin la vería detrás de las rejas y quizás por cuántos años permanecería allí.
Al llegar a la comisaría, Vi tuvo que pasar ante la mirada de todos los policías, todos ellos se quedaron quietos, observaban a la criminal más buscada de Piltóver esposada y a manos de Jayce. No tardaron en murmurar comentarios en contra de la mujer, muchos de ellos despectivos y alegres ante la detención. Pero la tatuada, no se hizo disminuir ante tales miradas, siguió caminando con la frente en alto y sin mirar a nadie.
Sin darse cuenta, se detuvo frente a la puerta de la última oficina del tercer piso de la comisaría.
El pelinegro se arregló y tocó la puerta –Caitlyn –anunció. –Misión cumplida.
-Pasen, pueden entrar –se escuchó.
-He traído a la criminal sana y salva.
-¿Sana y salva? Te faltó golpearme en el estacionamiento del hospital, martillo de porquería. –Le reprochó Vi.
-¡Ya te dije que me tuvieras respeto! No tienes nada a favor en este momento, así que compórtate –se acercó desafiante.
-¡No! ¡Compórtense ustedes dos! Ya no son niños por el amor de Dios. –Les gritó separando a ambos. –Jayce, ¿le hiciste algo a Vi?
-¿En serio me lo preguntas?
-Contéstale niño bonito.
-Silencio Vi. –Se cruzó de brazos. –Responde mi pregunta, Jayce.
-No, no le hice nada.
Caitlyn arqueó una ceja.
-¡¿No le creerás a este idiota o sí?! –dijo molesta y con desconcierto. Claro… él se podía mostrar rudo ante ella, pero ante Caitlyn, era una blanca paloma que no sería capaz de matar una hormiga, agh… cómo repudiaba su actitud.
-Jayce, tú y yo hablaremos después. Lo más importante ahora… –se dirigió a la peli-rosa. –Vi, no daré rodeos en el asunto así que iré directo al grano. Sé que has sido una de los mayores criminales que ha tenido la ciudad, pero últimamente has reducido tu actividad delictual, aun así tienes muchos antecedentes en tu historial y es por eso que ahora…
Jayce sonrió ante lo que creía que iba a escuchar, esos deseos de encerrarla galopaban fuertemente en su interior.
-Quiero que trabajes para mí. Quiero que seas mi compañera de ahora en adelante.
…
-¡¿Qué?! Caitlyn, ¿estás bien, tienes fiebre? –El hombre se acercó de golpe tomándole la frente, estaba realmente confundido.
La tatuada no sabía qué decir, llevaba dos sorpresas y sin saber cómo responder en un día, no sabía si se trataba de una broma o de una obra del cielo cayendo a sus pies.
-Cait ¿estás bromeando, verdad? –preguntó incrédula.
-Bien. Te lo pondré así… acepta la propuesta, o bien, puedes salir de aquí y correr con cientos de policías persiguiéndote –agarró su rifle y cargó una bala para disparar. –Te daré cinco minutos de ventaja.
El tiempo pareció detenerse entre los tres.
"Veamos, si huyo de aquí, podría lograr mi escape pateándole el culo a todos los policías, pero demonios… acabo de salir del jodido hospital y aún me faltan fuerzas que reponer, y de cualquier forma acabaré en prisión –se decía mientras pensaba. –En cambio, si me uno a Cupcake podré patear cuantos culos quisiera y sin que me detengan, creo que…" –Vi rió, resultaba perfecta la idea.
-Acepto, Cupcake.
Jayce no podía creer lo que estaba escuchando en ese momento, su boca estaba tan abierta que podía tocar el suelo.
-Buena elección. –Aseguró su rifle quitando la bala de su mortal posición. –Jayce, cuando termine la jornada de hoy hablaremos, por ahora necesito que nos dejes a solas.
-P-Pero Caitlyn, qué acabas de… qué demonios hicist–
-Jayce, no te lo volveré a repetir.
Antes de que el pelinegro se fuera, Vi le gritó – ¡Hey martillo!, parece que ahora sí seremos compañeros ¿eh? – El hombro salió frustrado y gruñó para luego retirarse de la oficina con un portazo.
-Vi, necesito que firmes este contrato. –Pronunció en tono seco.
-Pensé que yo era la ruda aquí, ¿en verdad pensabas darme un disparo?
-No te lo tomes a mal, si te soltaba, de alguna forma debía capturarte.
-Cait… –suavizó su voz. – ¿Estás enojada?
-¿Por qué? ¿Lo dices por haber cargado mi rifle esperando tu respuesta?
-Bueno, debo admitir que me sorprendí, pero creo que te entiendo. Me refiero a por lo de antes, ya sabes… cuando me visitaste y dije que–
-E-Está bien –le cortó. – No te preocupes. Lo que dijiste es todo cierto, hace años juré que te encerraría, pero después de un tiempo pensé bien las cosas y creo que esto es lo mejor, que seas mi compañera –decidió cambiar de tema. –Una vez que firmes el contrato, no hay vuelta atrás y tienes que seguir mis órdenes y cumplir como agente de la ciudad, protegiéndola con tu vida, espero que te hagas la idea de lo que es ser un agente de policía.
-Lo que sea con tal de patear traseros –golpeó entre puños, elevando su mentón con un semblante de supremacía, luego recordó – Y… ¿mis guanteletes?
Caitlyn retrocedió y sacó de su estante metálico los puños Hextech de la peli-rosa, era el mismo estante en donde también guardaba su adorado rifle. – Ten, están completamente a salvo. Ahora firma el contrato de una vez –le entregó el lápiz. –Es la mejor decisión que pudiste haber tomado.
-Jaja lo dices como si hubiera tenido otra opción –firmó sin más.
-Esta será tu forma de remediar lo que has hecho, esta es tu segunda oportunidad tal y como todos la merecen. Con esto cumplí mi promesa, ¿ves? No había nada de qué preocuparse.
-Es lo mejor que una persona ha hecho por mí –contestó agradecida. – No te decepcionaré Cupcake.
La Sheriff en vez de propiciar el arresto de Vi, le ofreció a esta una oportunidad de pagar su deuda con la sociedad, trabajar para la ley en Piltóver. Había apostado a que la peli-rosa era la persona mejor indicada para hacerle frente a los infractores de la ley, y no se equivocaba al pensar que era una persona sin miedo y con actitud audaz, capaz de reírse al rostro del peligro y nunca ceder, una mujer con valentía envidiable que ahora, unirá fuerzas con la mejor y más bella detective de la ciudad, para cualquier situación, ella siempre estaría preparada.
Aquí viene Vi.
Continuará…
N/A: ¡Muy buenas gente!, ¿qué tal les pareció el cuarto capítulo? Espero que hayan podido disfrutar de la lectura, porque a MÍ me costó un mundo hacer este capítulo D: Por ahora sólo debo decir… JAYCE TE PUEDES IR JODIENDO :D Qué bien se siente cuando terminas de escribir un capítulo xD
Aprovecho de agradecer los que leyeron el one shot "Es una promesa", fue desde lo profundo de mí. Disculpa a aquellos que reaccionaron emotivamente a la historia (aunque vamos… ese era mi cruel objetivo XD), no los culpo, cuando lo escribí también fue como "Why? ¿Por qué me torturo a mí misma?", pero tenía que hacerlo. Lo sé, soy masoquista.
Okami-AIK: Qué bueno que te haya gustado lo de la enfermera :3 Ahora podemos estar tranquilas, Caitlyn salvó a Vi, ¡Yay!
Sam-Spirit-of-the-forest: Fue un día duro para Vi xD Me alegra de que te hayas reído :D Espero que hayas leído e identificado el cómic del cual me inspiré, ¿no se te rompió el corazón cuando lo viste? A mí sí *llora en la esquina*.
Vinxter: Siempre cuando leo tus reviews me río xD No quiero hacerte spoiler, pero atención, parecen haber moros por la costa kjjj cambio. Aprovecho de ponerte una bandita a tu kokoro roto *Curar*c:
: Somos dos, porque yo también me ilusionaría con la enfermera xD Tu comentario en "Es una promesa" me conmovió demasiado, muchas gracias por tus palabras, creo que el hecho de decir "de nada" en respuesta a tu review es el más doloroso que he dado (?) aun así lamento el llanto *Abrazo apapachado*.
Gracias a todos los que leen y siguen este ff, saludos y abrazos para todos. Gracias por su apoyo :D
Bueno… si leíste hasta acá, te agradezco el tiempo que me diste. ¡Nos leemos en el siguiente capítulo!
Atte. Balalaika
