Hola a todos y todas las maravillosas personas que se han tomado el trabajo de leer mi(s) fic(s). No saben lo feliz que me hacen y por eso es que he decidido venir y dejar un capitulo que tiene mucho tiempo en mi pc, pero que por problemas en la universidad y el poco tiempo libre que dispongo, que se gasta practicamente en necesidades basicas como dormir, comer, bañarme y demás. Pero en fin, aquí estoy con un cap que espero les guste y me dejen muchos, muchos reviews. Soy algo avariciosa en este aspecto, si he de ser sincera y no saben cuanto me alimentan sus comentarios cuando estoy deprimida. Por eso espero que me ayuden a sanarme ahora mismo y a regresar a este maravilloso mundo.
Sin mas que decir que mis amados bebes de ahora casi 11 meses y mi amado Sirius les mandan saludos.
Atte:
Andrea I. Black
Efecto de los Extasis.
Capitulo 4
Todo el maldito plan había salido mal. Ahora, ¿Cómo carajo arreglaba el problema que había creado? No sólo había una Slytherin declarándosele a un Gryffindor, sino que armaba un escándalo en el Gran Comedor frente a todo el mundo. Tenía que solucionar eso rápido antes de que alguien se diera cuenta, porque sino habría severas repercusiones. ¿Por qué rayos Malfoy no comió el chocolate tal y como estaba planeado? Un poco de humillación pública no le haría mal a ese ego hiperinflado que era peor que un cáncer. Merlín, ayuda. Ayuda para salir de este embrollo, antes de que crezca a un nivel incomparable.
-¿Qué estabas pensando, Aion?- preguntó Draco mientras caminaba en círculos. Llevaba el uniforme completamente descompuesto y el cabello desordenado, por todas las veces que se había pasado las manos por él. Estaba en la sala común y no podía quedarse quieto.
-¿Qué podía haber estado pensando, Lucien?- respondió Andrea rodando los ojos, con lo que se ganó una mirada de advertencia del rubio. -Obviamente quería hacerle saber a Potter y a ese dichoso club de fans que tiene, que él me pertenecerá.- añadió mientras cruzaba la pierna. Estaba sentada en un sillón cerca de la chimenea, mientras era rodeada por Blaise, Theodore, Draco y una sonriente, demasiado sonriente, Pansy.
-Definitivamente no podías caer más bajo, Schwartz - dijo Pansy con una sonrisa de oreja a oreja. -¿Potter? De todos los hombres del castillo, escogiste a Potter.- añadió con tono burlón, recibiendo una mirada fulminante por parte de los tres hombres. -¿Qué?- preguntó, comenzándose a enojar.
-Si no piensas ayudar, mejor vete.- dijo Draco sin rodeos, haciendo bufar a Pansy. La rubia sonrió cínicamente, y se levantó del sillón donde estaba, para luego simplemente despedirse e irse a su habitación.
-Ahora si, ¿Qué rayos te sucede?- preguntó Draco impaciente, mientras se inclinaba sobre Andrea para hacer contacto visual. -Potter.- escupió el nombre con desagrado. -Por Merlín, ¿Por qué mierda tuvo que ser Potter?- preguntó mirándola fijamente.
-No tengo una razón especifica, si eso es lo que quieres oír.- respondió tranquilamente, ante el escrutinio de los tres varones.
-Un Gryffindor.- murmuró para si mismo mientras se alejaba y volvía a agarrarse el cabello enojado. -De todas las malditas casas, escogiste un Gryffindor como blanco. Y no cualquier pelmazo de esa casa, sino al rey de todos ellos.- añadió mientras la señalaba acusadoramente con un dedo.
-Bueno, si voy a elegir algo tiene que ser lo mejor en su tipo.- respondió Andrea tratando de controlar la risa que intentaba escapar de sus labios.
-¡No te rías!- gruñó Draco, mientras Andrea se mordía los labios para no hacerlo.
-No me estoy riendo.- dijo entre risas, lo que exasperó aún más al rubio.
-¿Desde cuando te gusta Potter?- preguntó Blaise, con curiosidad. Había algo extraño en el comportamiento de su amiga pero realmente, ¿Qué podría ser? -Nunca habías hablado de Potter más allá de lo necesario, o tenido mayor opinión acerca de él.- añadió, mientras la miraba fijamente.
-Desde hoy.- respondió Andrea con simpleza, haciendo que los tres jóvenes enarcaran una ceja. -Sentí que era el hombre indicado para compartir el resto de mis días, y con el cual quiero tener 5 hijos, a los cuales les pondré a cada uno un nombre que comience con cada una de las vocales, una casa en el campo, un trabajo estable en el ministerio, un negocio rentable en el callejón Diagon y un par de mascotas.- respondió sorprendiendo a sus amigos. -Creo que una serpiente estaría bien, al fin y al cabo, Potter habla parsel.- añadió con aspecto pensativo.
-¿Es en serio?- preguntó Draco al borde de la histeria, para luego ver sonreír a su amiga.
-Obvio que no.- respondió Andrea, tranquilizándolos. -Sencillamente sé que me gusta y quiero que sea mi novio.- dijo con simpleza. -Aunque la perspectiva de tener algo serio con Potter no esta nada mal.- añadió mientras se encogía de hombros. Draco haló a los otros dos jóvenes, y los alejó de la morocha, que observaba tranquilamente el techo de la sala común.
-Es peor de lo que pensaba.- dijo Blaise una vez se alejaron lo suficiente para no ser escuchados. -¿Qué le puede ver a Potter? Ese idiota no tiene nada bueno.- preguntó mientras la observaba de reojo.
-Mi madre me va a matar cuando se entere.- murmuró Draco apesumbrado.
-Eso es lo de menos, imagínate que pensaran sus padres.- contradijo Blaise.
-¿Cuánto crees que se demore en saberlo su madre?-preguntó Theodore, mientras también la observaba de reojo. En ese momento la joven bajó su mirada y la dirigió a donde estaban los tres, para luego sonreír. Theodore suspiró, mientras negaba con la cabeza.
-Creo que para mañana en la mañana toda su familia lo sabrá y muy posiblemente mi madre también lo sepa.- respondió Draco dejando escapar un suspiro. -¿Cómo pudo haber pasado? Estaba bien hasta antes de la cena.- dijo, para luego quedarse en blanco. -Y tampoco alcanzó a comer nada sospechoso aparte del…Por supuesto, eso es.- dijo mientras se dirigía hacia donde esta la joven.
-¿Qué pasa?- preguntó al verse halada por el rubio.
-Vamos a buscar a Slughorn. Necesito que te de un antídoto para esa maldita poción.- respondió mientras la arrastraba hacia la salida.
-¿Poción? ¿Cuál poción?- preguntó confundida.
-Cual más que la amortentia que algún imbécil envió para mí y terminaste tú ingiriendo.- respondió mientras salía de la sala común. Maldita sea, ¿Cómo no lo había pensado antes si era tan claro? Ahora, ¿Quién podría ser el causante? No había mucho que pensar para llegar a una respuesta. Esa Gryffindor se las pagaría todos y cada uno de los problemas que le estaba causando.
-Estás fregado, hermano.- murmuró Ron. Estaban sentados junto a la ventana de la sala común, intentando ignorar los cuchicheos de los demás estudiantes de Gryffindor que hablaban de lo mismo que ellos. La peculiar confesión a Harry Potter.
-Gracias por el apoyo, Ron.- murmuró Harry, mientras fruncía el ceño. Suspiró cansado, mientras se masajeaba la frente. ¿Cómo había podido acabar el día de esa manera? Schwartz. Schwartz enamorada de él. Sonaba tan extraño, tan hilarante. Tan imposible. -Aún no entiendo lo que sucedió en el Gran Comedor.- murmuró mientras negaba con la cabeza.
-Yo tampoco entiendo que fue eso, pero me parece muy extraño.- dijo Ron mientras se cruzaba de brazos.
-Ron tiene razón, es muy raro. Schwartz no ha intercambiado más de un par de palabras con Harry y ahora sale con que esta enamorada de él. Debe haber algo más en esto.- añadió, recibiendo un asentimiento por ambos jóvenes. -Pero, ¿Qué?- se preguntó a si misma.
-Una Slytherin.- murmuró Ron mientras fruncía el ceño. -Sabía que eras popular pero, una Slytherin. Y no cualquier serpiente, sino una de las cercanas al hurón.- añadió Ron, recibiendo un par de miradas serias.
-No es algo de lo que estaría orgulloso, Ron.- dijo Harry mirando fijamente a Ron, quien se sonrojó levemente por su imprudencia.
-¿Y qué vas a hacer con su declaración?- preguntó Ron luego de unos instantes en silencio.
-Rechazarla, por supuesto.- respondió Hermione por él, haciendo que ambos jóvenes la observaran interrogante. -Sería insensato que Harry comenzara a salir con Schwartz bajo cualquier condición.- añadió mientras se cruzaba de brazos.
-Tienes razón en eso, pero recuerda que ella dijo que lograría enamorar a Harry en un lapso de una semana. ¿Quién sabe que tipo de artimañas utilizará?- dijo Ron, mientras miraba a su amigo preocupado.
-Tendremos que ser más cuidadosos de ahora en adelante. Sobretodo con cualquier cosa que vayas a comer, ¿Quién sabe si hasta utilicen Amortentia en ti? al fin y al cabo estamos hablando de una slytherin.- dijo Hermione recibiendo un par de asentimientos. -Bueno, me siento algo cansada. Por lo que me iré a la cama. Nos vemos mañana.- dijo Hermione mientras se levantaba y tomaba rumbo a las escaleras que llevaban a los dormitorios femeninos.
-Ahora si, dime la verdad. ¿Emocionado por la declaración sorpresa?- dijo Ron cuando vio desaparecer a Hermione con una sonrisa burlona en el rostro.
-Claro.- respondió sarcásticamente Harry mientras rodaba los ojos. -Espero emocionado lo que sucederá mañana.- añadió para luego suspirar. -¿Cómo rayos terminé enredado en esta situación?- preguntó desesperanzado a si mismo.
-Tal vez no sea tan malo como parece.- dijo Ron, mientras Harry enarcaba una ceja. -Podrías encontrarle algún beneficio, o descubrir cuales son sus planes contigo y utilizarlos en su contra.- añadió Ron, mientras Harry negaba.
-Mejor dejemos eso para después. El día de hoy fue desastroso y ya no quiero seguir pensando en nada.- dijo el ojiverde mientras se colocaba de pie. -Ya hablaremos de eso mañana. Así que nos vemos.- se despidió y se encaminó a los dormitorios.
-¿Qué dijo Slughorn ayer?- preguntó Blaise para luego tomar un trago de jugo de naranja.
-Ese gordo inútil no tenía ni un solo beozar.- masculló enojado mientras se servía el desayuno.
-¿Y por qué no la llevamos a la enfermería? Tal vez la enfermera tenga alguno.- comentó Blaise, mientras veía como Andrea desayunaba al tiempo que observaba fijamente a la puerta del Gran Comedor. -No me gusta verla así. Parece una Hufflepuff.- añadió mientras la señalaba con la cabeza, recibiendo un asentimiento por parte de Theodore y Draco.
-¿Por qué no la dejamos así? No le hace mal a nadie que Schwartz este enamorada de Potter.- dijo Pansy con una sonrisa, mientras se llevaba el tenedor a la boca. -Son una pareja soñada. Un imbécil con una estupida.- añadió luego de tragar el trozo de tocino.
-Pansy.- murmuró Theodore con tono serio, mientras la miraba con el entrecejo fruncido.
-Pero es la verdad, Theo.- replicó Pansy con una sonrisa. -El niñato egocéntrico y traumatizado de Potter junto a Schwartz. No es una mala combinación.- añadió con una sonrisa aún mayor.
-Una cosa es que tengas problemas conmigo, Parkinson.- comenzó a decir Andrea mientras seguía mirando hacia la puerta del gran Comedor. -Pero otra que te metas con Potter en mi presencia. Así que si quieres que todos esos lindos cabellos que tienes se mantengan en el lugar y del color que está, es mejor que te quedes callada.- afirmó mientras seguía mirando a la puerta, ante la atónita mirada de los jóvenes mientras se giraba y la miraba fríamente, antes de regresar a su posición inicial. En ese momento, entró Harry Potter y compañía, logrando sacarle una sonrisa a la morocha, ante la perpleja mirada de sus compañeros de casa.
-¿Están aquí?- preguntó Harry mientras caminaba hacia la mesa de Gryffindor. Podía sentir la mirada de todo el mundo sobre él, y aunque eso lo había vivido en ocasiones anteriores, no dejaba de ser incómodo.
-Si, están sentados en el centro de la mesa.- respondió Hermione, quien observaba de reojo la mesa de las serpientes donde cuatro pares de ojos los veían con fijeza. -Malfoy, Zabinni, Nott y Schwartz están mirando hacia acá.- añadió, para luego mirar a su amigo que caminaba en silencio. Parecía tranquilo, pero ella sabía lo que realmente pasaba por la mente de él. Estaba completamente perplejo y no sabía que hacer en esta situación.
-Tranquilízate, Harry.- dijo Ron mientras le daba un par de palmadas en la espalda con una sonrisa, al tiempo que tomaba asiento en su mesa. Seguido de sus dos amigos. -Dudo mucho que alguna de esas serpientes se atreva a volver por este lugar. Así que come tranquilo.- añadió al tiempo que se servía el desayuno.
-Pues tus predicciones son tan exactas como las de Trelawney, porque ahí viene Schwartz.- dijo Hermione, mientras observaba a la joven acercarse sin titubear a su mesa.
-Buenos días Granger y Weasley.- saludó mientras les regalaba una sonrisa. Hermione enarcó una ceja, mientras Ron dejaba el tenedor a medio camino y la observaba con expresión sorprendida. En ese momento, ella se giró para ver a Harry, sonriéndole ampliamente, al tiempo que lo tomaba del brazo. -Buenos días para ti también, Potter.- dijo al tiempo que lo halaba, haciéndolo levantar. –Hoy hace un día tan maravilloso que sería una pena que lo desperdiciáramos aquí encerrados, así que… vamonos.- concluyó comenzando a arrastrar a un Harry Potter, estático y sin habla, hacia la puerta ante los ojos de todo el mundo.
-¿A dónde?- balbuceó cuando notaba que estaba a punto de llegar a la puerta del Gran Comedor. Giró su rostro y observó como sus amigos se levantaban para ir tras él, pero también notó con pesar como eran interceptados por Malfoy y compañía.
-Por supuesto que afuera. Es aburrido tener que desayunar siempre en el mismo lugar, ¿No te parece?- respondió Andrea con una sonrisa tranquila. Harry giró nuevamente su rostro y observó la expresión de la pelinegra, y sin saber realmente que hacer, se dejó arrastrar al tiempo que suspiraba con resignación. Y eso, que el día apenas estaba empezando.
-Tú- dijo con tono enojado al llegar a donde estaba la castaña.
-¿Yo? ¿Yo qué, Malfoy?- preguntó Hermione bufando, intentando alcanzar a la pelinegra y a su mejor amigo.
-Fuiste tú quien mandó esos malditos chocolates llenos de amortentia.- espetó furioso al tiempo que la agarraba del brazo. Al ver que no se podía soltar ni avanzar, se detuvo para mirar con fiereza al rubio.
-Suéltala, Malfoy.- gruñó Ron al ver la acción del slytherin.
-Cállate comadreja si no quieres salir mal parado en esto.- dijo Blaise inmediatamente.
-¿Qué te hace pensar que tú amiga esta bajo los efectos de una poción?- preguntó Hermione enarcando una ceja. -¿o que yo sea la causante de ello? Dudo mucho que yo sea la única persona en el castillo que no te soporte, hurón de pacotilla.- añadió rápidamente.
-Es obvio que es una poción, sino como explicas esa humillante muestra de afecto tan típica de Hufflepuff o Gryffindor hacia Potter.- respondió Draco mirándola fijamente. -Y aunque es cierto que no eres la única persona con la que no me llevo, dudo mucho que otros puedan conseguir tan fácilmente un cabello u objeto de Potter.- comentó con cierta ironía. -Y la comadreja macho aunque tuvo las oportunidades, no cuenta. No tiene el suficiente intelecto como para planear algo así.- agrega al verla abrir la boca.
-Draco, cálmate.- murmuró Theodore al ver como apretaba el brazo de la joven. -No te comportes como un bruto. Suéltala o le dejaras marcas.- añadió como si nada. El rubio bufó mientras la soltaba inmediatamente. No se había percatado de que aún la tenía agarrada del brazo, ni de la presión que hacía en el delgado antebrazo.
-Weasley deja de hacerle muecas a Blaise. No creo que se vaya a intimidar con esa pose de ataque tan infantil.- mencionó Theodore en tono monótono, enojando al Gryffindor, quien se alejo del slytherin y se colocó entre Hermione y el rubio. -Nadie le hará nada a Granger, Weasley. Y ahora por estar discutiendo estupideces, hemos perdido a Andrea y a Potter.- añadió mirando por donde se había marchado la pelinegra con el joven de gafas.
-Por aquí es.- sentenció señalando hacia el bosque.
-¿Cómo se te ocurre, Malfoy? Es imposible que hayan tomado ese rumbo.- refutó Hermione mientras se cruzaba de brazos. -Deben estar por los alrededores del lago.- añadió al notar el entrecejo fruncido del rubio.
-No siempre puedes tener la razón, sabelotodo. Estamos hablando de Andrea y de su forma de pensar.- contradijo Draco mirándola fijamente.
-Pero a orillas del lago es un buen lugar para hacer picnic.- dijo Hermione, zapateando el piso, cabreada.
-Tal vez para ti, pero no para Andrea.- mencionó el rubio con una sonrisa burlona. -No quieras imponer tu predecible comportamiento en mi amiga. Ella no usaría una locación tan obvia.- añadió jocoso, haciendo bufar a la castaña.
-Entonces, ¿Dónde propones buscar?- preguntó al tiempo que rodaba los ojos.
-Lo más seguro es que estén en alguna parte del bosque. A Andrea siempre le ha gustado entrar ahí.- respondió muy seguro de sí mismo y de sus palabras.
-Sí, claro.- murmuró Hermione. -Y por eso llevamos veinte minutos siguiendo tus indicaciones y aún no los encontramos. Se nota que conoces muy bien a Schwartz.- añadió sonriendo.
-Draco, deja de perder el tiempo y busquemos en otra parte.- murmuró Blaise aburrido. -Andrea y Potter no están aquí, y pronto tendremos que ir a hacer un extasis. Y no creas que iré a presentar ese examen sin desayunar.- agregó cansado.
-Hermione, deja de pelear con el hurón y vamos a buscar a otra parte.- exclamó impaciente Ron. -Tengo hambre y no pienso perderme el desayuno por tu culpa y la de la serpiente albina que es Malfoy.-
-Yo sé donde está Andrea.- mencionó casualmente una voz. Todos giraron a ver al responsable de dicha frase y se encontraron con el rostro tranquilo de Theodore Nott.
-¿Cómo estás tan seguro? Tal vez es otra tontería como las que ha dicho Malfoy desde que salimos del Gran Comedor.- preguntó Hermione mirándolo seriamente. Theodore se encogió de hombros tranquilo.
-Está en ustedes creerme o no.- respondió con simpleza. -Lo único que sé es que hay una alta probabilidad de que Andrea esté en ese lugar con Potter.-añadió al tiempo que comenzaba a caminar.
-¿Y eso es?- preguntó Ron aburrido de discutir. Theodore giró su rostro mientras seguía caminando, notando como sus amigos y los dos Gryffindor lo seguían. Sintió una mirada fija en él y sus ojos se cruzaron con los grises de Draco. Sonrió levemente y volvió a posar su mirada adelante.
-El campo de Quidditch.-
-La vista desde aquí es fantástica.- mencionó alegre y risueña. Harry no pudo evitar suspirar al tiempo que levantaba su mirada del suelo y la posaba en su acompañante quien se encontraba de pie mirando a la distancia. -Come algo más, Potter. No es bueno para tu salud el que no te alimentes adecuadamente. Si sigues así serás un desgarbado más de Hogwarts- dijo Andrea al girarse y notar como el ojiverde no había probado bocado.
-No te preocupes, no le agregué amortentia u otra poción a la comida. Fui directo a la cocina desde temprano y le pedí el favor los elfos de preparar todo esto.-aclaró Andrea mirando a los diferentes platos de comida.
-Yo no…- trato de explicarse mientras se sonrojaba.
-Te ves bien de rojo Potter.- dijo casualmente mientras señalaba sus mejillas. -Aunque prefiero el verde y como este te queda. Tú sabes aquello del sentido de pertenecía hacia Slytherin.- agregó encogiéndose de hombros y mirándolo con una sonrisa.
Tomó un trozo de pan y lo observó con duda, para luego llevárselo a la boca, aunque se detuvo antes de morderlo. En eso se percató de la mirada fija de la joven, quien comía lentamente también.
-Si aún no me crees, puedo seguir probando cada cosa que quieras comer antes que tú Potter. Al fin y al cabo, ya he picado la mayoría de las cosas.- dijo, sin darle importancia. -O podemos hacer algo más osado.- añadió mientras se acercaba y le quitaba el trozo de pan de la mano, para luego llevárselo a la boca y acercarse al rostro del joven.
-¡Aion!- escuchó decir de una voz furiosa, antes de ser separada del joven-que-casi-besó. Bufó mientras se cruzaba de brazos y observaba a quien había arruinado su plan. -¿Qué estabas haciendo con Potter?- preguntó exasperado.
-Dudo mucho que no sepas lo que intentaba hacer con Potter.- respondió la joven Slytherin rodando los ojos, una vez hubo tragado el bocado de comida que aún tenía en la boca. En eso gira su rostro y se encuentra con la mirada sorprendida del joven de anteojos. Sonrió ligeramente y notó como los colores teñían sus mejillas. Potter era sorprendentemente tierno. Bueno, eso era un bonus insospechado. -Pero si necesitas explicación, iba a demostrarle a Potter que la comida estaba completamente normal.- respondió encogiéndose de hombros.
-¿Dándosela de boca a boca?- preguntó exasperado el rubio, recibiendo una sonrisa por parte de la pelinegra.
-No esperaba esa reacción tan conservadora y anticuada de ti, Lucien. Ni que tú no hubieras hecho cosas peores.- dijo mirándolo tranquila. -Estás demasiado sobre protector, papá. Cuando tus pequeñas hijas tengan edad suficiente como para tener novio, no quiero imaginarme como trataras a los que quieran acercarse a ellas.- agregó en tono jocoso.
-Aion, no estoy para bromas.- gruñó Draco mirándola fijamente. La alemana lo miro largamente, antes de girarse y mirar a Theodore. Suspirando, señaló junto a ella.
-Está bien.- murmuró. -Mejor siéntense y coman algo, sé que no deben haber desayunado.- añadió señalando la comida. Los Slytherin inmediatamente se observaron entre si y tomaron asiento, para luego comenzar a probar bocado.
-Vamos Harry. No tenemos tiempo que perder.- apuró Hermione quien también se encontraba ahí. Mientras tanto Ron observaba la comida con interés, antes de ser halado por Hermione, quien le lanzó una mirada retadora. -Podrás comer todo lo que quieras en el Gran Comedor. Así que muévanse, que pronto será hora del extasis.-
-¿Se marchan tan pronto? ¿Y dónde está mi beso de despedida, Potter? No te puedes ir de una cita sin darme un beso de despedida.- dijo la alemana, mirando fijamente al Gryffindor con una sonrisa.
-Vamos Harry.- apresuró Hermione, mientras halaba a sus dos mejores amigos, para luego simplemente mirar con sospecha a la pelinegra, que suspiró mientras se despedía del joven de anteojos.
-Tenemos mucho de qué hablar, Andrea.- murmuró Draco, mirando fijamente a su amiga. Andrea se giró hacia donde se encontraba el rubio y no pudo evitar sentirse algo fastidiada y alegre a la vez. Draco era demasiado sobre protector con sus seres queridos.
-Cuando quieras, Lucien. Pero ahora termina de desayunar si no quieres sacar un Troll en encantamientos.- añadió en tono jocoso al tiempo que continuaba comiendo.
-Te dije que Schwartz no era confiable, Harry.- murmuró Hermione mientras desayunaban. -Quien sabe que te pudo haber puesto a comer.- añadió en tono preocupado.
-Estas exagerando, Hermione.- dijo Ron rodando los ojos, para luego mirar al ojiverde y sonreír socarrón. -Si no es porque llegamos, Harry hubiera conseguido marcar un gol.- añadió mientras sonreía a su amigo, quien no podía evitar sonrojarse.
-Cállate Ron. Esto es serio.- espetó Hermione de mal humor. -No esperaba que Schwartz hiciera un movimiento de frente. Por lo que debes andar con cuidado, porque no se sabe que intentará la próxima vez.-
-Lo haces ver como si ella estuviera intentando atentar contra la vida de Harry.- murmuró Ron con la boca llena.
-Deja de hablar con la boca llena. Es la enésima vez que te lo digo y aún no aprendes a comportarte.- dijo Hermione asqueada.
-Y es la enésima vez que te digo que no me importa. Yo como con la boca llena si se me da la gana.- refutó Ron, comenzando a ponerse de mal genio.
-Eso no tiene sentido, Ron.- murmuró Hermione mientras rodaba los ojos. -En fin, debes cuidarte de Schwartz, pero también de Malfoy. No sabemos bien que es lo que está sucediendo, pero es casi seguro que ese hurón está detrás de todo.- añadió Hermione mientras se colocaba de pie, antes de dirigirse al salón de encantamientos y lanzarle una última mirada reprobadora a Ron.
-No le hagas caso, Harry. Simplemente esta paranoica.- comentó Ron, restándole importancia. El ojiverde no pudo hacer nada más que suspirar y recoger sus cosas antes de seguir a su amiga y dirigirse al salón de encantamientos, donde se encontraría a Malfoy y sus amigos, incluyendo a la pelinegra que comenzaba a convertirse en un problema.
