IV
ESTO NO ME LO ESPERABA
Ahí, contemplo aun entre sus bien formados brazos, la figura de Max. Se veía tan indefenso, más tierno de lo normal. Sus enormes ojos azul claro mirándolo tímidamente, sus mejillas blancas estaban completamente ruborizadas, esos mechones de rubio cabello, mojados por el sudor, su respiración agitada y sus pequeños labios rosados eran tan... deseables.
"Yo..." –estaba nervioso el menor- "Yo..." –no sabia que inventar, estaba tan nervioso, no solo porque hacia unos momentos Rei lo estaba tocando, sino también por haber sido descubierto.
No encontraba excusa alguna para defenderse. Después de todo, era algo que tanto había deseado. Ya no podía seguir ocultando la gran pasión que sentía hacia Rei.
"Lo siento..." –Fue lo único que dijo.
"Tu, ¿Sabías que estabas conmigo?" –pregunto muy extrañado el chino.
"Si. Lo sabia" – apenado lo reconoció - "Yo... quería estar contigo" – Max ya sólo esperaba el momento en que Rei lo botará de su habitación y de su vida. Todo se había acabado para Max antes de tiempo.
Al verlo tan arrepentido, tan indefenso, tan tierno, tan sumiso; algo pasó por la mente de Rei que hizo desear a ese pequeño rubio. Max era tan hermoso a la media luz que despedía la lámpara. Se veía tan... suculento, delicioso y apetecible. Kon no lo dudo más, y en vez de echar a Max, continúo con lo suyo como si nada hubiera pasado. Quería disfrutarlo, tenerlo para sí, poseerlo hasta el final. Terminaría lo que había empezado.
Max por su parte, estaba confuso. Había estado seguro de que si Rei se enteraba lo odiaría, lo despreciaría y aborrecería. El chino siempre fue un hombre leal. Y se veía tan enamorado de Kai. ¿Sería esto bueno o malo? Pues si Rei se hubiera tragado el cuento creyendo que el era Kai, de seguro sus expresiones de cariño hubieran sido más intensas, más explosivas, más extremas; pero ahora que estaba conciente que a quien estaba haciendo suyo era al rubio, lo más probable es que lo viera como un juguete, solo un objeto con el cual el neko satisfaría su deseo.
Pero Max estaba equivocado, de hecho, debía saber que Rei era muy apasionado en todo lo que hacía, y esta vez, no sería la excepción.
"¿Sabes por qué Kai vino a quedarse?" –pregunto Hilary a su recién novio Takao.
" ¡Que voy a saber qué es lo que pasa por la mente loca del ruso! Me levanto como a las nueve de la noche y me dijo que tenía algo que decirte, algo que no podía esperar" –susurraba el moreno a la chica, mientras observaban a Kai parado frente a la ventana con la vista totalmente perdida.
"Que raro. No ha dicho nada desde que llegaron. Iré a preguntarle" –Se acerco la castaña, pero se detuvo cuando noto que Kai estaba llorando, una lagrima resbalaba por su aterciopelada mejilla. Algo no andaba bien, pero tuvo miedo de preguntar por lo que opto por dejarlo solo.
Kai por su parte, se atormentaba pensando en que ese rubio estaría tocando a su neko-jin. Se sentía tan mal, que era como si a el lo estuvieran violando. Como si le estuvieran quitando lo más preciado que jamás había tenido. Pero no podía culpar a Rei, el inocentemente se quedo dormido a su lado sin saber que era lo que el bicolor y el yanqui planeaban. También se sentía muy mal porque, desde que tenía uso de razón, siempre se consideró una persona egoísta, y menos que cualquier otra cosa, el deseaba compartir a su Rei; pero sabía que era el último deseo de su joven amigo. Después de todo, cuando Max... se fuera, el chino sería absolutamente suyo para siempre. Podía hacer un esfuerzo por aguantar su dolor, su orgullo, y regalarle una noche de felicidad a Mizuhara. Aun con todo, existía una luz de esperanza de que, si Rei se daba cuenta, el juego de Max acabaría.
A la mañana siguiente, Rei se despertó con un nuevo acompañante. El yanqui estaba profundamente dormido a su lado, tenía un rostro angelical. Su rubia cabeza estaba apoyada en el brazo del chino, y una ligera sonrisa a pareció en sus pequeños y rosados labios. Esos labios que la noche anterior habían enloquecido al pelinegro. Podía verlos todo el día y siempre sentiría el deseo de probarlos.
Al fin se levanto despacio para no despertar al pequeño. Se sentó a la orilla de la cama, se puso los boxers y el pantalón.
"¿Rei?" –preguntaba un soñoliento Max.
El dueño del nombre volteo a verlo – "No quise despertarte" –su voz era suave pero fría.
El rostro del yanqui se entristeció.
"Perdóname por lo de ayer. Pero no puedo lamentarlo, porque es algo que siempre había querido hacer y... "–fue interrumpido cuando buscaba dar una explicación.
"Y yo no te reclamo nada –intervino Rei –lo que paso anoche fue porque yo también quise" –volvió su rostro al frente.
Max sonrió y lo abrazo por la espalda, eso muy a pesar suyo, le gusto a Kon. Este último se levanto de la cama se puso su camisa china y se peino.
"Voy a salir" –le dijo al menor cuando ya estaba por abrir la puerta.
Max se levanto de la cama de prisa notando la clara preocupación de su "amigo". Tomo el rostro de Rei entre sus manos y lo beso tiernamente.
"No te preocupes –le sonrió –Kai no se enterará de esto nunca" –dicho eso, lo dijo salir.
FIN CAPITULO
Perdónenme las fans de KaixRei (y vaya que yo soy una de ellas) pero esto se va a poner bueno.
