Aparecí! No, no estoy muerta u_u Lo sientoooo! Lo siento mucho! Pero es que la inspiración se tomó vacaciones sin avisar! En serio lo siento! u_u También tengo una mala noticia, dentro de una semana, vuelvo a clases (Estaba de vacaciones) por lo que no sé cuándo vuelva a publicar, me disculpo con anticipación. Bueno, ya, los dejo para que lean... Solo una cosa más, este capítulo va dedicado a mi preciosa hermana menos que siempre me está presionando para que escriba, Jary, aquí está tu regalo de cumpleaños atrasado jaja, pero más vale tarde que nunca, no? Te amo!
Disclaimer: Los personajes le perteneces a Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos, por lo que la trama es totalmente mía, no la utilices en otra pagina sin preguntarme, gracias! n_n
Capítulo 4: El juramento, la apuesta y el "cowboy"
Cuando Alice salió de la habitación, me puse a pensar en todo lo que había pasado esa última semana. Hace 2 días, estaba en Phoenix atrapada en un apartamento, toda golpeada, llena de moretones y cortaduras. A esta hora, seguramente, estaría sentada en una esquina de la habitación, abrazando mis piernas, llorando de rabia e impotencia, rogando porque ese infierno acabara pronto, viendo en la cama, la cual seguramente estaría hecha un desastre y llena de manchas de sangre. Gruñí levemente al recordar la cara del idiota de Mike cada vez que abusaba de mí. Él disfrutaba hacerlo, disfrutaba por mi dolor. ¡Te odio Mike Newton, te odio! Grité internamente al ver una cicatriz en mi brazo, producto de una vez que Mike me golpeó tan fuerte que caí sobre una mesa de cristal que había en el centro de la sala, rompiéndola y cortándome con los vidrios en el proceso.
Todos me lo advirtieron, todos me dijeron que Mike no era bueno para mí, pero yo, por estúpida, no escuché y me fui con él. Claro, Bella quería sentirse amada, y Mike iba a darme ese amor, porque Mike prometió cuidarme como a su más grande tesoro, porque él me amaba, sí, claro, ¡Amor, mierda! Pero claro, hasta ahora no te das cuenta Bella. Decía una vocecita sumamente molesta en mi cabeza. ¡Ya cállate! ¡Ya lo sé, no hace falta que me recuerdes lo estúpida que fui! Respondí en voz alta a esa odiosa vocecita, de seguro parecía loca, pero en este momento no me importaba.
Caí una vez, pero no caería dos veces. Ya no volveré a lo mismo, no de nuevo. Nadie volvería a levantarme la mano para golpearme, nadie. No sería el juguete de nadie, nunca más. Y ¿el amor? Eso es algo que para mí no existe. Es solo una confusión de sentimientos que siempre al final termina por destruirte, y a mí no iban a destruirme, no caería de nuevo. No más.
- Ya volví – Dijo Alice entrando por la puerta con una gran sonrisa y unos papeles en la mano. No pude evitar sonreír igual que ella, esa chica podía estar loca, pero no la cambiaría por nadie – ¿Me extrañaste? – preguntó con una sonrisa dulce pero divertida en su adorable rostro.
- Sí, mucho – sonreí y ella se acercó a mí para abrazarme delicadamente – mucho mejor – dije soltando unas risitas mientras la abrazaba de vuelta y Alice reía melodiosamente - ¿Dónde está el doctor? – pregunté al recordar que había ido a buscarlo y había vuelto sola.
- Viene en unos minutos, está terminando con un chico – dijo con una sonrisa mientras se encogía de hombros. ¿Cómo le hacía esta chica para siempre estar con una sonrisa en su rostro? – Oye, adivina qué Bells – la miré intrigada al ver un brillo peculiar en sus ojos.
- ¿Qué pasa Alie? – Pregunté con curiosidad, llamándola por el apodo que le había puesto desde que la conocí, y ella sonrió emocionada mientras comenzaba a dar pequeños saltitos en su lugar.
- Adivina quién es el doctor – Me dijo mientras daba saltitos como niña pequeña y aplaudía suavemente.
- No sé, ¿quién es? – Pregunté completamente intrigada, no tenía ni la más mínima idea de quién podría ser, pero debía ser alguien importante para que ella se pusiera así.
- ¡Es Carlisle! – Dijo con voz aguda, debido a la emoción mientras volvía a dar saltitos y a aplaudir en su lugar - ¿Puedes creerlo? – preguntó aún emocionada. ¿Carlisle? ¿Dónde había escuchado ese nombre antes? ¿Carlisle? Me esforzaba en recordar donde lo había escuchado, pero no recordaba.
- ¡Oh! – Dije luego de unos minutos al recordar de donde lo había escuchado - ¡Carlisle! – Dije emocionada mientras aplaudía como niña pequeña. Sí, justo como Alice, pero bueno, ella era contagiosa.
- ¡Sí! – Dijo sonriente mientras botaba en su lugar y volvía a aplaudir.
- Pero, ¿el no es el tutor de los chicos de Secret Lovers? - Pregunté más para mí misma que para ella y pude escuchar su risa.
- ¡Claro que sí! Pero el ama demasiado su trabajo como doctor, así que mientras los chicos practican en casa, el viene a trabajar – sonrió ampliamente.
- Interesante… - Dije para mí misma – Alice, no me está gustando ese nuevo gusto, sabes más de mi banda favorita que yo misma – dije burlonamente y reí al ver su cara.
- Muy graciosa Bella, muy graciosa – Dijo poniendo las manos en sus caderas viéndose aún más graciosa.
- Vamos Alie, debes admitir que fue bueno – Dije con una gran sonrisa en el rostro, haciendo que Alice rodará sus ojos y bufara.
- Sí, sí, lo que digas… - Dijo restándole importancia al asunto. Iba a seguir molestándola, pero tocaron la puerta.
- ¿Se puede? – Se escuchó una voz masculina del otro lado de la puerta.
- Sí, adelante – dijimos Alice y yo al mismo tiempo, causando que ambas sonriéramos divertidas, nos pasaba muy seguido.
La puerta se abrió y entró un hombre, rubio de ojos de ojos azules claros, pero intensos, muy joven como para llevar puesta esa bata de doctor. Parecía más un actor de Hollywood que un doctor verdadero. Debería tener unos 22 años. De seguro es algún interno, pensé, pero al él acercarse pude leer "Dr. Carlisle Collins". Dios mío, era Carlisle, se veía muy diferente en persona. Carlisle sonrió amablemente y nos miró con curiosidad al ver nuestras sonrisas divertidas por lo sucedido hace segundos.
- Buenas tardes Alice – le sonrió ampliamente y Alice le respondió la sonrisa.
- Buenas tardes Carlisle – Dijo Alice amablemente. Carlisle me miró y sonrió cortésmente.
- Buenas tardes Isabella, ¿cómo te sientes? – Preguntó mirando los papeles que tenía en la mano, los cuales suponía eran mis records médicos.
- Bella – Dije corrigiendo el "Isabella", Carlisle sonrió y asintió – Me siento muy bien – sonreí levemente, con cierta incomodidad, podía ser Carlisle, pero seguía siendo un doctor.
- Bien Bella, ¿no sientes mareos, alguna molestia, un dolor extraño? – preguntó mientras buscaba una pequeña linterna y un estetoscopio y se dirigía hacia mí. No, solo siento que me desmayaré de un momento a otro por tu culpa, pensé para mí misma.
- No… - Dije aún más incómoda al tenerlo a mi lado poniéndose los audífonos del estetoscopio en los oídos.
- Permíteme – Dijo respetuosamente mientras ponía el estetoscopio en el pecho, causándome escalofríos debido al frío – tranquila – sonrió suavemente cuando me removí algo incómoda.
- Lo siento, no me gustan los hospitales… - Dije mirando a Alice, la cual me sonrió reconfortantemente. Carlisle rió levemente mientras quitaba el estetoscopio de mi pecho.
- Entiendo – dijo Carlisle aún sonriendo mientras miraba unos papeles. ¡Al fin saldré de aquí! Se regodeaba una voz en mi cabeza.
Al cabo de unas horas, ya estaba fuera del hospital, de camino a casa en el auto de Alice. Estaba algo incómoda, gracias a que mi mejor amiga tenía una música rara y movida a todo volumen en su auto, y para completar, ella iba cantando y bailando mientras conducía. Parecía una loca al volante. Bueno, Alice está loca, me recordé mentalmente. Al cabo de unos minutos, ya la molesta canción se había acabado y Alice se había calmado un poco.
Yo miraba por la ventana pensando cómo hubiese sido mi vida de nunca haber aceptado a Mike. Suspiré pesadamente. Seguramente estaría mucho mejor ahora y no me sentiría como una muñeca de porcelana rota. Aunque pusieran pegamento a lo que quedaba de mí y lo pusieran de nuevo en su lugar, siempre estarían ahí las marcas de las heridas y los recuerdos de esa etapa oscura de mi vida.
- Oye Bells – Me llamó Alice sacándome de mi pequeño trance – ¿Ya sabes con quién te quedarás? – me preguntó con una sonrisa.
- Mmm… Me quedaré contigo… - dije frunciendo el ceño algo confundida ante su pregunta – Claro, si no te molesta – dije ante la idea de que tal vez Alice no estaba de acuerdo en que me quedara con ella y, en ese caso, tendría que quedarme con Charlie.
- Por supuesto que no me molesta – dijo Alice con una amplia sonrisa en su rostro mientras saltaba en su asiento. Dios, este duende va a matarme de un paro cardíaco un día de estos con esas reacciones, pensé nerviosa – Al contrario, me encantaría que te quedaras en la casa conmigo – dijo ensanchando aún más su sonrisa – Pero, me refería a que si ya le habías dicho a Charlie sobre eso – Me dijo volviendo su vista al camino mientras su sonrisa se desvanecía. Rayos.
- ¡Demonios! Había olvidado por completo a Charlie – dije golpeándome la frente con la mano – ¡Tonta Bella! – Me dije a mi misma en voz alta – ¡Él no va dejarme, es demasiado terco! ¡Saldrá con la estúpida excusa de que su responsabilidad y todas esas tonterías que antes no le importaban! ¡Rayos! ¿Qué voy a hacer? Lo peor es que si me niego, comenzará con toda esa basura policiaca de las leyes de custodias… - comenzaba a desesperarme, estaba sumamente nerviosa y sabía que me estaba poniendo histérica, pero no podía evitarlo. Seguí hablando muy rápido debido a los nervios hasta que escuché la risita de Alice. Había olvidado hasta dónde estaba.
- Cálmate Bella – dijo riendo – Yo me encargaré de Charlie – dijo sonriendo como si fuera la cosa más fácil del mundo, lo cual, obviamente no era así.
- ¿Qué tu qué? – Pregunté mirándola como si tuviera tres ojos – ¡¿Acaso estás loca Mary Alice Cullen?
- Sí, estoy muy loca – dijo sonriendo orgullosamente – Pero sabes perfectamente que las mejores personas lo están… -dijo divertida, pero eso cambió rápidamente – Hablo en serio Bella, yo hablaré personalmente con Charlie – volvió a sonreír y me guiñó un ojo – Sé que lo lograré – dijo al ver mi expresión incrédula.
- Oh claro, ese hombre es más terco que yo Alice – dije intento hacer que entrara en razón – Jamás cederá, jamás – Dije cruzándome de brazos con total seguridad de mis palabras.
Una hora más tarde...
- ¡Vamos Bella, termina rápido de bajar tu equipaje! – Me gritó Alice desde la puerta de su casa, para luego correr hacia el interior de ésta. Sí, de su casa. La casa de Alice.
- ¡Ya voy! – dije bajando mi pesada maleta de la parte trasera de su auto y debo confesar que casi llego al piso con todo y maleta al bajarla.
Aún no podía creer que Charlie hubiera cedido ante Alice. Juro que nunca lo había visto acceder así de rápido a algo como eso. Era como si Alice tuviera un don especial o algo para convencer a las personas y lograr que hicieran lo que ella quisiera. Sinceramente, era admirable, y al mismo tiempo peligroso, ese aspecto de Alice. Era admirable siempre y cuando no lo usara en tu contra, porque de ser así, esa era la parte en donde se volvía peligroso. Como le pasó al pobre Charlie.
Lo divertido, nótese el sarcasmo, era la apuesta que acababa perder, por el mismo motivo que mencioné antes, que Alice convenciera a Charlie. Ahora tenía que someterme a toda una semana llena de tortura por parte de Alice, sería "Barbie Bella" de nuevo. Suspiré frustrada al recordarlo.
Tomé mi maleta y caminé hacia la casa imaginándome todas las cosas que Alice me obligaría a ponerme. Maldita la hora en que se me ocurrió apostar contra Alice.
¿De qué se trataba la apuesta? Algo muy simple y tentador. Si Charlie no accedía, Alice jamás, jamás volvería a obligarme a ir de compras en mi vida, pero si Charlie accedía, tendría que aceptar toda una semana de compras, maquillajes y torturas de parte de Alice. Suspiré pesadamente mientras entraba a la enorme estancia en un tropiezo.
- ¡diablos! – dije cuando caí al suelo. Genial, pensé mientras me sentaba para mirar mi rodilla - ¡Carajo! – la palabra salió de mis labios antes de que me diera cuenta cuando algo golpeó mi cabeza. Inmediatamente llevé mi mano al lugar del golpe. – Maldita maleta – dije al notar que esa fue la cosa que me golpeó, debido a que cayó a mi lado.
Suspiré y me puse de pie torpemente. Juraría haber escuchado unas risitas, pero cuando me volteé, no había nadie. Bella ya estas enloqueciendo, la falta de sol te está haciendo daño, pensé mientras levantaba la maleta del suelo. Seguí internándome en la casa, maravillándome ante la costosa decoración de ésta. Definitivamente tenía el toque femenino Cullen.
Me detuve frente a unas imponentes escaleras y las miré haciendo una mueca de tortura. ¿Cómo diablos subiré todos esos escalones cuando apenas puedo mantenerme de pie? me quejé mentalmente mientras me preguntaba dónde diablos se había metido la duende. Ahora que lo pensaba, era una casa muy grande para nosotras solas.
- ¡Bella!– escuché a Alice llamarme desde el piso superior y me quedé boquiabierta. ¡¿Cómo rayos la duende había subido sus maletas? - ¡Ya sé qué te pondrás para salir de compras esta tarde! – Gritó alegremente mientras yo suspiraba resignada. Estaba…
- Estás jodida nena – me sobresalté al escuchar carcajearse a una voz grave detrás de mí.
Y Aquí estoy de nuevo! jajaja Lamento decirles que tendrán que esperar por más, pero tengo una pregunta...
Quién creen que es el chico?
Dejenme reviews, me animan a escribir y me podría sacar tiempo para publicar más rápido ;) y más de un solo capítulo ;)
Besos, Krys'Ells!
