Capítulo 4: Quien uno debe ser. Como uno puede actuar.

Oscuridad. Solo eso podía sentir mientras su ligero cuerpo se mantenía flotando levemente sobre la nada. Pero, ¿Cómo podía sentir la oscuridad?

-La oscuridad no se siente, sino que se ve- dijo una suave voz que hacía eco y se perdía en lo profundo.

-La oscuridad siempre está presente, solo que muchos no logran aceptarla- dijo otra voz con suavidad pero con un dejo de superioridad en el tono.

Las dos voces se perdieron en lo profundo, parecían voces de niños. Movió una mano al tiempo que comenzaba a abrir los ojos lentamente. Miro para todos los lados. Nada para ver había en ese extraño lugar, parecía una boca de lobo de lo oscuro que estaba. Levanto su mano derecha y la puso frente a sus ojos. No podía verla, a pesar de tener los ojos abiertos. Levanto su otra mano y tampoco pudo visualizarla. Parpadeo varias veces para ver si podía lograrlo, pero era en vano. Movió sus piernas y sintió que estas no pesaban nada. Es más, no se sentía pesado en lo más mínimo, era como si fuese como el aire. Estiro su cuerpo un poco, mas por instinto porque no podía ver sus extremidades. Cerró los ojos nuevamente. Se acurruco un poco envolviendo sus piernas con sus brazos. Parecía como si estuviera en un sueño. Aunque no sabía en realidad donde estaba, la tranquilidad de ese lugar lo hacía estar cómodo.

-Los humanos son estúpidos, cuando ven algo diferente a ellos no lo aceptan y enseguida lo rechazan- dijo una voz suave que se desvaneció enseguida.

Volvió a abrir los ojos rápidamente al oír el comentario y esta vez se sorprendió al ver un pequeño resplandor. Instintivamente levanto sus manos y las vio. Parpadeo dos veces hasta asegurarse de que podía verlas. Sus brazos y piernas estaban ahí, su cuerpo estaba ahí, cubierto por un extraño resplandor blanco que alumbraba poco a poco el lugar.

-Eso es porque no les agradas- dijo otra voz que volvía a hacer eco en medio de la oscuridad.

Miro para ambos lados para divisar de donde provenían las dos voces, pero lo único que encontró fue la nada.

-¿Qué rayos está pasando aquí?- se pregunto a si mismo mientras comenzaba a moverse.

-Tú no les agradas- dijo otra vez la voz suave a sus espaldas mientras soltaba una risita.

-¿Quiénes son?- pregunto mientras giraba sobre sí mismo.

-Somos tú- dijo la voz suave un poco más cerca de él, mientras volvía el cuerpo hacia adelante.

Parecía que las voces lo estaban rodeando, más cuando hablaban parecía que se acercaban poco a poco hacia él.

-Si ellos fueran ovejas todo sería más fácil, ¿no?- dijo de nuevo la voz con tono de superioridad a sus espaldas.

Bajo la mirada y se quedo quieto en ese lugar al percatarse que la voz había sonado muy cerca. Parecía que estaban jugando un ping-pong de preguntas y respuestas. Si solo eso iba a ser, lo mejor era escuchar y esperar a que se aparecieran los dueños de las voces. Al poder ver su cuerpo gracias al extraño resplandor blanco, hizo ademan de sentarse sobre esa oscura nada en la que se encontraba envuelto. El silencio reino el lugar por un pequeño lapso de tiempo.

-Porque las ovejas pueden ser arriadas y guiadas por el camino que uno desea - dijo de repente la voz suave enfrente de él.

Se sorprendió mucho con lo que vio al levantar la vista. Un pequeño niño se encontraba frente a él con la cabeza ladeada hacia la derecha, haciendo que su castaño cabello cayera sobre un costado. Tenía el torso descubierto dejando ver unas extrañas cicatrices tanto en su pecho como en sus brazos. Su rostro demostraba curiosidad, mientras que un extraño resplandor azul cubría su cuerpo.

El muchacho se sorprendió al ver al niño y se corrió para atrás un poco sorprendido. El niño sonrió de manera graciosa al ver la reacción de su compañero.

-Las ovejas son bonitas, ¿no crees?- le pregunto el niño sentándose frente a él.

Ambos quedaron enfrentados mirándose el uno al otro con expresión de curiosidad. El muchacho entorno los ojos al ver que el niño también los entornaba. Se dio cuenta de que el pequeño llevaba una curita en una de sus mejillas. Levanto una mano y vio que el niño también lo imitaba.

-¿Quién eres?- pregunto el muchacho dejando la mano a un lado mientras el niño hacia lo mismo.

-Yoh- respondió el niño mirando fijamente a su interlocutor que parecía atónito con su respuesta- ¿y tu quien eres?

-Yoh- respondió el castaño shaman un poco sorprendido con la respuesta del niño.

-Te llamas igual que yo- dijo el niño apuntándose con un dedo mientras esbozaba una sonrisa.

-Si eso veo- respondió Yoh observando al pequeño sonreír. Se sentía un poco tonto con la respuesta que le había dado.

-Sí, las ovejas son lindas- dijo el pequeño Yoh cerrando los ojos y apoyando su cabeza sobre una de sus manos- Lastima que los humanos no son como ellas.

-¿A qué te refieres?- pregunto Yoh observando la expresión del chico y recordando las dos voces que hablaban sobre las ovejas.

-Si los humanos fueran como ellas estaría bien- respondió el chico abriendo los ojos y posando su mirada sobre la de Yoh- Porque las ovejas pueden ser guiadas por el camino que uno quiere.

La misma respuesta se hizo presente. Yoh no comprendía nada de lo que el pequeño decía. Se rasco la nuca tratando de recordar porque había aparecido en ese lugar pero el chico lo interrumpió.

-Este lugar se llama conciencia- le dijo mientras se incorporaba y comenzaba a caminar- es donde yo vengo a pensar sobre las cosas que pasan. Puedo ir a cualquier lado, pero este es mi lugar favorito.

-¿Conciencia?- pregunto Yoh levantándose del lugar donde se encontraba para seguir al niño.

-Así es, tú eres yo y yo soy tú, lo único que difiere de nosotros es que tú actúas en el mundo real mientras que yo estoy aquí.

-Oh- dijo Yoh tratando de comprender y siguiendo al pequeño - ¿Y porque estoy aquí?

-Los humanos son estúpidos, cuando ven algo diferente a ellos no lo aceptan y enseguida lo rechazan- dijo una voz que se desvaneció enseguida.

La aparición de la voz hizo que ambos chicos se quedaran quietos en el lugar en el que se encontraban.

-Es que…- comenzó a decir el pequeño Yoh, sorprendido - hay alguien aquí que no debería estar.

-¿Huh? ¿Alguien que no debería estar?

-Si- dijo el niño y asistió con la cabeza- observa hacia allí- le indicó apuntando hacia el lado derecho de Yoh.

El shaman siguió con la vista hacia el lugar que le indicaba el pequeño y se percato de que no estaban solos. Yoh entorno un poco los ojos para distinguir mejor ante la oscuridad que reinaba en el lugar, hasta que lo vio. Una titilante luz roja los venía siguiendo.

-¿Deberíamos preocuparnos por su presencia?- inquirió Yoh al pequeño señalando la luz roja.

-No, supongo que no- dijo el chico observando por sobre el hombro de Yoh -Desde hace un tiempo él está aquí, observando todo- dijo el niño cuando Yoh volvió la vista hacia el- Él es como yo, es una esencia que reside en este lugar. Pero en un cuerpo solo debe haber una esencia, como en este caso, donde esa esencia soy yo.

-¿Esencia?- pregunto Yoh confundido por las palabras del pequeño.

-Sí, así es- le respondió el niño- yo soy tu esencia, quien te hace ser quien eres, por eso me llamo igual que tu, jiji.

La pequeña risita del niño le hizo recordar mucho a sí mismo.

-Ya veo, así que tu eres mi esencia- dijo Yoh sorprendido- ¿entonces, quien soy yo en este momento?

-La voz de este lugar- dijo el pequeño Yoh- la voz de la conciencia, quien adopta las ideas que le dan sentido a la existencia. Por eso estas aquí.

-Vaya, esto es muy extraño- dijo el castaño shaman rascándose una de sus mejillas- Por un momento creí que estaba soñando.

-Lo estas- dijo el niño con seguridad mirando al muchacho- no de la forma en la que deberías, pero lo estas.

-¿Estoy soñando?- pregunto Yoh volviendo a sentir confusión- Oye, espera un momento ya no entiendo nada de lo que sucede aquí.

El pequeño Yoh suspiro.

-Escucha, en este momento tu cuerpo físico esta inconsciente y tú, que eres la conciencia de ese cuerpo, estás aquí- explico el niño mientras seguía caminando- Yo soy tu esencia, la parte que te hace ser tu mismo, que en combinación contigo y el cuerpo físico forman aquella persona llamada Yoh Asakura. ¿Comprendes?

Yoh se quedo más atónito con las palabras del chico, para ser un niño hablaba de manera muy madura.

-Sí, ya comprendo- dijo el shaman haciendo un ademan con sus manos- y dime…

-¿Si?- pregunto el pequeño Yoh

-Tú eres mi esencia, y yo soy un shaman, o sea que puedo fusionarme con distintas almas… eso quiere decir que tú has convivido con otras esencias…

-En efecto, así es. Cuando haces la fusión de almas ocurre eso- respondió el niño levantando su pulgar ante Yoh- Con el alma con el que más he convivido es con ese samurái, Amidamaru.

-Ya voy comprendiendo un poco más- dijo Yoh golpeando su puño sobre su mano. De pronto su rostro se volvió serio- Entonces, la esencia que ronda por aquí, ¿es esa titilante luz roja?

-Si- dijo el pequeño Yoh bajando la cabeza. Luego continuo – Has escuchado sus ideas, ¿verdad? No sé bien como lo hizo, pero esta esencia se instalo aquí por capricho. He tratado de mantenerlo alejado de este lugar, de la conciencia. Cada vez que aparece me ataca y comienza a decirme cosas sobre la humanidad, sobre lo que es aceptable y lo que no lo es. Yo lo contradigo pero aun así, quiere convencerme. Dice que los humanos no deberían existir, que una presencia omnipotente y omnipresente debería ser quien guie al mundo. Al parecer este es el lugar que quiere ocupar, pero obviamente no dejaré que lo haga- explico el chico mientras seguía caminando seguido por Yoh.

El rostro de Yoh se volvió pálido de un momento a otro. Solo había una persona que tendría esas ideas sobre los humanos, solo una. Pero…. ¿Cómo rayos había hecho Hao para que una parte de su alma se alojara en su cuerpo?

-Eso no lo sé- respondió el niño ante el cuestionamiento de Yoh- Bueno… recuerdo bien cuando Amidamaru, tú y yo salimos del cuerpo de ese demonio, en ese momento te encontrabas totalmente aturdido, sin saber qué hacer y yo obviamente no podía hacer nada tampoco. Se supone que la conciencia es quien decide lo que se hace, pero en ese momento no podías hacerlo por ti mismo. Amidamaru te dio ánimos para que recobraras tus sentidos, te negaste a aceptar la oferta que te hacia Hao y juntos salimos de allí, volviendo a tu cuerpo físico. Pero…

-¿Pero qué?- pregunto Yoh sorprendido sin percatarse de que la pequeña luz se había acercado mucho más a él.

-Tú fuiste quien trajo esa parte de la esencia de Hao aquí- sentencio el pequeño apuntando a Yoh con su dedo índice. La luz roja se hizo un poco más grande cuando Yoh se sorprendió por las palabras del chiquillo- Lo supe desde un principio, pero no le di importancia, dado que pensé que era una de tus ideas. En efecto, el es tu hermano y obviamente tienes sentimientos hacia él. Siempre te has sentido solo y sabes que los hermanos se ayudan mutuamente, lo has visto en Len y Jun Tao, en HoroHoro y Pilika Usui. Claro que lo has visto. Por eso, desde que supiste que era tu hermano pensaste siempre en ayudarlo, ¿no es así?

El castaño shaman se quedo en shock con la explicación del niño. Parecía que el tenia muchas respuestas a sus interrogantes interiores. En cierto modo tenía razón, el sentía una especie de unión con Hao, al fin y al cabo eran hermanos y gemelos. Pero nunca la acepto por el hecho de que Hao quería destruir a todos, mas no la acepto cuando decidió pelear con todas sus fuerzas para derrotarlo en la tierra de los grandes espíritus, cuando este perdió el control de su conciencia.

La luz roja se volvió un poco más grande aun cuando Yoh bajo la mirada.

-Los humanos son estúpidos, se destruyen a sí mismos con su propia debilidad- las palabras surgieron de la luz roja y con ella se podía apreciar un tono de superioridad.

-Tienes razón- dijo Yoh levantando la mirada por un momento después de la reflexión que se había hecho a sí mismo- En cierto modo quise ayudar a Hao, más cuando salimos del portal de babilonia y decidí no pelear más porque sabía que si atacas serás atacado. Él obviamente no pensaba igual, estaba ensimismado en sus propias cosas como para pensar en nosotros como hermanos, más aun como humanos y es por eso que decidí luchar con él para solucionar las cosas.

-Y después sabemos lo que paso ¿no?- término de decir el pequeño mientras Yoh fijaba la vista en la luz rojiza que tenía a su lado- Te sentiste culpable de haber hecho algo que no querías. No conocías ese sentimiento, no tan profundo. Y por eso la esencia de Hao que trajimos de su cuerpo se quedo aquí, alimentándose de esa culpabilidad que sentías.

-Ya veo- dijo Yoh cayendo en la cuenta de lo que en realidad le había estando pasando cuando recordaba o soñaba con la pelea que había tenido con Hao.

-Así es, pero bueno…- el pequeño se acerco a Yoh y le ofreció una mano mientras observaba la luz roja que se empezaba a encoger- Tú pensaste en hacer lo correcto y eso está bien, aunque tú mismo te cuestiones y te contradigas luego, fue tu decisión y la obraste porque así lo sentiste. No debes arrepentirte de lo que haces. Si te arrepintieras de cada una de las cosas que has hecho, posiblemente no existiríamos ninguno de los dos y tal vez las cosas que has logrado con tus decisiones no estarían allí para darte ánimos. Tienes cosas que aprender, al igual que yo porque ambos somos uno mismo, pero recuerda que hay alguien que siempre estará contigo, no importa la decisión que tomes- el niño sonrió al ver que Yoh se daba cuenta de las palabras.

El joven shaman se volvió para ver la luz roja, esa parte de la esencia de Hao que había estando residiendo en la conciencia. La luz comenzó a titilar cuando Yoh clavo su mirada en ella y se hizo más pequeña, poco a poco hasta el punto de que desapareció la vista de ambos chicos.

-Gracias- Yoh se dio la vuelta y tomo la mano del pequeño y sonrió.

-De nada, es un trabajo que la conciencia y la esencia deben realizar, eso se llama cooperación- dijo el chico.

-Supongo que sí- dijo Yoh sin soltar la mano del otro Yoh- Entonces… respóndeme una última pregunta.

-Sí, dime

-¿Qué sucederá con esa parte de la esencia de Hao que reside aquí?

-Hum, bueno no lo sé-dijo el pequeño tomándose el mentón con su mano- Lo único que puedo deducir, es que si esa esencia estuvo aquí durante todo este tiempo…

Yoh puso los ojos en blanco al ver que podía saber la respuesta del pequeño

-¿Quiere decir que Hao… está con vida?

-Pues…- comenzó a decir el niño ladeando la cabeza hacia un costado

-No tienes que decírmelo- dijo Yoh sorprendiendo al pequeño- Todo estará bien, no te preocupes

El pequeño Yoh sonrió al escuchar aquella tan característica frase.

-Ya veo, ¿y entonces qué piensas hacer?- pregunto el shaman un tanto curioso.

-Bueno…- le dijo el niño con una sonrisa- Ahora que hemos resuelto este pequeño altercado, se que esa esencia de Hao, que ha querido dominar tu conciencia no lo hará de nuevo, puesto que ya no eres culpable de ninguno de tus actos. Recuerda que todos podemos elegir.

-Me siento mejor por eso- Yoh sonrió.

-Ah, por cierto- comenzó a decir el pequeño Yoh- lamento lo que sucedió aquella tarde, ese día la esencia de Hao tomo mi lugar por un momento y por eso te sentiste así. Fue mi error.

-Oh, claro- dijo Yoh recordando lo que había sucedido en el puente- A todo esto, ¿cuánto hace que estoy aquí? O sea, ¿cuánto hace que mi cuerpo esta inconsciente?

-Hum, eso no lo sé, no manejo el tiempo de la realidad humana- se disculpo el niño ante la pregunta de Yoh.

-Anna debe de estar preocupada- dijo Yoh mientras el pequeño lo observaba detenidamente.

-Debe ser la persona que más preocupada esta por ti- dijo el niño esbozando una pequeña sonrisa y le ofrecía su mano nuevamente- será mejor que vuelvas, no quiero imaginarme que te reciba con un golpe si te retrasas, jiji.

Yoh le devolvió la sonrisa al escuchar ese comentario. Tomó la mano del pequeño y pudo sentir como una cálida fuerza comenzaba a recorrer su cuerpo. Cerró los ojos y el pequeño Yoh se desvaneció mientras que el shaman se adentro a la oscuridad que lo iba envolviendo poco a poco.

Bueno, este fue el cuarto capítulo de esta historia. Tal vez suena algo raro esto de la esencia y la conciencia, espero que no me tiren con tomates por esto, ¡piedad por favor! T-T

Gracias a todas aquellas personas que se han tomado su tiempo para leer este Fic, prometo actualizar y continuar.