4- Desesperación, celos y otros sentimientos.
Narrador: Tai
La cogí antes de que se desplomara, creí que fingía pero ni se movía ni despertaba. La llevé a la habitación de Izzi allí Joe le tomó el pulso, era algo acelerado pero solo había sido un desmayo. Que pasaba acaso era la novia de Ken. Podría ser el "genio" estaba rodeado de chicas hermosas como Erika. "Pero que piensas Tai ella es lista jamás saldría con alguien como Ken" pensé pero otra parte de mi mente añadió "pero tampoco saldría con alguien como tú, además es solo una niña como Kari si tienen casi la misma edad, no la puedes ver como a una chica si es poco más que un bebé."
Pero hasta desmayada me parecía hermosa, desde que la conocí me pareció hermosa.
FLASHBACK
Hikarioka se ve hermosa desde aquí, pero ni su hermosura me ara olvidar a Sora y como Matt me ha traicionado. Él mejor que nadie sabía lo mucho que yo quería a Sora, era mi mejor amigo. "Mejor si pruebo a mirar desde el otro lado de la valla total si me caigo nadie se preocupará."Pensé y salte con cuidado la valla.
- No te tires, seguro que hay otra salida. – gritó corriendo hacia mi una chica más o menos de la edad de Kari.
- ¿tirarme?- le miré sorprendido – no pienso tirarme.
- no te creo, tienes los ojos rojos has llorado. La cara llena de pena y miras tentado al vacío. – me giré enfadado y la miré con furia y tristeza, como podía saberlo, me fijé en su pelo largo y negro y sus ojos marrones color tierra ella también estaba triste. – no eres más valiente si te tiras, tienes valor cuando afrontas las situaciones. – dijo a menos de medio metro de mi tendiéndome su delicada mano."Valor" pensé en mi emblema, en agumon y me desilusione, intente explicarle, pero no recordaba donde estaba y me solté de la barandilla. - ¡estas loco! – dijo enfadada sujetándole fuerte de mi camiseta, estaba rojo de rabia y de que la tenia a menos de tres centímetros de mi cara. El corazón se me quería salir del pecho. Me agarré a la barandilla y en cuanto la salté me dio una bofetada y salió corriendo. – Tu no puedes ser quien busco, eres un cobarde – me gritó mientras corría noté como algo intentaba salir de su mochila por lo que aceleró aun más el paso mientras yo permanecía inmóvil.
- espera – le grité pero no me debió de oír, a los pocos segundos reaccioné. Debía buscarla explicarme y puede que pedirle su teléfono.
La busqué por toda la ciudad, hice como unos treinta viajes en metro y otros trece en autobús, pero no la encontré cuando estaba tumbado sobre un banco después de no haber ido ni a comer a casa, ni al entrenamiento de fútbol mi teléfono vibró tenia un mensaje de Izzi había una nueva niña elegida y quería que la conociera.
- mejor que no la halla encontrado – me mentí – estaba loca se le notaba en la cara. – no me di cuenta de que estaba hablando solo hasta que una chica me fulminó con la mirada. – no lo siento, no te decía a ti, perdón, disculpa. Fui a casa de Izzi ya llegaba tarde pero podía poner alguna excusa. Iba a llamar al timbre cuando ella me abrió la puerta.
FIN DEL FLASHBACK
Estaba blanca como la pared sudaba y tenía cara de dolor. Me acerqué a su cara estaba murmurando algo.
- ¿Ken? – dijo Davis que estaba escuchando lo que decía como yo. – esta chica conoce a nuestro enemigo. – me dolió el pecho y me senté Sora, Matt y Kari se acercaron preocupados.
-¡Te hubieras tirado si ella no estaba allí! – dijo Matt enfadado, Sora le agarró la mano pero Matt me arreó el puñetazo con la izquierda.
- Matt, para – Sora nos miraba tristemente. – Tai eres un egoísta.
- Egoísta – repetí vehemente – cobarde – me incriminé. Me di cuenta de que me volvía a sangrar la nariz.
- Hermano solo te pido que no vuelvas a intentar… - la cara de Kari se lleno de pena. – suicidarte – dijo con un nudo en la garganta.
- Sora, Matt, espero que sean felices. – dije admitiendo mi derrota. - ¿Demikikamon? – pregunté, así era como habían llamado a la compañera de Erika. - ¿Dónde vive Erika?
- Dijo que no se lo dijese a nadie. – tenia la misma mirada triste que yo, pero de un color cielo hipnotizante.
Me volví a acercar a la desmayada, e intente de nuevo escuchar lo que decía.
- Tai… perdona por todo. – dijo entre ensoñaciones. Mi cara se alegró levemente, "ha dicho mi nombre, ¿por qué me pidió perdón?" Le bese la frente estaba ardiendo.
- ¡Joe, tiene mucha fiebre! Eso no es normal – afirmé desesperado, Joe me apartó y buscó en su mochila unas pastillas, las machacó y las mezclo con agua y se lo dio a beber. Me acordé de años atrás en el digimundo cuando Kari estaba enferma y Machinedramon nos atacó. – Joe, ¿estará bien? – No contestaba - ¡contesta! – le zarandee a agarrándole de la camisa.
-¿Tai? ¿Por qué gritas? – estaba despierta, sentí como si un gran peso saltase de mi cuerpo y la abracé aun tenia mucha fiebre pero ya estaba despierta. - ¿por qué me abrazas? – Me sonrojé pero no se dio cuenta. Miró su reloj. - ¡Dios mío! Que tarde es mi tía estará preocupada. Me tengo que ir. – intentó levantarse pero se mareó.
- Tienes mucha fiebre, mejor si te llevamos o llamamos a tu tía para que venga. – dijo Joe ajustándose las gafas y tocándome la frente.
- estoy bien – volvió a intentar levantarse, esta vez lo consiguió pero no sin esfuerzo. – Veis, puedo cuidarme sola – añadió esperando que su mentira cuajase.
- Yo la llevare a su casa. – se me adelantó en decir Davis. Lo fulminé con la mirada. – O mejor que la lleve Tai.
- esta bien yo la llevare, - añadí como si me costara un gran esfuerzo a lo que todos excepto ella me miraron con una cara de "si lo estas deseando"- ¿por qué todos me miráis así?
- no es solo… - comenzó Matt, y miró a Kari – Kari creo que se quien será tu cuñada. – Me acerque por detrás y le pegué un puñetazo en la cabeza. Erika se rió, la escuche y en mi cara se dibujó esa estupida sonrisa de embobamiento.
- Tierra llamando a Tai, grrr, su bella durmiente le espera. – volvió a chincharme Matt. – pero esta vez no tuve que pegarle porque Erika le estiro de una oreja.
- odio, que me pongan motes. – ¿no le molestaba entonces que insinuaran que ella era mi novia? ¿O no se había dado cuenta? – Tai si no vienes me voy con Davis. – a lo que el aludido puso muy buena cara.
La seguí, no hablamos y mira que no me gustan los silencios pero algo me impedía hablar con ella.
- estas muy callado. No soporto que la gente no hable en tanto tiempo. – dijo sonriendo. Se tambaleó, la agarré del brazo pero tiritaba d fiebre. – Gracias, por acompañarme. – sus ojos se encontraron con los míos mientras la agarraba del brazo y me sonrió. Nos sonrojamos yo más que ella por que ella seguía blanca.
- No… No… No es nada. – dije tartamudeando. "Tai estupido, tu nunca tartamudeas por que con ella si. Pervertido. Es solo un año y medio mayor que Kari y aun esta la sospecha de que sea la novia de Ichijouji" – Bueno, ¿Dónde viven tus tíos?
- Tai, en la estación de metro me iré y no quiero que me sigas. – dijo con voz fría. – Te lo pido por favor.
- ¿por qué? Acaso no cofias en mí. – giró la cara y se soltó de mis brazos. – Soy como un hermano mayor para ti te lo prometo, puedes contarme lo que sea. Si Ken es tu novio lo entiendo es deportista, estudioso… - me miró sorprendida.
- ¿crees que es mi novio? – me miró sorprendida.
-¿no lo es? Se que lo quieres. – le dije dolido ya había admitido mi derrota contra Matt y ahora me rendía frente a ese Digimon emperador en el mismo día.
- sí, lo quiero pero no como tu piensas – por qué no me decía la verdad, acaso tenía yo celos de un ser tan despreciable como Digimon emperador por tener el amor de Erika. – Tai yo… le prometí a Gennai no deciros quien es él o lo que significa para mí. Y tú sabes demasiado. Pero a la vez me importas demasiado. – estábamos ya en la estación y ella lloraba. Lo único que se me ocurrió fue darle un beso en la frente, seguía teniendo fiebre, y otro en la mejilla porque me dolía verla llorar.
- tranquila, descansa mañana iremos todos al mundo digimon. Hemos quedado con Mimi en la zona del bosque para destruir torres oscuras. – llegó su tren. – Adiós.
- Adiós, Tai – me besó en la mejilla y corrió con Demikikamon dentro del tren.
Narradora: Erika
No sabía porque era tan extraño todo. Parecía que Tai me amaba, pero era imposible que un chico tan guapo, divertido, deportista y sobre todo mayor que yo me quisiera como algo más que una hermana.
- que duermas bien Demikikamon – dije desde mi cama en el suelo.
Mi tía no se dio cuenta de que tenía fiebre. Así que cuando llegue, cené, fregué y me acosté en mi improvisada cama en el suelo. No dormí en toda la noche; cada vez que cerraba los ojos veía a Tai y me imaginaba como me besaba en las labios o si no veía a Digimon emperador, ese ser no merecía ser llamado por el nombre de mi primo, él azotaba a los digimons y les ponía unos collares que les controlaban como me había contado Izzi.
A la mañana siguiente enchufé el ordenador a la red eléctrica ya no tenía fiebre peo cuando me disponía a marcharme con Demikikamon entró mi tía para despertarme. Tenía que ir a comprar con ella antes de ir al mundo digimon.
