Las calles de la ciudad de Canterlot mostraban gran actividad durante las primeras horas del día con las pistas despejadas para que sus habitantes puedan transitar libremente ya sea para llegar puntuales a sus trabajos y centros de estudios, ir de compras al centro comercial o simplemente dar un paseo para distraerse del quehacer diario.

Esperando al cambio de señal del semáforo, se encontraba el vehículo que minutos atrás estuvo estacionado frente al edificio hacia donde aquella chica y su compañero habían ingresado. No siempre se podía apreciar un modelo Chevrolet Camaro 1977 en plena actividad por estos días – su aspecto deteriorado le quitaba interés a todo quien lo viera, permitiéndole pasar desapercibido entre la multitud en movimiento.

Una vez que la luz cambió a verde, arrancó nuevamente y dobló en una esquina hacia la izquierda siguiendo de frente tres cuadras abajo. Hace una parada cerca de un poste de alumbramiento, frente a una tienda como si estuviera esperando a alguien pacientemente.

En el lado contrario se observa una camioneta remolcadora Ford F – 350 blanca con dos franjas amarillo y azul celeste a los costados desde el frente hasta el parachoques, dejado en el garaje de la tienda. Desde el interior divisa la presencia del viejo Chevy – como si una persona se encontrase en el asiento delantero observando los carros que pasan – un símbolo en forma de rostro tallado en el centro del timón idéntico al del auto deportivo.

Y como el anterior, comienza a cobrar vida por su cuenta al enviar señales mediante las luces frontales hacia el Camaro, quien también le responde del mismo modo a manera de un saludo amigable.

Despacio, el remolque comienza a encender los motores sin que el dueño de la tienda se dé cuenta de lo que estaba sucediendo – aparte que estaba ocupado en una conversación con un socio o uno de sus empleados. Dobla a la derecha hacia el otro carril para luego irse de frente, el Camaro siguiendo por detrás para mas tarde encontrarse con el Ford en el próximo punto de encuentro.


"¿Cómo te atreves a hablarle de esa forma?" Dijo Twilight con una mirada seria en su rostro interrumpiendo a una de esas criaturas de dos piernas que estaba atacando verbalmente a otra.

Segundos atrás la princesa y el cachorro se encontraban observando a través de un mar de casilleros metálicos verdes que se encontraban apoyados en línea contra la pared con el fin de obtener un indicio de su corona cuando escuchó una vocecita bastante familiar viniendo al doblar la esquina.

Se asomó lo suficiente para observar a una jovencita de cabellos rosados y expresión tímida teniendo problemas con una chica de melena como el fuego. Al instante dedujo que era la Fluttershy de esta dimensión quien era amedrentada por las crueles palabras que provenían de la boca de la abusiva mientras se desmoronaba sobre el suelo.

Al parecer esa chica sabía de moda, con su chaqueta y botas de cuero y su minifalda naranja que le daban un carácter fuerte, y de gran inportancia porque ninguno de los que se encontraban cerca de ella se atrevían a dirigirle la palabra o si quiera dignarse a ayudar a su amiga. ¡Y Twilight no iba a tolerar que la siga maltratando de esa manera!

"¿Qué es lo que dijiste?" La brabucona se dio la vuelta, una mirada molesta cruzó por sus grandes ojos verdes quien de repente comienza a dar pasos desafiantes hacia la tricolor. Twilight, de igual manera, hace lo mismo.

"Dije, ¿cómo te atreves a hablarle de esa forma?" añadió la transformada alicornio mientras se acercaba hasta quedar cara a cara con la peli fuego.

Por alguna razón, la chica cambió su expresión de ira por una de desinterés mientras una sonrisa se iba formando en sus labios. "Debes ser nueva aquí," le contestó la de dos piernas con prepotencia haciendo a un lado el rostro de Twilight, "¡Yo le hablo a quién sea como yo quiera!" gritó mientras se hacía paso por los pasillos e intimidando a quienes todavía se encontraban presentes.

Fluttershy se alisó su falda color verde claro y arreglando su pasador en forma de mariposa, sintiéndose más calmada luego de presenciar la confrontación.

"¡No puedo creer lo que hiciste!"

"No podía quedarme indiferente," dijo Twilight con preocupación.

"Oh, es solo que… nadie confronta nunca a Sunset Shimmer."

¿Sunset Shimmer?

Con razón esa chica se le hacía familiar con su melena rojidorada. entonces ella también había adoptado la apariencia y vestimentas de las criaturas de este reino, lo que significaba que el Elemento de la Magia no se encontraba muy lejos. Ya veía la hora de regresar a casa con Spike y el preciado objeto.

"¿Has oído de ella?" le preguntó Fluttershy llamando la atención de Twilight, quien atinó a responderle con un distraído 'algo así'. "Creo que nunca te había visto por aquí. ¿Te transfirieron a Canterlot High de alguna otra escuela?"

¡Entonces esto es una escuela! Se dijo mentalmente la peli púrpura y lavanda. Aunque un edificio bastante extraño para ser una escuela, debía admitir, pero tenía más sentido que pensar que esto era un castillo.

Acto seguido Twilight se presentó con esta Fluttershy tal como lo hizo cuando arribó por primera vez a Ponyville hace mucho tiempo atrás; y como entonces, la peli rosa se le dificultaba presentarse a la nueva estudiante hasta que divisó a Spike encariñándose con la tierna apariencia del cachorro, de esta manera ganando una nueva amiga.

"Así que, Fluttershy," dijo la princesa, "Sunset Shimmer dijo que levantaste algo. Algo que le pertenecía a ella, ¿no era una corona, o sí?"

La peli rosa se sorprendió por el comentario de Twilight, "¿Cómo lo supiste?"

"Um… solo lo adiviné," ofreció Twilight, "¿todavía la tienes?"

"No. Pero sé que pasó con ella," respondió Fluttershy. Cuenta que se encontraba repartiendo volantes para conseguir reclutas con el fin de salvar el refugio de animales de la ciudad de Canterlot sin éxito alguno, de repente sintió que algo la golpeó por detrás de su cabeza que resultó ser una corona.

No tenía idea de cómo había llegado ahí, y para no extraviarla Fluttershy la había guardado en su mochila hasta el día siguiente, antes del inicio de las clases, para entregarla a la Directora Celestia.

"¿Directora Celestia?" Preguntó Twilight confundida – debía ser otro título en este reino – más no iba a cuestionar al respecto así que le preguntó a la cuidadora de animales en dónde podía encontrarla, a lo que Fluttershy respondió señalando al final del pasillo tercera puerta a la izquierda.

Justo cuando ella y Spike se pusieron en marcha, Fluttershy le aconsejó poner al cachorro dentro de su mochila para no llamar la atención de los docentes o algún personal dentro de las instalaciones. Con el sonar de la campanada, Fluttershy se apresuró en asistir a su clase en dirección contraria dejando solos a la princesa y su leal asistente quienes hacían lo mismo rumbo a la oficina de la directora.


Ni bien había llegado a la oficina de la mencionada - y colocando cuidadosamente a Spike dentro de su mochila - Twilight se presentó a sí misma como una estudiante recién transferida a Canterlot High y de cómo Fluttershy le había entregado una corona que se encontraba extraviada.

Ciertamente esta versión de Celestia – con sus cabellos azul, lavanda y verde; vestida con una chaqueta color miel sobre una blusa negra, pantalón púrpura y zapatos dorados – le daba más tranquilidad a la joven alicornio ya que sabía que ante cualquier situación contaba con la guía de su maestra.

"Así es," comentaba la adulta, "le dije a la Sub Directora Luna que la pusiera en algún lugar seguro. ¿Te interesa en postularte para princesa del Baile de Otoño de este año?" Preguntó con una sonrisa.

Twilight estuvo a punto de contarle los hechos de su situación actual cuando la pregunta formulada por la directora la tomó por sorpresa. Celestia explicó que los alumnos de esta escuela elegían a una de sus compañeras para representarlos y ella recibe su corona en el evento; esto ya se estaba llevando a cabo en años anteriores porque Twilight había notado varias fotografías de Sunset Shimmer como la ganadora en cuatro ocasiones.

Ya estaba teniendo una idea.

Terminada a reunión, Twilight agradeció con formalidad y salió de la oficina de la Directora Celestia – quien se despide con una cálida sonrisa, aunque se había percatado que la adolescente tenía muchas preguntas por hacer pero no quiso decirlas.

Nuevamente en el pasillo, Spike cuestionó su decisión de no contarle la verdad y solicitar que le regresen su corona. Claro que eso hubiera sido lo más sencillo pero Twilight sabía que la Directora Celestia no le hubiera creído en lo absoluto y que la tomaría como una loca basándose en sus interacciones con Sunset y la Futtershy de este reino.

"Si quiero recuperar mi corona," dijo la de cabello tricolor, "tendré que convertirme en princesa del Baile de Otoño de Canterlot High. Y eso es lo que voy a hacer."

"¿Y cómo planeas hacerlo exactamente?" Preguntó su leal asistente. Por un momento el incómodo silencio llenó el ambiente del pasillo principal.

"No tengo la menor idea."


El sol se ocultaba en el horizonte dando paso al velo de la noche que cubría a la ciudad de Canterlot; sus luces, como varios puntitos que se parecían desde el aire, emanados de los edificios alumbran la zona de los suburbios – que también apoya con su alumbramiento a los transeúntes – sirviendo de un faro en medio de la oscuridad al igual que en varias zonas donde todavía hay señales de actividad constante.

Mas siempre existen individuos quienes prefieren la noche para que sus movimientos no sean detectados, evitar ponerse al descubierto y generar conmoción entre los habitantes. El Camaro y su acompañante Ford F – 350 ingresaron con cautela dentro del basurero municipal, pasando por varios contenedores que se encontraban abandonados, y detenerse en el centro del establecimiento.

Un suave sonido eléctrico inunda el lugar, los vehículos lentamente van separándose en múltiples piezas con el constante sonar del metal reensamblándose dando paso a una nueva estructura. Emergiendo bajo la tenue luz de la luna se muestran dos enormes robots, ópticas azules alumbrando las sobras, poniéndose de pie y dando unos pasos en frente.

El del modo alterno Chevrolet le había contado sobre su hallazgo a su compañero Ford y de su raro encuentro con la chica y de su acompañante canino. De cómo la madrugada aparecieron de la nada desde la base de la estatua en frente de la escuela - que, basándose en las palabras de la adolescente, resultó ser un portal interdimensional - además de la mención de un artefacto de gran poder que necesitaba ser recuperado con extrema urgencia.

De ser así, la situación se estaba complicando aun más para ambos entes mecánicos. Habían escuchado del ataque del día de ayer y de la enorme destrucción como resultado del asalto, temían que esas criaturas resulten lastimadas si más adelante ocurriese lo mismo dentro de los límites de esta ciudad.

Con cuidado las máquinas escalan un pequeño cerro hecho de chatarra y montones de basura. Ya en la cima, despliegan del centro de sus pechos dos faros que apuntan al cielo nublado a manera de una señal para que la ayuda venga lo más pronto posible. No podían quedarse por mucho tiempo en el mismo lugar ni tampoco se quedarían con los brazos cruzados mientras esperan a que algo nuevo suceda.