¡No estaba muerta, andaba de parranda! No, ya, en serio. La universidad me ha tragaddo por completo y pues, cada vez que abría el archivo no podía subirlo, le encontraba errores, borraba, quitaba, agregaba. Pero bueno, después del gran bloqueo que tuve, al fin les traigo la continuación. Espero que les agrade. Gracias por la espera, ¡disfrútenla!

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El Zorro y el Cazador

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Cáp. 03

-¡Aniki!-

Cuando entró a la gran casa, buscó en todas habitaciones a su hermano, sin ningún indicio. Al llegar a la cocina, encontró una sencilla nota con cinco palabras.

Me fui de misión. Cuídate. Frunce el ceño mientras se va sentando. No entendía nada. Estaba seguro que se pequeño encuentro con el zorro había sido verídico, pero al despertar, no quedaba ni rastro de esa criatura. Suspira mientras se lleva ambas manos tras la cabeza. Sintiendo de nueva cuenta la frustración, se va de la cocina para despejarse. En la casa no encontraría nada qué hacer, así que lo mejor sería dar una vuelta por la ciudad, o en el peor de los casos, fuera de ésta. Había descubierto en su iniciación que cerca de las murallas habían parajes tranquilos para pasar el rato. Con ese pensamiento deja la casa e inicia su trayecto hacia dicha zona y lo habría hecho rápido de no ser por una insignificante cosa.

-¡Sasuke-kun!—la voz de la pelirosa le hace parar en seco y girarse un tanto molesto para verle correr en su dirección.

-¿Qué sucede?-

-¿A dónde vas?—pregunta acercándose un poco más, con ambas manos tras su espalda y sonriendo ampliamente.

-Al bosque—sonríe pensando en que ni siquiera se le pasará por la cabeza acompañarlo. Sabe que a casi todas las niñas les habían metido el miedo a dicho lugar.

-¿Te puedo acompañar?-

¡Eh!

-¿Qué acaso no te da…miedo?-

Le ve sonrojarse un poco y mirarlo más profundamente.

-Si tú vas conmigo, no.

Frunce el ceño sintiéndose derrotado. Quería pasar tiempo a solas para pensar sobre su situación, y ahora tenía a su nueva compañera de equipo persiguiéndolo. Toma aire un par de veces antes de girarse, resignado y visiblemente molesto.

-Has lo que quieras.

Y con un gritito de alegría emparejó su paso con el del chico y le siguió alegremente, hablando sobre las reacciones en su familia ante su nuevo nombramiento y de lo feliz que se encontraba por tenerlo por compañero. Eso, y sobre lo celosas que se habían puesto sus amigas, entre otras cosas que ya no quiso poner atención. Sus ojos negros estaban fijos en el camino, viendo a la distancia el frondoso bosque que poco a poco se hacía más visible. En cuanto las imponentes puertas de la aldea se alzaron frente a ellos, la chica retrocedió un poco y vio al chico.

-Eh, Sasuke-kun—murmura mirando hacia el chico-¿A qué vas al bosque prohibido?-.

-Necesito aclarar ciertas cosas y es el lugar más tranquilo que conozco.

La niña tragó saliva ante la respuesta. Sinceramente era el último lugar al que iría a pensar. ¡Si era el más peligroso que conocía! ¿qué acaso a Sasuke nunca le habían dicho sobre las horrendas criaturas que habitaban entre las sombras? Eso, o el chico es irremediablemente valiente—Si quieres, puedes quedarte.

-No, te acompaño.

Sin decir otra cosa, dio un par de pasos antes de dar un salto para internarse entre los árboles, seguido de cerca por la niña.

Sasuke se movía rápidamente, intentando aclarar su mente ante lo sucedido, pero sin perder su concentración en su entorno, porque aunque estuvieran aún cerca de la aldea, algunas criaturas ya estaban acechando. Apenas terminó de pensar en eso cuando un nuevo paisaje le golpeó y le hizo detenerse en seco. Sakura se quedó paralizada viendo todo a su alrededor.

Los árboles estaban totalmente quemados, aún pequeñas y delgadas humaredas escapaban de los troncos, así como el piso estaba manchado de negro. Se cubrieron su nariz con el antebrazo mientras bajaban de la rama para ver todo.

-¿Qué sucedió aquí?-

-Lo que halla sido, no nos conviene quedarnos, Sasuke-kun, vámonos, por favor…

-No, espera…

Caminó un poco más entre los árboles caídos, intentando descifrar lo ocurrido, mientras que la chica temblaba de pies a cabeza.

-Sasuke-kun… regresemos.

-No

-Sas…

El sacudir de unos arbustos le hizo pegar un grito y pegarse por completo al otro, quien rápidamente sacó un kunai para defenderse, pero nada salió de ellos. Un tanto confundidos, el pelinegro se alejó de la chica casi empujándola hacia atrás para que lo soltara y se acercó con cuidado, manteniéndose alerta de todo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo escuchar una respiración un tanto acelerada; frunce el ceño mientras que con un rápido movimiento quita las hojas chamuscadas para ver que se escondía bajo ellas y lo que encontró, le dejó aún más sacado fuera de lugar. Esperó ver algún animal moribundo y agresivo, pero nunca a un niño de más o menos su edad, de dorados cabellos, sin prenda alguna y con manchas de hollín. Parpadea guardando su arma y se hinca con cuidado. La chica se acerca y se sonroja ante tal cosa.

-Sasuke-kun, ¿no será…?

El chico frunce el ceño. También él estaba pensando lo mismo al respecto. Existía la posibilidad de que se tratara de un zorro en su forma original, pero, había algo en ese niño que le hacía dudar de su suposición. Acerca su mano y con cuidado quita una de las tantas manchas negras que adornan su cuerpo. Al limpiar su mejilla, se percata de unas heridas un tanto profundas en las mejillas, que aún permanecen al rojo vivo, perfectamente marcadas a cada lado de su rostro.

-Sakura, debemos de llevarlo a la aldea.

-¿Eh? Pero que tal que se trata de…

-No, no lo es.

La chica lo mira confundido. ¿Cómo podía estar tan seguro de eso? Ya sabía que el chico había logrado cazar también a un zorro, pero las posibilidades de que ese rubio sea de esos animales eran muchas.

-¿Estás seguro?

Le ve acercarse más y quitarse el pequeño abrigo que traía encima, para cubrir mejor su cuerpo antes de cargarlo en brazos. Ve a la chica quien pega un respingo ante la mirada.

-Sí, volvamos, necesita ser tratado en el hospital, sufrió quemaduras durante este… accidente.

La pelirosa clava su mirada en el otro y frunce el ceño. No confiaba para nada en ese niño, quizás Sasuke-kun era demasiado bueno como para dejar a un ser en ese estado, pero… ¡si se trataba de un zorro, lo mejor era dejarlo morir!

-Sasuke-kun…

-¿Qué?

Duda un momento, su contestación ha sido demasiado fría y rígida. Mira de nuevo al otro niño.

-Déjalo, no lo lleves a la aldea.

Le ve detenerse y encararla con sus ojos furiosos.

-¿Qué estás loca? Si lo dejamos aquí morirá.

-Sí se trata de un zorro, mejor

Por primera vez en mucho tiempo, el pelinegro tuvo verdaderas ganas de golpear a esa niña. ¿Cómo podía decir eso? Miró al pequeño que cargaba e inconcientemente ciñó su agarre contra él, sintiéndose extrañamente a gusto con su compañía y sobre protector. No, no lo podía dejar allí, siendo zorro, persona o lo que fuera no le iba a abandonar.

-Sakura…-amenaza.

-Si es un zorro y lo llevas a la aldea, ten por hecho que lo van a exterminar.

Aquello le provocó cierto ardor en la boca del estómago. Tenía razón. Si resultaba ser dicho animal, su destino sería nefasto. Pero dejarlo en ese lugar, con las condiciones en las que se encontraba…

-Sakura.

La niña da un respingo al verlo dejar cuidadosamente al chico bajo el árbol, aún envuelto en su abrigo y le limpia un poco más el rostro.

-Ve a la aldea, trae medicinas y vendajes…

La chica frunce el ceño pero asiente, mejor eso a tener que ver como Sasuke era llevado a corte por haberse involucrado con uno de esos monstruos.

Ya con la chica alejándose, pasa toda su atención al inconciente niño. Acerca nuevamente su mano a su mejilla, sintiéndola caliente, posiblemente por el reciente incendio y no puede evitar sentir cierta congoja al ver las profundas marcas en sus mejillas. ¿Cómo se las hizo? Con sumo cuidado las acaricia y nota cierto parecido a…

-¿Bigotes?

La alarma se activa en su cabeza y las posibilidades aumentan. Sí, era un zorro en su forma original y todo su aprendizaje le gritaba que acabara con él ahora que podía, pero por otro lado, su corazón parecía estar renuente a hacerlo. Se sienta bien frente a él y le observa. Su pelo era de un color muy raro, su piel acanelada y poseía una complexión muy menuda. Podía tener su edad, pero nunca su resistencia.

-Khe, cosa insignificante…

Un movimiento en el cuerpo le alerta, haciéndole ponerse en guardia. Ve como los párpados se aprietan y unos gemiditos un tanto lastimeros escapan de sus labios resecos. Poco a poco los ojos se abren y su aliento escapa de su boca. Azules. Conoce esa mirada, esos ojos tan increíbles sólo los había visto una vez. No podía ser cierto…

-Ñi…

Ese ruidito terminó por convencerle, haciéndole parpadear anonadado mientras que el recién compuesto, eh, ¿niño-zorro? Comienza a acercarse a gatas hacia él, con la mirada totalmente curiosa y alegre.

-No, de-detente—y antes de que pudiera hacer algo, ya lo tenía encaramado sobre él, abrazándolo del cuello y soltando esos ruiditos alegres en su oído. Y ese calor interno se disparó en su cuerpo, haciéndolo sentir un tanto mareado pero inmensamente feliz y tranquilo.

-¡Sasuke-kun!-

Esa voz le hizo girarse para encontrarse con una entre asustada y furiosa Sakura, que en menos de un segundo sacó un kunai y lo lanzó hacia ellos. El pobre zorrito soltó un chillido y se pegó más a Sasuke, quien lo estrechó al darse cuenta de que le había rozado los cabellos y que de no haberse movido lo suficientemente rápido, se le hubiera clavado en la cabeza.

-¡Sakura, tranquila!—ordenó poniéndose en pie a duras penas, cargando con el otro que por nada del mundo lo soltaba.

-Suéltalo Sasuke-kun, lo mataré en cuanto lo hagas…

¿Qué? Ni loco. Al parecer el cachorro entendió lo que dijo, pues se abrazó más al otro quien por poco y pierde el equilibrio. Con cuidado lo regresó al árbol donde estaba pero la mirada de súplica le enterneció hasta lo más profundo.

-Shh, tranquilo, no dejaré que te haga nada…

Y claro que no lo dejaría. Si en el momento en el que se dio cuenta el peligro que corrió quiso encarar a la pelirosa y defender al pobre animal.

-Es un zorro, ¿verdad?

-Sí…

-¡Hay que matarlo! ¡Sabes que debemos hacerlo! ¡Tú ya mataste uno!

Frunce el ceño. Mira de reojo al rubio que se mantiene tras su figura mientras él encara a la chica quien le miraba decidida. ¿Cómo decirle que ni siquiera podía levantar la mano contra el pequeño?

-No.

-¿¡Estás loco! ¡Es nuestro deber! ¡Sabes que debe de morir!

-No merece morir, no ha hecho nada…

-¿¡Cómo puedes estar seguro! Su raza es una abominación, son seres que ni siquiera debieron haber nacido. Entiende Sasuke-kun, tenemos que matarlo.

De nueva cuenta posa su mirada sobre el pequeño rubio, quien tiene los ojos puestos en el suelo, al parecer muy triste. ¿Acaso entendía todo lo que decía la pelirosa? Ante esa perspectiva, sintió nuevamente su ira renacer.

-¡Digas lo que digas, no lo haré!-

-Bien-la chica saca otro kunai y amenaza al rubio—Si no lo hacer tú, lo haré yo…

-Sakura, de verdad, no quiero pelear, sólo quiero que entiendas que él no merece morir…

-Estás ciego, ¿qué no recuerdas todo lo que nos han contado?

-Sí, lo sé, esas palabras resuenan en mi mente pero…-aprieta los puños-¡Maldita sea, no puedo permitir que le hagas daño!

Los ojos verdes se afilan y aprieta su agarre. Ese animal debió de lanzar un hechizo sobre el moreno mientras se encontraba a solas con él. ¡Jamás se lo perdonaría! Se pone en posición de combate y el muchacho también.

-Entonces, tendré que quitarte de en medio para sacarte de su hechizo.

-Inténtalo si puedes…

Igual que ella, saca un kunai. Sabía que tenía todas las de ganar, pero la chica estaba tan furiosa que podría hacer cualquier cosa para dañar al rubio. Rápidamente la ve lanzarse contra él, contra ataca nada más cubriéndose para no herirla y empujándola lo más lejos que puede, la chica cae sin problemas y saca un rápido conjunto de shurikens y kunais, lanzándolos rápidamente hacia ambos. Sasuke detiene los que puede a una velocidad increíble, pero un par pasa, uno clavándose en el árbol y otro haciéndole un tajo en el brazo. No quería pelear contra la chica, pero tampoco iba a dejar que le hiriera. Se prepara para empezar una batalla en forma, sin darse cuenta de que tras de él los ojos azules poco a poco se van oscureciendo y se delinean de negro, mientras que las heridas de sus mejillas parecer volverse más gruesas.

-¡Quítate de en medio, Sasuke-kun!—dice mientras corre hacia él, pero justo antes de que pueda hacer contacto con él un campo de energía rojo aparece frente al moreno, cubriéndolo del ataque y mandándola para atrás con una fuerza increíble. Rebota contra el piso y queda hincada, mirando anonadada hacia el frente.

-Maldito animal…

Los ojos negros se giran al ver al rubio, cubierto tan sólo con ese abrigo, mirando hacia la pelirosa con una mirada amenazante, mostrando sus colmillos y sus cabellos erizados a la vez que esa energía emerge de su cuerpo, protegiéndolos a ambos. Siente una picazón en la herida que lentamente va cicatrizando.

-¿Qué demonios…?

A dormir, mocosa…

El campo de energía rápidamente se expande hasta topar con el cuerpo de la chica, traspasándola con fuerza, haciéndola abrir sus ojos como en trance antes de caer inconciente de lado.

-¡Sakura!—se pone en pie y se acerca a revisarla, dándose cuenta de que no tiene ningún daño aparente, tan sólo perdió en conocimiento.

-No te preocupes por la niña, sólo borré parte de su memoria…

Esa voz un tanto demoníaca le hace girar, encontrándose con lo que parece ser un manto que cubre el cuerpo del rubio, tomando forma de una cola y orejas, todo de color rojo fuego.

-¿Quién eres?

La sonrisa se amplía en el rostro del zorro, mostrando sus colmillos y sus ojos ahora rojos con pupilas un tanto gatunas se fijan en él, provocándole escalofríos. Ese no era su zorrito…

-Soy la razón, de que ustedes quieran eliminar a los de mi raza, mocoso.

Continuara...


Y...¿qué les pareció? Espero que les haya gustado. El capítulo 4 ya lo empece, así que espero poder continuarla este mes. Gracias de antemano a los que dejen reviews. Nos vemos en la próxima actualización. ¡Gracias!

atte: TanInu