Advertencia: Naruto y sus personajes NO me pertenecen. Son obra exclusiva de Masashi Kishimoto.
Perdón por el pequeño retraso. Estoy un poco resfriada y la fiebre había impedido mi concentración... Gracias por la comprensión.
Єη εl silεηciσ dε lα ηοchε
Amaki Kimagawa
Capítulo tercero
Preparativos. Segunda parte.
Las concurridas y generalmente bulliciosas calles de Konoha, hoy mostraban una inusitada calma desacostumbrada.
Las tres amigas kunoichis se dirigían, conversando animadamente, hacia uno de sus salones de té favoritos. Como siempre, Ino era quien llevaba la voz. Siendo una de las chicas más extrovertidas de la aldea, agitaba su mano saludando a los chicos que se detenían por el camino a observarlas.
Ten Ten soltó un bufido y la miró reprobadoramente.
-¿Qué diría Shikamaru si te viera?- La castaña se volteó mirando a su amiga, quien pareció no darle mucha importancia al tema.
-¿Si me viera qué…? No estoy haciendo nada malo.- Ino agitó su larga cabellera rubia sonriendo.- Soy un ser sociable y eso Shika-kun lo sabe. Tengo una reputación que cuidar y no puedo ir por ahí, como ustedes, siendo una maleducada. Mis fans no me lo perdonarían.- concluyó girándose nuevamente y volviendo a caminar.
Las otras dos chicas la siguieron apresuradamente.
-Creo que eres una desvergonzada.- Ten Ten había vuelto a insistir, tratando de provocar a la rubia que ya daba claras muestras de enfado. Un pequeño tic en su ojo derecho la delataba.
-¡Hey ya llegamos!- Ambas chicas giraron hacia la pelirrosada que había hablado por primera vez desde que se habían juntado a las puertas de su casa.
Esta les devolvió la mirada extrañada, pensando que había dicho algo malo. Apuntó hacia el local, insistiendo, y entró esperando que sus amigas la siguieran.
El interior del local se encontraba prácticamente vacío, a excepción de Chouji, quien agitó ambos brazos a modo de saludo. El chico se hallaba sentado a una mesa, solo acompañado de cinco enormes bandejas rebosantes de apetitosos pasteles.
Las chicas le devolvieron el saludo y se dirigieron a sentar a una mesa dispuesta con tres asientos.
Sakura miró las vidrieras con los ojos iluminados y la boca abierta. Pidieron su orden y se pusieron a esperar.
Ino y Ten Ten discutían acerca de los "problemáticos, fanfarrones y machistas especímenes de Konoha", mientras Sakura esperaba ansiosa su pedido doble.
Veinte minutos más tarde entró un apresurado Shikamaru al local. Las reconoció instantáneamente y a pasos veloces se dirigió a las chicas. Se notaba bastante cansado y nervioso.
-¡¡¡Shika-kun!!!- Ino se puso de pie y envolvió en un apretado abrazo a su novio.
-Ino por favor cálmate ¿quieres?- el angustiado chico intentaba quitársela lo más suavemente de encima, sin herir los sentimientos de su novia. Después de todo Ino era una mujer muuuy problemática.
Chouji, que les había visto, decidió unírseles. Cuando ya todos se encontraban sentados alrededor de la mesa, Shikamaru respiró profundo y les espetó:
-Veo que aún no se han enterado. Será mejor que terminen luego lo que sea que estén haciendo y se dirijan a la Arena de Combate. Tenemos órdenes perentorias de la Hokage de reunirnos allí todos los shinobis de Konoha.
Un gran signo de interrogación se pintó en la cara de los oyentes que miraron con confusión al chico de coleta que se apresuró a explicar.
-Esto que les voy a decir es información estrictamente confidencial. Muy pocos lo saben, aunque los secretos hoy en día no sirven de mucho, de seguro que pronto todo esto comenzará a filtrarse y más aún cuando la gente empiece a cuestionarse el por que les mantendrán en refugios por tiempo ilimi…
-Para el carro Shikamaru.- Sakura había soltado el pedazo de tarta que comía y miraba fijamente al muchacho.- ¿Cómo va todo eso de los refugios? ¿Qué sucede? ¿Acaso…?- No alcanzó a terminar la pregunta. Un repentino recuerdo de la conversación sostenida la noche pasada con Sasuke, la asaltó. ¿Sería que él había intentado decirle algo?... Las piezas comenzaban a encajar.
-Espera un momento Sakura, a ese punto es que estoy tratando de llegar. No sé muy bien el como, pero hay serias sospechas de que algo está gestándose contra Konoha. Tsunade-sama ha decidido prevenir a la población enviándoles prontamente a los refugios. ¿No se les hace extraño ver tan poco movimiento a estas horas en la calle? Estoy seguro que la gente ya debe de estarse moviendo hacia allá.
Chouji se había puesto lívido de la impresión. Sus pasteles yacían olvidados en un rincón de la mesa. Ten Ten trataba de encajar la mandíbula de su boca que se había abierto peligrosamente. En cambio los otros tres ninjas parecían tomárselo con mucha más calma.
-Bueno chicos creo que va siendo hora que nos presentemos, ya me he retrasado bastante intentando buscarlos.- Shikamaru se puso de pie, seguido por todos los demás, que prefirieron guardar cualquier pregunta que tuviesen presente para más adelante. La Hokage les esperaba.
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Tsunade recorrió con la vista a cada uno de los ninjas ubicados frente a si.
En primer lugar, de izquierda a derecha se encontraban los miembros del distinguido cuerpo ANBU; le seguían en orden los eficientes jounnins de elite; posteriormente los jounnins recientemente graduados, dentro del cual se encontraban la mayor parte de los que alguna vez fueron los nueve novatos; a continuación hacían presencia los chunnins; y para terminar, el grupo más variado y numeroso de toda la jerarquía shinobi, los gennins.
Esta vez la Hokage había decidido, como medida de seguridad, obviar el llamado a los ninjas en preparación escolar, es decir, a los estudiantes de la academia. Lo peligroso y delicado de la situación no ameritaba la presencia de ninjas sin el completo entrenamiento.
Sakura, Ino, Ten Ten y Shikamaru habían tomado formación en el espacio correspondiente a los jounnins recientemente aprobados, junto a Kiba y Hinata. Chouji se había reunido en el lugar correspondiente a los chunnins, haciendo compañía a Rock Lee, Shino y a un pacífico Naruto. Neji Hiuuga a sus diecinueve años era ya miembro de un escuadrón ANBU, al igual que el cuarto miembro del equipo Kakashi, Sai.
La Godaime les estudiaba con la mirada. Afortunadamente la mayor parte de los presentes daba muestras de una tranquilidad que ella estaba lejos de sentir. Los años comenzaba a pesarle. Quería aparentar dureza y perseverancia como en sus mejores años de sannin, pero inconcientemente a veces, fallaba en el intento.
Ahí a su lado se encontraba la fiel Shizune, quien fuera su pupila, acompañada de todo el cuerpo médico de Konoha.
Oía desde su puesto, los murmullos y cuchicheos de los ninjas presentes. Se aclaró la voz, su postura se tronó aún más rígida y se dirigió a la multitud congregada.
- Presten atención por favor.
Como ya algunos de ustedes estarán enterados, la situación que se nos presenta es delicada. Aún así no será la primera vez, ¡ni la última! En la que Konohagakure deba enfrentar batalla. He informado a algunos miembros, líderes de escuadrones, que por lo que tengo entendido ya les han hecho saber gran parte, o por lo menos lo esencial, de la situación.
Datos nuevos que aportar, no hay. Solo me resta informarles que la población en general ya ha sido evacuada y dispuesta en los refugios subterráneos.
El cuerpo médico seguirá atendiendo en las dependencias del hospital, bajo vigilancia y en estado de alerta. Todas las actividades normales serán suspendidas. Un reducido número de shinobis vestidos de civil merodearan por la aldea. Presumo… y espero que no será mucho el tiempo que debamos esperar. Si nuestras sospechas son ciertas, estaremos enfrentándonos a mucho más que simples ninjas. Y si sumamos a eso los rumores acerca de las anteriores capturas de bijuus; bien, si todo esto resulta ser correcto… - El ambiente de pronto se había tornado tenso, las respiraciones parecían contenidas y los ninjas miraban atentos a su líder, que había enmudecido, al parecer buscando las palabras exactas para expresar lo que quería decir, sin el temor a sonar fatalista, o peor aún derrotista.
-… Confío en ustedes, en cada uno y sus capacidades. Estoy segura que no defraudaran ni a mi, ni a ustedes mismos y a aquellos grandes líderes que fueron, los cuatro anteriores Hokages.
Y bueno, reuniré en mi oficina a los líderes a los que informé anteriormente y luego ellos les indicarán, en particular, cual será la posición de cada uno. Pueden retirarse.
Se volteó hacia Shizune que aún se mantenía a su lado.
-Reúne en mi oficina a Kakashi, Kurenai, Gai y Shikamaru. Diles por favor que se presenten inmediatamente.
La Godaime abandonó el lugar dejando tras de sí a una nerviosa Shizune corriendo por cumplir las órdenes anteriores; y a una multitud de ansiosos ninjas que conversaban entre ellos, comentándose la actual situación.
Rock Lee híper ventilaba alzando sus brazos, asegurando la victoria del poder y la llama de la juventud, haciendo constantes alusiones a Gai-sensei.
-Y ¿Creen que los rumores sean realmente ciertos?- Kiba miró al grupo reunido esperando sus respuestas. Nadie pareció prestarle real atención. Cada uno inmersos en sus conclusiones.
Finalmente Chouji, que hasta ese momento había estado engullendo los pasteles que sobraran de su merienda, le miró asintiendo acompasadamente.
-Sí, yo si me creo todo eso de los rumores sobre Akatsuki, porque han estado mucho tiempo sin dejarse ver. Me huele que algo traman.
-Sí claro, pero estos tipos han tenido sus bajas ¿no?, no creo que ataquen Konoha por sí solos, de seguro se han granjeado la confianza de algunos incautos. Me parece poco probable que vuelvan con el viejo modus operandi de caer por parejas.- Akamaru lanzó un ladrido de apoyo y movió enérgicamente la cabeza asintiendo a las palabras de su dueño.
-¿Y acaso creen que Akatsuki puede haber reclutado gente nueva?- Ten Ten miraba fijamente a Neji, esperando su contestación. El Hiuuga pareció no querer sumarse a la conversación, más viendo que ahora todos aguardaban por su respuesta se decidió.
-No creo que les sea necesario. Si tomamos en consideración los poderosos demonios que ya tienen en su poder, me parece que gente nueva es lo que menos les hace falta… Y sin mencionar, por supuesto, la presencia del Uchiha. –Esta última palabra pareció escupirla con cierto desdén. El poseedor del Byakugan posó sus ojos, por un considerable momento, en la figura levemente agachada de Sakura, esperando quizás alguna actitud que revelara impresión por parte de la chica.
Los otros presentes le miraron un poco molesto y sorprendidos. Hinata ahogó un gemido y miró con ojos acusadores a su primo. Era bien sabido por todos que Neji gustaba de torturar a la gente con ácidos comentarios, pero, ¿qué era lo que traía en contra de Sakura últimamente? ¿Y por qué?
La pelirrosa temblaba imperceptiblemente. Buscó soporte en la pared tras de sí, intentado sostenerse en ella. Su estómago daba vueltas, al igual que las imágenes que enfocaban sus ojos. Sus pies acusaban una rara debilidad que le hacía temer desplomarse en ese momento en frente de sus compañeros.
Al parecer solo Ino se había percatado de la inusitada actitud de su amiga, y la palidez marmórea en su rostro. La estudiaba cuidadosamente, repasando mentalmente las últimas semanas, en que había notado profundas ojeras en la cara de la muchacha y una debilidad demasiado extraña, si tomamos en cuenta que estamos hablando de la pupila de la mismísima Hokage, aquella muchacha valiente y de grandes capacidades, que ahora se mostraba levemente asustada.
¿Sería todo aquello por Sasuke? No, la rubia se repetía infinidad de veces que NO. Solo quizás existía una posibilidad de que estuviese recordando que, después de todo, Sasuke Uchiha, el traidor a Konoha, había sido miembro del ya extinto equipo siete.
Algo que al parecer también inquietaba a Naruto, que había guardado silencio desde el principio del discurso de la Godaime Hokage.
Lo que Ino, ni nadie, podía notar eran los nudillos fuertemente contraídos de Naruto, desde que había oído el nombre del que una vez fuera su amigo.
El rubio se encontraba abatido e impaciente. Al final había cedido a las órdenes de Tsunade, aunque secretamente planeaba la manera de evadirse una vez llegados Hinata y él a la Aldea de la Arena. Si de verdad creía la "vieja loca" que él, el próximo Hokage, renunciaría y dejaría que otros protegieran lo que él también amaba, estaba muy equivocada. ¡No, Uzumaki Naruto jamás se rinde!
Al parecer su ánimo había encontrado un nuevo equilibrio, que se vio fácilmente desbordado cuando recordó que, si las circunstancias lo permitían, tendría una nueva oportunidad para ver a Sasuke. Claro que los sentimientos ya no eran los mismos de antaño. No. Naruto no olvidaba que aún habiendo muerto Itachi, Sasuke no había regresado, como él y muchos otros hubiesen esperado.
Para el rubio aquello supuso un golpe duro de aceptar y más aún cuando se enteró de la infausta y luctuosa alianza del heredero Uchiha Y Akatsuki.
Porque, por supuesto, Naruto no podía estar enterado de las verdaderas razones que llevaron a Sasuke a cometer semejante acto…
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En un lugar no muy lejos de Konoha, dos jóvenes vigilaban las cercanías de la Aldea, recolectando datos y –al parecer- buscando el sendero más adecuado para internarse sin ser descubiertos con facilidad.
Se detuvieron en un claro del bosque prestando atención a los sonidos que les rodeaban y marcando intrincados dibujos en las cortezas de algunos árboles en especial.
El chico, quien había sacado una botella, de lo que parecía ser agua, del cinturón que portaba se volteó mirando cínicamente a la chica pelirroja que recogía pequeños brotes del suelo.
-Sigo preguntándome si este Uchiha sabe algo de hechicería o algo así… - Sonrió mostrando una dentadura semejante a la de un selacio.
La muchacha le miró entrecerrando los ojos bajo las gafas que portaba.
-Serás idiota, estúpido dientes de serrucho, ¿qué crees que es esto eh Suigetsu?- Apoyó ambas manos en sus caderas dándole más énfasis a sus palabras.
El chico se hizo el desentendido y miró hacia otro lado resoplando aburrido.
-O este tipo es un genio de genios, o es que estos de Konoha son unos ninjas inservibles de pacotilla. No me explico como es que no nos han venido a joder aún. No nos separan más de un par de metros.
-A Uchiha-sama no le importa si esta gente ya nos a rastreado o no. Él sabe que no tienen posibilidad contra nosotros.- La pelirroja contraatacó mirando altaneramente a Suigetsu que rió fuertemente, mofándose de la muchacha.
-¿Nosotros? ¿A qué te refieres zorra fea? ¿Crees que a él le importa si prestamos o no ayuda en el ataque? Somos solo un mero acompañamiento de Sasuke, tenlo presente. ¿O es que acaso ya se te pasó el amor por "Sasuke-Kun", que ahora defiendes tanto al otro? ¿Ahora te van los mayorcitos? ¿Te calienta Madara zorra?
En un solo segundo la chica se puso frente a su ofensor taladrándole con las pupilas, respirando agitada.
-No-tienes-derecho-a-llamarme-así ¿comprendes? Tú no eres más que un sujeto feo y frustrado. Nadie te hace caso imbécil –la chica retrocedió alejándose de la figura frente a sí y comenzando a internarse por el camino que habían venido recorriendo.
-¡Estás loca zorra fea! Te saca de quicio que Sasuke ya no te tome en cuenta. ¿Hace ya cuánto que no le atiendes "personalmente"?- Suigetsu la siguió corriendo veloz por las ramas de los árboles. –Me pregunto qué será lo que hace Sasuke cada noche. ¿No te da curiosidad Karin? –La chica lo miró ceñuda esperando que el otro continuara.- Digo, debe de haber algo mucho mejor que tú, aunque eso es sencillo, cualquiera es mejor que una puta como tú.
Karin crujió los nudillos claramente enfadada, iba a gritarle unas cuantas verdades al idiota que tenía por compañero, más luego se percató que ya habían llegado.
A lo lejos pudo aprecias la silueta de Sasuke recostado contra un árbol, quizás meditando. Analizó la postura del chico y, una vez más, le asaltaron las dudas. No quería reconocerlo, pero era verdad, por primera vez el dientes de serrucho tenía algo de razón. Sasuke no parecía ser el mismo. Si bien es cierto que siempre fue callado, distante y frío, pero ahora aquellas cualidades habían multiplicado como si algo le estuviese preocupando mucho. ¿Qué podría ser?
Buscó con la mirada por los alrededores, intentando encontrar a algún otro miembro de Akatsuki por las cercanías, pero como siempre ocurría, no estaban. Seguramente estarían reunidos con Madara analizando los detalles. Mañana tendrían mucho que hacer.
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Sakura recorría el camino hacia su casa presurosa acompañada de Ino. Debían alistarse rápidamente para luego ir a recoger sus órdenes. Los ninjas de la reunión se habían dispersado yendo a buscar sus armas e implementos para luego presentarse con los líderes que habrían recibido las indicaciones de la Hokage.
El deslumbrador sol, turbaba la vista de la kunoichi pelirrosa, aún más que los anteriores nervios causados por las noticias recientes y los sarcásticos comentarios de Neji Hiuuga. El mareo que le había afectado seguía presente y esto la ofuscaba. Se recordó, que luego de que pasaran estos agitados días venideros, debía hacerse urgentemente un chequeo médico. La idea de una anemia que pudiese estarla afectando le reconcomía el cerebro. Como Ninja médico tenía plena consciencia de lo que aquello significaba y más aún si enfrentaban una batalla. Sus capacidades se verían claramente debilitadas.
-De seguro que a tus padres ya les han movido al refugio ¿no crees Sakura?
-Si, si… seguro que si… - El calor se hacia insoportable. Su cuerpo pedía a gritos una cama para recostarse, su estómago crujía, más no sabía bien si eso se debía al hambre o a las nauseas que la acometían. Su mano derecha se posó en la boca intentado retener lo que clamaba por ser expulsado.
-Sakura ¿te sientes bien? Estás pálida, más de lo normal, ¿seguro que no quieres que antes pasemos por el hospital?,… ¡Sakura!- La rubia se apresuró a coger en brazos a la pelirrosa que había caído desmayada. La tomó firmemente y deshizo el camino andado, dirigiéndose velozmente al hospital.
Shizune recibió a ambas chicas en la recepción. Llevaron a la pelirrosa a una habitación e intentaron despertarla.
-Ino-san, creo que deberíamos hacerle algunos exámenes para descartar cualquier posibilidad. Puede que tengas razón y solo se deba a los nervios, todos estamos bastante tensos con las noticias, pero aún así lo mejor es asegurarnos.- Shizune salió de la habitación en busca de instrumental médico para los exámenes que le practicarían a Sakura.
La rubia caminó por la habitación llegando hasta la ventana, movió las cortinas dejando entrar la luz del sol. Cogió la silla, sentándose a un costado de la camilla en la yacía dormida su amiga esperando el retorno de Shizune.
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Sakura dormía placidamente. Sumergida en el profundo sopor del sueño, comenzó a recordar los sucesos acaecidos hace ya cuatro meses.
Flask Back
Lo que había comenzado como una simple misión de reconocimiento, había terminado en un caos total.
Un poblado alejado de Konoha había solicitado la ayuda de la Aldea asegurando que solo era cosa de merodeadores, ladrones de poca monta que estaban sembrando el pánico en los indefensos habitantes.
Tsunade concluyó que siendo un asunto sin muchos trámites, bastaría con la presencia del Equipo Kakashi, que últimamente se había quejado de no ser tomado en cuenta en misiones.
Tres días habían demorado en llegar. Los que a Sakura le parecieron una eternidad. Y no era para menos, con un Kakashi-sensei poco dado a la comunicación, y un par de brutos que constantemente se trenzaban a golpes por cualquier idiotez.
No notaron nada extraño al llegar. Si bien es cierto el lugar parecía desierto, nada más les llamó la atención. La soledad del lugar era atribuible al escaso número de habitantes que poblaba el sector.
El paisaje agreste y la redundancia de cerros y colinas limitaba la visión de los shinobis, que no podían saber a ciencia cierta lo que ocurría más allá de lo veían con sus propios ojos.
Cruzaron la ladera de una empinada colina, llegando a sus narices el inconfundible olor a sangre y humo. Presurosos avanzaron hacia el linde, y sus ojos se agrandaron ante la horrorosa visión que presenciaban.
Gente corría de un lado a otro clamando por una ayuda que no llegaba. Niños y ancianos lloraban derrumbados a las puertas de lo fueran sus hogares. Ahora extintos, inservibles.
Los gritos y llantos pusieron en movimiento a los ninjas que corriendo desesperados intentaban parar la masacre que acaecía en el lugar.
Sin siquiera percatarse se habían separado intentado acaparar más sitio, buscando desesperados a los causantes, y de paso, brindando cuanta ayuda podían.
Sakura caminó desesperada sin lograr decidir lo que debía hacer primero.
Se arrodilló frente a un herido, decidiendo que lo mejor era dar prioridad a la gente que yacía por los suelos. A lo lejos pudo apreciar las siluetas de sus camaradas de equipo, Sai se había internado en la arboleda, al parecer persiguiendo a uno de los atacantes; Kakashi discutía acaloradamente con un grupo de hombres que no parecían ser ninjas ni ladrones, seguramente se trataba de algunos sobrevivientes.
Mientras intentaba retener las hemorragias en el cuerpo que atendía, buscó con ávidos ojos la presencia de Naruto.
Chakra verde comenzó a salir de sus manos, las cuales ubicó suavemente en el pecho descubierto del herido intentando hallar y sanar los órganos heridos. El hombre balbuceaba palabras ininteligibles y respirar le costaba. La kunoichi pudo percibir, a través de sus manos, el débil latido en el corazón y las múltiples laceraciones en sus desgarrados pulmones. Quiso curar las heridas, más le fue imposible ayudar al sujeto. La sangre comenzó a bombear lentamente hacia su órgano vital y la pelirrosa supo que no había otra cosa más que ella pudiese hacer por él. Cerró los ojos del ahora muerto y buscó más gente que necesitase cuidados.
Llegó al lado de una anciana que intentaba socorrer a dos niños. Mientras Sakura le ayudaba, pudo al fin encontrar a su rubio amigo.
El Jinchuuriki había acorralado con sus clones de sombra a un sujeto de cabello largo y claro que le sonreía despectivo.
Habiendo curado a los niños, la pelirrosa se puso en pie y sigilosamente intentó llegar hasta Naruto. Cuando estaba a pocos metros de distancia abrió desmesuradamente sus ojos al percatarse de la enorme espada que el chico sostenía a su espalda, instantáneamente la reconoció como la misma que portaba Zabuza, el que alguna vez fue el temido demonio de la niebla.
Naruto que ya había visto a la chica acercarse, le obligó a que se alejara asegurándole que todo estaba bajo control. Le miró seriamente con sus pupilas azules.
-¡Te he dicho que te alejes, Sakura-chan!
-¡No! ¡No lo haré!
-¿Crees que este pedazo de idiota puede vencerme Sakura-chan? No me subestimes. Mira esa gentes, son ellos quienes necesitan ayuda.
La chica asintió en respuesta. Apretó sus puños y volvió tras sus pasos, devuelta hacia las casas, buscando a los heridos. La anciana se unió a la tarea y juntas pudieron acomodarlos cerca, intentando vanamente salvarles. Muchos ya había muerto y otros que aún se mantenían con vida, luchaban por no caer en la inconsciencia. Habiendo separado a los heridos de los que yacían sin vida, Sakura dejó a la anciana al cuidado, yendo en busca de sobrevivientes bajo las pocas casas que aún se mantenían en pie.
Una modesta construcción de piedra que no había sido lamida por las llamas de los incendios, se encontraba al final del camino. No había nadie al parecer en el interior. Caminó intentando no tropezar con los restos del techo adoquinado que cayeron en el suelo, hacia una pálida luz que provenía de la habitación más alejada.
Un anciano muerto al pie de una mesa junto a un cofre de madera abierto. Los ojos del fallecido abiertos y la boca formando una mueca de impresión y terror. ¿Qué había sido lo que vio?
Antes siquiera de que pudiera mover un músculo, unos pasos acompasados se acercaron a ella. La presencia se le hizo conocida. Volteó rápidamente y casi cae por la impresión.
-Sasuke-kun…
Las palabras se atoraron en su garganta. Esa sensación tan conocida de nervios fluyó a través de su tembloroso cuerpo. Lo que no pasó desapercibido para el muchacho que sonrió cínico.
-Sa-ku-ra.
La muchacha se aferró a los bordes de la desvencijada mesa intentando sostenerse.
Ese claramente NO era Sasuke. NO, el Sasuke que ella conocía no actuaba así, NO le miraba así, y definitivamente JAMAS se le acercaría de la forma en que lo hacia en aquellos momentos. Pudo percibir en sus rojas pupilas algo que, hasta ese entonces, NUNCA sospechó que pudiese existir en él. Hormonas.
Buscó sorprendida su orgullo, y lo encontró. Transformó su rostro en una fría máscara, intentando ocultar al escrutinio del sharingan, sus incipientes emociones. Hizo un amago de alejarse de él, pero fue detenida por la fría, calmada y profunda voz de su ex compañero.
-¿A qué le temes Sa-ku-ra? ¿Intentas arrancar de mí? ¿Qué no era esto lo que tanto querías? – Lentamente se acercó a ella, recorriéndola con sus enrojecidos ojos. Su respiración se había vuelto pesada y arrastraba las palabras produciendo escalofríos en la piel de la kunoichi. Su mano derecha posada en el brazo de Sakura se movía tentativamente, intentando llegar más abajo. Abarcar más del cuerpo de la chica.
La pelirrosa que había quedado quieta, intentaba esconder su avergonzado rostro, sabiendo que Sasuke le estaba poniendo cruelmente a prueba.
Decidiendo poner fin al juego, subió su mirada altaneramente, sonriendo al muchacho que le miró divertido.
Ella también podía jugar con fuego… pero esta no era la ocasión.
Lo alejó abruptamente de si, recordando a sus compañeros que seguramente luchaban afuera. Miró a Sasuke serenamente, con su respiración vuelta a la normalidad.
-Podría creer cualquier cosa acerca de ti, pero jamás pensé que tus estúpidos deseos te llevarían a cometer esto. –Le señaló con la mirada el cadáver que reposaba en el frío suelo.- Pasas de ser un vengador a un asesino de inocentes. Buen cambio Sasuke-kun, seguro tu hermano estaría orgulloso de tus logros.
El rostro del Ninja se ensombreció claramente enfadado.
-Te aseguro que este viejo merecía cada cosa que le hice. –Uno de sus pies se asentó en el estómago del cuerpo, pateándolo salvaje y enviándole a estrellarse contra la pared.- Y en cuanto a los demás… no debieron interponerse. Se los advertí.
Intentó volver a acortar distancia entre ellos tomando el rostro de Sakura con una de sus ensangrentadas manos. Sus ojos taladrando a la muchacha.
-Te aseguro que nos volveremos a encontrar… más pronto de lo que tú sospechas…
Acercó su boca a la temerosa chica. Atrapó la comisura de su labio inferior con sus labios, mordiéndolo hasta lograr que sangrara. Acarició con la suavidad de su lengua la herida que él mismo causó y relamió sus labios.
Sonrió otra vez y desapareció de la vista de la kunoichi que miraba sorprendida el espacio frente a si, ahora vacío.
-¡Sakura-chan! ¿Estás bien?- Naruto que había entrado a la cabaña se acercó a su amiga que le miró sorprendida.
-Sasuke-kun- musitó. El rubio le miró confuso y la chica repitió.
-Sasuke, ¡Fue Sasuke Naruto! ¡Fue él!...
Fin Flash Back
Lentamente abrió los ojos enfocando en la semipenumbra la blanca habitación que reconoció al instante. Ino le sonrió atenta.
-Ya te habías tardado frentona. Dormiste por casi tres horas. ¿Te sientes mejor? ¿Quieres que te traiga algo?- La rubia se puso de pie ubicándose a un costado de la cama, mirando inquieta a su amiga.
-No Ino, gracias, estoy bien.
La puerta se abrió dejando ver a Shizune que entraba acelerada.
-Lo siento. Me he tardado mucho. Es que ha habido una emergencia, Chouji ha llegado con una espantosa indigestión. ¡Kami! ¿Qué es lo que come ese chico? – Se percató de que Sakura había despertado- ¿Cómo te encuentras? Te haré unos exámenes a si que por favor necesito que tiendas tu brazo hacia fuera.
-Shizune ya no es necesario. Mira la hora que es, aún ni he pasado por casa y tampoco he recogido mis cosas. Ino y yo debemos presentarnos con los líderes y recibir las órdenes. Seguro que todo esto ha sido por falta de sueño y la mala alimentación. No es necesario nada más.- La pelirrosa se puso de pie y comenzó a recoger sus ropas que estaban al pie de la cama, vistiéndose apresurada.
Dejen comentarios!!! Pa que se baje la fiebre y me anime a subir el otro más rápido...
Como siempre, gracias por leer y a los que dejan sus comentarios.
BYE.
