El parlamento estaba teniendo una reunión en el Palacio de Westminster. Lord Scott McAlpin estaba en el centro de la sala, mirando a cada uno de los presentes antes de comenzar con su discurso. Pasó varias fotos del nuevo rey de mano en mano mientras hablaba.
-Convoqué esta reunión porque estoy profundamente preocupado por la seguridad del Reino Unido-dijo solemnemente- Creo que no soy el único que cree que el heredero al trono no es el más adecuado para representar a la monarquía.
-¿Por qué lo dice?-preguntó el Primer Ministro-Solo quiero destacar que el rey Alfred tiene todo mi apoyo y confianza.
-Aún no es el rey-dijo Arthur –como consejero del futuro rey, tengo la esperanza de que sea digno del trono a su tiempo.
-No me parece correcto que un estadounidense esté en el trono-dijo el escocés cruzándose de brazos-No conoce nuestras costumbres
-Las aprenderá con el tiempo-dijo el inglés con un tono venenoso
-Pero tiempo es lo que no tenemos-insistió el pelirrojo- este país necesita un gobernante ya, todos los miembros de la Commonwealth esperan que pongamos a alguien digno en el trono inglés.
-¿Qué propone entonces, Lord Scott?-preguntó Ian quién era el representante de Irlanda del Norte
-Yo propongo que se dé por terminada la Casa Windsor en la corona y se reemplace con la siguiente casa gobernante-propuso sin más con una leve sonrisa. Pronto se escucharon cuchicheos en toda la sala pues todos estaban deliberando esa opción.
-La casa reinante que sigue sería la Casa Stuart-dijo Dylan tras mirar un par de documentos.
-Eso lo pondría a usted en la línea al trono-saltó Arthur entendiendo el plan malévolo. Scott simplemente sonrió y se encogió de hombros, cosa que hizo enojar al rubio-Escúcheme con atención, Jones tiene sangre real sin importar que esté tan mal mezclada y horriblemente diluida.
-Exacto-coincidió el primer ministro- y a menos de que Jones cometa una deshonra a la corona y al país, tendremos que vivir con él y será coronado rey en la Abadía de Westminster como todos los reyes anteriores. Se levanta la sesión- y dicho esto, todos los presentes se levantaron de sus asientos para salir.
Scott apretó los puños molesto ante la sonrisa triunfante del inglés. Era momento de utilizar un arma secreta.
Françoise estaba bailando al ritmo de la música mientras las hipnóticas luces bañaban su cuerpo suavemente. Cuando terminó, bajó del escenario entre aplausos y entró a su camerino. Estaba desmaquillándose cuando tocaron la puerta y entró un hombre de cabello rojo.
-Hola lindo-dijo ella con una amplia sonrisa- ¿En qué te puedo ayudar?
-Vengo a proponerte un trato-dijo Scott sin rodeos- He visto las fotos tuyas con el futuro rey-la joven se sonrojó pues no sabía que los paparazzi eran la sombra del monarca-así pues te ofrezco una cantidad negociable de dinero por fotos comprometedoras- La francesa miró al más alto, dudando pues el estadounidense era muy lindo e inocente, pero por otro lado, tenía muchas deudas que la estaban devorando lentamente.
-De acuerdo-dijo ella y el escocés sonrió entregándole un fajo de libras esterlinas. Ella las recibió con una mirada atónita, era muchísimo dinero.
-Cuento contigo-le dijo él con un gesto antes de darse la vuelta para salir.
Arthur terminó con la clase diaria de historia y cerró sus libros dispuesto a irse cuando sintió que el menor jalaba la manga de su saco.
-¿Qué ocurre?-preguntó confundido al ver que el menor no corría a la cocina a comer su antojo de la mañana como siempre lo hacía.
-Quería pedirte permiso-dijo el joven de ojos azules con un puchero- es que cuando escapé la última vez, conocí a una chica y…-sin poder evitarlo, el joven monarca se sonrojó levemente
-Oh no, majestad…- comenzó el inglés negando con la cabeza- Usted no puede enamorarse de una chica común, usted debe casarse con alguna princesa.
-Pero yo no quiero casarme con alguien que no conozco-dijo el estadounidense haciendo más pucheros-por favor, solo quiero estar con ella hoy, es mi día libre…-el mayor lo miró incómodo antes de ceder con un suspiro.
-De acuerdo, pero no puedes salir del palacio ¿entendido?-le dijo el inglés firmemente.
-Alfred cariño, ¿seguro que sabes manejar?-preguntó Françoise mientras ambos subían a un Mini Cooper. La francesa sabía que en Estados Unidos el volante estaba del otro lado, por eso le sorprendió que el menor se propusiera manejar.
- Sí sé-dijo el americano encendiendo el auto- Arthur me ha dado algunas clases-recordó como casi le da un infarto al inglés cuando el futuro monarca aceleró a fondo y casi atropella a un guardia.
-¿Estás seguro de que quieres aprender a manejar?-le preguntó su consejero mientras caminaban hacia el estacionamiento privado del Palacio- No es necesario que usted maneje, majestad, generalmente usted tiene un chofer que lo lleva a todas partes tanto dentro como fuera del país.
-No me importa, me siento inútil y aburrido-dijo el menor testarudo y ambos entraron al garage donde había varios autos estacionados, todos eran propiedad del staff del Palacio. El inglés suspiró y sacó las llaves de su auto. Un Mini Cooper negro encendió sus luces en respuesta y ambos subieron-Vaya, este es un auto muy pequeño.
-Claro que es pequeño, no me gusta llamar la atención-dijo el británico con una mueca-sin embargo, en las visitas de estado siempre llevo mi Aston Martin, pero ese está guardado en mi cochera-añadió con superioridad- En fin, vamos al grano. ¿Alguna vez ha conducido antes?
-Un par de veces en la vida real y muchas veces en los videojuegos-dijo el estadounidense emocionado con una amplia sonrisa- soy el mejor jugador de "camión sin frenos" de todo Nevada
-Bien, pues olvide eso porque este auto si tiene frenos-Arthur puso los ojos en blanco al escuchar ese "logro" en la vida del chico de ojos azules- No es muy difícil manejar del otro lado, supongo porque en realidad yo nunca he salido de Inglaterra y nunca he intentado manejar del lado izquierdo.
-Bueno, mientras no nos estampemos en algún muro, todo bien-Alfred encendió el auto y cuidadosamente lo sacó del garage. Podía ver a todos los guardias pendientes de sus movimientos-¡Vamos, esto no es tan difícil!
-Claro que no, manejar en línea recta y sin autos a contra flujo no es difícil-se burló el joven de ojos verdes- lo difícil es dar las vueltas…-el auto se acercó a la primera fuente en el centro del jardín oeste del palacio que les serviría como glorieta- da la vuelta amplia, muy lento.
Pero lentitud era lo que no quería el americano quién aceleró y dio la vuelta con un derrape, sin embargo, no se dio cuenta de lo cerca que lo hizo y estuvo a punto de impactarse contra la fuente. Arthur le movió el volante bruscamente para esquivar la fuente de piedra pero pronto se lanzaron contra la reja oeste del Palacio. El guardia gritó y se quitó del camino antes de que el menor apretara el freno.
-BLOODY HELL!-exclamó el consejero, temblando de los pies a la cabeza- ¡¿Por qué siempre haces lo contrario a lo que yo te digo?! ¡Te digo que no juegues beisbol y es lo primero que haces en tu primera partida de criquet! ¡Te digo que no salgas del palacio y es lo primero que haces! Te digo que no aceleres y ¿adivina qué? ¡ES LO PRIMERO QUE HACES!-el mayor bajó del auto dando un portazo y se fue, hecho una furia de regreso al Palacio.
-¡Arthur espera!-Alfred sabía que quizás había llegado demasiado lejos por lo que puso la reversa y siguió lentamente al inglés- ¡Perdón! ¡No lo volveré a hacer!-le gritó por la ventanilla-¡Sube, por favor!-el mayor lo fulminó con la mirada antes de ceder con un suspiro- Thanks… really…
-Sí, como sea-Arthur subió una vez más al auto y le indicó por donde irse- si salgo vivo de tu preparación, juro que voy a tomar un descanso lejos de ti…
-Pero Arthur, cuando sea rey, debes seguir siendo mi consejero-comentó el menor con un puchero- ¿qué voy a hacer sin ti?
-No sé, pero lo vas a averiguar si me matas de un coraje-gruñó el británico cruzándose de brazos.
El americano comenzó a manejar en círculos alrededor del palacio porque había prometido no salir. Eso hizo sonreír a la francesa pues parecía un niño pequeño que debía pedirles permiso a sus padres. Mientras manejaba, platicaban alegremente, conociéndose un poco más. Era obvio que el estadounidense había quedado flechado desde el momento en el que la vio, sin embargo, la francesa debía pensar en el acuerdo que tenía con el escocés.
-Vaya, me he divertido mucho-dijo ella cuando finalmente se hizo tarde y tenía que regresar a su trabajo- Es muy divertido hablar contigo, Alfred- la joven se inclinó para darle un beso en la mejilla antes de bajar del auto- Cuídate, mon petit-y dicho esto, le lanzó un beso antes de salir por la reja principal rumbo a la calle. El joven monarca se quedó estático por un momento antes de reaccionar
-YES!-gritó emocionado y aceleró el auto de nuevo mientras subía el estéreo a todo volumen- WE ARE THE CHAMPIONS! WE ARE THE CHAMPIONS OF THE WORLD! YEAH!
Arthur observaba en silencio por la ventana mientras el estadounidense cantaba y derrapaba su auto por toda la pista. Ese mocoso era todo un caos y lo peor es que estaba enamorado. Dylan sonrió al ver al menor tan contento, definitivamente iba a ser un buen rey.
Gracias por leer y por sus comentarios
Chiara: Arthur debe controlarse o se volverá el hombre más buscado del mundo por asesinar a su rey
Kokoa: Y se meterá en muchos problemas más
Ninfla: Uhm... la idea de un pasadizo no suena mal, gracias
Guest: Me alegra que te guste
Moka: Si, Arthur morirá de un coraje
Guest: Sí, probablemente Arthur acabará en el hospital DX
Espero que les haya gustado y no olviden comentar
