Disclaimer: No me pertenecen los personajes de Naruto
Mmm... sin mucho que decir. El capítulo 4. Insisto con lo de los reviews ¿? Si si... molesta.
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De pesares y placeres
Capítulo 4: "Dime porque"
Kakashi: Mmm... pienso que es chakra.
Sakura y Naruto: - Dijeron sal unísono- ¿¿Chakra??
Kakashi: Así es chakra. El chakra es un tipo de energía interna que proviene tanto de la fuerza física del cuerpo como de la experiencia del individuo, para realizar técnicas ninja. En estas, moldea o dirige el chakra de determinada forma para realizar una serie de ataques o movimientos. Esta energía fluye por una serie de canales dentro del cuerpo, que cuentan con nodos para interconectarse. A estos se los denomina puntos de chakra, y hay un total de 361 a lo largo y ancho de la anatomía de toda persona.
Sakura: Kakashi Sensei... eso ya lo sabemos –dijo impaciente- lo aprendimos en la academia ¿Recuerda?
Kakashi: - Rascándose la cabeza y haciendo notar una sonrisa nerviosa debajo de su máscara- Si, lo siento. Pues bien... el control de chakra consiste en articular nuestra energía para no solo realizar movimientos y ataque (jutsu) sino también que influimos en aquello donde concentramos el chakra. Es decir, cuando atacamos para dañar a un oponente estamos usando nuestro chakra para alterar y provocar cierto efecto sobre el cuerpo del otro, en este caso dañar.
Sakura: Aja –afirmaba con un suave movimiento de cabeza mientras que Naruto se esforzaba por seguir el hilo de la conversación, a decir verdad nunca había sido bueno en lo teórico pues siempre faltaba a clases-
Kakashi: Lo mismo sucede al curar.
Naruto: Me perdí Kakashi Sensei –admitió avergonzado-
Sakura: ¡Ahh! Naruto ¿qué eres tonto acaso?
Kakashi: -Suspirando- A ver ¿Recuerdas aquella vez que les hice entrenar control de chakra trepando árboles?
Naruto: ¡Si, si!
Kakashi: Bien ¿Recuerdas que fue lo que pasó cuando Sasuke concentró demasiada chakra en la planta de sus pies?
Naruto: La corteza del árbol se rompió. ¡Ahhhhh! ¡Entendí Kakashi Sensei!
Sakura: Vaya que eres tonto...
Kakashi: Bueno es posible que Sasuke haya concentrado una gran cantidad de chakra y esta haya influido en ti y tu cuerpo Sakura.
Sakura: Pero... hace cuatro años que Sasuke... –las lágrimas comenzaron a escapar y ella, aunque intentó, no pudo controlarlas- se fue.
Kakashi: Mmm... es verdad pero el chakra es también afectado por el estado emocional del ninja. Ustedes mismos han podido presenciar esto en que en estados críticos el chakra aumenta y se concentra. Es posible Sakura que tus sentimientos por Sasuke hayan provocado tal intensidad y duración de su chakra en tu cuerpo, aunque no puedo estar seguro de esto.
Sakura: - Se sonrojó ante la conclusión del ninja copia, no solo había expresado claramente los sentimientos de la kunoichi por el chico (sentimientos que había intentado ocultar por tantos años) sino que también había insinuado la posibilidad de que parte de Sasuke estuviera vivo (como energía) en su propio cuerpo- Yo... ¿Por qué no he podido curar las heridas?
Kakashi: No lo sé. Supongo que porque tales heridas no te fueron infligidas directamente a ti sino al cuerpo de Sasuke. Tampoco puedo darte una respuesta segura a eso pero es muy posible que se trate de eso.
Sakura: - Se sentía agobiada, aquella explicación y el resurgimiento de sus sentimientos le habían provocado una gran tristeza. Se puso de pié y comenzó a correr lejos de ellos- Sasuke –lloraba-
Finalmente las pocas fuerzas que aún conservaba abandonaron su cuerpo y cayó de bruces al suelo. Lo extrañaba y demasiado, su ausencia sólo había hecho que le amara más y no perdía las esperanzas de que, algún día, volviera. Ahora se sentía tan cerca de él y aún así no podía verlo.
Sakura: Sasuke...
Todo comenzó a darle vueltas, se sentía mareada y parecía a punto de desplomarse. Luchó por ponerse de pié pero finalmente se desvaneció para caer nuevamente inconsciente entre la hierba.
Se encontró con dos intensos ojos de color rojo, había furia en ellos. Tres comillas enmarcaban la pupila reducida a un simple punto casi imperceptible. Mechones negros a ambos lados y el resto del cabello recogido atrás, su parecido con Sasuke era sorprendente, solo que su aspecto era mucho más siniestro que el de su ex compañero. Definitivamente aquel hombre era Itachi, el tan odiado hermano mayor de Sasuke.
Esta vez el sueño era distinto, lo vislumbró como simple espectadora. Ella no se veía a sí misma luchando dentro de Sasuke sino que parecía situarse a un lado de la batalla.
Sasuke se abalanzó sobre Itachi (la imagen de él e parecía tan real a Sakura que creyó, por un momento, que él la miraba de reojo) pero este lo esquivó y lo arrojó al suelo demostrándole su superioridad (Sakura sintió en todo su cuerpo el golpe recibido de Sasuke). El Uchiha menor se puso de pié y le arrojó a su adversario un gran Shuriken imbuido de Chidori que Itachi recibió de lleno pero solo para ver que se trataba de un Genjutsu. Sasuke recibe un nuevo golpe por la espalda y cae de lleno al suelo.
"Itachi..." Susurra mientras se activa el Sharingan en sus ojos y nuevamente se abalanza contra él. Una vez más es rechazado y termina sangrando en el suelo. Itachi se voltea y comienza a alejarse "¡¡Itachi!!".
Y con el último grito de Sasuke y el incremento de aquella agonía despertó.
Sakura: ¡Noooo! –por primera vez quería seguir soñando, quería verlo y saber que estaba vivo- Sasuke –comenzó a sollozar nuevamente mientras gritaba su nombre- La angustia que sintió en ese momento no provenía de Sasuke sino de ella misma y no pudo evitarlo lloró, una vez más, por él-
Su cuerpo, más que cualquier otra noche, se encontraba debilitado, golpeado, quebrado. Supuso que se debía a la batalla con Itachi pero además imaginó también que su propia angustia sumaba a su malestar. Sintió nauseas y corrió al baño, una vez allí vomitó sangre pues no tenía en su organismo otra cosa que devolver, hacía dos días que no comía. El alimento se había vuelto un enemigo más en su vida.
Se incorporó con cuidado y comenzó a camina despacio, bajó las escaleras y salió de su casa hacia las calles de Konoha. Sentía demasiado frío (por la pérdida de peso tenía intolerancia a las bajas temperaturas aunque aquella noche no era más que una noche fresca de otoño) pero aún así continuó su camino.
Se plantó frente a la puerta, dudaba, no quería que la vieran en ese estado pero realmente la situación se le había ido de las manos y ya no podía mentirse y seguir creyendo que sola podría. Golpeó y esperó.
Naruto: - Abrió lentamente la puerta de su casa y al ver a su amiga en tal estado la hizo pasar inmediatamente y la recostó en el sillón- Sakura... ¿qué sucede?
Sakura: Sasuke... Itachi... –atinó a decir antes de desmayarse. Cuando volvió a abrir los ojos solo Naruto la observaba preocupado sino también Kakashi- Oh... –dijo intentando moverse pero estaba demasiado débil-
Kakashi: Descansa y no intentes moverte.
Naruto: Kakashisensei tiene razón.
Sakura: - Simplemente asintió y tras susurrar un casi imperceptible- gracias –volvió a dormirse-
Podía sentir la agonía, el dolor, las heridas, la frustración, el odio, el arrepentimiento. Podía sentirlo gritar y maldecir a los siete vientos. Podía sentirlo, al menos, podía saber que aún conservaba su vida. Sasuke estaba vivo.
De rodillas en el suelo húmedo por el rocío de la noche, golpeaba con los puños la tierra como culpándola de todos sus males, pero el dolor no desaparecía.
Recorrió con la mirada sus alrededores y encontró una extraña piedra, parecía antigua. Se acercó a ella y la observó detenidamente, no podía creer a donde lo había traído su persecución a Itachi. Sintió una extraña sensación en su ser, nunca antes la había sentido (al menos Sakura no la había compartido). Acaso eso era... ¿Nostalgia? ¿Por qué? Miró otra vez el lugar y comprendió donde se encontraba, los recuerdos le asaltaron la mente de un segundo a otro e invadieron su calma.
Sakura despertó, lo había comprendido todo.
Sakura: Sasuke –dijo incorporándose de golpe y miró por la ventana- ¿Podría ser? –se preguntó y aunque sabía que se encontraba demasiado débil, también sabia que si no lo hacía se arrepentiría- Por favor que sea cierto... –murmuró y sigilosamente escapó por la ventana de la casa de Naruto y comenzó a alejarse-
Naruto: - Al notar que la kunoichi no se encontraba recostada comenzó a gritar- ¡¡Kakashi sensei!! ¡¡Kakashi sensei!! ¡Sakura no está!
Kakashi: - Arribó al lugar inmediatamente y observando la escena simplemente dijo- No hay nada que podamos hacer Naruto.
Naruto: ¡¡Maldición!! –gritó golpeando uno de sus muebles por la impotencia del momento-
Se dirigía a toda velocidad, no podía detenerse, no sabía de donde había sacado las fuerzas para correr a tal velocidad pero en aquel momento nada le importaba. Lo único que rogaba era no llegar demasiado tarde o haberse equivocado porque no podría sobrellevar una nueva decepción.
Se acercaba cada vez más, saltaba de rama en rama, de árbol en árbol, de roca en roca. Corría con todas sus fuerzas y temía que de un momento a otro pudiera desmayarse, pero aún así siguió.
Finalmente llegó al lugar, lo reconoció al instante. La tarde anterior Kakashi, ella y Naruto habían estado allí y fue en aquel lugar donde habían tenido que competir por esos estúpidos cascabeles cuando la solución a sus problemas había estado todo el tiempo frente suyo. Eso fue lo que les hizo ver Kakashi y tras comprenderlo, aprobaron.
Miró a su alrededor pero no había nadie, efectivamente ese era el escenario de su último sueño donde se encontraba Sasuke, pero al parecer la realidad era más cruda y cruel de lo que había esperado.
Sakura: Estaba segura de que estarías aquí –murmuró entre sollozos y aquel minuto de decepción pareció una existencia atemporal y dolorosa para la kunoichi. De pronto lo que escuchó la estremeció de pies a cabezas, reconocía esa voz-
Sasuke: ¿A quién esperabas?
Sakura: - Sintió una cálida respiración sobre su espalda y rápidamente se volteó para encontrarse frente a frente con aquel chico de pelo azabache, que ahora la miraba fijo con sus intensos ojos negros- ¡Sasuke! –dijo sorprendida, ahora que lo tenía frente a ella no sabía como reaccionar. Cuatro años había esperado para volverlo a ver y enmudecía ante su simple cercanía-
