Lo siento :s Ayer la iba a subir, pero me sentía muy cansada. Fui al cine a ver la del Discurso del Rey *O* (Buenísima, se las recomiendo. Llore D;) y llegando a mi casa, me dirigí a mi cuarto y me dormí :3
Aquí les dejo la conti, siento si decepciona un poco /:
Disclaimer: Si me perteneciera Shugo Chara, Avril Lavigne cantaría los openings junto con Buono! (?)
Por la manzana
Por Cecy Martínez
Capítulo 4: Yamato Nadeshiko.
Tercer día… ¿del infierno? Podría decirse que sí, sin embargo, Tsukiyomi no ha hecho nada malo que digamos. Así que no podría llamarse así, pero tan solo con su sola presencia, hacía que cambiase mi mente.
Como escuché decir una vez a Rima: No es que lo odie, pero podría decirse que no estoy muy contenta de que haya nacido.
Tampoco es que sea una mala persona, pero este tipo sacaba lo peor de mi persona. Tal vez este exagerando, pero es cierto… Y a pesar de eso, aquí estoy, sentada debajo de un árbol atrás de la escuela, planeado su acercamiento hacía Utau.
— Para empezar, tienes que cambiar esa actitud tuya, ¿entiendes? —le espeté, apuntándolo con mi dedo índice. Sin embargo, no le hice mucho daño… El plan era lastimarlo con mi increíble dedo, pero como la esta recargado en el árbol, la única que término con daños fui yo.
Me enojé más. El estaba como el rey, recargado ahí y yo, la que le está ayudando, recargada en el aire.
— ¿Si quiera me escuchas? ¡Ves! A esto es a lo que me refiero. ¡Deja de actuar como el rey de todo! No lo eres —volví a picarlo con mi dedo, a pesar de que me estaba empezando a doler.
Con satisfacción, vi como su rostro ahora ya no aburrido, empezaba a dar muestras de irritación. De pronto, sentí una gran presión alrededor de mi muñeca y como me jalaban hacía delante. Cerré mis ojos por instinto y no sentí que mi cuerpo chocará con algo, sin embargo, sentí una respiración cerca de mi cara; mi nariz.
Abrí los ojos lentamente y me encontré con los de Tsukiyomi Ikuto. Me di cuenta de que nuestras caras estaban a pocos centímetros. Fruncí el ceño y justo cuando iba a reclamarle, su voz me calló.
— No creas que tu presencia me alegra, tampoco que tus dedos me lastiman, niña. Solo me junto contigo por Utau. Así que deja de gritarme.
Abrí mi boca indignada. ¿Cómo se atreva a hablarme así? ¡Tenemos la misma edad!
— Supongo que eso tardará un poco de tiempo y tendremos que pasar ese tiempo juntos, así que no —negó con su cabeza mientras me miraba con repulsión, ¿qué rayos le pasa? —, no puedes estar en esas condiciones cuando estés junto a mí. Necesitas cambiar tu imagen.
— ¿A qué te refieres? —Le pregunté aún indignada—, ¿qué tiene de malo mi imagen?
— Pareces vagabundo —declaró y soltó mis muñecas. Rápidamente me alejé de él, me paré y me retiré. Claro, no sin antes hacerle una seña no tan agradable.
Me dirigía al baño. Tenía que comprobar si de verdad parecía eso. Tenía algunas sospechas, pero no pensé que fuese por mi imagen; hoy Rima me quedaba viendo raro.
Abrí la puerta del baño y di un suspiro al ver que estaba vacío. Me dirigí al espejo y mis ojos se abrieron al tope. Era cierto, ¡el muy desgraciado tenía razón! Mi cara no podía estar más cansada, no podía mi cuerpo estar más cansado. Tenía bolsas y ojeras alrededor de mis ojos y mi pelo no estaba muy acomodado que digamos. Mi usual clip en forma de equis estaba por caerse y varios pelos se salían de él. Era una plasta.
No traía maquillaje conmigo, nunca. No era de esas tipas, como Utau y Rima, que siempre traían… lo único que me quedaba hacer era, al menos, arreglar mi cabello. Mientras lo hacía, murmuraba cosas en contra del mosaico que me quito mis preciosas horas de sueño.
Toco la campana y me dirigí al salón. Ahí me encontré con las chicas, ellas se rieron un poco, pero lo dejaron pasar, al igual que yo.
— Veo que por fin te diste cuenta de tu estado —bromeó Rima. Rodé mis ojos, irritada.
— ¿Por qué no me dijeron algo? —Chillé y me tapé la cara. Me había sonrojado por la vergüenza.
— Porque simplemente queríamos saber cuánto tiempo tardabas en darte cuenta. Sin embargo, no fueron muchas las horas, apenas dos. Creí que iban a ser más… perdí la apuesta —Utau entrecerró sus ojos, viendo y negando con su cabeza. Abrí mi boca indignada.
— ¿Apostaron, en serio?
— Si, fue genial, pero yo no Amu-chii... —vi como le pasaba el dinero a Rima por debajo de la mesa, negué con mi cabeza y rodé mis ojos mentalmente—. Por cierto, ¿Cómo te diste cuenta, Amu-chi?
— Un idiota me dijo que parecía vagabunda.
Esperaba que se empezaran a reír por lo bajo, pero no que rompieran en carcajadas.
— ¡Y tenía razón! —Chilló Utau. Creo que se pudo escuchar por toda la escuela. Por suerte, la profesora de historia no llego, sino todas ellas hubiesen tenido dos horas de detención.
— Pero bueno, cambiando de tema… ¿acabaron los mosaicos? —traté de cambiar el tema. Me daba mucha pena.
— ¿De qué hablas? —preguntó Yaya.
— De los mosaicos de historia… el imperio bizantino… ¿recuerdas? ¿Lo que estuvimos viendo hace dos semanas…? —hablé lentamente—. Se entregaban hoy…
— Amu, no… —Rima imito mi tono de voz.
— Se entrega el viernes.
Tragué en seco al escuchar las palabras de Utau. Después de unos minutos reaccioné.
— ¡Entonces me estuve matando por hacerlo! ¡Mis preciadas horas sueño! ¡Mi cara, ahora demacrada! —exclamé furiosa. Mi respiración estaba muy agitada.
—Amu, cálmate… Te darán puntos extra por entregarlo antes de tiempo.
— ¿Cómo quieres que me calmé, Rima? ¿Cómo quieres que me calme después de lo que sufrí? ¡Es que no saben! En la desesperación, no distinguía si la mayonesa era mayonesa o pegamento blanco… —admití, casi gritando y todas las miradas se dirigieron a mí, pero no me importo y les devolví la mirada. Todos se voltearon al instante, siguiendo con lo que estaban haciendo. Oh sí, que nadie se meta conmigo.
— Ok, has llegado a tu límite de incoherencia. —sentenció Rima y con su mano me acaricio mi cabeza. Me dio un poco de risa que para eso, tenía que estar de puntas, pero no me reí.
— Fue porque estaba pegando los pedazos y como estaba comiendo un hot dog… ambas cosas a la vez. Una mano tenía el hot dog y la otra estaba pegando… —expliqué sin emoción alguna en mi voz. Esta vez, se rieron por lo bajo.
— Pero en serio, debes de arreglarte un poco más —me dijo Utau y rodé mis ojos.
Las clases fueron lentas y al final de día, dejé mi mosaico en la mesa de la profesora. Fue un día tedioso, porque aparte de las que las clases tardaron un buen, no tuve tiempo de ver a los chicos y tampoco tuve tiempo de hablar con Kuukai. ¿Todo porque? Por culpa de Tsukiyomi Ikuto; tuve que pasar mis dos recreos con él.
De camino a nuestras casas, volvió a surgir el tema de mi cambio de imagen. Empezaron a criticar mi forma de peinarme; solo era ponerme el clip en mi pelo y ya. Después siguieron con mi falta de maquillaje y al final en como caminaba. Fue irritante, ¿para qué debo de arreglarme? No es como si cada día fuese a conocer a alguien. Después de tantos gritos insistentes, acepté a que me enseñaran a hacerlo bien. Quedamos de que mañana en la tarde, vendrían a mi casa.
Ya en mi cuarto, solo tuve que mandarle un mensaje a Tsukiyomi.
Gracias a Utau y las demás, tu capricho se cumplirá.
Felicidades.
H. A.
Le di click en enviar, pero el celular me recordó que aún no tenía el número de destino. Como no me sabía el número todavía, le di click en la opción de buscar contacto. Y empecé a buscar por la letra I, no, no por Ikuto, sino por Idiota Arrogante. Me reí tan solo de verlo. Finalmente lo envié y empecé a hacer mi tarea. Mientras lo hacía, recordé que aún no había hablado con Kuukai…
¿Les gusto? Espero que sí, lol. Am... Le puse de titulo Yamato Nadeshiko porque, creo, que eso significa modelo ideal de mujer japonesa... queda con el capítulo, hahahah.
¿Reviews? D:
