Disclaimer: todo de JKR y nada mío solo la idea.
Bueno chicas son las 2:09 de la mañana, pero aquí les traigo el nuevo capitulo, espero que lo disfruten, sé que no he respondido reviews pero prometo ponerme a eso mañana, bueno hoy después de dormir unas cuantas horas… respecto a lo de la chica introvertida aquella, se que todas votaron en contra de luna, pero hablando del tema con una amiga me imagine la escena completa, y en serio necesito que sea ella, a Daphne no la elegí principalmente porque no conozco su personalidad, en realidad no conozco nada de ella, solo que es la hermana de Astoria, que a su vez es la futura esposa de Draco, y pues a Astoria … con ella me pasa casi lo mismo, no se nada de nada y además solo me la puedo imaginar con Draco, en la ultima escena de las reliquias… espero que no se disgusten por eso en todo caso.
Chapter 4: perfección utópica.
En el capitulo anterior:
Se quedaron así abrazados unos instantes, hasta que el hombre rompió el silencio:
─ Sabes una cosa? Eres mi primera Gryffindor─ soltó el pocionista.
─ y la única!, ─ había un rastro de celos en sus palabras, pero pronto corrigió su error─ es que… eres Severus Snape, es lo que se espera de ti, la verdad, aun no entiendo cómo es que me escogiste a mí.
─ eres perfecta, ¿por qué no lo habría hecho?
…
─La perfección es utópica Severus.
─Tienes razón, la perfección es difícil de alcanzar, pero no es imposible hacerlo. Y si acaso tú no lo has hecho ya, estas demasiado cerca de lograrlo.
─Yo no soy perfecta, más bien pienso que estoy estropeada o algo por el estilo, en todo caso, depende de quién y de con que perspectiva lo mire. Además, tú eres la persona menos indicada para decirlo, para ti no soy más que la insufrible sabelotodo. ¿Qué hay más imperfecto, que una chica que pretende saberlo todo, y que además solo se escuda en teoría, libros e historia? ─ Severus solo la miraba con los ojos a medio cerrar, con una mirada penetrante que buscaba escudriñar en su alma
¿Es que nunca va a dejar de relacionarme con ese insulto? ─ ¿Qué te hace pensar que pienso que tu inteligencia prodigiosa, es un defecto y no una virtud? ¿Crees que preferiría que fueras otra muchachita tonta y descerebrada del montón? Tu inteligencia te hace sobresalir de las demás, te hace ser lo que eres, una heroína, te hace superior, te hace estar aun más cerca de la perfección. No deberías menospreciarla.
Hermione se apartó del pecho de Severus, tomó su ropa interior, y se la puso, luego se puso la camisa de Severus y se acercó a la entrada de la cueva.
─ ¿Cómo es que me trajiste aquí? ¿Vienes con todas a este lugar? ─ en realidad no era algo en lo que quisiera pensar, más bien preferiría creer que era la única que había pisado ese lugar, pero había que ser realistas, la cantidad de mujeres con las que seguramente había estado Severus, no podía garantizar exclusividad y en serio quería asegurarse de aquello, quería que de una buena vez quedara constatada, la pequeña importancia que ella marcaría en la vida de su profesor, lo necesitaba para borrar cualquier rastro de falsas ilusiones, para que aquello que estaban viviendo pasara de ser una luz de neón que brillaría eternamente a una llama de vela que se extinguiría en cuestión de horas.
─ tal vez logré olvidarlo de una vez─ de hecho eres la única que lo ha visto. ─ ó tal vez no.
Era como si el destino se confabulara en su contra, recordándole que no siempre se consigue lo que se desea.
Estas ahí, poniendo tus esperanzas en perder las esperanzas─ que ironía─ y al minuto siguiente entiendes que en realidad, no puedes perderlas porque son lo único que te queda.
Después de una guerra, de vivir muerte, soledad y destrucción, lo único que esperas de la vida (cuando entiendes que todos han muerto y tu sigues aquí), es algo por lo que seguir viviendo, y seis meses, dos días y no se cuantas horas después, notas que están viviendo sin tener nada porque hacerlo; cuando las cosas están de esa manera, cuando te hundes mas y mas profundo en un abismo sin sentido, te aferras a cualquier mano extendida que pueda sacarte de él. Lo irónico es que esa mano pertenezca justo a Severus Snape, tal vez la persona en toda la faz de la tierra, que ha estado viviendo durante más tiempo, sin hacerlo por algo que realmente le importe.
─ Pero ¿como es que…? Bueno yo… supongamos que soy "la primera" como dices…lo que en realidad quiero saber es ¿Por qué lo soy?
─ Te gusta el paisaje─ no era un pregunta ─ es como tú, libertad, belleza, grandeza… perfección-─ su voz era un susurro. ─ eres muy diferente a todas las demás. Merecías algo especial. ─ok… definitivamente olvidarlo ya no era una opción, (a estas alturas ya pensaba que conquistar a Snape sería más muchísimo más sencillo) como si el simple hecho de juntar: "conquistar" y "Snape" en la misma frase, no fuera de por sí, ya demasiado.
─Es hermoso─ Hermione observaba el paisaje desde el punto alto en el que se encontraban. Decidió que ya no estaría amargándose el momento, a disfrutar cuando la llamaban a disfrutar y a sufrir pues cuando… ya no hubiera mas remedio. Ya después resolvería, ese pequeño gran problema en el que se le había convertido Severus Snape.
─Concuerdo con eso, la vista desde aquí es por decir menos… tentadora. – Severus observa a Hermione, que se había recargado con los codos sobre una piedra y estaba inclinada hacía adelante (postura que dejaba poco a la imaginación), claro que la imaginación ya no tenia velas en el asunto; ya ambos se conocían por completo. La chica se ruborizó al ver de qué hablaba Severus.
Se irguió de inmediato, pero luego una sonrisa pícara se posó en su rostro y entonces, se giro lentamente.
─ ¿Y qué tal la vista desde acá profesor? –desabotono los botones de la camisa y la dejo rodar por sus hombros hasta el suelo. ─ Como decía… "a saciar el hambre, mientras aun haya comida con la cual hacerlo".
─ Déjame ver, ¿qué tal si te acercas un poco y vemos como es aquello de la vista a cortas distancias? ─ la castaña negó con la cabeza, con un gesto casi infantil; el contraste de su semi-desnudes con su actitud de chiquilla malcriada, era digno de admirar. Severus sonrío de medio lado, estaba recostado con ambas manos tras la cabeza y una delgada sabana cubriendo lo estrictamente necesario ─ entonces dices ¿que no te vas a acercar? ─ Hermione volvió a negar con la cabeza, esta vez en vez del puchero tenia una leve sonrisa en la boca─ bueno eso puede arreglarse.
Severus se puso de pie dejando a plena vista su virilidad, el acto de la chica malcriada estaba haciendo efecto con bastante rapidez, Hermione no se contentó solo con eso sino que además lo llamó con el dedo índice incitándolo a acercarse.
─Hmm veamos, ─ dijo Severus rodeándola, caminando cual felino al asecho. ─ Sí, la vista es muy prometedora lo admito, ─ solo la observaba, la chica rogaba por algo de contacto, mientras yacía ruborizada en medio del circulo imaginario por el que se movía el hombre. ─ ¿sabes que es lo que ocurre, leoncita? ─ inquirió deteniéndose a la espalda de la chica─ que las serpientes como yo…─ se fue acercando sigilosamente a la castaña─…no nacimos para conformarnos con la mirada, nosotros atacamos,…─ Severus ya estaba completamente pegado a la espalda de la chica, susurrando en su oído─…directo a la yugular─ se posiciono en su cuello, luego le dio un pequeño mordisco, que la hizo temblar de pies a cabeza.
─ D-directo a la yugular─ repitió la chica abandonada a las sensaciones.
─ venga a acá jovencita─ el hombre tomó ambas manos de la castaña, en su mano izquierda y las puso al nivel de la cadera izquierda de la chica, aprisionadas. ─ ha sido una Sta. Muy mala, mira que rechazar aquella suave y cómoda cama, no te va a salir gratis.
─ ¿Ah no? ¿Piensa castigarme profesor? ─ la chica casi ronroneó las palabras─ se lo pongo mas fácil profesor, puede hacer conmigo lo que le venga en gana.
─ no necesitaba su autorización Granger, soy perfectamente capaz de reprenderla por mis métodos Sta.
─ Y no me queda la menor duda, créame.
Severus delineó el contorno de los senos de la chica con su mano libre, era apenas un roce que hacia erizar la piel de la castaña al su paso. Luego deslizó su mano por el costado derecho de la joven hasta posarse en la cadera, allí y llegando a su objetivo, enredó en sus dedos la delgada tira que era su ropa interior y de un pequeño y seco tirón la rompió haciendo que esta cayera deslizándose por sus piernas, directo al piso.
Giró a la castaña haciéndola queda contra su pecho, la levantó del suelo, tal cual lo había hecho minutos antes y puso cada una de sus piernas en sus caderas, la chica nuevamente se aferró a él, besándolo apasionadamente, Severus aun sostenía ambas manos de la chica, caminó con la mujer aferrada a su cuerpo y le hizo recostarse contra una fría pero liza roca en la pared de la cueva. Ella casi ni sintió la gélida superficie, todos sus sentidos se concentraban en el hombre frente a ella, que al parecer estaba a punto de cogérsela brutalmente contra la pared y no se equivocaba, tan pronto como el peso de la chica se aliviano un poco por la ayuda de la pared, el pocionista la penetró de una sola estocada.
Su espalda chocaba intensa y repetidamente contra la dura superficie, pero eso no importaba, la verdad nada mas importaba. Esa manera salvaje como la tenía Severus era lo mas maravilloso que hubiera sentido jamás, a pesar de parecer opresiva, sobretodo porque ahora sus muñecas estaban amarradas y pegadas a la pared sobre su cabeza, con magia, era de lo más liberadora, un experiencia única en realidad, se sentía libre al fin, de tanto prejuicio, de tanta moral y de tantas normas. Ahora sabía cuantas oportunidades había arruinado, por el simple hecho de pensar demasiado las cosas.
Severus besaba su cuello mientras sus manos jugaban con el resto de su cuerpo. Repetidas embestidas brutales, cada vez a mayor velocidad, era pasional, frenético y brutal, y aun así no era solo sexo, para ella era una conexión especial, era una especie de danza descontrolada, pero armónica.
Agotados terminaron descansando en una alfombra que hicieron aparecer, aun abrazados muy juntos, eran una extensión del otro. Se quedaron dormidos y despertaron hacia el atardecer.
El sol se ocultaba entre los arboles, tiñendo el cielo y su reflejo en el lago de un color naranja precioso que iluminaba la cueva por completo.
Hermione se puso la camisa de Severus que ya había usado antes, se sentó sobre la alfombra abrazando sus rodillas y observando el atardecer, él se incorporo ya apoyado en los codos la observó. Era realmente hermosa.
─ ¿Y bien? Prometí ser tuyo por todo el día y la noche, ahora ¿Qué quieres que hagamos? Siempre podemos…
─ ¿qué tal si me hablas de ti? ─ preguntó Hermione, en serio le encantaría conocer lo que significaba ser Severus Snape, no podía ser solo un bastardo con mal carácter por el día, y dios del sexo por las noches, tenia que haber algo mas algo que nadie conociera sobre él, y no supo en que momento fue, pero de propuso encontrar ese algo.
─ ¿hablar? ─ preguntó Severus confundido.
─Sí, hablar, no sé que te parece raro, lo hace la gente.
─ no es solo que… no importa.
─ Es solo que nunca ninguna de ellas, te había pedido que hablaras con ellas ¿verdad?
─ Exacto, es como si… esta bien hablemos ¿Qué quieres saber? ─ pregunto él.
─ ¿Por qué lo haces? Me refiero a que… no me malinterpretes, pero ayudas a las mujeres, como decías… es como una terapia de auto-superación, pero ¿qué ganas tú con eso?
─ No es como ganar algo o no, pienso que cada mujer tiene algo hermoso que se puede rescatar en su interior, y de algún modo creo que es mi deber para con ellas ayudarlas a hacerlo.
─ déjame ver si lo entiendo, Severus Snape, se siente responsable de ayudar a cada mujer con la que se cruza; ─ comenzó la castaña─ creo de verdad, que el que necesita una terapia de auto-Superación eres tú, tienes una manía por responsabilizarte de todo y de todos, cuando deberías velar por ti.
─tampoco hasta el punto de tener una manía… bueno tal vez tengas razón pero, en todo caso…
─ En todo caso, seguirás haciéndolo. Mira no lo tomes a mal, pero lo que yo veo es que todas te toman como un pedazo de carne, un juguete sexual que "cambia sus vidas", pero… dime la verdad ¿alguna vez alguna de ellas te lo agradeció?, y no hablo de devolverte el favor, tu sabes, ¿alguna realmente te dio las gracias?¿te dijo lo mucho que había significado para ellas?
─Mmm y ¿Qué hay de ti Hermione? ¿Que le gusta hacer a la sabelotodo de Hogwarts? Y no te vayas a ofender, que ya sabes que pienso, que ser sabelotodo es una virtud.
─ Hmm entiendo, nada Severus, lo mismo que a todas las sabelotodo del planeta, leer, estudiar, en fin no es algo muy interesante que contar.
Siguieron hablando de cosas triviales y por las nueve de la noche ya no habían mas palabras que decir, solo se miraban, Hermione seguía enojada con él, porque él se había rehusado a contestar preguntas personales, o que tuvieran que ver con demostrar sus sentimientos, en cambio por cada respuesta que no le daba, la besaba y le decía un cumplido, y a pesar de esto la rabia de Hermione seguía creciendo, aunque un poco neutralizada por, las caricias del hombre. Terminaron mirándose a la luz de la chimenea.
Por la madrugada, llegó el momento de partir, no decían palabra desde la noche anterior, él le extendió una mano y ella la tomó, él la atrajo asía sí y mirándola a los ojos emprendió el vuelo, llegaron hasta la verja del colegió, y la chica introdujo una mano en el bolsillo de su gabán, de el extrajo un extraño pañuelo, era la capa de invisibilidad reducida, el la veía simplemente sin decir palabra.
─Supongo, que aquí empezó todo y aquí termina─ Hermione le extendió la mano para estrecharla con él.
─Sí, supongo. ─Severus le tomó la mano y ella lo haló para besar su mejilla.
─ Es lo mas especial que me haya pasado nunca, muchas gracias, Severus.
Lo soltó y se puso la capa ya de vuelta a su tamaño original, camino de regreso al castillo, de regreso a su vida habitual. Aunque ya no creía que podría hacerla regresar a la normalidad.
Severus se quedo ahí unos minutos, pensando en como un agradecimiento odia cambiarlo todo, y sintiendo el tacto de los labios de la chica aun sobre su mejilla.
