Buuuuenas gente :'D ... ¿Gente? ... ¿Están ahí? ... ¿Alguien? C':
Lo sé, lo sé. Quieren matarme. No los culpo. Sé que me tardé lo suficiente como para esperar la turba iracunda con todo y antorchas (?) Solo espero que todavía quede alguien por ahí que quiera seguir leyendo este terrible fic xDU

Realmente quiero agradecer a aquellas personas que dejaron review pidiendo continuación... Sé que se las traigo bastante tarde... Sobretodo por el hecho que el último review es de hace más de un año x'D... uuuh, mira hay uno en el día de mi cumpleaños :D (?) Pero verán, empecé la uni, empecé otros pasatiempos, pasaron cosas, y así xDU
También quiero agradecerle a un par de personas... La primera es cierta personilla por ahí que me martillaba para que lo continuara cada vez que tenía oportunidad c: (Señores, estoy hablando de que estuvo más de un año martillando xD) So, gracias enana :')
Y la segunda es la brillante y magnífica senpai, Alchemya. ¿Saben lo mucho que motiva que tu senpai quiera la continuación de uno de tus fics? .w.
Y bueno, hay muchos aquí a los que no olvido por fics excelentes pero que no nombraré porque si me olvido de uno cuando lo recuerde no me lo perdonaré c: So, Los amo a todos. C: *voz de psicópata* (?)
En fin... Basta de agradecimientos y ahora a lo que importa... El cap xD Lamento si no cumple con sus expectativas, tengo tieeempo sin escribir. ._.

Enjoy? Disclaimer? Ya todos sabemos que Vocaloid no me pertenece. Que Luka no me pertenece... *se va a llorar* (?)


Capítulo 4

¡¿Quién se cree?! ¡Yo solo fui amable con ella! Para que me ignorara de esa manera… ¡Ahora estoy cien por ciento segura que el otro día de verdad se burló de mi! Agh... Qué persona tan desagradable. Estaba sentada comiendo junto a mis a mis amigos, bueno, devorando, cuando estoy molesta suelo comer de manera exagerada. Nos encontrábamos a la sombra del gran árbol que queda atravesando los jardines. Se había vuelto una especie de centro de reunión.

– Em, Miku ¿Te pasa algo? – Me preguntó Miki, la miré con fastidio.

– No, nada. – Le respondí fríamente.

– O-ok… – Suspiré, creo que la miré mal. No debo tratar así a mis amigos…

– Ay, lo siento, Miki. La verdad es que no estoy de mucho humor, eso es todo… –

– ¿Um? ¿Te pasó algo? – Me preguntó Gumi y todos ahora me veían algo preocupados.

– N-no, nada, en serio. – No es que no habría querido contarles, solo trataba de no darle más importancia de la que ya le estaba dando. Me daba tanta rabia… Quizás no porque se haya comportado de esa manera… sino porque me había creado buenas expectativas sobre ella… Pero bueno, qué importa. Además, dejando ese tema de un lado, ¡El profe Kiyoteru me felicitó por sacar una nota alta! Para mí, las cosas iban mejorando, mis notas… mi (inexistente) relación amorosa con mi profesor… Ahh… Todo iba bien, así que ¿Por qué perder mi tiempo pensando una chica que ni siquiera es mi amiga?

La mañana siguiente, como ya se me fue haciendo costumbre, acompañé a mi hermanito a su escuela porque me quedaba de paso y mi madre no podía llevarlo todo el tiempo. Algunos días resultaban un problema, ya a veces no quería que me fuera y me sujetaba de la camisa y no me dejaba ir a menos de que lo convenciera. ¡Pero también es tan lindo!

–Mikuo, tu hermanita tiene que irse… – Intentaba desprenderlo de mi, a la puerta de su escuela. Para mi suerte, su linda y amable maestra (El típico estereotipo de profesora linda y amable) se acercó y se llevó al pequeño bulto anteriormente adherido a mi pierna. Le miré hasta que entró al edificio y me volteé para retomar mi camino. Me pregunto qué me habrá colocado mi mamá para el almuerzo… Umm, ya debería empezar a hacer mi propia comida… Bueno… En un año o dos… o tres. Miré a un perro que estaba sentado cerca de la entrada al (no muy grande) hospital que queda casi frente a la escuela de Mikuo. El hospital en sí no era muy grande, parecía más bien una clínica. Era casi todo de cristal y muy moderno. Uwaa ¡qué lindo! Me le acerqué para acariciarlo pero este salió corriendo. Uggh Lloriqueé. – Ya hasta los animales me huyen… – Noté que de la entrada de cristal del pseudo-hospital salía una alguien con una cabellera conocida. Y bueno, apenas vi a Luka Megurine me di la vuelta para irme de ahí lo más rápido posible, rezando que no me haya visto. ¡¿Por qué me la encuentro a cada rato?! El que viviéramos en la misma ciudad y estudiáramos en el mismo instituto no representaba razón suficiente para mí.

– ¡Espera! – Sentí algo halarme la parte posterior de la camisa y me detuve. Rayos, ¿y ahora qué? ¿Quiere pelea? Me giré y la miré recelosa intentando no poner una pose de pelea ridícula.

– ¿Necesitas algo? – Pregunté intentando sonar lo más indiferentemente posible. Ella pareció darse cuenta, pues calló por unos segundos. Quizás soné más ruda de lo que quería…

– Sí. ¿Te importaría acompañarme un momento al café de la esquina? Aún faltan cuarenta minutos para entrar. – ¿E-eh?

– ¿Uh? – ¿Qué?

– Que si te importaría- –

– Sí, sí. Lo escuché. – Dije. Accedí y ambas caminamos un corto recorrido hasta el café al que se refería. Con un silencio muy, muy incómodo, al menos para mí… Aún así, ¡¿Cómo rayos es que ella siempre se ve indiferente?! Debería sentirme ofendida. Al llegar al pequeño pero acogedor local nos sentamos en una mesa y ella ordenó un café negro y yo sólo una botella de agua. Odio el café… Muy amargo. Intenté distraerme mirando la decoración al estilo británico que tenía el negocio pero intentarlo solo me hacía ponerme nerviosa.

– Emm… ¿En qué te puedo ayudar? – Pregunté segundos luego de que acabaran de traer su café y mi agua. Algo inquieta… ok, muy inquieta. Por mi mente corrían miles de cosas y al mismo tiempo todas esas cosas eran como cofres vacíos.

– Quisiera disculparme por lo que viste la otra vez. – Emm, ¿Se refiere a cuando la vi llorar en la terraza? ¿O se refiere al beso que se dio con Masuda? Arg, tendrá que ser más específica señorita Megurine…

- ¿Te importaría decirme a lo que te refieres?- Me atreví a decir, arriesgándome a sonar idiota al hacer una pregunta de quizá obvia respuesta.

– Ayer… En la terraza… – Oh… – Fui algo descortés. –

– Fuiste muy descortés. – ¡Demonios! Pensé en voz alta. No quería que se notara que me había afectado.

– Jajá, sí… Lo siento, como pudiste darte cuenta, ayer no era precisamente mi mejor día… – Una sonrisa melancólica se dibujó en su rostro… Me hacía sentir algo… culpable, por alguna razón. Por primera vez me había percatado de que ella había estado llorando. Y habrá estado llorando por algo. Quizá algo muy malo.–

– U-um, ¡Está bien! No te preocupes… No le di mucha importancia. Tampoco me ofendí o algo parecido… - Nada más estuve pensando en ello toda la noche, pero más nada… Estoy dispuesta a aceptar que me lo tomé demasiado a pecho. Reí algo nerviosa y bajé la mirada, concentrándome en la botellita de agua frente a mí. – Emm, ¿Sólo querías disculparte? - Pregunté luego de algunos segundos de silencio. No me parecía… común, que invites a una cafetería a alguien que apenas conoces solo para disculparte por algo tan irrelevante como lo del día anterior.

- Yo en verdad no quería que tuvieras una mala impresión de mí… Además, ¿No te parece agradable una buena compañía junto con un buen café? – Sonrió, divertida. Mi ritmo cardiaco se aceleró por unos momentos. ¿Qué? Creo que esta persona es del tipo que dice las cosas sin sentir vergüenza en sus palabras. – Aunque tú no estás tomando café exactamente. – Se rió sutilmente de sus propias palabras. Yo estaba muda, pero mi sonrojo disminuyó al verla reírse. Ella no se ve mala persona después de todo… El recuerdo de ella besando a Masuda pasó volando por mi mente y el rojo en mi rostro volvió para quedarse el rato que trataba de distraer mi mente para evitar pensar en eso. - Mejor vamos andando, nos quedan diez minutos. – Dijo luego de dar el último sorbo a la taza.

La verdad, fue algo extraño su comentario… Ella no parece el tipo de persona que le importa lo que la gente piense de ella. Quizá le agrado…

– Aja ja, no puede ser.- Dije mientras abaniqué el aire con mi mano en señal de negación.

-¿Um? ¿Qué cosa? – ¡Ugh! ¡Pensé en voz alta otra vez! Estando en mi propio mundo se me había olvidado que ya estábamos de camino al instituto. Quizá porque desde que salimos del café las dos hemos estado calladas… Y como era de esperarse, así fue el resto del recorrido. Sin embargo, ya no había silencio incómodo, sino todo lo contrario.

Si me ponía a analizar la situación bien, ella y yo casi no nos conocemos. Solo hemos tenido uno o dos encuentros. En los cuales en casi todos tengo esa sensación de haber perdido en algún juego, pero algo me inquietaba… ¿Será que es mala haciendo amigos? Un pensamiento cruzó mi mente en un instante, y si… ¿Quiere que seamos amigas solo para que yo no le diga a nadie que la vi besándose con una chica? Por alguna razón, ese pensamiento hizo que me deprimiera un poco.

– Miku. – Comía mi almuerzo, reunida con los chicos a la sombra de un gran arbol, como cada día. – Mikuuu. – Ah-ah… que monotonía… –¡MIKU! – Me sobresalté y casi boto mitad de mi almuerzo.

– ¿Q-qué? Dios, Miki. Deja de gritar tanto. – Dije con voz cansina mientras me arreglaba en mi lugar.

– Serás descarada. ¡Últimamente no se puede hablar contigo! Siempre andas en las nubes. – Me dijo molesta.

– Déjala, déjala. Oye, Te ha pegado fuerte lo de Kiyoteru, ¿No? – Oh, sí. Nos contó que estaba comprometido esta mañana, luego de que una compañera le preguntara si estaba en una relación amorosa, Que chica más entrometida. Y la verdad no me había puesto a pensar en ello, al igual que mis anteriores intereses románticos, el profesor Kiyoteru desapareció entre un mar de tareas y… Bueno, otras cosas que no quisiera admitir.

– La verdad no… Después de hacer el ridículo frente una persona no te quedan ganas de seguir pensando en ella, sobretodo si le ves la cara todos los días. – Me quedé parada en seco al pensar que eso podría aplicarlo a más de una persona en estos últimos días.

– Miku, tu siempre haces el ridículo frente a la persona que te gusta. – Dijo Rin, que robaba un rol de huevo del plato de su hermano mientras él protestaba.

– Gracias, Rin, siempre es bueno contar con tu apoyo. -

El timbre que indicaba el final del descanso no tardó en sonar y fuimos todos a clase. Y así, otro día pasó, igual que el anterior, con la ligera diferencia de que en la mañana quedé con la duda de que si ahora podría hablar con Luka Megurine como si fuésemos amigas. ¿Por qué no puede ser más transparente?

A sinceridad, había pensado que de verdad el día siguiente nos saludaríamos en la mañana, y que después, al día siguiente, nos volveríamos a saludar y esta vez charlaríamos un rato sobre quién sabe qué… Pero no fue así. Pasó un mes y no volví a tener contacto alguno con ella, salvo para compartir el libro en la clase de biología e intercambiar palabras para realizar algún experimento. Sin embargo la seguía observando… La veía desaparecer en los recesos… Con Masuda o con su amigo León, un chico extranjero de nuestra clase con el cual se la pasaba ella y Lily. Y aunque creía que era lesbiana igual me preguntaba si mantenía el mismo tipo de relación con él, y al hacerme esa pregunta vendría otra sobre qué clase de relación tenía en realidad con Masuda. Resultaba curioso, porque a pesar de que siempre pienso de más, y siempre ando dándole vueltas a temas sin sentido, nunca nadie había captado mi atención tanto como Luka Megurine. Quizá porque me resultaba ridículamente intrigante, y tristemente, imaginarme las posibilidades en las que ella estaba involucrada se había convertido en algún tipo de pasatiempo para mí. Aunque claro, mis amigos no tardaron en darse cuenta de ello y me molestaban diciéndome "Acosadora", y aunque no la seguía a todos lados, ni me desvivía por obtener información personal de ella, simplemente no les discutía porque es mejor mantenerlos en ese tema que en aquel en que me recuerdan que no tengo novio e insisten en presentarme a alguien que generalmente son, o chicos con autoestima totalmente destruido con los cuales es imposible apenas charlar, o con chicos increíblemente egocéntricos… con los que también es imposible hablar. En todo caso, ¿Quién necesita un novio?

– Deberías declarártele. – Dijo Gumi. Estábamos solo las dos sentadas en un banco en los jardines del instituto, algo lejos de nuestro habitual árbol, porque eran alrededor de las seis y a esa hora no necesitábamos de su sombra. Ya había pasado la hora de salida hacía ya varias horas pero estábamos esperando a que Miki terminara sus actividades en el club de pintura. El instituto tenía varios clubes, pero como Gumi está en el consejo estudiantil no está en ninguno y a mí me llamaban la atención tantos que al final no logré decidirme por alguno.

– ¿Eh? ¿A quién? – La miré extrañada, estaba muy concentrada bebiendo mi batido de frutas naturales… Bueno, mi 7up.

– Pues a quién más, a Luka. – Escupí mi 7up. – Ew, dude… –

– ¿Disculpa? –

– Deberías dec- –

-Sí, te escuché la primera vez. – Dije con una mueca. – Mira, no sé qué idea te hayas hecho, pero no me gusta Megurine. –

– Claro. Y a mí no me gusta Gakupo. – Me volteó los ojos.

– Solo porque me llame la atención no quiere decir que me gusta, Gumi. –

– Ya pero… a ti hace más que llamarte la atención. – Estaba a punto de replicar pero me detuvo. – Solo piénsalo por un momento, desde que comenzó el curso has estado más pendiente de ella que mi madre de su novela. Y considerando que no hace más nada, es decir mucho. – Hizo una pausa y suspiró. – Escucha, Miku. Te conozco prácticamente desde que tengo memoria. Y nunca te había visto tan pendiente de alguien como lo estás ahora. Por eso te digo, no, te pido que le des una oportunidad, solo una oportunidad a descubrir si de verdad te gusta o no. – La miré vacilante y luego respondí.

– Gumi, ¿Te das cuenta que somos dos mujeres, no? – Hizo un ruido de fastidio con su boca.

– ¿En qué siglo vives? Una persona se enamora y se enamoró, sin importarle género, raza o nada. – Lo dijo con tal seriedad que me eché a reír hasta el punto de colocar mis manos en mi estómago para amortiguar un poco el dolor.

– Estás hecha toda una romántica, ¿no? – Al ver que su expresión seguía seria, me recompuse, y suspiré. – No soy gay. –

– Nunca dije que lo fueras. Puedes ser bisexual. –

– No creo en los bisexuales. – Se quedó callada un momento mientras me miraba fijamente.

–… ¿Qué no te trajeron nada en navidad y perdiste fé en ellos o…? – Dijo sarcásticamente. No quise darle el gusto de reírme.

– No me refiero a eso, tonta. Solo que creo que las personas que dicen ser bisexuales son en realidad- – Gumi me corta la oración tapándome la boca con su mano.

–Calla, calla antes de que te golpee en la cara. Tu ignorancia me mata. – Me miraba con mala cara y yo no pude evitar hacer un puchero. – ¿Sabes qué? No importa. Simplemente no te gusta poner las cartas boca arriba porque te da miedo perder. – Ya me empezaba a enervar y aparté su mano de mi boca.

– Gumi, lo diré despacio para que me entiendas, a mí me importa un comino Luka Megurine. – En realidad, le dije que me importaba una… un desperdicio intestinal. En voz alta. Pero comino es menos inapropiado.

– Vaya, pues es una pena para mí. – Escuché una voz. Comino. Ah, qué importa. Mierda. Sentí un escalofrío recorrer toda mi espina dorsal. Al parecer Gumi estaba en igual que yo, porque sus ojos estaban como platos. Y no necesito voltear para saber que la persona que está detrás de mí es nadie más y nadie menos que la mujer Megurine. Mátenme, mátenme ahora.


Jaja, se nota que tengo tiempo sin usar ciertas cosas de Fanfiction xD

Cuanto odio el nombre de este fic... Y en parte mi nombre de usuario. Muy 2009 (?)

Si bueno, Ya el cap 5 está casi listo, lo subiré si este cap tiene aceptación y eso...

Love, Hikari3d.