Capítulo Cuatro: Cuando ella comienza a descubrirlo.

Sakura se levantó el lunes con un dolor infernal en todo el cuerpo. Cuando escuchó el rumor de que Lee solía correr más de diez kilómetros creyó que se trataba de una broma. Ninguna persona que corriera durante tanto tiempo podría estar así de lleno de energía, pero tuvo que tragarse sus palabras luego de que pasaron dos horas y ella seguía… moviéndose, tratando de seguirle el ritmo a Lee y Sai.

Sai por su parte no parecía afectado y Sakura sintió deseos de empujarlo por una barranca. Sus ansias asesinas contra el joven parecían incrementar, pese a que en muchas ocasiones Sai reducía el ritmo de su trote permitiéndole a ella alcanzarla.

Para la hora en que debía de reunirse en la sala del consejo, Sakura ni siquiera podía cambiar un milímetro de posición sin que sintiera una punzada en alguna parte de su cuerpo.

—Sakura se encargará de coordinar las actividades de los clubs. —la chica asintió mientras comenzaba a hacer una lista de los diferentes clubs culturales y deportivos del instituto y pensaba en opciones para proponerles. Sasuke junto con Naruto se encargarían de organizar a las diferentes clases y grados. —Te ayudará Sai.

—Él se ofreció a hacerlo esta mañana, en la reunión que tuvimos antes de que iniciaran las clases del primer periodo. —se apresuró a informar la representante de los clubs culturales cuando miró la expresión extrañada de su vicepresidente.

—Fue muy amable de su parte, con todos nosotros con actividades ya asignadas, fue una verdadera suerte el que se ofreciera ayudarte… no porque pensemos que no serías capaz tú sola, eres muy competente y eso… —la voz de Terada, el representante de los clubs deportivos, fue disminuyendo conforme Sakura iba presionando con más fuerza su bolígrafo. Hasta ese momento, ninguna de las personas dentro del salón del consejo creía posible que alguien pudiese partir un bolígrafo en dos, sólo con usar la fuerza de la mano.

La reunión de esa mañana la habían convocado el domingo por la tarde. En esos momentos Sakura estaba prácticamente siendo arrastrada por Sai, diciéndole que no debía detenerse o le darían calambres. Al llegar a su casa, luego de una ducha de agua caliente y unos cuantos anti-inflamatorios prácticamente murió hasta la mañana siguiente, en que se despertó justo con el tiempo exacto para llegar a la segunda clase del primer periodo.

Cuando quiso darse cuenta, se encontraba sola en el salón del consejo y suspiró.

—Te estás tardando mucho. —dijo Sai, asomándose por la puerta entreabierta.

—No recuerdo haber quedado contigo el día de hoy. —Sakura lo miró con odio, él le sonrió.

—Nuevas responsabilidades como miembro temporal del consejo ¿recuerdas? —Sakura quería patearlo o morderlo.

—Te odio. —Sakura gruñó mientras se recostaba en la mesa, sintiendo como un doloroso escalofrío recorría todo su cuerpo.

—No es cierto. Sé que en el fondo de tu diabólico corazón me amas.

—¿Diabólico? —se escuchó amortiguado, por la posición de Sakura contra la mesa.

—Sí, me provocas. —se sentó frente a ella.

—A mí me provocas asesinarte. —giró un poco su cabeza y le miró. —Luego recuerdo que el asesinato es ilegal… y te odio más. —suspiró. —Tampoco es como si pudiera hacer mucho ahora, me duelen partes del cuerpo que ni siquiera sabía que podían dolerte.

Sai rió con ganas y levantó la mano, como si estuviese a punto de colocarla sobre la cabeza de Sakura.

Ella le miró fijamente y no dijo nada. Tampoco cuando Sai pareció arrepentirse y bajar la mano.

—Mira. —le mostró su teléfono móvil, justo donde se miraba el último mensaje que había recibido de su amigo secreto.

"Te daré pistas si realmente quieres saber."

Sai la miró interrogante.

—Le pregunté quién era. También le dije que no aceptaría una negativa por respuesta. —Sai presionó algunas teclas y entrecerró los párpados.

—Será como una búsqueda con pistas. —ella suspiró. —Sabes, podríamos organizar algo parecido con los clubs y de paso buscar al tipo detrás de los mensajes ¿no?

Sai miraba fijamente el teléfono, después suspiró y se lo pasó a Sakura.

—¿Algún tipo de concurso relacionado a la actividad del club y si ganas, te darán una pista que te llevará al siguiente evento y así sucesivamente? —ella asintió.

—Podríamos dar cupones para los eventos de los grados como regalo. Sería cuestión de acordarlo con Sasuke. —sonaba bien, decidieron ambos. Aunque eso no era lo que en realidad les interesaba.

—¿Cuál es tu primer pista? —preguntó Sai, mientras se apoyaba en el respaldo y se cruzaba de brazos. El teléfono timbró con la llegada de un nuevo mensaje. Sai se tensó al momento.

—17002B. —dijo ella.

—Esa es fácil. A las cinco en el salón de segundo grado, grupo B. —Sai se mostraba serio. Sakura se incorporó, aún le dolía todo e hizo una pequeña mueca.

—¿Cómo supiste? —preguntó. Sai bufó y la miró condescendiente.

—Horario militar, y los letreros afuera de cada uno de los salones. Obvio. —Sai se levantó y Sakura se apresuró a juntar sus cosas, salió del salón y cerró con llave mientras Sai la esperaba recargado junto a las ventanas del pasillo.

Cuando llegaron al salón, había un mensaje escrito en la pizarra.

"Estoy más cerca de lo que crees."

Sakura parpadeó un par de veces y se giró a mirar a Sai.

—¡Pásame tus datos de contacto! —espetó con rudeza. Sai endureció la mirada, pero sacó su propio teléfono y se vinculó al de Sakura, compartiendo datos. Cuando el proceso terminó, Sakura gruñó y guardó su teléfono en su mochila. Sai hizo lo mismo.

—¿Creíste que era yo? —se burló el moreno. Ella le mostró la lengua.

—Ínfima posibilidad. —respondió. Sai le sonrió.