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A la caza de parejas. Yo cenaré en el mejor restaurante del país, Shannaro!

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-Buenas noches Sakura-chan –saluda Kakashi poniéndose a su espalda en un puestecillo de ankos-. ¿Ya has conseguido pareja? –pregunta señalando con la barbilla a un niño gordito que la toma de la mano.

-Su madre fue al baño con su hermano pequeño. Me ha pedido que cuide de él –responde ignorando lo absurdo de la pregunta-. ¿Y usted? –pregunta con retintín señalando a Maito Gai detrás de él.

Kakashi mira hacía atrás por encima del hombro y ve a Gai abrazando a un gran oso de peluche que ha conseguido para él en un puesto de la feria. Pero eso no se lo dirá.

-Lee fue al baño un momento. Me ha pedido que cuide de él –responde imitando la respuesta de ella.

-Lo que usted diga –responde con desgana pagando y cogiendo un par de palillos con ankos de colores.

-¿Tienes ya echado el ojo en alguien? –pregunta Kakashi antes de que ella se aleje.

-No. Pero no faltan hombres.

-Hum. Ahora falta que ellos quieran –responde sonriendo bajo la máscara y cerrando los ojitos en un gesto de falsa alegría.

-Desesperante –susurra Sakura dándole uno de los palillos al niño y tirando de él para alejarse de Kakashi.

-Suerte Sakura-chan –grita Kakashi.

Sakura pone los ojos en blanco y se pierde entre la gente de la abarrotada calle principal de Konoha.

Horas después, Kakashi, ya sin Gai ni osos de peluche, está sentado en un banco un poco retirado del bullicio.

A lo lejos ve a Sakura hablando con un rubio que no conoce. Muy cerca de ella. Demasiado cerca de ella.

Cuando el chico se aleja para ir a comprar unos bollitos de arroz, se levanta de un salto y se acerca a él.

-Buenas noches –saluda con las manos en los bolsillos.

-Buenas noches… -saluda el rubio.

-Veo que conoces a Sakura-sama –comenta Kakashi poniéndose detrás de él en el puesto.

-Sí –responde desconfiado.

-Es una gran ninja.

-¿Ninja? –pregunta el rubio confuso.

-Sí –sonríe bajo la máscara- ¿No te lo ha dicho?

-No.

-Oh sí. Y muy buena. ¿Ves la marca en este ojo? –pregunta señalando su ojo izquierdo.

El rubio asiente con la cabeza.

-Fue ella, en un entrenamiento.

El chico hace una mueca de dolor.

-Es un poco bestia, pero la queremos. Siempre va a visitarnos al hospital cuando nos manda allí de una paliza.

-¿De una paliza? –pregunta preocupado el rubio.

-Sí. Mira –dice levantándose la camiseta y señalando una cicatriz que le cruza el pecho.

-¿También fue ella?

Kakashi asiente con la cabeza.

-Pero es ninja médico. Es lo mejor, te manda de un puñetazo al aire pero te cura antes de que caigas al suelo.

-Sí… esto…. Amigo, tengo que irme –dice el rubio nervioso, antes de desaparecer calle abajo.

Kakashi se encoge de hombros y vuelve a su banco. Desde donde ve como Sakura busca por todas partes al rubio.

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-Buenas noches sensei –saluda Sakura poniéndose a su lado en la barra.

-Hola –responde secamente Kakashi que se gira dándole la espalda a Sakura y ofreciéndole una bebida a una morena que le mira embelesada.

-Buenas noches –saluda Sakura por encima del hombro de Kakashi a la mujer.

-Bu… buenas noches –responde ella.

-¿Se conocen de hace mucho? –pregunta Sakura, desde detrás de Kakashi.

-¿Qué haces? –pregunta Kakashi girándose para verla.

-Espero al camarero –responde sencilla.

-Puedes esperarle unos metros más allá –sugiere molesto, señalando al otro lado de la barra.

-No hay sitio. El lugar está lleno. ¿Ve? –responde inclinándose fuera de la barra mostrando que no miente-. ¿Y bien? –pregunta dirigiéndose a la mujer otra vez.

-No hace falta que respondas –le indica Kakashi a la mujer, volviendo a dar la espalda a Sakura.

-Es igual. ¿Es amiga tuya? –pregunta la morena divertida.

-Sí. Podría decirse que sí –responde ella subiendo la voz para hacerse oír detrás de Kakashi.

-No entiendo –confiesa la mujer.

-Era mi profesor. Cuando tenía doce años –dice afirmando con la cabeza.

-Ah. Eso está bien. ¿Entonces eres profesor? –pregunta la morena.

-Sí –responde Kakashi relajándose.

-Sí… entonces ya era un pervertido –añade como si nada-. Lee libros pornográficos delante de sus alumnos de doce años –grita en un fingido tono de susurro apoyando su mano en el hombro de Kakashi cubriéndose con la otra en un falso intento porque nadie más lo oiga.

Nota como Kakashi se tensa bajo su mano.

-¿Qué? –pregunta la morena confundida.

-Tienen hasta ilustraciones bastante explícitas que no duda en mostrar. Pero oye, eso no hace a un mal profesor. Fue de los mejores. A mi compañero le enseño una técnica super increíble, la llama Sexy Jutsu Harggggghhhhh.

Kakashi se gira sobre sus talones y con una de sus manos tapa la boca de Sakura. La morena aprovecha el momento para desaparecer.

-¿Qué ha sido eso? –pregunta él mirándola fijamente.

-¿Qué ha sido eso? –pregunta ella cabreada- ¿Qué ha sido? –repite subiendo el tono-. Ayer espantó a mi cita. Me lo contaron, le vieron hablando con él.

-Hum.

-¿Hum? ¿Es todo lo que tiene que decir?

-Nunca os enseñe ni una ilustración –responde serio.

-Y yo no le saque el maldito ojo –grita ella-. Estamos en paz.

Kakashi ríe bajo la máscara.

-Quedan dos noches. Si deja de sabotearme yo dejaré de sabotearle a usted.

-Será más aburrido, pero está bien.

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-Buenas noches, Sakura-chan.

-Buenas noches, sensei.

Se saludan mutuamente mirándose con recelo.

Ambos siguen el mismo camino.

-Que tengas una bonita noche, Sakura-chan.

-Lo mismo digo, sensei.

Caminan uno junto al otro.

Kakashi con las manos en los bolsillos, Sakura con las manos entrecruzadas a su espalda.

-¿Me está siguiendo? –pregunta Sakura molesta.

-¿Me sigues tú? –pregunta él divertido.

-No. Voy a la plaza.

-Yo también.

-He quedado allí, con un chico.

-Yo también.

Sakura se para en mitad de la calle.

-Así que es gay, por fin lo reconoce –dice seriamente.

Kakashi se detiene unos pasos por delante y se gira.

-He quedado con una chica, una mujer –se corrige-. No te hagas la graciosa. No es tu estilo.

-¿Cómo es ella?

-Rubia de pechos grandes –responde sencillo encogiéndose de hombros.

-Bromea, ¿verdad? –pregunta mirándole con los ojos entornados.

-Sí -guarda silencio unos segundos-. Es una mujer.

-¿Eso es todo? ¿Le vale cualquier mujer con tal de ganarme la apuesta?

-No. Pero no sé que quieres que te diga. Es morena, alta, una civil, trabaja en una librería. ¿Cómo es él? –pregunta volviendo a caminar mirándola de reojo.

-Moreno, alto, un civil, trabaja en un colegio.

-Hum.

-¿Hum qué? Siempre, hum, hum, hum –pregunta ella molesta.

-Te pega.

-Pues a usted no. A menos que sea una librería erótica.

Kakashi no responde.

-Madre mía. Es la mujer de la librería erótica donde compra sus libros, ¿verdad?

Kakashi la mira de reojo.

-Podría ser.

-Desesperante –comenta entre dientes.

Siguen caminando en silencio.

Cuando llegan a la plaza ambos miran a su alrededor buscando a su cita.

-Allí está –dice ella señalando el centro de la plaza.

-Allí está –dice él señalando el centro de la plaza.

Se miran unos segundos, y cada uno camina hacía su cita.

Sakura llega junto al moreno y Kakashi junto a la morena que se encuentra justo al lado del moreno.

-Hola Sakura-san, te presento a mi madre.

-Hola Kakashi-san, te presento a mi hijo.

-¿Él es tu cita? –pregunta Kakashi señalando al hijo de la morena.

-¿Ella es tu cita? –pregunta Sakura señalando a la madre del moreno.

-Esto es un poco raro –responden los dos a la vez.

-¿Se conocen? –pregunta la morena.

-Sí –responde Kakashi.

-¿De qué? –pregunta el moreno.

-Él es mi sensei –responde Sakura dejando escapar un suspiro.

-Que agradable sorpresa –dice la morena.

-Entonces podemos ir a cenar juntos –sugiere el moreno.

Sakura y Kakashi intercambian miradas.

-Etto… Tsunade-sama me acaba de avisar, yo… -comienza a explicar Sakura.

-Sí. Una misión. Salimos esta noche. Ahora mismo. Tenemos que ir a buscar a nuestros compañeros. Y de verdad que… –continúa Kakashi.

-...lo sentimos. Pero tenemos que irnos –termina Sakura.

-Sí –dice Kakashi afirmando con la cabeza.

-Sí –repite Sakura.

Madre e hijo se miran sin entender demasiado.

-Está bien. ¿Nos vemos otro día Sakura-chan? –pregunta ilusionado el moreno.

-Sí. Claro. Otro día –responde Sakura con una sonrisa demasiado forzada.

-Sí. Yo… te llamaré –le dice Kakashi a la morena.

-Está bien. Sabes donde encontrarme –responde sonriente la morena.

Kakashi y Sakura desandan el camino.

-Esto es, totalmente, culpa suya –dice Sakura.

-¿Mía? ¿Cómo puede ser esto culpa mía? –pregunta Kakashi mirándola de reojo.

-No sé. Pero de algún modo lo es.

-¿Cómo puede tener un hijo de tu edad? –pregunta Kakashi en voz alta, más para si mismo que para Sakura.

-¿Cómo puede salir de fiesta con su madre? –pregunta Sakura en voz alta, más para si misma que para Kakashi.

-Se acaba el tiempo –dice él mirándola.

-Todavía queda mucha noche –responde ella.

-¿Qué quieres hacer? –pregunta él.

-¿Por qué quiere saberlo? –pregunta ella desconfiada.

-Para evitar acercarme a donde vayas a ir –responde él serio.

-¿Qué quiere hacer usted? –pregunta ella.

Kakashi suspira y mira al cielo.

-En realidad estoy cansado, creo que me iré a mi apartamento.

-Usted mismo ha dicho que se acaba el tiempo –comenta ella mirándole de reojo.

-Queda mañana –dice encogiéndose de hombros.

-En tres días no ha conseguido nada. No le sobra el tiempo.

Kakashi vuelve a encogerse de hombros. Sakura deja escapar un gran bostezo.

-Eso es muy sexy. Seguro que si le bostezas a un chico en la cara le enamoras –dice Kakashi con ironía.

-Calle. He trabajado todo el día en el hospital. Estoy cansada –responde golpeándole el hombro-. Creo que yo también me iré a casa.

-Buenas noches, Sakura-chan.

-Buenas noches, sensei.

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FIN DE LA TERCERA NOCHE.