TOKIO, JAPÓN
En un parque rural de la capital nipona estaban todos los sobrevivientes traídos, desde la señorita Pony hasta los niños del orfanato mientras tanto Flamy atendía a Tom una pequeña herida en el brazo, no era nada grave pero aún debía tratarse
-¿Eh? ¿Dónde estamos?- La hermana María estaba mirando por todos lados mientras unos curiosos locales merodeaban como atestiguaban la zona, en verdad un grupo de personas llegados de la nada daba mucho o bastante de que hablar
-¡Hermana María!- Llamó una conocida voz, era Annie que estaba acostada sobre una rama de un árbol cercano a lo cual bajó con algo de dificultad debido a su temor a las alturas
-Annie, ¿Qué crees que pasó?- Ahora era la señorita Pony que se había reunido con su ayudante y su ahijada
-No lo sé, de repente desaparecimos- Miró la pelinegra a todos lados mientras un grupo de niños se acercaban a ella, mientras tanto en una piedra estaba sentado Albert el cual miraba con tranquilidad y regocijo la reunión del viejo orfanato donde se crió Candy, sonreía sintiéndose a gusto en un lugar fresco y libre de impurezas, después de todo la naturaleza era parte de su vida. En eso sonó su móvil a lo cual atendió
-¿Hola? ¿Con quién estoy hablando?... Soy Albert, sí, yo pedí el deseo a Shenglong. El primero fue resucitar a Terry y traer a todos los supervivientes de la colina de Pony…
Quedó en pausa mientras alzaba una ceja
-¿Plan? ¿Cuál plan? Hice todo para joder a Eliza, pero ese es el trabajo de mi hija
COLINA DE PONY…
Mientras tanto Eliza seguía parada con la mirada baja mientras Candy estaba de pie cerca de un asiento de madera mientras que cierta lisiada conocida estaba sentada en su silla mientras su cara era de pocos dando a entender que cierta tímida la abandonó a su suerte en pleno lugar muerto.
Candy después de reposar por un momento se incorporó de pie para al menos acercarse de manera un poco prudencial hacia su eterna enemiga como esos intentos inútiles de alegrarles el día
-Sabes, si te hace sentir mejor, Susanna está con nosotras. No sería justo que ella no estuviera aquí para verlo y otra cosa es que yo al igual estoy molesta pero no me siento tan mal después de todo.
La pelirrosa se volteó para ver con impotencia a una Candy super metalera que sonreía de oreja a oreja como una oferta de amistad, frunció el ceño, apretó los dientes como inyectó sus ojos de sangre… Aun estando en las peores situaciones esa pecosa impertinente seguía si nada y aparte extraña ya que momentos antes maldijo a sus madres y a su amiga.
-¿Qué pasa Eliza?- Sonreía con algo de burla- ¿Estás enojada solo porque tengo más chances de ser feliz que tú?
La respuesta fue un puñetazo en la cara que la mandó al lago mientras la terca e impotente Eliza alzaba sus manos para crear una bola de energía en forma de un balón inflable pero lo agrandó y lo agrandó más hasta alcanzar un tamaño que era capaz de destruir todo lo que cruzara, lo lanzó contra el lago hasta dar con la super metalera pero la heroína usó sus dos manos para bloquear la técnica.
En menos de nada le encestó un certero puñetazo en plena ráfaga haciéndola enviar arriba pero como toda ley física fue hacia una ciudad entera random y sin importancia, no pasaron ni dos minutos cuando toda la urbe como sus habitantes fueron al infierno en una explosión que arrasó con todo, Candy como tal no era un arma de destrucción masiva pero si su idiotez.
-¡Buen intento Eliza!- Sonrió victoriosa- Pero no vas a destruir más lugares
-…- La malvada tenía un pequeño tic en el ojo derecho al ver que diantres hizo su estúpida enemiga, la cual estaba mirando curiosa a su rival cuando unos brazos rodearon y tomaron sus pechos haciéndola gritar del susto pero no dudó en encestar a su oponente varios al riñon usando su codo izquierdo, hizo una pausa para liberarse y culminar con un contundente puñetazo sobre el estómago de su oponente
La rubia señaló a su víctima el cual era un hombre gordo con gafas cuya ropa tenía imágenes de chicas anime, era el típico otaku hikkikomori genérico cuya función era profanar a la waifu del momento pero solo logró su propia profanación a golpes, la villana estaba con cara de WTF, se suponía que ambas estaban con vida y las únicas en estar viviendo como teniendo una batalla mortal, era una locura todo aquello pero al menos era evidenciable que Candy en sí era de temer.
TOKIO, JAPÓN
Mientras que en el parque rural en Akihabara, Mary Jane, la anciana líder de la enfermería se levantó del suelo al ver tata multitud hasta los niños del hogar. Tuvo que pellizcar a alguien para comprobarlo
-¿Qué de….?
-Bienvenida a Japón, Mary Jane
-¿Dónde?... ¿Dónde estoy jovencita?
-De hecho, soy Annie Britter- Decía la ojiazul mientras se sobaba la mejilla, ese pellizcó dolía bastante fuerte como una pinzas ahí pero se acercó a la mujer mayor para comprobar su estado
-Señora, pero pensé que…
-Ahora, resulta que estamos vivos- Irrumpió una joven pelinegra alta de gafas y ojos azules profundos con una frialdad contenida en ellos, la joven como la anciana maestra habían sido las primeras en probar fuerzas con Eliza pero al final las primeras en ser vencidas. Las tres chicas y la anciana enfermera miraban a su alrededor e incluso como algunos niños del hogar jugaban con algunos elementos locales cosa que les causaba gracia.
-Saben, parece que todas las personas que vivían sea en el hogar como los demás vecinos están todos reunidos, pareciera una especie de convención
-¿De esos jóvenes de hoy llamados otakus?- Preguntó la anciana
-No exactamente pero más parece una convención en un parque y esta noche tocará una banda de heavy metal- Aclaró Annie
-Todo esto me parece algo tan conveniente- Opinaba Flamy sobretodo al ver al autor de todo esto, el buen Albert que estaba preparando una parrillada con ayuda d Konata que era experta en cocina
-Más bien, argumentalmente conveniente- Recalcó Annie mientras miraba al buen Albert que estaba llamando a todos los presentes ya que había hecho su super parrillada por lo cual los hambrientos fueron a una mesa con sillas como una cena en un campo, el rubio ermitaño sabía lucirse a lo cual las dos pelinegras decidieron ir a degustar sus alimentos ya que sus entrañas temblaban por la ausencia de comida.
(…)
Una ráfaga chocó contra una casa la cual fue hecha trizas mientras dentro de ella nuestra pecosa protagonista y la villana odiada por cuatro generaciones comenzaban otra ronda de golpes hasta que Candy envió a volar a la villana a otra casa que obviamente fue hecha pedazos. La malvada pelirrosa se incorporó con tal de devolverle la golpiza pero su oponente desapareció a lo cual miró a todos lados.
-¡Ahg, maldita Candy!... ¿A dónde…?- De pronto se topó con una camiseta negra enmayada en junto a unos marcados pero delineados abdominales parecidos a las de un chico lindo, muy salido del gimnasio
-Oye buen mozo, ¿Vas al gimnasio?... Porqué…- Silbó al estilo de Oh la la, ver esa parte fornida era como querer moler carne en eso pero cuando subió la mirada se llevó un gran susto como una gran lección: No echarle los perros a tu rival.
Candy seguía parada pero con una mirada seria y fija con sus ojos rojos hasta se alejó de manera prudencial pero manteniendo esa seriedad y ese miedo en esa mirada.
-Renuncio…
La villana quedó en silencio y sin entender por qué esa decisión de esa huérfana pero para ello hasta para la propia Candy debía dar una explicación al menos coherente
-¿Qué? ¿Qué quieres decir con renuncio?
-A consecuencia de haber usado tu poder al 100%, bueno por cosplayarte de Sephiroth
-¡QUÉ NO SOY UNA COSPLAY!
-Como sea, el punto es que tu ki se está disminuyendo así que no tiene caso seguir peleando contigo
-…- La villana quedó muda en ese instante como si algo se destruyera dentro de ella
-Ya fue suficiente de pelear contigo, estoy aburrida… Me estás aburriendo
-…
-Ya estoy satisfecha y tu orgullo está hecho pedazos, todo esto sucedió porque apareció alguien más fuerte de lo que tú te imaginabas, Eliza- Sonrió maliciosamente aclarando más su contundente victoria- Y lo peor es que… Fue una dama de establo
-…
-No tiene caso derrotarte si tienes miedo, es mejor que vivas con ese trauma para siempre
La villana se limpió la boca mientras temblaba de enojo e ira pero aun así era inevitable cambiar los hechos, la rubia siempre le daba una buena lección de todo y hasta estaba sobre ella… Una vez más Candy lo hizo sobre ella. En un afán de no creerse la situación sonrió con una mueca de burla en la cara
-Oh, ya entendí… Tienes miedo, ¿No es así?- Clavó su mirada sobre los rojos de su oponente- Miedo de que este lugar solo tiene un minuto para explotar, es decir un solo capitulo.
-Quizás tengas razón pero, yo regresaré probablemente al portal de las rosas o algún otro lado. Creo que llegaré a tiempo- De pronto su mirada ahora curiosa e ingenua, se rascaba la nuca por tener que incomodar a su adversaria
-Oye Eliza, ¿Sabes qué hora es?
-¿Huh? … No, ¿Por qué? ¿Qué no se supone que tú tenías un móvil?
-Es que cuando te hiciste el cosplay de Sephiroth
-¡QUE NO SOY UN COSPLAY!
-Es que lo dañaste cuando te tomé una selfie
-Sabes ni yo tampoco porque se murió de batería
Hubo un rato de silencio hasta que de nueva cuenta la rubia preguntó
-¿Sabes si esta hora dan algún anime?
-¿Qué…? ¡Por supuesto que no lo sé!
-Nee, que no lo sabes- Hacía un pequeño bufido de enojo
-Uh… Pero… Er…- La villana ahora tenía un tic en el ojo izquierdo, ¿En verdad era esa niña que humilló muchas veces cuando trabajaba de sirvienta en su casa? ¿La que trató de deshacerse por todos medios posibles sea para ser una dama o quedarse con cualquier chico? La respuesta era obvia pero Candy manifestaba ese lado de que "No me importa, sigo con mi vida" era bastante rao y algo irritante.
La pecosa suspiró mientras sus ojos eran esos hermosos verdes que siempre la caracterizaron
-Como sea ya me voy, trata de no destruir más cosas o tendré que matarte
-Pero, pero, pero…
-Eliza, no quiero que causes más problemas – Juntó sus manos a las de ella como si fuesen las mejores amigas de vida a pesar de nunca haberlo sido- Y no quiero volver a verte, sobre todo tu cara que pareces un travesti
Se volteó para luego ir a emprender vuelo mientras la villana estaba boquiabierta e impactada, de hecho estaba indignada por perder frente a Candy y ahora estaba deshecha por que la dejaron otra vez sola en ese caso Candy
-No puedes solo… No estamos… Miserable…- Apretó el puño y crujió la mirada hasta que de la nada creo una shuriken de cuatro puntas, tamaño gigante del tamaño de un disco de poder el cual lo lanzó hacia su adversaria que estaba volando y feliz hasta que algo volador como una abeja le cortó la mejilla derecha.
La susodicha se volteó con una mirada entre indignación y enojo mientras la villana estaba en posición clara de querer seguir continuando, ella no quería perder así de fácil por lo cual la rubia apretó los dientes mientras sus ojos ahora se volvían purpuras brillantes mientras una estela dorada rodeaba su cuerpo
-¡MALDITA BASTARDA! ¡PERDISTE EL DERECHO A VIVIR!
La batalla bajó el brazo y lo apretó, mientras la shuriken voladora seguía ahí yendo hacia la rubia pero había un problema para nuestra villana: No sabía controlar una shuriken gigante a lo cual recurría en señalar como mover la mano derecha en todas direcciones mientras el arma cortante seguía sin dar de lleno hacia Candy la cual tenía una cara de WTF junto a una gota de sudor, ¿Le había atacado por la espalda solo para esto?
-Yo… ¿Uh? ¿Huh?... Oh, vamos yo… Mierda, ¡Esta maldita cosa!- Seguía controlando sin éxito el arma mientras que ahora Candy estaba con un bufido de enfado
-¿Qué diablos estás haciendo? Y aparte que cutre referencia de Naruto y sobretodo del primer capítulo, ¿Es que no sabes dejar de dar pena ajena?
-No, no te preocupes mugrienta, solamente estoy… ¡Mierda!... ¿Qué está pasando? ¿Qué son estos… ¡¿Controles invertidos?!... ¿Qué clase de raro usa?
Finalmente logró dominar al grande pero cruel instrumento, lo lanzó sobre la pecosa la cual estaba parada pero desapareció dejando frustrada a la villana, ahora la pequeña pecosa estaba volando mientras la perseguía ese shuriken volador
-¿Te rebajaste a estar usando una shuriken? No sabes que esas armas nunca dan y aparte eres una amateur hasta Hinata sabe lanzar mejor que tú
Luego de una versión Tom y Jerry entre una pecosa voladora y una shuriken voladora, Eliza finalmente dirigió su arma hacia la integridad de su oponente pareciendo que la cortó en dos
-¡Te tengo perra!- En ese instante la pecosa volvió a desaparecer hasta estar detrás de la ahora frustrada y desesperada Eliza
-No te sientas mal, Krilin como Yamcha tampoco logran pegarle a algo con eso- Una vez más su cara era de "Todo normal"- Como sea, ¿Ya terminaste?
La villana sonrió burlonamente mientras alzaba su otro brazo, la situación como tal no llegaba a nada bonito como si cada minuto todo le iba en contra de Candy
-Oh lejos de eso, acabo de recordar que tengo dos manos- Invocó otra shuriken gigante a lo cual lanzó a ambas armas estrelladas que fueron hacia la rubia pecosa la cual se las ingenió de esquivar como en maniobrar para liberarse hasta que llegó al punto de irse frente a la posición de su contrincante la cual comentaba en burla ante tal estrategia de su enemiga
-¿De verdad? ¿En serio piensas que ese viejo truco va a…?
La pecosa lanzó una ráfaga de energía al suelo justo frente a su oponente la cual se cubrió y a le vez eligió el pequeño atisbo de cerebro que mostró su oponente hasta saltó sobre la shuriken para dar en el aire mirando a todos lados a para dar con su oponente
-¿A dónde se fue esa piojosa voladora?
De pronto impactó sobre su cabeza, era Candy que se lanzó sobre Eliza aplicándole un martinete de lucha libre, es decir un poderoso codazo derecho sobre la parte facial del oponente pero en menos de nada le cogió del cuello y alistó su mano derecha abierta.
-Ahora di que lo lamentas- La rubia ojimorada le iba a encestar lo que nunca ni nadie le hizo a la villana: Una lluvia de bofetadas sobre toda la cara, era como si cada golpe de mano en su mejilla era un certero puñetazo que era más doloroso que el otro hasta que la rubia paró su castigo
-¿Lo lamentas ahora?- Preguntó notando que su rival estaba totalmente desorientada hasta aplicarle el martillo de las dos manos sobre la cabeza para mandarla al suelo, pero la pelirrosa sin amedrendarse se impulsó arrodillándose con un puño como soporte causando una pequeña grieta en el suelo.
Harta de la situación que le jugaba en su contra decidió saltar mientras Candy ahora hacía una de sus tantas caras cuando algo malo iba a pasar y de paso hacer uno de sus tantos dramas
-¡Eliza! ¡Cuidado detrás de ti!- Alertó
-Acabo de decirte que ese truco no funcionará
-¡No en serio! ¡Agáchate
-Síguele, síguele, pecosa estúpida- La villana siguió criticando a la super metalera la cual estaba en lo correcto cuando detrás de la villana estaba una shuriken volando hacia ella y en menos de nada Eliza sintió como algo picoteaba su trasero para luego caer desplomada al suelo con voz gangosa
-Papi, ya no quiero seguir estando en la Colina de Pony…- La joven cayó al suelo mientras la rubia ojimorada estaba boquiabierta mientras todos los Cornwell, como Anthony y Neal estaban absortos ante esos sucesos.
Eliza perdió definitivamente la batalla y todo por su propia arrogancia… Y Candy ganó por autodestrucción
