Buenas! Chicos, me doy cuenta de que soy una colgada. Como tengo todos los capítulos juntos en Word siempre me olvido de agregar mis comentarios jajajaj.
Les agradezco sinceramente a todos los que me escriben y me siguen. Son la única forma que tengo de saber si les gusta lo que escribo. Es mi primer fanfic asi que estoy algo nerviosa y tener un buen feedback de ustedes la verdad que me motiva a seguir escribiendo, asi que les agradezco infinitamente.
Ahí viene el cuarto capitulo, espero que les guste. Antes de publciar el fanfic tenia escritos estos capítulos asi que ahora probablemente me tarde un poco mas en subir los siguientes jajaja no me maten!
Se daran cuenta de que hay ciertas cosas, mas que nada en la personalidad que no coinciden con los personajes de los libros, y es porque cuando pensé en la historia lo hice pensando en otros personajes, pero no es nada grave, no son cambios muy grandes. Por ejemplo, a diferencia de la Hermione nerd que todos conocemos, a esta le cuesta un poco mas. Pero nada mas alla de estas minimas diferencias. Va de nuevo, no me maten! jaja
Saludos para todos y espero que les guste!

Capítulo 4

Después de ese día, las cosas afortunadamente comenzaron a mejorar. A fin de cuentas, había otras cosas en las que era fundamental concentrarse.

Los finales de diciembre se aproximaban, y como aún no habían dejado de cursar, tenían pocas horas para adelantar lectura de textos, libros, realizar resúmenes, estudiarlos. A Luna, aunque se quejaba y se atragantaba con litros de café, no le resultaba ningún desafío aprenderse ese complejo compilado de leyes, artículos y demás que para Hermione no eran más que palabras vacías. Por otro lado, a ella, que estudiaba medicina, no le resultaba tan sencillo, pero fruto de extensas horas de "culo-silla" como lo llamaba su madre, lograba comprender y memorizar todo. Incluso lograba un buen rendimiento y calificaciones elevadas en los exámenes.

Ron y Malfoy seguían rondando sus pensamientos, al acecho de algún momento de distracción en el cual aparecer. Por fortuna, ellas se encontraban muy ocupadas, sumergidas en sus libros y cuando tenían un tiempo libre, se esforzaban para encontrar algo a lo que atender. Incluso cuando decidían que ya había llegado la hora de abandonar el estudio e irse a dormir, a duras penas podían pensar en ellos ya que el sueño las vencía en el momento en que sus cabezas tocaban la almohada.

Una tarde, mientras estaba enfrascada en un libro de traumatología, con Luna frente a ella, la cual estudiaba atentamente un resumen, escuchó el celular que sonaba. Abandonó el libro y tomó el aparato para encontrar el rostro de su madre en la pantalla.

- Hermione, hija, ¿cómo estás?- preguntó alegremente. Ella no tenía idea de su reencuentro con Malfoy. No le había contado nada temiendo que se preocupara innecesariamente. No podía hacer nada y menos a tantos kilómetros de distancia.

- Bien, mamá. Estábamos estudiando con Luna. Empezamos muy temprano porque como es sábado…- contestó Hermione. Estaba feliz de tener una excusa para abandonar los libros, aunque fuera por solo unos minutos. Se levantó de la silla, extendiendo su brazo libre para estirarse. Se dirigió a la cocina a prepararse un energizaste café, mientras sostenía el celular contra su hombro.

- Pero hija, cuídense. Duerman un poco más, salgan a tomar un poco de aire- rodó los ojos ante el mismo discurso que había escuchado en tantas otras ocasiones. La constante preocupación de su madre había sido muy molesta en sus años de adolescente pero ahora, aunque en ocasiones continuaba causándole un poco de fastidio, le daba ternura y la hacía sonreír.

- No te preocupes. Son sólo un par de días con este ritmo. Además, una vez que termine de rendir los exámenes, tendré todo el tiempo del universo para dormir- cerró los ojos fantaseando con ese momento- No veo la hora- agregó dramatizando el comentario con una voz llorosa. Escuchó a Luna reír desde la mesa.

- No sé si vas a poder dormir tanto-. La sola mención de esas palabras la habían congelado. Nadie podría tener la osadía de impedirle dormir.

- ¿A qué te refieres?- preguntó inquisitivamente, frunciendo el ceño. Esto no le gustaba nada. Había terminado de preparar el café y ahora se dirigía hacia la mesa repleta de libros. Luna que había percibido el cambio en la actitud de Hermione y en su tono de voz, había despegado los ojos del libro y la miraba con expresión curiosa.

- No te pongas tan seria- se escuchaban las sonoras carcajadas de su madre desde el auricular.-Me haces reír, hija. No es tan grave, pero nada más quería informarte que tu abuelo- acentuó la última palabra con tono de reprimenda, probablemente estuviera mirándolo acusadoramente- decidió que toda la familia vaya de camping, así que mi querida, antes de pensar en relajarte en los lujos de la casa, agradécele a tu abuelo una semana de fogatas, humo, mosquitos y caminatas.- No lo podía creer, se había quedado sin palabras. Parecía que el universo se reía de ella en su cara. Había ansiado tanto el momento en que finalmente pudiera dormir en la comodidad de su casa, comer la comida de su madre. Ella era todo lo opuesto a una persona aventurera. Quería llorar.

- Dile al abuelo que ya no forma parte de mi familia.- su madre reía a carcajadas. Se escuchaban quejas desde el fondo, su abuelo justificándose seguramente.- ¿No puedo simplemente no ir? – preguntó esperanzada. Al escuchar que su abuelo ya había pagado por el lugar de todos quiso morir, ya no había posibilidad, no iba a dejar que ese dinero se desperdiciara.

- Está bien. Voy. Pero dile que pague el lugar de Luna que también viene.- Luna levantó una ceja y torció la boca. Ignoró el "no, está bien, mi opinión no cuenta, defécate en mi cuando quieras" que vociferaba su amiga.

- Ya lo habíamos tenido en cuenta, su lugar está pago. Sabes que Luna es como parte de la familia- el comentario de su madre le arrancó una sonrisa. Ella debía seguir estudiando así que hablaron un poco más y se despidieron. Cuando despegó el celular de su oreja se encontró con la mirada acusadora de Luna.

- Prepárate para una bella semana en carpa – le informó con una enorme sonrisa.

Más tarde ese día, Hermione seguía despotricando contra su abuelo. Luna, en cambio, se había entusiasmado con la idea y ya andaba pensando en qué ropa llevar para no pasar frío, había hablado con su padre pidiéndole una carpa prestada en caso de ser necesaria e incluso se había puesto a buscar que lugares turísticos cerca de la zona valían la pena visitar. Por lo menos alguien la pasaría bien.

Decidió que un baño la ayudaría a despejarse, tenía tiempo hasta que llegara la pizza que habían ordenado. Y así fue, el contacto del agua caliente en su piel cuando se sumergió en la bañera hizo que todos sus músculos se relajaran. La cabeza era lo único que sobresalía. Cerró los ojos y respiró profundo varias veces, con cada respiración, su cuerpo se aflojaba más y más. Debía darse baños de inmersión más seguido, siempre le habían resultado terapéuticos. Lentamente se desplazó hacia el final de la tina haciendo que su cabeza también se sumergiera. Los sonidos llegaban amortiguados hasta hacerse casi imperceptibles. Permaneció varios minutos así, en ocasiones sacando solo la nariz para respirar un poco de aire. Sin embargo, de golpe, escuchó el usual chirrido del portero eléctrico. Había tenido la intención de estar vestida para cuando llegara la pizza, probablemente no se había dado cuenta del pasar de los minutos. Maldijo por lo bajo y salió rápidamente de la bañera,

Ya no tenía tiempo de cambiarse, la pizza estaría fría para cuando terminara, por lo que optó por colocarse la ropa interior para después deslizarse dentro de su bata. Envolvió su pelo en una toalla más pequeña antes de salir.

Se sorprendió al escuchar a Luna hablando desde la cocina aunque no comprendía ni una palabra. Por lo visto, aun no había bajado a recibir la cena. "Grandioso, ahora llego a vestirme" pensó exaltada. Pero debía hacerlo rápido.

Fue a su habitación, cerró la puerta y aceleradamente se vistió con un pantalón deportivo y una camiseta vieja que ya había cumplido su ciclo y que ya había pasado al estadio "pijama/entrecasa". Se había sacado la toalla de la cabeza y ahora cepillaba su cabello, aún húmedo. Se miró en el espejo un instante, le encantaba cuando su pelo no estaba seco del todo, ya que acostumbraban a formársele ondas y algunos rizos. Luego encaró hacia la cocina.

A medida que caminaba por el pasillo, la voz de Luna se hacía más y más fuerte. "¿Aún no bajó?" se preguntó sobresaltada. Al acercarse aún mas, finalmente pudo entender lo que ella decía:
- Te dije que no. Se terminó – una angustia la invadió imaginándose que era Ron con quien hablaba y que probablemente su amiga estuviera afligida. Cuando finalmente llegó al umbral de la puerta de la cocina, vio a su amiga de espaldas, con el dedo índice apoyado sobre el botón que abría la comunicación con la planta baja, e inclinada hacia delante de modo que su cara quedara a unos centímetros del cuadrado de metal de la pared. Al parecer no la había oído llegar ya que no se había volteado para mirarla. – Lo peor que puedes hacer es acosarla, seguir insistiendo. Déjala en paz, Malfoy – se le heló la sangre. Su corazón empezó a latir con rapidez. Quería que se fuera, que dejara de perseguirla, ya era bastante difícil para ella estar separada de él, y así y todo, sin embargo, quería escuchar su voz, lo anhelaba. Por el contrario, vio que Luna se enderezaba y apartaba el dedo del portero, se estaba girando cuando pegó un pequeño salto acompañado de un grito – ¡Por poco me matas de un susto! – exclamó llevándose una mano al pecho – Lo escuchaste, ¿no? – preguntó con pena en los ojos. Hermione bajó la cabeza y asintió, exhalando un suspiro. Luna se acercó y le dio un apretón en la mano para animarla. Respondió el gesto sonriendo y poniendo la mano que tenía libre sobre la de ella.

De golpe, volvió a escucharse el chirrido del portero. No paraba, una y otra vez; el sonido estridente les taladraba los oídos. Luna la miraba con expresión interrogante, se estaría preguntando qué haría, aunque ni ella misma estaba muy segura. El último timbre finalmente hizo que se decidiera, sacándola de sus cavilaciones. Se encaminó hacia la puerta de salida, tomó el abrigo que estaba colgado junto a la puerta, se colocó unas zapatillas y sin anudarse los cordones ni decir nada, agarró las llaves y salió.

El descenso en el ascensor le pareció eterno, los segundos se transformaron en años. Sentía un nudo en el estómago que se intensificaba a medida que se acercaba el momento en que lo vería, en que su rostro aparecería ante ella. Finalmente el elevador llegó a planta baja. Escuchó el sonido que anticipaba el deslizamiento de la puerta. Se obligó a dar el primer paso fuera y miró hacia la entrada. El sol se había escondido y la única luz que llegaba provenía del alumbrado. Vio la silueta oscura de un cuerpo contra el vidrio de la puerta. Lo único que alcanzaba a diferenciar era el cabello plateado que reflejaba la luz de la calle. Tomó aire profundamente, y comenzó la marcha hacia la puerta de entrada. A medida que se acercaba, los rasgos de Malfoy se hacían cada vez más claros.

En un principio, él no se había percatado de su presencia ya que podía observar como continuaba presionando el interruptor del portero. Tenía el ceño fruncido y su mirada gris destellaba con decisión. Sin embargo, en cierto momento debió haber escuchado sus pasos ya que volvió su cabeza con rapidez y abrió los ojos con sorpresa. Se enderezó y se pasó la mano por la cabeza, revolviéndose el cabello, estaba nervioso. Llevaba puesta una camiseta blanca escote en v poco pronunciado, con una camisa de jean arremangada y unos pantalones color caqui. Cuando ella llegó a la puerta y salió fuera, se sorprendió a si misma cuando dijo:

- Draco, ¿qué haces aquí? – se cruzó de brazos y lo miró seriamente. Había decidido que no pasaría lo de la noche en lo de Ron, donde terminó en los brazos de él. Lo evitaría a cualquier costo.

- Hermione, vine a hablar de lo del otro día– ella no contestó, esperaba que él prosiguiera – Lo que dije el otro día iba en serio, quise hablarlo contigo antes pero sigues evitándome.

- A mí me pareció que las cosas quedaron claras…- pero no pudo continuar ya que él la interrumpió con un grito:

- ¡No quedó nada claro! Puedes decir muchas cosas pero por cómo reaccionaste sé que no lo sientes- reclamó elevando la voz y extendiendo un brazo con frustración.

- Es que no lo entiendes, Draco – respondió ella a su vez con un grito quebrado.- Simplemente no lo entiendes. Yo no dejé de quererte.- "No sé cómo podría dejar de hacerlo" pensó en decir pero decidió callar. Las lágrimas le rodaban por las mejillas. Esas malditas lágrimas seguían apareciendo, cómo era posible que después de tanto derramarlas aún insistieran en emerger. Se secó la cara con la manga del abrigo. Vio que los ojos de Malfoy también se tornaban cristalinos, sus cejas se inclinaban dándole una expresión de desconsuelo a su rostro. – Pero te lo dije el otro día. No puede seguir- agregó con un susurro.

- Me acabas de decir que aún sientes cosas por mí. Yo te amo, te necesito. Podemos estar juntos – se acercó unos pasos y la tomó del brazo – No importa Astoria, nunca podría tener nada con ella – su voz se elevó hasta transformarse en un bramido antes de quebrarse en las últimas palabras. Inspiró profundamente antes de seguir de forma más calmada - Que tengamos un hijo no quiere decir que tenga que casarme con ella. Me voy a ocupar de él, voy a ser un buen padre. – dijo agachándose unos centímetros buscando la mirada de ella. La luz proveniente de un poste cercano, junto con las lágrimas que se encontraban a punto de desbordar provocaban que sus ojos de plata brillaran de forma hipnotizante.
- Sigues sin entenderlo, Draco – exclamó con un suspiro desconsolado – Cada vez que dices estas cosas me duele. Antes de que estuvieras con ella, yo confiaba plenamente en ti. Te pensaba como alguien que nunca me lastimaría – Malfoy contrajo los músculos de la mandíbula, cerró los ojos con fuerza y agachó la cabeza impidiéndole ver su rostro; sus hombros temblaban, las lágrimas caían dejando pequeñas marcas de humedad en el suelo. Permaneciendo en esa posición, Malfoy logró formular unas débiles palabras:

- Sé que te lastime, y eso es algo que nunca me voy a poder perdonar. Fui un completo estúpido pero te habías mudado, te extrañaba como nunca había extrañado a nadie, me sentía solo. Había tomado tanto, estaba ebrio y Astoria era comprensiva, me escuchaba, podía descargarme con ella – vio que Hermione fruncía el ceño con expresión de dolor y abría la boca para decir algo pero él fue más rápido – Simplemente pasó, Hermione. No sé cómo, de golpe estábamos los dos juntos…- no pudo terminar ya que el sonoro "basta" de ella, un grito lleno de congoja, lo había dejado helado.

- Basta – volvió a repetir Hermione en susurros. Las manos le cubrían la cara, aunque no hacían nada por impedir que las lágrimas se escurrieran profusamente por entre los dedos – Yo también te extrañaba – agregó bajando los brazos, dejándolos caer a los costados, aunque con los puños firmemente cerrados – yo también moría por verte, yo también lloraba todas las noches – seguía manteniendo los ojos cerrados. Finalmente se presentaba la oportunidad de decirle las cosas que tenía guardadas y que nunca había tenido el coraje de expresar; pensamientos que la habían estado carcomiendo por meses. Temía que si abría los ojos, si miraba su rostro, no podría terminar – pero no me acosté con nadie – elevó la voz al decir esto último. Fue como un cachetazo para Malfoy – Faltaban solo un par de meses para que tú también te mudaras aquí, y todo hubiera seguido igual, y sin embargo te acostaste con ella y no solo eso, sino que quedó embarazada. Pensaba que eras mejor que eso, mejor que esa excusa de "estaba ebrio, no me di cuenta".

Cada palabra era una puñalada en el corazón de él. Quería decir algo, defenderse de alguna forma, pero sabía que no tenía sentido. Sabía que era una excusa mediocre. Se encontraba desesperado. Había tenido la leve esperanza de que ella podría perdonarlo, que podrían volver a ser felices juntos. El discurso de Hermione le había hecho darse cuenta de que cualquier atisbo de esperanza que hubiera guardado había sido inútil. Algo se rompió dentro de él.

Se le escapó un sollozo ahogado y acercó su cabeza lentamente a la de ella, apoyando la frente contra la suya. Una expresión de dolor le cruzaba la cara; mantenía los ojos cerrados con fuerza, así como también sus dientes, los cuales podían verse a través de la boca entreabierta. Hermione sufría de la misma forma, podía sentir el dolor de él; con la mano libre apretó fuertemente su brazo derecho. Vio los labios de Malfoy moverse formando un "lo siento", sintió como apartaba su frente de la suya para después plantar beso en ella. Fue un beso suave, inocente. Permaneció con los labios pegados a su frente unos segundos, para después darle la espalda con un movimiento rápido y alejarse hacia la calle donde se encontraba su auto. Hermione lo siguió con la mirada, aunque con cada paso que daba se hacía más difícil, las lágrimas le nublaban la vista. Se limpió la cara con el abrigo justo para apreciar cómo, antes de introducir su cuerpo en el auto, él la miraba por última vez. Permanecieron con la vista clavada en el otro, ambos con lágrimas surcando sus rostros. Esta última mirada significaba el adiós, el adiós definitivo, ambos lo sentían. Ella sabía que todo lo que le había dicho él era cierto, sabía que realmente se arrepentía y que él la amaba, y no tenía dudas de que ella también a él, pero no tendría sentido seguir. Nunca podría volver pensar en él de la misma, nunca podría volver a confiar en él como antes.

Finalmente Malfoy fue el que rompió el contacto visual, subió al auto y desapareció en la esquina. Hermione no podía moverse, a duras penas podía permanecer de pie. Su cuerpo entero temblaba.

En eso esuchó el rugido de un motor que se detenía. Se trataba del repartidor de pizza que había frenado la motocicleta sobre la calle. Bajó de ella y extrajo la pizza que se encontraba dentro de la caja que llevaba en la parte trasera. Recién cuando se dispuso a dirigirse hacia el edificio fue cuando la vio. El hombre pudo avistar el rastro de lágrimas por su cara, por lo que se animó a preguntar – señorita, ¿se siente bien? -. Atinó a asentir con la cabeza intentando formar una sonrisa que probablemente no haya logrado ser más que una mueca forzada, ya que el repartidor no quedó muy convencido y la miraba con preocupación. Sin embargo, se mantuvo en silencio y una vez que le pagó con dinero que afortunadamente tenía en el abrigo, vio al hombre volver a montarse sobre la moto y desaparecer por la misma esquina por la que lo había hecho Draco momentos atrás.

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Y….finalmente se termino el capitulo 4.
A mi me gusta como quedo. Espero que a ustedes tambien les haya gustado
Gracias por tomarse el tiempo para leerme y a la gente que me deja reviews sobre todo ;)
Saludos. Un beso grande!