CAPITULO 3

NADIE ALREDEDOR

-¡Mierda!- Grité.

Dormí todo el día me desperté cerca de las 4 p.m.

Tenía apenas tiempo suficiente para cambiarme y manejar hasta la cabaña y encontrarme con Edward. Revisé la casa y me dí cuenta que Charlie no estaba, probablemente fue a pescar o con Billy. Esos dos juro que si uno de ellos fuera mujer ya estarían casados. Me dí un baño rápido y luego fui directo a mi closet. Escogí un pantalón de tubo y una blusa de mangas cortas color rosa pálido con ligeras costuras, unas zapatillas y mi cabello suelto. Tomé mi abrigo de siempre y me dirigí a mi auto.

El camino a la cabaña era como de 30 minutos. Es un lugar que Edward descubrió hace años mucho antes de conocernos cuando él era un niño apenas y yo era un bebé. Dijo que en esa cabaña vivía alguien pero que decidió venderla, pero al estar en un lugar tan desolado nadie la quiso comprar. Edward conoció a este hombre que al parecer era un ermitaño que planeaba irse de Forks, el hombre le dijo que podía usar la cabaña, que no era de nadie, que no era de él más y que ya no planeaba venderla. No sé y nunca me dijo como conoció al hombre, en realidad nunca he insistido mucho en el tema. Cuando él ya era parte de la familia y yo ya tenía cierta edad para pasar por problemas emocionales, me trajo aquí y me dijo que este lugar le ayudaba a pensar porque no había ruido y que la naturaleza ayudaba a concentrarte y a olvidar las penas. Tenía razón. Así que a veces nos topábamos una que otra vez y nos contábamos nuestros problemas. Hasta que lo tomamos como un lugar privado y sólo de nosotros para hablar, lejos de la gente, lejos de la civilización, lejos de la gente que nos hacía daño. Fue una de esas tantas veces que me cuestionaba si mi relación con Jacob era ficticia, pero parecía tan inverosímil que el educado, caballeroso, súper inteligente y sexy Edward Cullen me mirara de otra manera, así que retacaba ese pensamiento en lo más profundo de mi mente.

Al fin llegué a la parte del bosque donde estaba la cabaña, para llegar a ella tenía que estacionar en la orilla de la carretera y caminar unos 10 minutos por el bosque. Si, es por eso que yo tenía que salir siempre una hora antes de casa para poder llegar a tiempo a la cabaña cuando quedaba de verme con Edward. Seguí caminando y pude divisar su motocicleta negra, y era él el que me regañaba por ser siempre muy descuidada y arriesgada pensé. Edward me estaba esperando dentro muy probablemente, mi ansiedad me estaba consumiendo, no estoy usualmente así de nerviosa junto a Edward, él es paz y cero ansiedad, siempre me ponía feliz al hablar con él, pero ahora que no lo había visto o estado con él a solas desde hace tanto tiempo me ponía a pensar en muchas cosas que no debería.

La cabaña era vieja y apenas si tenía un sillón viejo, una mesa y el trastero de la cocina inservible, tenía un baño pero no estaba funcional y 2 grandes ventanas, no había cama sólo un sillón viejo. Edward y yo siempre usábamos el sillón para platicar, estaba sucio pero es por eso que veníamos en ropas informales, sabíamos que esperar. Abrí la puerta y mi corazón se detuvo. Era la visión más maravillosa del mundo. Edward recostado en el sillón con los ojos cerrados y la luz del atardecer amarilla y naranja sobre su rostro y ropas. Traía jeans y una camisa gris mi color favorito en él. Su piel pálida y su barba de un día o dos lo hacían verse masculino e impecable. Traté de no hacer ruido y despertarlo mientras entraba, pero la puerta era vieja y era imposible cerrarla sin que no saliera un rechinido.

-¿Bella?-Edward dijo medio dormido.

-¿No llegué tan tarde, verdad?- Dije mirando a mi reloj, el cual marcaba que eran apenas las 5:20, el atardecer duraba hasta las 6. Él y yo no teníamos una hora exacta sólo mientras fuera al atardecer.

-No, yo llegué antes, hace mucho que no venía a este lugar y pensé darle un vistazo para ver si seguía vivo o si no lo habían derribado- Edward como siempre planeando y anticipando todo, sonreí.

-Detesto que pienses en todo, detesto que seas más listo que yo- Dije con un berrinche.

-Ven berrinchuda y siéntate- Golpeando con su mano el sillón mientras se levantaba y se sentaba en el lado derecho.

Obedecí y me fui a sentar en medio no muy lejos no muy cerca de él. Edward exhaló.

-Extrañaba este lugar, extrañaba venir aquí contigo-

-Si… yo también, no veníamos aquí desde…-

-Desde que terminaste con Jacob- Completó Edward.

-Si…ayer lo vi por cierto- Edward dejó de ver por la ventana y enfocó su vista a mi.

-¿Si?, vaya eso fue rápido, pensé que no iría a La Push-

-Yo también, pero de la nada se apareció- Edward no me presionaba para contarle mis problemas, casi siempre sólo preguntaba lo necesario.

-Espero todo haya ido bien con él Bella-

-No sé si bien, pero fue mejor de lo que esperaba…aún así me sentí intranquila y mal, quiere volver a verme y le dije que no era el momento-Edward sabía que yo había terminado con Jacob por Victoria o al menos eso fue lo que le dije, sólo Edward y Jacob sabían lo de Victoria y claro en mi reciente visita a La Push me enteré que Paul también.

-Le dije que no me iría de aquí sin antes verlo, se lo prometí- Edward buscó mis ojos y asentó.

-¿Entonces te vas a ir otra vez?-Su voz triste y melancólica.

-Si te soy sincera, no lo sé, una parte de mi quiere quedarse y otra…no cree que haya nada aquí para mí. Todo el tiempo desde que llegué me he preguntado si hice lo correcto al regresar, la gente es la misma, el lugar es el mismo pero…yo no lo soy y siento que la gente espera cosas de mí que no les puedo dar-

-¿Como Jacob?-

-O mi padre, Rosalie, Alice…talvez hasta tú-

-¿Yo?-Me dijo con sus ojos que lo estaba hiriendo.

-No lo sé Edward, después de todo creo que eres el que mejor me conoce, sabes que esperar de mi, pero talvez te decepcione como soy ahora, talvez no soy la misma Bella y no quiero tener esa presión, no quiero sentirme como antes tratando de ser lo que todos quieren que sea- Edward tomó mi mano.

-Bella, jamás me atrevería a decirte que seas algo que no eres, tú eres mi Bella, y si has cambiado te aseguro que tu esencia no, talvez has pasado por muchas cosas que no sé, y es por eso que te sientes tan perdida pero eso no cambia que sigues siendo tú y además jamás me decepcionarías, tú sabes que te quiero ¿no?- Sus palabras eran tan bellas y si no fuera porque sabía que las decía como un hermano me hubiera sonrojado y puesto nerviosa, pero más que nada me puse triste porque no era ese tipo de cariño el que yo quería.

-Si Edward, lo sé- Dije sonriéndole.

-Ey ¿recuerdas cuando te conocí?- Preguntó Edward.

-Ligeramente…-Recordaba todo con detalle.

El hospital me daba dolor de cabeza y me hacía marearme. La gente pasaba y tropezaba conmigo, la Sra. Hale, mamá de Rosalie me había llevado a urgencias pues al estar jugando en casa con Rose, caí y me golpeé la cabeza. Mientras la Sra. Hale trataba de conseguirme un médico para que viera la herida que sangraba profusamente sobre mi frente yo me perdí y me puse a llorar, a penas tenía 5 años.

-¿Dónde esta tu mamá?- Preguntó un niño con ojos verdes, cabello rojizo, desarreglado pero hermoso y la sonrisa más cálida del mundo.

-Noshe- Dije sosteniendo la toalla que la Sra. Hale había puesto para evitar el sangrado.

-Eras la niña más graciosa y tierna que había visto en mi vida, tendrías 5 o 6 no recuerdo, pero te faltaba un diente- Dijo Edward volviéndome al presente. Inmediatamente toqué mi boca y Edward siguió mi mano.

-Que terrible- Dije cubriendo mi cara en vergüenza, siempre me ponía así al recordar como me conoció, sin un diente, sucia y sangrando.

-No digas eso, mira, es adorable como te pones, toda roja- Edward quitó mis manos y tocó mi mejilla. Sentí desvanecer, ¿porqué tiene que ser tan hermoso y perfecto?.

-5, tenía 5 Edward- Edward se rió.

-Si, cuando te pregunté cuantos años tenías levantaste la mano completa y gritaste el número de una forma apenas entendible-

-¿Qué edad tienes?-

-Shinc….oooooooo- Mientras miraba mi manita y la levantaba al techo. El chico se rió y se rió hasta que no pudo más.

-Mi papá es doctor- Dijo entre alientos por su risa histérica.

-Te llevaré con él y él puede cerrar tu cabeza- Yo no podía decir nada estaba fascinada por ese bello ente que tomaba mi mano y me encaminaba hacia un pasillo, pasando por unas puertas de metal. Estaba aterrada pero al mismo tiempo el contacto de su mano me daba tranquilidad y me sentía segura.

-Papá esta niña estaba en la sala de los doctores, perdida, y ¡mira!- Mientras tomaba la mano que sostenía la toalla en mi cabeza y la bajaba. Su mano tomó el lugar de la mía y quitó la toalla delicadamente- Tiene una cortada, ¿la puedes arreglar papá?- El hombre rubio y mucho más alto que mi papi, me miró con una sonrisa.

-Edward, has hecho bien hijo, ve y busca a su madre, debe estar preocupada-

-¿No puedo ver mientras la curas?- El hombre rubio miró al chico y le dio unas palmadas en el hombro.

-Está bien, me alegra que no te sientas intimidado por la sangre, seguro serás un buen doctor- De pronto empecé a tener conciencia de que estaba sola con extraños y empecé a llorar de pánico, coincidiendo que había perdido contacto con la mano del chico. Los dos el hombre y el chico me miraron asustados.

-¿Te duele algo?, ¡dime si te duele algo!- Preguntó el chico desesperado. Yo moví mi cabeza en no, pero seguía llorando. El chico tocó mi manita y la sostuvo entre sus dedos, mis dedos eran tan pequeños y los suyos largos y delicados. El chico miró nuestras manos tomadas y me sonrió.

-¿Cómo te llamas?-

-Belllllaaaaaaaa- Dije apenas audible.

-¿Bella he?- Yo moví mi cabeza en sí y el movimiento hizo que me doliera mi herida, así que empecé a llorar más. El chico se acercó y me sonrió haciéndome olvidar el dolor.

-Mi nombre es Edward y este es mi padre Carlisle, él como ya te dije es doctor, y te va a curar, me voy a quedar contigo pero no te muevas-

-No vete- Dije, tratando de decir que no se fuera.

-¿Quieres que me vaya?- Dijo Edward extrañado. Yo moví mi cabeza de un lado a otro haciéndome que me doliera nuevamente la cortada así que volví a llorar.

-Noooo, nooooooooo- Grité. Edward se rió y tomó mi mano más fuerte aún.

-No me voy a ir si te portas bien- Edward nunca me soltó y esperó a que su padre me suturara para ir a buscar a la Sra. Hale, todo ese tiempo que me dejó con la enfermera lloré amargamente, hasta que regresó a mi lado. Renuentemente dejé su lado una vez que la Sra. Hale me cargó casi a rastras del hospital mientras gritaba "Edwaaaad, Edwaaaaad"

-Eras una niña berrinchuda desde entonces, adorable pero berrinchuda-

-Aún sigo preguntándome que clase de niño normal iba al trabajo de su padre, en especial un hospital para "aprender", siempre he dicho que eres un genio o algo pero además eres un raro- Dije burlonamente.

-Si…me gustaba ir ver a mi padre trabajar, era eso o estar solo en casa-

-Es triste que no hayas podido estar en una escuela como cualquier otro niño Edward, no sé porque tu padre no te mandó a una escuela de súper dotados para que al menos tuvieras una vida social-

-Si, pero mi padre tenía miedo que me saliera de su vista, después de lo que pasó con mi madre…Carlisle quedó un poco traumatizado. Los tutores privados y Carlisle era lo único que tenía de compañía hasta que te conocí.-

Debido a mi afinidad a caerme, cortarme, quemarme o tener cualquier tipo de accidente posible, me vi como una paciente regular en el hospital, y por supuesto Edward estaba ahí para consolarme. Mientras Jacob y yo jugábamos en el lodo y hacíamos estupideces de niños, Edward tomaba el lugar de protector, héroe y defensor que toda niña asustada y prácticamente huérfana necesitaba. Él se convirtió en mi mejor amigo, en mi hermano mayor, en mi protector y hasta una figura paterna mientras fui creciendo y cometiendo errores que cometería cualquier adolescente, él como siempre demasiado maduro para su edad estaba a mi lado todo el tiempo en momentos de necesidad y consuelo.

-Si, es extraño, no todos los días nace la amistad de un niño de 13 con una niña de 5, creo que tenías el complejo de Dios desde entonces, eres un doctor innato- Dije burlándome de él.

-Muy gracioso Bella, pero debo admitir que salvarte de tus travesuras y consolarte cuando te pasaba algo era mi hobby número uno, nunca me aburría, era como un trabajo, y me gustaba, realmente me gustaba estar ahí y protegerte, siempre fuiste muy independiente y recuerdo que odiabas que me interpusiera en tus decisiones aún desde niña, ahora he aprendido con la práctica, que siempre necesitarás protección pero no puedo hacer que no sufras por mucho que me duela admitirlo- Apreté más la mano de Edward, sus palabras casi me pusieron al borde de un mar de lágrimas.

-Edward, no sé si te he agradecido lo suficiente por estar ahí conmigo todos estos años, siendo….mi hermano- Tragué saliva a la palabra, se oía mal y mi estómago dolía. Edward soltó mi mano y se reclinó en el sillón poniendo su brazo sobre su cara.

-Sabes, Jacob me confesó ayer que siempre estuvo celoso de nuestra relación, porque siempre te defiendo diciendo que no haces nada mal y que eres como mi familia-

-¿Siempre me defiendes?, no pensé necesitar defensa, aunque con Jacob no se sabe- Dijo en tono sombrío la última parte.

-Bueno generalmente de Jacob si-

-No tiene porque estar celoso, tú estas, estuviste con él, lo amas creo…y además…-

-¿Y además?- Por favor dilo, dilo, dí que me amas, ¡ugh!.

-…además eres como mi hermana, es ridículo- Edward seguía en la misma posición. Tomé su brazo y lo bajé, sus ojos estaban brillantes.

-Si ridículo…-Edward se enderezó y puso sus codos sobre sus rodillas, luego volteó a verme. Yo al mismo tiempo me empecé a quitar mi abrigo, la temperatura en la cabaña no era muy baja y estaba un poco húmedo. Lugo sentí su dedo sobre mi antebrazo.

-Recuerdo esa cicatriz, fue de…-

-Los carritos chocones*- Los dos dijimos al mismo tiempo riéndonos.

Edward movió más su dedo y sentí que me iba a desmayar, la sensación me hizo recordar ese día, mientras miraba los ojos de Edward y él miraba los míos.

Tenía 8 años y Edward 16, él se ofreció a vigilarnos Rose, Alice y a mi en la feria de la escuela mientras su padre y la mamá de Rose que era viuda iban y se desaparecían por ahí. Edward no le molestaba mientras fuera algo para protegerme, pero detestaba a Rose desde entonces. Yo no quería salirme de los carritos chocones aunque siempre terminaba al último. Al final rogué por una vuelta más y Edward aceptó, desde entonces no me podía negar nada. Renuente me dejó subir mientras Rose y Alice comían dulces. En la última vuelta mi suéter se enredó con uno de las agarraderas del carrito e hizo que el carrito se volteara dejando mi brazo aplastado bajo la pista y el carrito. Por suerte Carlisle y la Sra. Hale iban saliendo de su escapada y lograron rescatarme, el Dr. Carlisle examinó mi brazo y dijo

-Necesitará suturas- Edward asintió y caminó hacia mi, tomando mi brazo y murmurando ligeramente "cuidar a Bella es un trabajo de tiempo completo, suturas, suturas, suturas, siempre se las maneja para necesitar suturas"

-¡Ey!, si tanto te molesta cuidarme no lo tienes que hacer Edward, ¡ni que fueras mi hermano mayor!- Edward volteó y me miró.

-¡SOY tu hermano mayor Bella, acostúmbrate!-

Y en efecto esas palabras se quedaron grabadas en mi mente, para nunca dejar de repetirse como un mantra terrible que maldijo mi vida desde entonces.

Parecía que habían pasado minutos pero sólo nos miramos unos segundos Edward y yo, la electricidad de su toque y el recuerdo de ese día me hicieron suspirar.

-Fuiste muy insistente en que tú eras mi protector, y yo estaba encantada, siempre te admiré y estaba orgullosa de llamarte que eras mi hermano-

-Si lo sé-

-¿Lo sabes he?-

-Una vez te escuché hablando con Alice, decías que nadie tenía un hermano mayor tan guapo como yo- Dijo Edward riéndose. Yo golpeé su brazo fuertemente.

-¡Edward!, ¡¿porqué estabas escuchando mis conversaciones?¡, espera ¿qué edad tenía y porqué no me habías dicho eso?- Edward seguía riéndose, luego su cara se suavizo y tocó mi mejilla.

-Oh Bella tendrías unos 15, y te aseguro que me hizo sentir muy feliz que siempre me presumieras, me subía el ego, además no traté de escuchar nada, fue un accidente, no te dije porque…pensé que te pondrías así y no quería que te avergonzaras-

-¡Dios, que vergüenza!, 15 años, era una loca hormonal en ese entonces, aparte siempre has sabido que eres un chico lindo Edward, eres más que lindo eres hermoso- Edward se sonrojó. ¡Wow! ¿Realmente dije eso?, soy una estúpida, estúpida, estúpida. Aclaré mi garganta y decidí levantarme para evitar que salieran más estupideces de mi boca, me acerqué a la ventana para ver el terminar del atardecer. Al parecer mis planes no salieron como quería porque Edward se paró y se puso detrás de mí con su cabeza en mi hombro.

-El atardecer es mi parte favorita del día- Dijo Edward en mi oreja, mi piel se enchinó y sentí que mi corazón se iba a salir, traté de moverme pero no pude, simplemente era un momento que iba directo a mi colección "Cosas que te gustan recordar de Edward cuando piensas en cosas obscenas y haces cosas obscenas", soy una pervertida lo sé.

-Si la mía también- Dije apenas audible, sorprendida de cómo había podido formar una oración más o menos razonable.

-¿Bella?-

-Hmmm-

-¿De qué depende de que te quedes?- Su cabeza aún en mi hombro y por si fuera más difícil aún la situación, su aliento me pegaba directamente en mi nariz imaginándome si esos labios estuvieran en los míos como sentiría su aroma cerca de mi... Okay esto no estaba llevando a nada bueno, así que me moví con toda la fuerza de voluntad que pude acumular y me alejé una buena distancia de él. Edward se dio la vuelta poniéndose frente a mí.

-No lo sé, supongo que…de las personas, de cómo se den las cosas, y...-

-¿Y?, eso es muy ambiguo Bella. ¿Depende de Jacob?- Preguntó Edward, yo lo miré a los ojos.

-En parte, pero hay muchas…variables-

-Bella trato entenderte, en serio, pero todo lo que dices en difícil de entender y no quiero presionarte, sé que tuviste tus razones para irte, aunque nunca las confirmaste siempre he tenido una idea de la razón, sólo quiero saber si…¿te volveré a ver alguna vez?- Supuse que Edward al igual que el resto imaginaba que mi partida precipitada había sido por la ruptura con Jacob, no quise sacarlo de esa duda, no había manera que le dijera la verdadera razón.

-Edward- Dije con un suspiro.

-De todas las personas que dejé atrás eres la que más me dolió, no sé si pueda soportar no verte otros tres años, pero…-

-¿Pero?- Pero estoy enamorada de ti desde el kinder y apenas me dí cuenta pero tú no me amas y verte hacer tu vida, tener una familia me dolerá infinitamente, pensé decir eso, y era realmente lo que tenía en la punta de mi lengua pero no tuve el valor, ¿de qué servía?, sólo lo pondría incómodo y talvez nuestra relación no hubiera sido la misma, todavía no estaba lista para dejar ir a Edward.

-Nada Edward, te prometo que si regreso a Seattle, te daré mi dirección, teléfono y todo, prometo llamar y mantenerme en contacto-

-No es suficiente- Dijo Edward frustrado y mirando al piso.

-Okay prometo visitarte, talvez si regresas a Boston, aquí en Forks o puedes visitarme, talvez ¿pasar la navidad juntos?, no lo sé Edward, sólo espero que cuando formes una familia me permitas que sea la tía favorita de tus hijos- Edward frunció sus cejas y me miró extrañado.

-¿Familia?-

-Si bueno, algún día espero que formes una, que sientes cabeza y dejes de andar por ahí con todas esas zorras que tienes el mal gusto de acostarte- Edward se rió pero no era una risa verdadera.

-Si supongo…familia y todo, no todas fueron zorras Bella, algunas eran buenas chicas sólo que tú eras siempre muy protectiva conmigo y las espantabas-

-Al parecer no te he espantado la última- Edward ladeó su cabeza como los perritos que no entienden a sus amos y con ojos sorprendidos.

-¿Última?-

-Me dijo Alice que te ha visto llegando muy desarreglado y con lápiz labial- Edward se sonrojó, nunca se había sonrojado cuando lo molestaba con comentarios de su vida sexual.

-No…de…como…-Dijo Edward tartamudeando.

-Está bien Edward, prometo no espantarla, ya me rehabilite, soy una buena hermana, si ella te hace feliz entonces me es suficiente, ¿te hace feliz?-Edward miró al piso y luego a mí con ojos suplicantes.

-Si- Una simple palabra me confirmó mi peor miedo, Edward al fin había encontrado a alguien con quien estar probablemente el resto de su vida.

-Bien- Dije tratando de esbozar una sonrisa y apretando mis puños en dolor, tratando de causar un dolor físico para que se fuera el dolor de mi pecho, no funcionó.

-¿Hace mucho que están juntos?- Traté de sonar animada y filial.

-Unos meses, 5 o 6 meses más o menos-

-Oh…suena serio Edward- Dije con mi tono falsamente feliz, aún apretando mis puños, sentía que saldría sangre en cualquier momento.

-¿Cómo se llama?-

-Tania- Dijo Edward apenas audible, su voz apagada y mirando al piso, esa no era la actitud de un hombre enamorado.

-¡Ey! ¿Qué pasa? No suenas muy feliz, pensé que ella te hacía feliz-

-Lo hace, me hace feliz y creo que yo a ella-

-Entonces ¿porqué esa cara?-

-Nada, no es nada- Edward compuso su postura y me sonrió con esa sonrisa que derrite.

-Era de esperarse que Alice te fuera con el chisme- Dijo Edward con su tono más relajado.

-Si bueno, no es muy listo de tu parte presentarte en la cafetería con lápiz labial por todos lados y luciendo cabello post-coital- Edward se rió,

-Nunca te había escuchado hablar de sexo de esa manera tan libre- Me sonrojé.

-Ya no soy una virgen, tengo 20 años. No soy la niña inocente de cinco años que conociste en el hospital-

-Si lo sé, no es algo que pueda olvidar fácilmente- Dijo Edward su tono frustrado, tocándose el puente de la nariz.

-¡Oh! Es tan tierno verte actuar como el hermano celoso y protectivo, extrañaba eso- Edward me sonrió otra vez forzadamente.

-Así que ¿has conocido a chicos en Seattle?-

-Un par, pero nada serio, casi todo mi tiempo lo dediqué a la escuela y terminar mi carrera lo más pronto posible, luego entré a una agencia donde me trataban como esclava apenas si tenía tiempo para comer, mucho menos para una relación, no te preocupes, el próximo chico que conozca y salga conmigo tendrá tu aprobación primero como en los viejos tiempos- Edward asintió seriamente.

-Si, los viejos tiempos, como cuando fuiste novia de Jacob y te tenía que rescatar de esas idas en motocicletas o cuando te quisiste aventar de un acantilado para tratar de impresionarlo-

-Edward no lo hacía por Jacob, lo hacía para escapar de la presión de mi vida, de mi padre, de Jacob-

-¿De Jacob?, pensé que nunca querrías escapar de Jacob, recuerdo que todo el tiempo estabas obsesionada con él y lo que el futuro les deparaba, estabas preocupada constantemente de no terminar juntos, dijiste que lo amabas-

-Edward dije que lo amaba cuando tenía 12 y aún no éramos novios, era una idiota ideológica en ese entonces. Y te puedo asegurar que muchas veces mis arranques de locuras eran por culpa de Jacob y mi padre. Si te parecía que estaba obsesionada con Jacob era porque lo estaba pero no románticamente, estaba presionada a cumplir las expectativas de mi padre, Billy y Jacob, en ese cuento de hadas que me contaban todas las noches donde yo terminaba con Jacob felices por siempre jamás, casados con hijos, etc. Era bastante responsabilidad para una niña de 15 años. Jacob se volvió mi obsesión porque él era mi vía para complacer a mi padre, no sé si alguna vez amé a Jacob realmente-Silencio, un silencio abrumador, hasta que Edward habló.

-¡Wow!, wow Bella, ¿duraste 3 años con alguien que no sabías si amabas?, ¿no te diste cuenta antes?- Me lo dijo con tono de reproche, decidí ignorarlo porque supuse que era porque igual que todos, él imaginaba que mi mundo ideal con Jacob no era tan perfecto, suponía que se sentía traicionado.

-Si, pero tenía miedo de aceptarlo y él como dije era mi vía para complacer a Charlie, tenía miedo que si lo dejaba Charlie no me querría-

-Bella…lamento mucho que hayas tenido que pasar por eso tú sola, ¿por qué no me dijiste?-

-No sé pensé que al igual que los demás te sentirías decepcionado de mi, es decir tú tenías tu vida y yo la mía, no era como que pudieras ayudarme en ese problema-

-Pero era, es mi deber protegerte, protegerte contra ti misma también cuenta como protegerte- Sonreí a Edward y toqué su brazo.

-Si, talvez si te hubiera dicho pero…-Pero tendría que decirte que era a ti al que siempre he amado y no creo que hubiera sido buena idea-…en ese momento pensé que no lo entenderías.

-Entonces déjame entender, ¿nunca realmente estuviste enamorada de Jacob?-

-Bueno, lo quiero, y puedo decir que en algún tiempo pensé que lo amaba cuando era una adolescente, cuando lo idealizaba, pero luego me dí cuenta que no compartíamos nada en gustos o formas de pensar. Él quería quedarse toda su vida en Forks y yo quería largarme de aquí y estudiar en Seattle, Jacob quería casarse cuando yo cumpliera 18 y la idea me aterraba, pero no…realmente nunca amé a Jacob Black, sólo fue una ilusión que creé para sentirme menos mal por estar con él.

-¿Entonces no te fuiste de Forks por Jacob?-

-¿Sabes?, todo mundo asume eso, que es por mi corazón partido- Mierda que estoy haciendo, no puedo decirle la verdad

-¿Y no lo fue?-Preguntó Edward.

-No por Jacob, no- Edward me miró extrañamente.

-¿Por quién entonces?- Si decía la verdad, si decía la punta del iceberg de la verdad todo saldría a la luz y no podía darme ese lujo sin descubrir algunas cosas primero.

-Por mi misma, yo quebré mi propio corazón al dárselo a la persona equivocada, y…las circunstancias me acorralaron de tal forma que no tuve más remedio que irme-

-Bella sigues hablando ambiguamente, y hablas de circunstancias, ¿cuáles circunstancias?-

-El rompimiento con Jake que aunque no lo amaba, fue devastador para mi, porque pensé que me amaba, y pues…lo de Victoria… es decir una parte de mi estaba feliz por tener una excusa y terminar con Jake y otra tenía miedo de lo que mi padre pensaría, aparte me habían aceptado en la Universidad de Seattle, con beca completa, decidí irme así porque no quería despedidas y estaba decepcionada de mi misma y asustada- Mentí y mentí y volví a mentirle a Edward, sólo esperaba que si algún día se sabía la verdad, me perdonara, al igual que Jake, mi padre, Rosalie, Alice y todos los demás.

-Es decir en parte si fue por Jacob-Concluyó Edward.

-Fue la gota que derramó el vaso, fueron unas series de circunstancias que me hicieron que tuviera pánico y huir-

-Pero ¿porqué no tener contacto?, sé que no estaba en Forks cuando te fuiste pero…pudiste haber hablado, escrito. Cuando pasó una semana sin saber de ti, llamé a Alice y ella sólo dijo que te habías adelantado a Seattle, tu padre dijo lo mismo, que te fuiste dejando una nota atrás, que habías roto con Jacob cosa que ya sabía, porque me lo habías dicho cuando había venido de visita esa semana y vinimos aquí. Pero es todo, luego un mes, luego dos y luego tres meses sin saber nada de ti…pensé lo peor. Y…-

-¿Y?- Estas medias oraciones eran algo muy común de nosotros, que era gracioso hasta cierto punto.

-Te busqué Bella, no podía funcionar sabiendo que estabas sola y nadie sabía de ti, entiendo que Charle como el padre desobligado que es nunca se preocupó realmente por ti, pero ¿Alice y Rosalie o tan siquiera Jacob?, no entendía como es que nunca se preocuparon lo suficiente para buscarte.

-¿Trataste de buscarme Edward?- Dije sorprendida.

-No traté, tuve éxito- Mis ojos abiertos en su totalidad, mi boca abierta y mi pulso tambaleante.

-¿Cómo, cuándo, porqué no me dijiste nada, porqué no te me acercaste?-

-Fue poco después de 3 meses de no saber de ti, no puedo creer que haya esperado tanto para empezar a buscarte, contraté a un detective privado. No fue difícil estando matriculada en la universidad con tu nombre verdadero, luego el detective encontró tu dirección y me la dio, te vi un día ir a la universidad, te veías feliz y tranquila, siempre te veía ocupada. Una vez que me dí cuenta que estabas bien dejé de seguirte y…No quise contactarte porque por sea cual sea la razón de tú falta de aproximación a la gente que conocías, tenía que respetarla, y te veías feliz, no quería arruinar tu modo buscándote. Si no nos contactaste era porque no querías ser localizada y no quise presionarte.-Era una de las razones por las que amaba a Edward, él siempre me dio mi espacio y me entendió, pero probablemente si se hubiera acercado en ese entonces no me hubiera molestado, todo lo contrario.

-Creo que… creo que si te hubieras aparecido me hubieras hecho muy feliz-

-¿Si?- Dijo con una sonrisa.

-Si Edward, ya te dije que de todas las personas que dejé atrás tú fuiste el que más me dolió, por supuesto que me hubieras hecho muy feliz…-En ese momento el celular de Edward sonó. Edward tomó su teléfono y lo miró frunciendo la boca.

-Tengo que tomar esta llamada, ¿me disculpas?-Asentí y vi a Edward abrir la puerta y salir hacia el bosque.

Mientras él hablaba por teléfono, me puse a pensar en esta nueva revelación. Todas las personas que conocí y decían amarme sólo Edward fue el que realmente me buscó, fue el único en preocuparse por mi realmente, ni siquiera mi propio padre lo hizo siendo policía, era como si sólo tuviera a Edward en este mundo y ahora ni siquiera a él, porque ahora estaba con alguien y él sería de alguien, pertenecería a alguien. Estaba sola, nunca me sentí más sola que aquí sentada en esta cabaña, ni siquiera cuando salí de Forks esa fatídica noche.

Pude alcanzar a escuchar unas cuantas palabras que Edward decía al teléfono "…yo también…no tardaré…te veré esta noche…no nada importante…quiero que la conozcas…estoy seguro que se llevarán bien..". Mierda estaba hablando con Tania su aparente novia, y quería que la conociera. Edward parecía contento cuando hablaba con ella, lo espié por la ventana y pude ver su cara relajarse y sonreír. Si, estaba sola y ahora ni a Edward tenía. Eventualmente Edward terminó la llamada que no duró tanto, unos 5 minutos.

-Listo- Dijo Edward.

-Hablabas con tu novia Tania- Dije tratando de molestarlo con mi tono infantil.

-Si, quiere conocerte le he platicado mucho de ti- Ahí van mis uñas a mis puños nuevamente, tenía que aprender a controlar mis celos y mi enojo. Edward eventualmente tendría que tener una vida y no podía reaccionar así cada vez que el pobre hombre fuera feliz.

-Claro, yo también quiero conocerla, prometo ser buena- Dije cruzando mi dedo por mi corazón.

-Creo que la oportunidad perfecta será el viernes, Rosalie contrató la cafetería para celebrar el cumpleaños de Jasper, al parecer regresó de Irak y Rosalie quiere que se sienta como en casa, ¿vas a ir?-

-Creo que si, suena bien-

Edward y yo seguimos platicando de temas triviales y de lo que había hecho en Boston, como se las estaba manejando con la cafetería y yo lo regañe por su hipocresía al comprar una moto cuando el explícitamente me dijo que era mejor ponerse un arma en la sien y dispararse que subirse a una motocicleta.

-Yo si tengo coordinación Bella, a diferencia tuya, recuerda la cicatriz de los carritos chocones- Edward volvió a tocar mi brazo y los dos nos volvimos a mirar. Edward aclaró la garganta.

-Ya es tarde, no quiero que manejes de noche, tu auto parece estar en buenas condiciones pero nunca se sabe- Sólo volteé mis ojos a su ridícula forma de protegerme de hasta la oscuridad.

-Esta bien Edward, de todos modos tengo que dormir, no pasé una buena noche con todo lo de Jacob y eso-

-¿Bella…? hablando de eso, ¿le piensas decir que…nunca lo amaste?- Su voz era restringida y seria.

-No creo que sea buena idea Edward, no quiero romper su corazón, él dice que si me ama, y yo…no puedo hacerle eso, talvez no lo ame pero lo quiero y no deseo hacerle daño-

-Pero Bella...-

-Edward, en verdad es algo que puedo manejar, no te preocupes- Le dí una sonrisa para asegurarle que podía manejar esta situación. Edward no dijo nada.

Ambos salimos Edward me montó en su moto y me dejó en mi auto.

-Te veo el viernes, no faltes- Genial ahora tenía una cita para torturarme y no podía decir que no.

-No faltaré-

Bueno si hoy es martes eso me da 3 días para prepararme para el peor día de mi vida, bueno el segundo ¿o primero?, nah, el segundo, seguro no será tan malo como el día que me fui en Forks. ¿Qué tan terrible puede ser conocer la novia formal de el amor de tu vida?..

*Los carritos chocones aquí en México son esos que ves en las ferias donde hay una pista con carritos que puedes manejar en un circuito y al mismo tiempo que otros, como es una pista muy pequeña regularmente terminas chocando con otro carrito. He ido a ferias en EUA y sé de primera mano que no es algo extraño si llegase un circo o feria a un pueblo Americano. Generalmente les ponen nombres como Go Karts o Crashing Karts.