El miércoles comenzaba para las Berry Fabray, las pequeñas tuvieron que recibir una charla de porque no es bueno excederse con la comida. Sus madres les dejaron claro que no estaban molestas por lo que las niñas se quedaron más tranquilas.
Me: Casi lo arruinan – les dijo molesta – Y nos vomitaron a mami y a mí – tenía el ceño fruncido
B: Lo siento, Mel
Me: No aguantan nada
Mi: Basta, esa idea loca fue tuyo
Me: Y la gane – sonrió con superioridad
B: No se harán más competencias de comer – la mayor asintió y de acuerdo. Melissa rodo los ojos, pero acepto
Mi: Propongo algo – sus hermanas la miraron – Hornearemos galletas
Me: ¡Comida! – festejo
Mi: Serán para mama y mami, la que haga las más ricas gana el día de hoy
Las otras dos asintieron y salieron de la habitación cuando escucharon el grito de su mama diciendo que se hacía tarde
R: Niñas, estaré en el estudio ensayando – le dijo a sus hijas que estaban en el salón de juegos, beso a sus niñas y salió
Mi: Es nuestro momento – las tres salieron directo a la cocina
B: Harina – Melissa mostraba la harina – mantequilla – miranda señalaba – Azúcar – melissa repetía la acción – Huevo – la pelinegra rodo los ojos y estuvo tentada a tirarle el huevo a su hermana por la tonta lista que se empeño en hacer, pero se controlo y los mostro, Beth podía ser muy molesta – vainilla, canela, nueces, chocolate…
Mi: Si, tenemos todo, Bethany – la rubia frunció el ceño ante el nombre – Comencemos… y Melissa, no te comas la masa de las galletas o terminaras peor que nosotras ayer – la otra asintió y comenzaron a preparar todo
R: Niñaaas – entraba a la habitación, pero no las encontró – Niñas – volvió a llamar. Bajo las escaleras y escucho algunas quejas de parte de su hija rubia
B: Melissa – se quejaba
Me: No seas llorona – le decía burlona
Rachel entro a la cocina y se encontró con sus hijas cocinando
R: ¿Qué están haciendo? – las niñas se asuntaron, tanto que Melissa termino lanzándole harina en la cara a su madre - ¡Melissa!
Me: Lo siento, mami. Me asustaste – se disculpo
R: ¿Qué hacen?
B: Horneamos galletas – dijo con esa sonrisa que mataba a Rachel
R: ¿Puedo probar? – las tres asintieron y Rachel se acercó al tazón de su hija menor, metió el dedo para agarrar un poco de mezcla, se lo llevo a la poca y arrugo la cara.
Su hija menor la mirada expectante
Me: ¿Qué te pareció? – la cambio por una sonrisa
R: Deliciosa – mintió, la verdad es que no sabía lo que había comido
B: Ahora yo – puso su tazón frente a su madre – metió el dedo y se lo llevo a la boca - ¿Qué tal?
R: Delicioso – volvió a mentir – estaba muy dulce, pero le ayudo a pasar el mal sabor de la primera mezcla
Mi: Mi turno – Rachel repitió la acción - ¿Y?
R: Delicioso – volvió mentir, estaban saladas, pero no podía decirles lo mal que sabían.
De repente un olor llego a sus fosas nasales
R: ¿Qué huele así? – las niñas la miraron extrañadas – como a quemado. Inmediatamente voltearon hacia el horno donde salía humo – OH DIOS MIO – corrió a apagar el horno
Mi: Están arruinadas – dijo triste. Rachel agradeció internamente, aunque se sintió mal por sus niñas
R: Podemos hacer más, pero esta vez yo les ayudare
B: ¿En serio? – pregunto contenta, amaba hacer cosas con su madre
R: Claro, cariño
Me: Comida – festejo
Las niñas estaban en el cuarto de Melissa después de comer galletas con leche y ver una película con sus madres.
B: Las galletas quedaron arruinadas por lo que no habrá punto para ninguna
Me: Por mi está bien, total llevo la delantera – sonrió y se acostó en su cama y su bolso cayó al suelo
Beth lo recogió y de el salieron varios trozos de pizza
B: ¿Qué es esto? – pregunto con el ceño fruncido
Melissa y Miranda la miraron y la más pequeña abrió los ojos sorprendida
Me: Algo que no debían ver – susurro
B: Hiciste trampa
Mi: Melissa, es un juego limpio
Me: ¿Pensaban que iba a comerme una pizza de ese tamaño yo sola? – Decía incrédula – yo mas chiquita que ustedes – las otras dos rodaron los ojos
Mi: Pierdes el punto
B: Deberíamos quitarles todos los puntos
Mi: El otro lo gano de forma justa – le dijo a Beth – así que todas vamos empatadas
Miércoles: Miranda: 1 – Beth: 1 – Melissa: 1
El jueves las niñas no tenían actividades por lo que después del colegio se fueron directo a sus casas. Pasarían la tarde con Quinn ya que Rachel tenía que trabajar
B: Propongo un desfile para mama, las mejor será la pagadora
Me: ¿Qué modelaremos?
B: La ropa que nos trajo mama de Milán
Mi: Tu eres buena en eso nosotras no
B: Ustedes han propuesto las otras actividades, me toca a mí
Mi: Esta bien, pero hablaremos con mama primero si acepta lo hacemos, sino buscamos otra cosa
Quinn no se negó a la petición de sus hijas, no todos los días tenía ese privilegio.
La primera fue Melissa caminaba por la pasarela bástate animada con una sonrisa brincando y divirtiéndose. Miranda fue la siguiente y un poco más seria pero con una mirada bastante sensual para tener doce años. La última fue Beth que como siempre se comió la pasarela dejando con el ceño fruncido a sus hermanas que sabían habían perdido.
Jueves: Miranda: 1 – Beth: 2 – Melissa: 1
El viernes después del colegio y sus actividades las Berry Fabray se encontraban en su casa con sus madres
Me: Quiero ver una película – dijo mientras cenaban
B: Melissa, tenemos cosas que hacer – le abría y cerraba los ojos
R: ¿Qué cosas?
Mi-B: Nada
Q: ¿Qué ocultan?
Mi-B: Nada
R: Claro que ocultan algo
Me: Nada, mama – le batió sus pestañas a la rubia, Beth y Miranda le sonrieron y miraron fijamente a Rachel y ambas cayeron en el encanto de sus pequeñas.
R: Les creo – dijo suspirando y Quinn asintió – Mientras ustedes hacen sus cosas mama y yo haremos las nuestras – le guiño un ojo a su mujer que sonrió contenta
Las niñas se fueron a salón de baile donde ensayaba Miranda
Mi: Bailaremos – dijo con una sonrisa – Haremos la coreografía que me dejo mi profesor de danza, a la que le salga mejor gana el punto del día de hoy
B: vamos a perder – se lamento
Como era de esperarse Miranda venció a sus hermanas con sus limpios y perfectos movimientos.
Viernes: Miranda: 2 – Beth: 2 – Melissa: 1
El sábado muy temprano en la mañana Melissa se fue a su zona de entrenamiento, la que usaba cuando estaba aburrida y quería hacer ejercicio.
Rachel salió de su habitación en ropa interior pensando que aun sus hijas estaban dormidas, poco y nada había dormido, las esposas habían tenido una buena noche. La morena iba por un vaso de agua para su mujer y luego podrían seguir con lo suyo.
Me: Hola, mami – saludo una animada morenita mientras desayunaba cereales
R: ¡Melissa! – Se sorprendió - ¿Qué haces despierta?
Me: Entrenare un poco – se metió otra cucharada a la boca - ¿quieres? – ofreció y su madre negó
R: No, gracias –
Me: ¿Y mama?
R: Durmiendo – la niña asintió y siguió comiendo
Escucho unos pasos y lo próximo que sintió fue unos brazos en su cintura y un mordisco en el hombro
Q: ¿Por qué tardas tanto? – pregunto sin percatarse de la presencia de su hija menor
R: Quinn – le susurro mirando de reojo a su hija
Me: Hola, mama – saludo alegre
Q: ¡Melissa! – Se cubrió con el cuerpo de su mujer ya que estaba desnuda - ¿Qué haces despierta?
Me: ¿Están jugando a la casita? – Pregunto - ¿Puedo jugar?
R-Q: NO – respondieron rápidamente y la niña puso cara de tristeza
Q: ¿Qué haces despierta?
Me: Tengo una sorpresa para Mimi y Beth
R: ¿Qué es? – se intereso
Me: Una competencia con mi pista de obstáculos
Q: Espero se diviertan, pero con cuidado
R: Iré a cambiarme, quiero ver eso
Q: ¡Rachel! – La morena la miro – tenemos asuntos, ¿recuerdas? – hablaba entre dientes
R: Pero yo quiero verlas – la rubia rodo los ojos – Podemos continuar más tarde
Me: Por favor, mama – batió sus pestañas y Quinn termino accediendo
Q: Muy bien, despierta a tus hermanas – dijo resignada
Rachel y Melissa celebraron, la más pequeña fue en busca de sus hermanas y las otras dos de regreso a su habitación.
Mi: No se si pueda hacer esto
B: Pensé que yo era la cobarde – la molesto
Mi: No soy cobarde, solo… lo veo peligroso. Si el sr. Silvina se entera me matara - hablaba de su profesor de danza
Me: ¿Lo harán o no? – Pregunto cruzada de brazos – Están esperando – señalaba a sus madres que estaban sentadas con sus lentes de sol esperando por sus hijas
B: Yo lo hare, pero Mimi es una miedosa
Mi: No es cierto – se defendió – estoy dentro
Me: La que llegue a la meta primero gana – las otras dos asintieron
La pista de entrenamiento consistía en subir un muro con ayuda de una cuerda, saltar algunos neumáticos, arrastrarse bajo unas sogas muy bajitas, pasar unos muros en forma de zigzag, subir una escalera de sogas para agarrar otra como especie de liana y saltar a otro la lado donde las esperarías unas bicicletas con las que se trasladaran al siguiente obstáculo, pero antes tendrán que encontrar las llaves de los candados en un recipiente con harina usando sus bocas, el próximo será atravesar unos aros sin tocarlos, encestar los balones en el aro de baloncesto y finalmente correr hasta la meta donde las esperarían sus madres y tendrían que hacer algunos ejercicios antes de poner fin a la carrera.
R: Suerte, mis amores – les dijo dándoles un beso a cada una – No hagan trampa
Q: 1… 2… 3 ¡FUERA! – grito emocionada
R: A CENAR – llamo a sus pequeñas
A pasos lentos las pequeñas llegaron al comedor donde las esperaban sus madres
B: Auch, auch, auch – se quejaba sentándose
Miranda venían cojeando y también adolorida. Melissa en cambio venia algo más tranquila, pero con una venda en su mano derecha.
Mi: No puedo bailar – dijo al borde de las lágrimas, otra vez
R: El medio dijo que con unas semanas de reposo estarás como nueva
Mi: Mi recital – sus brazos sobre la mesa y enterró la cabeza
B: Yo no puedo moverme bien… auch, auch – se quejaba
Me: Yo tenía un torneo de tenis al que no podre ir – dijo lloriqueando – Y todo por tu culpa – miro a su hermana mayor
Mi: Me iba a caer
Me: NOS CAIMOS LAS DOS – se quejo – por lo menos les gane – saco la lengua a sus hermanas
Q: ¡Niñas! – regaño
B: Auch, auch, auch – se volvía a quejar
Viernes: Miranda: 2 – Beth: 2 – Melissa: 2
Las pequeñas estaban en la habitación de su hermana mayor para que esta no caminara tanto
B: Renuncio a la competencia – dijo tirándose a la cama – auch, auch, auch
Mi: Yo igual, sé que soy la mejor en lo que hago, en la escuela y también sé que hay otras personas mejores que yo en otras cosas, con dar todo de mi me conformo
Me: SIIIII – celebrara – GANE, SOY LA MEJOR BERRY FABRAY – daba saltitos de alegría
Mi-B: Melissa – la pequeña rodo los ojos
Me: También renuncio, todas somos las mejores, blablabla – dijo con fastidio, pero internamente sabia que ella era la mejor
Quinn y Rachel estaban en su habitación besándose apasionadamente
Q: Lo prometido es deuda – dijo entre beso mientras le sacaba la camiseta a su esposa y se sacaba la suya. Comenzó a besar toda la piel expuesta, saco el sujetador y seguía bajando.
Rachel suspiraba y gemía al sentir los mordiscos de su mujer en algunas partes de su cuerpo, quería que llegara más abajo y acabar con su sufrimiento, pero ella era un poco masoquista, asi que aguantaría con gusto.
Q: Amo tus piernas – las tocaba y rasguñaba – en realidad amo todo de ti
R: Mmm – cerraba los ojos – ¡Quinn! – se quejo al perder el contacto con su esposa. Abrió los ojos y se la encontró sacándose la ropa, ella no perdió tiempo y se saco lo que quedaba de la suya también.
Quinn se colocó sobre Rachel y volvieron a conectar sus labios dejando que la descarga eléctrica de siempre las recorriera de pies a cabeza.
Q: Te amo – besando su cuello – Mucho
R: Mucho, mucho – completaba en forma de respuesta
Me: Mamis – se abría la puerta despacito.
Quinn brinco del cuerpo de Rachel, pero se impulso mucho porque cayo directo al suelo trayendo con ella la sabana que las medio cubría, dejando a su esposa totalmente expuesta
Q: Mierda – se quejo
R: Quinn – se asomó a ver si el amor de su vida estaba bien
B: Mamis – se abrió mas la puerta y Rachel brinco y cayó sobre su mujer - ¿Dónde están? – entraban las pequeñas
Q: Aquí abajo – cubría su cuerpo y el de su mujer con la sabana
Me: ¿Qué hacen ahí? –
R-Q: Buscando algo/ Me caí
Me: ¿Qué?
R-Q: Me caí/ Buscando algo – se miraron
B: Mínimo ponerse de acuerdo para respondernos, ¿no? – Dijo molesta y se cruzo de brazos – auch, auch, auch
R: Ya, ya – salió de su escondite después de ponerse sus bragas y la camiseta- ¿Qué pasa?
Me: Queremos dormir con ustedes
R: ¿Hoy? – amaba sus hijas, pero necesitaba que su mujer terminara lo que había empezado
Mi: Por favor, mami. Auch, auch, auch – llegaba cojeando a la habitación
Q: Claro que si, princesas – la rubia se vengaría de su mujer, nadie la dejaba con las ganas – duerman aquí en medio de su mami y yo – dijo con una sonrisa
Las niñas después de varias quejas de dolor se acomodaron perfectamente en la cama. Quinn abrazo a su hija mejor, mientras Rachel abrazaba a sus hijas más grande y entre las dos abrazaban a su hija del medio.
Jamás le negaría a sus hijas dormir con ellas después de todo son sus niñas favoritas.
Aqui la continuacion.
Estoy completamente sorprendida por la noticia de Cory, pero así es la vida y no podemos hacer nada para cambiar eso :/ Solo espero que el este en un lugar mejor y sus seres queridos puedan llevar todo esto de la mejor forma.
