Los personajes son propiedad de S. Meyer. La trama es de mi autoría.


"Me digo a mi misma que tú no significas nada,

y lo que tenemos lo puedo manejar

pero cuando no estás aquí

yo simplemente me derrumbo.

Dije que no me importaba si te alejabas

pero cada vez que estas por aquí,

te estoy pidiendo que te quedes.

Solo el amor puede herir de esta manera".

Only Love Can Hurt Like This- Paloma Faith.

Solo el amor duele así.

Me inclino ligeramente pasando el cojín a mi lado al mismo tiempo que subo las piernas al sofá para acomodarme mejor. Se viene la mejor parte y no quiero perdérmela. El hombre de la espesa barba mira a sus pies pareciendo arrepentido, toma un respiro y mira a la mujer imperturbable del vestido rojo, quien espera paciente sentada en la banca del parque. Una alarma suena en mi cabeza al tanto que mi corazón se encoje al escuchar segundos después su declaración.

Si hay algo que pueda decir o hacer para deshacer lo que nos hice…

A continuación el teléfono suena, pego un brinco y casi hago una rabieta porque me han interrumpido en el mejor momento. Asi que sin ningún ánimo, tomó la llamada sin detenerme a mirar la pantalla.

¡Bella!, ¿me escuchas? —frunzo el ceño y alejo la bocina de mi oído ante el grito de Rosalie.

—¿Qué pasa? —contesto sin desviar la vista de la pantalla del televisor.

Emmett… pasaremos… ahorita —su voz se corta a mitad de cada frase y lo único que alcanzo a oír es la estridente música al fondo.

—Rose, no te entiendo —suelta una maldición, luego alcanzo a percibir el sonido de unos tacones contra el piso y enseguida la música se escucha más lejana.

Estamos en el Lotus —ahora su voz se oye claramente.

—¿Y…?

¿Qué carajo estás haciendo?... espera, ¿estas usando por fin mi regalo? —hago una mueca de disgusto cuando decide mencionar lo del consolador que me obsequio en mi cumpleaños número dieciocho.

—Juzgo los dotes actorales de Adam Levine, de hecho —puntualizo y esbozo una sonrisa cuando Keira menciona que prácticamente estaba intentando mandarlo a la mierda.

¿Estas viendo esa cursilería otra vez?... ¿En pleno Halloween?... por el amor de Dios, Bella. ¡Tienes treinta años!

—Veintinueve —rápidamente aclaró.

¡Como sea!, Emmett y yo pasaremos por ti en treinta minutos.

—Gracias pero no gracias. Estoy muy cómoda en el sofá de mi casa y no planeo moverme de aquí.

Déjate de pretextos. Más vale que estés lista. Créeme, te conviene. Chao. —cuelga y yo me quedo estupefacta mirando el móvil, sabiendo que no tengo otra alternativa. Rosalie es capaz de subir al departamento para buscarme la ropa, vestirme ella misma y llevarme de la mano hasta el auto con tal de lograr su objetivo.

Por lo que apago el reproductor de blu-ray y el televisor con desgana y me dirijo a la recamara en busca de ropa. Me decido por el vestido negro de escote redondo, a juego con unas medias del mismo color y unos botines. Aprovechando que mi cabello ya está completamente seco, me aventuro a alaciarlo por primera vez, ignorando las voces en mi cabeza preguntando qué dirá Edward cuando me vea. Finalmente aplico una ligera base a mis rostro, rubor, remarco las pestañas con el rímel y termino haciendo el smokey eyes en tono vino sobre mis parpados.

¡Bendito maquillaje!

Quince minutos después escucho el estridente sonido del claxon, tomo la cartera de terciopelo, me pongo la chaqueta de cuero y luego de echar un vistazo a mí alrededor para verificar que nada se me olvida, salgo del departamento sin esperar la noche que se avecina.

..

—¿Porque no esperaron en el Lotus, en vez de venir por mí? —inquiero una vez que me acomodo en el asiento trasero de la camioneta.

—Te conocemos bastante bien para saber que nunca llegarías. —frunzo el ceño ante la declaración de Emmett al volante.

—Además, nuestro destino no es el Lotus…— me vuelvo con desconcierto a la mujer del vestido ceñido y cabellera rubia, quien sonríe ampliamente. Estoy a punto de replicar cuando se adelanta: — ¡Es una sorpresa!

Me cruzo de brazos al tanto que un atisbo de ansiedad amenaza con instalarse en mi cuerpo y asi mismo es como todo el camino no dejo de preguntarme lo que este par trama, pero entonces caigo en cuenta que se trata de Halloween y ambos son capaces de hacer cualquier cosa tomando como excusa la fecha.

—Hemos llegado —minutos después escucho la voz del moreno. Seguidamente, saca algo de la guantera, le tiende el objeto a Rosalie y, cuando vislumbro sus manos atando un nudo sobre su cabeza me doy cuenta que se tratan de antifaces.

—¿Qué carajo…? —inquiero volviendo la vista fuera de la ventana. Hemos aparcado frente a un edificio de ladrillo repleto de ventanas de marcos negros que por instante me parece familiar. Hasta que termino topándome con el puente vehicular a la derecha y en ese momento, al unir las piezas siento como si un balde de agua helada cayera sobre mí—. ¡No!, ¡De ninguna manera! —abro la puerta y rápidamente bajo de la camioneta— ¡Me niego a entrar ahí!

—Bella, relájate. No podrá reconocerte con esto —Rosalie me tiende un antifaz de encaje.

—¿En serio crees que con eso pasare desapercibida? —sollozo poniéndome en jarras.

—No somos los únicos invitados, asi que dudo que puedas topártelo —aclara Emmett y hasta entonces noto que trae puesto un atuendo a lo Van Helsing, con la gabardina de cuero incluida.

—¡Justo por eso no quiero entrar!... yo no fui invitada.

—Aunque no lo creas, de alguna forma nos lo sugirió...—la miro atónita sin poder creer realmente lo que me está diciendo— Y no tienes por qué preocuparte, Emmett y yo estaremos de tu lado —termina poniéndome el antifaz y no me queda de otra más que tomar una fuerte bocanada de aire.

—Señoritas…—Emmett nos ofrece su brazo a cada una y asi es como entramos al departamento, por mi parte con los nervios a flor de piel y el corazón latiendo desbocadamente.

Mierda.

Exclamo al ser la tercera vez que me golpeo la pierna con la orilla de las sillas. Estoy cerca de la cocina, lo más alejada de él pero entre la bola de personas buscando pasar desapercibida. No dejo de moverme en mi lugar, al ritmo de la estridente música pero evitando que mi bebida se derrame sobre los vestidos de las mujeres a mi lado. Es casi media noche y he perdido la cuenta de cuantos vodkas llevo, algo de lo cual mañana me arrepentiré.

He decidido que no cometeré el mismo error de la fiesta pasada. Esta vez no seré yo quien lo busque, obviando que será más difícil porque todos llevan máscaras, me concentraré en disfrutar la noche y conocer gente nueva, que vaya me hace falta. Asi es como a mi cabeza llega la idea de mandarle un mensaje al hombre que conocí en el metro e invitarlo.

No pasa mucho tiempo para que me conteste aceptando el ofrecimiento y sin poder evitarlo esbozo una sonrisa. Misma que se difumina en el momento que levanto la vista y me encuentro con unos orbes esmeralda mirándome con seriedad.

Parpadeo, acomodando parte de mi cabello detrás del hombro. Él agacha ligeramente la cabeza, levanta su copa a modo de saludo y alcanzo a notar el esbozo de una media sonrisa detrás de su máscara blanca.

Deja de jugar.

—Bella, no vas a creer quien está aquí —Rosalie llega de la mano de Emmett sonriendo de oreja a oreja. Le doy un trago al vodka preparándome para escuchar aquello que temo y la animo a continuar con un asentimiento de cabeza—. Acaba de llegar de Australia en la mañana. Edward se enteró asi que decidió invitarlo…

Abro los ojos como platos en cuanto la escucho mencionar aquel país, mis sentidos se alertan, al tanto que lo busco entre la gente con desesperación. Sin embargo, decide aparecer detrás de Emmett, luciendo justo como lo recordaba, con su cabello rubio recogido hacia atrás, sus expresivos ojos azules mirándome con diversión, sus facciones finas y con una complexión más atlética de lo que acostumbraba.

—Jasper… —susurro estupefacta.

—Al parecer Edward no es el único que ha cambiado en mi ausencia. ¿Cómo has estado Bella? —se acerca depositando un beso sobre mi mejilla que logra estremecerme.

—¿Qué haces aquí? —lo agarro del codo para evitar que se aleje y termino acercándome para que solo él pueda oírme.

—Tranquila cariño. He venido en son de paz —alza las palmas y estoy a punto de soltarle una bofetada cuando sonríe ampliamente.

—No me digas. Lo mismo dijiste la última vez, antes de que salieras huyendo dejando las cosas peor de lo que estaban.

—Te prometo que esta vez no será asi. Por cierto, ¿cómo esta Alice?

—Déjate de jueguitos, Jasper. ¿Dime a que has venido? —inquiero enterrando los dedos en su piel, provocando que solo se remueva un poco.

—¿Todo bien chicos? —pregunta Emmett y los dos asentimos al unísono.

—Creo que quieren un minuto a solas, baby —afortunadamente Rosalie sale en mi defensa, llevándose consigo al moreno de regreso a la improvisada pista de baile.

—¿Y bien? —alzo una ceja mirando fijamente al rubio.

—Ya te lo he dicho. He venido a arreglar las cosas —logra zafarse de mi agarre para esta ocasión, ser él quien me sostenga del brazo con fuerza— ¿Acaso es miedo lo que veo en tus ojos, cariño? —detecto la ironía en su voz y no puedo evitar que me afecte.

—Déjame en paz, Hale. Te lo advierto.

Tsk, tsk, tsk —chasca la lengua, su agarre se incrementa y se acerca hasta que su rosto está a escasos centímetros del mío. Siento que he empezado a temblar al tanto que un nudo se forma en mi garganta ocasionando que también mi respiración se torne trabajosa— No puedes evitarlo, Swan —alzo la vista mirándolo desafiante, soportando su filosa mirada azul cielo.

Hasta que de un momento a otro, decide desviarla hacia la derecha. Lo sigo topándome con Edward plantado a unos pasos de nosotros, con la mano cerrada en un puño, frunce el ceño y nos mira con un deje de confusión, se detiene en nuestro agarre y mi corazón se encoje cuando noto el rencor en su expresión. Estoy a punto de decirle que no pasa nada, que es un truco lo que sus ojos miran pero recuerdo que ya no le debo ninguna explicación, asi que me suelto del agarre del rubio y doy media vuelta ignorando el par de ojos clavados en mi espalda.

Dejo la copa sobre la barra, me quito el estúpido antifaz y me dirijo hacia la salida dispuesta a irme de allí lo más rápido posible gritando en mi cabeza que después de todo había sido una pésima idea venir. No me doy cuenta de la persona frente a mí, hasta que me impacto contra su pecho.

—Cuidado, hermosa —ruedo los ojos preparándome para encarar al patán. No obstante, al levantar la vista me encuentro cara a cara con Jacob, quien me mira con un deje de preocupación— ¿Pensabas dejarme plantado?

—Jacob, ¡es un alivio encontrarte! —lo abrazo un segundo antes de encararlo nuevamente—Por favor, sácame de aquí.

Algo en mi mirada lo alerta asi que termina aceptando, tomando mi mano y llevándome consigo a las escaleras. Estando afuera bajo la luz de la lámpara, el aire se cuela entre mi piel haciendo que tirite de frio, el moreno se da cuenta y me tiende su chaqueta cubriéndome con ella. Le sonrió en agradecimiento y entonces todo a continuación sucede en cámara lenta.

Me acerco parándome de puntitas, lo rodeo del cuello y planto mis labios contra los suyos. El no tarda en responder el beso, tomándome de la cintura pegándome más a su pecho, toma el control, con sus gruesos labios abarcando mi boca arrancándome un par de suspiros. Y aunque en un principio son cálidos, no me lleva mucho tiempo darme cuenta que se siente extraño.

Abro los ojos y como si se tratase de un imán, mi vista se dirige a la entrada donde el susodicho aparece con el antifaz en la mano, su cabello esta alborotado y tiene la respiración entrecortada sin dejar en ningún momento de mirarme con añoranza. Se vuelve a mi acompañante, parpadea y regresa a mí, esta vez con un atisbo de decepción, niega con la cabeza y decide regresar adentro dejándome boquiabierta.

Jacob toma mi mano para conducirme al taxi, evitando que salga corriendo tras el cobrizo en busca de respuestas. Adentro, trata de distraerme con un segundo beso pero a pesar de que es correspondido, en mi mente no puedo dejar pasar lo acontecido y sentir una ligera esperanza.

Esta batalla no está perdida, aun.


Esa Bella no se rinde tan fácil. Por fin apareció Jasper y viene con todo.

¿Que les pareció?

Gracias Rkpattzstew y a los Guest por dejar su comentario. Me motivan a seguir esta historia, en verdad.

Nos estamos leyendo.

-Indiansummer7