Mechón 2

Su amado y torpe cabeza de Balón

Su amado y odiado... Pero amado cabeza de Balón

Se preguntó Helga si Arnold podía sentir su presencia a los tres metros que los separaban. Eran casi las nueve y media de la noche y el rubio se encontraba haciendo el último recado del día. Ya llevaba siguiéndolo por casi veinte minutos y su chico torpe no había si quiera volteado a su dirección. Eso quería decir que era muy buena espiando a la gente y se sentía orgullosa de ello.

La otra noche su amado casi la descubre

Si no fuera por su estúpida coleta y su estúpido cabello largo (que había crecido con el paso de los meses) habría pasado inadvertida y se hubiese evitado todo ese riesgo a ser descubierta. Ella disfrutaba todo esto.

Seguir a Arnold era divertido, espiarlo era emocionante.

Protegerlo, apasionante.

Pero tenía que mejorar sus tácticas, no era la primera vez que Arnold estuvo a punto de descubrirla. Pero ¿cómo? ¿Como espiarlo sin que se diese cuenta?

Ya casi habían llegado a la casa de huéspedes y Helga se escondió en el callejón que se encuentra al lado para que no la viese al abrir la puerta. Se ocultó en las sombras y disimuladamente miró un poquito, asegurándose de que no era vista por nadie. Arnold abrió la puerta y una jauría de perros, gatos, pájaros y reptiles salieron disparados de la pensión. Arnold, como ya estaba acostumbrado, se hizo a un lado para evitar ser atropellado. Después se metió, aún sin sospechar por un segundo que era vigilado.

Helga sentía que quería besarlo, pero también estrangularlo, aunque también observarlo por horas, deleitándose con su rostro... Aunque también ponerle un ojo morado.

Que cruel vida

Que destino tan tortuoso le había tocado.

Con un Arnold que podía ver y oler (si, oler también) pero no tocar.

Cuando se había confesado por primera vez Arnold se veía nervioso. Le había preguntado si todo había sido calor del momento, no, no se lo había preguntado, se lo había metido en la cabeza como si el conociese lo que ella sentía. ¿Qué le quedaba a ella? ¿Insistir?

El momento ya era lo suficientemente bochornoso como para decir alguna otra cosa. Tuvo que aceptarlo pues si él había actuado así con una confesión tan contundente y clara ¿Qué caso tenía seguir insistiendo?

Arnoldo lo había negado como si supiera, como si supiera que lo que ella sentía hacia él no era amor. ¿Quién se creía ese Cabeza de Estropajo? Decidió dejar las cosas así, pero no se iba a rendir tan fácil.

Aunque ganas no le faltaban.

Pero sabía que iba a ser imposible dejar de amarlo de la noche a la mañana. Ya se había gastado su pócima del desamor y no tenía dinero.

Además, Phoebe decía que solo era jugo de uva

Se mordió el labio inferior y dio un paso atrás, pero se tropezó con un cuerpo y cayeron de bruces al suelo.

― ¡Brainy!— le gruñó la rubia. Bueno, si iba a ser la mejor espía, tenía que encontrar la manera de despistar a ese chico.

― Ehg... uhg...— fue todo lo que salió de su boca antes de que la chica le diera un puñetazo a la cara. Volvió a caer, pero esta vez desmayado.

Un problema menos, ahora tenía que proseguir con lo que estaba haciendo. Se levantó del suelo y caminó más, adentrándose un poco más a la oscuridad del callejón. Pero paró en seco.

Se mordió el labio.

Estúpido Brainy, pensó antes de regresar y moverlo del suelo en donde había quedado. Lo agarró y lo sentó atrás de uno de los cubos de basura. Eso evitaría que lo mease un perro o algo así. Aunque se lo habría ganado.

Suspiró y siguió su camino por el callejón. Caminó tentando la pared, y cuando encontró un tubo metálico supo que había llegado.

Empezó a subir por las escaleras de emergencia. Era una tarea difícil, y, sobre todo, si se le ocurría mirar abajo el vértigo podría ser su peor enemigo. Tenía que escalar casi seis pisos para poder llegar hasta la azotea y tratar de no sentir el miedo que amenazaba con hacerla mirar abajo.

Después de varios minutos de escalar, llegó al fin a su destino y se sintió aliviada. Ahora todo era más fácil.

Se acercó al tragaluz de la habitación de su amado y lo observó recostado sobre su cama con los cascos puestos totalmente ignorante a lo que pasaba a su alrededor. Una sonrisa boba se le formó en los labios. Siempre hacía eso antes de dormir, era como su ritual.

Pero al parecer ese día estaba cansado porque apagó su reproductor de casete y se quitó los cascos despreocupado.

Helga frunció el ceño, pendiente a lo que estaba haciendo. Metió la mano y sacó su relicario. El metal estaba tibio y sentía que le cantaba en respuesta, dándole la bienvenida otra vez, agradeciéndole su atención.

Arnold se acercó a su cómoda y sacó su pijama.

Ohhh...

A pesar de solo tener casi once años, la idea de tener a su amado desnudo hizo que se le acelerara el corazón.

Arnold se sacó el suéter verde y después se desabotonó la camisa roja que le quedaba grande. Helga se mordió el labio y sus mejillas se le pusieron de un rojo intenso.

Cuando las manos de su amado se aproximaron al cierre de su pantalón Helga se llevó las manos a la cara, se sintió caliente hasta las orejas y parte del cuello. Pero después abrió un dedo para tener un hoyo libre que le facilitaba la visibilidad.

Cuando Arnold se quitó los pantalones Helga se fue de lado, dejándose caer a pies del tragaluz

Aún tenía las manos puestas en su cara cuando pensó intensamente que era una chica mala, una chica mala y muy débil.

Arnold era hermoso, sencillamente hermoso.

Él era el pecado y ella era la carne.

Tenían que estar juntos para sucumbir ese peligroso baile, ese peligroso gozo que estaba empezando a gustarle

Cuando Helga llegó a casa se sentía flotar en una nube de felicidad y éxtasis, una profunda calma se le había instalado en el pecho, y ella no podía estar más sonriente. Tenía hambre pues no había comido nada desde el almuerzo de la escuela. Su estómago gruñó con más fuerza y la chica le frunció el ceño a su panza.

Caminó exasperada a la cocina y buscó en la alacena algo para hacerse de comer. Con el tiempo, Helga finalmente tuvo que aprender a hacerse cargo de sí misma.

Encontró una lata de frijoles medio vieja y polvorienta en el fondo. La rubia la tomó y la sacudió un poco, los frijoles que había dentro se agitaron dentro de la lata. La chica se encogió de hombros y buscó un cuchillo para abrirla.

Las ventajas de que Olga viniese a visitarlos, aunque le fastidiase, sabía que su tonta madre terminaría olvidando algo de comida que su hermana compró en la última visita.

Escuchaba a Bob vociferarle al teléfono, no dejaba de mirar a todos lados buscando algo. Cuando no lo encontró la miró a ella y frunció el ceño.

—¿Dónde está Miriam? — le exigió. Helga lo miró con aburrimiento y señaló el cuarto de matrimonio

—Está dormida desde que llegué — se encogió de hombros. Algo muy parecido a un gruñido salió de los labios regordetes del hombre

—¡Miriam! ¡Despierta! ¡maldita sea! — le gritó a la puerta de su habitación. Helga rodó los ojos y siguió con lo suyo tratando de abrir la lata de frijoles.

—Esa mujer me las va a pagar, me las va a pagar y muy caro — farfullaba.

—¿Y ahora qué rayos pasa Bob? — le preguntó con fastidio.

—Miriam encargó más de lo que debería de cámaras y monitores para la vigilancia del negocio ¡Se ha gastado miles de dólares! ¿Esta es la clase de ayuda que recibo? ¡Esa mujer no sirve para nada! — gritaba exasperado. Helga se rindió con la lata y se asomó a la sala de estar. Había dos cajas enormes, las dos contenían cámaras de vigilancia y otras de diferentes tamaños estaban esparcidas por toda la casa, con monitores de todos tamaños y diferentes pulgadas. Se preguntó cómo no había visto todo esto antes.

―¿Y ahora qué haré con todo esto? ¡No aceptan devoluciones! ― le gritaba Bob a Miriam al fondo

Una sonrisa gatuna y astuta se le formó en los labios.

He encontrado la forma de cuidarte amor mío, te protegeré y velaré tus sueños, espantaré tus pesadillas y estaré contigo todos los días

¡Y todo desde casa!

¡Hola!

¿Qué les pareció este capítulo? Me he divertido mucho al escribirlo. Sobre todo, con ese estilo poético que tanto le gusta a Helga XD

Esta es la segunda parte de Mechón, aunque en el título dice Pasado 6 y no tengo idea de cómo quitárselo

¿Cómo creen ustedes que inició la carrera de espionaje de esta niña tan traviesa? Déjenmelo en los comentarios :3

Muchas gracias por leer

¡Nos leemos!