Por fin pude Publicar otro capi! :D yeeeaaaaaaaaaaa! Ya que terminé con todos mis examenes (aprobado todo wiii :D) adelantaré más seguido la historia. Muchas gracias a todos los que leen, que aunque no sean muchos, yo realmente aprecio sus reviews! (poniendose cursi)

Bueno, bueno, si nada más que decir, les dejo este capi nuevo, espero que les guste! :D

Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad y creacion de Masashi Kishimoto-sama!


"Recuerdos y Pensamientos"

Era sábado en la mañana, normalmente esos días Hinata solía despertarse un poco más tarde para luego dedicarse a su actividad favorita, que era regar las flores del jardín de su casa, aquellas que junto a su mamá había plantado cuando tenía apenas 4 años. Siempre que iba hacia el jardín y contemplaba aquellas hermosas margaritas, recordaba el aroma de su madre, su sonrisa y su amabilidad, así como su calidez, algo que no era muy común dentro de la honorable familia Hyuga, donde todos eran hombres y mujeres de piedra con un corazón más frio que el mismo hielo. Lo cierto que ella se sentía como un pez fuera del agua, o mejor dicho, como la oveja negra de la familia, pues nunca había sido capaz de mostrarse fuerte o decidida, era por eso que admiraba a Hanabi, ya que a pesar de ser 5 años menor que ella, Hanabi era todo lo que una mujer Hyuga debía ser, algo que Hinata nunca pudo.

"Mi princesita Hinata, recuerda que a pesar de todo, tu siempre debes mantener esa sonrisa tan hermosa y pura, pues yo creo que con ella serás capaz algún día de iluminar el corazón de alguien que haya perdido su Sol". Cada vez que miraba esas flores, recordaba las palabras de su madre, nunca las pudo entender del todo pues era aun muy pequeña cuando las escuchó, muchas veces se encontraba a sí misma pensando sobre ello y recordando también la sonrisa de su madre cuando se lo dijo.

"Fue una de las sonrisas más bellas que me dio" pensó mientras una pequeña sonrisa se formó en su rostro.

Hubiera querido seguir disfrutando del suave aroma de las margaritas y de sus recuerdos, hasta que recordó algo que su padre le había comunicado tres días atrás…

Flashback-

Hiashi había llamado a sus dos hijas su oficina, quería darles esa grandiosa noticia, por fin se había reconciliado con su hermano Hizashi. Para él, había sido una estupidez dejarse llevar por el manejo de las empresas, y después de muchos años de intentar encontrar a su hermano, quien se había ido junto con su familia sin dejar información ni números telefónicos para contactarse, pudo hacer las paces con él, aunque solo por vía telefónica, ahora lo podría ver personalmente, y también a su sobrino, que por cierto hasta donde recordaba, lo adoraba como si fuera su propio hijo, ya que era todo lo que un hyuga debía ser, además de que siempre quiso tener un hijo varón.

Dejo sus pensamientos cuando sintió unos suaves golpes en la puerta de su oficina.

-Adelante- dijo con su tono frio de siempre.

Se abrió la puerta y entró Hanabi haciendo una reverencia y detrás de ella Hinata, quien hizo una reverencia y se encaminó a sentarse frente a su padre junto con su hermana, aunque siempre mirando hacia el suelo, a diferencia de la menor.

-Otou-san, ¿hay algo de suma importancia que querías decirnos?- como siempre Hanabi siendo tan directa y segura. Esa niña seguramente llegaría muy lejos algún día, pensaba Hiashi orgullosamente.

-Así es Hanabi, las llamé aquí para comunicarles algo de suma importancia y que me llena de alegría, espero que ustedes sepan compartir esa alegría conmigo-

-Y de que se trata, Otou-san?-

Hinata se mantenía callada, siempre que su padre y su hermana hablaban, ella sentía como si no encajara y fuera ajena a ellos, ajena a ese mundo de fuertes y decididos.

-No creo que lo recuerden, y mucho menos tú Hanabi, ya que eras solo un bebe recién nacido, pero hace mucho tuve una discusión bastante fuerte con mi único hermano, Hizashi, y después de mucho tiempo de intentar encontrarlo, nos pusimos en contacto y este sábado llegará a Japón junto con su hijo Neji, para pasar un tiempo aquí-

Hinata al escuchar el nombre de Neji, no pudo evitar levantar el rostro y mirar sorprendida mente a su padre. ¿Acaso estaba hablando de Neji? ¿El mismo niñito que jugaba con ella y la trataba como una princesa? ¿El mismo que era puras sonrisas y dulzura? ¿Aquel que un día se fue de su vida y la había dejado con el mismo sentimiento de soledad que sintió cuando su madre murió?

-Irán a almorzar a nuestra casa, les pido que se muestren educadas y respetuosas frente a su tío y su primo, nada de tonterías, ¿está claro?-

-Seguro, Otou-san- contestó firmemente Hanabi

-Hinata- Hiashi miró a su hija, quien no había emitido ni un solo sonido.

-C-Claro O-O-tou-san- contestó cabizbaja al sentir la mirada de su padre sobre ella.

-Pueden retirarse-

Amabas hermanas hicieron una reverencia y se dirigieron a la salida.

-Hinata- ella se giró lenta y dudosamente mirando a su padre, Hanabi ya había salido y se encontraba en el pasillo esperándola.

-¿S-si? O-otou-san-

-Esto es de suma importancia para toda nuestra familia, solo te pido que no cometas alguna torpeza, y no atosigues a tu primo, está ocupado con los estudios para la universidad- dijo fríamente.

-E-e-n-tendido- Otra vez regañada, después de todo, seguía siendo una carga a los ojos de su padre, por más que intentara cambiar, no lo lograba.

-Es todo-

Fin Flashback-

"Una carga" dijo tristemente Hinata en un susurro, mientras sostenía una pequeña margarita en su mano.

-Hinata-

-Ah!- Hanabi apareció repentinamente haciendo que prácticamente saltara sobre las flores.

-Onee-san, ¿pero qué estás haciendo?- le dijo cruzada de brazos.

-Solo estaba observando las flores de Oka-san- dijo melancólicamente con una sonrisa.

-No tenemos tiempo, Otou-san ya fue al aeropuerto y nosotras debemos esperar en la entrada-

-Ya estoy lista, Hanabi- sonrió Hinata.

-Bueno, entonces- se vio interrumpida por Hikari, la mucama, que las habló desde la entrada del jardín.

-Niñas, su padre está entrando ya a la casa, por favor esperen en la entrada principal- dijo dulcemente.

-Ya vamos, Hikari-san, apresúrate Onee-san- contestó Hanabi para ir corriendo hasta la entrada, dejando atrás a una pensativa Hinata, que luego de unos momentos se dirigió a paso lento hacia la entrada principal, donde ya se encontraba Hanabi esperando a que sus familiares estacionaran el auto en la cochera. Por petición de Hiashi, todo debía ser perfecto, la comida, el ambiente y por supuesto, sus hijas.

Hanabi lucía un vestido hasta las rodillas blanco con un moño negro y zapatos negros, y Hinata un vestido suelto hasta las rodillas de color lila y sandalias blancas. Ambas dejaban su cabello suelto y no usaban maquillaje. Hanabi se veía realmente incomoda, ya que nunca le gustó ser tan formal, y Hinata solo miraba hacia el suelo avergonzada, ya que no le agradaban los vestidos, se sentía mejor con pantalones y chaquetas holgadas.

-Onee-san, ¿qué sucede contigo últimamente? Estas mas distraída que de costumbre- Hanabi miraba preocupadamente a su hermana.

-Lo siento, Hanabi-chan, no quise preocuparte, en verdad no es nada- forzó una sonrisa.

-Solo recuerda que cualquier cosa me la puedes decir, Onee-san- sonrió Hanabi, para ella Hinata era como la madre que nunca tuvo y cualquier cosa que le preocupara a su hermana mayor, también la preocupaba a ella, conociendo a Hinata, ni ella misma sabía lo que le sucedía. De pronto dejó de observar a su Onee-san cuando se percató que alguien se dirigía hacia ellas. Giró la vista y vio a su Padre acompañado de otro hombre, volvió a mirar a su hermana, y al ver que ella no se movía y permanecía parada con la vista fija al frente, la tomó de la mano y tiró de ella.

-Imoto-san?- Hinata despertó de sus pensamientos.

-Vamos Onee-san, debemos ir a saludar a nuestro Oji-san- dijo sonriéndole de manera tranquilizadora.

Llegaron junto a los dos adultos, que se encontraban hablando. "Realmente son idénticos" pensó Hanabi. Hinata solo observaba silenciosa, recordaba aquel hombre que era una versión de su padre con un rostro mucho más amable y una sonrisa cálida. Luego observó a su padre, a pesar de no ser muy demostrativo en cuanto a sentimientos, se podía sentir en su actitud y su rostro, que se encontraba más tranquilo y feliz.

De repente, ambos hombres dejaron su conversación de lado al percatarse de la presencia de ambas jóvenes.

-Hanabi, Hinata, él es mi hermano Hizashi- dijo Hiashi mirando a sus hijas, con el rostro algo suavizado. Mientras que Hizashi sonreía cálidamente.

Ambas muchachas hicieron una reverencia al hombre que tenían al frente.

-Bienvenido, Oji-san- dijeron al unísono.

Hizashi se les acercó y les sonrió de una manera más tranquilizadora, realmente era un hombre que transmitía mucha serenidad.

-Hanabi-chan, ¡si estas hecha toda una señorita! La última vez que te vi eras un pequeño y dulce bebé, ¿Cuántos años tienes ahora?- dijo revolviendo los cabellos de la menor.

-Tengo 12 años, Oji-san- dijo sonriente ante el gesto de su tío.

Luego, miró hacia Hinata, quien se encontraba más nerviosa que nunca, por lo que se acercó y puso una mano sobre su cabeza al mismo tiempo que le sonreía.

-Hinata-chan, te has convertido en una mujer muy hermosa, eres el vivo retrato de tu madre-

-A-a-arigato, O-Oji-san- Sonrió tímidamente, su tío siempre le había transmitido tranquilidad.

Esa escena se vio interrumpida por un muchacho que se acercó hacia ellos.

-Otou-san, ya terminé de sacar las maletas y ayudé a Naoki-san con cargar algunas cosas- dijo el muchacho.

-Neji, ven a saludar a tus primas- dijo Hizashi, quien todavía se encontraba junto a Hinata. Neji obedeció aunque internamente maldecía todo aquello, tener que soportar a esas personas por algún tiempo no iba a ser fácil, pero se había propuesto ignorar a sus molestas primas, no tenía tiempo para gastarlo en insultar a mocosas malcriadas y así que lo invertiría estudiando y pasando el rato con Lee y Tenten, quienes llegarían dentro de 2 días.

Hizo una reverencia, a la vez que cerraba sus ojos, molesto, debía tragarse su orgullo solo por unos segundos.

-Buenas tardes- dijo sin siquiera mirar.

-Bienvenido- dijo Hanabi con toda la educación posible, ese chico se veía bastante engreído a su parecer.

Hinata en cambio se quedó estática, observando a aquel joven, ¿podría ser que él fuera su mejor amigo de la infancia, Neji? Pues realmente había cambiado, se había convertido en un hombre de hombros anchos, facciones atractivas, su voz ya no era dulce y tierna, era varonil y madura, sus ojos reflejaban frialdad y no calidez, y ahora ella era una cabeza más pequeña que él, aunque su cabello seguía siendo largo, como el de todos los hombres Hyuga. La verdad era que su Neji ya no existía, solo al mirar esos ojos ya pudo darse cuenta.

-N-Neji-n-niisan- fue lo único que pudo decir., en un suave susurro que al parecer nadie escuchó.

Fue en ese momento en que Neji escuchó esa voz, la reconocería en cualquier parte, esa débil voz. Dejó de mirar a su padre y fue allí cuando encontró su mirada junto a la de Hinata. Fue allí cuando la observo y se percató de ella. Se dio cuenta de todo lo que había cambiado, recordaba a una Hinata de cabello corto como niño, y pequeño y frágil cuerpo. Lo que observaba ahora era una joven de cabellos largos y sedosos, piel blanca, largas y hermosas pestañas, y pequeño cuerpo. Después de mirarse durante unos segundos que parecieron una eternidad, ese mundo de pensamientos donde solo se pudieron encontrar ellos dos, se vio interrumpido por Hiashi.

-Es hora de que entremos, Hikari-san nos está esperando con el almuerzo-

Todos siguieron a Hiashi hacia la gran mansión Hyuga. Hinata caminaba mirando al suelo más hundida en la profundidad de su mente, Neji simplemente caminaba atrás de su padre con un rostro bastante molesto, y Hanabi que no había permanecido ajena a las miradas que se dirigieron su Onee-san y el chico que ella llamó Neji-niisan.

Cuando entraron al comedor, se encontraron con un gran banquete. Hiashi se sentó en la cabecera, Hizashi a su derecha y a su lado Neji. Hanabi se sentó a la izquierda de su padre y a su lado Hinata, justo en frente de su primo.

La comida transcurrió normalmente, ambos hermanos platicaban sobre trivialidades, Hanabi en algún momento aportaba algunas opiniones o hablaba sobre cómo le iba en la escuela. Los únicos que no aportaban nada a la conversación era Neji y Hinata, él porque simplemente sentía repulsión por todo eso, para él todo se trataba de un teatro armado por esa familia, solo esperaba que ese momento pasase rápido; y Hinata se mantenía ajena a todo, como siempre, no encajaba en platicas de Hyuga, más que nunca, sentía no pertenecer allí.

A la hora del postre, Hizashi, quien se extrañaba por la ausencia de su sobrina Hinata en la conversación, quiso sacar algún tema para animarla.

-Dime, Hinata-chan, ¿que tal todo en la escuela?- La aludida se sorprendió al sentirse nombrada por primera vez en todo lo que fue la comida.

-B-bien, t-tío, t-todo m-marcha b-bien- sonrió tímidamente.

-Me parece perfecto querida, realmente te has convertido en una mujer muy hermosa, seguramente los pretendientes no te dejan en paz- Hiashi casi se atragantó con la tarta, a lo que Hizashi rió internamente por esto.

-N-no e-es t-tan a-así, t-tío- se ruborizó de tal manera que cualquier tomate maduro perdería a comparación de su piel.

-Jajajajajaja, no veo porque te avergüenzas, es la verdad, o acaso Hinata-chan es una muchacha preciosa, Neji?- dijo mirando a su hijo que no había despegado la cara de su plato en un solo segundo.

-Así es, Padre- dijo Neji sin inmutarse, todo estaba resultando bastante insoportable.

Al acabar la cena, Hizashi y Neji se dirigieron a la salida, debían ir a desempacar todo en el hotel, Hiashi los acompañó a despedirse. Hanabi y Hinata saludaron a sus parientes y se dirigieron hacia la habitación de Hinata, pues siempre platicaban un rato después de comer.

-Onee-san- se encontraban sentadas en la cama de Hinata, mientras Hanabi curioseaba algunas revistas que su amiga Moegi le había prestado y Hinata leía un libro sobre arreglos florales.

-Ah?-

-Tu si conocías a Neji-niisan desde antes, ¿no es así?-

-Lo conocí en mi fiesta de cumpleaños, creo que era de cinco- dijo Hinata con un dedo en sus labios.

-"Por eso es que se miraron de esa manera"- pensó Hanabi.

-Pero no creo que me recuerde, fue hace mucho, yo apenas lo reconocí- dijo Hinata melancólicamente.

-Pues yo obviamente no lo recuerdo, pero no creo que haya cambiado tanto como tú dices, Onee-san-

-Tal vez sean imaginaciones mías- dijo Hinata volviendo a enfocarse en su libro y evitar más preguntas, "Aun así, su mirada no es la misma" pensó para sí misma.

Continuará!


Proximamente subiré el proximo capi, espero que les haya gustado :) Espero sus reviews con ansias! Besos a todos :)