¡Hola muchachones hermosos! Sé que me extrañaron… no se crean bueno agradezco los reviews y todo el apoyo que me dan, los amo. ¡Comenzamos!
Las horas ya habían pasado y el torneo daría comienzo a las 10 pm. Anzu observo su reloj y apenas eran las 7 pm, pero al ser la asistente del invitado de honor pensó que era mejor arreglarse temprano por si acaso su jefe decidía llegar a tiempo.
La castaña se encontraba sola en su habitación. Esta era demasiado amplia y lo que más resaltaba era su cama con dosel y un espejo de pie. Aparte de todo esto esta misma tenía un bello balcón el cual ella dejo las puertas abiertas para que entrara aire fresco.
Apenas estaba oscureciendo y ella acababa de bañarse, vistió para la ocasión un vestido no tan corto rosa pastel y se coloco su toalla en la cabeza. La tentación la venció en esos momentos y decidió salir por un momento hacia el balcón solo para observar las primeras estrellas de la noche.
En su mente solo repasaba recuerdos de los momentos que pasó ella junto con el faraón: Aquella vez que Atem la salvo de su antiguo jefe en Burguer World; cuando la salvo de Aileen… hasta hace poco recordó que ella misma le dio una bofetada al pobre pero jamás lo menciono; entre otras situaciones.
Fueron muchas veces que el la salvo pero ella… se sentía inútil de no haberlo salvado alguna vez. Pero ahora no podía hacer nada para remediarlo.
-"Atem, ahora que me encuentro en el lugar donde naciste y moriste me siento mas conectada a ti…"- pensó mientras se quitaba la toalla y dejaba caer su largo cabello húmedo. –"Hoy prometo que será el ultimo día que estés en mi mente pero en mi corazón siempre tendrás un lugar"- volvió adentro.
Se maquillo y dejo secar su cabello, se miro en el espejo y le agrado su aparecía. Nuevamente miro su reloj y apenas eran 8:30 pm y no tenia ni un solo mensaje de su jefe. Para empezar ella no sabia donde seria el torneo y si Seto no aparecía es que aun no se irían.
Para distraerse un poco la castaña decidió explorar el lugar donde se quedaban. Salió por el pasillo y bajo por unas escaleras, ya estando abajo vio la entrada y a su izquierda estaba otro largo pasillo donde encontró numerosas puertas.
Al acercarse a la más cercana y al girar la perilla observo que la llevaba a un sótano pero le dio cierto miedo así que no entro. Antes de seguir adelante, la puerta de al fondo fue la que le llamo mas la atención ya que tenia jeroglíficos escritos sobre ella que eran demasiado interesantes para sus ojos. Había algo en ella que la llamaba, la curiosidad no se hizo esperar y abrió la puerta.
-¡¿Hola?!- buscó si alguien se encontraba habitando el cuarto que estaba en tinieblas, después de dar un paso varias antorchas se encendieron.
Cuando la habitación se vio iluminada revelo una especie de pared llena de otros jeroglíficos que ni ella entendía para su desgracia.
-"Creo que ya es hora de que aprenda a descifrar los jeroglíficos…"- pensó mientras se acercaba a aquella pared.
-Te he estado esperando, Anzu - aquella voz hizo que la castaña saltara del susto y buscara alrededor la dueña de esa voz.
-¡Ishizu!-grito sorprendida mientras tocaba su pecho. -¡¿Me estabas esperando?! ¡Pero ya no tienes el collar del milenio…!- señalo su cuello.
-En estos momentos no hay nadie en casa, así que espere a que fueras a buscar por toda la casa a alguien para así encontrarme…- le explico la egipcia con los ojos cerrados.
-¿Dónde se encuentran los demás?
-Ellos están probando los campos de duelos, alistando sus barajas, cosas de hombres respecto a los duelos. Incluyendo a tu amiga Mai, aunque ella es mujer- respondió sin emoción.
-Entiendo- miro la pared.- Ishizu, ¿podría hacerte una pregunta?
-Dime.
-¿Qué es esta pared?- pregunto mientras la señalaba.
Ishizu observo con atención la estructura y después suspiro.
-Esta querida mía, es la puerta de las almas perdidas.
-Almas perdidas…- al solo escuchar esto, Anzu sintió escalofríos.
-La profecía dice así…- Ishizu se acercó a leer los jeroglíficos.
"Aquellas almas que volvieron y cambiaron el destino podrán reclamar las recompensas que dejaron en el mundo de los vivos pero la maldad tendrá que regresar. Solo aquellas que buscan el mal tendrán oportunidad de la segunda oportunidad de existir en un cuerpo y aquellas que busquen el bien tendrán la oportunidad de existir en una alma solida".
-Es confuso…- la chica inclino su cabeza mientras cruzaba los brazos.
-El tiempo nos lo hará mas claro- le sonrió la egipcia.
-¡Tiempo!- la castaña recordó que el torneo ya comenzaría dentro de poco. -¡Ishizu tenemos que irnos! ¡El torneo ya va a comenzar!- dijo mientras miraba el reloj de su celular.
-Me parece bien…
Ambas chicas salieron primero de la habitación, después de la casa y llegaron hasta donde estaban los campos de duelos y un escenario. Los demás ya se encontraban ahí pero también había un mínimo de 20 duelistas, pocos espectadores y al igual que la prensa. El evento era privado asi que no se requería más de 100 personas. Ishizu pasó primero para prepararse para su discurso de apertura del torneo.
La castaña paso después pero varios duelistas empezaron a gritarle cosas indebidas lo que hizo que se molestara. Antes de ponerlos en su lugar al parecer alguien tomo el micrófono del escenario y lo curioso del caso es que no se trataba de ninguno de los Ishtar, si no de Seto Kaiba.
-Los duelistas que se comporten de una manera inapropiada ante mi asistente serán automáticamente descalificados- amenazó con su mismo tono de siempre.
Anzu se moría de la vergüenza, lo que daría para que la tierra se abriese y se la tragara viva. No era necesario armar tremendo espectáculo por parte de Kaiba. Ella se apresuró a llegar hasta donde él se encontraba mientras trataba de no sonrojarse por lo que fue inútil.
-Gracias…- le susurro mientras se ponía a su lado.
-Eres una tonta, no debiste vestirte así- sin mirarla, respondió furioso.
-Tu espectáculo fue de lo mas inmaduro así que no me digas tonta porque aquí el tonto es otro- Kaiba ya esperaba que le respondiera furiosa pero lo que no pensó es que le diría "Tonto". Ahora Anzu en verdad si aceptaba que era una tonta por responderle de esa manera, hasta ya se consideraba despedida.
-Mazaki…- fue lo único que dijo para después irse por su cuenta a otro extremo del escenario.
Yugi al ver esto se acercó a su amiga para comprobar que todo estuviera bien.
-¿Te encuentras bien?-pregunto preocupado.
-Estoy bien, parece que me despedirá para cuando volvamos a Domino- respondió susurrando.
-Lamento lo de tu trabajo.
-No te preocupes, algún día tenia que decirle algo. Ya sabes como es Kaiba.
Yugi no dijo algo más y solo miro a la castaña quien le sonreía para no preocuparlo más. Quien diría que Mai llegaría e interrumpiría la tranquilidad de estos.
-¡Perdón Yugi, pero te robare un momento a Anzu!-grito mientras le tomaba la mano a su amiga.
-No hay problema, nosotros ya terminamos de hablar- dijo sonriendo.
Mai se llevo a Anzu corriendo hasta la casa de los Ishtar y ambas se dirigieron a la habitación de la rubia. Esta era casi idéntica que la de la castaña excepto que esta solo tenía una ventana en vez de balcón. La duelista necesitaba hablar a solas con su amiga pero exagero respecto el lugar ya que se encontraban demasiado lejos del torneo.
-Muy bien Mai, ¿Qué pasa?- pregunto enojada la castaña mientras se liberaba del agarre de Mai.
-¡No me digas que no lo notaste!- grito emocionada mientras aplaudía y daba brincos.
-¡¿Qué cosa?!- cruzo los brazos y le dio la espalda.
-¡Los celos de Seto Kaiba!-le respondió aun mas emocionada, mas bien eufórica. -¡Seto Kaiba estaba celoso!
-¡¿Celos?!-pregunto sin creérselo. – ¡Esos no pueden ser celos!
-Yo también estaría celosa si a Jonouchi le dijeran de cosas- subió y bajo las cejas.
-¡No sé de que hablas!- negó con la cabeza.
-Yo vi que le molestaron los comentarios vulgares de los duelistas- comenzó a golpearla por la espalda.
-¡Mai!
-¡Para mi fueron celos, queridita!- dijo golpeando su hombro. Y después se disculpo con ella. –Si yo fuera tú, yo aprovecharía esta situación al máximo hasta hacer que se declarara el tonto.
La rubia comenzó a imaginarse si su situación con Jonouchi fuera así. Anzu al verla suspiro mientras negaba con la cabeza dando todo como caso perdido.
-Ya es tarde, yo voy a regresar- comenzó a caminar.
-A mi no me engañas, ahora que sabes la verdad quieres verlo- dijo pícaramente.
Anzu se detuvo y miro hacia atrás para mostrarle algo torpe su lengua mientras la rubia reía. Después de daba por terminada la conversación, salió de la casa y volvió al torneo.
Si no se equivocaba, Ishizu apenas comenzaría con su discurso. Todos los duelistas comenzaron a ponerle atención a la egipcia mientras daba algunos golpecitos al micrófono y después comenzaba a hablar.
-¡Bienvenidos jóvenes duelistas al torneo "el juego del milenio"! – dijo mientras todos gritaban eufóricos. – Este torneo se ha organizado en honor a un poderoso faraón que dio su vida para salvar a su pueblo de las garras de la oscuridad. Esta noche descubriremos quien será el duelista que utilice todas sus fuerzas para dar lo mejor de si al igual que aquel faraón y así nos mostrara el valor de la victoria…- Anzu quien se abría camino entre los duelistas, espectadores y prensa sonrió al recordar a Atem y se quedo donde estaba. – El ganador se llevara como premio 1,000 dólares y esta extraña carta llamada "El corazón del Nilo"- todos se asombraron cuando mostraron la carta. -¡Y para dar inicio a este torneo, démosle la bienvenida a nuestro invitado especial…! ¡Seto Kaiba!- todos empezaron a aplaudir mientras el castaño se acercaba al micrófono.
-Gracias…- dijo mientras miraba al público quien guardo silencio. -Cuando era mas joven, era el mejor duelista del mundo y no me importaba nada en absoluto… hasta que me gano Yugi Mutou mejore mucho mi actitud…- empezó a contar su "triste pero nada interesante" historia.
-¡Eso no es cierto, farsante!-grito alguien que sorprendió a Anzu ya que conocía al dueño de esa voz.
Al parecer a Seto no le importo mucho el comentario y prosiguió con su discurso.
-A lo largo de mi vida he salvado algunas vidas con ayuda de otros…
-¡Puedes salvar mi trasero!-grito otro duelista.
Seto parecía que se estaba molestando pero ignoro eso y prosiguió. Anzu quien reconoció también la segunda voz fue a buscar a los culpables de tales comentarios mientras pasaba entre la multitud de duelistas.
-En fin ser un empresario exitoso no es fácil, no puedo pasar tiempo con las personas que quiero por ejemplo mi hermano Mokuba…- continuo con algo de dificultad.
-¡Es tu único amigo, él y el dinero!- otra vez la primera voz.
-¡Los atrape!- grito la castaña mientras tocaba por detrás de los hombros de los dos causantes de los comentarios que eran sin dudar Jonouchi y Honda.
El enojo de Kaiba causo que pausara por unos segundos mientras que los duelistas empezaban a animarlo que siguiera. No lo hacían porque les agradara del todo, si no que ya se morían porque comenzara el torneo.
-¡Vamos Anzu, el no sabrá que fuimos nosotros!- reprocho Jonouchi mientras miraba a la castaña con los brazos cruzados.
-¡Si Anzu, déjanos un poquito mas!- Honda le indico con sus dedos un poco mas.
-¡No y por favor dejen que acabe el pobre de Kaiba!- señalo a su jefe pero al gritar un poco fuerte, varios duelistas la miraron asustados.
-El trabajo no me deja convivir con él pero también trae sus beneficios- miro hacia otro lado. -Por el pude sentir la sensación de un "te extraño" y todo por la culpa de…- Seto no pudo continuar ya que comenzó una tormenta de arena.
La tormenta era demasiado fuerte pues estaba derrumbando todas las luces, pantallas y el escenario comenzó a tambalearse. Todos comenzaron a entrar en pánico. La prensa y la mayoría de los duelistas escaparon en los vehículos que llevaron llevándose algunas personas mas dejando pocos desprotegidos. Los agentes de seguridad de Kaiba ayudaron a los que restaban a entrar a la casa de los Ishtar.
-¡Todos refúgiense en el sótano, nosotros nos quedaremos a vigilar!- grito Marik mientras dejaba pasar a las pocas personas que quedaban.
-¡Marik, tu guíalos!- llego Ishizu después de que todos entraron. -¡Yo estaré aquí vigilando!
Marik solo asistió con la cabeza y guio a los duelistas hasta el sótano, donde estaba seguro que nada ocurriría. La tormenta empeoro, tanto que rompió las ventanas de comedor tirando todo al suelo.
Ishizu asustada les grito a los que llegaron con Kaiba que la siguieran. Nadie dudo un segundo la orden pues todos comenzaron a correr. Anzu cayo al suelo después de sentir un golpe en uno de sus pies, al estar tendida en el suelo comprobó que uno de sus tacones se despego de la suela. Esto hizo que se quedara atrás. Sin darse cuenta, alguien la cargo entre sus brazos y quien la llevaba, siguió a los demás. La egipcia sin saber a donde llevarlos, decidió que todos se refugiarían en la sala donde se encontraba la extraña pared.
-¡¿Dónde esta Anzu?!-grito Yugi mientras miraba alrededor.
-¡Vaya esta con…!- grito Honda señalando a la castaña pero al ver quien la cargaba se quedo callado.
-Seto Kaiba la tiene en sus brazos, parece que se le rompió un tacón-completo Ishizu.
Una vez encerrados en la habitación y a salvo, Seto bajó a su asistente quien se quedo sin palabras. Cuando trató de agradecerle algo sonrojada, un brillo extraño que apareció en medio de la pared la interrumpió. Cada vez esa luz comenzaba a hacerse mas ancha… no era una pared cualquiera y como su nombre lo decía… esta era una puerta.
-¡No puede ser!- grito Ishizu quien entrecerró sus ojos mientras miraba aquella luz.
El destello creció causando un poco de dificultad para ver con claridad, todos con los ojos entrecerrados vieron claramente la sombra de alguien quien se acercaba lentamente.
Cuando la sombra atravesó la puerta, el cuarto se quedo en blanco… nadie en esos momentos podía ver algo. Extrañamente, todos se desmayaron.
Pasaron los minutos y el primero que abrió los ojos fue Yugi quien estaba tendido en el suelo como los demás, su vista estaba algo borrosa por culpa de la luz.
Por lo que escuchaba, parecía que la tormenta había desaparecido y la sala seguía poco iluminada por las antorchas. Poco a poco todos volvieron a despertar mientras se preguntaban si se encontraban bien. El tricolor al alzar la mirada pudo ver las piernas de una persona que estaba de pie y exactamente enfrente de él. El dueño de las extremidades le tendió la mano para que se pusiera de pie.
-¡Esto es imposible!-grito Yugi con lágrimas en los ojos mientras dudaba si aceptar la mano o no.
-Lo se, yo también estoy sorprendido- respondió una voz algo grave. –Creo que todo es posible… Yugi- el mencionado acepto la mano y se puso de pie. Cuando abrazo al desconocido y dejaba unas lagrimas caer.
Cuando se sintió un poco mas tranquilo, se puso a la derecha de su "viejo amigo".
-¡Chicos! ¡¿Están bien?!- grito el desconocido con la voz algo quebrada.
Esa voz… esa voz que hizo que Anzu se congelara por unos segundos. Alzo lentamente la mirada para comprobarlo por ella misma.
Efectivamente, era el… era Atem con sus prendas de Faraón pero de piel pálida quien se encontraba de pie a lado de Yugi.
-Debo estar soñando…- dijo mientras cerraba sus ojos deseando que nada fuera real.
Continuara…
Lo sé, estuvo un poco corto el capitulo… ¡Dejen su review y hasta el próximo capitulo!
P.D: Las camas con dosel son las que tienen cortinas XD
-Los ama, Luna-
