—Hola que tal a todos, los saluda su buen amigo Neko— Mientras menciono aquello, levanto los brazos debido a la emoción.
—Y su amiga Mizuki— quien también me imita por la emocion.
—¿Qué les ha parecido la historia hasta el momento? ¿Entretenida? Pues espero que así sea.—
—Neki, pienso que estas avanzando muy lento en cuanto a la trama de Ashley y su mamá, la cual es muy importante para los fans el descubrir ese detalle.— así me llama de cariño Mizuki, me llama Neki.
—No me llames Neki frente a todos, me da vergüenza...— en realidad si me da verguenza.
—¡Neko Idiota!— parece que la enoje por su forma de contestarme...
—Bromeaba, bromeaba. Realmente me gusta que me llames así, Mizu.— y así le digo yo de cariño.
—¿En serio?—
—Claro. Ademas, aun nadie sabia que me decías así, por ser mi BF.—
—¿Que es BF?— me pregunta con carita inocente. Realmente no puedo resistir esa carita. Simplemente, es tan tierna que nadie puede negarse a no hacerle caso.
—Best Friend, osea, Mejor Amiga.—
—Owww que lindo de tu parte.— Es muy dramática.
—Ya ya, somos solo amigos, van a empezar a pensar mal de nosotros si sigues con esto...—
—Ah, eres alguien tan hábil para deshacer los momentos emotivos.— dijo mientras volteaba a ver a otro lado.
—Ya, no exageres.— Aunque ahora que lo pienso, sí arruino mucho esos momentos entre todos… Ahora mejor me dirijo a ustedes —Por cierto, Gardevoir, Sylveon y Lucaria son las consentidas de Ash en el sentido de que las mima mucho, como cuando uno… eh… como decirlo, como cuando uno consiente a un niño pequeño, sí, así es. Nada más que eso, y ellas solo quieren llamar la atención de él para recibir afecto de él. Ya que son Pokémon que reflejan lealtad y amistad a sus entrenadores son así de afectuosas, solo eso y no más.—
—Veo que en esa parte se te paso explicar eso.—
—No puedo decir que voy a hacer, de lo contrario sería spoiler y arruinaría todo. Ademas, depende de muchas cosas que como escritor de este fanfic, me tengo que esforzar por editar y dar forma para...—
—Ya, ya. Ahora tu exageras.—
—Ay, es cierto.—
—Da inicio a este capitulo antes que se aburran.—
—Bueno, no es para tanto chica con problemas de Bipolaridad. ¡Hora de iniciar!— concluyo esta conversación.
—Espera ¿que dijiste de mí?—
CAPITULO 3: La despedida de Oak. Una visita inesperada. Y la madre de Ashley.
Ash y Pikachu se despiertan con la luz del sol que ilumina el cuarto del joven campeón de Kanto, la mañana soleada con pidgeys cantando muy de madrugada...
—Buenos días Pikachu.— dijo adormitado el campeo regional mientras soltaba un bostezo —uuuuuuaaaaaaaaahh—
—(Buenos días)— contesto Pikachu mientras se limpiaba los ojos con sus patas.
Ash se había quedado mirando a Pikachu unos momentos. Pues le escucho claramente hablar.
—(¿Pasa algo? Digo, te me quedas viendo de forma extraña. ¿Te pasa algo malo?)— pregunto Pikachu a su entrenador.
—Parece que no fue un sueño lo de anoche, puedo entender lo que me dices...— dijo Ash recordando parte del sueño que tuvo, y la felicidad que tenía de haber podido escuchar a Pikachu anoche.
—(Sí, anoche me dijiste que podías escucharme)—
—Parece que me costará adaptarme a esto.— dijo antes de levantarse de su cama, y empezar a cambiarse de ropa, pues tenía su ropa de dormir toda llena de arrugas por dormir como loco en la cama.
Rápidamente se vistio con su ropa habitual y salio de su habitación, no se había percatado de la hora aunque realmente no le importaba mucho ya que no tenía nada importante que hacer. Pikachu y Ash bajaron las gradas [o escaleras] y se dirigieron a la cocina. Para sorpresa de ambos el desayuno ya estaba sobre la mesa listo para degustar.
—Papá, ¿como dormiste anoche?— corrió felizmente Ashley a abrazar a Ash.
—Bien, dormí bien. ¿y tu?— le correspondio el abrazo mientras le hacia la pregunta.
—Dormí muy bien.—
—Ash querido, buenos días.— Saludó la señora Ketchum a su hijo.
—Buenos días mamá.—
—(Y se olvidan de mí tan rápido)— murmuró Pikachu, quien se sentía excluido.
Ese murmullo no se escucho mucho, aunque Ash ahora que le comprendía medio alcanzo a escuchar la frase, aunque no le comprendió muy bien el murmullo a su amigo pues no estaba en subido en su hombro como de costumbre.
—¿Quieres comer, Pikachu?— pregunto Ash, incluyendo ahora a Pikachu.
—(Pues claro, tengo hambre)— contesto rápidamente a su entrenador.
—Creo que dice que sí— dijo Ashley mirando a Pikachu.
Todos los presentes se sentaron a la mesa para disfrutar de su desayuno. Aunque no esperaban que antes de empezar a comer tocaran la puerta. Ash se levanto y fue a ver quien sería el que tocaba la puerta, al abrir la puerta se topo con Gary.
—¡Gary!— exclamó Ash un tanto sorprendido de ver a su amigo pues no esperaba que dejara el laboratorio por estar examinando la muestra que recibieron de Ashley.
—Ash, tenemos buenas noticias. ¡Así que sígueme!— dijo Gary halando a Ash tras haber dicho lo último.
—Espera Gary…—Dijo tratando de correr, pues Gary lo llevaba arrastrando casi literalmente por el suelo. —Mi comida…— murmuró Ash, mientras de reojo veía su casa alejandose cada vez mas y mas.
Llegaron al laboratorio más rápido que un Rapidash debido a la velocidad con la que corrio Gary. Dejando caminar a Ash por su cuenta, ambos entraron a la sala donde se encontraba el profesor Oak, frente al video-comunicador hablando con la profesora Juniper.
—Muy bien, hasta luego.— dijo Oak, terminando la llamada.
—Hasta luego.— le respondio la profesora.
Ash no sabía que pasaba exactamente, pero no le tomó mucha importancia a la llamada, ya que cuando llegó, ya se estaban despidiendo.
—Ya solo falta decírselo al profesor Sycamore.— hablo nuevamente el profesor Oak, al parecer se lo decía a su nieto, Gary.
—Profesor...— empezó a hablar Ash dudoso del porque estaba allí. —¿A pasado algo?—
—Ah, hola Ash. Ya que lo preguntas, si que ha ocurrido algo asombroso.— Oak se acerca a los chicos —Veras, la muestra que tu hija nos ha traído ya está lista para empezar a producirse en masa, por lo cual, me he comunicado con los demás Profesores de las demás regiones para decirles sobre el descubrimiento de la ruptura temporal, la solución y otros detalles.—
—Por cierto profesor Oak, ¿no les dijo nada de…?— pregunto Ash por la situación de su hija y todo eso, aunque no terminó de hablar pues el profesor siguió hablando.
—No tienes que preocuparte por eso, no he dicho nada que se pudiera malinterpretar.—
Ash se alegro, pues no quería que pensaran mal de él, ni de su hija. Aunque conocía a los profesores, aun podrían haber malentendidos incluso por parte de ellos.
—Ash, tengo que decirte algo importante— hablo ahora Gary.
—¿Qué es?— pregunto ahora volteando a ver a su amigo.
—Veras… Debido a que la investigación no se puede llevar a cabo en este laboratorio, debido al espacio físico, tendremos que viajar a otro lugar para encontrarnos con los demás investigadores de diferentes regiones. Así que probablemente nos veamos hasta dentro de unas semanas o meses.—
—Lo que queremos decir, es que nos iremos de aquí hoy mismo.— concluyo el profesor.
—¡¿Qué?! ¿Así de rápido?— Ash se sorprendió al escuchar la noticia.
—Sí, ¿Podrías hacer el favor de cuidar de los pokémon del lugar? No podemos dejar a los pokémon si alimento.— comentaba el profesor.
—Claro, no hay problema con lo del alimento. Y mis pokémon se harán cargo de cuidar este lugar también.— contesto Ash por todos sus amigos, ya que ellos se han podido cuidar solos, y más aun después del duro entrenamiento que tuvieron hace algún tiempo con él.
—Muchas gracias, Ash— agradeció el profesor. —Toma, aquí están las llaves del laboratorio y del almacén.—
—De acuerdo profesor, nos veremos luego.—
—Recuerda que nos comunicaremos tan pronto lleguemos a la región Kalos. Así sabrás a donde dirigir la llamada por si surge algún problema mientras no estamos.—
—De acuerdo profe, esperaré su llamada.—
—Hasta luego.— dijo mientras llamaba nuevamente por el videomisor...
Ash se termino de despedir del profesor Oak y de Gary, los cuales esa misma tarde se irían hacia la región de Kalos. Sin nada mas que hacer en aquel lugar, Ash se dirigió a su casa listo para terminar su desayuno del cual no había siquiera probado bocado alguno. Y por el camino de regreso encontró un sombrero de paja, algo gastado y viejo, pero que aun se podía utilizar. Estaba en unos arbustos a un lado del sendero marcado.
*Que raro...* pensó Ash. *Me parece conocido este sombrero… pero no recuerdo si lo he visto en otra parte.* meditaba Ash mientras lo veia...
Ash se quedo observando el sombrero de paja, y lo fue a recoger, ya que tal vez alguien lo habia perdido o el viento se lo habia llevado volando. Al recogerlo, observo que estaba muy desgastado por el paso del tiempo ademas del uso que se le habia dado. No parecía que alguien lo utilizara ultimamente pues estaba algo empolvado, pero aun asi Ash no dejaba de pensar que había visto antes ese sombrero anteriormente. Así que se lo llevó en la mano.
No tardó mucho en llegar a su casa pues se habia detenido a pocos metros para recoger el sombrero. Entro velozmente a su casa para ir a la cocina y disfrutar de su desayuno que seguramente ya estaba frio, pero sin importar si lo estaba o no Ash se lo comería. Pero nomas entrar a su casa vio a su madre y a Ashley en la sala, conversando y cuando le vieron, le preguntaron por lo sucedido.
—Oh, hijo, has vuelto. ¿Que quería Gary?— pregunto la mamá de Ash.
—El profesor Oak quiere que cuide del laboratorio por algún tiempo, porque tienen que viajar a la región Kalos para seguir la investigación sobre esa rara enfermedad.— contesto algo inquieto por ir a la cocina a buscar su comida.
—Parece que todo va muy bien. Si todo sigue asi no habra de que preocuparse.— dijo Ashley con una sonrisa, ya que su viaje por el tiempo parecía ir justo como lo planeado.
—Sí, ahora, si me disculpan voy a ir por mi desa...— no termino la frase porque se escucho el sonido del timbre de la puerta.
La mamá de Ash se levanto del sofá, y fue a abrir la puerta; Ash se quedo allí mismo, pues se imaginaba que sería Gary o el profesor Oak, que seguramente, olvidaron decirle o dejarle algo y seguramente se lo querian entregar en persona.
—Hola, señora Ketchum.— hablo alguien que hizo que Ash se quedara sorprendido de escuchar su voz, era una voz femenina que Ash conocia desde ya bastante tiempo.
—Ah, hola Yellow. ¿Como has estado?— saludo amablemente la madre de Ash a una chica de largos cabellos rubios y ojos verde claro.
—¿Ha visto mi sombrero? Lo vi volar por esta direccion...— comentaba mientras explicaba el porque de su visita.
Ash se acerco a la puerta para saludar a su amiga de cabellos rubios.
—Hola Yellow, es esto lo que buscas.— dijo Ash tomando por sorpresa a Yellow ya que sencillamente ella no esperaba que se toparia con Ash.
—Gracias, Ash.— agradeció al recibir nuevamente su sombrero —Salio volando por culpa del viento. En verdad te lo agradesco.—
—Es mejor que no lo pierdas, a Red le gusta ese sombrero.— contesto Ash al recordar que su primo le contaba como es que por ese sombrero la relación con Yellow mejoró notablemente.
Yellow exhalo un poco desmotivada ante ese comentario...
—Sí, lo sé.— dijo algo desganada.
—Oye, ¿ocurre algo?— pregunto Ash ahora algo preocupado por eso ultimo.
—No, digo si... Se trata sobre Red precisamente...—
—Puedes contárnoslo si quieres. Tal vez podamos ayudar.— dijo Ash tratando de ser de ayuda en ese momento.
—No quisiera causar problemas...— comento sinceramente.
—Querida, pasa adelante.— Invito Delia a Yellow, ya que parecía apenada por el tema. —Con confianza.—
Yellow entro a la casa y casi instantáneamente logro ver en el sofá de la sala a Ashley quien estaba sentada observando la escena.
—Ash, ¿quien es ella?— pregunto Yellow algo sorprendida al ver la similitud entre Ash y la chica.
La pregunta que hizo que Ash se pusiera nervioso. Como podría explicar esa pregunta. No podía decir simplemente que era su hija; pasaría alguna situación incomoda y malentendidos surgirian rápidamente.
—Soy...—intentó responder Ashley, pero Ash tapó rápidamente su boca para evitar que dijera algo de más.
—Ella es mi… mi…— trato de inventar algo —mi prima.— respondió manteniendo la boca de su hija tapada con su mano, mientras ella intentaba librarse.
Delia, siguiendo el juego y empezó a planear lo demás para que de esa forma pareciera real.
—Sí. Ella es mi sobrina, y ha venido de muy lejos, a visitarme.— siguió explicando Delia tranquilamente.
—Ah, ya veo.— respondió Yellow quien en cierta manera se había calmado al saber porque se parecían tanto la chica y Ash.
Ash no podía creer cuanta adrenalina produjo esa pregunta. Y tampoco que Yellow se creyera aquella mentira tan fácil de desenmascarar. Ashley se libró del agarre de su padre en ese momento, y viendo cómo se estaban desarrollando los acontecimientos, siguió el juego.
—Me llamo Ashley, es un placer conocerte.— contesto extendiendo la mano para saludarla con un apretón de manos.
—Igualmente. Es un gusto conocerte.— exclamó Yellow correspondiendo el saludo.
Yellow se sentó en el sofá junto a Delia y Ashley mientras Ash se quedo de pie, recostado en la pared cerca de la
—Dime, querida, ¿Qué ha pasado?— pregunto la señora Delia a la joven rubia.
—Pues… está relacionado con Red...— dijo sin muchas ganas la rubia.
—¿Red? ¿Pasa algo malo con mi primo?— preguntó Ash un tanto dudoso pues Red fue el antiguo campeón de Kanto, así que no se metería en problemas tan fácilmente ni tampoco sería alguien que causara problemas.
—Verán, desde que perdió su título no ha hecho nada más que entrenar y entrenar y entrenar para poder derrotar a Ash.— siguió comentando Yellow.
—Ya veo, así que está entrenando. Sin duda, quiere la revancha.— dijo Ash sin sorprenderle mucho ese hecho
—Sí, pero el problema está en que ni siquiera me ha prestado atención últimamente, y no solo conmigo, ignora a casi todo el mundo. Por eso he intentado cualquier cosa para que se distraiga de su entrenamiento; solo para que se relaje y descanse un poco.—
—Y por eso, llevabas tu viejo sombrero de paja. Para que recordara aquellos días en los que viajaba por la región.— entendió Ash la situación
—Exacto. Pero si esto llega a fallar... no se que más hacer.—
—Ese si que es un problema.— hablo la señora Ketchum —Red es muy parecido a Ash en el sentido de que cuando quieren conseguir algo, no les puedes sacar la idea.—
—Mamá...— dijo algo avergonzado por ese hecho, aunque en parte sabía que era verdad.
—Yellow cariño, debes darle un momento a solas a Red. Seguramente el volverá a ser el mismo de siempre en poco tiempo, la mayoría de varones son así.— siguió hablando Delia.
—¿Usted lo cree?— pregunto Yellow con sus esperanzas puestas en la respuesta de la señora Delia.
—Por supuesto.—
Eso alegro mucho a Yellow. En especial porque de alguna manera tenía la esperanza de recuperar a su Red.
—Gracias señora Ketchum.— dijo ya más contenta.
—No tienes que agradecerme. Simplemente tienes que darle a Red un poco de espacio, incluso los chicos se llegan a poner sentimentales.— y mientras decía eso miraba a Ash —Por ejemplo, una vez cuando Ash...—
—¡No cuentes nada!— gritó Ash para que no dijera nada de él. Pues el solo recordar ese relato de su vida le parecía más que vergonzoso al pobre campeón.
—De acuerdo, de acuerdo.— dijo riendo un poco por la reacción de Ash. —Si quieres, te lo cuento después.— le susurro al oído a Yellow.
Yellow soltó una pequeña sonrisa, pues le causó gracia lo amistosa que podía llegar a ser la familia Ketchum. Con sus esperanzas en alto, se levantó del sofá y agradeció los consejos y hospitalidad que los Ketchum le habían dado; y cuando procedía a irse, algo la detuvo. No era algo físico lo que le impedía irse, era más bien un sentimiento que no se podía mencionar por medio de palabras... Para ser más exactos, tenía cierta curiosidad en saber un poco sobre Ashley…
—¿Sucede algo Yellow?— preguntó Ash al ver que su amiga se había detenido antes de salir.
—No… no es nada… solo quisiera que Ashley me contestara una pregunta antes de irme...— respondió Yellow a Ash.
—¿Sí?— preguntó Ashley, quien se encontraba extrañada del porque Yellow quería preguntarle algo.
—Sé que este no es el momento indicado... pero desde hace un momento he querido saber...— Yellow hizo una pausa, no sabía si continuar o no; ya que ni siquiera quería preguntar eso—¿Como es tu mamá?— dijo finalmente...
Ash, si en ese momento estuviera comiendo algo, se hubiese atragantado todo lo tuviese metido en la boca; y la pobre Delia, solo podía rezar de que a Ashley se le ocurriera decir algo coherente. Pero en lugar de dar una respuesta rápida o en un tono nervioso, sólo se quedó callada y agacho ligeramente su cabeza la pequeña Ashley y en cierto modo para que no le vieran a los ojos utilizando su cabello como un pequeño escudo que los protegía de las miradas a su alrededor. Esa pregunta, la había incomodado mucho. Y no pasó por desapercibido por los presentes…
—Lo.. Lo siento…— Yellow se puso roja de vergüenza, pues no quiso preguntar algo así tan repentinamente. —No quise hacerte sentir mal.—
Ashley levantó su mirada lentamente, aunque se notaba algo triste y melancólica, aunque estaba calmada.
—No me haz hecho sentir mal, Yellow.— contestó y su expresión de tristeza paso a ser una de seriedad aunque conservando una pequeña sonrisa, pues no le molestaba la pregunta. —No estoy triste ni tampoco estoy feliz, sino que me siento llena de melancolía muy dentro de mí cuando recuerdo algo sobre mi madre.— siguió explicando. —Realmente, no se si este hecho fue bueno o malo, ya que nunca llegue a conocer a mi madre...—
Un silencio total cubría la sala de estar en ese momento, para los presentes era una noticia desgarradora aquel suceso...
—Veras, mi padre me dijo que cuando yo apenas era una bebé, ella falleció debido al parto. Mi padre me lo dijo cuando yo era aun muy pequeña pues nunca dejé de preguntarle acerca de mamá. Sé que papá lo hizo con buenas intenciones... nunca me causaría un dolor o sufrimiento a base de mentiras... En fin, yo ni siquiera llegue a conocer su rostro ni su nombre pues a mi papá no le gusta hablar del tema ni pude encontrar ninguna foto de ella y papá...— terminó de hablar.
A Ash casi se le rompe el corazón con lo que su hija acababa de decir… Ash se quedo pasmado pues su propia hija no conocía a su madre, ¿Cual sería su razón para aquello? se preguntaba. No sabía muy bien como asimilar la información. Él sabía que lo que su hija no estaba mintiendo o inventando aquella historia, no se podía fingir esa tristeza; y ahora que la situación estaba así, no le quedaba de otra más que seguir fingiendo
—Parece que no debí preguntar nada de eso.— dijo tristemente Yellow. Aun desconocía el porque había preguntado, pero fue como si solo su subconsciente lo hubiese presentido. —Cuando te pude ver al momento de conocernos, algo dentro de mi me decía que tenías un dolor inmenso dentro de ti... y parece que no era una corazonada únicamente. Por eso, quería saber algo más acerca de ti, ya que a simple vista eres más fuerte que yo en cuanto a sentimientos se trata.—
—No te preocupes pues como he dicho anteriormente, ya que nunca conocí a mi madre no puedo simpatizar muy bien con lo que respecta a ella.—
Hubo un silencio por unos segundos, pues nadie se atrevía a decir nada, Yellow ya no quería decir nada más. Y Ash y su madre no querían complicar más las cosas. Entonces la única que hablo fue Ashley.
—Yellow, prometeme que la próxima vez que nos encontremos, nos vamos a divertir juntas.— despidió a Yellow con una gran sonrisa en su rostro. —La proxima vez serás tú quien me cuente una historia de tu vida.
—Te lo prometo. Eso haremos.— Contestó ya más tranquila, y acordándose que tenía que partir.
Nuevamente se despidieron de Yellow. Ella se fue a su casa a esperar a que las cosas con Red se normalizaran un poco tomando como consejo lo que Delia le había dicho.
Ash en este momento no podía dejar de pensar que aún tenía que aprender más sobre la vida de su hija. Pues ahora que sabía algo sobre su propio futuro y las desgracias que posiblemente ocurrirán; tendría que informarse más para que una situación como la que pasó con Ashley no vuelva a ocurrir en la medida de lo posible. Y a pesar de que Yellow se había marchado, aun se sentía algo inquieto por todo lo que estaba pasando.
—Ashley, ¿podemos hablar un momento?— pregunto Ash muy serio [Esto es raro]
—Claro, no hay problema.— notando la seriedad de su padre, que muy pocas veces había visto.
—¿Mamá podrías dejarnos un momento a solas?— se dirigió a Delia el joven campeón.
—Muy bien hijo. Si me necesitan estaré en el jardín regando las plantas.— respondió antes de retirarse.
Ash se fue a sentar al sofá, e invitó a Ashley a que se sentara a su lado. Ella acepto la invitación y se sentó al lado de su padre.
—Todo lo que le has dicho a Yellow, fue cierto ¿verdad?—
Ashley no quería contestar. Aunque sabía que no podía engañar a su padre, por lo cual empezó a hablar.
—Sí… todo lo que conté era verdad.— dijo seriamente.
—Créeme que en verdad lo siento.— se lamentó Ash.
—¿Por que lo lamentas? No haz hecho nada malo.— contestó al no saber muy bien a qué se refería su padre.
—Lo sé. Pero en el futuro del que vienes, yo he sido el que te ha ocultado algo que posiblemente es importante para ti. Puede ser que yo aún no lo he hecho pues estamos en el presente... pero siento como si yo volveré a ser el culpable de que no sepas nada sobre tu mamá.— sentía remordimiento a pesar de que todavía no pasaba tal cosa.
—Papá… sé que nunca me dañarías… ni física ni emocionalmente. Y aun podemos cambiar todo esto, recuerda que de donde yo vengo es de un mal futuro... vamos a cambiarlo para bien. Así que posiblemente también hayan cambios temporales en lo que respecta a nuestra vida juntos.—
Ash ya sentía mejor debido al optimismo de su hija, sabía que ese optimismo era el mismo optimismo que él tenía, solo que en algunas ocasiones se le olvidaba ser así de optimista en todas las cosas y un claro ejemplo fue justo ahora.
—En lugar de que te consuele a ti, yo he hallado consuelo en ti.— dijo Ash ya más contento.
—Jejeje, créeme, yo soy quien he hallado consuelo en venir aquí al pasado. Pues podremos cambiar nuestro futuro.— dijo mientras le sonreía a su padre.
—Cierto. Ademas, creo que será mejor seguir charlando después...—
—¿Por qué?— preguntó Ashley algo curiosa del por qué dejar la conversación para después.
—Porque ya tengo hambre, pues no he desayunado todavía jaja...—
En eso el estomago de Ash gruño tan fuerte como si un Snorlax estuviera dentro de la casa. Ashley no pudo evitar reír un poco por lo divertida que fue la escena. Ash ni lento ni perezoso, se preparaba para ir a comer su desayuno que aunque ya estaba frio no lo desperdiciaría… pero al entrar a la cocina se encontró con Pikachu tendido en la mesa y su supuesto plato de comida completamente vacio, en realidad aún quedaban trocitos de comida repartidos por el plato...
—¡No puede ser!— grito Ash al ver tal escena.
—(Lo siento… no pude resistir la tentación...)— le respondió a su entrenador mientras aún estaba tendido en la mesa y con la barriga casi a reventar. Ash por supuesto que le entendió a Pikachu, pero para Ashley quien observaba la escena, sólo llegó a escuchar unos cuantos 'Pika' y sinónimos provenientes del pokémon.
—Ah… Pikachu...— se quejó Ash.
Ash empezó a llorar cómicamente por su sagrado alimento desaparecido, e implorando que todavía quedase algo de comer en la refrigeradora o en algún otro lugar de la alacena... Mientras Ashley veía la escena desde la sala pero ella estaba algo pensativa.
Ojalá así sea. Ojalá también cambie nuestro propio futuro...* fueron los pensamientos de Ashley en el momento, pues no estaba segura si en verdad se podría cambiar tales cosas... sólo había dicho aquello para poder calmar un poco a su padre.
¿Qué más ocurrirá de ahora en adelante? ¿Podran cambiar el futuro? ¿Ashley podrá conocer a su madre? ¿Que sucederá con el hambriento y triste Ash? XD. No se pierdan el siguiente capítulo.
ESTA HISTORIA CONTINUARÁ...
