Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Al fin! Me enredé sola y no pude llegar con el capitulo a tiempo, mis más sinceras disculpas! Espero les guste como los anteriores, recibiré todo su cariño y amor en forma de reviews y comentarios, no se contengan!

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.

Advertencias: Escenas lemonosas por doquier, muchas palabras altisonantes, me disculpan si alguien tiene un problema con este lenguaje. Va a haber DIRTY TALKING (lenguaje sucio). Insultos varios. Fuera de eso, nada más. Disculpen las personas sensibles, este es un capítulo red.


Recomendaciones: No dejen de leer el fic de Ladycisreal, "Te elijo a ti", es un Ereri. Si son primerizos en el Omegaverse, no se lo pueden perder, puesto que explica detalladamente como funciona este universo, y la historia es atrapante.


Agradecimientos especiales y dedicatorias:

*YAOI´BLYFF: My sista! Gracias por todas las recomendaciones y ayudas, espero poder cumplir con tus expectativas, me siento honrada y feliz de contar con tu amistad, soy muy afortunada! Viva el espadeo de carne, carajo!

*Jupiter501: Espero no desvelarte con este capítulo, jajaja. Quise sacarlo antes pero no pude. Gracias por seguirlo hermosa! Lamento decirte que parece que no te van a poder regalar al Eren siliconado por ahora... pero no perdamos las esperanzas!

*RivaiFem T.A.: Mi waifu tan trabajadora, tierna y apasionada. Gracias por estar presente siempre, sé que ahora tenemos menos tiempo porque trabajas muchísimo, pero el amor sigue presente y creciendo día a día. Te adoro, mi vida!

*Beicon-MagicBL: Estuviste desde el primer capítulo, alentándome y completamente imbuida en él. Ahora es como un hijo que se gradúa e inicia su propio camino (se emociona), gracias por acompañarme y verlo crecer!

*Evan5Lee: vamos a ver si tus premoniciones se cumplen! Muchas gracias por acompañarme!

*Xzero Kill: Sabes que eres la que alienta mi inspiración, sin tu frase de cabecera no sé que sería de mí. Gracias, gracias por estar siempre, por darte un momentito aunque estés ocupada, lo valoro muchísimo!Por favor no dejes de acompañarme, te necesito!

*Paola S: Me gustó esa idea del trío... no te espoilearé, jajaja. Gracias por dejarme tus amorosas palabritas! Estoy muy agradecida!

*Kuroimichan666: Gracias por apoyar la historia!

*Ola-chan: (se cae patas arriba) Aaaaah, no puedo explicarte lo muuuuucho que amo tus reviews, no importa si dicen "conti plz", a vos te lo permito, jajaja. Gracias por promocionarme, gracias por el apoyo, hoy tus palabras me emocionaron hasta la médula de los huesos! Estoy tan feliz de ver que en el fandom existen preciosas personas como vos, llena de nuevas ideas, que se animan a cosas diferentes, gracias por existir!

*Daughter of Calypso: Hermosa señorita, gracias por tantas palabras de aliento, por meterte tanto en esta historia, por estar presente en cada momento. No tienes idea la enorme felicidad que experimento cuando te leo! No leas en el colegio (la mira fulminante), jajaja, primero los estudios, luego la diversión. Como tu me agradeces, yo te agradezco a ti de corazón, sin personas como vos, yo no sería nada. Gracias!

*Kathy: Amo tus expresiones! jajaja, siempre me arrancas carcajadas, por cierto, salúdame a tu hermana Harumi, por favor, y dile que la extraño. Compartimos el profundo amor por Levi, y quien no? es imposible no amarlo. No dejes de acompañarme! Siempre estoy esperando tus palabritas!

COMO SIEMPRE, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! POR SUS FOLLOWS, FAVOURITES, POR SER FANTASMONES, NO IMPORTA, TODO VALE!

Ahora sí, al fic


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"Solo nosotros sabemos estar,

distantemente juntos"

Julio Cortazar

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Levi miró el reloj de su celular, tres de la mañana, y el sueño no aparecía por ningún lado. ¿Había sido demasiado brusco con Eren?

Lo tomó tan desprevenido que los nervios le jugaron en contra. Se mordió el labio inferior y decidió llamarlo. ¿Aún era tarde para arrepentirse? De pronto la necesidad por sentirlo cerca le brotó como un volcán, empapándolo por completo. Se abrazó unos momentos, y finalmente se sentó en la cama para llamarlo. Su corazón latiendo alocadamente.

Primero le pediría disculpas, segundo le diría que se tomara un taxi o en su defecto él iría a buscarlo donde estuviera. Tal vez necesitaban una charla. Si Eren estaba interesado… entonces… ¿por qué no?

—¿Aló? —Una voz femenina y coqueta, semi dormida cabe decir, lo atendió, dejándolo algunos minutos completamente mudo—. Hola, ¿quién llama?

Levi miró fugazmente la pantalla de su celular, ¿se habría equivocado de número? Pero no.

—Ho-hola, ¿Eren se encuentra ahí?

—Sí… está dormido, ¿quién lo llama?

—Levi.

—¿Quién eres? —indagó la mujer aún algo dormida.

—Un… compañero de trabajo.

—Qué curiosa hora para llamar, como sea, está muerto de cansancio, ¿puedes llamarlo mañana o quieres que intente despertarlo? ¡Ey, Eren! —se escucharon algunos movimientos desde el auricular.

—No, no lo molestes —dijo el hombre con voz amable—, de todas maneras no era nada importante, lo llamaré en otro momento, gracias… eh…

—Annie… la novia.

Levi se quedó de piedra, ¿novia? Eren tenía… novia…

—Gracias, Annie, buenas noches.

Cortó, sintiendo que le ardía el estómago, no pudo evitarlo; los horribles recuerdos lo atacaron por completo como una lluvia de filosos dardos. Sus manos temblaron, apretando el celular con excesiva fuerza. Maldito jovenzuelo, al fin le daba igual acostarse con cualquiera, ¡y engañando a la pobre novia!

Se le ocurrieron un sinfín de insultos para mandarle por el mensaje, pero tal vez la novia los viera, no, no era prudente.

Se acostó y se enrolló en las sábanas. Los ojos se le humedecieron. A Dios gracias le había dicho que no, porque si le hubiera dicho que sí, ese gran hijo de puta haría lo mismo que Galliard había hecho en el pasado…

Todavía el recuerdo estaba fresco, tal vez porque había sido el primero, porque de eso ya habían pasado más de 10 años. Recordaba incluso el sonido del viento que se arremolinó en su ropa y las hojas de la calle le ensuciaron el uniforme.

Era fines de otoño, y estaba afiebrado. Caminó erráticamente buscando la calle que bajaba a su casa. O mejor dicho la casa de sus tíos.

Su tía no era mala con él, simplemente lo ignoraba; parte del trato de mantenerlo ahí era que limpiara la casa. Por lo que después del colegio, Levi tenía que lampacear, fregar, lavar ropa y hacer la cena. Luego en su cuarto, se quedaba hasta tarde terminando sus tareas o estudiando.

Su tío era el mayor problema. Lo aborrecía profundamente, por lo que siempre evitaba cruzarse con él. Normalmente solo recibía un par de gruñidos, pero había días… realmente oscuros.

Se apoyó contra una pared, resoplando y sintiéndose débil. Lo encontró su vecino Galliard Porko, un hombre soltero, que vivía junto a su hermana y sus dos pequeños sobrinos a dos cuadras de distancia. Levi apenas podía caminar, así que lo cargó en su espalda, pero sus tíos habían salido. Muchas veces volvían tarde, Levi abrió con su llave, aunque casi se desploma en la entrada. El hombre lo llevó a su cuarto y lo dejó arropado antes de irse.

Al otro día fue a agradecerle. Galliard le preguntó si había ido al médico, pero Levi no lo había hecho. Se acercó, conversaron un rato, así se enteró que Levi pasaba mucho tiempo solo en esa casa, casi siempre limpiando. Se había enfermado porque hacía mucho frío en esos días y el jovencito no tenía un buen abrigo.

Al otro día Galliard le regaló una hermosa campera negra. Levi recuerda que se volvió una costumbre que se juntaran por las tardes en su casa, lo normal era que sus tíos llegaran por las noches, ambos trabajaban hasta tarde. Por lo que mientras él limpiaba, conversaba mucho con el hombre. A veces incluso lo ayudaba. Luego comenzó a llevarle pequeños regalos, una golosina, una lapicera, una gorra, hasta que finalmente lo besó apasionadamente a principios del verano. En la cocina, mientras Levi aún tenía puesto los guantes porque terminaba de lavar los platos.

"Me gustas, Levi… me gustas mucho…"

Los siguientes días anduvo completamente perdido. Galliard lo había abrazado, lo había besado de una forma que le había dejado temblando las entrañas… y la vida. Levi había olvidado por completo lo que se sentía un abrazo, lo que se sentía ser importante para alguien. Su cuaderno de apuntes, se llenó del nombre de su vecino, en diferentes colores y tramados.

Galliard le pidió que nadie supiera de su relación, porque la gente no entendía el amor entre dos varones. Levi aceptó, y hambriento de cariño, caricias y besos, se entregó a sus brazos sin restricciones. El jovencito era muy apasionado, no se quejaba nunca, dejó que Galliard llenara toda su necesidad. Le permitió todo, le entregó su cuerpo y su corazón, aunque doliera, aunque fuera incómodo, él sería capaz de sacarse el corazón si el rubio se lo pedía.

"—Te amo, Levi… Cuando te gradúes nos iremos de esta ciudad. ¿Ya te lo conté? Me darán el traslado en el banco en el que trabajo. Iremos donde nadie nos pueda señalar o juzgar. Estaremos juntos por siempre…"

Eran los susurros que el hombre le prodigaba, mientras frotaban sus narices en las penumbras de su cuarto ¿Qué idiota creía en que algo podía ser para siempre? Pues él, un idiota de 17 años, que hasta los 19 creyó que todo su mundo se limitaba a una sola persona.

Faltaba una semana para recibirse, Levi tachaba los días en su calendario, cada vez más alegre, cada vez más feliz. Últimamente no habían tenido mucho tiempo de verse. Galliard le dijo que estaba preparando todo en el nuevo departamento donde vivirían, que eso lo mantenía ocupado, si hasta le había pedido que eligiera los colores de las paredes y algunos muebles de una revista de decoración. Le hablaba por largas horas de cómo era la gran ciudad, los espectáculos a los que irían, las cosas ricas que comerían, las plazas, los parques, el cielo por las noches y un sinfín de maravillas. Levi nunca estuvo más emocionado.

Hasta que llegó el día de la graduación. Levi buscó hasta el último minuto con su mirada a Galliard que le había prometido asistir, pero no lo vio. Se preocupó mucho, pensando que tal vez estaría enfermo. Pasó por el frente de su casa muchas veces, pero no se animó a tocar el timbre. Lo esperó en las escaleras de la suya, uno, dos, tres días seguidos. Nunca lo vio en la calle. Tampoco vio movimiento en la casa. Hasta que su tía llegó esa noche con una noticia.

—¿Lo sabías, Kenny?

—¿Qué cosa?

—El vecino, el chico ese rubio de cara aniñada. Se casó con Pieck Stelman, la hija del panadero. Eso me enteré en el almacén hace un momento.

Levi se quedó de piedra.

—Ni siquiera nos invitaron.

—No tenemos trato con los vecinos, ¿por qué nos invitarían? —preguntó Kenny.

—Bueno, por decoro, por diplomacia, como mínimo. Fuimos vecinos más de 8 años.

—No fastidies, además odio los casamientos.

—Lo siento, no me siento bien, disculpen —habló en voz baja el jovencito y se retiró de la mesa luego de que se lo autorizaran.

Llegó a su habitación respirando agitado. Se calzó y salió por su ventana. Llegó hasta la casa que estaba en penumbras y en silencio. Golpeó muchas, muchas veces, hasta que los nudillos le dolieron. Al fin con algo de dificultad trepó por una reja del costado y se medió por la puerta de atrás rompiendo un poco el vidrio de la misma con una piedra. Se lastimó la mano.

Caminó en la obscuridad observando todo con atención.

Vacío.

Caminó hasta el living, había algo de correo acumulado debajo de la puerta. Se quedó de pie como media hora, en silencio, hasta que las primeras lágrimas empezaron a caer. Se arrodilló y lloró en silencio por un tiempo indefinido.

Otra vez, estaba sucediendo… esa persona importante que desaparecía de su vida. Sin tiempo para despedidas apropiadas. Solo se iban y lo dejaban atrás…

Eren se despertó al otro día, se encontró con la dormida cara de Annie a pocos centímetros de la suya. Eso le recordó que aunque había ido a su departamento para olvidarse de cierto hombre bajito de pelo negro, no pudo conseguirlo. Apenas habían tenido un polvo de mala muerte (cómo solían llamarlo ellos a los que duraban unos diez minutos), que le generó más culpa que otra cosa. Aún no se puede explicar el porqué.

Tomó su celular para irse antes de que la mujer despertara, pero se sorprendió de ver una llamada de Levi del día anterior, que además había sido atendida. 35 segundos. ¿Qué?

—Annie, Annie —la llamó, zamarreándola con suavidad, la chica lo miró con los ojos lagañosos y la rubia cabellera algo desprolija—. ¿Alguien me llamó anoche?

—Ah, sí, un tipo muy raro, compañero tuyo o algo, dijo que te llamaría después.

Eren miró la pantalla, fue a las tres de la mañana doce minutos. Casi una hora después que él se marchara de su casa, el corazón se le comprimió en el pecho. Annie lo había atendido, ¡joder! Estaba seguro que el hombre lo había malinterpretado. Aplastó la palma de su mano derecha en su cara y suspiró.

—¿Qué pasa? —Dijo la mujer—. ¿Quieres hacerlo de nuevo? —Y besó su hombro. Pero el semblante del joven era terrible.

—No, disculpa, de verdad, no estoy bien para nada. Debo irme, te veo después.

Fue tres veces a la casa de Levi, lo llamó unas cinco veces y le mandó cuantiosos mensajes que nunca fueron recibidos, sin duda lo había bloqueado. Bien, pero tendría que verlo sí o sí en el trabajo, de esa no se escaparía, hablaría con él así tuviera que obligarlo.

El lunes, Eren sintió que había una muralla de 50 metros de pavimento, electrificada con dragones rojos destilando fuego por sus fauces alrededor de Levi. Tragando en seco entró en su oficina. No por nada tenía fama de ser un suicida.

—Levi, buenos días —dijo con su mejor sonrisa. Pero el hombre lo aniquiló con la mirada—. Tr-traje los… legajos que me pediste el viernes. ¿Los dejo aquí?

Hubo varios segundos de tensión, Levi no dejaba de mirarlo como un matón.

—Sí —dijo con voz cortante y potente. Eren obedeció.

—Levi, con respecto al sábado-

—Largo de mi oficina.

Eren quedó sorprendido por el aura asesina que emitía el otro.

—Por favor, hay algo que entendiste mal, Annie es sólo una amiga, no sé qué te dijo, pe-

—¿Cogiste con ella? —la pregunta tomó desprevenido a Eren, quien balbuceó antes de responder.

—Bu-bueno, un poco…

—¿Un poco? ¿Sí o no?

—Esteeee… sí, pero no es nada serio, adem-

—Fuera de mi oficina, ahora. No digas una sola palabra más, porque estás a medio centímetro —dijo hablando con el mayor autocontrol posible, mientras mostraba un pequeño espacio entre el pulgar y el índice—, de que te reviente la cara a golpes y te baje todos los jodidos dientes. Y no… no me va a importar que me echen a mí, a ti, a tu novia o todo el resto de esta maldita empresa. ¿Has entendido? No vuelvas a acercarte a mí, si no quieres que te mande al hospital, hijo de puta.

Eren estaba quieto del miedo, nunca se imaginó que Levi podía ser tan atemorizante, y conociendo su fuerza y técnicas, decidió que mejor esperaba que se le pasara un poco el enojo.

Sabiamente retrocedió y se fue sin decir nada.

Levi esa semana trabajó como un poseso. No paraba siquiera para almorzar, descargó toda su furia y su frustración con legajos, revisiones y reorganizando todo el sector completo, que incluyó una visita a archivos, reorganizando todos los archivos físicos de los de los que disponía la empresa que eran más de seis mil. Tanto Eren como Jean, cayeron en la volteada, y quedaron extenuados después de cumplir con todas las órdenes de Levi.

Zacklay en persona felicitó al administrativo, así como a los jóvenes, y los compensó con un día extra de descanso. En todo el revuelo, aparecieron archivos perdidos y toda la documentación que alguna vez estuvo pendiente quedó completa y clasificada.

En su casa ejercitó con ahínco, incluidas varias salidas a correr por el parque. La última, el sábado por la tarde noche, lo tuvo como protagonista de un aguacero que lo empapó entero. Debido a que su cuerpo estaba caliente por el ejercicio, no le prestó demasiada atención y siguió con el circuito en vez de volver a casa.

Para el lunes siguiente sentía la cabeza embotada. Levi tenía una salud de hierro, era extremadamente extraño que se enfermara. Pero evidentemente tanta carga emocional, trabajo sin el descanso adecuado, y el desgaste físico de ejercitarse tanto, le pasaron factura de inmediato.

—Amigo, tienes muy mal semblante —le dijo Erwin preocupado.

—Bueno, sí, creo que esta vez me voy a engripar.

—¿Por qué no vas al médico?

—No es tan grave.

—Hasta tu voz se escucha distorsionada. Debes tener más cuidado.

—No te preocupes, no moriré. Hierba mala nunca muere.

—Avísame si necesitas algo, te dejo estos dos legajos.

—Entendido.

Eren también lo había notado, pero era imposible tener alguna comunicación con él. Levi no le daba chance para hablar de cualquier cosa que no fuera estrictamente trabajo.

Para el miércoles, se descompensó un poco en el baño y Eren lo atajó, antes que se desplomara en el piso. Su frente ardía, por lo que sosteniéndolo, lo llevó a su oficina, y pidió un auto. Avisó a Zacklay quien autorizó que se retiraran, de todas maneras faltaban treinta minutos para terminar el turno. El muchacho lo acompañó a su casa.

A duras penas logró sacarle el traje y ponerle un pijama. Lo dejó recostado en la cama, mientras hablaba incoherencias.

—Ya te dije que no dejes vasos sucios en el fregadero.

—Sí, sí, acuéstate.

Eren le dedicó una mirada de molestia al muñeco que también estaba en la cama. Lo levantó y lo llevó a su caja, dejándolo en el cuarto de mantenimiento.

Estaba preocupado auténticamente, la temperatura era alta y tenía miedo que colapsara o convulsionara. Buscó entre la ropa de Levi y sacó su billetera, con el carnet de la obra social sanitaria en mano, llamó al teléfono del dorso. Pidió asistencia médica a domicilio. Le dijeron que tenían al menos dos horas de demora.

—Levi —le habló suave tocándolo en un hombro, pero solo obtuvo un gruñido por respuesta.

Fue a la cocina, buscó un cuenco de plástico, lo llenó con agua fría y algunos cubitos de hielo, tomó una toalla de mano pequeña y la mojó. Luego volvió a la habitación y le colocó la compresa sobre la frente, tenía los pómulos coloreados y calientes.

Al correr el flequillo algo húmedo por la transpiración, de su frente, Levi sonrió fugazmente. Eren recordó lo que le había dicho de su madre, con tranquilidad acarició su cabeza con más confianza, y entonces lo vio sostener una sonrisa suave por algunos segundos, se acercó y dejó un beso sobre su frente, el enfermo dejó salir una risita suave. Eren sintió que algo le pasaba en el pecho. Dejó de acariciarlo y le puso la compresa.

¿Qué estaba haciendo? Bueno, sólo quería reconfortarlo un poco. Era lindo, muy lindo. Chasqueó la lengua y frunció el ceño. Tenía una especie de dualidad dentro suyo, una parte que quería acercarse a Levi, saber más de él, de su historia, de su persona, y la otra, su parte de "macho hetero alfa" que quería salir corriendo, huir completamente y no tener que verlo nunca más. Esa parte tal vez sentía miedo de Levi… ¿Miedo? ¿Miedo de qué? Se quedó perplejo, no quería ni siquiera pensarlo… "Miedo a enamorarte de un hombre"… Imposible. No. ¿Cambiar las turgentes, suaves y acolchonadas tetas de Annie, su delicada y preciosa entrepierna, por una verga? Imposible. Sí, habían follado rico, pero…

Agachó la cabeza, derrotado. Tenía que ser honesto, al menos consigo mismo, había disfrutado mucho con Levi, pero tal vez fuera la adrenalina de hacer algo que socialmente estaba incorrecto, al menos desde el punto de vista de sus amigos y familia. Aunque dudaba que alguien se ofendiera si se enteraban que se había acostado con un hombre. ¿Qué diría Annie? Con seguridad lo mandaría a la mierda. Ella le gustaba y siempre se había preguntado por qué no llevaba la relación un paso adelante, era muy probable que ella le dijera que sí. ¿Entonces? Pero cuando se confesó con Levi lo había sentido tan natural, tan… correcto.

Lo observó de reojo… Hasta una persona fuerte e independiente como él, necesitaba alguien que lo cuidara al menos un poco. Por cierto, ¿no debería avisarle a Erwin? Con seguridad el rubio vendría a hacerse cargo, él no tenía por qué estar ahí, no era su maldito problema, no era su mejor amigo tampoco…

Ahora que lo pensaba en frío, ¿qué eran? Colegas, sin duda. Pero también… ¿eran algo más? ¿Amantes? ¡No! Nada de amantes; haber tenido un revolcón ocasional no los convertía en… ¿Pero acaso, Levi no se acostaba con su réplica? Ahora que lo pensaba, podría deshacerse de él en ese momento… No, no podía aprovecharse de la debilidad de una persona, además con seguridad Levi le rebanaría el pito una vez repuesto.

Sacó la compresa, estaba caliente, la volvió a sumergir en el agua helada y se la colocó otra vez. Justo en el momento que llamaban a la puerta, eran los médicos.

Levi abrió los ojos, le dolía bastante la cabeza, sentía la garganta amortiguada. No tenía idea como había terminado en su cama. Se giró un poco atontado y se encontró con Eren a su lado. Automáticamente se acercó y se acurrucó como siempre.

—Eren… Ah, Eren, que suerte que te tengo conmigo —susurró con voz cavernosa.

—No es nada.

Se sentó de inmediato, alejándose con el rostro desfigurado.

—¡Tú no eres mi Eren! —exclamó alterado al ver al otro sentándose y bostezando.

—¿"Tú Eren"?

—¿Dónde está? —preguntó mirando alrededor.

—Muy cómodo en su ataúd, en el cuarto de mantenimiento. Estabas mal, muy mal. Llamé a los médicos, te inyectaron y dejaron mediación prescripta que compré en la farmacia de la esquina. Te traeré agua así la tomas.

Levi se volvió a recostar, se sentía débil. Tomó su celular, marcaba la una de la mañana. Eren demoró un poco. Volvió con un caldo de pollo y arroz, un vaso de agua y algunas tostadas.

—Debes comer un poco, la medicina es fuerte, si la tomas con el estómago vacío te hará daño. Yo me pedí una pizza un rato antes.

—¿Qué haces aquí? —dijo acomodándose para recibir la bandeja.

—Te traje, apenas podías caminar. No eres muy bueno cuidando de tu salud, te diré. No iba a dejarte solo. Me aseguraré que comas y tomes la medicina, anda.

—Llamaré a Erwin, así puedes ir a descansar.

—No, no lo molestes. Es la una de la madrugada, me quedaré yo. ¿Podemos tener un día de tregua, por favor?

Levi no dijo nada más, y trató de alimentarse lo mejor que pudo. No le sentía sabor a la comida, y estornudaba a cada rato. Eren le alcanzó una caja de pañuelos. Chequeó su temperatura y al fin se llevó la vajilla ya usada. Luego volvió y se acostó de nuevo a su lado.

Levi recién entonces se percató que estaba en bóxer y usando una camiseta negra de él, que le quedaba ajustada. Pero tampoco replicó por eso.

—Gracias por ayudarme —musitó bajito.

—Tú hiciste muchas cosas por mí también, y no me molesta ayudarte. Trata de descansar, debes reponerte. Los médicos me dejaron un certificado, lo llevaré mañana al trabajo. Tienes mínimo 48 horas de reposo, esta vez cumple con las indicaciones.

—Lo haré.

Se quedaron en silencio por largos minutos. Al fin, Eren se giró y lo abrazó, el otro iba a reprocharle, pero lo cierto es que el cuerpo de Eren era agradablemente cálido. Por lo que se dejó arrastrar por el sueño sin réplicas.

Eren lo llamaba una vez por las mañanas y una vez por las tardes, lo visitaba al mediodía para asegurarse que comiera apropiadamente y que estuviera tomando la medicación. Se portó bien. Y gracias a los cuidados y a darle prioridad a su estado, para el sábado ya estaba muchísimo mejor. Sólo le quedó una tos de perro que lo atacaba de tanto en tanto y que arreglaba chupando caramelos de eucalipto. Erwin y Moblit también se habían turnado para visitarlo.

Ese día estaban almorzando, esta vez en el comedor.

—Ya me siento bien, no es necesario que te esfuerces —aclaró el hombre.

—De acuerdo. Sólo me gustaría que esta vez me dejaras que te explique lo que sucedió ese sábado —Levi rodó los ojos—. Vamos, déjame. Annie es… digamos, una amiga con derechos.

—Ella dijo que era tu novia.

—¿Qué? —Eren estaba sorprendido—. No tengo idea porqué dijo eso, pero debes creerme, no es así. Salí un tiempo con ella, pero fue hace cuatro años. Luego fuimos amigos, y ahora… es ese tipo de persona con la que te encuentras de tanto en tanto y te sacas las ganas, solo eso.

—No le veo el punto de que me expliques lo que sucede entre ustedes, no es mi problema.

—Te enojaste bastante para no ser tu problema —replicó Eren pinchando algunas verduras con molestia.

—Bueno, es extraño, ¿sabes? Que alguien se te confiese y luego a los… pocos minutos se esté acostando con otra persona. Una conducta bastante… desleal, digamos.

—No cuando te rechazan de plano.

—Quien sabe, ciertamente no es algo que yo haría —Levi quebró un pedacito de hielo de su bebida con las muelas, mirando acusadoramente al de ojos verdes.

—En realidad tú haces lo mismo —Levi dejó de masticar, y lo miró extrañado—. Gustas de mí, pero te acuestas con Farlan, ¿no es lo mismo?

—Lo que yo tenga con Farlan o con quien se me dé la regalada gana, no es de tu incumbencia.

—Estabas celoso de Annie, y eres tan orgulloso que no quieres admitirlo, esa es la verdad.

—Mira Eren, no necesito esto, no somos nada del otro para echarnos reproches en la cara. Es agotador y molesto. Las cosas están bien como están, ya dejemos el tema.

—Sí, están geniales, super geniales.

—Eren quiero que te vayas de mi casa. Te agradezco toda la ayuda, pero no te quiero aquí ni un minuto más.

—¿Por qué eres tan caprichoso, eh? —Eren tiró los cubiertos y lo miró enojado.

—Que me gustes un poco, no quiere decir que deba aceptar a un bueno para nada que a la primera oportunidad sale a poner su pene en cualquier agujero disponible. Eres la clase de persona que más detesto —Levi se cruzó de brazos sosteniéndole la mirada.

—Estás tan celoso que no puedes manejar tus emociones, solo mírate.

—Y tú no puedes manejar que un hombre te haya rechazado. Oh, y lo siga haciendo —Eren lo miró dolido—. Anda, llama a tu amiguita para que vaya a consolar a tu verga que debe estar muy triste.

—Levi… vete a la mierda —Eren se puso de pie y fue a buscar su saco sintiendo una enorme impotencia—. Lunático, estás tan desequilibrado que buscas consuelo en un pedazo de látex.

—Es silicona, verga floja.

—Es muñeco de caucho, lengua de víbora.

—Cállate,*pija sucia, un consolador folla mejor que tú.

—Te crees la gran cosa, enano de porquería, pigmeo de poca monta.

Discutían a medida que Eren se acercaba a la puerta. Ambos agitados y cada vez más furiosos.

—Eyaculador precoz.

—Bien que este eyaculador precoz te hizo gemir como perra en celo.

—Te fuiste de aquí a las dos de la mañana y a las tres ya estabas roncando, seguro que Annie tuvo una gran experiencia contigo. ¿Cuánto duraste? ¿Cinco minutos? Perdedor.

—¡Eres un hijo de puta!

—Pues nunca mejor dicho, mi madre era una puta, ¿y qué?

—No lo dije por eso, pitufo deforme.

—Anda, anda, ve a tomarte un *viagra, a ver si así dejas de dar lástima de una vez.

—¡Maricón, puto de mierda!

—Tan maricón como tú, puto de clóset.

Eren le hizo la señal de fuck you y se fue azotando la puerta de una manera que casi la tira abajo.

—Imbécil —fue lo último que agregó Levi mientras iba y ponía el seguro en la puerta.

No se dirigieron la palabra por la siguiente semana. Se ignoraron hasta el cansancio. Aunque siguieran conservando las formalidades en el trabajo.

—Señor Ackerman —dijo Eren ingresando a su oficina, Erwin estaba de pie en un costado.

—Ayudante Yaeger.

—El legajo de Clemens. ¿Precisa algo más o ya puedo retirarme?

—Es todo por hoy.

—Tenga usted muy buenas tardes, señor Ackerman.

—Igual para usted, ayudante Yaeger.

Una vez que el joven se retiró, Erwin trató de no carcajearse, porque le parecía hasta cómico.

—¿Qué cosas pasaron con Eren, eh? No quieres contar nada, pero algo pasa, porque un día parece que son dos querubines tocando el arpa, al siguiente se sacan los ojos por nada y al siguiente se tratan como dos desconocidos.

—¿Acaso nos tratamos mal? Creo que somos algo formales, pero fuera de eso nada ha cambiado.

—Lo que digas. Oye, ¿irás con alguien a la fiesta de la compañía?

—¿Fiesta?

—El gran evento por lo veinte años, ¿ya lo olvidaste?

—¡Joder! Bueno, supongo que iré solo, de todas maneras me quedaré hasta que Zacklay dé su mismo discurso de siempre y me iré a la mierda. ¿Y tú?

Erwin sonrió de una manera deslumbrante, casi que Levi tuvo que entrecerrar los ojos para que no lo cegara.

—Con Nanaba.

—¿Está en la ciudad?

—Mejor que eso, se vuelve definitivamente.

Levi se puso de pie y palmeó al grandote que tenía una sonrisa del tamaño de un portaaviones. Esa era sin dudas una excelente noticia, Levi siempre se ponía feliz de que a sus amigos las cosas les salieran bien.

Esa semana se hizo tiempo para conseguir un bonito frac negro, clásico, con zapatos lustrosos y camisa celeste suave. Nunca se destacaba mucho con la ropa que elegía, pero el evento ameritaba que se esmerara. Siempre lo festejaban en los amplios salones del Club de Leones local, y el catering y la música eran lo más elogiado de la noche.

Levi llegó temprano, como era su costumbre, y se sentó en la misma mesa de los administrativos. Se encontraba Jean, Connie que era de Archivos, Falco de Contaduría, Tito y Marcelo de Recepción, pero de Eren ni el rastro.

Si bien era un evento donde se podían ir con sus respectivas parejas, casi todos en esa mesa estaban por su cuenta. Sirvieron las entradas, junto a un licor de aperitivo, mientras un comediante atraía la atención de las miradas en el escenario al frente.

Levi estaba muy a gusto, más conversador de lo usual, podía incluso decirse que se había relajado y lo estaba pasando en grande. Incluso sonrió abiertamente al saludar con la mano a Erwin que venía junto con Nanaba del brazo. Ya se acercaría a hablar con ellos. Pero su sonrisa se desdibujó por completo al ver entrar por detrás a Eren junto con una rubia despampanante, aunque bajita, guindada de su brazo.

Su apetito se cortó de golpe. Pero disimuló con su mejor cara de "aquí no pasa nada", mientras bebía el champagne que los mozos le reponían a cada momento.

Eren, como todo un caballero, presentó a la chica a todos en la mesa, no dijo que era su novia, ni estaban abrazados, sin embargo Levi quería descerrajarse un tiro en la sien, porque en verdad estaba pasando un mal momento. La saludó con mucha cortesía y evitó mirarlos todo lo que pudo.

Una de la mañana.

Casi no había comido y sin dudas perdió completamente la cuenta de las copas de champagne, faltaría al menos una hora más para que el malparido de Zacklay diera su discurso de porquería, y Levi ya no se aguantaba más. Annie le hablaba al oído a Eren que la miraba con ¿cariño, amor, ternura?, quien sabe, y reían juntos como una pareja normal. Se volvió a bajar la copa de un solo tirón.

—Vaya, Levi, no sabía que eras de los que bebían sin control —bromeó Jean y el hombre lo miró aburridamente.

—Mientras mi comportamiento sea el adecuado y no maneje después, no es un delito beber.

—No, no te lo tomes a la tremenda, yo solo decía…

—Como sea.

La banda comenzó a sonar fuerte y la pista de baile empezó a llenarse. Eren invitó a la hermosa rubia con él, y se divirtieron en grande con salsa, reggaetón y todo tipo de música pegadiza y excesivamente sexy que invitaba a que frotaran sus cuerpos como animales en brama. Levi ya no sabía cómo hacer para aplacar su ira. Por supuesto, era consciente de que el joven no estaba haciendo nada malo, y que él no tenía ni una pizca de autoridad para reprocharle absolutamente nada. ¡PERO POR TODOS LOS COJONES! ¡¿Qué le pasaba al maldito destino que le tenía que enrostrar en la cara lo bien que la estaba pasando con esa enana de cuerpo voluptuoso?! Sí, los de baja estatura también pueden burlarse de sus semejantes.

Del champagne pasó al vino tinto, y no se midió en absoluto, cuando se percató que iba al baño cada diez minutos, se dijo que la cosa se estaba tornando de blanco a oscuro demasiado rápido. Tampoco era que no podía manejar muy bien el alcohol, y por todos los cloros, de ninguna manera se iba a comportar inadecuadamente, menos en un lugar del trabajo.

Cuando Zacklay estaba a medio discurso, Levi salió muy rápido del recinto, corrió en dirección a la parte posterior del edificio, que como tenía salones diversos donde dictaban cursos, a los cuales se llegaba atravesando una serie de pasillos. Llegando a un corredor, no tuvo tiempo más que de levantar la tapa de un bote de basura y vomitar a mansalva, hasta sentirse aliviado. Al menos no había perdido la conciencia.

Buscó un bebedero y se lavó un poco la boca mientras se secaba con un pañuelo y verificaba que no hubiera arruinado el costoso traje que usaría por esa única ocasión. Jodidas fiestas laborales.

—Qué bonita manera de vomitar —la voz a sus espaldas lo hizo saltar en su sitio, pero apenas enfocó a Eren que lo miraba con suficiencia, su cara se desfiguró en ira.

—¿Qué haces aquí? Deja de seguir a la gente, eso es… acoso.

—Yo no te seguí, salí a tomar aire y te encontré aquí de casualidad —habló con seguridad el joven acercándose.

Levi se arregló un poco el cabello y cerró su saco, mirándolo de reojo.

—Es increíble la cantidad de alcohol que ingeriste, y tan rápido.

—Deja de joderme, Yaeger, ¿qué mierda quieres?

—Bueno, tengo curiosidad, me gustaría saber por qué tomabas como cosaco, mientras me tirabas unas miradas que si hubieran sido cuchillas me hubieran dejado sin cabeza.

—Nadie te miraba, idiota.

—Tengo una teoría, probablemente… no sé, estabas… ¿algo celoso, tal vez?

—¡No digas idioteces! —se sobresaltó casi gritándole, mientras sentía que tanta tensión le empezaba a afectar. ¿Por qué no se iba y lo dejaba tranquilo?

—Vamos, Levi, no lo niegues, eres más transparente que el agua. Estabas tan molesto que no pudiste comer, y tienes los ojos húmedos.

—Es… una reacción de mi cuerpo… cuando me pongo algo ebrio mis lagrimales… no los puedo controlar, eso es todo. No digas cosas que no son.

—Levi, sé sincero de una buena vez, aunque trates de ocultarlo se nota a kilómetros lo que te pasa.

—Es-estamos demorando… seguro que tu… hermosa novia va a molestarse.

Eren semi sonrió mirándolo fijamente.

—Es verdad, Annie es muy hermosa, no es de un caballero dejarla sola.

—Ca-Caballero mis b-bolas… —respondió golpeando la pared cercana con el dorso de su antebrazo. Eren abrió grande sus ojos con esperanza, al ver al otro tan cabreado. Su cara completamente roja y hablando entre dientes—. ¡Sólo eres un cerdo follador que agarra cualquier agujero disponible para descargar su lívido! —Parpadeó un poco al darse cuenta del berrinche que estaba protagonizando, y carraspeó para luego suspirar hondo—. Lo s-siento, no debes tomar en cuenta lo que pueda decir en un mo-memento como este, ya te dije, estoy algo… ebrio.

—Sí, ya veo. Bueno, creo que no tendré más opción que irme con Annie. ¿Viste esas tremendas tetas que tiene? Ah, hoy dormiré sobre ese par de melones, ¿soy afortunado o qué?

Levi se giró de inmediato, mientras se apoyaba en la pared, Eren quedó a sus espaldas.

—Sí, vete con la pechugona, es lo mejor —El muchacho se giró para alejarse, pero solo hizo el ruido como si sus pasos se alejaran, los primeros pisando con fuerza y luego cada vez más despacio, pero en verdad no se movió de su sitio, entonces Levi habló casi a los gritos—. ¡Ojalá se te atasque la verga en su heeeerrmosa argolla! ¡Hijo de puta, mentiroso! ¡¿Qué puta me importa?! ¡Cásense y tengan un montón de… de… —por momentos se trababa— cerditos, cersitos folladores de cualquier agujero! ¡AMÉN! ¿Qué me importa? ¡No me importa un carajo! ¡Me compraré tres muñecos! Le… le pediré una rebaja a Farlan…

Gruñó un poco y luego pateó la pared, para luego renegar por el dolor.

—Tch, tch.

Golpeó la pared con el antebrazo varias veces más a medida que avanzaba por ese pasillo solitario. Pero terminó apoyado de costado un poco más adelante, mientras se lo escuchaba sorber por la nariz.

—No, no compraré… ningún mu-muñeco follador, menos con esa cara de idiota… idiota mentiroso… Yo no te gustaba después de todo… al final todos m-mienten…

Se puso en cuclillas y abrazó sus piernas apoyando su cabeza en las rodillas.

—¿Por qué de todos tenías que ser tú?—Se secó algunas lágrimas, y justo en ese momento sintió una voz demasiado cerca que lo hizo saltar cual resorte para luego caer desparramado en el suelo, con el corazón en la boca.

—Sigo aquí, Levi.

—¡HIJO DE PUTA! ¡JODER! Me vas a ma-matar.

Eren se acercó para ayudarlo a ponerse de pie, aprovechó para apretarlo contra su torso sin dejar que se alejara demasiado.

—¿Cómo fue que…? ¿De dónde saliste?

—Nunca me fui…

—Pe-pero —miró confundido alrededor.

—Nunca me fui, sólo fingí que lo hacía, porque parece que cuando estoy cerca, tú pierdes la capacidad de ser honesto.

—Tramposo. Ya, s-suéltame. Ve con… Ángela.

—Annie.

—Lo siento, me cuesta retener los nombres… Annie. Es una chica muy hermosa. ¡Yo no hablé mal de ella! —gritó de repente como si Eren lo hubiera acusado, el joven comenzó a reír.

—Eres muy gracioso cuando bebes. Pero creo que sería peligroso dejarte en este estado, te acompañaré a tu casa, mi padre me prestó su auto.

—No —Levi empujó hasta alejarse, estiró su saco y trató de pararse derecho—. Yo estoy bien, no estoy lisiado, no necesito a-ayuda. Además… ve con tu-tu novia.

—Annie no es mi novia.

—Pues no lo parecía cuando te la apretabas bien ajustadito en la pista, ¿no? Cerdo.

—¿Te molestó?

—¿Qué?

—Si te molestó que apretara contra mi cuerpo a Annie…

—No es mi problema.

—¡Bueno, basta! —Eren lo agarró del brazo y lo zamarreó un poco, se miraron molestos—. Dilo de una puta vez. Te molesta, te molesta que la toque o la bese, te hierve la sangre, ¡dilo!

—¿No es obvio? —Eren frunció el entrecejo—. ¡Dije que si no es obvio, cerdo! —Al fin algunas lágrimas empezaron a bajar por sus ojos, mientras le hablaba agitado, Eren estaba sorprendido—. ¡¿Qué no se me nota en la puta cara?! ¡¿Acaso eres ciego, imbécil?! ¡Sólo un descerebrado no se daría cuenta que me muero de amor! ¡¿Qué no ves que estoy destrozado?! —Sollozó bajito y luego siguió hablando más cabreado aún—. ¡¿Quién en sus putos cabales gastaría 30 mil dólares para tener una réplica de alguien que no quiere, eh?! —golpeó el suelo con la planta de su pie izquierdo varias veces, y sus manos en puños a su costado, muy tensas—. ¡ME GUSTAS, ME VUELVES LOCO DE GUSTO, CERDO, CERDO FOLLADOR! ¡¿Tengo que hacer un cartel con marquesinas y publicarlo en la puta avenida de esta ciudad para que lo entiendas?! —Sollozó más fuerte—. ¡Vé y cásate con tu linda novia y déjame de joder la puta vida!

Eren se acercó y le extendió un pañuelo, Levi lo tomó y se secó la cara, se sopló los mocos, suspiró un par de veces y al fin más repuesto habló como si nada hubiera pasado.

—Bueno, creo que me excedí un poco, pero ya me siento mejor, gracias por escuchar. Te devolveré el pañuelo después de lavarlo en mi casa. Me voy.

—Espera un momento —Eren le cortó el paso enfrentándolo—. Acabas de confesarte, ¿y te vas como si nada?

—No entiendo, ¿tengo que firmar alguna planilla? Ya, no me fastidies, me voy.

—También me gustas —Eren lo detuvo sosteniéndolo de los hombros y mirándolo con seguridad—. Ya te lo había dicho, ¿lo olvidaste? Nunca dejaste de gustarme, al… al contrario, me gustas cada vez más. Quiero intentarlo, y no aceptaré un no ahora que sé que te sientes igual.

—Tienes novia, puto —respondió secamente el otro.

—Ya te dije que Annie no es mi novia, era… solía ser mi amante, pero ya no. Le pedí… Me da vergüenza admitirlo, pero le pedí que viniera para… quería ver tu reacción, se fue hace una hora, en un taxi. Yo quiero estar contigo, ¿tú que quieres hacer?

—S-soy… soy un hombre…

—Me gusta Levi —Eren tomó su rostro algo húmedo aún, con ambas manos—. No importa si eres un gato, un cactus o un hipopótamo, me gusta Levi, así de simple.

—Me gusta Eren.

—Entonces ya no hace falta aclarar nada.

Se miraron intensamente y al fin se acercaron para comerse las bocas, de una manera necesitada, desesperada, necesaria. Levi destilaba alcohol por todos los poros de la piel, pero a ninguno le importó en absoluto.

De los besos pasaron a refregarse y apretarse sin control, tirando de la ropa desesperados.

—Espera, espera, alguien podría ver —Dijo Eren, pero sus manos seguían apretando las nalgas del otro.

—Aquí —El hombre empujó una puerta y terminaron en una especie de gimnasio—. Joder, ¿no ponen llave por aquí? Cualquier podría robar.

—Levi —llamó Eren—, concéntrate.

Levi sonrió libidinosamente y lo apretó contra la pared de improviso con algo de fuerza.

—Ahora, voy a darte una cosita muy… muy… eh… genial.

Eren trataba de seguirle la corriente, pero era muy divertido ver al siempre serio Ackerman comportándose de esa manera tan desinhibida.

Tropezaron y cayeron sobre un montón de colchonetas.

—¿No sería mejor ir a tu casa o mi departamento? Es decir, no sé si esto siquiera es legal.

—Shhh —Levi le puso un dedo sobre los labios, bien sentado sobre sus caderas—. Ahora vas a conocer al famoso Florentino.

—¿Qué? ¿De qué hablas, Levi? ¡Wow!

El hombre se deslizó y empezó a desabrocharle el pantalón, Eren decidió dejarse hacer sin poner resistencia. El más bajo sacó su hombría algo animada y comenzó a chupársela con una voracidad descomunal.

—¡Aaah, joder! Más… lento… aaah…

—¿Qué pasa cerdito, cerdito, no lo aguantas? Ahora viene lo mejor.

Se trepó para adueñarse de su boca, mientras sus manos lo masturbaban de una manera deliciosa. Con una mano sostenía la base de su hombría entre sus dedos índice y pulgar, tirando toda la piel hacia atrás, y con la otra amasaba suavemente de arriba abajo en un vaivén que puso al joven a gemir incontrolablemente. La boca de Levi mordisqueaba su cuello, alternando con lengüetazos jugosos.

—Muy intenso… aaah… —Eren se retorcía de placer, ¿cómo hacía ese hombre para llevarlo a la locura en apenas minutos. Sin dudas lo haría beber en otra ocasión, los resultados eran más que interesantes.

No pudo aguantar más de cinco minutos que se vino con un agónico grito en la mano del más bajo.

—El más rápido del oeste —le susurró en el oído Levi, relamiéndose, mientras se sentaba para limpiar su mano.

El joven resoplando se acomodó la ropa.

—Es que… fueron muchas ganas acumuladas…

—Sí, sí…

—Vamos a tu casa, Levi.

—Bueno, bueno, vamos…

Eren lo ayudó a ponerse de pie, pero luego de unos pasos, el hombre se quedó duro.

—¿Qué sucede?

—Ah, pasa que… no me siento muy bien… Dame un segundo… un segund-

Se giró rápidamente para vomitar sin poder controlarse.

—¡Carajo, Levi! ¡No, no sobre las pelotas! ¡Las pelotas de fútbol!

La ajetreada noche terminó con Levi en estado nock-out semi desnudo en la cama y Eren mascullando su bronca en su departamento. Eren lo llamó al otro día, le escribió, pero lo había bloqueado de nuevo.

El lunes Levi volvió a su misma fría actitud distante. Eren fue a llevarle un café.

—Hola, buenos días.

—Buenas. Gracias por el café.

—Levi, creo que tú y yo… bueno, tenemos una charla pendiente.

—¿Sobre qué? —el hombre lo miró con desinterés. A Eren se le comenzó a hinchar la vena del cuello.

—Sobre lo que sucedió entre nosotros la noche de la fiesta.

—No sé de qué hablas.

—¿Cómo que… cómo que no sabes de lo que hablo? Fui a buscarte cuando saliste corriendo en medio del discurso del director, te me confesaste, y terminamos… haciendo cosas en el salón de gimnasio o lo que sea de ese lugar. El conserje no va a estar muy contento cuando encuentre el desastre que quedó sobre las pelotas.

—Mira, estoy algo ocupado, no tengo tiempo de escuchar tus fantasías.

—¿Fantasías? ¡¿Me estás jodiendo, Levi?!

—No levantes la voz, no quiero escenas en el trabajo, así que compórtate.

—¿Harás de cuenta que nada pasó? —Pero el hombre ni siquiera pestañeó ante su planteo—. Me hiciste el… el Florentino, no finjas que no lo recuerdas.

Levi se rió despectivamente.

—¿Florentino? ¿Y luego qué? ¿Sonó el despertador y tuviste que venir a la oficina?

Eren se puso muy serio y lo miró con bronca contenida.

—Te vas a arrepentir de esto, ya lo verás.

Y se fue a paso ofuscado. Levi suspiró y se refregó la cabeza, luego dio un sorbo al café y continuó con su trabajo.

El joven estaba cabreado, se notaba, pero se limitó a hacer lo suyo y no volvió a acercarse a su compañero.

—X—

Ese domingo Eren fue a comer a casa de sus padres junto con Annie. Al diablo con Levi y sus palabras hirientes, sólo era un demente, un loco amante de muñecos.

Luego del almuerzo, fue a acompañar a su madre que se entretenía podando sus rosas blancas. La mujer le sonrió, su hijo le llevó un té helado, hacía calor.

—¿Qué sucede, cariño? —dijo la mujer acariciando su cabeza—. Si vienes por tus propios medios es porque algo te está molestando. Por cierto, ¿Annie y tú volvieron?

—En eso estamos.

—No pareces muy feliz.

—¿Tanto se nota?

—Hijo, te conozco, eres como un libro abierto para mí. Ya, suéltalo.

—Es muy complicado —el semblante del joven se percibía triste.

Carla no lo presionó, sabía que Eren hablaría tarde o temprano y que debía darle su espacio para que eso sucediera. Y justamente luego de un cuarto de hora en que no dijeron nada, sucedió.

—Me gusta alguien… Pero esa persona… es un caos. Por más que intento acercarme, siempre terminamos peleando o alejándonos por malos entendidos.

—¿Sabe cómo te sientes?

—Sí, se lo dije.

—Oh, debe gustarte mucho entonces —Carla dejó de podar y se sentó al lado de Eren, tomó su mano y lo miró a los ojos—. ¿Y por qué viniste con Annie?

—Me rechazó.

—Estás haciendo las cosas mal, Eren. No busques refugio en brazos de alguien que no quieres de verdad. Si no terminarás haciéndole un daño a Annie. Sabes bien que ella todavía guarda muchos sentimientos por ti.

—Lo sé… es que… no quiero sentirme solo.

—¿Y acaso ahora te sientes mejor? —el joven negó—. ¿Cuál fue el motivo del rechazo?

—No lo sé, no estoy seguro. Creo que piensa que lo engañé, o algo así, no lo sé. Es todo muy confuso. No sé cómo reaccionar, si trato de acercarme solo me aleja y me aleja. Sé que le gusto, pero no entiendo por qué se empeña en que nos evitemos. No dejo de pensar en esa persona. ¿Estoy obsesionado, mamá? También pensé que… tal vez, solo era un capricho, por eso yo… bueno, tuvimos intimidad… Y fue asombroso.

—Sé honesto, Eren, ¿sólo te gusta porque la pasaron bien en la cama?

Carla siempre había sido su refugio, Eren confiaba plenamente en ella, nunca había existido secretos entre ellos. Adoraba a su madre, siempre encontraba la palabra justa cuando iba por un consejo.

—No, claro que no. Es una excelente persona, siempre ayuda a todos. Cuando quiere es gentil, amable, siempre tiene una solución a todo, es fuerte, admirable. Pero también tiene una lengua que envenena y destruye todo a su paso. Y no sé cómo manejar esto.

—Nadie nunca sabe a ciencia cierta cómo manejar el amor —Eren la miró alarmado—. Sí, definitivamente estás enamorado de él.

La cara del joven enrojeció por completo.

—Bueno, era fácil de deducir, ya que todo el tiempo dijiste "esa persona". No tengo prejuicios con lo que elijas para tu vida, Eren y lo sabes. Aunque tendríamos que preparar un poco a tu padre —ambos rieron—. Hijo, habla con él, tranquilo, desde lo profundo de tu corazón. Tal vez esta persona misteriosa, simplemente tiene miedo de amar o ser amada. Ponte de su lado un momento, en sus zapatos, sabes a lo que me refiero. Hazle entender que necesitas saber el motivo por el que te rechaza. Pero primero arregla las cosas con Annie, y sé claro con ella, es una buena chica y se lo merece.

—Lo sé, mamá. Lo haré. Te diré que él es bastante terco y cerrado, si fuera una mujer, sería más sencillo, pero no sé cómo hace, siempre se queda con la última palabra.

—Deja de pelear como un niño. Sé un adulto, Eren. Habla con él, con calma, pausadamente, no te arrebates, que siempre sueles ponerte agresivo cuando las cosas no te salen. Si tanto te importa, sigue intentando.

—Estás sonriendo.

—Estoy contenta. Es la primera vez que veo ese brillo en tus ojos.

—Mamá…

—Es la verdad. Me gustaría conocerlo, tal vez en vez de traer a Annie, la próxima podrías invitarlo a comer algún día. Sólo deja que prepare a tu padre primero.

—Hey, tranquila. No quiero asustarlo con eso de "te presentaré a mis padres".

—Tal vez le dé seguridad.

—¿Mm?

—Quiero decir, tal vez él se sienta inseguro, si conoce a tu familia, probablemente le ayude a entender que vas en serio con él. Es una sugerencia.

—Lo pensaré. Pero por ahora las cosas no quedaron bien.

—Entonces habla con él y arréglalas. Además, nadie puede con tu mirada de cachorro en apuros.

—¡Mamá!

—Es cierto, es un arma muy efectiva. Al menos conmigo siempre funcionó.

—Bueno, lo tendré en cuenta.

Carla besó su frente y refregó su espalda cariñosamente.

—Te amo, hijo, ten confianza, sé que todo se irá encauzando como debe ser. Y también estoy segura que esto es obra del karma.

—Mamá, no empieces con eso.

—Lo sabía, sabía que algo así sucedería, tantos años burlándote de los gays, y la primera persona de la que te enamoras es un hombre. ¡Aleluya! La justicia divina existe.

—Calla, yo no me burlaba, solo me parecían graciosos los chistes de mis amigos.

—Bueno ya sabes lo que dicen, ¿no? Que hay que tener cuidado de escupir para arriba, porque lo más probable es que te caiga en la cara.

—Ya, frénale al bullying, tengo el corazón delicado —dijo haciendo un puchero y apretando su mano contra su remera a la altura de su corazón.

—Preparé tarta de frutos rojos con crema chantilly fresca, no sé si repara corazones, pero estoy segura que te hará sentir mejor, al menos por un rato.

—Definitivamente.

Ambos se pusieron de pie para ir juntos a la cocina.

Luego del almuerzo fue con Annie a un café para conversar tranquilos y poner las cosas en claro. Annie era una mujer madura, entendida. Luego de hablar por más de tres horas, determinaron dejarse de ver por un tiempo. Quedaron en muy buenos términos, porque ambos se apreciaban, y aunque a Eren le dolió un poco perderla, por decirlo de alguna manera, era necesario para terminar de madurar lo que sentía.

Al día siguiente se presentó en la oficina de Levi. Vio su semblante taciturno desde la puerta, pero decidió ignorarlo, e ingresó igual.

—Buenos días, Levi.

—Buenos días ¿Qué necesitas?

—Nada en particular, solo vine a saludar y a traerte esto —dijo alcanzándole un bols azul.

Levi lo aceptó y abrió la tapa con desconfianza.

—¿Pastel?

—Tarta casera de frutos rojos y crema. Lo hace mi madre, ayer la visité. Es la mejor receta de mi familia, lo juro, es casi mágica te diría.

—¿Tanto así? Se ve bien, de acuerdo, lo comeré en el almuerzo, espero no lo hayas envenenado.

—Oye, no quiero estar en malos términos contigo. Lo sigo en serio ¿Paz? —ofreció estirando su mano amistosamente.

—Sí, está bien, ya fue suficiente —Levi aceptó el fuerte apretón.

Sus manos quedaron unidas más de lo necesario, pero ninguno dijo nada al respecto. Solo sonrieron aliviados.

La rutina volvió a instalarse. Eren trataba de concentrarse en el trabajo y sus estudios, al cien por ciento. Levi lo felicitó por su excelente desempeño en esa semana. Dejó de lado sus impulsos y actitudes infantiles, y se esmeró en que el más bajo pudiera conocer su lado responsable, profesional y competente. En cierta manera lo logró.

La relación mejoró notablemente, hasta incluso compartieron la misma mesa en los almuerzos. Todo esto les permitió conocer nuevos aspectos de sus personalidades, historia, gustos, y la verdad es que había valido completamente la pena. Pronto un clima ameno y alegre se instaló casi sin que lo notaran.

Sábado por la mañana.

Eren estaba de espaldas en su cama mirando el techo de su habitación, y pensando en Levi. Su celular vibró, lo miró perezosamente y le latió el corazón al ver el remitente, lo que hizo que se sentara de inmediato.

L — Pendejo, lamento molestarte, ¿estás ocupado?

E — Buenos días viborón, ¿qué necesitas?

L — Estoy en un aprieto, necesito que me des una mano por unas horas, ¿puedes venir a casa?

E — ¿Sólo necesitas mis manos? Hay otras partes de mi cuerpo disponibles también...

L — Que chistosito. En serio, sería de gran ayuda si pudieras venir.

E — De acuerdo, dame media hora.

L — Muchas gracias.

Se arregló más de la cuenta, se lavó de los dientes, y se fue casi que saltando como una cabrita feliz. Tenía ganas de verlo, y ya que estaban en su casa tal vez debería intentar un acercamiento más íntimo, de verdad que no veía las horas de tener una oportunidad así.

Tomó un taxi porque no podía más de la ansiedad.

Cuando Levi le abrió la puerta, fue más que evidente para Eren que necesitaba besarlo con urgencia. El hombre lo invitó a pasar y caminaron hacia el living. Su corazón latía apresurado y esa burbuja en el estómago hizo su aparición por completo al tener a Levi tan cerca.

—Siento molestarte tan temprano, pero mi vuelo sale en dos horas, Erwin y Moblit parece que se fueron de copas anoche, porque ninguno contesta el jodido teléfono, y bueno, no se me ocurrió nadie más confiable a quien pedirle este favor. El encargo que tengo es simple, vendrán del correo privado a buscar esto —dijo señalando la caja enorme caja de madera que reposaba ya sellada sobre el piso, a la vez que se colocaba su bolso de mano y le entregaba las llaves.

—¿Correo privado?

—Sí, tienes que firmar una planilla de retiro, eso es todo. Luego que se lo lleven, quedas libre. Pones llave y… mmm, bueno ya te escribiré cuando regrese para buscar la llave o pedírtela en el trabajo, espero regresar para el martes o el miércoles.

El semblante de Eren pasó de la alegría a la decepción, pero Levi no lo vio ya que estaba dándole la espalda, mientras terminaba de guardar unas últimas cosas en su bolso.

—¿Dónde vas?

—Unos días a la playa.

—¿Con Farlan?

—S-sí, con él. Mira, te dejo cien dólares en la mesada de la cocina, para cubrir tus gastos de traslado, y para que compres algo si tienes hambre —Sintieron un bocinazo viniendo de afuera—. Bien, hora de irme —Levi tomó su maleta al fin y se dirigió a la salida.

—Oye —Eren estaba con el semblante serio—. ¿Este es el muñeco?

—Sí, lo es.

—¿Harás que te lo lleven a la playa?

—¿Qué? No, no… Yo… lo estoy devolviendo. Es verdad, no te lo dije. Decidí que tenías razón, fue… una falta de respeto de mi parte haber… usado tu imagen, así que, luego de evaluarlo… decidí que lo mejor sería devolverlo. Llegamos a un acuerdo con Farlan, lo recibirá y sólo me cobrará unos pocos costos, que… con todo lo que ya pagué hasta ahora estarían prácticamente cubiertos —el hombre miró la caja y sonrió melancólicamente—. Así que, al fin lo conseguiste, Eren, te libraste de él. ¿Sabes? En verdad… lo siento. Tenías razón en estar molesto y pedirme que me deshiciera de él, lamento haber sido tan… irrazonable, y haberte causado tantos inconvenientes. Pero ahora todo estará bien.

—Oh… Nunca pensé que llegaría el día… —el semblante del joven estaba apagado por completo.

—Oi… ¿estás bien? ¿No te pone contento mi decisión?

—No lo sé… —Levi enarcó una ceja desconcertado—. Es decir… a estas alturas y después de todo lo que ha pasado… ya no me molesta tanto. ¿No te sentirás solo? Dijiste que te hacía compañía.

—Bueno… no te mentiré, tal vez lo extrañe un poco, y no, no es por esas ideas raras que deben circular en tu cabeza, es que… simplemente era una presencia agradable, a pesar de que es artificial… Supongo que la mente nos engaña a veces… Además, creo que voy a intentar tener una relación de verdad esta vez…

—¿Con Farlan?

Levi asintió. Eren se sintió devastado.

—Bien, si necesitas algo me escribes, estaré atento. Adiós, Eren.

El joven no se despidió, solo se quedó de pie, viendo como Levi desaparecía de su campo visual. Estaba molesto, encabronado, incluso si intentaba hacer las cosas bien, todo se malograba de alguna manera.

Se sentó en el sillón tirándose con todo su peso, y miró la caja en silencio.

"Entonces es así, Levi formalizará con el cara de pollo hervido. ¿Qué tiene de bueno ese tipo? ¿Dinero? Bueno, seguramente, ya que tiene una empresa de esos muñecos del diablo. Igual es un tipo común, no le veo nada interesante, probablemente… tienen buen sexo…"

Tiró las llaves con bronca sobre la mesa ratona, e infló un poco las mejillas con molestia.

"¿No se suponía que yo le gustaba? Bueno, una cosa es gustar y otra estar enamorado, pero… algo debía sentir, ¿no? Y ahora lo va a desechar como si nada, después de pelear tanto y resistirse, lo va a devolver… Ya nada quedará de mi aquí".

Se rascó la oreja, por algún motivo todas esas conclusiones le dejaban una terrible desazón en el pecho.

"Tal vez el cara de nabo ése le pidió que se deshaga del muñeco… es lo más probable…".

Eren recordó esa noche, justo después de terminar ambos, Levi lo había abrazado con fuerza, y lo había besado con tantas ganas. Recordaba perfectamente su expresión, la sensación de su cuerpo desnudo y algo sudado, resbaladizo por partes, aun reteniéndolo en su interior. Los cuantiosos besos… besos innecesarios… besos inigualables…

Las siguientes dos horas se las pasó mirando la televisión aburridamente, hasta que un estridente timbrazo, como no podía ser de otra forma, hizo que se levantara de inmediato para ir a atender.

—Buenos días señor Ackerman, somos de TravelPack, vinimos a buscar la caja para despachar.

—Bu-buenos días… —Eren reaccionó tardíamente.

—X—

Levi salió de la piscina. Había arribado hacía unas cuatro horas, comieron unas ensaladas para el almuerzo y fue a refrescarse porque el sol derretía hasta las ideas.

Farlan estaba terminando una videoconferencia en la habitación del hotel, pronto se reuniría con él. Se había portado genial, y lo seguía haciendo. Se sentía bien, que se preocuparan por él, que… cuidaran de él. Por algún motivo recordó ese día que Eren se quedó a su lado cuando estuvo enfermo, y que se preocupó de si había comido o no. Suspiró y trató de concentrarse en otra cosa, mientras se secaba con la toalla.

Una señorita se acercó a su reposera.

—Señor, ¿desea tomar algo?

—Sí, por favor, un jugo de mango y naranja, con hielo.

—De acuerdo, ya se lo traigo.

—Gracias.

Se tiró en la silla, y revolvió en su bolso, sacó su celular y revisó. Tenía algunos mensajes de Erwin, otro de Moblit, incluso uno de Silvia, una prima de un amigo, y por último uno de Eren. Luego de responder a todos, lo abrió.

E — ¿Cómo va todo?

L — Normal, hace un calor de muerte. ¿Allá todo bien?

E — Sí. Mándame una selfie, quiero conocer.

Levi enarcó una ceja ante el pedido, ¿una selfie? Como fuera, enfocó a la piscina y le mandó una foto del lugar.

E — Oh, ¿y tú? ¿Tienes puesta la capa de invisibilidad? Quítatela, porque no te veo.

Esta vez frunció el entrecejo, ¿qué le pasaba al mocoso?

L — Manda una tú, y cumplo.

Eren le mandó una con el torso desnudo y muy bien sentado en uno de sus sillones, a Levi se le colorearon un poco los pómulos. En serio, ¿qué carajos le pasaba al pendejo?

L — ¿Por qué sigues en mi casa? ¿No fueron los del correo? Avísame, así reclamo.

E — Se averió mi aire acondicionado, los del correo vinieron, ¿te molesta que me quede?

Levi no supo qué responder, simplemente se quedó mirando la pantalla con la mente en blanco.

E — Bueno, aunque me digas que no, igual me quedo, está fresco y agradable aquí, además nada puedes hacer lejos como estás. Por cierto, tus pantuflas me quedan chicas, ups! Creo que una se rajó por el costado, lo siento, igual ya necesitaban un cambio, son bastante viejas. Y… acabo de encontrar algo muy bueno…

Eren le mandó una foto del cheese cake con frutos rojos que Levi había encargado en la pastelería, el joven sostenía una cuchara apuntando al mismo.

L — ¡No te atrevas a tocar ese postre! ¡No lo toques!

E — El que fue a Sevilla pierde su silla, en tu caso este delicioso pastel, ju, ju.

Otra foto de Eren con la boca llena, las comisuras con crema, y el boquete en el pastel. Levi se comenzó a reír sin poder evitarlo, maldito pendejo, al final no dejaba de ser egoísta como siempre.

La señorita le trajo su jugo, y Eren insistió en que le mandara una foto otra vez, Levi lo complació con una al lado de su jugo de frutas.

E — ¿Y Farlan?

L — En una reunión virtual, ya termina.

E — Si regresas el lunes, te preparo el famoso guiso de la familia Yaeger, es una tradición de centurias.

L — Oh, ¿y eso cómo es?

E — Vuelve el lunes para que te enteres.

L — ¿Puedes prepararlo el martes? Tengo el vuelo programado para el martes por la mañana.

E — Entonces, vé y cambia el pasaje, o nunca te enterarás.

Levi se sintió contrariado, ¿qué era esa nueva actitud en el joven? En serio, ¿qué bicho le había picado? Decidió no responder y guardó el celular.

Por la tarde fueron con Farlan a visitar la costa, se entretuvieron con algunos puestos de las orillas, y conversaron bastante. Fue un momento muy agradable. Luego visitaron un restaurante cercano, donde disfrutaron de una deliciosa paella.

Mientras bebían un vino dulce torrontés, el celular de Levi comenzó a vibrar. Otro mensaje.

E — Mira, para que no extrañes al pedazo de caucho…

Luego Eren le mandó una reveladora foto del hueso de su cadera, que desde ese ángulo permitía al menos insinuar, que estaba desnudo por completo, y con una caligrafía espantosa, hecho con algo como fibra negra, una palabra de cuatro letras adornando la bronceada piel: "Levi".

El hombre se atragantó con el vino y casi se le cae el celular dentro del plato. Farlan le golpeó la espalda hasta que pasó el mal rato.

—¿Estás bien, petit? Te buscaré un vaso con agua.

El hombre tomó el celular y se fijó que había dos nuevos mensajes. Dos nuevas imágenes entre otros mensajes de palabras. La primera era el Eren real junto a su Eren de silicona, haciendo la "v" de la victoria con sus largos dedos, hacia la cámara.

E — Decidí que este apuesto chico se quede con nosotros, ¿qué opinas?

La segunda le voló los sesos a Levi. Eren estaba besando a… su Eren en la mejilla. ¡Joder! La cara de administrativo estaba roja.

—Aquí tienes —ofreció el vaso Farlan.

—Gracias, sólo, discúlpame un minuto, iré al baño. Ya regreso.

Se encerró en un cubículo y revisó la conversación. Más imágenes iban llegando. En una Eren estaba lamiendo la mejilla del muñeco. En otra estaba sentado a horcajadas en su falda. Una descarga de adrenalina contaminó al hombre de negros cabellos, esto era una locura. En otra se veía un primer plano del Eren besando en la boca al otro. El hombre no pudo contener un jadeo de sorpresa.

E — ¿Te gusta lo que ves? Podrías estar pasticipando en vez de ser sólo un espectador.

L — Sí, me gusta lo que veo…

Levi sentía que le hormigueaban las extremidades por la tremenda emoción que lo sacudía de pies a cabeza. Más imágenes de Eren lamiendo el cuello del muñeco, de su dentadura mordiéndolo, llegaron a su terminal. En un momento tuvo que aspirar porque, literalmente, casi se le cae un hilo de baba de la boca. Se tocó por encima del pantalón sin evitarlo. Nunca, nunca hubiera soñado que Eren se hubiera animado a algo como eso. Y no podía dejar de mirar esas imágenes.

De pronto le entró una llamada de Eren. Su celular estaba en modo vibración y al principio se asustó un poco, por lo que cortó la llamada. Pero nuevamente el joven volvió a llamarlo. Apretó el botón verde y llevó el auricular a su oído. Lo primero que escuchó fue un suspiro profundo y cargado de lascivia del otro lado.

—¿Levi? —La voz de Eren se escuchaba cavernosa, profunda, transfigurada por el deseo.

—Eren…

—En estos momentos estoy… muy… muy caliente…

Levi se quedó sin palabras.

—Miro a este muñeco y no puedo evitar sentir envidia… ¿Cuántas veces lo habrás usado? ¿Cuándo lo tocabas… pensabas en mí? ¿Cuándo lo follabas… pronunciabas mi nombre?

—…

—Cuéntame… y yo prometo confesarte algunas cosas también.

Levi parpadeó perplejo, no estaba preparado para una situación así, pero tampoco iba a rechazar semejante invitación. ¿Por qué no permitirse un poco de morbo?

—Lo usaba a diario —susurró por lo bajo, tratando de ser discreto—. Tengo una botella del mismo perfume que usas; solía ponerle un pañuelo en el cuello impregnado de él. Sentir esa fragancia tan característica tuya… me excitaba de inmediato…

—Aaah… dime más… dímelo todo, Levi…

—Me encantaba tocarlo, guindarme de su cuello y apretarme contra él… pensando que eras tú. Y cuando me lo follaba… grité tu nombre… muchas, muchas veces…

—Aaahhh… increíble —Eren entraba como en un trance, escuchando todas esas confesiones tan íntimas, aunque esta vez lejos de sentirse intimidado o temeroso, sintió una fuerte corriente de excitación que le puso la entrepierna como una roca—. Eres lo que la gente llama: un pervertido.

—Probablemente… —Eren escuchó la respiración de Levi y comenzó tocarse suave.

Desde fuera sintió la voz de Farlan, que le cortó un poco la concentración.

—¿Levi?

—¿Sí? —alejó un poco el auricular de su cara tapando con sus dedos, pero Eren escuchó todo.

—En serio… ¿Estás bien?

—Sí, es solo un m-momento, ya saldré.

—Está bien, te esperaré en la mesa, llámame si me necesitas.

—De acuerdo —los pasos del rubio se alejaron.

Levi volvió a pegar su oído al aparato.

—¿Así que estás escondido en el baño? Ah, eres todo un pícaro, Levi. ¿Creíste que no me enteraría? —la voz de Eren se escuchaba ronca y melosa—. Déjame adivinar, se te puso tan dura con las fotos que te mandé, que tuviste que correr al baño para aliviarte un poco, ¿verdad? ¿Ya la tienes mojada en la punta?

—…

—Mmm… Tu silencio no hace más que confirmar mis sospechas. Mmm… —ronroneó con gusto sobre el auricular, Levi podía sentir su respiración pesada y ardiente—. Yo también la tengo dura, aaah… Ojalá tuviera algo más aparte de mis propias manos para poder aliviarme… Tu pequeña boca por ejemplo… Solo recordar tu atrevida lengua, lamiendo con tanto descaro… No me deja dudas que te encanta chupar pollas, y lo bien que se te da… Aunque lamento decir que no tuve tiempo de lavar la mía —exclamó riendo con descaro.

—Puerco… —respondió Levi agitado.

—Oh, sí, me enciende que me regañes, hazlo de nuevo, anda, muéstrame que tan venenoso puedes ser… —Eren no se estaba burlando, en verdad parecía estar gozando del otro lado. Levi tragó en seco.

—Cerdo egoísta…

—Mmm, puedes hacerlo mejor… te desafío…

—Mocoso cabrón… Eres un sucio… ¿No te incomoda tener todo tu miembro pringoso y oloroso? Inmundo… Y por cierto, besas como una babosa muerta… Desagradable…

—¡Joder! Sin duda que tu boca nunca defrauda, llena o vacía… Dime, Levi… ¿te estás tocando como yo? Estoy desnudo sobre tu cama en estos momentos ¿Recuerdas todo lo que hicimos aquí? Yo lo recuerdo perfectamente… Especialmente cuando te empotré contra el respaldar de tu cama, una y otra vez… hasta sentir tu semen caliente salpicar mi vientre…

Levi estaba solo en ese cubículo, sentado en el váter, con el auricular pegado en la oreja, y una erección cada vez más notable, y aunque nadie lo pudiera ver, tenía los pómulos rojos. No quería responder por miedo a que lo escucharan afuera, y porque además tenía su garganta paralizada. Jamás se imaginó que Eren fuera de la clase de personas que hablaban de esa manera.

—¿Sabes qué es lo que recuerdo mejor? —Siguió hablando.

—…

—Tus profundos gemidos… —Levi bajó su bragueta y con suavidad sacó su pene que estaba semi erecto—. Tengo grabada esa exquisita sensación de tu culo estrangulando mi verga. ¡Aaah! —suspiró caliente, estaba tan cerca del micrófono del aparato que Levi pudo incluso escuchar cómo se relamía de gusto al hablarle de una manera tan candente.

Levi lamió la palma de su mano, y comenzó a prodigarse intensas caricias.

—Admítelo, gozaste en grande cuando te follé, ¿verdad?

—Sí… —Ni siquiera dudó en responder.

Eren se mordió los labios evitando sonreír demás, por la alegría que le producía saber esa respuesta.

—¿Sabes? Estuve pensando… Este… "amiguito" de látex, no es tan malo, de hecho creo que puedo acostumbrarme, no lo sé, ¿deberíamos probar?

Levi abrió la boca, tratando de mantener su respiración bajo control, ya que comenzaba a agitarse rápidamente, no podía demorarse demasiado o Farlan sospecharía, por lo que cerró los ojos y se dejó arrastrar por las palabras de Eren. Su mano cobrando más y más velocidad.

—Dime más… —le casi suplicó por el auricular, Eren se bajó el bóxer del todo para poder masturbarse a gusto, mientras trataba de captar los sonidos excitados del otro.

—No lo sé… creo que empiezo a tener ideas raras… Básicamente, me gustaría ver cómo te lo montas. Quiero ver tu cara de satisfacción, tus caderas moviéndose sobre él, deseo disfrutar de como su verga se abre paso en tu estrecho culo. Quien sabe… tal vez podríamos follarte entre los dos… ¿Eso te gustaría?

—Aahh… —un suave gemido se escuchó del otro lado, el corazón de Eren latió frenéticamente.

—Vamos, pídelo…

—Sí… me… gustaría que me follen ambos…

Eren se tapó la cara con una de las almohadas para acallar los gritos de emoción que quería proferir. Y luego retomó la charla, la boca pegada al auricular, el pulso acelerado.

—Solo admite que la mía te gusta más, te llena más, te llega más profundo, ¿cierto? Responde…

—Tu verga es… la mejor… —le susurró con esa voz grave y tan característica suya, Eren sintió electricidad a lo largo de su cuerpo, y ya no pudo seguir aguantando.

—¡Aaah, Levi! ¡Tengo tantas ganas de cogerte! Quiero tocarte, aaah, enterrarme en ti, hundir mis dientes en tu cuello, quiero que abras esas lindas piernas para mí y después de follarte muy duro… mmm… llenaré tu boca, oh, sí, quiero verte tragando toda mi caliente *lefa… Aaaah, joder… Voy a a-acabar…

Levi estaba en igualdad de condiciones, escuchar la respiración agitada de Eren, todas sus sucias ideas con esa voz corrompida por el deseo, lo ponían al límite. Mordió sus labios mientras apretaba la cabeza de su falo, que se descargaba en sendos espasmos sobre su palma, liberando su cremosa esencia.

Por varios segundos sólo se escuchó la respiración descontrolada de ambos.

—Levi… —habló Eren a media voz—. Ya, anda de una vez y cambia el maldito pasaje. El lunes… uuuff… haré la cena, te esperaré hasta las 22 p.m., si no llegas, entenderé tu respuesta… Aaah, te prometo que tendrás… el mejor sexo de toda tu vida… ya lo sabes, adiós.

Y la llamada terminó.

Esa noche Levi le pidió a Farlan un paseo nocturno por las hermosas playas del lugar. La temperatura era agradable, por lo que pasearon con tranquilidad y sin contratiempos.

—Farlan… estuve pensando mucho en lo que me dijiste la última vez —El rubio lo escuchaba atentamente, Levi se detuvo—. Farlan, yo… lo siento, pero no puedo corresponder tus sentimientos. Eres importante para mí, creo que lo sabes. Te daría una oportunidad, pero es que ahora… estoy enamorado de alguien más. Odiaría mentirte.

—Oh, bueno, eso era evidente… Por supuesto, sé que no puedes dejar de amarlo de un momento a otro. Y… no sé qué tantas posibilidades haya entre ustedes —Levi agachó la cabeza—. Pero… no te detengas. No seas un cobarde como yo, lucha Levi, ¿qué importa si te dice que no? No te quedes pensando qué hubiera pasado si no te hubieras reprimido —Acarició su mejilla con delicadeza mientras sus ojos se llenaban de lágrimas—. Te amo, petit, eres lo primero en lo que pienso cada día. Me destroza el alma escucharte desolado, o ver tu mirada llena de tristeza, me duele demasiado. Eres una persona tan maravillosa.

Levi estaba en shock nunca nadie, ni siquiera Galliard, le había hablado con tanto sentimiento.

—A cualquiera se le hincharía el pecho de orgullo de caminar a tu lado, como a mí —las primeras lágrimas del rubio cayeron.

—Farlan.

—No te preocupes, es inevitable, y no quiero guardarme estos sentimientos esta vez. Así que por favor, aguántame un poco más, ¿sí? —una triste sonrisa adornó el hermoso rostro del más alto, mientras hablaba pausado y tranquilo—. Mereces que te amen y que te respeten, que te den un lugar de privilegio, nunca creas lo contrario. Olvida esos idiotas que no te valoraron. Y si ese joven te rechaza, déjame que te consuele, no te pediré nada, solo déjame estar a tu lado. Si tu amistad es lo único que puedo tener, ya con eso me siento inmensamente bendecido.

Corrió algunas hebras de cabello negro que le habían caído sobre la cara por acción del viento y le siguió hablando.

—No siempre se gana en el amor, pero ¿sabes algo? Vale completamente la pena jugarse. Y… no debería estar diciéndote esto pero… le gustas, Levi. Nadie dejaría que un compañero de trabajo tuviera un muñeco con su rostro, ja, ja. Debes ir y decírselo, no te ocultes más.

Lo abrazó con sentimiento y Levi se aferró al delgado cuerpo con fuerza, contagiado del sentimentalismo del otro.

—Todos tenemos miedo al rechazo, pero te digo que no es lo peor que puede pasar.

—Es que… —Levi habló por primera vez, mientras su mirada se teñía de angustia—. No es su rechazo lo que me preocupa… Si él… si él me anima aunque sólo sea un poco, si me tiende su mano aunque sea una vez… yo… me aferraré de nuevo… y entonces… entonces… un día desaparecerá, como todos ellos…

Farlan apoyó su mejilla en la cabeza de Levi y refregó su espalda con suavidad. Entendía cómo se sentía, sabía toda su historia de principio a fin.

—No puedes saberlo, y no puedes basar el futuro en experiencias del pasado solamente. Mírame a mí, nunca creí que llegaría a darte un beso siquiera. Pero aunque tenía dudas y miedos, eso no me detuvo. Nadie puede vivir el futuro, Levi, somos el presente, el aquí y el ahora —Se secó sus propias lágrimas, reconfortar a Levi lo estaba haciendo sentir mejor—. Deja de pensar tanto y vive. Y si mañana desaparece, ¿qué importa? Tendrás hermosos recuerdos para atesorar, ¿quién podrá quitarte la felicidad de haber tenido sus labios, su atención, sus miradas? Y si aun así no es suficiente, yo estaré ahí para reconfortarte. Lo prometo, sabes que no falto a mis promesas.

—Tengo miedo… —susurró contra el pecho del contrario.

—Lo sé. Pero eres fuerte, siempre lo fuiste. Puedes vencerlo, como hiciste antes.

Se alejó un poco, tomó el pálido rostro entre sus manos, se acercó suave y lo besó delicadamente.

—Bien, ahora hablemos de mí, ¿quieres? Acaban de quebrarme el corazón, necesito embriagarme, ¿me haces compañía?

—Por supuesto.

Caminaron a la par, el brazo de Farlan sobre los hombros de Levi y el brazo del más bajo en la cintura del rubio. Pronto estuvieron bromeando, riendo y dejando atrás las penas. Era hora de olvidarse y divertirse un poco.

Lunes 21:30 p.m. y Levi está frente a la puerta de su casa. Eren abre y lo ayuda con la valija. Un espectacular aroma a comida casera lo envuelve. Eren no le va a confesar ahora, lo hará después, que casi quema la casa y su madre vino en su ayuda horas antes para tener ese delicioso y suculento guiso que hierve sobre la hornalla.

Se siente la tensión en el aire. Se miran coquetamente, pero ninguno avanza, esta vez no tienen ganas de ir demasiado rápido.

Levi se sienta en un banquillo en la isla de la cocina, Eren le alcanza una copa de vino que acepta. En silencio beben.

—Huele bien.

—Pasemos al comedor, voy a servir.

El hombre se asombra de encontrar la mesa puesta como para una cena importante. Sonríe complacido.

Al primer bocado se deshace en halagos.

—Me alegra que lo disfrutes.

—Por cierto, no sabía de tus habilidades para hablar sucio, bueno supongo que no está mal de vez en cuando.

—No sé de qué hablas.

Se desafían con la mirada, mientras beben de sus copas. Levi sonríe.

—Oh, ya veo. Entonces… ¿si yo recuerdo el Florentino, tu recordarás la charla?

—Tal vez… ¿por qué no pruebas?

—Muy bien, es probable que yo recuerde lo que pasó la noche de la fiesta.

—Y… ¿recuerdas lo celoso que estabas?

—Tan celoso como tú de mi viaje con Farlan.

—Bueno, entonces las cartas están sobre la mesa.

Levi se pone de pie y camina hasta el joven para sentarse en su regazo con lentitud, ninguno se mueve más de lo necesario, esperando el próximo paso del contrario.

—Me gustas, Eren. Y estoy cansado de este juego de tirar y aflojar la cuerda.

Eren rodea la estrecha cintura con un brazo y acerca su rostro, casi que sus narices chocan.

—Al fin nos ponemos de acuerdo, señor Ackerman. ¿Vamos a ponernos serios de una vez por todas?

—¿Eso qué significa?

—Seamos pareja.

—Mmm… supongo que puedo soportar a tu pene veloz.

—Y yo a tu lengua de víbora.

—Amas esta lengua —dijo relamiéndose.

—Y tú amas este pene veloz, dijiste que es el mejor.

Ambos ríen cómplices, para luego fundirse en un beso candente, lento, dulce, lleno de sentimientos. Levi refriega su trasero en la entrepierna de su ahora novio. Sin embargo se separa un momento y lo mira con picardía.

—Con respecto a… el señor de silicona, ¿puedo conservarlo?

Eren hace una mueca de disgusto y suspira.

—Puedes, pero omite hablar de él cuando te presente a mis padres.

Levi lo mira sorprendido. Eren captura nuevamente sus labios. Parece que por la próxima temporada, podrá dejar dormir un poco su afición por la pasión artificial.

Su Eren de carne y hueso, ese que respira y cuyo corazón late desbocado… al fin le pertenece por completo…

.

By Luna de Acero… agotada…


Y hemos llegado al final! Espero hayan disfrutado conmigo de esta hermosa experiencia!

GRACIAS POR ACOMPAÑARME UNA VEZ MÁS! MILES DE BESITOS ESTELARES PARA TODOS!

Si les ha quedado alguna duda o quisieran hacerme una recomendación, estaré feliz de leerlos en un review o en un comentario!