Fan Tuyo

Antes que nada y sin ponerme latera, quisiera dar las gracias por todos los reviews de la gente que me apoya con esta idea que quise compartir con Uds. De verdad, me hacen muuuy muuuy feliz! Y logran que esboce más de alguna boba sonrisa.
Quiero decir también, que dedico este Cap. a todos aquellos que esten angustiados por la inminente desgracia que se nos avecina. "La rutina de siempre" Jajaja, para todos ellos que sufren con la llegada de marzo, no saben como los entiendo!

Bueno, este cap. va para ellos y también lo dedico con cariño a todos los que me han dejado su review y que siguen la historia, de verdad, grax denuevo! Le dan calma a esta alma algo insegura ;)

Aquí comienza el drama!

Ojala no los decepcione.
Dranea


IV: En El Camarín

C-E

El horario de clases era hasta las cinco y media de la tarde ese día Lunes pero ella debía irse antes ya que las grabaciones comenzarían más o menos a las tres y media de esa tarde.

Intentaba responder algunos ejercicios de matemáticas que el profesor había escrito en el pizarrón pero todo lo que veía eran números y más números, ecuaciones y símbolos que verdaderamente no entendía en absoluto. Miró en su reloj. Eran recién las doce menos cinco…

- Si quieres puedo ayudarte. – Dijo un apuesto chico a su lado. El Sr. Kasawa como la profesora había nombrado.

- Eh… Esta bien. – Dijo Kagome tímidamente con un leve rubor. – Gracias.

El chico asintió y decidido junto sus bancos para poder explicarle mejor. Muchos lo miraban sorprendidos por ser el único que, hasta el momento, se había atrevido a hablarle a la joven actriz.

Algunos rieron haciendo burlas al muchacho y Kagome noto que este se ponía rojo.

- Soy Hojo. – Dijo. – Me gusta tu papel.

- ¿Eh? – Por estar pendiente del rostro del muchacho, al principio no comprendió. Luego de unos momentos se sintió enrojecer ferozmente al entender a que se refería.

- Que actúas muy bien.

- Gra-Gracias… Me alegra que te guste. – Balbuceó - ¿Ves Inuyasha seguido? - Inquirió algo más tranquila.

- Claro, me gusta mucho… Nadie en mi familia puede perdérselo… Y para que te quedes algo más tranquila… También aquí en el curso casi todos lo ven y les encanta…

Kagome tragó saliva. – "¿Todos aquí me ven?... Eso no es precisamente mas tranquilizante" – Pensó ruborizándose nuevamente.

Hojo logró explicarle un poco tres ejercicios de su cuaderno antes de que el timbre del descanso sonara. Él acomodó sus cosas y se levantó, pero antes de dirigirse a la puerta se quedó mirando a chica.

- ¿No vas a salir? – Preguntó.

-¿Eh? Este… Si. – Dijo como despertando de un trance y cerrando su cuaderno lentamente se levantó. Tenía que ir ver como estaba Sota.

- Si quieres te puedo enseñar la escuela…

- No, aún no Hojo… - Dijo una voz femenina a sus espaldas.

- ¡Claro que no! – Rió otra.

- ¡Primero debemos hacerles muuuuuuchas preguntas! – Exclamó una tercera emocionada.

De pronto, tras estas tres, un gran círculo de personas comenzó a rodearla… Había chicos de su curso y también algunos que no había visto hasta ese entonces.

Kagome comenzó a sudar sabiendo que no había escape ni protección alguna que la pudiese ayudar a salir de lo inevitable. – "No te queda otra, Kagome… Estas perdida" – Pensó. Resignada.

C-E

Andaba tranquilo. Había llegado algo más temprano de lo habitual. Hoy era un corto día de trabajo en donde grabarían por escena… Por lo que su turno para estar frente a las cámaras aún debía esperar.

Llegó al casino y varias personas se le quedaron mirando extraño. Tragó nervioso devolviendo la mirada algo incomoda a toda la gente que estaba en el lugar.

- "¿Qué demonios…?" – Se dirigió hacía una de las mesas del exterior que estaban desocupadas en donde el mismo chico de siempre le llevaba el café por las mañanas sintiendo aún la sensación de ser observado fijamente – "¿Qué tanto me miran¿Es que acaso no me han visto nunca¡Trabajan aquí!" – Frunció el ceño cansándose de la desagradable sensación que le daban aquellas miradas, entre divertidas, serias, recelosas y burlonas.

- Sr. Tahako… Dígame. ¿Se le ofrece el café de siempre o algo más? – El chico miró al mozo algo enojado por la situación.

- Solo el café de siempre – Espetó – Y hasta cuando debo decirte que me llames Koga nada más ¿eh? – El mozo arqueo los labios nervioso por la reacción del "hombre lobo" y tartamudeo pidiendo perdón.

Koga lo miró fijamente – Siéntate por favor. – Indicó a la silla que estaba frente a él en su mesa.

- ¿Qué? – El mozo lo miró desconcertado.

- Que te sientes, por favor. – Repitió con zozobra.

- S-Si Señ… Koga. – El joven acató y se sentó en la mesa mirándolo con miedo e incertidumbre.

- Lamento el tono, pero sucede que toda esta gente ya me tiene algo hartado… ¿Tu sabes que demonios sucede? – Dijo el joven indicando con los ojos a toda la gente a sus espaldas quienes algunos aún lo observaban vigilando la situación. El mozo ladeó la cabeza para ver a que se refería y luego le dirigió la mirada con una pequeña carcajada.

- Pues… ¡Por que más va a ser Koga! Por la noticia que ha salido en todas las revistas de la edición Fantuyo esta mañana. – Koga pestañó sin entender.

- ¿Qué noticia? – Inquirió con recelo a lo que el chico lo miró incrédulo.

- ¿Cómo que, qué noticia? – Koga rodó los ojos impaciente – Pues… La de tu relación con la Srta. Higurashi.

- ¿Q-Qué?

- ¡Pues claro¿Qué no estabas enterado? A primera hora de la mañana la edición con esta portada… – De pronto el chico saco de la nada una la revista con el titulo y una foto en primera plana de Kagome y él.-…Se hizo presente en cada uno de los kioscos del sector en el que vivo y al parecer se han vendido como pan caliente en todos lados. ¿Así que salías con Higurashi, eh? La noticia a esta hora ya anda de boca en boca… Sale el pequeño testimonio de un hombre que dice haberlos visto juntos y bla bla bla… Menciona que solo se rumorea que andan juntos pero que no lo admiten… Y es cierto¿no? Estas bien enamorado de Kagome ¿verdad¡Se te nota muchísimo amigo!… - Rió el mozo quien había adoptado total confianza de un momento a otro por lo divertido que le parecía el relato.

- Señorita Higurashi, que te quede claro… - Espetó el joven Koga al muchacho. Al joven se le erizaron los pelos.

Mientras este relataba todo aquello sentía como cada pedazo de su rostro le iba quemando por el intenso rubor. - Pásame eso…

- S-si se-ñor… - Tartamudeo perdiendo la seguridad de inmediato, levantándose rápidamente de la mesa intimidado, mientras le pasaba la revista a Koga.- Le… Le traigo de inmediato su café s-señor… - Y se marchó lo más rápido que pudo.

Koga no era así. Al contrario, era un chico amable, honesto, simpático y bueno para bromear, pero en esos instantes estaba realmente enfadado… Y apenado a la misma vez. Hizo caso omiso a las palabras del joven. Su atención estaba exclusivamente clavada en lo que veían sus ojos. Se dirigió a las páginas con el supuesto reportaje promotor de todas aquellas miraditas odiosas y luego de leerlo se levanto con ímpetu de la mesa sin esperar su café, y, cruzando las puertas corredizas de vidrio del casino se perdió de vista por uno de los pasillos.

C-E

Dando un agotado y largo suspiro de alivio camino hacia la salida.
Mas de una tonelada de preguntas, de las que no podía saber con exactitud cual mas insólita, habían llegado a sus oídos a través de millones de bocas que parecían querer asfixiarla entremedio de aquella desesperada masa de jóvenes, que aguardaban, ansiosos, una respuesta a cada una de sus interrogantes.

Entre ellas, los constantes cuestionamientos acerca del tipo de "relación" que mantenía en la vida real con Inuyasha, la habían dejado con una amarga sensación que no comprendía.

Obviamente entendía a la perfección con que intención aquellas preguntas eran formuladas. El constante énfasis del nombre de Inuyasha se lo terminaba por confirmar. Ante esto, se dedico de inmediato a negar con vehemencia todas las fantasías de los fans al remarcar, con tono inexpresivo, algún tipo de relación más alla entre ella y aquel.

Intentos que al parecer habían sido en vano o talvez, para peor.

Lleno sus pulmones de oxigeno y se sentó en una banquita blanca en una plazoleta cercana a su nueva escuela. Sabía que debía quedarse en la entrada del recinto para esperar a que viniesen por ella e irse directamente a los estudios. Pero no. No quería estar frente a ese lugar ni un segundo más.

Tal y como lo presintió aquel cambió no había sido agradable en absoluto, ya que, a pesar de no haber sufrido un recibimiento despreciativo o burlesco como en algún momento llego a creer, al contrario, e igualmente desagradable, este había sido demasiado eufórico y aplastante, con esas millones de caras sonriendo de emoción tratando de divisar tras otras a la "famosa estrella de TV".

Pero tenía que resignarse a aquel comportamiento. Al menos por un tiempo. Después de todo. Era entendible esa reacción.

Dejo escapar un nuevo suspiro y se llevo una mano a la frente presionándola con fuerza. Le dolía la cabeza.

Sonrió. De seguro Sota no habría recibido una bienvenida tan estresante, de seguro a Sota no le dolería la cabeza en esos momentos, de seguro Sota estaría feliz de la vida en su nuevo curso sin tener que irse especialmente antes para ir a grabar una serie de TV. Pero en fin, así era su manera de vivir… Una que siendo algo anormal y extenuante, aun así, le encantaba…

Porque hacía lo que siempre anheló.

No importaba si tenía que dejar de hacer ciertas cosas para poder actuar. No importaban los paparazzis, ni los chismosos programas de farándula, ni los montones de gritos de las fans, ni los autógrafos que tuviese que dar, ni los diarios o revistas divulgado cada estupidez acerca de…

Irguió la vista rápidamente con expresión de desconcierto. Se levantó de su lugar mientras un montón de frases se repetían y perturbaban su conciencia.

"¿Así que es verdad que estas con el actor Koga Tahako?"
"¿O sea que tu e Inuyasha no tienen nada en la vida real?"
"Claro, hoy día yo leí aquel reportaje en Fantuyo"
"No lo podía creer"

Frunció el ceño y comenzó a caminar apresurada en dirección a un elegante y negro automóvil que acababa de parar frente a su nueva escuela.

"Igual hacen linda pareja"
"Mmm.. Yo insisto en que te verías mejor con…"
"¿E Inuyasha entonces qué¿No hay nada entre ustedes…?"
"¿Amas a Koga?"

Además de ir a grabar tendría muchísimas cosas de que hablar, y, por sobretodo… Que aclarar.

C-E


Sentado en un asiento de director y a un extremo del gran set de grabación principal de Inuyasha (ya que a veces filmaban al exterior), observaba todo con mueca enfadada e intranquila.

- "…Cuando llegue"

A su alrededor unos que otros individuos transitaban algo acelerados por distintas direcciones con una carga considerable de disfraces y pelucas entre los brazos, y, otras más allá, se encargaban de mantener intacta la escenografía. A un costado se alistaban los camarógrafos y los encargados de sonido.
A pesar de estar a muy buena hora todos estaban ya casi listos. Excepto por Koga, Kagome y Kasumi que ni siquiera se habían aparecido en el enorme set.

Cerró los ojos fastidiado. El nudo que le ahogaba en la garganta no había querido desaparecer desde la mañana y parecía como si minuto a minuto fuera creciendo exasperándolo cada vez más.

- "Ese maldito de Koga"

- ¡Esto no es culpa mía! – De pronto se escucharon fuertes voces que se avecinaban. Algunas personas cercanas a la entrada guardaron silencio de inmediato. Segundos después entró Kasumi y Koga quienes al parecer mantenían una acalorada discusión no importándoles que los demás los escucharan.

- ¡Por lo menos podrías haber sido más discreto! – Gritó Kasumi.

Koga la miró enojado. – Ya te dije que yo y ella no…

Kasumi suspiro inquieta – Entiende, no me interesa si, si, o si, no… - Dijo mirándolo duramente – Pero al menos podría haber sido en tu casa o en la de ella¿no te parece?

El muchacho enrojeció de pies a cabeza y luego descendió la mirada ocultándola tras el flequillo. – Te digo que entre yo y Kagome no ha pasado nada ni nunca habrá...- El tono de su voz esta vez era más tranquilo. Kasumi miró fulminante a su alrededor y algunos en el set siguieron con su trabajo luego de haberse detenido a mirar.-…Algo más que amistad Kasumi…

La mujer voltio velozmente su mirada hacia el y notó la expresión en su rostro y el tono de voz afligido que él uso. Lo miró dolida al darse cuenta por qué.
Lentamente el ceño fruncido desapareció de su rostro mirándolo con algo de lastima y un nudo en la garganta. Tragó pesadamente y entonces pudo hablar.

- Ya veo… Entonces… Deberías decírselo¿No crees?

Él levantó la mirada, incrédulo.- Kasumi yo… C-Cómo sabes…

Ella esbozo una sonrisa amarga – Vamos Koga… No hay que ser adivina… Estas enamorado… De ella.

La expresión en el rostro del joven se volvió taciturna y desvió la vista azorado.- Yo y Kagome desde que nos conocemos hemos sido grandes amigos – Relató en un tono de voz casi inaudible ya que el lugar en el que estaban no era muy apropiado para hablar de ese tipo de cosas. - …Una amistad muy fuerte, si, tenemos mucho en común, nos contamos cosas, compartimos buenos momentos en el casino haciendo bromas – El chico profirió una sutil carcajada. Luego enmudeció y su rostro se tornó triste nuevamente. Kasumi escuchaba todo sabiendo que no aguantaría mucho más. - …pero…- El chico esbozó una sonrisa burlona y pusilánime – al igual que el joven lobo, mi amor no es correspondido Kasumi… Ni lo será.

Ella parpadeo sorprendida. Lo entendía a la perfección, ya que irónicamente era exactamente eso lo que le ocurría a ella… Con él.

Carraspeó incomoda – Bueno, creo que debes ir a arreglarte… Ya… Ya hablaremos mejor una vez que llegue Kagome.

Él asintió mirándola por unos segundos. Luego se alejó.

C-E

Tras la mesa del escritorio la directora la miraba firmemente esperando una explicación, a pesar de que para ella ya no fuese del todo importante.

Con la confesión de Koga había sido más que suficiente.

Luego de terminar con las grabaciones de aquel día se habían dirigido a su oficina para dar por cerrado de una vez al desagradable tema.

La revista yacía en la madera frente a los tres, abierta especialmente es una página. Él hombre miraba constantemente a la joven de reojo esperando a que hablara también. Pero al parecer aquel reportaje era muchísimo más embarazoso para el que para ella. Sonrió amargamente. Era obvio, ella no tenía nada que ocultar. Ningún sentimiento oculto que la pusiese nerviosa o incomoda.

- No se qué demonios… - Habló Kagome mirando a los grandes y verdes ojos de Kasumi – Koga y yo somos amigos. – Dijo de pronto a lo que el hombre volteó el rostro, dolido y molesto. - …Me hablaron muchísimo del tema en la escuela… Todos lo sabían… Todos leyeron el reportaje… Tu sabes que esto vende Kasumi… Y por ello no se cansan de publicar este tipo de cosas en las revistas… Esta vez nos tocó a nosotros dos pero… creeme, yo no tengo nada con Koga, de verdad. – La voz de Kagome por momentos se tenso. Sabía muy bien lo que Kasumi sentía por el chico y esperaba que le creyera. – En serio, ese testigo debe estar equivocado… Quizás confundido, o le pagaron, o hasta incluso… Talvez solo sea un personaje que los de Fantuyo inventaron… Pero yo con Koga no…

- Ya basta … Ya entendí. – Dijo seriamente la directora de pronto con tono calmo.- Solo espero que de verdad sea cierto – Dijo ella y al ver como Kagome le guiñaba un ojo, subió el tono de voz. – Porque no quiero que involucren al ESTUDIO – Enfatizó dejando en claro lo que realmente le preocupaba. Aunque no fuese del todo cierto – En líos de pareja, o lo que es peor… Que piensen que es un motel… Sería espantoso y estarían arriesgando el empleo.

Kagome y Koga la miraron. Él estaba enrojecido y ella movía la cabeza haciendo un gesto afirmativo.

Kasumi calló y dirigió su mirada a Koga por unos momentos. Suspiró. – Ya pueden irse…

Pero antes de que pudiesen siquiera reaccionar, la puerta del despacho se abrió vehemente sobresaltándolos.

- ¡Un momento! – Exclamó un hombre vestido con ropajes rojos y una peluca blanca.

- ¿Qué quieres? – Preguntó Kasumi de mala gana.

- Inu… Yasha – Susurró Kagome desconcertada por la intromisión observando al chico quien le dirigió una molesta mirada. Ella arrugó el ceño.

- ¡Feh! – Él se le acercó - ¿Así que te crees muy estrella no, muchachita? – Habló con tono irónico empezando con cada una de las cosas que había tenido planeado decirle.

- ¿Eh? – Kagome abrió a más no poder sus ojos marrones.

- Inuyasha ya dimos por cerrado el tema así que…

- ¡Responde! – Gritó el hombre haciendo caso omiso a las palabras de Kasumi. Kagome cerró ambos puños, molesta.- La famosa estrellita novata e inútil que sale en revistas y pone en peligro nuestra imagen¡JA! – La miró con una sonrisa burlona surcando su rostro. - ¿No vas a hablar, eh?

Koga se levantó de golpe, encarándolo. – Déjala en paz. – Habló con rabia.- Si no quieres que te parta la cara aquí mismo.

Inuyasha alzó una ceja.- ¿Tu¿Pegarme a mí? No me hagas reír. – Gruñó entre dientes.

- Ya basta – Bramó Kasumi fuertemente.

- No te reirás tanto una vez que lo haga.

- No deberías arriesgarte tanto por tu NOVIA. – Escupió Inuyasha de manera sarcástica.

- Quien demonios te cre… - Dijo el de ojos celestes mirándolo exasperado.

- No Koga. – Kagome se interpuso y dirigió una mirada llena de rencor hacia el muchacho de rojas vestimentas.

- ¿Con qué novata e inútil, eh? – Inuyasha levanto una ceja con desprecio – ¿Y tu quien eres¿Mucho más que yo acaso?…

Inuyasha soltó una carcajada vacía. – Por su puesto, no necesito juntarme a idiotas ni hacer escenitas para salir en revistas y llamar la atención…

- Dejen de discutir…

- ¡Ah, claro¡Verdad que tu eres el niñito que no toma en cuenta a nada ni a nadie para hacerse notar¿no?

Inuyasha se irguió más, irritado. – Eres una inútil, Kagome… Aceptémoslo.

- Y tú te quedarás solo Inuyasha… Por idiota.- Inuyasha sintió una molesta punzada en el pecho ante aquella revelación.

Ambos apretaron los puños mirándose con los ojos inyectados en odio.

- ¿Ah, si? Al menos no…

- ¡SALGAN DE MI OFICINA! – Chilló Kasumi perdiendo por completo la paciencia.- Si van a pelearse como chiquillos háganlo fuera de mi vista si no quieren que los eche a patadas… - Dijo, indignada y se dirigió a la puerta. La abrió. – ¡Salgan ahora!

Inuyasha miró a Kagome con rabia y ella le respondió igual. Los tres salieron a paso lento. Una vez afuera Inuyasha miró a la chica de arriba abajo y luego de eso se alejó. Kagome soltó un gruñido.

- ¿Quién demonios se cree? – Inquirió a Koga que estaba tras ella. El joven se encogió de hombros. El reportaje aún lo tenía en otro mundo.

- Kagome yo…

- ¡Oh, Koga! No te preocupes por la revista… - Sonrió comprensiva volteando a verlo- Tu sabes como son los de Fantuyo… Pero… Eso no arruinará nuestra amistad ¿no?

Koga la miró conteniendo las ganas de abrazarla y decirle lo mucho que deseaba que aquella reseña fuese verdad. – Por su puesto que no… - Murmuró.

Ambos sonrieron.
Aunque él no lo hizo con la misma sinceridad.

C-E

Caminó apresurada por él pasillo aproximándose en dirección a una puerta de color beige al final de este. Al llegar, se quedó parada frente a ella y leyó con desprecio el nombre del cartelito que tenía pegado en la madera.

…Inuyasha Kuriyama...

Tocó y esperó a que le abriera. Él la escucharía si o si… No iba a permitir que creyera que le podía pasar por encima tan fácilmente.

La puerta se abrió descubriendo tras el umbral un rostro lleno de un coraje retenido que al reconocerla frunció aún más el ceño.- ¿Qué demonios quieres? – Espetó.

- ¿Se puede saber que te pasa conmigo? – La muchacha lo miraba alterada.

- Ya vete – Le dijo el otro dispuesto a cerrar la puerta. Ella no lo dejó y tomándolo por sorpresa, con ambas manos empujo la puerta y entró precipitadamente a su camarín. - ¿Pero qué…¡Te dije que te fueras!

- ¡No hasta que me escuches¡No hasta que me respondas Inuyasha! – Bramó Kagome - ¿Quién te crees que eres¿Por qué piensas que tienes el derecho a tratarme así, eh?

Inuyasha desvío la mirada - Te trato como lo mereces.- Dijo con tono rencoroso.

- ¿Cómo lo merezco¿Y por qué¿Se puede saber que te he hecho? – Ella estaba desesperada por una explicación. Desesperada por oírle pedir perdón (aunque sabía que no sucedería). No sabía porque pero estar enojada con él le molestaba… Le incomodaba.

Inuyasha la miró unos segundos. En realidad no sabía que responder, se había enojado demasiado y ni siquiera él encontraba la razón. Aquel nudo en la garganta aun lo tenía prisionero y eso lo desesperaba más.

- Qué desagradable eres… Ya vete de aquí y déjame en paz.

- ¡No!- Espetó obstinadamente la joven mirando atentamente los ojos del chico, que sin saber por que, y a pesar del enojo y rencor que trasmitían, en ese momento, le parecieron hermosos. - Me respondes o te juro que no salgo.

- ¡Que niñita odiosa! – Inuyasha tiró al suelo las hojas de los guiones nuevos que anteriormente tenía en las manos. - ¡No puedo creer que… contigo tenga que…!

- ¿Qué, qué? – Inquirió desafiante.

Inuyasha mantuvo silencio por unos momentos sorprendido de sentirse avergonzado. –…Darme un estupido… beso. – No la miraba. No quería hacerlo

- ¿Q-Qué?

- ¿Qué de que¿Es que no haz leído los guiones? Te crees mucho y ni siquiera eso haces¿verdad? – Espetó encarándola enfurecido.

- Pe-Pero… Como que… ¿Un beso?

Inuyasha suspiro con disgusto y agachándose, recogió abruptamente las hojas del suelo. – Esto… ¿Lo ves? Lee bien… - Le indicó con el índice la primera hoja de la resma.

Kagome le arrebato el guión y abrió ampliamente los ojos sintiendo el estomago encogérsele como si alguien arrugase una hoja de papel hasta hacerlo una insignificante pelotita.

- Pe-Pero…

Inuyasha levantó una ceja exasperado e inseguro. - ¿Pero qué¿Te molesta? No creas que a mi no… Al menos pensaré en alguien mejor cuando tenga que dártelo.

La chica no respondió y siguió mirando la estrofa que indicaba el hecho.
Él apretó los dientes¿Tan desagradable era para ella darle un beso? – ¡Es que acaso no sabes besar¿Será eso?– Vociferó enojado para luego fingidamente echarse a reír.

Ella irguió la cabeza sonrojada y molesta por el comentario – ¡Por su puesto que no es eso!

- ¿Ah, no¡Demuéstramelo! – Dijo gruñendo en su cara a escasos centímetro de ella. Luego sonrió arrogante.- Claro… Si acaso te atre…- No pudo terminar de hablar. Unos suaves labios se posaron en los suyos en un beso algo tímido pero decidido.

Inuyasha abrió enormemente los ojos, atónito. Los fue cerrando poco a poco y, enloquecido ante el tacto, sin pensar, profundizo el beso y la tomo de la cintura.

Kagome, sorprendida, percibió unos fuertes brazos a su alrededor que la agarraban de manera ruda y posesiva. Sintió como la presión de sus labios en los suyos había aumentado de golpe y no pudo evitar sonrojarse plenamente para finalmente perder la razón en el momento en que él abrió sus labios y su lengua se introdujo en su boca con prepotencia y deseo.

El beso era cada vez más intenso, apasionado y algo desesperado. Kagome le siguió el juego por completo al sentir que la lengua de Inuyasha seguía abriéndose paso ferozmente por entre la suya... El roce era ardiente, apretado y violento.

Disfruto de la caricia. En unos segundos ambos estaban perdidos en esas sensaciones exquisitas que cada uno le transmitía al otro. Después de un largo periodo él se separó de sus labios y bajo hasta su cuello besándolo desesperadamente. Los dos respiraban de manera entrecortada y emitían pequeños gemidos de vez en cuando.

Kagome deslizó sus manos por debajo del traje de haori del chico y acaricio los músculos de su espalda mientras el corría algunos mechones de cabello negro que le impedían el pasó hasta sus hombros. Él alzó el rostro y la besó nuevamente con tanto ímpetu que llegaba a ser doloroso para sus labios.

De un breve movimiento la cargó con un brazo, y, con los ojos cerrados y ansiosos por más, estiro la otra mano tratando se tantear la mesa de maquillaje que inconscientemente sabía se encontraba tras ellos. Al localizarla sentó a la chica ahí y deslizó sus manos por debajo de su falda apretando y acariciando fuertemente sus muslos.

Ella, que muy ocupada estaba con sus labios dejo escapar un fuerte gemido de placer ante la acción de Inuyasha, que lo hizo enloquecer todavía más.

Siguió besándola mientras ella intentaba sacar la parte de arriba del traje de él sin poder dejar de gemir entre sus labios. Inuyasha puso una mano encima de unos de sus senos y comenzó a acarícialo a través de la tela. Ella gimió más fuerte y entonces él abrió los ojos de abruptamente.

Al reaccionar y darse cuenta de lo que ambos estaban haciendo, se le erizaron los bellos del cuerpo y se quedo estático tras el hombro de Kagome a quien todavía mantenía firmemente abrazada.
La chica se percató de esto y abrió los ojos asustada.

Ninguno de los dos se atrevió a mover un músculo durante los segundos más largos que hubiesen vivido durante toda su vida.

- Inuya… sha…- El leve susurro hizo que el joven terminará de despertar y se incorporó un poco quedando frente a frente. La miró boquiabierto mientras podía sentir las fuertes embestidas de su corazón contra su pecho y el hervor en sus mejillas.

- Kagome… - Un poderoso sonrojo cubrió el rostro de la joven quien parecía aun reaccionar apenas ante la impresión.

Se quedaron así, mirando… Tratando de encontrar, en los ojos del otro, una explicación a aquella desenfrenada pasión que por un beso había brotado de la nada entre ambos apenas unos minutos antes.

Aquella respuesta a la pregunta que ninguno de los dos tenía el valor de formular.

…"¿Por qué?"

Fin IV

reeeeeeeee...view? .-.