Me disculpo por la ausencia tan prolongada si es que alguien esperaba la continuación de este humilde fic. Héelo aquí y, si es que es posible, espero que sigan más caps (y bueno... parece que se viene el angst, so brace yourselves) ojalá les guste.
Recuerdos que bailan
El alba soplaba una brisa que acariciaba a Garnet en su camino de vuelta a la casa en el templo. Una divertida noche llena de sorpresas alimentaba la sonrisa en su rostro, siempre agradecía las sorpresas agradables pues con el ojo de Sapphire las sorpresas en general eran escasas. Sin embargo, aún le esperaba una.
-Buenos días, Pearl- Saludó Garnet con un asombro casi imperceptible en su voz
-Oh, Garnet, mil disculpas, ni siquiera noté cuándo entraste- Pearl, sola a los pies del retrato de Rose, solía ir a recordar a su antigua líder y eterno amor varías noches a la semana - ¿Qué hacías afuera tan temprano? -
-… Cortaba el césped- mintió con su parsimonia característica
-Oh, ¡Oh! Claro jaja- cedió Pearl demasiado absorta en sus propios pensamientos como para considerar que vivían en una playa sin césped. Garnet fue a su habitación dejando a Pearl acompañada de la respiración de un dormido y despreocupado Steven. Si todo fue coincidencia o alguna extraña conexión probablemente no importe, pero, bajo el retrato de Rose Quartz, Pearl recordaba esa noche en la caverna cuando Garnet las descubrió. Esa y tantas otras noches antes de esa.
Caminó lentamente a la puerta que abrió con su gema y entró lacónicamente a su habitación. Saltó sin mucha gracia ni elegancia los pilares y cascadas que decoraban la estancia hasta que llegó al centro. Accionó unos paneles y un inmenso cojín de terciopelo se materializó sobre una superficie que salía del agua. Se dejó caer pesadamente sobre él apretando los ojos y los puños, como odiando amar sus recuerdos. Giró sobre sí misma clavando los ojos en la nada que se desvanecía en la infinita altura de su cuarto que no parecía obedecer la lógica. Un pensamiento seguía girando en su mente y la perla de su frente comenzó a proyectar imágenes de Rose. Rose bailando. Rose riendo. Rose cantando. Cantando.
Pearl tarareaba una melodía al unísono con el holograma pálido que flotaba sobre su cuerpo mientras las lágrimas brotaban de sus ojos. De pronto el holograma estaba desnudo, estaba en la caverna con ella. Se acurrucó sobre el cojín y comenzó a tocarse como Rose le había enseñado, se tocaba tímidamente sobre la ropa mientras el holograma sonreía y le susurraba palabras de amor que nunca existieron.
Metió una mano por debajo de la ropa mientras se abrazaba a sí misma con la otra. Gemía débilmente y su cuerpo temblaba con suavidad. Las imágenes variaban desde la enorme Rose bailando desnuda para ella hasta reproducciones de tantas noches en aquella gruta que era de las dos. Los gemidos y los temblores aumentaban y se hacían cada vez más violentos. Con el cuerpo boca abajo y las caderas elevadas un último movimiento hizo que su espalda se crispara y soltara un gemido mudo que se disolvió en una bocanada de aire eterna emanando de su boca.
Poco a poco se fue relajando y cayó rendida sobre el enorme cojín. El holograma seguía dando vueltas tarareando una melancólica canción hasta desaparecer.
Pearl aferró el cojín con todas sus fuerzas y rompió en un llanto tan desgarrador que hacía eco en su infinita habitación. El llanto se colaba entre los espacios y canales incluso llegando a una siempre despierta Amethyst que, pese a todo, sentía una indecible lástima por la congoja impregnada en los sollozos de Pearl que llegaban a su habitación junto con el río, que bien podría estar hecho de lágrimas.
No soportó mucho más y decidió que, ya que estaba amaneciendo, iría al granero a visitar a Peridot.
