Lo sé, hace mucho que dejé de publicar pero la inspiración viene y se va. Aquí os dejó esto, espero que les guste.
Se escucha un disparo y todo se detiene, solo la voz de una mujer que parece reaccionar.
—¡¿Puckerman?! — grita la chica desde el móvil que ahora está sobre la hierba.
Repite varias veces la misma palabra, ha comenzado a desesperarse, la impotencia le invade al saber que se encuentra a demasiados kilómetros lejos de él y no puede ayudarlo.
Mientras tanto en casa de los Berry todos han escuchado el disparo y se reúnen preocupados, todos menos uno.
—¿Dónde está el nuevo? — pregunta Burt preocupado.
Rachel es la primera que sale fuera de la casa, comienza a preguntar al resto de trabajadores pero al parecer nadie ha visto a Noah paseando por allí. Desesperada la joven mujer ensilla su caballo y sale a buscarle.
Del otro lado del Atlántico, la latina es presa del miedo y grita desesperada, Brittany intenta calmarle pero parece imposible.
—¡No me pidas que me calme cuando ese imbécil puede estar… estar — Santana no puede terminar la frase y mira con arrepentimiento a la rubia frente a ella.
La chica le sujeta la mano en señal de comprensión, pues internamente está igual o más preocupada que ella pero debe ser fuerte para no joder más la situación. Así que deja un beso en su mejilla, se pone en pie y camina hasta la cocina a preparar un té, por ahora es lo único que puede hacer mientras su chica continua pegada del móvil, esperando una respuesta que puede no llegar a recibir.
"Al menos ha dejado de gritar", murmura la rubia mientras vierte agua en las tazas dispuestas para preparar el té.
—¡Puck, responde! — grita desesperada, comenzando a caminar de un lado a otro por la pequeña estancia de su casa, con una mano se masajea la sien que está comenzando a doler y con la otra mantiene el móvil pegado a su oído, intenta contener la calma pero le está siendo imposible esa misión.
Por su parte Rachel Berry continua su cabalgata desesperada en busca de Noah, por algún motivo que desconoce ese cabezota comienza a preocuparle más de lo necesario y apenas le conoce.
—Estoy aquí — la voz del moreno se escucha lejana y distorsionada por el torrente de emociones del que es preso. Había estado llorando en silencio, maldiciendo a todos y cada uno de los que había contribuido a hacer de su vida una mierda.
—¡Grandísimo hijo de puta! — le grita Santana un poco más calmada —. No vuelvas a hacer eso. ¿Estáis bien? ¿Alguien os ha disparado? — la chica se vuelve histérica nuevamente y lanza un sinfín de preguntas.
—He sido yo — responde naturalmente y sin ánimos para seguir conversando pero sabe que su amiga no se lo dejará fácilmente —. Sí, estoy bien. Soy demasiado cabrón y un cobarde que no es capaz de acabar con su vida.
—¡No me jodas, Puckerman! — vuelve a gritar su interlocutora.
El hombre se acerca a un árbol y se recarga en él, una parte dentro de él sabe que no debería preguntar y sin embargo lo hace.
—Santana… — habla pausadamente — ¿Quién… quién os ha dicho eso? — es consciente de que la chica no necesita mayor información y entenderá a que se refiere.
—Ha sido Schue — resuelve la chica para luego darle un sorbo a su taza de té. Brittany le sonríe levemente intentando darle ánimos —. Él no quería que lo supieras… — comienza a decir —, porque sabe que nada puedes hacer para recupéralos — se apresura a responder al saber que el moreno protestaría —. Schue quiere protegerte.
—¿Protegerme? — ironiza el hombre — ¿Y cómo pretende protegerme de mis fantasmas?
Santana sabe a qué se refiere su amigo y es consciente de que no puede responder a esa pregunta.
—Lo siento, Puck — es lo único que se le ocurre decir en ese momento.
—Estaré bien, San — suspira limpiando las últimas lágrimas silenciosas que caen por sus mejillas.
—¿De dónde habéis sacado el arma? — pregunta preocupada — Schue dijo que te prohibió llevarlas contigo.
—Supongo que olvidó incluir eso en el contrato, mi nueva jefa me la ha dado hace un par de horas — susurra por lo bajo mientras escucha las espuelas y golpeteos de un caballo que se aproxima —. Alguien se acerca, os llamaré pronto.
—¡No! — grita la latina pero ya es tarde, se ha cortado la comunicación por lo que bufa molesta — Menudo cabrón — susurra lanzando el móvil lejos.
—Tranquilízate, amor — dice la rubia dándole un casto beso en los labios —. Conocemos a Puck y no hará algo que lo lastime, pero quizás la locura lo transforme.
—¿Eso debe tranquilizarme? — pregunta Santana antes de suspirar — No sé qué pasará cuando se entere que entraron a su casa y que fue por ese motivo por el cuál Schue se enteró del embarazo.
—Entonces si se volverá loco — concluye Brittany mientras abraza a su chica.
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Rachel está realmente preocupada, lleva casi una hora buscando a Noah y no le encuentra, esta es una de esas ocasiones en dónde maldice tener una casa tan grande.
De pronto le sale al camino un hombre, por un momento no le reconoce pues quien está frente a ella tiene los ojos enrojecidos por el llanto y los vaqueros sucios. Le mira varias veces antes de descender del caballo. Sin pensarlo mucho acorta la pequeña distancia que los separa y le abraza.
Puckerman sigue estático, no es capaz de demostrar ninguna emoción, ni siquiera corresponde el abrazo que la pequeña mujer le está dando, él simplemente tiene la vista perdida en algún punto inexistente y las manos cerradas en puños, haciendo que sus nudillos se tiñan de blanco.
—¿Estáis bien? ¿Te han herido? — pregunta preocupada la castaña luego de lo que parece una eternidad, mientras analiza el cuerpo del moreno comprobando que no hay indicios de sangre visibles.
—Estoy muerto en vida, me desangro de a poco y no hay algo que usted o alguien pueda hacer — responde Puck deshaciéndose del abrazo.
—Noah, espera — dice la castaña al ver que él comienza a alejarse contrario a donde ella está.
—¡No vuelva a llamarme así! — grita el hombre al volverse de nuevo hacía ella, asustándola.
—Dime que os ocurre — vuelve a insistir intentando reponerse del temor que le invade al ser la receptora de esa mirada tan fría.
—Créame señorita, lo último que usted desea es escuchar a un cabrón cómo yo — espeta con frialdad.
—Nadie es algo así y sé escuchar — da un paso hacia él y coge una de sus manos deshaciendo el puño formado.
El moreno siente la sangre volver a fluir por sus venas y cede abriendo la otra mano, parece un tanto más relajado.
—No sé qué ha pasado en vuestra vida y comprendo que no queráis hablar porque sea demasiado doloroso pero si necesitas que alguien te escuche, aquí estoy — la chica sonríe y mira a Puck directo a los ojos, intentando deshacer el hielo en ellos —. Me encantaría que fuésemos amigos.
—Yo no voy por el mundo llenando de mierda a quien intenta ayudarme — suspira soltando la mano de la castaña —. La relación jefa-empleado es lo único que obtendrá de mí.
Rachel bufa antes de volver a subir a su caballo.
—Eres un cabezota, Noah — la voz de ella llega hasta sus oídos y el moreno le mira como si quisiera matarle.
La castaña se estremece ante esto, nunca había sentido un frío de esa magnitud en pleno verano.
—Váyase, por favor — habla el hombre desviando la mirada, intentando controlar su tono de voz.
Berry se entristece sin saber porque, sabe que ese misterioso hombre oculta un pasado tormentoso pero no puede hacer algo por ayudarlo.
"Si él no deja que le ayude, yo no puedo hacer más nada", piensa mientras cabalga dejando a Puck en aquel lugar dónde le encontró.
—Él está bien, no se preocupen — dice bajando del caballo pues todos han estado allí pacientes, esperando a por ella.
—¿Y vos, cómo estáis? — le pregunta Burt caminando con ella al interior de la casa.
—Solo necesito una ducha — miente antes de comenzar a subir las escaleras rumbo a su habitación, dejando desconcertado al hombre.
Burt lleva trabajando para los Berry el tiempo suficiente como para conocerla y saber que no está bien.
Rachel llega a su habitación y cierra la puerta de un portazo. Está triste, preocupada, molesta, toda ella es un torrente de emociones causadas por una sola persona.
"¿Cómo causa tanto si apenas y nos conocemos?", se pregunta mientras prepara la tina con agua y aromas relajantes.
No importa si pasa allí el resto de la tarde, solo quiere relajarse y olvidar esa fría mirada que Puck le proporcionó.
Se aceptan comentarios de cualquier clase, nos leemos.
