Ni-hao! De nuevo les traigo un cap. :D esta vez, me gustó hacerlo desde el punto de vista de Arthur, así me pareció más tierno, además la idea en mi mente no me iba a dejar vivir en paz si no lo hacía D;
Bueno, una cosa que se me ocurrió fue usar hierbas medicinales en este cap xD sólo se me ocurrió ._. Es una costumbre común en latinoamérica que heredamos de nuestros antepasados los indios, aunque hoy en día ya está desapareciendo esta costumbre... pero por lo menos en mi país aún se conserva muy fuertemente. Pero creo que para los europeos, por lo menos para la mayoría de los países, es algo muy raro esto xD
en fin, ustedes verán qué les parece, ojalá les guste; unos reviews no dañan a nadie ;-; al contrario, me ayuda a mejorar :3
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxx
-Punto de vista de Arthur-
Abriste los ojos, miraste el reloj y eran las 6 de la tarde, con un poco de dolor de cabeza, trataste de levantarte, algo te impedía hacerlo. Miraste a tu lado; era [Nombre].
(¿Eh? ¿Cómo…) –de golpe vinieron a tu cabeza todos los recuerdos de lo que pasó esa tarde.
(Qué dem… Rayos! ¿¡Porqué me comporto así cada vez que tomo!? Ugh… soy un pervertido…) –te rascabas la cabeza con ambas manos mientras te discutías contigo mismo.
(Creo que lo mejor será que me dis….culpe…) –miraste su espalda y estaba llena de marcas, tú hiciste eso.
(Argh! No volveré a tomar!) –por tus movimientos la inquietaste un poco.
La observabas fijamente mientras dormía. (Realmente es hermosa, es una lástima que me hayas conocido…)
Sintió que ya estabas despierto y se levantó, mirándote con una sonrisa, tan característica de ella.
"Erm.. por lo que paso esta tarde… yo—" –antes de que terminaras de hablar de interrumpió con un dulce beso. Esos labios, esos suaves labios, son para ti un delicioso manjar.
"No tienes que explicarme nada, todos tenemos algún lado oculto, y no me importa, al contrario, me gusta poder conocer todo de ti…"
(No digas esas cosas, no te comportes de esa manera, vas a hacer que me enamore más de ti… Dios… además de hermosa es tan tierna, no sé como lo hace, pero siempre encuentra las palabras para hacerme sentir bien, a pesar de no merecerlo…)
"Arthur, yo sé que para ti es difícil expresarte, pero por alguna razón, yo puedo adivinar lo que sientes, y no voy a juzgarte de antemano como los demás…"
(Ya es muy tarde, ya me rendí ante ti… ¿porqué puedes ver a través de mí? Tan sólo por esta vez… sólo por hoy…) –pusiste tu mano en la parte de atrás de su cabeza para acercarla más a ti, mientras sentías que te ruborizabas un poco.
"Por esta vez… no digas nada…" –fue todo lo que dijiste antes de besarla y abrazarla.
Pasaron los minutos y no querías dejarla ir. Sí, sólo por hoy, ibas a desistir…
Pasó una hora, aún no querías dejarla ir, pero sabes que mañana ambos deben ir a trabajar. Tendrás que volver a tu rutina diaria en la oficina, pero, a lo mejor, algo, sea diferente.
Te despediste de ella, se vistió y con una sonrisa, con esa sonrisa tan bella, se fue.
Te quedaste sentado en la cama pensando.
"Si el destino quiere hacerme sufrir de nuevo, lo va a conseguir… pero… creo… creo que… siento que… yo también… puedo ser feliz… creo que el destino… al fin se apiadó de mí…" –hablabas contigo mismo mientras pensabas en todo lo que había pasado en tan sólo dos días.
"[Nombre], lo que no sabes de mí, y espero que nunca te lo diga, es que algún tiempo en el pasado, era diferente. Era capaz de expresarme sin dificultad, era capaz de mostrar claramente mis sentimientos…
Pero, todas las que se me acercaban, todas estaban conmigo sólo por interés, por el maldito dinero…
Es verdad, tenía una vida bastante lujosa, siendo el hijo de la familia real, pero todo a mí alrededor era un fiasco. Amistades interesadas, amores oportunistas, absolutamente todo siempre tenía que ver con el dinero…
Es por eso que llegué a mi límite y crucé el atlántico, dejando absolutamente todo atrás, y llegué aquí, sin que nadie me conociera; me trataban como a una persona normal, con sólo eso ya estaba tranquilo.
Aunque no he sido capaz de acercarme a nadie con quien entablar una relación, hasta que llegaste tú y estás dejando mi mundo de cabeza…" –una sonrisa estaba en tu rostro sin que fueras consciente de ello.
"Dios, por favor, permíteme ser feliz…" –fuiste a darte un baño, mientras seguías pensando en varias cosas.
-Volviendo a tu punto de vista-
Pasaron los días y llegó viernes. Durante la semana debido a sus trabajos era difícil encontrarse aunque sea para hablar, a veces se encontraban en el ascensor, pero eso era todo.
Ana, aparte de ser tu amiga, era tu compañera de trabajo, por lo que no pudiste ocultarle por mucho tiempo lo que había pasado con Arthur.
A la salida del trabajo, comenzó a llover torrencialmente.
"Argh! Qué rayos! Si el pronóstico decía que no iba a llover!" –replicó Ana.
"Tienes razón, pero ya sabes que normalmente siempre se equivoca…" –contestaste mientras corrían a refugiarse bajo algún techo.
"Tsk. Ahora tendremos que esperar hasta que deje de llover"
"No podemos hacer otra cosa…"
"Hohoho~ por allá viene tu galán~"-dijo Ana con un tono picarón.
"Eh.." –te sonrojaste un poco.
"Bueno~ yo iré a esperar otro lado, te dejo solita~" –antes de que dijeras nada ya se fue.
Arthur llegó donde estabas sin darse cuenta de tu presencia.
"H-hola! La lluvia nos agarró desprevenidos a todos, verdad?"
"[Nombre]! No te había visto, p-pues sí. ¿Cómo estás?"
"Pues ahora mismo estoy empapada, y tú?" –se rieron.
"Ya veo, pues yo no me he mojado tanto…"
Seguían conversando de cómo les fue en el trabajo a cada uno durante la semana. Parecía que no iba a parar de llover y ya estaba anocheciendo.
El viento que soplaba te estaba congelando por estar desabrigada y mojada. Él se percató que estabas temblando. Se sacó la chaqueta y te la puso sobre los hombros.
"Si estás así te vas a enfermar…" –lo miraste un poco sorprendida, lo que hizo que mirara a otro lado.
"Pero si te desabrigas, tú también puedes enfermarte…"
"No te preocupes por mí, estoy bien"
Te pusiste su chaqueta aunque no estaba seca, peor era nada y de verdad te estabas muriendo de frío.
Pasaron unos minutos y el frío no se te pasaba, tratabas de disimularlo mientras seguían conversando, pero Arthur era muy intuitivo.
Sin decir nada, te abrazó fuerte. Fue la primera vez que te sentías realmente protegida en los brazos de alguien. Trataste de mirarlo pero atajó tu cabeza contra su pecho, tenía el corazón acelerado.
Se quedaron así un buen rato. Al poco tiempo, ya entraste en calor gracias a su cálido abrazo. Por fin había dejado de llover y caminaron juntos al complejo, no te soltó en ningún momento.
Antes de salir del ascensor, le devolviste su chaqueta.
"Muchas gracias Arthur, eres muy amable"
"N-no es nada…"
"Nos vemos mañana" –sonreíste.
"C-claro, nos vemos" –sonrió.
Fuiste a darte un baño bien caliente y al salir tomaste un té para no resfriarte. Te preocupaba un poco que Arthur pudiera enfermarse, pero como dijo que estaba bien, te tranquilizaste.
Al día siguiente, te levantaste temprano y llamaste a Arthur para invitarlo a desayunar, pero no contestaba.
"Tal vez sigue durmiendo" –pensaste, y fuiste a desayunar con Ana.
Ya eran cerca del mediodía y aún no te contestaba cuando lo llamabas, te preocupaste, así que fuiste a verlo a su apartamento.
Tocaste la puerta. Abrió y no se veía nada bien. Se notaba que le agarró mal el resfrío.
"Ngh, ¿qué haces aquí?"
"Vine a verte, te estuve llamando y como no contestabas me preocupé"
"N-no era necesario, estoy bien"
"Pues no te ves nada bien, déjame pasar"
Te dejó entrar, apenas y podía mantenerse de pie, lo ayudaste a llegar a la cama y a recostarse.
Tocaste su frente, estaba hirviendo. "Tienes mucha fiebre!"
"N-no es para tanto, ngh.."
Pusiste tu dedo índice al costado de su frente. "Hmm… también te duele mucho la cabeza"
"N-no me siento muy mal, puedo cuidarme solo" –hablaba con dificultad por la fiebre.
"No digas más, hoy voy a atenderte y cuidar de ti, después de todo, en parte fue mi culpa." –fuiste a buscar un bol con agua fría y una toalla. La mojaste y la pusiste en su frente.
"Iré a buscar unas medicinas en mi apartamento y vuelvo enseguida" –fuiste apresuradamente a buscar las medicinas.
Volviste lo más rápido que pudiste, la toalla ya estaba caliente. La volviste a mojar, pero la fiebre no parecía bajar.
"Será mejor que te des un baño de agua fría, o la fiebre no va a bajar"
"E-estás loca, tengo frio!"
"No estás en posición de discutir"
"P-pero e-eso e-es muy vergonzoso!"
"Arthur, ya te he visto más de una vez sin ropa tal como Dios te trajo al mundo, no hagas drama"
"P-pero…!"
"Pero nada, vamos al baño" –lo ayudaste, lo desvestiste y lo metiste bajo la ducha.
"No te preocupes, el agua está tibia, aunque para ti parecerá que está congelada" –abriste la llave de la ducha.
"Gah! Esta fría!" –se acurrucó bajo la ducha.
"Cuando sientas que el agua no está fría podrás salir" –fuiste a traer su toalla y ropa para que se ponga.
Pasaron al menos 15 minutos hasta que ya sintió que el agua estaba tibia. Se lo veía un poco mejor. Le pasaste la toalla, en todo momento lo ayudabas hasta para que se vistiera, parecía un niño…
De nuevo lo llevaste a que se recostara y lo tapaste con una manta. Controlaste su temperatura y ya había bajado bastante.
Fuiste a la cocina a preparar un té con las hierbas medicinales que tenías en tu alacena.
"Toma, bebe esto, te hará sentir mejor"
"¿Qué rayos es eso?"
"Es un té de hierbas, te ayudarán a sentirte mejor"
"Hierbas…? Y desde cuándo se usan hierbas para un té?"
"Son costumbres que vienen de hace mucho tiempo, te aseguro que no te va a matar, ya bébelo" –definitivamente no estaba dispuesto a beberlo.
"Sigh, nunca había escuchado algo como eso, ¿Quieres matarme?"
"Arthur, no me hagas perder la paciencia y bébelo de una vez"
"No quiero, huele feo…" –hizo un puchero.
"Entonces te lo tomarás a las malas…" –le tapaste la nariz mientras lo obligabas a beber de la taza.
"Gah… cof.. cof..! Es el peor té que he tomado en mi vida! Sabe muy mal! ¡¿Cómo puede ser para curar?! –se quejaba mientras se limpiaba la boca.
"Lo sé…" –no te aguantaste la risa. Era normal que para un europeo sean raras esas cosas, pero era tan graciosa su reacción!
"No le veo la gracia…"
"Pfff… lo siento, pero es que pareces un niño malcriado!" –te limpiabas las lágrimas de los ojos por la risa.
Se puso rojo como un tomate y se dio la vuelta dándote la espalda.
Al fin dejaste de reírte. "Vamos, no te enojes"
No dijo nada. Te acercaste a su rostro y le diste un beso en la mejilla. "¿Cómo te sientes?"
" M-mejor…"
"Me alegra escuchar eso, por favor, tomas estas pastillas para la fiebre y el dolor de cabeza"
Se dio la vuelta y esta vez, sin protestar, se las tomó. Seguía haciendo muecas de desagrado por el sabor del té. Se recostó de nuevo, mirando hacia ti.
Te sentaste a su lado y acariciabas su cabeza, en seguida se quedó dormido. Al ratito tú también.
Pasaron las horas y ya era de tardecita. Despertó y se sentía mucho mejor gracias a tus cuidados. Sintió que alguien agarraba su mano, miró y tú estabas a su lado, en el piso, con la cabeza recostada en la cama, durmiendo.
"Esta mujer… definitivamente está loca para hacer todo esto por mí…" –se conmovió.
Sentiste que se despertó y abriste los ojos de golpe.
"¿Eh? ¿Me quedé dormida? ¿Qué hora es? Ya anocheció?!" –miraste a Arthur y se estaba riendo de tu reacción.
"Pff…! Ay mi estómago!"
"Me alegro que estés lo suficientemente enérgico como para reírte de esa manera" –sonreíste.
Sonrió. "S-si, ya me siento mucho mejor… es gracias a ti…"
"No hay problema… cuando necesites haré lo posible para ayudarte"
Se ruborizó un poco. "L-lo sé y… y te lo agradezco… d-de verdad… muchas gracias por… por preocuparte por… por mí…"
"E-eres…" –se detuvo y miró hacia otro lado.
"Si? Te escucho..."
"N-nada, no es nada…"
"Seguro?" –se volvió a ti.
"D-deja de mirarme tan directamente…"
"No lo haré~"
"Ugh…" –se cubrió el rostro con una mano.
"L-lo que iba a decirte es que... e-eres… muy amable... por tomarte el tiempo… de cuidarme…"
"Gracias, me hace feliz escuchar eso" –sonreíste mientras apretabas más fuerte su mano.
Sacó la mano del rostro y te miraba tiernamente. "[Nombre], gracias…"
"No es nada..." –te abrazó. Te sorprendió un poco, pero correspondiste el abrazo.
"Estoy… feliz… de haberte conocido…" –murmuró despacio.
Escuchar esas palabras te alegró bastante. "Yo también lo estoy"
Se quedó así un rato más. Al soltarte, volvió a acostarse y en seguida se quedó dormido, otra vez. Le diste un beso en la frente para despedirte.
"Que amanezcas mejor…" –lo dejaste descansar y fuiste a tu apartamento.
"Es tan tierno cuando quiere serlo…" –te decías a ti misma.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xx
Hasta aquí! me disculpo si encuentran algunos errores, la verdad me fue muy difícil escribir este capítulo, tuve muchos inconvenientes para sentarme a escribir tranquilamente, pero como siempre, lo hice lo mejor que pude, mucha gracias por leer :D
