Espero que les guste y bueno subí capitulo más rapido jajaja. Dejen reviews :P Byee!


"Un comienzo"

A la mañana siguiente, Ryan despertó como si no hubiese dormido en toda la noche, como si algo le inquietase, como si algo en su mente le impidiera enfocarse en otras cosas.

"Tranquilo, no pasa nada. Debe ser por los gritos que le pegaste a ese despreciable de Groundwild" Pensó Ryan para si mismo.

Ryan, en ese momento, recordó que anoche ni siquiera se había dado una ducha. Y eso se debía a las palabras que Sharpay había mencionado en un tono de ligera broma, pero para Ryan había sonado a una seria insinuación, y el tan solo pensarlo le molestaba.

Tomó sus cosas para el baño y fue en dirección a la habitación correspondiente,

-¿Te irás a bañar? – preguntó suavemente Sharpay mirándolo casi distraídamente, mientras se pintaba las uñas.

Ryan se quedó paralizado en medio del pasillo, pero finalmente giró su cabeza en dirección a Sharpay y sonrió.

-¿Por qué? ¿Tú también quieres? – le dijo antes de reír divertido.

Sharpay lo miró un segundo y luego se echó a reír también.

Entonces, Ryan se encaminó hacia el cuarto de baño.

Mientras se bañaba, su mente estaba lejos de allí. Se preguntó si se había quedado allí en el pasillo, pero negó la cabeza con exasperación al darse cuenta lo tonta que era esa pregunta.

Giró la llave de la ducha y se ató la toalla a la cintura.

De repente se quedó quieto, como congelado y reparó en que Sharpay no había respondido su pregunta, eso era ¿preocupante?

Unos golpes insistentes interrumpieron su pensamiento.

-¿Qué pasa Sharpay? – preguntó Ryan mientras volvía a la realidad.

-¿Cómo que pasa? ¡Apúrate! Quiero entrar al baño – hizo una pausa y se dispuso a tamborilear los dedos sobre la puerta de madera pintada de un celeste cielo - ¿Por qué tenía que haber solo UN baño? – se dijo a si misma en voz alta.

Ryan se estaba cambiando rápidamente conciente de que si no lo hacía rápido, Sharpay irrumpiría en la habitación sin previo aviso.

Sharpay iba a dar otros golpes, pero la puerta se abrió dando a ver a un Ryan con el cabello un tanto revuelto y húmedo, la ropa que se ajustaba a su cuerpo y el aroma que desprendía.

Sharpay sonrió casi sin darse cuenta, pero sonrió sabiendo que ese era el desodorante que ella le había comprado, cuando el la había acompañado de shopping hacía tan solo unas semanas antes de llegar allí.

Luego, recuperando la compostura, Sharpay lo empujó levemente para abrirse paso hacia el baño.

Un par de minutos más tarde, Sharpay salió del baño muy bien peinada (Quién sabe cuantos de esos minutos se habría gastado en su cabello).

-En dos horas tenemos que ir con Groundwild – anunció Sharpay entrando a la cocina, en donde se encontraba Ryan, pasando cerca de el para llegar a la heladera - ¡Qué pobre y deprimente es esto! – dijo mirando con desagrado la heladera que, obviamente, estaría vacía.

-Sharp, nos mudamos… ¿Cuándo? ¿Ayer, antes de ayer? – Hizo una pausa sonriéndole - ¿esperabas que ya estuviese el pavo del día de acción de gracias?

-No es gracioso, deberíamos ir a comprar algo en algún lugar. ¿no? – preguntó cerrando la heladera para volverse hacia el. Pronto, notó que estaba decididamente frente a ella mirándola seriamente con una mirada calma y a la vez llena de un brillo de alegría.

-¿Qué les has hecho a mi melliza? – preguntó para luego sonreír y mirarla cautelosamente -¿De verdad dijiste eso?

Sharpay se encogió de hombros.

-A menos que contratemos una asistenta y…- se vio interrumpida por la risa de Ryan.

-Sabía que no duraría mucho tiempo – Se acercó más a ella – era demasiado bueno para ser verdad – Solo se había acercado para buscar algo en una caja que estaba junto a la heladera.

Dos horas más tarde se dirigían a aquel edificio donde habían estado ayer, para ver al Sr. Groundwild.

-Hoy no estás nervioso, Ry. ¿Verdad? – preguntó Sharpay al bajar del auto y encaminándose hacia la puerta donde había un guardia.

Ryan sonrió.

-No, hoy no. – Pero la verdad era que lo estaba, aunque esta vez lo ocultó mejor.

-Alto – dijo el guardia - ¿Quiénes son ustedes? ¿Tienen cita? – preguntó inexpresivamente y sin siquiera mirarlos realmente.

-Somos Sharpay y Ryan Evans…- Sharpay hizo una pausa esperando que el guardia los reconociera pero tuvo que continuar – estamos aquí para ver al Sr. Groundwild.

-Ah, si. Pasen – dijo el guardia abriéndoles el paso.

Ya en los pasillos, Ryan se acercó a Sharpay y susurró:

-¿Qué no es el tipo que estaba ayer? – preguntó confundido.

-No – respondió Sharpay, también susurrando – el de ayer era más lindo.

Ryan suspiró.

-De acuerdo.

Cuando llegaron a la sala donde estaba Groundwild, había más gente de lo que esperaban.

Groundwild sonrió ligeramente y se acercó a paso acelerado y torpe hacia ellos.

-¡Qué alegría que llegaron! – les dijo colocando una mano en el hombro de Sharpay.

Sharpay y Ryan sonrieron. Groundwild se dirigió a las otras diez personas y se acercó con Ryan y Sharpay.

-Damas, caballeros. Estos son el nuevo talento que esperan Hollywood y Broadway – rió y el resto también – les presento a la hermosa y talentosa Sharpay Evans.

-Gusto en conocerles – saludó Sharpay estrechando las manos de la gente una seguida de la otra.

-Y el es su hermano, Br…perdón. Ryan – continuó Groundwild cuando Sharpay terminaba de saludar a todos.

-¿Qué tal? Un gusto – dijo estrechando las manos con aquella gente, tal y como lo había hecho Sharpay anteriormente.

-He oído lo que Ralph grabó de ustedes. Y debo decirles que estoy muy impresionado – dijo un joven y rubio que parecía muy interesado en aceptar cualquier oferta que se diera por ellos.

- Chicos, les presento a…- comenzó a decir Groundwild, pero se vio interrumpido por el joven rubio.

-Deja que me presente yo mismo, Ralph – dijo el joven sonriendo y dejando ver una blanca y casi perfecta sonrisa – Soy Hank Wall, productor de musicales en Broadway y, chicos, la verdad que ustedes se ven perfectos para un proyecto que estamos preparando. ¿Les interesaría?

-conmigo no hay problema, chicos – dijo Groundwild cuando ambos lo miraron como esperando que diga algo.

-Entonces, claro que si – respondió Sharpay sonriendo.

-Espera – le susurró Ryan – aún no sabemos que es.

-Que importa – le respondió Sharpay también susurrando y luego se volvió hacia Hank y Groundwild - ¿Qué proyecto es ese?

-Oh, no tienes porque preocuparte, cariño. Es un simple musical – le explicó Hank Wall.

-Lo ves – le susurró Sharpay a Ryan – es un musical, nosotros sabemos como es eso.

-¿De qué trata? – preguntó Ryan haciendo caso omiso a las palabras de Sharpay.

-Eso lo veremos cuando lleguen la semana entrante – buscó algo en su bolsillo – aquí está mi tarjeta, chicos. Si necesitan saber algo más, no duden en llamarme – les entregó una tarjeta de color blanco con letras grabadas en dorado.

-Muchas gracias, Sr. Wall – dijo Sharpay tomando la tarjeta.

-pueden decirme Hank. No hay problema – sonrió y miró su agenda electrónica – ahora tengo que irme. Cualquier cosa, ya saben, me llaman. Adiós – estrechó la mano de Sharpay, de Ryan y luego la de Groundwild.

-Bueno, chicos. Este es su primer trabajo – dijo Groundwild sonriendo.

-Pero…-comenzó a decir Ryan - ¿y las otras nueve personas? ¿Quiénes son?

-Bueno, son parte de mi equipo. Otro día los presento mejor. Ahora vayan cada cual a su casa y…- Groundwild se vio interrumpido por Ryan.

-Vivimos en un departamento – explicó corrigiendo las palabras del Sr. Groundwild.

-¿los dos? ¿juntos? – pareció confundido por un segundo – ah, perdón – se disculpó con una sonrisa – me había olvidado, por un segundo, que eran hermanos – rió.

Sharpay y Ryan se miraron aún más confundidos de lo que había estado Groundwild hacía unos segundos.

-bueno, como sea. Tienen que descansar bien. Nos vemos pronto – saludó a los dos, y los acompañó hasta la puerta de salida – adiós.

-Adiós – dijeron Sharpay y Ryan al unísono.

Mientras abrían las puertas del auto e ingresaban, Sharpay se vio obligada a hacer una pregunta:

-¿Crees que nos irá bien en nuestro primer trabajo en Broadway?

Ryan sintió la voz llena de preocupación de su hermana y casi impulsivamente le tomó la mano.

-Si lo quieres, lo tienes - le dijo antes de sonreírle.

-Gracias – giró la llave del auto y arrancó.