-No sé.-respondió, y era verdad.
-Entra, pero en silencio, Gracie se acaba de dormir.-informó Mark y se apartó de la puerta
Paul entró y vio a la niña descansar en la cama. Mark condujo a Paul al cuarto baño, y entornó la puerta.
-Dime, ¿qué haces aquí?-volvió a preguntar Mark
-No lo sé, comencé a andar, empezó a llover y acabé en la puerta del hotel, no me fijaba mucho por donde iba, me dio por dar tu nombre en recepción y subí a tu habitación.-dijo encogiéndose de hombros
"Vale… ¿Y eso por qué?" se preguntó Mark
-Bien...Quítate esa ropa…Voy a ver si tengo algo mío en la maleta…-dijo Mark y se volvió dejando la puerta entornada, buscó en su maleta y sacó una camiseta y un pantalón del chándal, al entrar de nuevo, provocó que se le cayera la ropa al suelo
Paul, se había desnudado, y así se encontraba, completamente desnudo con poco pudor, delante de Mark, enseguida, se tapó, pero a Mark ya le dio tiempo de mirar a Paul de arriba a bajo, deteniéndose allí donde quería fijarse más, se agachó sonrojado y cogió la ropa
-Perdón…-murmuró
Paul sonrió, y se dio cuenta de algo, podía poner la mano en el fuego, de que Mark sentía algo por él, algo, que no era amistad. Mark se levantó con la ropa en la mano, seguía con las orejas coloradas.
-To...Toma-dijo Mark nervioso.-Vís…Vístete
-Mark...-dijo Paul, y le levantó la cabeza cogiéndole de la barbilla
-¿Qué?-preguntó alzando la cabeza, e intentó permanecer irónico.
-¿Me quieres?-le preguntó Paul
Mark no respondió, no se atrevía ha hacerlo, no se atrevía a decirle que no, le estaría mintiendo y no quería hacer eso. No quería mentirle, quería gritarle que sí, pero no se atrevía cual era la razón, tampoco sabía porque lo preguntaba. Así que no sabía que decir.
Volvió a la realidad, cuando sintió los labios de Paul sobre los suyos. Aquellos labios dulces, cálidos, que había soñado tantas veces con saborear. Continuó el beso, con pasión, bajó las manos ha su cintura y atrayéndolo hacia él.
-¡Papi!-dijo Gracie
Mark se separó de Paul y rió.
-Voy.-dijo en voz alta y se separó de Paul.- ¿Tú me quieres?-le preguntó
Paul asintió, Mark sonrió.
-Yo también.-dijo Mark, y salió del baño, cerrando la puerta tras el
Paul sonrió pronunciadamente, acababa de saber que aquel hombre que le causaba un revoleteo en el estómago, le quería, y no le molestó, eso le hizo más feliz, pues, quería estar con él.
Mark atendió a su hija hasta que se volvió a dormir, Paul salió del baño y miró a Mark.
-¿Te quedas a dormir aquí?-preguntó Mark
-Dudo que quepamos en la cama los tres.-respondió señalando a Gracie sonriendo.-Al llegar, también reservé una habitación, mañana nos vemos.
-Pues adiós…-dijo Mark sonriendo
Paul se acercó a él, le besó y se fue. Feliz y contento.
Sobre las nueves, Mark se despertó y tardó en recordar el porque se sentía también, en seguida lo recordó, y se pasó un dedo por los labios, recordando el beso de aquel hombre al que amaba.
Despertó a su hija se vistieron y bajaron a desayunar, encontrándose allí a Paul. Este los saludó con la mano y sonrió a Mark, una sonrisa única, que el jamás había visto en su rostro.
-Buenos días, Mark y Gracie.-dijo.-Gracias por dejarme la ropa ayer Mark, te la daré lavada y planchada.
-No tienes por qué darlas hombre.-dijo se sentó en la mesa al lado de Paul, sentando a su hija a su izquierda.- ¿Y bien? ¿Marchas hoy para San Antonio?-preguntó
-Si quieres, podría quedarme en Houston…-dijo con un ligero rintintín
-Por supuesto que quiero.-reafirmó Mark.-Pero...Tendríamos que dejar dormida a esta…-comentó
-Tranquilo, me pasaré por tu casa esta noche. A una hora en la que seguro, ella estará durmiendo.-le dijo Paul, acto seguido le apretó el hombro y se fue, no le esperó, su vuelo salía con una hora de diferencia.
Mark sonrió y vio marcharse a Paul. Desayunaron y se dirigieron al aeropuerto, al llegar a la casa, Mark estaba nervioso. Podría estar seguro, de que aquella noche, sería su "Noche de Sexo". Era por eso que estaba nervioso, nunca lo había hecho con un hombre, pero se podría imaginar, como hacerlo de manera dulce, para que ambos, estuvieran en la gloria.
Comieron, y pasaron la tarde viendo "Encantada" una película que se había empeñado en ver su hija, y el no se pudo negar, además, admitió de que Patrick Dempsey, tenía su punto.
Terminó de dar de cenar a Gracie y la acostó, se quedó dormida enseguida, estaba rendida, tras esa cena. Mark se fue al salón esperando a Paul, este no se hizo de rogar, y a los pocos minutos de haber encendido el televisor, llegó.
Paul llamó suavemente a la puerta, se había vestido con un traje de camisa blanca y chaqueta negra. Sonriente, llevaba una bolsa con el logotipo de una farmacia, en su mano.
Mark le abrió la puerta, sonriente.
-No tendrías que haberte arreglado tanto…-murmuró "Tampoco es que te vaya a durar mucho la ropa…" pensó
-Quería estar presentable.-le dijo Paul sonriendo
Mark le dejó el paso a Paul y le miró la bolsa con interés. Paul se dio cuenta y se la entregó, Mark sacó el contenido, alzando una ceja.
-Fresa, mora, limón…-comentó y se echó a reír-Que…Precavido
-Siempre.-le dijo, y le cogió de la nuca para besarle.
Aquella noche, Mark sucumbió a los placeres de Paul y viceversa, se pasaron la noche disfrutando el uno del otro, en todas sus formas. Se durmieron al amanecer, se querían mucho, demasiado.
Paul despertó el primero, no estaba cansado, para nada. Aquello, podría decir, que le había llenado de fuerzas. Observó a Mark durante unos minutos y fue ha preparar el desayuno para los tres. Bajó con un pantalón de un pijama que encontró y se puso a cocinar.
Mark oyó ruido abajo, se estirazó y sonrió al techo. Recordó todo lo que había hecho esa noche, sonrió más pronunciadamente. Se sentía feliz. Se despertó y tras ponerse el pantalón del pijama, despertó a su hija y bajó con ella.
Paul sonrió al verle entrar en la cocina, se aproximó a él y le besó. Mark se sonrojó y miró a la niña, para comprobar su reacción, esta le miraba con los ojos muy abiertos.
-Papá y Paul somos amigos…-murmuró Mark a la niña
