Un leve pitido le hizo abrir los ojos apenas dos minutos antes de que su despertador sonara. Enseguida relacionó el sonido, y estirándose levemente con una sonrisa, alcanzó el móvil de su mesita de noche, en la cual el libro que había estado leyendo seguía olvidado.

Magogris: buenos días. Espero que hayas dormido bien.

Mientras Hermione miraba la pantalla con una sonrisa boba, el sonido de su despertador la sobresaltó. Lo apagó antes de contestarle.

Atenea: he dormido muy bien, gracias. Acabo de despertar.

Magogris: espero no haberte despertado.

Atenea: para nada, ya me había sonado el despertador.

Mintió la castaña mordiéndose el labio inferior. Lo hacía siempre que mentía, por la culpabilidad que sentía, se infligía algo de dolor como castigo, mordiéndose el labio.

Magogris: ¿Qué te parece que nos enviemos un mensaje cuando lleguemos al ministerio? Sería una forma de saber que estamos cerca entre todo el mundo.

Hermione lo pensó un momento. La verdad es que le gustaría mirar alrededor, imaginando que él estaba cerca, y quien podría ser. No había forma de que pudieran descubrirse si guardaban los móviles justo antes de entrar.

Atenea: me parece bien. Te enviaré un mensaje justo antes de entrar y guardaré mi móvil.

Magogris: haré lo mismo.

Magogris: ¿hablamos pronto?

Atenea: hablamos pronto.

Hermione observó que había recibido por fin una contestación de medimago29 y que además tenía un nuevo contacto llamado "amomago"

Abrió primero la conversación de medimago29.

Medimago29: siento no haberte escrito antes, pero entre el trabajo y todas las chicas que tengo en los contactos no doy abasto.

Medimago29: las mujeres se piensan que por ser medimago soy millonario o algo así, no entiendo el porqué, pero tengo que ir eliminando a demasiadas candidatas todo el tiempo.

Medimago: espero que no me defraudes.

Hermione no sabía muy bien que decirle. Era extraño lo natural que le salía hablar con magogris y lo difícil que le resultaba contestar a este chico. En cierta forma se sentía algo ofendida con la última frase.

Mientras lo pensaba, abrió la nueva conversación.

Amomago: hola, ¿te atrae la sumisión?

¿La sumisión? No entendía muy bien la pregunta. Sabía que alguien sumiso es alguien que acata las órdenes sin cuestionárselo. A ella no le atraía eso, desde luego, pero seguía sin entenderlo. No contestaría hasta hablar con Ginny.

Se levantó de la cama cuando se dio cuenta de la hora que era. ¡Iba diez minutos retrasada!

Draco terminó de colocarse la corbata delante del espejo y miró la hora en su nuevo aparato muggle.

Tenía un mensaje de una tal "mosaico1214".

Lo habría abierto si hubiera sido de "Atenea". Esa chica le había enganchado bastante a ese artilugio llamado móvil. Él nunca se había mostrado "dulce" con nadie, pero oculto tras esa pantalla podía comportarse como realmente sintiera, y esa tal "Atenea" había conseguido sacar ese lado suyo que nunca había utilizado.

Lo intentó con otras chicas de contactos, pero todas habían acabado eliminadas de su lista por una cosa u otra. En cambio con ella quería más. Y era absurdo, pero solo con esas palabras que escribió en su perfil, lo había conquistado. Esperaba que fuera verdad y que por fin alguien le permitiera dejarse conocer.

En poco tiempo volvería a hablar con ella. Ya iba a salir hacia el ministerio, y habían quedado en hablarse justo antes de entrar.

Quedaban diez minutos para las ocho, la hora de entrada al ministerio, y él siempre había sido puntual.

Entró en su chimenea y cogió un puñado de polvos flu. Unos instantes después aparecía por una de las chimeneas del ministerio.

El ajetreo de todas las mañanas reinaba en el lugar. Hombres y mujeres, en su mayoría vestidos de traje, caminaban hacia su puesto de trabajo. Sacó su móvil rápidamente, justo en el momento en que un nuevo mensaje le llegaba al móvil.

Atenea: voy a entrar en la chimenea, en unos instantes estaré en el ministerio.

Magogris: yo acabo de llegar.

Draco miró a su alrededor. A cada segundo un mago o bruja aparecía por una de las decenas de chimeneas que había a cada lado.

Miró a su alrededor, imaginándose cual de todas esas mujeres podría ser Atenea. Era fácil eliminar a algunas y centrarse en las que parecían tener unos 25 años. Por su derecha paso una chica rubia muy guapa, con los ojos verdes, justo al tiempo que por su derecha le adelantaba una pelirroja. La conocía, era Abbot y habían coincidido en el colegio, como muchas de las personas que veía cada día.

Alargó un poco el cuello, para ver más allá, y reconoció algunas mujeres de Hogwarts: Chang, Greengass, Granger, Brown. Nunca ninguna de ellas volvió a mirarle a la cara después de lo ocurrido en la guerra.

Mentira. Granger acababa de mirarle. Por un instante sus miradas se cruzaron. Ella parecía buscar a alguien entre la multitud. Seguramente a Weasley, siempre iban juntas.

Atravesó las puertas del ministerio pensando si Atenea accedería a darle algún detalle más sobre su físico. El color de su pelo, el color de sus ojos…

Hermione salió de la chimenea mirando a su alrededor. Realmente no podía buscar a nadie en concreto, pues no sabía nada, absolutamente nada de magogris que pudiera darle una pista sobre quien era. Caminó mirando a su alrededor, simplemente disfrutando de la placentera sensación de tenerlo cerca en ese instante, que podía ser ese joven que caminaba justo delante de ella. Aun así, buscaba con la mirada algo que pudiera distinguirle entre los demás.

Llegó hasta la puerta sin ninguna pista, y encontró a Harry esperándola. Ni rastro de Ginny.

–Ginny se sentía bastante mal esta mañana, se ha quedado en casa. – le explicó el moreno.

–vaya, espero que se mejore – deseó Hermione caminando con su amigo hacia los ascensores.

–es el estómago, se ha levantado vomitando, se le pasara en un par de días.

A Hermione una fugaz idea se le cruzó por la cabeza. Sonrió para sí misma, pensando lo ingenuo que podía ser su amigo si ni siquiera se le había pasado por la cabeza que esos síntomas suelen ser de embarazo. En fin, ella no iba a decirle nada, pero tenía que hablar con Ginny cuanto antes. Quizá solo fueran cosas suyas.

–eso espero, esta tarde pasaré a verla. ¡Nos vemos luego! – se despidió la castaña de buen humor.

–¡Hasta luego, Hermione!

Llegó a su planta, saludó a su secretario y entró en su despacho. Refugiada ya de miradas indiscretas, sacó su teléfono móvil. Magogris le había escrito.

Magogris: ¿ya estás en tu despacho?

Atenea: si, acabo de entrar. ¿crees que hemos estado cerca cuando hemos llegado?

Magogris: estoy seguro. Estábamos en el mismo lugar.

Hermione se quedó mirando el móvil. No había más conversaciones, solo las dos que tenía pendientes, y al final no había podido preguntar a Ginny sus dudas. Sonrió y comenzó a escribir a magogris.

Atenea: ¿qué pensarías de alguien que te pregunta si te atrae la sumisión?

Atenea: ¿crees que se refiere a si eres débil de carácter?

Magogris: …

Magogris: jajajaja

Hermione miró el móvil perpleja. ¿De qué se estaba riendo? ¿Acaso había dicho algo gracioso?

Magogris: me encanta que seas tan inocente.

Magogris: Atenea… la sumisión se refiera a una forma de sexo relacionada con el sadomasoquismo.

Magogris: uno es el amo, y la otra la sumisa. Creo que es de lo que te están hablando.

La castaña miró el móvil todavía más perpleja que antes. Releyó las frases una y otra vez y un súbito color apareció poco a poco en sus mejillas. Estaba totalmente avergonzada. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora que había quedado como la estúpida e inocente virgen que era?

Porque si, vale, era virgen, y no tenía nada de malo ser virgen con 25 años, si no se ha encontrado a la persona adecuada. Y ahora que lo pensaba, magogris no había sacado ni insinuado tema sexo en ningún momento, y eso le gustaba. mucho.

Magogris: Atenea… ¿sigues ahí?

Atenea: yo… lo siento tanto. No sé qué debes de estar pensando de mí…

Atenea: ¿se supone que debería saber algo así?

Magogris: las buenas chicas no saben esas cosas.

Magogris: me gusta que no lo sepas.

Hermione se puso aún más colorada si cabía. Miró su reloj. Se había prometido que el programa de parejas no interferiría en su trabajo.

Atenea: ¿hablamos pronto?

Magogris: hablamos pronto.

Hermione miró los papeles sobre su mesa repletos de leyes incumplidas que revisar, y suspiró.

–por fin es viernes… – se dijo a sí misma.


Desde luego Hermione leerá mucho, pero no ha leído "cincuenta sombras de grey" jajaja. Y Draco tenía muy claro lo que era…hummm. Bueno, la cuestión es que le ha hecho mucha gracia que le haya preguntado eso, lo que no le debe de hacer mucha gracia es que le propongan esos juegos a su Atenea XD.

Como dije, hoy subía capi, y como ya los tengo escritos me doy cuenta que son algo cortos, intentaré alargarlos algo más a partir de ahora, aunque si sigo teniendo este aluvión de reviews no voy a tener más remedio que seguir subiendo a un buen ritmo.

Agradecer a:

Annykzhenn, Gemmeta14, Alejandra Darcy, arovgo, DamaNegra90, Lorena, selene lizt, artemisa2013, Kai Alexander Malfoy-Black, sonrais777, Samanta-malfoy, dianetonks, Yazmin932, Celevhr, , Doristarazona, Vigrid.

Y sii, tengo en cuenta la otra historia, lo juroo XD. Y como dije, Blaise salió del país para no enfrentarse a lo que Draco está sufriendo (lo dije ¿no? ¿o solo lo pensé? Jaja), no creo que aparezca por aquí, pero podría haber sido una buena observación jaja.

Un beso!