Capítulo 4.- Dump-and-burn

- ¡Por Celestia, Dash! ¡Baja la música! -rogó Twilight a gritos.

- ¡Ni hablar! -gritó Dash-. ¡Si la bajo, Spitifire nos ordenará volver!

Headin' into twilight

Spreadin' out her wings tonight

She got you jumpin' off the track

And shovin' into overdrive

Highway to the danger zone

I'll take you

Ridin' into the danger zone

Twilight revisó sus equipos, a la espera de ver un misil aparecer en cualquier momento. Descartó desconectar la radio para lograr que Rainbow Dash apagase la música, porque necesitaban contacto con Edwards por si su radar detectaba el lanzamiento antes.

Afortunadamente, Fluttershy contactó al final del estribillo.

- Ehh... Serena, si estáis oyendo esto... La comandante Spitfire se ha ido ya...

- Sip -confirmó Applejack-. Se ha ido a activar el procedimiento de rescate por si tenéis que eyectar. No sabemos si estaba más enfadada porque hubierais desobedecido la orden o por hacerlo con una excusa tan tonta.

Rainbow Dash apagó entonces el mp3, para alivio de Twilight.

- Recibido chicas -contestó-. Esperamos aviso de vuestro radar.

- Roger, Serena -contestó Pinkie.

- Ir al encuentro de un misil -comentó Dash ajustando el trimado de nuevo-... ¿Sabes que estás loca?

Twilight sonrió y trató de olvidar por un momento qué estaban a punto de hacer; se centró en revisar sus equipos de oficial de reconocimiento: si volvían de una pieza, no sólo tendrían los datos del lanzamiento, sino imágenes hiperespectrales y de radar del lugar. Las nubes, de su parte, se habían disipado bajo ellas y el suelo, lejano, volvía a aparecer desértico y pardo.

- Tenemos combustible de sobra para llegar a Edwards -informó Dash, tras un breve silencio-. No podremos aterrizar con tanto peso.

Twilight asintió; no había tenido en cuenta el cambio de plan de vuelo.

- Si no gastamos todo evitando el nuevo misil -razonó-, tendremos que vaciar tanques antes de aterrizar.

- ¡Sería una lástima desaprovecharlo! -opinó Dash-. Creo que tendríamos suficiente para llegar a la costa y volver... Sería bonito...

Twilight pensó que su amiga tenía razón. Sería bonito. Supiró, sin despegar los ojos de la pantalla de radar.

- Rainbow Dash, antes de que lleguemos...

- Déjalo para después -bufó Rainbow Dash.

- ¡No! -contestó Twilight con decisión-. ¡Estoy harta de dejarlo todo para después! ¡Llevo dejando todo para después desde que aparecimos en este condenado mundo! ¿Y si no hay después? ¡No quiero que pienses que nos vamos a separar! ¡No quiero que pienses que vamos a dejar de ser amigas! ¡Eso no va a pasar! ¿Me oyes?

- ¡Claro que te oigo! ¡Pero no puedes pelearte contra la realidad, Twilight Sparkle! -contestó Dash-. ¡Todas habéis encontrado un lugar en este nuevo mundo! ¡Y no es juntas! ¡Abre los ojos! ¡Ya no hay que salvar Ponyville! ¡Ni que enfrentar a Discord! ¡Ni llevar a Fluttershy a lo alto de una montaña para que le lea la cartilla a un dragón! ¡Ni siquiera tendremos más tardes de té en el Café Hay! ¡Se acabó! ¿De verdad quieres que piense que todo va a seguir igual?

- ¡Odiabas las tardes de té en el Café Hay! -protestó Twilight.

- ¡Pero las odiaba estando con vosotras! -rugió Rainbow Dash-. Las odiaba... Estando con vosotras -añadió, triste-... Y estando con vosotras, ya no las odiaba tanto...

- ¡Contacto en dos cero ocho! -sollozó Pinkie Pie del otro lado de la radio-. ¡Lanzamiento detectado! ¡Volved de una pieza para que arreglemos esto por favooor!


Twilight buscó el misil en su radar.

Ni rastro.

- Edwards, ¿estáis seguras?

- ¡Confirmado, cielo!. Tenemos coordenadas del lanzamiento con un margen de pocas millas. Apareció a sólo unos centenares de cascos de altura -intervino Rarity.

Twilight se quiso dar un golpe en la frente al entender qué había pasado, pero el visor de lo impidió. ¡Tenía mal establecido el alcance del radar! ¡Idiota! ¡Había prestado demasiada atención a los equipos de reconocimiento y había olvidado configurar el radar! Levantó los tres interruptores y al instante vio ascender el punto en su pantalla. Había perdido exactitud en las distancias, a cambio de poder ampliar su radio de acción.

- ¡Confirmo Edwards! ¡Cofirmo! ¡Lanzamiento confirmado! Tenemos el misil subiendo hacia... ¡Dos cero cero!

- ¿Twilight? Dime algo. ¿Cómo de cerca está?

- Sube por nuestras seis, abajo. Aun a varios minutos -informó-. Su guía embarcada no nos ha fijado aun... Debe ir guiado desde tierra... Pero entonces... ¿Por qué no tenemos alarma de fijado?

- ¡Da igual! -fanfarroneó Dash-. ¡Subamos y activemos contramedidas como en el anterior!

Twilight sintió cómo se le fruncía el ceño. Algo no encajaba.

Entonces, apareció el segundo punto en su radar. Por delante de ellas.

- ¡Dash! ¡Otro misil! ¡A las doce, abajo! ¡Rumbo cero dos cero! ¡Nos cierra la huida! ¡Es una trampa!


Rarity se llevó los cascos a los regueros de rimel en los que se habían convertido sus ojos, mientras Pinkie Pie trataba de que las crines que comenzaba a arrancarse de los nervios no taparan la pantalla del radar.

- ¡Confirmo Serena! ¡Nuevo misil! -aulló-. ¡Rumbo cero dos cero! ¡Os viene por delante! ¡Os viene por delante!

Los pegasos que no se habían ido con Spitfire, volvieron a amontonarse delante del radar alarmados.

Fluttershy hablaba por radio sin atraverse a mirar la pantalla.

- ¡Tenéis que eyectar! -pudo decir a punto de morir de angustia.

- ¡Ya habéis oído a Fluttershy! -gritó Applejack-. ¡Tenéis uno delante y otro en persecución! ¡No podréis dejar a los dos atrás! ¡Reducid velocidad e iniciad bailout!

- ¡No me hagáis poner a Kenny Loggins otra vez! -contestó Rainbow Dash por radio.

- ¡Es una locura! ¡Eyectad! -rogó Rarity-. ¡No podréis esquivar a dos misiles!

- ¡Tienen tres! -chilló Pinkie Pie, histérica, al ver aparecer un nuevo punto en el radar-. ¡Lanzamiento detectado! ¡Nuevo lanzamiento detectado! ¡Os viene un nuevo misil desde el sur! ¡Rumbo cero cero tres!


Rainbow Dash reajustó la alimentación de tanques y reconfiguró el trimado; mientras iba aumentando la velocidad, con la consiguiente subida, inició un perezoso giro en balance. Notó las g's clavándola al asiento y tras un par de jadeos para mantener la sangre en su sitio, el sistema de compensación del traje apretó su cuerpo.

- ¡Rainbow! -pudo chillar Twilight por el comunicador-. ¡Giramos muy despacio! ¡Somos presa fácil! ¡No los evitaremos así! ¡Y ESTAMOS FUERA DE ENVOLVENTE OTRA VEZ!

- ¡Lo sé! ¡Lo sé! -gritó Rainbow Dash, rogando para que Serena no se partiese por la mitad-. ¡Sólo dime dónde están esas cosas!

Estaban acabadas, comprendió Rainbow. Si no lograba dejar a todos los misiles en sus seis, estaban acabadas. Viró al norte lo suficiente para cambiar de rumbo y tiró con todo, deseando que no apareciera un cuarto misil por delante.

- ¡Treinta segundos para el primero! -oyó entre alarmas de cabina-. ¡Nos ha fijado! ¡Nos ha fijado!

- ¡Vale, pero dónde están! -chilló Rainbow.

- ¡En nuestras seis! ¡Abajo!

- ¡Eso es lo que quería oír! ¡Espera a diez para contramedidas!

Twilight esperó.

- ¡Contramedidas! ¡Contramedidas! -anunció agónica.

Rainbow bajó el morró y, con un grito de alivió de Twi detrás, supo que habían despistado al primero con el descenso. Por el rabillo del ojo vio una nube gris en el espejo al final de un trail blanco. Uno fuera, quedaban dos.

- ¡Nos quedan otros dos! -advirtió Twi-. ¡Treinta segundos! ¡Van muy juntos!

Rainbow comprendió que no podrían volver a usar la misma estrategia. Ya estaban bajando y los otros dos misiles anticiparían su trayectoria.

Dependían por completo de las contramedidas electrónicas.

- ¡Un poco de magia de unicornio no nos vendría mal, Twi!

- ¡No puedo invocar un muro de fuerza a esta velocidad! ¡Ni empujar los misiles sin verlos!

Rainbow trató de pensar, a veinte segundos de impacto.

Bajaban.

Bajaban a toda velocidad. El altímetro parecía volverse loco y los sensores de temperatura comenzaban a llegar al limite. El aire se volvía más denso y las frenaba, calentando la estructura.

- ¡Salta, Twi! ¡Salta!

Pero Twilight no saltó. Por el silencio detrás, supo que iba a intentar usar su magia después de todo. No saltaría. ¡Condenada unicornio!

Necesitaban un milagro.

- ¡A la mierda la envolvente! -se decidió.

Saltándose el procedimiento de seguridad, abrió las válvulas de vaciado de los tanques y sacudió en balance para llevar los escapes al rastro de fuel.


El rastro de JP7 en aerosol se incendió en el aire al entrar en contacto con los gases del postquemador izquierdo, dejando un monstruoso trail de fuego tras ellas.

- ¡Rainbow! ¡Rainbow Dash! -aulló Twilight.

A cinco segundos, Rainbow cerró tanques y volvió a subir todo lo que la dejó el control, viendo el inmenso rastro de fuego tras ellas por los espejos de cabina.

Tres, dos, uno.

Los tres segundos más largos de su vida.

Esperó a oír el impacto.

Impacto.

Impacto...

Pero en vez de una explosión oyó el alarido de emoción de Twilight al mirar el radar.

- ¡Qué has hecho! -exclamó-. ¡Los hemos perdido! ¡Los hemos perdido Dash! ¡Lo has conseguido!