En el capítulo anterior… hay problemas, O_O…

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Capítulo 4

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-¿te gusta Hinata-kun? –

-n-no, es muy f-feo – dijo al irse hacia atrás, la niña que sonreía divertida delante de él levanto el insecto con tenazas que se retorcía en sus manos, ignorando el temor del niño volvió a acercarle el insecto.

-vamos, sostenlo – animo balanceándolo hacia los lados

-¡n-no! – se quejó al hacerse hacia atrás con toda la intención de echarse a llorar

-Satsuki deja de espantar a Hinata, si lo sigues haciendo no volverá a jugar contigo – la niña chuto al aventar lejos el insecto al escuchar la voz de su hermana mayor que se acercaba con los brazos en jarras

-su mama lo arrastra aquí, él ni siquiera es divertido – se quejó Satsuki, el niño mantenía la cabeza gacha, posiblemente avergonzado

-l-lo siento – susurro el pequeño alzando la mirada, Satsuki parpadeo al ver su rostro sonrojado y lloroso, y sin más el niño comenzó a llorar

-cállalo Itaili – apresuro con molestia

-es tu culpa por molestarlo -

-dale un abrazo y discúlpate – la niña frunció el ceño

-no, ehggg– hizo un gesto de asco para retirarse de enfrente del niño lloroso

-hazlo o mama se enfadara por hacer llorar a Hinata-kun – la pequeña Satsuki hizo un mohín fastidiado, definitivamente ese niño molesto no sabía comprender una broma – ah que esperas – apresuro su hermana

-lo siento – dijo bajito mientras sonrojada daba palmaditas a la espalda del niño como si fuera alguna especie de cachorro, el niño alzo la mirada brillante y Satsuki se hizo hacia atrás con la cara roja ¡ese niño era demasiado irreal! frunció el ceño frustrada aun cuando Hinata había dejado de llorar y se limpiaba las lágrimas con la manga de su abrigo

-Hinata-kun, Satsuki no quería hacerte llorar solo que abecés olvida que ella debería ser una dama – Itaili sonrió – ¿la perdonas? – el niño asintió sonriendo

-¿s-Satsuki?- llamo Itaili, pero la niña ya había corrido hacia adentro de la casa dejando a un niño confundido y a una hermana sonriente pues había notado el sonrojo en las mejillas de su hermanita de siete años –

Que molesto…

Era demasiado molesto recordar aquello…

Además hacia demasiado calor…

Satsuki se removió de nuevo incomoda, tenía demasiado calor, ¿Por qué hacía tanto calor? Se aferró con más insistencia a aquella deliciosa frescura en sus brazos, era reconfortantemente fresco, suave y firme… demasiado para una almohada…

De repente aquello en sus brazos se alejó abruptamente y un ruido sordo la hizo entreabrir los ojos, ¿Qué pasaba? ¿Por qué todo estaba tan caliente?, pateo molesta la suave tela que la cubría, sentía pinchazos horribles en la cabeza y le dolía el estómago. Empezó a removerse inquieta, tenía tanto, tanto calor, ella odiaba el calor. Volvió a cerrar los ojos sintiendo el suave aroma a mar en aquel lugar donde había estado su suave almohada, quizá se había caído, pero se sentía tan débil que volvió a cerrar los ojos, el lugar oscuro ayudaba mucho, entre el sueño y la inconciencia se preguntó porque soñó con aquel día, el día en que un molesto y lloroso niño había ido a su hogar.

-h-Hinata… -susurro al abrazar la bola fresca que se había hecho con la sabana que la había tapado anteriormente – idiota… - susurro antes de dejar que el sueño la doblegara.

Quizá volviera a soñar con él…

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Si su corazón antes había martillado en su pecho ahora sin duda estaba en shock, aun no sabía cómo aquel apretón en su miembro le había hecho brincar y si no grito fue porque cayo de bruces contra el suelo, desde ahí pudo escuchar los gruñidos de Satsuki, desde su nombre hasta como le había llamado idiota, eso había sido inesperado. En especial sabiendo que no estaba en su cinco sentidos, era increíble que aun así tuviera la capacidad de insultarle.

Aun en el suelo su rostro no abandonaba el tono rojo que se extendía hasta en sus orejas, bajo la cara hacia su entrepierna, tenía un problema vergonzosamente serio.

No es como si nunca hubiera tenido ese tipo de problemas, se suponía que era normal, en los chicos ese tipo de cosas funcionaba de manera algo ilógica y extraña, no era algo que ignorara. Su cuerpo había experimentado cambios que la adolescencia le había impuesto, no era agradable para los chicos levantarse en las mañanas con una erección que les hacía doler hasta la espalda, a diferencia de lo que muchos pudieran pensar, incluso Han, él nunca se había atrevido a "ayudarse" como alguna vez había bromado Inou, el simplemente corría bajo una ducha de agua helada y la vergüenza no se le pasaba en mucho tiempo aunque solo fuera un "espasmo involuntario". Definitivamente ningún caballero se salvaba de pasar un proceso tan incómodo como aquel.

Ser un chico era difícil.

Trago mientras intentaba respirar e intentaba recordar cada polígono que se le cruzara por la cabeza, no había distracción mejor que las matemáticas, cogió la toalla del suelo al que había resbalado por su brusco levantar y se encamino hacia la ducha; necesitaba que se esfumara el "problemita" en el cual una muchacha inquieta y dormida lo había hundido, se dijo que él no era ese tipo de chicos… él era un buen chico con demasiada mala suerte.

Para cuando termino con su ducha con todo en orden cogió su uniforme de la secadora vistiéndose rápidamente, no lo pensó demasiado y puso manos a la obra para limpiar el desastre en el departamento, antes de empezar recordó que aún no había avisado a su casa y no quería que Han se preocupara.

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-¿Cómo que no vendrás? –Pregunto el menor, tan extrañado como le era posible -¿Eh? ¿Un amigo? – aquello sí que estaba interesante, Hinata no tenía más amigos que unos compañeros que dudaba incluso que pasaran la noche en sus casas – está bien, yo le aviso a padre, si… no te preocupes hombre – Han sonrió de medio lado – solo no pierdas la virginidad con otro hombre por favor – el grito de su hermano fue cortado cuando le colgó.

-¿Cómo es eso de Hinata no vendrá a casa? –

-¡ahh! ¡Nejivi!, ¿te he dicho que podrías pararle el corazón a alguien si sigues apareciéndote así de la nada? – la muchacha se cruzó de brazos ante su pregunta, inconscientemente Han se sonrojo, como si de algún modo supiera que el mentiría para cubrir al cabeza hueca de su hermano.

-¿y bien? – apresuro la castaña

-dijo que un amigo enfermo, y que va a quedarse a ayudarle esta noche ya que vive solo –

-oh, ya entiendo, por amigo se refiere a la vibor… digo, a la Uchiha – se rectificó al mirar fijamente al jovencito

-a veces me das miedo con esos razonamientos – respondió Han, Nejivi era como ese tipo de chicas psicóticas y celosas que se imaginaban de todo y lo peor era que era cierto y aunque ella no fuera una psicótica sí que tenía razón, creía que en un futuro su prima sería una especie de detective.

-al parecer no acudió la semana entera al colegio, me imagino que realmente debe estar mal – dijo al suspirar, Hinata era demasiado confiado, en fin demasiado bueno para ser real, mira que ir a ver a una chica y quedarse ahí cuidándola, en especial si se trataba de alguien tan irritante como la Uchiha, empezaba a creer que no era tan buena como imagino cuando le dio ese consejo a Hinata.

-¿y cómo sabes que…? ya sabes… -Nejivi rio como si le hubiera dicho un buen chiste al comprender lo que Han había querido decir

-es más probable que esa chica intente violarlo antes de que él se atreva a hacer algo – alego

-eso fue cruel… – Han sabía que en cierto modo podría ser cierto, pero aunque Nejivi lo dudara Hinata tenía ese lado raro que nadie conocía, solo una vez lo había visto molesto y lo que podría catalogarse como "celoso" con la misma rubia, solo que esta era igual de despistada que él.

-¿no recuerdas la vez del festival de sakura? – Nejivi intento no sonreír al recordarlo

-ohhh… bueno, esas chicas intentaron besarlo a la fuerza, incluso muchas pensaron que era parte del festival – excuso Han, para locas como aquellas Hinata había recibido una buena lección, lo primero; no llevar un kimono que hubiera pertenecido a su tátara-tarara abuelo y que pudiera rasgarse mostrando un cuerpo digno de una revista playboy, lo segundo; no permitir que un grupo de hormonales chicas "intenten" ayudarte, en especial en una feria donde podrían manosearte y tu ni te enteras quien fue

-sí, él se desmayó, es tan… Hinata – dijo al final – además eso pasó apenas hace un año, él no ha cambiado nada –

-ahora que lo recuerdo creo que aún lo tengo grabado en video, debe estar en esa memoria que no encuentro –dijo mientras sonreía mordiendo un caramelo que había raptado de la cocina

-ese no es el punto -

-parece que las cosas mejoran entre ustedes – Nejivi se hizo la desentendida

-hmm, no digas tonterías, el aún sigue siendo un… tonto ingenuo –

-oh vamos Nejivi ya supéralo, solo fueron dos… bueno tres y ese último…– bien, no había sido buena idea mencionar aquello…

-no quiero hablar de eso –

-pero es importante – pregono alzando los brazos como si en algún momento fuera a ser tocado por la luz, Nejivi en cambio le dio un zape y le dio la espalda, aun sonriendo Han siguió Nejivi por todo el pasillo, incluso cuando la muchacha le cerró la puerta en las narices.

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Nunca, nunca, pero nunca más volvería quejarse de que la habitación de Han era un desastre.

Limpiar aquel departamento nunca había sido tan agotador, Satsuki por lo general era una chica ordenada, y su departamento nunca estaba sucio pero aquello realmente había sido difícil. Termino de tirar la basura en los contenedores de afuera y entro de nuevo al departamento, le dolía el cuello pero el lugar lucia tan respetable como las anteriores ocasiones en las que había ido.

Con una nueva ducha y su uniforme lavándose, decidió ponerse aquella camisa y short playero que había olvidado en alguna ocasión en el departamento de Satsuki, era realmente increíble no haberse acordado antes de ello y permitir que su cuerpo desnudo fuera literalmente manoseado por la pelinegra, pero acomodando todo dio con ellos en un espacio ordenado del closet, agradeció aquel descuido de su parte. Ahora fresco, con el departamento y baño limpios se dispuso a dormir una siesta, estaba agotado por las actividades de la semana, el hecho de limpiar y por cambiar el paño húmedo de la frente de Satsuki -quien gracias al cielo había dejado de tener fiebre- había sido una tarea agotadora.

Eran las tres y media de la mañana y término durmiéndose en el sofá a causa del cansancio, quizá por eso no se dio cuenta en que momento todo dio un giro drástico...

El escenario era el mismo…

Los gritos de las personas…

Los gritos de esos sujetos…

Los gritos de una mujer…

Era pequeño. Pequeño y torpe, él lloraba, estaba acurrucado protegiendo a una niña… ella parecía dormida pero en realidad la habían golpeado… y él…

-¡ya basta por favor, déjenlos en paz! – era el grito de su madre, ella estaba siendo sujetada por dos hombres que reían, a su lado había otra mujer… ella también lloraba…

Había mucha gente sollozando, había niños sollozando… ¿Por qué era pequeño y débil?

-¡cállate mujer! –grito uno de ellos. Sujetaba una navaja… estaba asustándolo aún más, no comprendía que estaba pasando, solo sabía que hacían daño…

-¡déjenla malditos! ¡Cobardes! – aquella mujer de cabellos oscuros estaba furiosa y alterada, uno de los sujetos iba a pegarle…

-no arruines su bonito rostro, ya suficiente te existe con la cría –rugió otro.

Aun entre sus lágrimas pudo verlo, su madre forcejaba mientras intentaban mantenerla en el suelo, su mama lloraba y él no podía consolarla, dejo de acurrucar a la niña y corrió golpeando al hombre, pero sus manos eran pequeñas y no lo dañaron, en cambio recibió un golpe que lo tiro al suelo, aquello había dolido

-¡déjalo!, ¡no lo lastimes! –

Todo estaba borroso… su madre seguía llorando… y luego…

¡BANG!

-¡NO! – abrió los ojos rápidamente reincorporándose con tanta fuerza que cayó de bruces al suelo, aun agitado por aquella pesadilla miro hacia los lados como si de pronto el peligro se repitiera, una extraña sensación de desesperación lo seguía invadiendo; volvió a parpadear notando que realmente estaba en el suelo con el corazón agitado.

Se tomó la frente y quito los mechones de cabello que se pegaban húmedos, estaba sudando, sus nervios hacían tiritar su mano rígida de forma inconsciente, aquello había sido horrible, ¿porque tenía que soñar justamente aquello?…

Respiro calmándose, de nada le servía ponerse a pensar en cosas que estaban enterradas en el pasado…

Miro hacia el reloj en la pared mientras la manecilla indicaba las seis de la mañana saludándolo con una agradable luz natural infiltrándose por las persianas entreabiertas, afuera el clima parecía estupendo y estaba aseguro de que si aquello fuera una granja ya habría oído el canto de los gallos a la lejanía. Se levantó del suelo y fue directamente a ver a Satsuki quien dormía aun sujeta a la bola de sabanas que se había echo, la toco a cerciorándose de que estaba recuperada de aquella fiebre, sonrió y fue a darse una ducha. Con el uniforme limpio se apresuró a salir, debía ir a comprar verduras para hacerle algo que le sentara bien al estómago de la muchacha.

Para cuando salió cogió el automóvil y vago hasta el supermercado, miro las verduras y cogió un poco de todo, había notado que Satsuki tenía el refrigerador vacío, realmente vacío. Si quería recuperarse sería bueno que comiera algo saludable, aunque una vez miro la canasta incluso el vio que quizá era demasiado, no era como si a ella le gustara cocinar... No espero mucho en la fila y pago con la tarjeta donde ponía sus ahorros, la cajera le sonrió demasiado.

-aquí tienes cariño – dijo al entregarle el tiket envuelto en la tarjeta, él lo tomo agradeciéndole, su cuerpo se estremeció cuando la joven se mordió el labio rozando intencionalmente su mano con la suya, el retiro su mano algo avergonzado, realmente no sabía cómo responder un coqueteo tan descarado como aquel, además del de cierta pelinegra que lo ponía en situaciones extrañas.

-gracias – dijo nuevamente tomando las bolsas para salir rápidamente de ahí. Aquello había sido extraño, las chicas no solían coquetearle a él, no mientras los eventos no fueran desafortunados…

Tan pronto llego puso manos a la obra, pico las verduras, limpio los muslos de pollo y los echo a hervir, frio los condimentos de manera suave y moderada mientras preparaba budín de chocolate. Le encantaba cocinar, aunque fuera hombre, realmente lo disfrutaba, el budín era como un premio para él, de alguna manera sentía como si lo mereciera.

Esperaba que Satsuki se levantara mejor y pudiera disfrutar de un desayuno caliente y delicioso, quizá no fueran sus ensaladas de tomates pero le gustaría, empezó tararear una melodía suave mientras vertía las verduras finamente picadas en el pollo ya hirviendo, el aroma era agradable así que tan pronto vertió el condimento que le daría el sabor metió el pudin al refrigerador, su estómago incluso ya anunciaba que tenía hambre.

Volvió a mirar el reloj, eran las siete y media.

Se quitó el mandil y se fue a la sala a buscar su celular, se agacho y cogió su chaqueta que había dejado ahí y tan pronto lo hizo un ruido lo alerto.

-¡VOY A MATARTE! –

Hinata se volvió ante aquel grito a su espalda. Lo primero que vio fue un filoso objeto puntiagudo cerca de su rostro ya casi azul, fue consciente de que Satsuki aun con esa camisa que odiaba le miraba como si no creyera lo que veía, el aun tragaba mientras aquel objeto seguía en el aire amenazadoramente.

-Hinata? –

-¿h-hola? -

La olla a presión suelto un chillido a causa del vapor, Hinata supo que había llegado la hora de disculparse.

Ojala Han estuviera ahí susurrándole que hacer…

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-¡achuss! –

-¿resfriado Han? –

-ojala que no… oíii Nejivi, ese era mi pastel de chocolate-

-ya lo has dicho, era

-qué mujer tan cruel eres – Nejivi sonrió moviendo la cuchara para luego meterla a su boca, aquello era por molestarla tres horas en su puerta.

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El silencio se apodero del departamento en cuestión de minutos, Hinata no sabía que hacer o decir ante Satsuki quien lo ignoraba olímpicamente mientras bebía su té, pensó que al menos era bueno que se hubiera comido su sopa y que el color hubiera vuelto a su rostro. Intento abrir la boca en un par de ocasiones pero no encontraba como iniciar la conversación, su pudin a medio comer era lo único que atrapaba su atención cuando ya no sabía a donde mirar. Debía hacer algo ya.

-y-yo… -trago levantando el rostro, sus labios aun parecían renuentes a moverse y dejar a salir aquellas palabras – ¡r-realmente lo s-siento! – dijo al cerrar los ojos mientras inclinaba la cabeza en un gesto de disculpa, Hinata pensó que se quedaría en esa posición cuando las manecillas del reloj empezaron a escucharse ante el silencio de la pelinegra.

¿Qué más podría decir?, ¿era necesario arrodillarse y que su frente tocara el piso? Sus manos se apretaron sobre sus rodillas mientras empezaba a sudar, realmente le estaba costando mantener esa postura.

-serás imbécil – chuto Satsuki después de dejar su té en la mesita, la escucho suspirar y él levanto la mirada, enderezando su espalda –has venido aquí, a cuidarme, incluso limpiaste el desastre… - rasco su cabeza en gesto hastiado - ¿Cómo puedes seguir disculpándote por algo que paso hace…? ¿Hace cuánto paso? –

-eso n-no importa… y-yo realmente lo siento, j-jamás fue mi intención ofenderle… además e-estaba demasiado mal, no podía s-simplemente irme-

-¿estabas preocupado por mí? –pregunto al sonreír de lado mientras recogía sus piernas y posaba su rostro en ellas, él se sonrojo ante lo obvio de su pregunta.

-b-bueno… -

-¿pensaste que iba a matarme o algo así? – él se sobresaltó ante su tono, su sonrisa burlona había desaparecido y ahora le miraba con una ceja alzada mientras estiraba de nueva cuenta las piernas, Hinata desvió el rostro, incluso para tener una mesa Satsuki se había instalado en una porción de la sala con una pequeña mesita de madera en el suelo.

-c-claro que no… - negó mientras frotaba su cuello, de algún modo dormir en un sofá era horrible.

- entonces si te preocupaste por mí – volvió a decir, el intento decir que fue a causa de naruko, que no le diera tanta importancia y que no sonriera de esa manera porque esa sonrisa solo podía significar incordios, malentendidos y muchas situaciones tensas.

-s-sí, p-pero…. -

-y viniste aquí… - Satsuki se puso en cuatro patas y rodeo la mesita con ese gesto coqueto en sus labios, él trago sonoramente mientras intentaba volver a conservar la vista en su pudin, ella gateo hasta donde estaba sentado haciéndolo perder el hilo de su respuesta y obviamente la concentración, ¿de que habían estado hablando?...

-h-he –s-si p-per… -

-totalmente solo… -para cuando llegó hasta donde estaba se sentó y alzo la mano, con uno de sus dedos en un gesto que parecía normal ella toco su pecho, Satsuki mantenía su sonrisa de medio lado y fue terriblemente consiente de que esa camisa no cubría sus piernas completamente - ¿qué esperabas encontrar Hinata? -

-u-usted… e-esta… e…-

-¿no te han dicho que venir al departamento de una chica solo, es peligroso? – se acercó lo suficiente a su rostro mientras su boca se movía en un suave susurro, como una cobra, hipnotizándolo con el movimiento, él abrió la boca en un intento de responder pero sus ojos oscuros le miraban tan intensamente que se le olvido lo que sea que iba a decirle, ¿desde cuándo eran tan oscuros sus ojos? – ¿te ha comido la lengua el ratón Hinata? – volvió a susurrar mientras se acomodaba a horcajadas sobre él, Hinata a ese punto no sabía lo que pasaba, el cálido cuerpo de Satsuki era casi imperceptible en esos momentos, sus ojos tan negros como la noche le tenían atrapado en un extraño shock del cual le era imposible salir.

Satsuki le tomo de las solapas y se acerco lo suficiente, su rostro estaba tan cerca, tan...

-¡SATSUKI!-

El extraño ambiente se esfumo y en un segundo la atmosfera se volvió pesada, Hinata sintió una gota de vergüenza caer sobre su frente.

¿Esa era… Naruko?

¡Qué vergüenza!, si la puerta no hubiera estado cerrada… definitivamente no quería seguir teniendo ese tipo de encuentros con Satsuki, sus ojos eran como una trampa y el solo imaginar la suavidad de sus labios… volvió a sonrojarse ¡¿porque pensaba eso?! Se repitió que era porque ella le había besado primero, ella había metido ese tipo de sensaciones contradictorias en su pecho

Realmente necesitaba alejarse de lo que sea que Satsuki utilizara para confundirlo de esa manera, reamente no era normal…

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Naruko desde afuera volvía a patear la puerta, no se iba ir hasta que le abrieran la puerta.

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-¡SATSUKI!-

Una vena se formó en su frente al escuchar esa maldita y escandalosa voz azotando su puerta, Hinata parpadeo varias veces antes de ruborizarse furiosamente y alejarla prudentemente, la puerta volvió a ser golpeada.

-¡abre Satsuki! ¡Esta vez tirare la puerta te lo juro!–

La pelinegra se puso de pie apretando los puños, ¡iba a matarla! ¡¿Cómo se atrevía a ir tan temprano y arruinarle un momento así?! Abrió la puerta de golpe, Naruko dio un salto hacia tras cuando su mano iba directo a arañarle el rostro.

-¡oii! –

-¿Qué quieres ruidosa? - pregunto molesta, naruko hizo un gesto de "¿es enserio?"

-¿sabes cuantas veces vine? – acuso

-no me interesa –respondió de mala gana, la vena de la imprudencia de su mejor amiga era algo que no podía extirpar del todo.

-¡eres un mala amiga! –

-eso tampoco me interesa – gruño sintiendo que su cabeza volvería a doler, naruko la hizo a un lado para entrar, iba a decir algo más cuando un sonrojado chico en la sala llamo su atención.

-oii… ¿Hinata? – pregunto curiosa, miro hacia Satsuki y luego hacia Hinata, aquello le dijo que la había cagado.

-h-hola naruko-san…. – respondió el a duras penas, Naruko se rasco la mejilla levemente incomoda.

-emm… estas muy rojo Hinata-kun, ¿acaso tienes fiebre? –Pregunto sorprendida, frunció el ceño y le dio un manotazo a Satsuki -¡ya lo enfermaste! –

-¡y a ti que te interesa! – gruño de nuevo la azabache, ¡odiaba que fuera tan inoportunamente odiosa!

Ambas se miraron de forma asesina hasta que a naruko se le encendió el foquito y casqueo los dedos, recordando su promesa a Hinata cruzo sus labios y miro a Satsuki de forma gentilmente acusadora

-es tú deber cuidarlo ahora Satsuki-chan – Satsuki le miro mal

-tu no me dices que hacer – le respondió arisca para darle un jalón cuando Naruko sin contemplaciones había acudido a Hinata tocando su frente, acto que hizo al joven sonrojarse aun mas

-no me jalonees – se quejó devolviéndole el jalón en lado contrario, Satsuki volvió a tirar de ella

-tú no me jalonees – gruño de nuevo la pelinegra, a ese punto Hinata la observaba perplejo

-¡estas espantando a Hinata-kun! – regaño Naruko

-eso es porque eres una bestia – acuso Satsuki, la ojiazul crujió su cuello cuando la miro, desde el sillón Hinata atónito miro como ambas muchachas se tenían de las solapas, podría jurar que incluso veía fuego arder alrededor de ellas

-¡víbora!-

-¡zorra!-

-d-disculpen… -

-¿Qué?! –gritaron ambas

-ya que esta mejor, es hora de que me valla – sonrió nervioso, mientras tomaba su mochila

-aún no he terminado contigo Hinata – le detuvo Satsuki, el sudo frio.

-¿h-he?… -

-déjalo en paz – volvió a regañar Naruko

-tú no te metas -

-a-adiós – soltó antes de literalmente huir de ahí.

Hinata escucho un chillido y algo golpeando el suelo a poco tiempo de salir del departamento, con una nota de vergüenza pico con más insistencia el botón del elevador, antes de que se cerrara la puerta escucho algo quebrándose, esperaba al menos que esas dos no se asesinaran, sus juegos a veces eran demasiado rudos…

-c-creo que a veces olvidan que deben ser unas d-damas – susurro para sí mismo con una pequeña sonrisa, - eh, ¿Dónde he escuchado eso antes? – se preguntó de pronto, no lo recordaba pero la frase era cierta.

Satsuki aun en la habitación miraba a Naruko en el suelo, con el cabello tan desordenado como el de ella.

-eres una idiota – soltó después de respirar hondo.

-realmente lo siento, no sabía que Hinata estuviera aquí – Satsuki volvió a gruñir

-¿Entonces si te gusta tanto? – pregunto con picardía

-no molestes con eso –

-ya sabía yo que si – rio Naruko sin poder creérselo todavía.

-cállate boba – soltó después de un momento, realmente estaba loca, mira que decirle a naruko quien ni siquiera sabía que era la principal razón por la cual había sido rechazada, ¡dos jodidas veces!

-ahora me vas a explicar que rayos te sucede, faltaste ¡una semana! -

- enferme, ¿acaso no es obvio? – se excusó, como todo no iba a admitir que se había excedido por culpa de sus problemas personales.

-claro que es obvio, yo me refería a porque enfermaste exactamente, tu nunca enfermas –

-quizá tome unas cuantas… copas… - dijo despacio, ignorando el ceño fruncido de su amiga, no deseaba sus tontos sermones en ese momento.

-dijiste que lo dejarías, ¿acaso piensas volverte una alcohólica cada que algo no resulta como deseas? –regaño mientras le daba un leve manotazo en la cabeza, ella chisto con molestia.

-suenas peor que mi madre -

-esa camisa esta horrible –ataco por ultimo

-ya lo sé tonta, cállate que me duele la cabeza -naruko alzo la mirada para luego mirar suspicazmente a su amiga, por alguna razón ella se sonrojo sabiendo que preguntaba silenciosamente que hacia cierto muchacho ahí, con un uniforme que debía haber sido cambiado desde el día anterior y ella con esas fachas.

-¡n-no es lo que piensas! - aunque ahora que lo pensaba… ella no recordaba haberse cambiado en ningún momento, un enchufe se desconectó de su cerebro e hizo corto circuito, no podía ser cierto, Hinata era demasiado cobarde… a ese paso Naruko se había levantado caminando hacia su habitación por la urgencia femenina.

-¡Satsuki! – llamo desde adentro.

-¿ahora qué quieres naruko? – pregunto de nuevo malhumorada por sus constantes gritos.

-¿Qué hace tus pantis trabadas en la cortina? -

-¡¿Qué?! -

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-¡estoy en casa! –

-¡Hinata! – Han apareció tan de repente que el dio un brinco -¡¿cómo te fue?! – pregunto con una sonrisa de oreja.

-bien solo… ah, ahs ¡achuus! – Se froto la nariz con media sonrisa –fue bien -.

-o valla, parece que pescaste el virus – la sonrisa de Han se extendió por todo su rostro

-n-no es lo que sea que te imaginas – dijo sonrojándose, se sentía tan descubierto, como si Han supiera todo lo que había pasado en ese departamento, especialmente todo lo vergonzoso

-pero yo no he dicho nada – dijo con fingida inocencia.

Hinata rasco su mejilla. No era como si le fuera decir que había besado a una chica enferma porque esta se había negado a tomar una tonta pastilla.

-estoy bien gracias –

-escuche que el festival será esta semana, ¿puedo ir? –pregunto cambiando de tema.

-claro, padre también puede acudir, mi grupo expondrá un nuevo generador de energía solar como experimento, si lo logramos quizá nos den las becas para una nueva licenciatura –

-no sé cómo es que aguantas estudiar letras y esas cosas –

-no es letras… además me encanta la biología marina, si las exposiciones resultan podríamos ganar un primer lugar, el colegio quedaría muy bien, vendrás catorce universidades a participar –

-deberías estar preocupado por tu tesis Hinata – anuncio Nejivi desde la entrada, el asintió sonriendo.

-sí, no te preocupes, tengo todo bajo control –

-eso espero, estudiar derecho no es algo fácil –

-aun no puedo creer que quieras ser abogado – definitivamente Han no tendría cabeza para ello, demasiados protocolos…

-sí, bueno… realmente me gustaría defender mucho más que a golpes –

Hiashi desde la puerta sonrió, Nejivi termino de beber su café recién preparado, Han palmeo la espalda de su hermano, un extraño olor lo hizo olerle de cerca, Nejivi arqueo una ceja y su padre quien había recién ingresado a la cocina quedaron de piedra cuando una inocente voz salió del ahora traidor de Han

-¿Por qué hueles a mujer Hinata? –

Tres pares de ojos ahora lo taladraban horriblemente, y pensar que toda incomodidad había acabado en ese departamento…

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Nota de la autora; holisssss.

:3 ¿Qué dijeron? No publica hoy ¿verdad? jajaja, bueno, casi no, ¡ya es horriblemente tarde!, además me falto un poco para las 5000 palabras, disculpad pero estaba algo agotada ayer cuando termine de escribir. Además Ya que hoy llovió y casi se va la luz mientras le daba unos últimos retoques para que no vean mis horrores ortográficos me entro algo diferente a la cabeza y no dejo de molestar, ojala no haya quedado ninguna palabra suelta por ahí, espero con todo el corazón que sigan leyendo esta historia y que les agrade de verdad, ¡ya se! No pasó nada weno, es que naruko salió sin más dispuesta a arruinar todo jajaja.

Debido a que quizá cambie de trabajo ando toda loca, ya que necesito para poder seguir estudiando, pero bueno, eso no importa, solo quiero agradecer a mis personitas que leen este raro fic, realmente uno simplemente no tiene inspiración cuando trae al mundo encima, pero espero hayan disfrutado de la lectura, por cierto me fue muy gracioso imaginar a Hinata ser literalmente violado por una multitud de chicas en un festival, quizá lo narre luego jajaja.

Sin más me despido con un cordial beso en la mejilla, porfis déjenme sus comentarios, opiniones, quejas sugerencias, chocolates, un novio, más comentarios que son los que más alegran mi ajetreado día. Hasta el próximo viernes, quizá XD