¡Joder! Maldito calor…
Luego de trabajar 3 horas a todo sol, necesitaba una ducha. Entré, por la puerta lateral de aquella enorme casa, que parecía un témpano al lado del patio. Seguro que tenían aire acondicionado, mientras mi departamento con suerte optaba a un ventilador, para no subir las cuentas de luz. Reí… quizás con Naruto éramos demasiado tacaños.
Caminé, en búsqueda de Sakura o la rubia… no era raro que olvidara su nombre, creo que era algo corto, pero no le presté atención. No había ni señal de ellas al menos dentro del primer piso de la casa. Fui hacia la cocina y tomé un vaso con agua. Miré el pastel que se encontraba encima del mesón y reí para mis adentros. La verdad, a pesar de que no tenía tanta hambre el olor que salía me había aturdido un poco y si bien iba a rechazar la invitación en un principio, al final no me pareció desagradable, después de todo, no tenía nada que hacer y no recuerdo cuando fue la última vez que comí pastel.
Tomé mi bolso y saqué el celular… tenía una llamada perdida de un número desconocido. Solté una mueca y lo lancé sobre el mesón, nunca he sido de llamar de vuelta a alguien que no conozco… no me sobra el dinero.
Sentí los pasos que venían de la escalera y escuché la voz de Sakura y su amiga. Como buenas mujeres, no paraban de hablar. La rubia al verme dio un respingo y quedó viéndome con algo de sorpresa. Levanté la ceja pues no entendía bien y luego comprendí que no traía polera. Me llamó la atención, debo admitirlo, que mi pseudo desnudez parecía no interesarle en absoluto a mi nueva jefa.
- ¿Terminaste ya? – me preguntó Sakura con una sonrisa.
- Está listo – sonreí y ella aplaudió al parecer encantada con mi trabajo.
- ¿Quieres que te pague por adelantando o…
- A fin de mes está bien, no necesito el dinero ahora – respondí antes que fuera por su billetera.
- Pero Sakura… ¡qué mal educada! – le habló la rubia – comeremos afuera ¿vienes? – me miraba sonriente, parecía feliz que las acompañara.
- ¿Puedo darme una ducha primero? Estoy sudado – dije yendo a buscar mi bolso.
- Por supuesto – me habló Sakura – el baño de servicio está por ese pasillo a la izquierda – indicó – hay toallas limpias.
Tomé mi celular y el bolso, y me fui a dar una ducha helada. Sentí un murmullo de la rubia y vi como Sakura le hacía un gesto reprobatorio. Sonreí. Era una dupla bastante peculiar.
Minutos más tarde, salí con la misma ropa que había traído y con el cuerpo ya fresco. Me dirigí por una amplia puerta, pasando por una especie de living con un televisor enorme, que probablemente no cabría ni en mi propia pieza.
Divisé a la rubia fumándose un cigarro, mientras Sakura servía te.
- Siéntate… - me sugirió amablemente indicando un asiento al lado de su amiga.
Tomé asiento al lado de la rubia y me sirvió un trozo de torta y algo de te. Por suerte el calor había bajado un poco, así que no me parecía una aberración tomar una taza tibia. Sentía como la rubia le dirigía miradas a Sakura la cual no se daba por aludida.
Observé la forma en la que Sakura se sentaba. Parecía haber sido educada en esos internados para niñas ricas en los que les enseñaban buenos modales y todo ese tipo de estupideces para conseguir buen marido. La ropa que traía, era completamente distinta a la que con la que la había conocido, muy a lo Hillary Clinton, conformado la antítesis absoluta con la rubia que tenía al lado, que parecía traída directamente de Woodstock.
Sakura comenzó a cortar la torta con los cubiertos con completa elegancia y delicadeza, para luego dar un primer bocado. Me pareció gracioso, porque yo había pensado comérmela con la mano. Mi dieta últimamente se basaba en pizza y comida rápida, y cuando estaba en el apartamento algún pan con algo, ya que el desastroso Naruto había roto y perdido prácticamente toda la poca loza que teníamos.
- ¿Y a qué te dedicas? - me preguntó Sakura, mientras la rubia me miraba con atención – digo… aparte de la jardinería – sonrió.
- Estudio y trabajo… - respondí.
- Ah, ¿sí? – miró a la rubia y luego me volvió al vista - ¡qué bien!
- ¿Qué estudias? – preguntó la rubia de inmediato.
- Ingeniería – solté despreocupado y abrió los ojos como plato, mientras Sakura me dirigía una sonrisa amable – y – respondí antes que pudiera seguir con la pregunta – tengo además un trabajo de medio tiempo en un restaurant… El candelabro… ¿lo conocen?
Sakura negó con la cabeza y era obvio, supuse que no era el tipo de lugar que frecuentaba, en cambio la rubia asintió con emoción.
- ¡Adoro la comida de ese lugar! – luego miró a su amiga – Saku deberíamos ir, sirven unos platos enormes y además luego de las 8 hacen unos after hours increíbles…
Sakura se limitó a sonreír mientras tomaba su té. Me pregunté si esa chica sabía siquiera lo que era un after hour. Entonces… se me ocurrió preguntar una duda que tenía desde que la había visto hace un par de días, pero como siempre, la disfracé.
- ¿Y ustedes… qué hacen? ¿estudian?
La rubia soltó una risa encantada, típico de las mujeres cuando les quitaban un par de años de encima.
- ¿Qué no es adorable? – le dijo a Sakura por lo bajo y luego me miró – hace un par de años que dejamos la universidad… con Sakura estudiamos arte y ya vez, nunca nos separamos – soltó una risotada, al parecer era más fácil sacarle información a ella que a la dueña de casa.
Esa carrera tomaba 4 años en la universidad, así que sacando cálculos, debían tener unos 23 o 24 años, no más que eso. Le dirigí un vistazo a Sakura. Si bien traía esas ropas que la disfrazaban de mujer adulta, sus facciones eran aún delicadas y no pasadas a llevar por los años. Me pregunto por qué a algunas personas les da eso de casarse tan jóvenes, el matrimonio no es ninguna maravilla… mis padres eran prueba fiel de aquello.
Mi celular comenzó a vibrar y lo saqué del bolso, a mi costado derecho.
- Disculpen… - me paré de la mesa para hablar.
Si bien no me sé el estúpido Manual de Carreño, tengo claro que no es muy educado ponerse a conversar en plena mesa, además, no conocía el teléfono y quizás quién diablos podía ser.
Me aparté un par de metros y contesté con desgano.
- ¿Si?
- Sasuke… soy Kakashi – mi otro jefe.
- Ahhh… - no entendía para que me llamaba ni tampoco porqué no lo hacía de su teléfono, probablemente se le había vuelto a perder en el camino de la vida como siempre se justificaba por su mala memoria - qué tal Kakashi…
- Tan animado como siempre… - soltó – necesito que vengas a trabajar hoy…
- ¿No que tengo turno mañana? – no solía romper mis horarios y el turno de los viernes por la noche, era bastante largo.
- Tendrás otro libre… Yuuki se enfermó y me llamó que no vendrá – eso era tan cierto como decir que mi padre no bebía.
Yuuki era una camarera de 18 años, bastante voluptuosa y de curvas bien pronunciadas, que vivía con líos de alcoba. Estaba más que claro el por qué no la corrían a pesar de que coexistía con justificaciones: sus mesas se llenaban de hombres que dejaban buenas propinas y se tomaban la mitad del bar. Me caía en gracia, hasta creo que salí con ella un par de veces, pero no más que eso.
- Me paso en un rato… - contesté… aunque no estaba en mis planes, no me desagradaba tener un día libre extra a mi disposición.
- En una hora en la puerta… - y cortó.
Sakura miraba a la rubia con reprobación mientras esta le hacía unas señas extrañas.
Me senté y terminé el té y la tarta.
- ¿Quieres otro trozo? – ofreció Sakura.
Podría haber dicho que no, pero era difícil negarle algo con esa cara de niña buena que me había puesto. Parecía feliz.
- El último… - sonreí – ya me tengo que ir…
- ¿Tan pronto? – preguntó la rubia.
- ¡Ino! – debía recordar el nombre - … debe tener sus asuntos que atender… - dijo Sakura con algo de molestia.
Mi celular nuevamente comenzó a moverse. Bufé fastidiado. Maldito Kakashi que no me dejaba comer tranquilo.
- Perdón… - me levanté y saqué el teléfono de mi pantalón.
Era Karin.
- ¡Sasuke kuuuuuuuuuun! – habló bastante fuerte y con voz sugerente. Era obvio lo que quería, después de todo, no le gustaba pasar los viernes sola.
- Karin… - suspiré. Escuché a la rubia susurrar algo a Sakura, pero no logré captar qué.
- Tengo unas latas de cerveza y una película candente… ¿te apuntas? – rió.
- Me encantaría… pero tengo trabajo en el candelabro… - respondí sonriendo.
Después de ese día de trabajo y universidad, no me habría venido nada de mal un relajo con ella.
- Maldito Kakashi… - bufó - ¿te veo allá entonces? – me reí.
- Sabes que a Kakashi no le gustan tus visitas en el trabajo después de que nos pilló la última vez desordenándole la bodega… - solté con voz educativa para que hiciera memoria a aquel día.
Nuevamente escuché a la rubia cuchichear.
- Tu cama me va a extrañar de todas formas – me lanzó un beso y colgó.
Negué con la cabeza. A veces Karin era incorregible. Caminé de vuelta a la mesa para terminar la torta y largarme al trabajo, pero pude notar que la rubia me miraba con parsimonia.
No alcancé a llevarme el primer trozo a la boca, cuando su voz me interrumpió.
- ¿Era tu novia? – reí con la pregunta.
Vi a Sakura dirigirle una mirada de indignación.
- ¡Qué no es tu asunto Ino! – replicó.
De eso hablaban o más bien, cuchicheaban. Sonreí, me pareció bastante divertido que a ese par les interesara la vida íntima del jardinero.
- No tengo novia… - solté inocente, después de todo no era una total mentira.
Nunca he formalizado nada con Karin, simplemente nos divertimos y en eso está lo bueno del asunto. Soy bastante reacio al compromiso, ya saben que no me gustan las mujeres que me demandan demasiado tiempo, y menos con el poco que me queda entre la universidad y mis dos nuevos trabajos. Definitivamente la estabilidad, no va dentro de mis prioridades.
- Así que soltero… - murmuró la rubia.
Eso me causó gracia. Miré a Sakura y parecía en extremo fastidiada con las palabras de su amiga. De nuevo me pregunté qué había detrás de esa excesiva compostura de la chica de ojos verdes, digo, no es que me importe, pero nadie puede ser tan perfecto.
Me levanté del asiento y tomé mi bolso.
- Bien señoritas… - sonreí – agradezco la invitación, pero tengo que seguir trabajando…
Ambas se levantaron y me acompañaron a la puerta principal.
- Gracias Sasuke… - dijo Sakura ofreciéndome su mano. Nuevamente reparé en su enorme anillo.
- Es mi trabajo… - sonreí y ella me devolvió el gesto.
No suelo reparar mucho en detalles, pero había algo en la sonrisa de Sakura que me parecía dulce y natural, quizás debajo de esa excesiva compostura, había algo más real. Aún así, ese aspecto o careta que reflejaba, no me agradaba.
Me despedí de Ino y caminé hacia mi moto. Pude notar cómo me miraban con curiosidad mientras me subía a la negra.
Bajé por la calle principal y, antes de doblar en una esquina, se me atravesó un enorme jeep negro. El hijo de puta no había puesto señalización. Le hice un gesto con mi mano libre y él respondió con un largo bocinazo.
- Idiota… - murmuré molesto.
Lo habría golpeado hasta dejarlo inconsciente si le hacía algo a mi moto, aunque me llevaran preso.
Me estacioné en la parte trasera del restaurant y entré mirando con atención. El lugar estaba atiborrado de gente. En el sector donde solía atender Yuuki, se encontraban sus clientes habituales y otros menos conocidos, esperando con ansias que la voluptuosa morena les trajera sus pedidos. La cara de decepción que pusieron al ver a un moreno, fue demasiado graciosa.
Tomé un par de órdenes y se las llevé a Frank, el cocinero extranjero que llevaba prácticamente toda la vida trabajando en ese lugar.
- ¡Hey Frank…! - le saludé.
El hombre, que más bien parecía un mastodonte, me dio un animado saludo.
- ¡Cómo va Sasuke! – soltó mientras movía unas ollas y unas sartenes – nos espera larga noche hoy ¿no?
- Así parece… - reí.
Llevé unas cervezas que me habían pedido y pude notar como un grupo de chicas que tal vez había visto en la universidad, no me quitaban la vista de encima. Les sonreí y vi como soltaban unas risotadas nerviosas. De pronto, vi un cabello y una mirada conocida.
- Eres incorregible… - habló Karin parada frente a mi de brazos cruzados.
Me acerqué a ella y la tomé por la cintura.
- Y tú una mujer muy desobediente… - me rodeó por el cuello y miró al grupo de chicas para luego besarme con posesividad.
Me gustaba su actitud, siempre que no se tornara fastidiosa.
De pronto se detuvo y me miró con el ceño bastante fruncido.
- Sasuke… - su voz era de confusión.
- Karin… - hablé contrariado.
Le devolví la mirada, con algo de cansancio a esas alturas del día… no tenía ganas de hablar.
- Sabes a manjar… - dijo haciendo una mueca - ¿desde cuándo andas por lo dulce? ¿no que te era repulsivo?
Lo había olvidado.
El capi lo tenía y había olvidado subirlo! jaja en fin.... espero les guste y me dejen lindos y abundantes reviews k me hacen tan feliz jajaj
besos!!
- Catalunaa: cataa!! gracias por pasarte por aki tb! me alegro k te guste el fic, espero lo sigas leyendo k es mi favorito :)
- Rousalka: jaja ya está la conti =)
- Senbonzakura19: gracias!! espero seguirte leyendo, dudas y comentarios siempre los respondo =)-
- marijf22: gracias por apoyar este fic tb... es mi primer intento de escribir el extraño cerebro de un hombre, así k deséame suerte jeje besos! i nos leemos!!
- enishi-senpai: jajaja bien por notar los cactus, aunque mi cactus lo riego una vez por semana XD pero kreo k ino necesita mas k eso jajaja besos! i espero sigas leyendo y comentando =)
- Karina Natsumi:gracias!
- YuukiSaku12: jajaja sii le cambiará, pero tiene que darse cuenta de un par de cosas XD k bien k te gusto, espero sigas comentando... besos!
