Kimi no Koe
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Escrito por: Yue Guang Kuroneko
Traducido por: MissKatterine
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Capitulo Cuatro:
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Ootori Kyouya raramente se levantaba a las nueve a.m. (de buen humor por lo menos), pero por una extraña razón, él se levanto a las siete a.m. e incluso se sintió tan energético como para correr en el parque privado de los Ootori por una hora antes de regresar a su departamento y darse un baño.
Hace pocos días, fue forzado a salir de su casa por Tamaki y llevado lejos en una limosina junto con su hermana para después detenerse en un circo que estaría en la cuidad por un día. Por supuesto, Suou Tamaki, el legitimo heredero al nombre Suou y era ahora exitoso, tenía que irse antes de perderse "el espectáculo que podría unir por un día a los plebeyos y los ricos por igual". Luego de irse del lugar una vez más hacia una especie de carnaval freak antes de acabar en el lugar donde trabajaba Haruhi.
Él había esperado al menos un tipo de paz ahí, pero al abrir la puesta solo se encontró con un roedor aterrizando en sus brazos como si estuviera huyendo de alguien y esperaba que él lo protegiera. Mientras Tamaki estaba emocionado de ver a Haruhi en ropa femenina (¿Incluso recordó como ella rechazó su propuesta hace años?) Kyouya secretamente sentía que Haruhi estaba bien justo como ella era, ya fuera en ropa de hombre o mujer.
Recordando la pequeña mentira que él le dijo a Haruhi durante la pequeña platica entre Tamaki y Fuyumi, su mente se puso en blanco por un momento. ¿Por qué tenía que haberle dicho que Tamaki fue el que pidió su presencia cuando él estaba claramente más interesando en hablar con su hermana? ¿Por qué diablos él, Ootori Kyouya, solicito su presencia para luego mentir sobre ello?
"Ootori-sama", se escuchó una voz por el intercomunicador cuando se sentó en su computadora portátil, terminando unos documentos de la empresa que debía enviar al día siguiente.
"¿Si?" Él contesto, guardando sus documentos y cerrando la laptop con un suave clic.
"Su auto está listo"
Se puso de pie y se acerco a su cama donde había colocado su chaqueta y se puso su dicha chaqueta casual (aunque el precio no era tan-casual) por encima de su cuello de tortuga negra.
"Gracias", Kyouya agarro las llaves del choche y se dispuso a salir de su casa, poniendo su billetera y su celular en sus bolsillos.
Haruhi había sido muy amable y le dijo que se encontrara con ella en su apartamento a las once a.m. Cuando él levanto su ceja bastante extrañado, ella solo sonrió con una de sus sonrisas inocentes y dijo: "Kyouya-sempai no es una persona tempranera, ¿correcto?"
Se detuvo en la puerta, con la mano apoyada en el picaporte. Esa sensación que brotó de su garganta era indistinguible por él. Había algo en ese sentimiento que habría hecho a cualquier ser humanos sintiera ganas de llorar, o sentir la necesidad de ser abrazado por unos cálidos y amorosos brazos.
Kyouya sacudió violentamente su cabeza y con valentía abrió la puerta de su departamento, cerrándola detrás de él. No era ningún momento para estar pensando cosas inútiles, pensamientos sentimentalistas. El era un hombre de negocios, invirtiendo en sus propias inversiones para satisfacer a su padre, luchando por ser mejor que sus hermanos y…
Camino hacía su coche y se despidió con un gesto al criado que abrió la puerta. Hubo pocas ocasiones en las que él quería escapar de la rutina con los funcionarios y de todo. Ese fue siempre un pensamiento extraño para él, considerando que despreciaba a los plebeyos desde niño. Fueron siempre conocidos como escoria y nada más.
Pero eso cambio cuando conoció a Haruhi. Seguro, él era escéptico con respecto a ella en el comienzo y de divertía en aumentar su deuda para jugar con su mente, pero como él la observaba desde las sombras, se encontró con que ella no era después de todo lo que él esperaba. Ella era hermosa (a su manera, por supuesto), sus ojos miraban hacia el horizonte, dando un recurso casi de ensueño. Jugar con ella era solo una manera de pasar el tiempo en Ouran y lo había disfrutado. No se dio cuenta que su mundo giraba en torno a ella hasta el día de su graduación y la de Tamaki.
Mientras Tamaki era un rostro de piedra y miraba positivamente la miserable noche, tocando la caja de terciopelo en su bolsillo durante el discurso del presidente y otras cosas, Kyouya se sentía aliviado de dejar Ouran para siempre. La escuela solo había obstaculizado su tiempo y sus planes a futuro para la Empresa Ootori y salir de esa escuela era probablemente lo mejor de su vida. (Bueno, eso y hasta el momento en que finalmente se llamará el heredero de la Empresa Ootori.)
No fue hasta la cena de graduación que él se dio cuenta que Haruhi había aceptado la invitación de Tamaki a su graduación y estaba parada junto a los hermanos Hitachiin. Hablaban en voz baja y capto una mirada de frustración en el rostro de Hikaru (¿quién mas tendría esa agria cara cuando Tamaki invito a Haruhi a bailar el vals?) cuando Haruhi se fue de ahí.
El momento en que Tamaki y Haruhi desaparecieron en la pista de baile llena de gente, Kyouya se dio cuenta que al día siguiente él ya no tendría la posibilidad de manipularla o verla florecer en una mujer, que un día acapararía la mirada y los corazones de los hombres. Al pensar eso, se sintió un poco vacío en su pecho. Él era una persona orgullosa y odiaba la idea de que Haruhi pudo hacer reaccionar cualquier tipo de sentimiento dentro de esas barreras de hielo que se colocaba sobre él mismo. ¿Por qué ella era la única persona que podía despertar el sentimiento que él rechazo los dieciocho años de su vida entera?
"Kyouya", Tamaki hablo con él cuando la noche llego a su fin y todo el mundo estaba intercambiando tristes despedidas.
"¿Qué pasa, Tamaki?" Kyouya le pregunto de regreso, desasiéndose de su normal irritación.
"Haruhi—ella, bueno, ella dijo que no," Tamaki parecía tan horriblemente deprimido y al borde de matarse a su mismo que Kyouya inmediatamente sintió pena por el hombre frente a él. "Supongo que no es varonil llorar ahora, ¿verdad?"
"No," Kyouya suavizo su voz un poco. "No, supongo que no."
Después de esa noche, Tamaki se concentro en ganar el afecto de su abuela y luego fue nombrado heredero antes de trabajar con la diligencia como el amo del Imperio Suou. Había salido con algunas mujeres, incluso a través del Omiai para después declinar cortésmente antes de que dejara de ir cuando fuera el momento. Suou Tamaki declaro que él amaba a Haruhi y solo Haruhi antes de encontrar otra alta, de ojos marrones plebeya (aunque era muy dulce y tan linda como Haruhi) que él estaba cortejando con alegría extrema.
Kyouya siempre se había preguntado que vio Tamaki en Haruhi. Ella era muy directa, no era como una niña y no disfrutaba los placeres materiales como las otras chicas de su edad. Ella dejo tirado a Tamaki varias veces, expresando su desinterés por él y, sin embargo, siguió persiguiéndola, como un sueño inalcanzable.
Él sigue siendo un idiota, pensó Kyouya para sí con una sonrisa, ya que él se marcho al complejo de apartamentos de Haruhi, mirando rápidamente el reloj. Pero voy a darle crédito por ser un hombre—sin importar cuán idiota puede ser.
Cuando llego a la parte frontal del complejo de apartamentos de Haruhi, se sorprendió un poco de encontrar a Haruhi esperándolo. Llevaba un par de jeans y un top casual de manga larga que solo la hacía parecer aun más femenina. Tenía el pelo peinado un poco hacia atrás y una sonrisa se abrió paso en su rostro cuando ella reconoció su coche.
Pues bien, pensó para sí mismo. Supongo que puedo ver porque Tamaki estaba tan enamorado de ella.
Haruhi respiro aire fresco mientras observaba el coche negro que Kyouya manejaba hasta el complejo de departamentos. Era tan propio de él comprar un negro y carísimo auto Europeo como ese. Él no era del tipo que compraba un auto llamativo, teniendo en cuenta su personalidad conservadora.
Ella acababa de regresar de dar un paseo inactivo alrededor de la cuadra (el clima de otoño era muy bueno como para permanecer encerrado en casa) antes de que ella reconociera el conductor del coche negro. Haruhi solo vio su coche una vez, pero ella lo sabía, a primera vista porque el conductor en asiento delantero daba un aire independiente y misterioso que era tan fácil de suponer de quien se trataba.
"Kyouya-sempai," Ella lo saludo con una sonrisa mientras él se detuvo a su lado. "Buenos días."
"Buenos días," Él replicó mientras apagaba el motor.
"¿Te gustaría entrar un momentos?" Haruhi le pregunto, apretándose el cuello de su chaqueta para bloquear el viento helado. "Mis cosas están dentro."
Kyouya no respondió, pero en su lugar se unió a ella en la banqueta y la siguió hacia adentro del departamento. Ella saludo amablemente al guardia de seguridad y condujo a Kyouya a su departamento en silencio. Al abrir la puerta, fue recibida por el ambiente acogedor de su casa y observó a Kyouya para ver su reacción.
No tuvo ninguna reacción, como siempre, pero su apariencia parecía un poco más suave que antes mientras miraba alrededor del departamento con desinterés. Su casa no era definitivamente tan magnífica como la de él, ni estaba elegantemente amueblada, pero Haruhi la encontraba cómoda y hogareña. Era el lugar perfecto para estudiar y relajarse cada vez que lo necesitara.
Haruhi se dirigió a la cocina que estaba a su izquierda y tomo la bolsa de papel que estaba en el mostrador antes de que ella le sonriera ligeramente a Kyouya y preguntará. "¿Te gustarían tour de mi cada ahora o después?"
"Después sería perfecto," Kyouya respondió dándole una mirada inquieta a la bolsa de papel marrón en la mano de Haruhi antes de señalar la puerta. "¿Estás lista?"
"Si" respondió Haruhi, poniéndose sus zapatos antes de unírsele a él para salir de su casa.
Su camino fuera del cálido complejo fue silencioso, pero Haruhi lo encontró de su agrado. Cuando era niña, nunca le gustaron los fuertes ruidos, y cuando eran tan fuertes, le recordaban los truenos y el mismo pensamiento la hacía inquietarse y ponerse nerviosa. Además de eso, Kyouya poseía una atmosfera que la hacía sentir como si estuviera hundiéndose en un baño de agua tibia después de todo un día de duro trabajo y un sinfín de estudios. Era una sensación confortable.
"¿A dónde vamos?" Kyouya pregunto, sacando las llaves de su coche de sus bolsillos, mientras caminaban en el fresco aire. Parecía que estaba listo para entrar dentro de su automóvil de lujo en un intento por evitar cualquier mirada plebeya en la que él pudiera estar involucrado.
"No necesitamos coche a donde vamos" Haruhi le dio una pequeña sonrisa. "Vamos a caminar por ahí. El clima en este día es maravilloso para caminar, ¿no lo crees?"
Haruhi vio como Kyouya se detuvo, procesando sus palabras por un momento antes de susurrar: "Si, el clima es perfecto hoy."
Después de esas palabras, Haruhi sintió un desconocido calor que se extendía por todo su cuerpo. Era extraño, ¿no? No eran dulces palabras dirigidas a ella, ni tenían ninguna intención sentimental hacia ella por su parte, pero se sentía como si estuviese flotando en el aire y sintió una punzada de felicidad en su pecho.
Mientras caminaban hacia el parque, Haruhi recordó los años que pasaron en Ouran. Ella nunca estuvo cerca de Kyouya realmente y solo hablo con él cerca de una o dos veces, pero aparte de eso, lo único que podía hacer era verlo. Él siempre fue conocido como el "Rey en las Sombras" y manipulo a todos, y cada uno que le representaran algún tipo de beneficio económico, pero cada vez que ella lo veía, comenzaba a darse cuenta que el "Rey en las Sombras" no era tan malo como ella pensó en primer lugar. Él era extrañamente amable y cuidadoso con sus amigos y a pesar que lo negara, ellos le importaban mucho. Nunca mostro sus emociones en su rostro (o, sus verdaderas emociones de todos modos) pero ella sabía que muy dentro de él probablemente sufría bajo el peso de la rica sociedad.
"Buenos días, Haruhi-chan" la señora del puesto de frutas la saludo agitando la mano cuando ellos pasaron.
"Buenos días" respondió alegremente Haruhi. Haruhi sintió la mirada de Kyouya sobre ella y levanto la vista para mirarlo a los ojos. "¿Pasa algo malo?"
"No" contesto, mirando hacia adelante una vez más. "¿Son siempre así los plebeyos?"
"¿Cómo?" Haruhi preguntó un poco confundida.
"Así" Kyouya agito su mano sonriendo mientras los comerciantes y clientes intercambiaban saludos y algunos 'nos vemos después'. "Alegres, poco sofisticados."
"Bueno" empezó Haruhi pensativamente. "Si somos poco sofisticados, pero felices, creo que preferiríamos ser poco sofisticados."
"Ya veo" dijo Kyouya en voz baja antes de buscar algún lugar delante de ellos.
Haruhi sintió una sensación de melancolía proveniente de él y lo miro como asombro. ¿Finalmente él entendía la forma de vivir de los plebeyos—simple con una feliz existencia? ¿O estaba reflexionando sobre su propia vida, rodeado de riquezas y soledad?
"Ah, estamos aquí" Haruhi dijo cuando llegaron a la entrada del parque.
"¿Venimos aquí?" Kyouya levanto una ceja después de la risa de los niños, que corrían por el parque persiguiéndose.
"Si" respondió Haruhi. "Vamos a alimentar a los patos."
Después de vacilar un momento, Kyouya se reunió con ella y se fueron caminando juntos mientras se dirigían a la laguna.
Los arboles no estaba desnudos aun, pero las hojas en sus ramas se tornaron de un color bronce claro, lo que indicaba que ha comenzado su cambio anual. El aire estaba helado y la leve brisa jugó con las ociosas personas en el parque. Muchos estaban sentados debajo de los arboles sobre mantas, comiendo alegremente los alimentos de un picnic. Risas llenaron el aire cuando los niños corrían por delante de ellos y parejas se miraban con cariño con las manos entrelazadas y con sus cuerpos juntos. Música se tocaba suavemente en el fondo desde el estéreo de alguien y le daba al parque un ambiente casi-romántico, pero no del todo.
Haruhi abrió la bolsa de papel al llegar a la laguna y rompió en pedazos el pan antes de tirarlo a las aguas ondeantes. Se sentó en la orilla y observo como los patos nadaban con cautela hasta las migas antes de agarrarlas y nadando lejos hasta que estuvieran a una distancia segura.
"¿Esto es lo que hacen los plebeyos para divertirse?" Kyouya le pregunto, sentándose en la orilla del estanque a su lado. "¿Alimentar la vida silvestre y sentarse al aire libre?"
Haruhi lo pensó un momento antes de responder, "Si, supongo que es lo que hacemos por diversión. Pero hay otras formas para divertirnos también."
Kyouya se quedo en silencio una vez más y contemplo el estanque con ojos distraídos. La brisa entraba por su cabello oscuro, despeinándolo lo suficiente para que pareciera menos refinado pero, de alguna manera, aun sostenía esa intensidad natural. ¿Era sus pensamientos lo que lo hacían ver casi imposible de alcanzar? ¿O eran las barreras de hielo que ella no era capaz de cruzar, sin importar lo mucho que se esforzara?
Supongo que tendré que esperar hasta que esas barreras de hielo se derritan, pensó Haruhi con un suspiro. O bien, nunca voy a comprender lo que pasa por su cabeza.
Haruhi rompió otro pedazo de pan y lo arrojo al estanque. Vio como graciosamente las migas arquearon el cielo azul y cayeron con un silencioso ruido sordo sobre el agua antes de que un cercano pato lo tomara con avidez.
"¿Por qué no lo intentas tú?" Haruhi le pregunto, dándole la bolsa.
Kyouya le dio una mirada más bien sutil antes de soltar un suspiro y tomo la bolsa para romper un pedazo de pan. Entonces, lo arrojo al estanque, de forma descuidada y observo, ligeramente divertido como una horda de patos se precipitó sobre las migas.
Eso fue así durante una hora—Kyouya rompía una pieza de pan y la tiraba al estanque antes de darle la bolsa a Haruhi y viceversa. Esto paso hasta que ellos terminaron de romper todo el pan en pedazos y termino con una mirada fija en el parque.
Haruhi se sentía en paz y por una vez su mente no estaba en sus estudios o su trabajo. El ambiente del parque era agradable, el clima también lo era, y la persona que se sentó a su lado se quedo en silencio, algo que amaba en su ruidosa y caótica vida. Tal vez fue por el silencio y la tranquilidad que su presencia la hizo sentirse así, ¿no-del-todo-enamorada? Se sentía como si estuviera enamorada, pero había algo diferente…y, sin embargo, sentía que conocía esa sensación también. Era un concepto muy complicado y ella decidió no insistir en eso por más tiempo.
Cuando el mediodía se acerco lentamente, se escucharon canciones diferentes que venían de aquel estero cercano. Muchas parejas se iban del parque por el almuerzo, pero Haruhi se sentía demasiado cómoda como para abandonar el parque. De repente, ella se animo al escuchar la canción popular estadounidense "When You Say Nothing At All" cantada por Alison Krauss.
Haruhi cerró los ojos escuchando la dulce melodía antes de abrirlos y encontrarse con una mano extendida hacia ella.
"¿Podría bailar esta pieza?" Kyouya le pregunto con una sonrisa.
Haruhi sintió como sus ojos se abrieron antes de responder con una pequeña sonrisa y algo de sonrojo, "Si."
(Es asombroso como le sabes hablar a mi corazón
Sin decir ninguna palabra, puedes iluminar la oscuridad
Por más que lo intente no podría explicar
Lo que escucho cuando no dices nada)
Haruhi le tomo la mano y le permitió que la ayudara a levantarse. Él envolvió su brazo por la cintura de Haruhi y entrelazo su mano libre con la de ella, atrayéndola hacía su alto cuerpo. Ella no pudo eliminar el rubor en sus mejillas oscuras, pero sonrió para sí misma mientras le permitió bailar con ella.
(La sonrisa en tu cara me dice que me necesitas
Hay una verdad en tus ojos diciendo: 'nunca me dejaras'
La fuerza de tu mano dice que me agarraras si alguna vez caigo
Lo dices mejor cuando no dices nada.)
Sus movimientos eran elegantes y con experiencia, como si hubiera bailado con esta canción desde el comienzo. A Haruhi le resulto fácil seguir sus pasos, teniendo en cuenta que ella había dicho que tenía dos pies izquierdos a la hora de bailar (no se olvide mencionar que sus dos pies izquierdos aparecieron cuando se encontró por primera vez al Host Club en la tercera sala de música.)
(Durante todo el día escucho a la gente hablando en voz alta
Pero cuando me abrazas no puedo oír a la multitud
El viejo Sr. Webster no podría definir
Que está dicen tu corazón y el mío)
Las únicas cosas que Haruhi podía oír eran su propia respiración y la de él, igualadas. Las platicas de las demás parejas y las familias se habían ido, era como si estuviera atrapada en un mundo que solo consistía de ella y Kyouya.
(La sonrisa en tu cara me dice que me necesitas
Hay una verdad en tus ojos diciendo: 'nunca me dejaras'
La fuerza de tu mano dice que me agarraras si alguna vez caigo
Lo dices mejor cuando no dices nada.)
Haruhi se sintió ligeramente consternada cuando fue consciente de su situación—¿qué era esa sensación que sintió en su estomago? Algo dulce, pero un poco triste, como un sueño.
(La sonrisa en tu cara me dice que me necesitas
Hay una verdad en tus ojos diciendo: 'nunca me dejaras'
La fuerza de tu mano dice que me agarraras si alguna vez caigo
Lo dices mejor cuando no dices nada.)
Ella salió de sus pensamientos cuando Kyouya la hizo girar y caer profundamente. Sus ojos se agradaron y se echo a reír cuando él la puso de pie una vez más. Sus ojos se encontraron y Haruhi sintió que su sonrisa se desvaneció mientras él le daba una sola y sincera sonrisa que no pudo haber durado más de una segundo antes de que él se inclinara hacia abajo, estando su rostro a centímetros del suyo. Haruhi cerró sus ojos antes de que…
"¡MIRA, ES HARUHI!" Dos familiares voces los llamaron con fuerza. "¡Y Kyouya-sempai!"
Haruhi se sintió solo un poco decepcionada cuando Kyouya se alejo, dejando al menos la longitud de su brazo de distancia entre ellos. Suspiro y se giró hacia las voces para encontrarse con dos pelirrojos corriendo hacia ellos.
"¿Kaoru? ¿Hikaru?"
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Notas de la Traductora:
¡Malditos gemelos! xD Pero es divertido traducir esto, espero que les este gustando y mañana o pasado mañana subiré uno más…juro que m encanta esta historia y también esta pareja, me da ganas de escribir de ella, otra vez.
