Desire and Night

II

Kanda se quedo petrificado. Ni en sus mas locos sueños habría pensado que un Allen, totalmente excitado, se le restregada tan exquisitamente, mientras su boca acariciaba y lamia su oído.

Por un momento no pudo hacer nada, era como si su cuerpo y su mente se hubiesen detenido, ningún pensamiento coherente podía formarse y ningún movimiento podía ser ejecutado. Solo podía sentir las caderas de Allen moviéndose sugerentemente contra su muslo mientras sus dientes mordían lentamente su cuello.

–Kanda, tómame- repitió Allen mientras lamía. Algo definitivamente ahí estaba mal, le empujo logrando tirarle sobre la cama. Le miro inquisitivamente, exigiendo una explicación para el comportamiento tan impropio del enano.

– ¡¿Qué diablos te ocurre, Moyashi?

–Nada. Solo quiero que me toques- contesto el menor mientras subía ambas piernas a la cama y las abría para Kanda. Comenzó a desabrocharse el saco de exorcista para quedar en su habitual camisa blanca, con su chaleco y no tardo mucho para iniciar a desabotonar su chaleco y la camisa mientras su mirada no dejaba de centrarse en el mayor.

Kanda sabía que esto era un disparate pero por alguna razón no podía despegar la vista de aquel niño. Era cierto que últimamente había estado más al pendiente del albino pero aun no había llegado al extremo de imaginar al enano bajo él y tampoco parecía molestarle en absoluto la idea de tenerlo así.

Aunque estaba claramente sorprendido por las acciones del mocoso idiota estaban tan fuera de él, no parecía ser él.

–¡¿Qué diablos te pasa?-pregunto por segunda vez. Y Allen solo deshizo el lazo de su moño. Aquello no era normal, algo le ocurrió a ese mocoso y comenzaba a sentirse inquieto, si quería mantener su ropa en su lugar y sus manos fuera del menor era mejor salir de ahí, aquella habitación había comenzado a sentirse un calor insoportable y con el moyashi abierto de piernas mirándole de esa forma no le ayudaba a sentirse más "fresco".

Definitivamente al mocoso le había ocurrido algo y no quería ser partícipe de ningún disparate, por mas tentador que fuera.

–Tú tienes algo, iré por Komui para que lo solucione.-Se dio media vuelta y sintió que tiraban de su brazo. Ahí estaba la inocencia del menor sosteniéndolo y le obligo a girarse para sentir como posaba sus labios sobre los de él.

Tan suaves, cálidos y húmedos. La lengua del menor los acaricio, incitándole a abrir la boca y no paso mucho tiempo a que mandará al diablo todo para voltearse y dejarse llevar.

Abrió su boca y le permitió que la explorara inexpertamente, que acariciara su lengua, mientras una vez más, los brazos del menor le rodeaban. Poso sus manos por aquella delgada espalda, descendiendo lentamente hasta llegar al trasero y sujetarlo con firmeza.

Cansado del torpe intento del mocoso, tomo control del beso y lo jalo, con sus manos aun en el trasero del menor, contra su cuerpo, pegándose tanto como pudiese el uno al otro. El moyashi era tan delgado, que difícilmente alguien podría imaginar que comiese lo de un regimiento en menos de dos horas.

Aquel cuerpo parecía encajar perfectamente con el suyo, hecho a su medida. Sintiéndole sobre la ropa mientras el calor reptaba por su cuerpo, subiendo zigzagueante por este como si fuese un reptil.

Las ropas les estorbaron y pronto decidió que debían desaparecer y al juzgar Allen compartía la idea por que tan pronto el hubiese comenzado a desnudarlo el albino hizo lo mismo con él.

Sus cuerpos se encontraron y a caricias se reconocieron y en medio de la lujuria, gemidos, mordidas, el deseo irrefrenable y lamidas él se permitió hacer una calca del cuerpo de Allen con sus manos, grabándolo todo profundamente en su memoria para asegurarse así jamás olvidarlo y aunque quisiera, seguramente, no podría hacerlo.

Sus cuerpos pronto se encontraron en aquella entrega de frenesí y libídine, ejecutando aquel baile tan antiguo que el hombre bien conocía desde su origen. Entrando y saliendo de aquel cuerpo, que a cada espasmo se apretaba más a él.

Sus ojos perforaron los de su ahora amante, no dejo de mirarle en ningún momento, no queriéndose perder aquel espectáculo de la boca del menor abierta sugerentemente mientras gemidos sonoros y roncos salían de su interior, sus ojos entre cerrados mirándole, aquel rastro de lagrimas secas que habían salido cuando sodomizo por primera vez ese cuerpo, esas mejillas rojas y el cabello revuelto.

¡Le encantaba!

Le incitaba a romper con todo a borrar la cordura y a entregarse a ese canto de sirenas. Seducido para caminar al infierno y ¡que poco le importaba! Si tuviese que ir al pandemónium para tenerle de esa forma, con sus piernas rodeando sus caderas siguiendo el ritmo de sus embestidas entonces que ¡así fuera!. Él mismo iría a tocar las puertas y entraría con la cabeza en alto mirando sobre su hombro a quien sea que se atravesase en su camino allá abajo.

Más fuerte y profundos, aquellos movimientos de sus caderas que eran acompasados se tornaron más salvajes, entregándose a un placer absoluto y desbordante mientras su mirada permanecía fija en los ojos de Allen y una de sus manos atendía al menor.

¡Apretado!

Apretado y estrecho era Allen y le llevaba al más completo éxtasis, liberándose y cerrando sus ojos por primera vez, dejándose arrastrar a un mundo donde la razón no existía, donde no había nada que no fuese aquel placer desbordante y caliente que le quemaba las entrañas y ese cuarto donde no había nadie más que ellos dos.

Él se vistió y prácticamente tuvo que usar de todo su autocontrol y amenazar para que Allen hiciese lo mismo y dejase de acariciarlo e intentar seducirlo. Intimidar, por lo general, no era difícil, al menos cuando no tenías a un Moyashi pegándose a tu cuerpo mientras sus manos no dejaban de moverse sobre ti, repartiendo caricias que le quitaban el aire. Sin embargo, estaban en uno de los cuartos para pacientes y no se escuchaba mas los gritos aterrorizados de quien se encontrase con Komurin o las explosiones al tratar de detenerlo, no tardaría mucho tiempo en regresar Komui.

Justo como lo había pensado, no pasaron más de diez minutos cuando Komui entró pero está vez traía un frasco y una jeringa con él. Allen había conseguido volver a caldear el ambiente, después de todo el no era de piedra como para que aquellos labios no lo llevasen a un punto donde desease enterrarse de nuevo en él. Sin embargo, cuando Komui entro Allen se alejo de él, como si de repente tocarle lo quemará, se sentó sobre la cama y no dejo de mirarlo sensualmente.

Komui no se dio cuenta de las miradas que Allen le dirigía a Kanda, solo se acerco a él y le inyecto una sustancia. El albino cayó automáticamente dormido.

–¿Qué era eso?-pregunto tratando de sonar desinteresado y desviando la atención del científico antes de que le preguntase por qué no se había ido aún.

–Es un remedio.-contesto nervioso Komui y Kanda alzo una ceja. No paro de mirarlo y Komui entendió que el espadachín no se iría hasta no recibir una respuesta que saciase su curiosidad.- Le di una bebida a Allen para que eliminase la fatiga de su cuerpo pero se desmayó en lugar de tener más energías. No le ha pasado nada más –claro, Komui decía eso por que Allen seguramente no le pidió que lo cogiera- pero prefiero prevenir y con esto, eliminará cualquier efecto secundario que haya podido tener esa bebida.

Kanda lo observo una vez más y salió de la habitación, luciendo desinteresado por el tema pero ahora entendía algo.

Era un afrodisiaco, uno muy fuerte que seguramente tenía alguna otra cosa que hacía que quien lo consumiese perdiese el norte y se colocase el rotulo de "se alquila" en medio de la calle(1).

–Con que era eso…

Allen despertó un par de horas después, se sentía ligeramente mareado y tardo un poco para reconocer el lugar donde se encontraba. Estaba en la enfermería…

¿Por qué estaba en la enfermería?

Lo último que recordaba era que había ido a comer, se había sentido mal y luego… había tenido un sueño erótico donde Kanda y él eran los protagonistas. Se sonrojo ante el recuerdo y se regaño mentalmente por ser tan libidinoso y por andar soñando esa clase de cosas.

Se reincorporo en la cama y su trasero le dolía de los mil demonios… ¡momento!

¿Había sido un sueño, no?


Notas:

Espero estén disfrutando del capítulo después de todo decidí que amo fanfiction XD he estado leyendo fanfics en está página desde mis trece años y realmente me ha gustado mucho como han renovado la página. Por lo que trataré de escribir no tan explicito y adaptarme (aunque se rumora que se nota mi esfuerzo por no hacerlo explicito). ¿Qué opinan del lemon? ¿muy mal? O ¿muy mal mal mal? Estaré probando estilos no muy gráficos de redactarlo, así que me gustaría saber su opinión para saber como manejarlo y que corregir ^^

Bien, si alguien tiene una idea de lo que no es explicito, favor de enviar sugerencias y ejemplos por que para mi, lo que escribí no lo es… quizás se deba a que mi criterio es muy torcido o yo soy muy pervertida XD

¡Gracias por sus comentarios y apoyo!

(1) Esa frase pertenece enteramente al "nekonejo" que me ayudo a no cometer mis animaladas. Me causo tanta gracia al leerlo que definitivamente tenía que ponerlo. ROLF Gracias por tu ayuda nekonejo, no se que haría sin ti :D