Sofocado

No tenía nada más que hacer que esperar.

Lincoln estaba esperando en un asiento, esperaba una respuesta, un instrucción o cualquier cosa que le diga dónde estaba o si ya venían a buscarlo.

Estuvo hace desde hace un rato, a un lado suyo estaba la puerta que conducía a la oficina de la mujer de cabellos rubios.

Sus preguntas fueron varias pero simples, desde de que ciudad era, cuál era su apellido, el nombre y número de teléfono de sus padres, la dirección de su casa, datos de los demás familiares, etc.

Solo quería volver a casa, esperaba que esta tonta llamada de atención haga que estén más atento con él.

¿Por qué se tardaban tanto?, entendía que todos allí estén un poco ocupados para atender una llamada de un niño perdido, pero por lo menos tenían que decirle si sus padres ya estaban enterados de su paradero, no paraba de clavar la mirada no solo a la puerta sino a cada policía y persona que entraba y salía, aunque ninguno le prestó atención, más bien trataban de ignorarlo.

-No soy su problema supongo-

Aunque era su deber y trabajo, como toda persona prefería dejar el trabajo a otra persona, bueno, realmente no necesitaba de más ayuda pero pensaba que el hecho de que haya un niño perdido en la estación por lo menos llamaría un poco la atención.

Sintió una sensación inquietante en su espalda, era un cosquilleo repentino y rápido.

Cuando volteo se encontró con dos ojos verdes.

Dio un respingón notando la cercanía de una cara desconocida.

Era una niña pequeña, de ojos verdes y un vestido blanco, con un rostro inexpresivo y frio mirando fijamente a Lincoln.

No pudo evitar relacionarla con Lucy, desde su pequeña estatura, que se viera de unos ocho años hasta lo inexpresivo en su mirada.

-Em….¿hola?-tenerla tan cerca daba una ligera sensación de incomodidad, no la había sentido acercarse

La expresión en la niña cambio drásticamente a una sonrisa y un exagerado saludo con la mano.

Hasta aquí terminaba la comparación con su hermana, francamente lo prefería así.

-¡Hola!-saludo con voz chillona y femenina a Lincoln le dio gracia aquello-¿Qué haces aquí?-miro al albino con curiosidad.

-Bueno, yo estoy aquí porque estoy lejos de mi familia-aquella última palabra costo salir, como si fuese una blasfemia, pero siguió-y no sé donde estoy, por eso estoy aquí ¿Y tú? ¿Quién eres?-

-¡Yo estoy esperando a que mi papi y mami vengan a buscarme!-Lincoln miro con dulzura a la pequeña niña frente a él, simplemente le parecía adorable-pero ya se están tardando mucho y estoy aburrida-dijo mirando el suelo, pero de manera brusca y rápida volvió la atención de Lincoln-¡¿Quieres jugar las escondida conmigo?!-propuso con un brillo de felicidad bailando en sus ojos.

Lincoln se quedo pensando unos segundos, si se iba a lo mejor tendría una reprimenda por escapar de la vista de los policías, con eso en mente iba a rechazar la propuesta de la pequeña frente a él, pero solo basto una mirada a su rostro iluminado de esperanza para saber que él no podría rechazar.

-Está bien-

La niña no perdió tiempo, con una amplia sonrisa agarro a Lincoln de la muñeca y lo jalo por todo el pasillo, pudo notar como la mirada de las personas dentro del lugar lo observaban como si le faltase un tornillo.

Y por lo que paso anoche estaba seguro que el manicomio era su última parada.

Ahora que se veía a sí mismo siendo chantajeado por una niña desconocida con solo una mirada a riesgo de recibir un sermón grande de un grupo de desconocidos notaba porque sus hermanas lo trataban así.

Sintió un pinchazo en su corazón tan agudo que por un momento las lagrimas amenazaron con salir de sus ojos cuando pensó en lo patético que era, de pronto ya no sintió que se moviera en lo absoluto

-¿Estás bien?-

Se limpio con el dorso de sus manos, la miro con el rostro enrojecido, los ojos rojos e hinchados y las fosas nasales abiertas.

Pero como pudo sonrió.

-¡C-Claro!-se forzó a decir.

-Está bien-aun con duda la niña pequeña lo guio hasta una puerta que tenia escrita la palabra "mantenimiento" con letras negras en el.

-Muy bien, primero tu contaras hasta el diez, luego me buscaras si no lo logras en cinco minutos entonces yo gano-

Se sintió extremadamente tonto al verse jugar un juego tan infantil como las escondidas, pero ya le habría dicho que si, él creía firmemente que un hombre no se retractaba de lo que decía o prometía.

Con resignación y un estado más deprimente que antes, cerró los ojos y apoyo su cabeza contra la pared, tuvo que usar toda su atención en contar los números para alejar la imagen de su familia.

Solo deseaba terminar con esto rápido y pensar en una manera de explicar todo lo sucedido, además de una forma de no sentirse tan miserable a diario, tal vez pasar más tiempo en la casa de Clyde con la excusa de que necesitaba un respiro de estar tan sofocado entre tanta gente en un espacio reducido, luego de ya haber mentido lo suficiente para que la pareja de adultos sospechase y tendría que encontrar un parque en el cual sus hermanas no acostumbraban visitar y donde podía estar sentado en una banca solitaria o pasando el tiempo hasta que sea de noche e irremediablemente tenga que volver a casa.

Se reprendió mentalmente al darse cuenta que tal vez no lo dejen salir sin vigilancia, carajo, de seguro lo mantendría bajo llave mientras replicaban del porque no era más como sus hermanas, cuando vuelva tendría que estar preparado por una reprimenda y la mirada de sus hermanas diciendo lo patético que era.

-¡Listo!-estaba seguro que estuvo casi un minuto en la misma posición como todo un tonto.

Todo era diferente.

Cuando abrió los ojos no pudo ver casi nada, no se había dado cuenta pero el ruido del vaivén de pisadas que había escuchado se había detenido, las personas dentro del edificio se esfumaron como si no hubiesen existido, dejando un oscuro y sucio lugar atrás.

Lincoln vio cada sombra que el pasillo pudo ofrecer, todo levemente iluminado por la luz de los focos, algunos totalmente apagados otros se resistían a apagarse en titileos simultáneos.

-¿Hola?-intento llamar a alguien, cualquier persona que estuviese en el edificio, no podían simplemente desaparecer de un momento a otro,

Pero nadie contesto, todo estaba envuelto en un total silencio, uno que ponía nervioso a Lincoln, como si fuese una advertencia a la calamidad, el recuerdo de un sueño que quiso olvidar llego a su cabeza.

-Solo era un sueño-murmuro.

Tal vez esto también era todo un tonto sueño y se quedo dormido en la silla a un lado de la oficina de la mujer, deseaba despertar antes de que alguien más note lo ridículo que era o cualquier raro en el edificio haga lo que se le antoje a el.

-¡Auch!-lloriqueo cuando en un vano intento de despertar pellizco una parte de piel en su brazo, no sabía porque creía que funcionaria pero era lo único que pensó que podría funcionar.

Lo único que logro fue verse aun más tonto acompañado de un dolor en su brazo.

Esperar no era una opción, todo lo que tocaba era salir afuera, ¿Quién sabe? Tal vez al final solo era su imaginación de nuevo y era un simple apagón que sufrió el edificio, así que a paso lento empezó a caminar por los desolados pasillos en busca de cualquier indicio de vida.

Antes el silencio era una amiga deseada por el peliblanco, en un lugar donde el ruido se dispersaba y viaja desde y a cada habitación, un momento de silencio era un momento extraño, pues era escaso y deseado.

Pero no este tipo de silencio.

Era un silencio agresivo, con el aire pesado y el camino confuso, siguió adelante, una sensación de lo empezó a invadir, era como si no debiera estar ahí, intento abrir varias puertas que estaban en su camino pero simplemente ninguna podía abrirse, aunque estirase el picaporte con todas sus fuerzas, hasta intentar sacarla de su lugar la maldita puerta simplemente se negaba a abrir, luego de la tercera puerta cerrada decidió que intentar con las otras era igual de inútil.

Daba largos y forzadas exhalaciones cada vez más frecuentes, el aire pesado lo empezaba a poner nervioso, era como si el oxigeno se rehusara entrar en sus pulmones, el ambiente era totalmente extraño.

Quería irse.

Quería irse y estar en la seguridad de su familia, había sido un tonto al intentar huir de su familia.

Ahora estaba lejos, en quien sabe dónde, con el temor creciente de volver a ver a aquella mujer que lo había engañado.

Le habían dicho mil veces que no hable con extraños, pero él como todo un tonto tuvo que desobedecer, el hecho de que estuvo en un momento de debilidad fue aprovechado abruptamente por la mujer que ni siquiera podía reconocer, estaba tan nervioso que su mente se quedo en blanco en ese momento cuando aquella mano lo agarro sin oportunidad de defenderse, había tratado de forcejear con una persona adulta muy fuerte para él, luego de eso todo paso rápido que apenas podía recordar lo esencial, la mujer rubia le había prometido contactar con su familia lo más pronto posible y encontrar a los responsables, pero primero tenía que contactar a su familia o a algún policía de la ciudad.

Deseaba tanto no haber desobedecido y haberse quedado pegado a aquella silla hasta que le dijeran que su familia había llegado.

Realmente nunca le dijeron donde estaba, ojala que estuviese cerca de Royal Woods, irónicamente en estos momentos no quería hacer más que descansar.

Un fuerte ruido hizo que su corazón saltara en su pecho, miro hacia atrás con un temor inexplicable corriendo su cuerpo, intento hablar hasta que de repente sintió algo jalarlo con fuerza en el sentido contrario del corredor.

-¡Vámonos!-

Sin mucho tiempo para pensar, Lincoln se encontró corriendo por el pasillo con fuerza, siendo arrastrado por una mano más pequeña que él rodeaba su muñeca en su totalidad, huyendo de algo desconocido y siendo arrastrado por una niña que había conocido hace menos de una hora en un lugar extraño, contra todo sentido común y lógica eso le pareció razonable.

Corrieron por todo el pasillo, pasando por muchas puertas, oficinas y habitaciones, cuando creyó que se detendría para tomar aire, repentinamente fue empujado hasta una habitación que la niña había logrado abrirla.

-¿Qué te pasa?-pregunto intentando salir.

-¡No! ¡Espera!-sujeto firmemente la mano de Lincoln deteniéndolo antes que llegue al picaporte.

Lincoln intento soltarse sin éxito, se sentía frustrado que una niña menor que el pudiese tener tanta fuerza, por un momento pensó que debería de estar acostumbrado y eso profundizo la frustración que ya sentía en su interior.

-Tienes que creerme-dijo despacio, como si fuese un secreto que nadie más debería enterarse-debemos escondernos-

-¿Por qué?-intento entreabrir la puerta para ver de qué o quién estaba huyendo.

Pero no vio nada, solo un desolado pasillo sin rastros de vida.

-Porque o sino alguien malo vendrá-

-¿Alguien malo?-el pánico empezó a crecer en su pecho como una pequeña llama en el tumulto de madera antes de convertirse en todo un incendio sofocante de miedo y pavor-¿Quién?-

-No lo sé-

Lincoln miro con una ceja levantada a la niña, ella le devolvió la mirada en una mueca inexpresiva desde una esquina del cuarto de mantenimiento a un lado de las escobas y los productos de limpieza

-¿Cómo es?-

-No se-repitió

En este punto Lincoln no podía verse a sí mismo más estúpido y patético, cuando estaba corriendo pudo sentir un pulso peligroso recorriéndolo desde su espina dorsal hasta su nuca enviando señales de advertencia y había seguido a la pequeña como todo un idiota corriendo a través del edificio por lo que bien podría ser la imaginación activa de una niña adicta al azúcar y las películas de terror.

-Entonces ¿Por qué corremos?-dijo, aunque lo que en verdad quería decir era "¿Por qué me arrastraste por el edificio como si estuviese hecho de oro?"

-Porque tenía miedo-apoyo su pecho contra las rodillas y las envolvió con su brazo para tratar de calmar su inquietud.

-Pero ¿De qué?-

-No se-

La cara de Lincoln se volvió roja de la frustración que sentía, oficialmente era la niña más extraña que había conocido en toda su vida, más extraña que Lucy o que la niña gótica a la que precisamente su hermana igual de gótica había tratado que conociera.

Como siempre y en cada uno de sus planes metió la pata al fondo.

-¡Muy bien se acabo!-grito exasperado, en un ágil y furioso movimiento agarro el pomo de la puerta con firmeza.

-¡No lo hagas!-lo volvió a agarrar con firmeza

-¡Suéltame!-gruño.

El ruido dentro del cuarto de mantenimiento murió con un ruido débil pero constante.

Lincoln acerco su oreja a la puerta de madera marrón oscura para poder escuchar del otro lado.

Un respiro.

-¿Hola?-podía ser cualquier cosa, una persona perdida igual que ellos, un funcionario del lugar que pasaba por ahí o incluso el mismo policía que lo había traído en su patrulla

Un fuerte golpe del otro lado alerto todo sus sentidos, de nuevo el sentimiento de pánico se apodero de su ser mandando mensajes a su cerebro de correr a una esquina y refugiarse.

Pero todo lo que pudo hacer era alejarse hasta una esquina a un lado de la niña que hasta hace unos segundos pensó que era rara y molesta.

El sentimiento sofocante que tenía se había incrementado, su cuerpo se tenso tanto que su pecho ya no recibía aire y su mente se quedo en blanco, lagrimas salieron en forma de gotas llenas de desesperación y temor marcharon por sus mejillas mientras el picaporte giraba.

Cerro sus ojos por pura fuerza de instinto, al escuchar la puerta abrirse con un suave chirrido de las viejas y oxidadas bisagras.

Luego hubo silencio.

Por un segundo pensó que solo era una persona, que el peligro estaba en su imaginación el ruido volvió.

Eran pisadas suaves, pero cercanas, y se escuchaban más cerca de el hasta que finalmente pudo sentir la presencia de alguien más frente suyo.

Sintió los pelos de todo su cuerpo ponerse de punta, un frio recorrer su espina dorsal y el sudor cayendo desde su frente, algo en lo profundo de su mente le decía que corriera pero simplemente no podía.

-Li-

-¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-lanzo un grito al escuchar de improviso una voz que sonaba profunda y grotesca

El oficial Walker retrocedió por instinto no sin antes tensarse bastante por el agudo y fuerte grito que el albino había lanzado

-Dios mío Lincoln soy yo-dijo con la mano en el pecho donde podía sentir su propio corazón golpear las paredes de su pecho.

Lincoln abrió y cerró sus ojos continuamente un par de veces hasta que por fin pudo ver la cara del oficial, tuvo la oportunidad de sacar todo el aire reprimido que tenía en sus pulmones.

-¡¿Q-Que?!-

Detrás de un irritado oficial Walker se podía ver la luz filtrarse por las ventanas mostrando un corredor con los colores vivos lleno de gente, algunos de ellos mostraban atención a Lincoln unos instantes para luego volver a sus propios asuntos

-¿Me podrías decir que estabas haciendo dentro del cuarto de mantenimiento?-

-Yo-se quedo en blanco unos momentos antes que finalmente su mente pudo procesar lo sucedido-Yo estaba hablando con una niña, de repente ella me arrastro hasta el cuarto y todo estaba oscuro y luego escuche algo raro y-

-Wow, más despacio niño, ¿Qué niña?-pregunto lo único que pudo entender con claridad

Lincoln miro a su alrededor, pero todo lo que pudo ver fueron las lisas paredes del lugar

-Había una niña aquí-murmuro mirando a todos lados incluso detrás del oficial

-Eres el único niño que vi aquí-

Lincoln no dijo nada, hablar más solo lo haría ver más ridículo, eso no quitaba el hecho de que aun estaba inquieto, el oficial hizo amago de seguirlo, Lincoln obedeció en silencio, tratando de pensar qué diablos había pasado.

De verdad quería regresar a casa.


-¿Tienes algo?-

Megan alzo la vista de la pantalla de su computadora con una mirada inexpresiva que iba dirigida al detective

-¿Sobre?-

-El niño-contesto impaciente-¿Tienes algo sobre su caso o-

-Estuvo aquí hace solo media Gus-volvio la vista hacia la pantalla del ordenador y empezó a teclear con la misma rapidez con la que un mecánico tenia al momento de arreglar un auto

-Pensé que con esa nueva base de información que tienen ahora podrían conseguir la información de cualquiera en un minuto-

-Estás hablando como un viejo amargado Charlie-lanzo una risa descarada por su comentario-No es tan fácil como parece-

-¿Qué tienes hasta ahora?-gruño irritado

-No mucho-contesto, el detective lanzo un suspiro cansado-pero por lo que puedo deducir fue víctima de un intento de secuestro-

-¿Quiénes son los implicados?-

-No lo sé, dijo que era de noche y no pudo ver al según implicado-se tomo el tiempo de saborear el café semi-frio que había comprado esa mañana-pero uno de ellos es una mujer-

Charlie se empezaba a frustrar, nada bueno salía cuando un niño era secuestrado, mucho menos si la familia no tenía dinero o los perpetradores no buscaban sacar dinero a la familia, con los años supo que era más beneficioso secuestrar a un niño sin familia donde podían ganar dinero sin llamar la atención de nadie, porque sin nadie quien se preocupe por ese niño dificultaba mucho el rastreo y búsqueda del infante, era una forma nefasta y lucrativo, en especial si eran venta de órganos, o peor.

-Lo que no entiendo es algo-dijo sacando a Charlie de sus pensamientos

-¿Qué cosa?-

-El intento de secuestro pasó en una zona muy alejada de aquí-

-¿Lejos? ¿No teníamos jurisdicción en cada zona de la ciudad?-

-Ese es el caso-Charlie alzo una ceja confuso-Eso sucedió en Royal Woods, Michigan-

-¡¿Michigan?!-eso de verdad que era lejos-¿Qué hace un chico de Michigan en California?-

-No lo sé, tal vez intentaron sacarlo del país-

Era extraño, ningún criminal se arriesgaría tanto por solo un niño, eso solo significaba que habían más en algún lugar, Megan miró esperando alguna idea.

-Pero Jack me dijo que lo encontró en un parque cerca de la estación-

Charlie estaba saliendo de la estación cuando de repente Jack había saltado encima del auto como si fuese un lunático en plena carretera, cuando vio al niño al asiento de atrás lo único que dijo es que parecía estar herido, nunca lo diría pero el oficio de policía le venía como anillo al dedo a Jack, era uno de los pocos que parecía preocuparse por las personas a su alrededor, otros hubiesen pensando que simplemente era un niño de la calle, lo peor vino cuando la recepcionista del hospital más cercano pensó lo mismo, no valía la pena para ellos desperdiciar equipo médico en alguien que simplemente no podía pagarlo, antes que sacara su placa de policía y amenazarla con hacer que la despidieran por negligencia médica Jack tiro de su brazo y fueron rápidamente a su casa.

-Muy bien gracias-

-No hay de que, si descubro algo mas te llamare-

Con eso dicho el detective Charlie se despidió al ver su hora de trabajo finalizado.

Tenía mucho que pensar al volver a casa, luego de un baño y una cena de su esposa