Inuyasha no me pertenece, es una obra de Rumiko Takahashi y todos los derechos le pertenecen.
¡Espero que les guste este episodio en verdad!
Y sin más que decir... comencemos jejeje n.n
Capitulo 4:
Hermanos
¿Sota, qué diablos!?-
Ahome, no podía comprender la información que su mente claramente le estaba enviando. ¿Eran ideas suyas?, o simplemente su cerebro le estaba enviado una imagen de la realidad muy directa la cual ella no era capaz de comprender.
Sin hacer caso a sus acciones involuntarias se acercó a su hermano menor, el cual estaba deslumbrado por alguna extraña razón, y sin entender por qué lo tomó por los hombros y comenzó
a sacudirlo- ¡Sota, ven conmigo ahora!
- ¿Hermana?-
- ¡Ahora!- Y como si de un relámpago se tratase ambos salieron del patio cual destello de luz directamente hacia la habitación de la chica, que en cuanto entro, cerro la puerta sin antes ver que nadie estuviera cerca de allí, solo así podría estar "tranquila".
- Y bien Sota, hermanito- Regla numero 1, para sacarle información a un hombre debes tratarlo con amabilidad y paciencia, cosa que justamente ella no poseía mucho en esos instante, pero en fin haría el intento.
- El ángel...- Realmente era una gran odisea la que pasaba por su interior, pero realmente tenía un mal presentimiento y en verdad quería creer que era por el hecho de que era una paranoica, y no por otros motivos, que su cabeza le enviaba como pistas y que ella no podía aceptar.
- Quién... es?-
Díganle loca, pero veía claramente que las mejillas de Sota se habían tornado levemente rosadas, y eso no señores!, ¡No podía ser un buen presagio para nada! Cual fuera el motivo, debía encontrar una solución, y justamente cuando su cabeza intentaba encontrar distintas salidas al problema, que en un futuro tendría, el comenzó hablar...
- La chica, del...va..- ¡Qué vergüenza! Él era muy tímido. Dios Santo, solo tenía doce años, a esa edad no es para nada fácil hablar de tus sentimientos, y más cuando piensas haber encontrado a la persona por la cual has estado esperando, y quieres, sinceramente que sea tu amor verdadero.
- La niña de la coleta en el cabello-¡Por fin lo había dicho! Era amor, él lo sabía, y el que creía haber estado enamorado enamorado de otras personas, antes, pero esto era totalmente diferente.
Pero todos aquellos románticos pensamientos se vieron interrumpidos por el fuerte golpe de las palmas de Ahome contra el suelo, eso estaba mal. Se veía derrotada, más bien como si un aura de temor o más bien de terror estuviera sobre su espalda. ¿Acaso había dicho algo malo o fuera de lugar y él no tenía idea?- ¿Hermana..?
- ¿Te gusta.. L-Lin?-
Ante aquella pregunta su corazón timido tomo una acción inesperada incluso para hablar y su voz salió sola. Sentía que debía gritarlo al mundo entero, conocía el amor verdadero.
- Si me gusta, ¡amo a esa niña llamada Lin!-
Aquello hizo sentir a la chica además de un relámpago en su espalda, una daga o garra si se le quiere llamar. ¿Cómo no había tomado esas precauciones?. Debía quitarle esas ideas rápidamente, pero el ver lo emocionado que estaba le daba pena hacerlo, pero la vida de su hermanito era mucho más importante que cualquier otra cosa. Incluso así, el eco su voz confesándose no paraba de dar vueltas en su cabeza atormentándola...
"¡Amo a esa niña llamada Lin!
¡Amo a esa niña llamada Lin!
¡Amo a esa niña llamada Lin."
Haría cualquier cosa para salvarlo, y eso implicaba romper sus ilusiones y corazón de un solo golpe lo haría! Pero no tuvo que ser ella necesariamente quien empezara con esa misión, dado que sin entender como su hermano estaba siendo sacudido y cacheteado varias veces por Inuyasha, quien en algún momento había entrado en la habitación y debía haber escuchado todo.
En cambio por otro lado, pobre Inuyasha, la vida no lo tenía preparado para lo que iba a escuchar mientras caminaba rumbo a la habitación e Ahome. No había hecho comentario alguno, pero debía existir una razón para que la chica actuara de forma tan extraña y dejara a medio mundo con la palabra en la boca. Por eso mismo, no dudó un instante en aprovechar mientras todos estaban charlando con la señora Higurashi para irse disimuladamente de allí rastreando el aroma de la chica.
No fue muy difícil encontrarla si debía sincerarse, estaba tranquilo nada malo podría pasar en esa época. Sabía bien que existían demonios, pero todos estaban camuflados como personas normales e inofensivas. A veces se preguntaba si Ahome alguna vez lo habría notado, pero en fin ese no era el punto de su búsqueda, por eso mismo, nada lo habría preparado para la oración que interrumpiría sus pensamientos y luego su andar.
"Amo a esa niña llamada Lin"
Su ojo en un corto lapso de segundos comenzó a latir y su sangre lo acompaño amistosamente para así llevar a su cuerpo a unas temperaturas gélidas insospechadas. Ese niño tenía un problema, por en de ÉL tendría un problema si ese mocoso comenzaba a largar esa información a los cuatro vientos.
Sin más y por voluntad solamente de su cerebro, que habría activado su modo de supervivencia, entró a la habitación de Ahome de un portazo sin hacer caso a la posición de profunda negación en la cual se encontraba la sacerdotisa, y sin más tiempo que perder tomo del cuello de su ropa al niño el cual sonreía como si hubiera visto y conocido la luz.
-¿Acaso quieres morir Sota?- No podía evitarlo, sentía que su propia vida estaba en peligro y todo por ese niño metiche enamoradizo.
- ¡Descubrí el amor hermano Inuyasha!-
¡No digas eso! Se repitió mentalmente el demonio ante la mera posibilidad de que hubieran escuchado algo de su conversación afuera. "Conversación" según Inuyasha, vamos a definirla juntos. Según Inuyasha una conversación coherente y delicada como la que estaba entablando con su cuñadito, es sin más que decir, sacudirlo varias veces mientras le proporciona pequeñas cachetadas en una forma muy dulce de bajarlo de la luna.
-¡Pero me dijiste que podía conseguir a cualquier chica si me lo proponía Inuyasha!- Y él que había seguido a pie de la letra todos los consejos de su "hermano" mayor. No entendía el porqué de ese cambio de actitud.
- ¡Olvida todo lo que te dije!- Debía romperle su corazón rápido antes que lo rompieran a él- ¡No tienes oportunidad!
- ¡Pero!- Eso sí que le había dolido. Quería un explicación urgentemente- ¡Hermana!
Ahome sintió una daga en su corazón, una línea de culpabilidad que la recorría por completo. Inuyasha tal vez había sido muy directo, pero eso sí sincero, ahora era su turno de ella para explicarle con más "tacto" las actitudes de ella e Inuyasha y por ende explicarle un poco mejor la situación. Y en realidad, tuvo que recurrir a toda su seguridad y determinación, claramente después de evitar que Inuyasha lo siguiera intentando "traer a la realidad" a su pobre hermanito, pero antes debían calmarse y relajar el ambiente incomodo que se había formado.
Un ambiente totalmente distinto si nos referimos al que ocurría en el patio de la familia Higurashi. La madre de Ahome se había ganado a todos fácilmente, eran chicos encantadores, si debía añadir. Ahora entendía el porqué de su hija al estar en aquella época, eran todos muy cálidos y graciosos.
- ¿Quién quiere un poco de té?- No falto mucho tiempo para que todos aceptaran excepto, claro un amargo de cabello blanco, que obviamente no queremos mencionar que tenía una estola en su hombro y que estaba sentado cerca de todos, pero a una distancia considerable disfrutando de la sombra de un gran árbol.
Aquello llamó la atención de la señora Higurashi, ese chico se parecía mucho a Inuyasha solo que era tal vez un poco más reservado. Pero ella era la dueña de casa, debía tratarlo con gentileza. Seguramente él era el hermano mayor de Inuyasha, el cual Ahome le había platicado una vez cuando ella le pregunto a su hija si el chico de cabello blanco tenía familia.
"Hay que tratarlo con mucha delicadeza y respeto. Él a diferencia de Inuyasha es un demonio puro muy poderoso. Es un poco gruñón y frió,
pero si lo tratas bien, él responderá de la misma forma. Se ha vuelto una muy buena persona, pero a su forma".
Con una leve sonrisa procedió a acercarse bajo la atenta mirada de todos. Incluso de Lin, quien estaba junto a Sesshomaru, sonrió ante el recuerdo de que Ahome le había dicho que su madre era muy cálida.
- Disculpe..- Sonrió con la más posible amabilidad que tuvo, en definitiva siendo ella misma. Sesshomaru no tardó en abrir los ojos, y observarla. Tenía el olor a la compañera de su hermano, era su madre seguramente.
- Es usted Sesshomaru, ¿cierto?- Sonrió más tranquila al notar que no parecía molesto ni nada por el estilo, "no puedes ser malvado si una niña así te quiere tanto"- ¿No le gustaría un poco de té?
Sesshomaru la observó, no parecía nada peligrosa, bueno al menos era una señora con modales. Por eso mismo, y por respeto decidió contestarle lo más cortes posible.
- Sí, gracias por la oferta, pero no como alimentos humanos-
La observó reír un poco y mover la mano como aligerando el ambiente al recordar algo- Discúlpeme por no haberme explicado mejor. Si quiere puedo prepararle un poco de té lila al sol-
Aquello sorprendió un poco a Sesshomaru, lo cual llamó a su curiosidad y preguntó como una humana conocía esa clase de té. En teoría un humano no tenía por qué saber algo así- ¿Cómo es que usted?
- Es muy sencillo, esto es un Santuario. En el mundo viven humanos y demonios, aunque estén camuflados, es nuestro deber mantener las tradiciones y alimentos que ambos poseen para mantener un equilibrios. Hay demonios como ustedes que simplemente no toleran o no quieren los alimentos humanos y viceversa. Por eso mismo debemos poseer ambos alimentos, es así en el mundo entero- Sonrió amablemente a todos, ya que habían comenzado a escucharla con atención dado que su relato era muy interesante. Luego poso un dedo en su boca a todos los presentes- Pero debe mantenerse en secreto-
- Entonces, no me molestaría un poco de té señora- Ven existe gente civilizada en el mundo. El gran Sesshomaru era una persona muy compresiva, simplemente le molesta que lo traten de con descortesía. Bueno, al menos su raza seguía viva aun en esas épocas, y eso aunque no pareciese lo aliviaba. Pero era cierto, lo que decía esa mujer, apenas llegó se le hizo difícil en un principio encontrar a Lin por la gran mezcla entre humanos y demonios que había en el aire.
- Qué bien, no tardaré mucho-
Y fue así que ante la atenta mirada de todos fue hacia su cocina, claro antes pregunto si a alguien más le apetecía un poco de té, los cuales Jaken y Shipoo no tardaron en aceptar. El té de lila era una verdadera de licia, eso sí era medio fuerte para los humanos.
Por otra parte la situación no era de lo más agradable para el pequeño Sota, su hermana y cuñado se tomaron la molestia de explicarle detalladamente cual era la situación verdadera y que lo que estaban diciéndole era estrictamente por su bien personal, no había ningún otro tipo de intenciones como jugarle una broma de mal gusto ya que entenderían que eso sería de muy mala parte suya, pero en esta situación la realidad era muy diferente.
- ¿Entonces ella es de tu época Inuyasha?-Ante el asentimiento del orejas de perros, no tuvo más remedio que bajar la mirada con un poco de tristeza.
- Pero Sota, no te preocupes existen muchas chicas en esta época- Bueno, estaba haciendo un gran esfuerzo para animarlo, pero el rechazo a través del tiempo no era la mejor de las alegría para alguien. Sabía muy bien que a pesar de todo, una relación con Lin sería casi imposible por esa cuestión, además de los sentimientos de la niña.-
Inuyasha no lo soportó más, Ahome le estaba ocultando una pequeña porción de la historia, que justamente sería la más importante para que el niño entendiera la realidad, pero sí ella no podía por su lazo sentimental de amor fraternal, él sí.
- Sota quiero que me prestes mucha atención, no pienso repetirlo dos veces- Pocas veces Inuyasha hablaba en ese ton tan maduro, aquello si sorprendió a Ahome, ahora entendía que Inuyasha no le iba a dar más vueltas.
- ¿Hermano?- Jamás había escuchado a Inuyasha de esa forma, y menos con una mirada tan segura y seria. Lo que le iba a decir realmente importante.
Y como si estuvieran viajando por el mismo pozo del tiempo Inuyasha espero a comenzar su relato con las mejores palabras posibles. Podía ver en el rostro de Sota su determinación, pero en lo que él se estaba metiendo o incluso cualquier otro hombre podría considerarse ponerte en frente de un presepio para que alguien te empuje.
- Sé bien que nosotros te dijimos que nunca te rindieras- Suspiro quedadamente, esto jamás pensó que podría decirlo- No te pido, digo que te alejes de estos nuevos sentimientos y des un paso al costado.
- ¿Inuyasha?- No podía creerlo, le estaba pidiendo que se rindiera, cuando él le dijo que si se consideraba un hombre a pesar de su edad actuara como tal- ¿P-Por qué?- Necesitaba una explicación más larga, y su hermana encima objetaba nada.
- Lamento decirte esto, pero una relación para ti con Lin, es imposible- Pudo ver como los ojos del chico se habrían a la par por sus palabras y aun así prosiguió- Ella está unida de una forma que tu al ser humano no te imaginas a una persona como yo…
- ¿Cómo tú?- ¿Acaso había más personas como Inuyasha?, ¿Cómo serían?. ¿Alguno estaba unido a su alma gemela de alguna manera?
- Así es, ella está unida a un demonio-
El aire podía sentirse cortada por el filo de un cuchillo, aquello no se lo esperaba.- ¿Cómo?. ¿Quién?
- Mi hermano mayor, la diferencia es que el un demonio de sangre pura Sota. Si tú te acercas a quién será su compañera- Suspiro quedadamente, ya no habría vuelta atrás- Te matara-
Sota al escuchar aquellas palabras se congelo, es decir, que moriría en manos de su hermano por el simple hecho de querer estar con esa niña, ¿acaso es legal en el mundo eso?.
- Te lo explicare de otra forma, a diferencia de ustedes los humanos, nosotros los demonios solo podemos tener una pareja, la cual será la única y de por vida. Los demonios, tenemos la capacidad de aferrarnos a la esencia de una persona, es decir, enamorarnos por siempre. No importa si es humana o no, si es joven, nosotros protegemos aquello que consideramos nuestro por siempre.-
- ¿Pero y si ella no siente lo mismo?- Cabía esa posibilidad, en el amor existe el rechazo, uno puedo amar, pero el otro no. ¿Qué daba por sentado que ella le correspondería sin dudas?
- Cuando encontramos a nuestra compañera ella larga sin que se entere un aroma que aunque nosotros vivamos miles de años podemos diferenciarlo ya que es único- Eso es lo que él había sentido cuando conoció a Kykio, y por ende luego de su muerte, ese aroma fue concebido en el cuerpo de su nueva vida. Por eso fue capaz de enamorarse de Ahome.
- Eso quiere decir que ese ser, nos corresponderá a su tiempo y está hecha para nosotros-
Bueno, si lo veía de esa forma, era romántico y hasta triste por él, pero si el destino ya había dictado eso no podría hacer nada, no podría ser nada. ¿Un amigo tal vez?- ¿Aunque sea una niña?
Las esperanzas no se pierden, pensó Ahome mientras veía con tristeza a su hermano. Era su turno- Sota…
- ¿Sí?-
- Que sea una niña no implica para nada en demonios. Pero puedo asegurarte que a Lin, nadie la está obligando a nada. Lamento decírtelo, pero yo sé que en el fondo ella lo sabe también. Una persona llamada Myoga, me explico que aparte de que para el amor no hay edad, el demonio solo se deja gustar por un aroma cuando sabe que el dueño de este le corresponderá por completo-
- Perdón Sota- Sin más abrazo a su hermanito, triste porque este estaba ante un amor no correspondido- Pero esta es la realidad, voy a hablarte como mujer, yo sé que ella lo ama desde siempre. No importa que sea niña, cuando una mujer ama de verdad se nota y puedo verlo-
- Entiendo…- Le correspondió el gesto. ¿Acaso lo que le estaban describiendo era algo como la famosa historia del hilo rojo? Un amor que cuando se encuentra, aunque pase el tiempo y demás jamás nada podrá separarlo.
- Por favor, los demonios perros son muy posesivos, no hagas tonterías- Acarició su mejilla, sabía que para él era difícil de entender ya que nunca estuvo en la época feudal, pero la situación y las creencias eran otras…- Perdón…-
- Si, entiendo- Levanto el rostro un poco más animado, pero con lo impulsivo que era se le haría muy difícil no decirle algún cumplido o al menos querer cruzar unas palabras con ella. Pero de pronto trago duro, también quería vivir.
"Misión cumplida", si, esos eran los pensamientos que cursaban por la mente de la sacerdotisa. Obvio que amaba a su hermano, pero tampoco quería que estropearan la novela que estaba segura que de dentro de un par de años podría llegar a presenciar. Pero ante todo estaba feliz, porque había sido lo más sincera posible, y directa, bueno el directo había sido Inuyasha.
"Compañera"Sabía que lo que decía Inuyasha era cierto, porque ese mismo día un par de semanas que ella volvió a la época actual habían charlado con Myoga sobre los demonios, el matrimonio y la marca. La cual ella poseía justo en su cuello, que decretaba ante la comunidad de demonios, que ella tenía compañero por la eternidad y quien era él.
Se sentía realmente complacida por ser así de reconocida ante Inuyasha y todos, pero era una lástima. Como Inuyasha no era un demonio completo no podía realizar el ritual que esto representaba en su totalidad. Por lo que había entendido, cuando un demonio marca a su compañera le inyecta una dosis de veneno puro de su cuerpo para que ella tenga la misma esencia que él y en vez de destruirla la fortalezca y viva una cantidad de años muy extendida. Además, que claro avisaba a los otros machos que ella ya no estaba disponible, es decir, matrimonio al estilo demonio.
Pero hubo un pequeño detalle que no le explico a Sota, que Inuyasha seguramente sabía, pero que no habían tenido de hablar claramente. Era un comentario, más bien una pequeña charla que ella había tenido junto a Sango y el anciano Myoga cuando aprovecharon que Miroku e Inuyasha se iban a buscar leña por pedido de la anciana Kaede. Podía recordar claramente ese relato como si fuera ayer.
"Ahome, eres afortunada has conseguido el corazón del amo Inuyasha, y te estoy muy agradecido por verlo tan feliz-
- Hay anciano Myoga qué exagerado es usted-
-Escúchame bien, porque esto que te voy a decir es el secreto más grande del mundo Youkai- No sabía si reírse o no, pero la pulga se veía muy graciosa saltando de arriba abajo en el hombro de Sango.
- Bien, no te enojes-Hay era tan gracioso, pero debía actuar seriamente.
- ¿Tienes idea porque es Taboo el amor entre demonios y humanos?-
Ambas chicas negaron. Sí sabían que no era de lo mejor visto, pero creían que era por la diferencia de poder. No lo veían tan serio, habían visto a Shipoo muchas veces gustar de niñas humanas, pero luego de un par de días se le pasaba como si nada. Era extraño sí, pero nunca habían pensado el verdadero motivo de aquello.
- Es taboo porque el corazón de un demonio es muy distinto al de un humano. Vivimos nuestra vida, solos mayormente sin ataduras, libres a cualquier sentimiento que desencadene nuestro dolor. Se imaginan vivir cientos de años solos, que aparezca alguien que les enseñe los que es amar realmente y que en un efímero segundo desaparezca.
- Es taboo porque para nosotros olvidar es realmente difícil, ustedes pueden encontrar a una nueva persona en poco tiempo, nosotros vivimos con un mismo sentimiento ciento de años.
- No olvidan…- Susurro Ahome un poco triste, ese era el precio que pagaban. Por eso eran miedosos, desconfiados, fuertes. No quieren ligarse a alguien que pueda desaparecer y abandonarlos en un segundo.-Qué triste…-
- Por eso mismo, la marca es tan importante. No se puede dar a cualquiera, te liga a ti y ese demonio para siempre incluso después de la muerte. Ambos unen esencias por y para la eternidad.-
- Qué lástima- Susurro Sango, en comparación a ello, nunca había pensado como era la vida de los demonios quienes conocían y eran buenos. Significaba, que Shipoo, por ejemplo, ¿solo podría llegar a estar con una demonio?, ¿no poder estar juntos porque uno es inmortal y el otro no?
Sí fuera así, entonces…
- ¿Y hay alguna forma de conseguir la inmortalidad como ellos?- Era cierto, debía sincerarse ella también pensó en el tiempo cuando unió a Inuyasha, ahora entendía el porque Inuyasha no se unía a nadie, perder a alguien y quedarte por siempre ligado a esa persona incluso después de la muerte era terrible.
- La hay- Comentó la pulga sorprendiendo a ambas mujeres- Mi señor iba a dársela a la princesa Izayoi-
- ¿El padre de Inuyasha?- Pregunto Sango, si que eran interesantes los relatos de las luchas que el más grande youkai había tenido. Le había parecido de respetar el morir por lo que creía, por proteger lo que le pertenecía, su familia.
- Así, en la noche que nació Inuyasha iba a dársela ya con la autorización de ella para así pasar la eternidad juntos, pero bueno sucedió lo que todos sabemos, y estropeó sus planes- El solo recordar a su señor, le hacía lagrimar. Como lo extrañaba, no es que se quejara de Inuyasha o Sesshomaru sus nuevos amos, pero bueno… entiendan…
- ¿Y hay forma de obtenerla?, ¿Cómo es?- Estaba ansiosa la chica, no solo representaría que pasaría la vida con Inuyasha, sino que Sango, Miroku, Lin , Kohaku… Su madre y hermano..todos podrían estar juntos por siempre.
- La hay, pero que esto quede entre nosotros..
- Sí, juntos por siempre Ahome- Las lágrimas en el rostro de Sango le dio una enorme felicidad, sabía que Sango pensaba lo mismo, de esa forma incluso podría estar con sus hijas por siempre, no debería temer perderlas por alguna enfermedad o algo por el estilo.
Y ella también quería tener un hijo de Inuyasha, estar junto a él por siempre, también deseaba no tener que separarse de su madre o verla partir como su cuerpo humano le demandaba…
- Bien, el objeto que da la eternidad esta en….
Fin flash Back
- Ahome, ¿qué pasa?- El ver el rostro preocupado de Inuyasha la trajo la realidad, y la hizo caer en cuenta que tenía un nuevo deseo, un tanto pretencioso si se quería decir. ¿Acaso estaba mal querer pasar la eternidad con la o las personas que amas?
- No, estoy bien, solo me distraía un poco- Rasco su cabeza un tanto avergonzada ya que había detenido el andar de Sota e Inuyasha por esa actitud tan suya de meterse en sus pensamientos y no salir de ahí fácilmente, pero más bien era un deseo del corazón.
- Sigamos-
-¡Está delicioso!- La alegría en el rostro de Shipoo era tan obvia que debias ser una persona sin un poco de sentido común. La madre de Ahome había sido muy amable en hacer té de Lila que tanto les gustaba a los demonios, y para colmo sabía hacerlo a la perfección.
Y cómo no estarlo, Shipoo era un zorrito que adoraba los ambientes familiares y junto a su nueva familia eso es lo que estaba obteniendo, no le hacia falta absolutamente nada. Era cierto, no iba mentir en algo así, aunque extrañara estar mucho con sus padres y los de su especie, no cambiaría por nada todo lo obtenido al instante que conoció a Inuyasha y Ahome.
- ¡Tienes razón Shipoo!- Concordó Jaken al instante, nada como un buen té de Lila en la mañana. Totalmente relajante y estimulante, era como tener diez horas de sueño en un simple té, jamás imagino ni en sus sueños más locos que estaría probando tal exquisitez y mucho menos en otro tiempo. Vaya, la vida si que daba muchas vueltas.- Amo bonito, ¿qué le parece el té?-
Sesshomaru en su lejanía se encontraba sentado sobre el árbol con una tasa de té en su mano. Simplemente asintió levemente dando así su respuesta. El aire en ese lugar ese un poco más espeso, es decir, no era tan puro como en el de su época, pero al menos era soportable. Eso así, los arboles eran muchos más grandes y con aspecto sano, "decentes para un siesta" Concluyó cerrando los ojos.
Pero existía, en su mente, una pequeña presencia que no lo dejaba conciliar el sueño que quería. Una mirada de una persona que estaba justo frente suyo, que lo miraba, pero no precisamente a él- ¿Acaso no sabe que existe otra direcciones para ver? - Okey, tenía los ojos cerrados sí, pero al ser un demonio perro estaba en guardia incluso cuando parecía que estaba durmiendo, dado que después de todo eso es lo que hacen los perros, hacer guardia!
- Pero esto ya está rosando lo ridículo. Mocoso tienes suerte que no pueda matarte libremente- ¿Qué? ¿Es que a ese niño nadie le había enseñado que tiende a molestar a las personas cuando las miran fijamente?, ¿no escucho nunca hablar del famoso "espacio personal"?. Estaba molesto, ese niño hermano de Ahome, no paraba de cruzar el espacio personal de su protegida, ¡y encima que estaba junto a él!
Pero sabía bien que el niño no se iba a tener el valor de acercarse y menos sí estaba junto a él. Pues para que mentir, ningún hombre, niño, demonio, hanyou, o ser que considere su vida valiosa se acercaría a su protegida, excepto claro aquellos que sean tan ilusos como para creer tener alguna oportunidad con la niña, la cual sabía muy bien que no se conformaría con una vida común de ama de casa. No es que fuera presuntuosa o algo por el estilo, pero sabía que Lin, desde muy niña ya tenía en mente lo que quería. Ella deseaba vivir como lo hacia, sin ataduras, viajando, aprendiendo, descubriendo, disfrutando y siendo feliz. Sabía bien que ella no aceptaría una vida cotidiana de esposa esperando a su marido con los niños, ya lo había notado y sí había aceptado un entrenamiento de cachorro demonio para convertirse en una persona más fuerte, claramente no aceptaría una cabaña.
Sabía bien que a ella no le interesaba ni las requisas o el poder, dado que la vida por desgracia y muy a su pesar le había demostrado que no era un cuento de hadas. Tal vez fue de una forma muy dura por todas la matanza, incluyendo la de su propia familia, que tuvo que presenciar, pero eso le había servido para madurar y saber valerse por si misma a pesar de ser a tan temprana edad. Y aunque en el fondo quería que ella no corriera peligros, le daba satisfacción el saber que ella no quería que nadie la considerarse una damisela en peligro, sino más bien una guerrera, una mujer capaz de valerse por si misma y conseguir todo lo que quisiese con su propio esfuerzo. ¡Eso sí! Sin perder esa preciosa personalidad, tan radiante, tierna y llena de vida la cual ademas de su valentía la caracterizaba.
- Señor Sesshomaru- Aquella voz dulce lo sacó de sus pensamientos. Lin cuando dormía no muy seguido murmuraba cosas, pero las veces que lo hizo, la escuchar hablar de animales, paisajes e incluso a veces la había escuchado hablar entonando alguna canción, o molestando a Jaken en sus sueños, pero pocas veces había escuchado que pronunciara su nombre, y siendo sincero eso lo alteraba un poco. en el sentido que estuviera teniendo una pesadilla o algo parecido. Y dado a que él no podía salvarla de sus propios sueños, optaba, como hacia en ese justo momento, en envolverla más en su estola y acariciarle el cabello suavemente. Al parecer y aunque no muchos lo creyeran, eso causaba en un lapso de poco segundos que la niña se relajara y sonriera, para así volver a descansar si perturbación alguna.
- ¿No se cansa de tener esa cara de nada?- Bien, el ahora perturbado era él. ¿Acaso Lin le estaba hablando en sueños y le estaba recriminando por su carencia de emociones en el rostro?. Aquello hizo abrir sus ojos al máximo, así que eso era lo que pensaba ella de su actitud, ¡y él consolándola mientras ella le recriminaba por su personalidad!. No sabía porque lo alteraba, tal vez Lin estaba siendo sincera en sus sueños con lo que pensaba, en cuanto a que ella despierta era muy respetuosa con todo el mundo, tal vez sí eufórica, pero respetuosa al fin!. ¿De verdad él tenía cara de nada?!
- Me preocupa que no sea capaz de sonreír-
- Si puedo Lin- Contesto en un susurro teniendo en cuenta que los demás estaban cerca y no quería que lo escucharan hablar y menos si se trataba de su personalidad. ¡La cual siempre fue así y no recordaba que nadie le dijera nada! Excepto su madre.
- Entonces comuníqueselo a su rostro-
Una gota desendioso por la cien del demonio, bien el mundo estaba de cabeza y obviamente él no se había enterado de ese acontecimiento. ¿Dónde estaba la niña que buscaba flores en los prados y que quería tocar cada ser peludo que se le cruzara?. En sus años de vida, jamás le habían tratado así, y encima su protegida!. ¿Tal vez debía a ver sido expresivo con ella?, ¿Acaso sonreír cada tres meses era tan malo?. No, no se iba a dejar afectar por esto, sólo era una niña que balbuceaba cosas incoherentes en su sueños y para nada...
-¡No lo dice en serio!-
- ¡Lo digo enserio señor!-
Esa simple respuesta fue suficiente para que ahora sí se volteara a verla. ¿Esa niña leía mente o se estaba volviendo loco?. Se acercó más a ella, desconfiado. ¿acaso había tenido a su mayor enemigo tan cerca y el enterado?. Maldición,cruzó por su mente, él quería ser respetado, y sí un poco temido por no sé, todo el mundo?. Pero era una verdad que él asumía, no podía soportar que ella pensara cosas herradas sobre su persona, tal vez debía aumentar las visitas para que sean en ves de cada dos meses, cada mes.
Le acaricio el rostro suavemente sin despertarla, ya se había olvidado de los demás y de eso mocoso a esas alturas. Lo único que le importaba era que su protegida no tuviera ideas erradas sobre él, debería comenzar a abrirse un poco más con Lin, que sintiera que entre ellos había absoluta confianza y así alejar esas ideas de su cabeza que el mismo por su frialdad se había encargado en crear. Pero aun así, tenía dudas, dudas que con una leve oración fueron borradas de su mente para siempre.
- Pero... si se siente cómodo así, y es feliz..- Se abrazo a su brazo en cual se había estado apoyando para luego proseguir- Yo siempre lo querré igual, así es usted y está bien-
Una leve ráfaga los envolvió llenando el ambiente cálidamente acompañado por el sonido de las hojas y el aroma de las flores. Pero había en especial un aroma que amaba, el de su protegida el cual lo cautivo desde un primer momento. En un principio, él había tenido en cuenta el hecho de que te guste el "aroma de alguien", era peligroso y más siendo un demonio, pero con el tiempo comprendió que no podía ir en contra de la naturaleza, el destino, esencia o como quieran llamarle. Una vez su padre, en una de esas charla de esas que suponen ser paternales, entrenando; le había comentado que él deseaba que ademas de que sea un fuerte guerrero, ocupara su tiempo en encontrar a alguien con quien pasar buen tiempo. En ese momento él tenía once años, y a pesar del paso de los años aún así lo recordaba, pues no le había entendido nada. Pero gracias a los santos su padre capto el mensaje y se lo dijo directamente:
"Quiero que encuentras a tu compañera,
que tu la elijas por voluntad propia.
Es decir, Sesshomaru, mi hijo quiero,
que encuentres algo que proteger"
En ese momento simplemente levanto la ceja creyendo que su padre había sido golpeado por algo fuerte en la cabeza y había dicho tonterías. Pero ahora, a sus trescientos años, y eso que era un demonio muy joven, comprendía más sus palabras. Ya lo había superado, o más bien aceptado, el hecho de que le había gustado el aroma y la sonrisa de Lin, que en el mundo demonio eso era sinónimo de "será tu compañera". Incluso a pesar de tener todos esos estereotipos contra los humanos, de odiarlos con rencor dado que por su culpa había perdido su padre, más allá de las espadas que eso era ya era cuento pasado, había perdido a su padre por una humana y él aun siendo cachorro y teniendo tanto que aprender de él. Él quería llamar su atención y hacerlo sentir orgullo como todo hijo... pero no fue así.
"¿Enserio tienes que ir padre?"
Ahora lo entendía, su orgullo no le había permitido visualizar en su rostro lo que en verdad sentía. Justo en aquel momento que tanto había sido necesario, Lin tenía razón, si tan solo lo hubiera demostrado todo hubiera sido diferente.. La verdad, esa noche de invierno, aunque en su rostro no demostrara alguna emoción en su interior sí las tenía, lo recordaba, gritaba por dentro.
¡Quédate, no vayas estas herido!
¡Quédate conmigo!
¡Padre!
Su vida hubiera sido diferente, pero eso también querría decir que en esos momentos no estaría allí. No hubiera conocido a Inuyasha por que ese estúpido lo habría matado a penas nació junto a su madre. Seguramente ni la batalla contra Naraku hubiera existido ya que ese ser no hubiera sentido celos de la sacerdotisa que se había enamorado de su hermano, ya que él no existía. Ninguno de ellos existiría, Miroku, Sango, Ahome, Shipoo... incluso ni si quiera se hubiera encontrado con Jaken, sí estaría con Ah y Un por ser un obsequio de su padre, pero...
-Inuyasha...
Él no existiría, ese cachorro que ahora observaba sonriera moviendo sus orejas no estaría, él no tendría a las espadas de su padre por herencia directa.-
-Qué aburrido-
Sería todo tan sencillo que rosaría la monotonía. Aunque no lo dijera, él ya había aceptado que aunque no lo dijera, algo en su interior no le permitía matar a Inuyasha, había algo que lo tranquilizaba al saber que estaba vivo. Tal vez, ese "amor fraternal de sangre" le impedía matarlo, más bien todo lo contrario, le enseñaba a comportarse, lo entrenaba luchando cada vez que volvía a la aldea, lo reprendía aunque este se quejara bajando sus orejas en una actitud infantil. Después de todo, no solo volvía a la aldea para ver a Lin, sino también para verlo a él, en el fondo le preocupaba ese lado medio humano de Inuyasha, podía hacerlo dedil. Pero incluso así, a pesar de sus quejas, varias veces lo había visto sonreír disimuladamente, alegre de verlo para luego pedirle luchar. Tal vez, no se había dado cuenta que comenzaron a tener una relación más de hermanos, como siempre debió haber sido.
- Tampoco te hubiera conocido a ti Lin-Entonces, sí ese era el precio que debía pagar, no tener más a su lado lo que era realmente importante- Entonces, es mejor que todo haya pasado así-
Suspiró totalmente agotada, ya era de la cena debía vigilar a Sota, que bueno de alguna forma era su responsabilidad; pero ya era el colmo, ¡no tenía porque estar vigilando a Inuyasha en sus constantes peleas con Sesshomaru, y en la cena!
- ¡Inuyasha comportate!- Habló molesta, eran demonios de mas de cien años, ¿¡por qué diablos debían luchar con los palillos de comida como si fueran espadas!?. A veces creía que solo de madurez tenían el rostro, el pequeño Shipoo, su hermanito e incluso la tierna Lin tenían más educación que esos dos, no es que su cuñado fuera mal educado ni nada por el estilo, ¡sabía como comportarse!- El problema es Inuyasha-
Por supuesto, Inuyasha había retado a Sesshomaru que no podía ganarle en una pelea de palillos chinos, y él claro... acepto. ¡Malditos demonios y sus luchas!, ¿qué acaso no podían estar sin pensar en convertirse más fuerte ni siquiera por un par de horas?, o... más bie días.
- Pero supongo que esta bien-Un alivio se instalo en su pecho, Inuyasha sonreía. Era orgulloso, y no quería admitirle ni a ella o cualquiera, pero desde que volvió a la época pudo ser capaz de notar que cuando Sesshomaru aparecía en la aldea, en su rostro aparecía un deje de felicidad grande y eso la reconfortaba. Pero él no era el único, también supo notar que Sesshomaru lo corregía más seguido, dejaba que se le acercara en incluso permitía que ambos caminaran por la aldea sin intenciones de matarlo.
En realidad siempre creyó que Sesshomaru jamás quizo hacerlo, a tal punto que ni él lo sabia, esas epocas de luchas ya estaban en el pasado y agradecía al cielo que así fuera, ya que de esa forma ahora ambos podían estar sentados en una mesa y sin que hubiera peligro de que algo malo pasase.
"Ahora es tiempo de que todos nos protejamos mutuamente,
ya que somos una extraña y singular familia."
Aquel fue el último pensamiento que tuvo Ahome antes de dar una veloz mirada a ese cuadro de hermoso anochecer, donde humanos y demonios podían convivir sin miedo a lo desconocido, ya que ese grupo que tenía en grente, Sango, Miroku, Shipoo, Sesshomaru, Jaken, Rin, Kirara, Mamá, abuelo, Sota, anciana Kaede, Kohaku... e Inuyasha.
"Somos imparables"
Las palabras que salieron de lo profundo del corazón de la sacerdotisa eran ciertas en su totalidas. Pero no todos tenían la fortuna que ellos poseían, la fortuna de estar con sus seres queridos, existen personas que darían lo que fuese por estar con sus seres queridos por siempre, cualquier cosa.
Seguramente habría nuevas aventuras que este grupo debería enfrenter al no tener conocimientos que no muy lejos de ellos, en ese mundo donde demonios y humanos convivian aún era taboo el enlace de ambas especias. Aún era difícil de aceptar, se seguían cometiendo injusticias como en la época feudal a aquellos que osaran en unirse de una forma así, tal vez en silencio, pero seguía habiendo personas que no creían aptas este tipo de relaciones, ya que las época pueden cambiar, pero el mundo y las personas cambian...?
"te prometo que conseguiré ese objeto que
nos permita estar juntos por siempre,
Chiai"
Continuará...
Holaaaa tenemos actualización, ¡estoy muy feliz, me gusta el rumbo que va tomando esta historias, y espero que a ustedes también. Cualquier duda o sugerencia me la dicen por favor, todo sirve para mejorar en esto que sí, me considero una novata.
Así, espero que les haya gustado este episodio que quise darle un poco más de sentimentalismo, este mi limite señores jejeje, enserio, el próximo episodio dará el inicio al eje de esta historia, en ese capitulo lo insinué, pero pronto harán acto de presencia nuestros villanos, aliados y demás. Gracias por seguir el fic y agradezco a todos sus comentarios, y espero por fics que dejen algunos ya que quiero saber que opinan señores!=)
Bueno, los dejo por ahora y actualizaré pronto, tengo tiempo libre y me enfocaré en la historia, ya que créanme no quiere dejarla inconclusa y menos sin terminar, es horrible cuando te hacen eso... En fin, saludos, y nos vemos la próxima! n.n
