Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... nosotras sólo jugamos con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... nuestro único pago son vuestros comentarios

Summary: ¿Qué pasaría si las cosas no fueran como parecen? ¿Y si Bella fuera diferente? Lo que en un momento parece totalmente seguro, al instante siguiente puede ser una mera ilusión. ¿Serías capaz de luchar contra la Naturaleza para mantener al amor de tu vida? Historia alternativa a Amanecer, que parte del momento justo antes de la boda y le da un giro de tuerca a todo

Note: Historia compartida con Edward_kirtash, una amiga de otro foro… escribimos esta historia de forma conjunta… así que nos pertenece a las dos, aunque sea yo la que la suba por aquí

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...


~ Amor contra Natura ~

{ Saga Natura 1 }

Capítulo 4: Médico a domicilio

Otra vez estaba en el bosque de Forks. Paseaba tranquilamente, sintiendo la tierra y el musgo bajo mis pies desnudos. Una alfombra de hojas verdes húmedas por el rocío se extendía ante mí. Inhalaba una profunda bocanada, llenando mis pulmones de aire.

Seguí caminando hasta que comencé a escuchar unas voces que me llamaban, que susurraban mi nombre desde la espesura. Algunas me eran conocidas y otras no, por eso me asusté y eché a correr. Corría a una velocidad increíble, sorteando los árboles con asombrosa facilidad. Distinguí varios pares de ojos que me miraban desde el follaje. Corría y corría mientras escuchaba sus voces llamándome: "Bella, ven con nosotros Bella". De pronto, frente a mi aparecieron dos ojos marrones: "Bella, te hemos estado esperando".

El sueño terminó y yo me incorporé bruscamente cayéndome al suelo y golpeándome en la cabeza contra la mesilla. El sol se abría paso entre las cortinas y me daba de lleno en los ojos. Pronto noté los fríos brazos de Edward rodeándome. Como ya era costumbre en él se había quedado a velar mis sueños.

Se puso a presionar rápidamente con un pañuelo sobre la herida de mi frente con un toque muy suave, puesto que comenzaba a sangrar. Como ya empezaba a ser costumbre en mí, me las había vuelto a apañar para sangrar delante de uno de mis vampiros. Estoy empezaba a ser preocupante, no sabía si conseguiría llegar viva a la boda a este paso.

_ Bella, ¿estás bien?- me preguntó él ligeramente preocupado, ya no se asustaba tan fácilmente ante mis accidentes domésticos.

_ Si, tranquilo. No me duele mucho - le mentí, la verdad es que me dolía a horrores.

_ Te noto algo de fiebre, Bella - me dijo mirándome fijamente, como si pudiera mirar a través de mi piel -. ¿Estás mareada? ¿Por qué te has caído de la cama?

Bueno, ya tardaba en aparecer el Eddy paranoico. Con lo tranquilo que estaba hasta hacía un momento. Seguía presionando su fría mano contra mi frente, calmando las ligeras palpitaciones que me había producido el golpe y evitando que siguiera sangrando como un cerdo. Esa frialdad sobre mí era el mejor remedio del mundo entero. Notar que él estaba a mi lado era todo lo que necesitaba para sentirme bien, por más dolorida que estuviese.

_ Cariño, estoy bien - le repetí esta vez con más convicción -. Si que me noto un poco caliente, pero nada más. No creo que unas décimas sean como para ponerme en cuarentena.

Lo pregunté intentando sonar tranquila, pero acababa de caer en la cuenta de que la boda estaba al caer. Y no me apetecía aparecer en las fotos de la boda pareciendo Frankenstein. Aunque su novia la verdad es que iba muy mona con ese maquillaje gótico y esas mechas eléctricas.

Nunca agradecería lo suficiente que Edward no pudiera leerme la mente. Si hubiera podido ver esa imagen mental le habría dado un telele. Habría sido el primer vampiro muerto por un ataque al corazón. Mis locas ideas para la boda no eran todo lo tradicionales que a él le habrían gustado. Menos mal que me las guardaba para mí y dejaba a Alice hacer las cosas a su manera.

En cuanto pensé en la cicatriz que me iba a quedar, me acerqué a revisarme en el espejo. Al final no era tan aparatosa como me había imaginado. Este tipo de heridas eran muy aparatosas, pero estaba muy cerca de la raíz del pelo. Seguramente Rosalie y Alice se las apañarían sin problemas para taparme la herida con un kilo de maquillaje.

_ ¿Voy a necesitar puntos en la herida? - le pregunté en un murmullo de voz.

_ Creo que sí - me dijo sin dejar de lado la preocupación -. Además me gustaría que Carlisle te revisara. Lo de la fiebre no es normal y que tengas un accidente antes de levantarte tampoco.

Tenía que darle la razón en eso. Desde que él había empezado a dormir conmigo, no me había vuelto a caer de la cama. Tomé el desayuno y me arreglé a toda prisa con su ayuda. Una vez estuve lista me cogió en brazos, me llevó hasta su coche y puso dirección al hospital a toda pastilla. Bueno, sino me mataba la fiebre y la herida, lo haría su forma de conducir.

Cuando llegamos al hospital Edward se dirigió directamente a recepción y preguntó por su padre. La mujer nos informó de que estaba ocupado y que cuando acabará nos vendría a buscar. Así que nos tocó sentarnos a esperar. Nos fuimos a la sala de espera, quedando a la vista de todo el que pasara por allí.

Las paredes acristaladas no estaban ayudando nada a mi tranquilidad mental. Hasta yo podía notar las lujuriosas miradas que le dirigían las enfermeras a mi novio. Así que Edward lo debía estar pasando mucho peor teniendo que compartir las fantasías mentales de estas mujeres. Todas sabían perfectamente que estábamos prometidos de otras visitas anteriores, pero era como si nada. Tenía ganas de tirarles de los pelos y enviarlas a criar malvas.

Pero hice algo mucho mejor: lo acerqué a mí posesivamente, lo aferré por el pelo y empecé a depositar ligeros besitos en su cuello. Afortunadamente Carlisle no tardó mucho en llegar y nos salvó de una situación bochornosa. Porque no sé cómo había acabado casi encima de Edward en las butacas de la sala de espera. Él tenía todo el pelo revuelto y las enfermeras me lanzaban ahora miradas asesinas.

_ Buenos días, chicos - nos saludó sonriente -. ¿Qué te ha pasado hoy, Bella?

Claro, al pobre hombre ya no le extrañaba que yo fuera al hospital. Generalmente nos veíamos más ahí que en su casa. Los suministros médicos de primeros auxilios eran algo imprescindible en la Casa Cullen. Así evitaba que Charlie se enterara de todos mis incidentes torpes. A veces me había tocado pasar por el hospital para que me curara y se había enterado, con la consiguiente bronca posterior.

_ Me he caído de la cama y tengo un poco de fiebre. Así que Edward cree que me estoy muriendo - le dije en tono de broma, ganándome una mirada de reproche por parte de mi acompañante.

_ No creo que sea para tanto - le explicó él tranquilamente -. Simplemente me gustaría que le hicieras algunas pruebas, papá. Y obviamente hay que coserle la herida.

_ Vale, no hay problema - le respondió Carlisle -. Llamaré a una enfermera para que traiga el instrumental. Bella, tú ves subiendo a la camilla. Creo que con un par de puntos bastará, no es una herida muy grande.

_ ¿Sólo un par, papá? - le dijo Edward acercándose a ver mejor -. Es bastante grande.

_ Hijo, con un par es más que suficiente - le contestó molesto -. No me seas tan aparatero._ Vaya… - dijo Edward sorprendido - Juraría que la herida era más grande. Si, tienes razón - acabo admitiendo -, con un par sobra.

_ Claro, será que la herida se ha ido cerrando mientras la traías aquí - dijo Carlisle en tono de broma.

_ Papá, te lo juro, antes era más grande - le contestó Edward muy convencido - Pero bueno, da igual. Lo habré visto mal.

Carlisle llamó a una enfermera que trajo el material de sutura para que mi suegro me cosiera la herida. Después ella me sacó un par de tubos de sangre para los análisis. Pude notar como Edward se puso realmente tenso y dejo de respirar. Por suerte la muchacha estaba de espaldas y no apreció el cambio en su comportamiento.

Una vez que ella se fue Carlisle me tomó la temperatura y comprobó que efectivamente tenía fiebre. Después me comprobó la tensión, el pulso, la respiración y me hizo algunas pruebas de reflejos. Y luego me hizo otras que no tenía ni idea de para que eran y que prefería no saberlo.

_ Bueno, pues esto ya está - nos comunicó al acabar -. No creo que tengas nada grave. Parece una simple fiebre, por un principio de constipado seguramente. Todo parece normal, pero esperaremos a los resultados de los análisis.

_ Papá, ¿no podrías hacerle algún TAC o un escáner?- le sugirió Edward.

_ La verdad, yo estaba pensando en una punción lumbar y biopsiarle un trozo de cerebro. Aunque sinceramente creo que lo más recomendable sería ponerla en cuarentena - le contestó todo convencido.

_ ¿Tú crees que…? - empezó a decir Edward cuando se quedó callado de repente mirando a su padre -. ¡Joder, Carlisle! No me tomes el pelo de esa manera - le dijo un poco cabreado éste empezó a reírse.- Es normal que esté preocupado, sobretodo teniendo en cuenta que Alice no tienen visiones de ella.

_ Vale, hijo. ¡Cálmate! Vamos a esperar a los análisis y ya veremos lo que hacemos. El golpe es muy pequeño y como no ha perdido el conocimiento es muy poco probable que tenga consecuencias graves. De momento te voy a dar un antitérmico. Después de todo, la fiebre no es un buen síntoma - nos dijo con voz suave mientras hacia la receta. Supuse que el verdadero fin era tranquilizar a Edward.

_ Muchas gracias, Carlisle. Hasta pronto.- dije cogiendo el papel.

_ De nada, Bella. Espero que el hasta pronto sea ya en casa - dijo sonriendo -. Hasta luego, Edward.

_ Hasta luego, papá - respondió él, todavía medio enfurruñado por la broma.

Y como no, fuimos a la farmacia del pueblo rápidamente para comprar el medicamento. Edward estaba ansioso porque me lo tomará y yo prefería verlo más tranquilo. Eso sí, no me quitó ojo de encima en los días siguientes, como si de una bomba a punto de estallar se tratara.


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Espero que os haya gustado este capítulo… pronto os esperan muchas sorpresas… Nos vemos el Jueves con el Capítulo 5: "Cambios" Besos a todos