Hola a todos, pues parece que nuevamente me he saltado mi lista de seguimiento para darles otro regalo de año nuevo, la continuación de esta historia, que a mi punto de vista se está poniendo muy interesante. Ojala puedan comentar y no solo leer, es importante saber si les va gustando la historia.

Por cierto como saben, esta historia está dedicada a Franchiulla que una de sus traducciones me dio la idea para esta historia.

Y bueno, sin más disfruten, ah y les recomiendo que lean escuchando a Chris Rice con la canción Lemonade, esto como ambientación, que la verdad fue esta hermosa canción quien me inspiró en todo el capítulo.

Nos leemos y escribimos.

Por cierto… Gracias a todos los que comentan, leen o me siguen y me dejan como favorito. ¿Ven que ya se va formando el SQ?


Capítulo 4

Limonada

Emma entró a la comisaria con un rostro algo demacrado, cansado, dolido… ¿Cómo no iba a ser así? Lo que acababa de suceder le cerraba las posibilidades por completo. Suspiro. Bueno creo que… Regina se encontraba en una situación bastante difícil de explicar, pero creía que ya sabía quién tenía más peso en toda esta historia.

Tomo asiento en su silla detrás del escritorio con el papeleo del caso, lo observo sin ganas de llenarlo, cuando entró David al departamento.- Todo limpio por mi parte por fin…- Entonces lo notó estaba ahí su princesa sufriendo por el corazón roto y el sin poder hablarle sobre el asunto porque ella no se había sincerado con sus padres aun.- No… No luces bien. ¿Quieres salir de aquí y pasar un tiempo agradable con tu familia? Pareces muy estresada, se que el trabajo ha estado pesado… Y… Bueno…- Si alguna cosa había sacado de David en forma idéntica era la forma de ponerse nerviosa al igual que él en ciertas situaciones donde se demandaba abrirse y exponerse, David con la única persona que podía abrirse libremente era con su esposa.

Lentamente la mirada de Emma fue posándose en su padre, mientras dejaba el papeleo, se levantaba y no dejándolo terminar mencionó.- Es una excelente idea, ¿podrías avisar a Mary Margaret que llegamos con pizza y cerveza para cenar en casa antes de que se ponga a hacer algo?- Le sonrió apenas. Tomo las llaves del bocho y de la comisaria y salió con su padre, cerrando el lugar.

Esto pasaba mientras David llamaba a su esposa ya a fuera con su hija, cuando colgó mientras se dirigían al bocho amarillo, David no dejada de mirar a su hija preguntándose cómo empezar a hablar. Una vez en marcha a la pizzería más cercana a casa, el joven e inexperto padre comenzó a hablar.- Emma… Sabes que estoy tratando de ser tu mejor amigo… ¿Cierto?- La chica desvió la mirada por un momento extrañada.- ¿A qué viene eso David?- Volviendo la vista a su camino.

Eh… Pues a nada en realidad… Es solo que quiero que sepas que puedes contarme lo que sea, yo no pienso juzgar nada, solo te daría consejos de verlo necesario. Como cualquier persona que te quiera haría… Es solo que no solo soy tu amigo… Soy tu papá y bueno me preocupo por tu felicidad al igual que Mary Margaret.- Suspiró, estaba dicho.

Emma estacionó el automóvil pues habían llegado al lugar, hizo una mueca como si se le dificultará hablar y asintió.- Lo sé y lo agradezco. Ahora vamos por la pizza.- David asintió y no forzó nada más. Pidieron una pizza de salami y extra queso, pasaron a la tienda de la esquina del local y compraron un six de cerveza oscura, para cuando llegaron al departamento, Mary había puesto ya los manteles en la barra y los platos así como los vasos cerveceros de vidrio, tal vez David no conocía tan bien a su hija como ella, pero Emma solo hacia algo así si quisiera compartir algo.

La verdad es que Mary Margaret imaginaba que es de lo que quería hablar y era algo duro para ellos darle el soporte necesario tal vez porque no es lo que esperaban para su hija, pero su niña ya había tenido mucho tiempo sin unos padres y no permitiría que esta vez se sienta atacada por ellos. Su mente fue directo a Emma, tal vez no diría las cosas por completo, pero estaban ahí para aligerar su pesar. Entonces escucho el ruido de las llaves y entraron a casa, Emma con la pizza y David con las cervezas. Este último cerró la puerta.

¡Amor hemos llegado!- Entro sin haber visto a su esposa sentada en una de las sillas de la barra. Mary les sonrió, se levanto y fue a ayudar a Emma con la caja mientras le daba un beso en la mejilla para recibirla y luego le dio un beso muy tierno a su esposo en la punta de la nariz para luego sonreír ampliamente. – Bienvenidos.- Dijo en una forma muy tierna la madre de Emma.

Emma por un momento se sintió como cualquier niña pequeña que veía a sus padres siendo demasiado cariñosos y se le hacía de lo más asqueroso que pudiera haber pero en el fondo disfrutando del amor de sus padres. Entonces volvió a ser la adulta que era y sonrió, su madre pudo notar esto e hizo lo mismo mientras dejaba la pizza en la barra abriéndola.- Mmm, esto huele delicioso.

Muero de hambre.- Acabo diciendo David mientras se acercaba a su lugar y mientras Emma se instalaba en el suyo, esta solo mencionó.- ¡Ni qué lo digas, Dios, merecemos esta pizza caliente y grasienta por todo este esfuerzo caótico en este día!- Sus padres rieron y ella acabo haciéndolo también. Eso se sentía bien, pensó la rubia para sí.

Cuando todos ya estaban instalados y con su primera cerveza en mano y un pedazo de pizza ya terminado y tomando otro, Emma comenzó a hablarles y sus padres mientras comían escuchaban muy atentos a su hija.- Chicos… Sé que están preocupados por mi… Digo fui el Oscuro, morí, reviví, terminé con Hook, me he comportado como una idiota bebiendo sin medida, me he distanciado de todos… Lamento eso… Pero estoy mmm pues bien… Adoro estos momentos juntos. Por cierto y… ¿el pequeño Neal?

Ya lo acosté.- Mencionó Mary a su hija, esta solo asintió y continuó con sus dudas.- ¿Mary? Digo… Mamá… ¿Cuándo estuve tomada dije algo? No sé ¿algo raro?- Su madre dejo la cerveza en la barra, le quito la cerveza a su hija y tomo su mano, asintiendo.- Sí…- Mary se comenzó a sonrojar, pero a la vez se sintió aliviada que su hija después de todo lo que habían pasado sintiera que podía confiar en ellos.- Estas enamorada de Regina.

Los ojos de los otros dos Charming se abrieron muuuy grandes, David nunca pensó que su esposa dijera las cosas así sin más, tan directa y Emma no sabía por dónde meter su cara, casi se atraganta con su propia saliva.- Pero no temas.- Acabó diciendo Mary que le daba un apretón tierno a su hija. David entonces se metió un poco preguntando su mayor duda…- Emma… ¿porqué ella?

La rubia se rasco la mejilla sin saber bien que responder.- Sinceramente… No lo sé… Solo sé que así es… Siempre había sentido que Regina era especial en mi vida… Pero yo me imaginaba una vida con Killian ¿saben?- Sus padres comenzaban a verse preocupados. Pero ella continuó tal vez se les pasase lo preocupado o tal vez no, pero ellos con su conocimiento del amor verdadero tal vez le pudiesen decir si lo que siente es verdadero.- Estoy muy confundida… Yo no deje a Hook, el me dejo a mi… Dijo que me daría tiempo para encontrarme y en ese momento sentí que no debía hacerlo esperar… Que mi corazón fue arrebatado por Regina al momento de revivirme… Yo… había sentido el amor de Killian llamarme… Pero yo moría prefería la paz, solo fue hasta que Regina intervino que yo reaccione y seguí ese… ¿Amor? Era una energía tan fuerte que nunca había sentido… - Suspiró.

David estaba como piedra observando a su hija por todo lo que contaba y Mary solo asentía una y otra vez a las palabras. Entonces fue que Mary tomo valor.- Cuando tu padre me sacó del sueño eterno… Sentí esa fuerza que describes Emma… Sentí como me arrebataba de ese lugar devolviéndome a la vida. – David parpadeó y se limitó a terminar la frase junto con su esposa.- Solo el amor verdadero causa ese tipo de milagros.

Emma iba de un lado a otro observando a sus padres deducir cosas. Entonces David mencionó.- Hija, nosotros queremos tu felicidad y la de Neal por sobre todas las cosas. No nos hacemos del todo a la idea de que sea con Regina… Digo… Tenemos un historial muy fuerte con ella… Pero sabes… Tu madre y yo notamos que ha hecho el esfuerzo por cambiar.- Mary solo agregó.- Y ser la Regina quien me salvo la vida hace tantos años. Y no lo niego, yo fui parte del detonante para que pasara lo que pasara, pero creo que Regina por fin ha hecho las paces conmigo, por fin ha comprendido que era solo una niña de 10 años fácil de manipular por su madre. Y eso hace que tengamos una mejor relación ahora. Así que si decides luchar por ella, nosotros no nos oponemos. Tú padre y yo hemos platicado mucho sobre ello y estamos bastante firmes en esa resolución.

La rubia asintió mientras separaba su mano de su madre para luego tomar la pizza y dar otra mordida y al tragarla solo mencionar.- Gracias por eso… Es solo que… Bueno yo no tengo oportunidad.- Se encogió de hombros y bebió un sorbo de cerveza.- David dio un trago algo grande de cerveza mientras escuchaba la pregunta de su esposa.- ¿Por qué dices eso Emma?- Y es que considerando lo que pasaba no podía creer que su hija no tuviese una oportunidad. David dejo su vaso en la barra una vez acabado el contenido. - ¿Lo dices por lo que ocurrió hoy o por Hood?

Mary parpadeo un poco perdida, ¿al parecer era la única del pueblo que no se había enterado de algo? - ¿Qué pasó?- Dijo preocupada la madre de Emma y fue su esposo quien le sacó de la duda.- Al parecer Regina logró sellar esa abertura que teníamos al bosque encantado y que solo traía amenazas a Storybrooke.- La morena seguía sin comprender.- ¿Eso es bueno no?- Emma solo hizo una mueca como sabiendo que ahí venia su dolor nuevamente y negó, mientras David dudaba si eso al final fue bueno o malo…- Pues si… Pero no… Fue bueno para todo Storybrooke y fue muy malo para Emma… Pues resultó que Daniel, el viejo amor de Regina apareció vivo después de la abertura. – Mary Margaret quien tenía nuevamente en mano un pedazo de pizza lo dejo caer al plato de la sorpresa, su boca se abrió un poco. - ¿No están jugando verdad?- Ambos Charming negaban.


Por otra parte Regina salía de su despacho de la alcaldía con Daniel a un lado, la verdad era que se podía ver contenta y hasta emocionada porque quería presentarle a su hijo. Además que siempre estaba ahí para hacerle de cenar.- Así que un hijo.- Decía Daniel algo sorprendido por todo lo que había ocurrido en su ausencia. - ¿Lo nombraste como tu padre y como yo?- Regina volvía asentir orgullosa de su hijo.- ¿Y es el actual autor?- Regina rió un poco.- Así es… Pero en realidad se está preparando para serlo.

Si que ha ocurrido mucho en mi ausencia.- Suspiro, pero las cosas entre ellos parecían que nunca habían cambiado, se tenían mucha confianza, podían hablar libres y sorprendentemente Daniel no la juzgaba por haber reaccionado así ante su perdida. – ¿Entonces te casarás?- Preguntó Daniel que sin duda, la pregunta venía del temor que sentía que así fuera, después de todo, el sentir de él hacia ella era el del hombre enamorado que le acababa de pedir matrimonio y huirían para poder casarse.

Regina sonrió poco.- Yo… Bueno… Se supone que lo haré.- Daniel notó que le incomodo un poco esa pregunta y que estaba confundida.- Lo siento… Yo… No debí…- Ambos se sonrieron. Y es que en el fondo Daniel comprendía bien que Regina había avanzado y superado su pérdida, cosa que bueno… Agradecía, hubiera sido horrible encontrar a una Reina Malvada en lugar de su adorable Regina. – Debo agradecer a la persona que te hace feliz. –Le sonrió y luego cambio de plática.- Por cierto, muero por conocer a tu hijo.

Y yo muero por que lo conozcas y si debes agradecer a alguien es a él.- Sonrió ampliamente y sus palabras sonaban a que estaba muy orgullosa de su hijo. Al llegar a casa Regina abrió la puerta, Henry estaba en la mesa de la sala terminando su tarea.- ¿Henry?- El chico volteó a ver hacia la puerta y noto que su madre venía acompañada, se acercó a la puerta, abrazó a su madre y beso su mejilla.- Bienvenidos.

Tengo que presentarte a alguien Henry… Él… Es Daniel, ¿recuerdas que te he hablado de él?- El chico abrió los ojos sorprendido.- Si claro, tu antiguo amor. Un placer.- Henry con curiosidad le tendió la mano para saludarlo.- El placer es mío Henry, tu madre solo habla maravillas de ti.- Le sonrió. Regina entonces lo dejo pasar. –Henry, ¿podrías hacer compañía a nuestro invitado para que pueda hacer la cena?

Si claro mamá. El jovencito lo llevó a la sala y le ofreció un refresco. Al ver que Daniel no sabía que era el muchacho mencionó.- Es rico, pero mamá no me deja tomarlo mucho. Te traigo uno ya verás.- El chico se reunió en la cocina con su madre, tomo tres vasos y sirvió un poco de cola en los vasos.- Mamá, ¿estás bien? Porque… ¿Fue una gran sorpresa no?- Preguntó el joven atinándole. Regina solo asintió para luego mencionar.- Una muy bonita.

El chico le dejo su refresco a un lado a su madre para luego ir a la sala y reunirse con el invitado de esta.- Pruébalo. – Dijo el chico dando un trago. El joven lo imitó sintiendo el cosquilleo del gas y el sabor dulzón de la cola tan peculiar.- Es muy bueno y refrescante en verdad.- El chico rió.- ¿Cómo te sientes en Storybrooke? ¡Aun no me puedo creer que estés aquí!- Dijo con cierta emoción de conocer el hombre que tanto amo su madre.

Daniel rió con el chico.- Bueno en realidad es una gran sorpresa, todo es nuevo y me siento un tanto extraño en este lugar, es como si no encajara sabes… Es como si no me acoplara tan rápido a su mundo, pero ya lo haré.- Le sonrió. Entonces miró una foto que tenían en la sala, miro y ladeó un poco su rostro.- Reconozco de esa pintura a la pequeña que salvó Regina.- Henry enseguida dirigió la vista a la foto que el había puesto de su familia y que Regina había accedido a que se quedara en la sala.- Oh ¿esto?- Tomo la foto.- Se llama fotografía y es mucho más fácil de plasmar que una pintura. Si, esta es mi abuela Mary Margaret, bueno tu la conoces como Blanca Nieves, este es mi abuelo David, el así se llama y bueno ella es mi mamá Emma aquí la conocen como la salvadora, pues es ella quien rompió la maldición que mi mamá Regina impuso. Y ella mi mamá, ya la conoces.

El joven observó cómo se veían de felices como familia y el brillo en los ojos de ambas mientras se sonreían cómplices. – Oh… ¡Es ella!- El chico asintió sin entender bien, pero al parecer su mamá ya le había hablado de su madre biológica. – Si ella es mi otra mamá.- Entonces Daniel contesto.- Sería bueno conocerla.-El joven lo vio con interés.- Ella es genial, ¿pero… por qué? - El joven solo mencionó sin dudar.- Porque ella es la causante de todo esto. Sin ella no existirías, sin ella no verías como vez a tu madre ahora y sin todo eso tú mamá no habría tenido la fuerza suficiente para avanzar.- El chico se quedó procesando la información y solo asintió.

¡Henry! ¿Me ayudas a poner los platos?- Preguntó desde la cocina Regina que comenzaba a sacar una Lasagna del horno, era la preferida de Henry y de Emma, tal vez le guste también a Daniel se decía ella misma. - ¡Sí!- Gritó a su mamá. Daniel se levantó.- Yo te ayudo.- Pero el chico negó.- Es usted un invitado, quédese cómodo, enseguida vuelvo.

Entonces sonó el timbre, viendo como todos estaban ocupados, Daniel se ofreció a abrir y acudió a la puerta y la abrió. –Eh… ¿Qué se le ofrece?- Dijo al rubio que estaba en la puerta, si, Hood escucho de los chismes del pueblo, dio de cenar y acostó a Ronald su hijo y fue a visitar a su novia para ver qué pasaba.- Ver a Regina. – Dijo en tono serio. Daniel aun en tono amable mencionó.- Claro, pero, ¿a quién anuncio? – El arquero comenzándose a desesperar, pero aun respetuoso solo mencionó.- Soy Robin, su prometido. ¿Pero tú quien eres?

Oh disculpa.- Se hizo a un lado para dejarlo entrar.- Yo soy Daniel, su antiguo prometido.- Acababa de decir esto y Regina había dejado la lasagna en la mesa para acudir muy rápido a la puerta.- ¡Robin!- El rubio se acercó y la beso, todos entendieron que Robin estaba marcando su territorio.

La reina abrió un poco los ojos separándose rápidamente como diciéndole que no era el momento pero en silencio. Daniel solo observaba las reacciones de Regina. Entonces Robin les pidió los disculpase un momento a solas, Daniel no podía irse a ningún lado, era el invitado que no tenia donde quedarse en el lugar, su hijo no iba a salir de su casa, así que Regina solo mencionó saliendo junto con Robin.- Discúlpenos. – Para luego cerrar la puerta.

No ha sido nada educado lo que has hecho Robin.- Sentenció algo enojada la alcaldesa.- ¿Qué hace el aquí Regina?- La mujer se encogió de hombros.- No lo sé… Pero me dio mucha alegría verlo. Algo en mi hechizo salió diferente a lo que pensé.

Robín tensó su quijada.- Se que parezco un loco celoso, bueno la verdad es que si lo estoy, es tu primer amor, el que causo todo esto… Me preocupa que quiera recuperarte.-Regina sonrió un poco y negó.- No ha hecho tal cosa.- Robin aun así no estaba tranquilo.- Por favor, haz que se vaya, no quiero que este cerca de ti.

No…- Sentencio la reina.- No lo voy a abandonar. El merece estar en casa de alguien que conoce para que se adapte a lo desconocido.- Robin todo ofendido se sorprendió ante la firmeza de su prometida.- ¿Aun lo amas no es así?

Regina puso los ojos en blanco y suspiro.- ¡No puedo creer que me estés preguntando esto! Robín por favor vete, no quiero hacer esto más grande.- ¡Contesta!- Dijo todo alterado el joven arquero.- ¡Lo amé!... He avanzado… ¿contento?

No… Déjalo en un lugar seguro, no junto a ti… Por favor Regina… No sé… ¿Emma?- Sugirió el rubio. Regina suspiró, estaba confundida, se supone que él es su alma gemela. Con quien sería feliz, pero inmediatamente sus acciones no le estaban dando felicidad. Sin embargo lo entendía, aunque había algo que le incomodaba. – ¿A caso no confías en mí?- Externo su molestia la alcaldesa, pero su prometido contesto de inmediato.- Si confío…- La morena suspiro algo enojada, reviro sus ojos, chasqueo los labios y mencionó.- Vete, veré si Emma puede darle alojamiento, pero si no puede, te lo advierto Robin, no insistas, él se queda.- El rubio de mala gana asintió, le dio un beso que ella correspondió y se fue.

Para cuando entró notó que Henry iba a servirse otro vaso de cola y otro a Daniel.- Nada de eso.- Cerró la puerta y avanzó a la cocina.- Hice limonada.- El chico la observó con cara de nooo.- Pero…- Regina lo interrumpió.- Pero nada, es mucho mejor que ese químico… Lamento la interrupción.- Se disculpó con ambos y fue por la limonada sirviéndola. Una vez todos en la mesa cenaron a gusto compartiendo parte de su pasado a Henry y este conociendo la parte que en el libro de cuentos no contaba, la vida de Regina Mills. Nadie comentó sobre lo ocurrido hace un rato, pero cuando terminaron de cenar, la morena comenzó a hablar de lo ocurrido.

Daniel, discúlpame…- El joven no comprendía por qué se disculpaba, nada había sido su culpa.- ¿De qué hablas Regina?- La alcaldesa vio a su hijo y le dijo.- Henry… Es tarde, ve a dormir.- El chico comprendió, tomó sus cosas de la sala, se despidió de ambos y se fue a dormir. Una vez solos, Regina comenzó a hablar nuevamente.- Robin, mi prometido teme porque estés aquí… No quiere que te quedes en mi casa pero yo le he dicho que no pienso dejarte solo en un lugar que no conoces. El dijo que estaba bien pero… No conmigo… Pero si con alguien de mi entera confianza.

El moreno la seguía atento.- Verás, también le aclaré si esa persona no puede, pues no entraba en discusión, te quedabas en casa conmigo. Y pienso pedirle a Emma Swan que me apoye en eso, no quiero que tengas problemas con Robin. – Entonces temerosa pregunto.- ¿Está bien? Porque si no, no lo hago.- Daniel si en algo se caracterizaba era que escuchaba y entendía a Regina, asintió, aunque no podía comprender tanta influencia de él en ella.- ¿Sabes lo que es un alma gemela Regina?

La que está destinada a completarte toda la vida.- Contesto la alcaldesa.- No del todo…- Mencionó el joven.- El alma gemela no siempre es por un motivo romántico o amoroso. Se trata de la persona con la que puedes convivir, que te traiga felicidad, que te acompañe, que te entienda, pero la puedes encontrar en un amigo fiel, incluso en una mascota. Y no del todo que tienda a completarte, no estás hablando de una media naranja. Pero sí, es de por vida.

¿A qué viene eso Daniel?- Preguntó pensando que ahora él era el que quería controlarla como Robin.- A nada… Solo quería que estuvieses enterada. Estaré bien con Emma si ella quiere aceptarme.- Regina asintió. Tomó su celular y le marcó a Emma. No contestó a tiempo pero poco tiempo después, recibió un mensaje.

Estaba en una plática con mis padres, discúlpame.- Era la respuesta de la rubia que leyó de inmediato y luego le contestó.- No te preocupes, pero quería pedirte un favor muy personal. ¿Puedes venir? – La respuesta de Emma fue un simple.- Si.


La rubia cerró la aplicación del teléfono, aun en la mesa donde cenaba la familia Charming.- Debo irme.- Se levantó lentamente. Entonces su madre preguntó.- ¿Es ella?- La rubia solo asintió. – Emma…- La detuvo su madre.- Creo que la persona que ha convivido más con Regina aquí soy yo… Créeme, a Regina le importas más de lo que te imaginas.- Entonces su padre termino lo que empezó su madre, era como si siempre estuviesen sincronizados. –No te des por vencida. – Su hija sonrió un poco, no mencionó nada, solo tomo las llaves de su auto y salió en apoyo de su princesa en apuros.

Una vez en la mansión Mills, aparcó el auto y bajo viendo iluminado el comedor, avanzó por el camino que conduce a la entrada y toco a la puerta con cierta decisión, no se daría por vencida, pero tampoco la presionaría. O al menos eso era la intensión, asintió para sí misma, Regina no tardo en abrirle. –Hola.- Le sonrió.- Gracias por venir tan rápido.- La alcaldesa sintió cierto alivio al verla y toda su tensión fue pasando poco a poco siendo muy visible para Daniel.- Por favor, pasa. Quiero presentarte formalmente a alguien.

La salvadora creía que ya sabía a quién le iba a presentar. Regina entonces los introdujo.- Daniel, ella es Emma, la persona en la que más podría confiar.- El joven miro directo a los ojos de Regina cuando esta mencionaba estas palabras para luego ver a Emma que no apartaba la vista de su amada Regina. Entonces sonrió y extendió la mano.- Daniel un placer.

Esto hizo que Emma reaccionara y sonrió un poco dándole un apretón de manos.- El placer es mío, se que eres una gran persona, Regina no se enamora de cualquiera. – El joven sonrió.- Regina es especial.- Emma asintió. Entonces Regina pudo ver que todo se había relajado después de la interrupción de Robin.- ¿Quieren limonada?- La cosa era que la morena no sabía cómo empezar la plática con Emma, la verdad era que quería hacerlo a solas.- Claro…- Dijo la rubia, Daniel solo mencionó.- Gracias, así estoy bien. Sabes, te ayudaré a llevar las cosas a la cocina, se que tienes algo que hablar con tu amiga.

Regina le dio una mirada agradecida a quien fue su gran amor, en verdad hubiera sido muy pero muy feliz con él. Suspiro y asintió, sirvió la limonada a Emma y se la entregó. Emma se sentía algo incomoda, algo pasaba que no sabía, tomo la bebida y le dio un sorbo esperando a Regina, esta no tardo en preguntar, es solo que se avergonzaba un poco por lo que le diría, hasta que punto Robín la estaba controlando.- ¿Me acompañas?- Emma asintió saliendo de la casa y alejándose hasta su manzano.

Se sentaron en el brocal, la morena veía directo a los ojos de Emma, parecía que veía a través de ellos.- Se que te incomoda, a mi me incomoda lo que voy a hacer.- Dijo al fin la morena.- Si… Pero ¿qué es eso que vas a hacer?- Regina sonrió un poco, se acercó más a Emma y tomo su mano.- Emma… Me siento muy confundida… La verdad no solo quiero hablar del incidente que sucedió antes de que llegaras… Todo mi mundo se volteó.

Emma asentía, cobijo con sus manos la mano de Regina.- De mi no tienes nada que temer, estoy aquí para ti.- Estas sencillas palabras ocasionaron un nudo en la garganta a Regina, pero como siempre hábil en ocultar su sentir solo mencionó.- Gracias… Sabes, desde que Robin me propuso matrimonio yo estaba feliz aunque pensando en la razón por la que en mi pasado huí de él.- Emma asentía alentando para que continuara.- Fue para honrar la memoria de Daniel, si lo sé fue una estúpida manera de honrarla, trayendo todo ese caos a el bosque encantado y perdiéndome en el proceso.

No te estoy juzgando Regina… Continua por favor.- Dijo la rubia.- Bueno, ahora aparece Daniel y definitivamente Robin, su actuación no ha sido la de una pareja comprensiva, eso me molesta y me ha puesto en alerta, nuevamente recordándome que ya huí de él en una ocasión. – Emma juntó sus cejas.- ¿Acaso amas a Daniel?

Si… Y no… La persona que era lo ama y yo lo recuerdo como mi primer amor, se que él me hubiera hecho feliz. – Emma trago saliva, esto era difícil para ella y sabía que para Regina también.- ¿Te gustaría darte la oportunidad nuevamente?- Regina negó.- Yo solo quiero que él sea feliz, mi felicidad ya esta echada.

Mmmm… Suena como si estuvieras resignada.- Dijo sin pensar Emma, castigándose segundos después mentalmente por eso, entonces aparto una de sus manos y volvió a tomar el vaso de limonada que tenía a un lado de ella en un espacio pequeño en el brocal y dando un trago largo pues pensaba que se le estaba secando la garganta.

Si… A eso suena… No te niego, estoy contenta cuando estoy con él, siento que mi familia ha crecido. No estoy sola.- Emma se sorprendió ante ese hecho.- Pero si tú no estás sola, tienes a Henry y me tienes a mí.- La mirada de Regina atrapó la de Emma e inconscientemente ambas se fueron acercando viendo sus labios respectivamente, tal como sucedió el día que salvaron a Henry de la mina de los enanos.

Daniel ya había llevado todo a la cocina, no sabía cuál era el jabón así que solo enjuago los platos y se acercó a la ventana cubriéndose por la cortina, observando de lejos a ambas mujeres, pudo ver desde que Emma tomo el sorbo de limonada hasta el casi beso que estaban a punto de darse. Entonces vio como Regina reculó su acción y por consecuencia su amiga lo hizo también.

¿Entonces?... – Puso cara de interrogación la rubia, cosa que hizo continuar a Regina contándole lo que ocurrió con Robin.- Y por eso te llamé… No quiero dejarlo con él. Pero no quiero tener problemas en nuestra relación.- Emma suspiro.- No es que yo sea una experta en finales felices, tu sabes que apesto en eso de los finales felices, pero algo que he visto muy frecuente en uno que si funcionó.- Refiriéndose a sus padres.- Es que pueden confiarse todo el uno con el otro sin temores. Piénsalo por favor. Y bueno siempre apoyaré tus decisiones, por Daniel no te preocupes, puede quedarse conmigo.- Esto hizo sentir tranquila a Regina. – Gracias.

Entonces las observó acercarse a la puerta de la casa, Daniel volvió a sentarse en la sala observando la foto que le había mostrado Henry, cuando entraron así fue como lo encontraron. Volteó al escuchar que se acercaban hacia él. Y este dejo el retrato en la mesa esquinera.- Es una bonita familia.- Dijo sonriéndoles.

Gracias.- Contestaron ambas y esto hizo que el joven ampliara mucho más su sonrisa aunque por dentro se le estaba rompiendo el corazón. Entonces escucho a Emma decir.- Daniel, eres invitado en mi casa.- Entregó el vaso de limonada a Regina.- Gracias por la limonada.- Y es que para Emma todo lo ocurrido tenía ese sabor agridulce de la misma, su vida podría compararse con esta, miro a Daniel.- ¿Estás listo?- El joven asintió. Entonces ambos se separaron de Regina con un beso en la mejilla, salieron por el corredor mientras la rubia explicaba a Daniel que era un automóvil y se introducían en este.

Regina observó como dos de las personas que mas amaba partían juntos llevándose muy bien. Una vez que ya no se veían las luces del horrible bocho amarillo de Emma, se introdujo adentro de su casa, la cual aseguro pensando en todo lo ocurrido.