Hey you! Bueno, creo que es necesario una pequeña explicación sobre mi ausencia. Me tuve que operar de la vista y no podía estar con el ordenador, pero el médico me dio permiso y aquí estoy. No pienso abandonar la historia, aunque tarde años pienso ponerle un final.
No creo que pueda mantener el ritmo de un capítulo cada semana pero espero tener uno cada dos.
Bueno, nada más que añadir, sólo que muchas gracias a todos aquellos que le dan fav y a seguir y a los que comentan y a aquellos que leen en la oscuridad.
Ya sabéis, cualquier idea, duda o lo que sea que queráis saber, abajo en los comentarios.
Bye Bye ;) Y...Sed felices!
Los personajes pertenecen a la gran Cassandra Clare la idea de la trama es cosa de mi cabeza, ahí arriba funciona, espero que aquí también lo haga.
El chico de cabello casi blanco subía la última caja por las escaleras maldiciendo por lo bajo sobre lo mucho que podían llegar a pesar unos malditos artilugios de dibujo. Entró al apartamento, dejó la caja en el suelo de la entrada junto a todas las demás y se fue hacia la cocina donde se oían las voces. Cruzándose de brazos se apoyó en el marco de la puerta y sin importarle interrumpir la conversación se aclaró notablemente la garganta. Cuando todos se giraron para mirarlo les dedicó una falsa sonrisa y caminando hacia la nevera empezó a hablar:
"Que sea tu hermano no significa que sea tu mula personal." Dijo este mientras cogía un refresco y lo destapaba.
"¡Oh venga! Yo te ayudé con la tuya y tus cajas eran mucho más pesadas que las mías Jon" Replicó una joven de cabellos de fuego que estaba sentada en una mesa hablando con un muchacho que a primera vista tacharías de raro, pero al que si dabas una pequeña oportunidad su gran corazón podía eclipsar esa primera concepción.
"Reconoce que las mulas son animales muy graciosos." Añadió el muchacho.
Mientras le daba un trago a la bebida Jon rodaba los ojos y la chica de cabellos de fuego reía por lo bajo.
"Lo bueno de todo esto es que no voy a tener que veros la cara día sí y día también."
"Nosotros también te echaremos de menos Jon" Añadió la chica bajándose de la mesa de un salto y poniéndose frente suya. "¿Esa era la última caja?" El chico asintió. "Está bien, si quieres puedes marcharte, Simon y yo nos arreglamos." El susodicho asintió tras ella.
"Perfecto" Dijo este mientras tiraba la botella al cubo. "Hasta luego Simon" Dijo mientras chocaba una mano en el aire y se encaminaba a la puerta seguido por su hermana. Una vez en ella se giró para mirarla. "Bueno pues, esto es un adiós ¿No?" Dijo con tono irónico. La chica sonrió y sin pensarlo se acercó a él para abrazarlo con fuerza por la cintura mientras enterraba la cara en su pecho. El muchacho no se resistió y entrelazó los brazos sobre el cuello de ella. Cuando se separaron vio que la chica tenía los ojos cristalinos. "Ya hemos pasado por esto una vez hace un par de años cuando me tocó a mi." Dijo mientras le acariciaba la mejilla con ternura.
Ella había cruzado los brazos sobre el pecho e inclinaba la cabeza hacía la caricia. "Lo sé, pero eso no significa que no se me haga más fácil el no tener que aguantarte día si y día también" Dijo mientras dejaba escapar una risa. "Además ahora estamos en ciudades distintas, no puedo aparecerme en tu apartamento sin avisar y adueñarme de tu salón."
El muchacho sonrío y dejó de hacerle caricias. "No veo donde está lo malo de poder recuperar el mando de mi televisión." Se quedaron callados mientras se miraban. Ninguno de los dos quería separarse, habían estado toda la vida juntos y dolía el no estarlo más. Fue Jon quien rompió el silencio. "Tengo que irme ya, cualquier cosa, lo que sea me llamas y estaré aquí lo más rápido posible"
"Tengo a Simon, no tienes de qué preocuparte" Dijo la chica con una sonrisa que no ocultaba la tristeza.
"Créeme, tengo de qué preocuparme." Dijo en tono de burla. Si Jon tuviera otras cosas tan seguras como que Simon pondría su vida a cambio de la de su hermana su seguridad sería inquebrantable.
"Avísame cuando llegues, y cuida de mamá y de Luke."
"¿No crees que son lo suficientemente adultos como para necesitar que les cuiden? No sé cual es la edad límite para tener un niñero pero creo que ellos la han sobrepasado hace unos cuantos años" Respondió Jon mientras abría la puerta.
"Vigila que tu estupidez no se incremente."
"Es uno de los riesgos que corres al dejarme sólo." Añadió mientras se encogía de hombros. "Cuidate mucho Clary y cuida de Simon, no queremos tener una desgracia."
Clary sonrió. "Hasta que nos volvamos a ver Jon." Dijo mientras se abrazaba por última vez a su hermano.
Una vez que Jon se había ido Clary volvió a la cocina para encontrar a Simon colocando las cosas.
Él notó su presencia casi de inmediato y se giró para verla. "¿Todo bien?" Simon era de las pocas personas que sabían lo mucho que Clary quería a Jon y viceversa. Cuando Jon se había independizado fue él quien había intentado animar a Clary de todas las maneras habidas y por haber. El crecer sin su padre los había unido mucho más que a unos hermanos cualquiera.
"Aja" Dijo ella mientras se acercaba y le empezaba a pasar los vasos. "Es sólo que se me va a hacer muy raro el no tenerlo cerca."
"Sabes que si lo necesitas estará aquí tan rápido como le sea físicamente posible. Además, me tienes a mi, no soy tu hermano de sangre pero casi." Eso era cierto, Simon era su mejor amigo junto con su hermano. Era un ancla en la vida de Clary y no era capaz de imaginársela sin él. "Aunque bueno, aquella transfusión que te hice quizás..."
Ella no pudo evitar reír. "La familia no empieza ni termina en la sangre, con o sin transfusión tu eres tan hermano mío como Jon." Dijo ella mientras se ponía de puntillas para besarle la mejilla.
Unas cuantas horas más tarde la cocina, el baño y el salón estaban colocados. Sólo quedaban las habitaciones pero estaban demasiado cansados como para eso y el sofá en el que estaban tirados era demasiado cómodo. Tras un par de películas Clary miró a Simon. "Hambre." Dijo mientras se tiraba encima del chico sin mucho cuidado.
"Sustantivo que significa que¡Auch!" Aulló el chico mientras se frotaba el hombro izquerdo. "Tienes que controlar esa fuerza Fairchild, pero está bien, yo también tengo hambre, ¿Nos cambiamos y buscamos algún restaurante por la cuidad que quiera alimentarnos?"
"Me parece una excelente idea Lewis" Dijo Clary mientras se levantaba y se iba a su cuarto.
Media hora más tarde Simon y Clary ya estaban en las calles de la cuidad buscando donde cenar.
Recorrieron el centro de la ciudad sin resultado hasta que en una de las calles secundarias encontraron su restaurante, Taxis decía el cartel. Entraron y una vez con la comida en la mesa Simon alzó su copa. "Por nosotros y por lo que nos espera en esta nueva aventura." Clary sonrió y alzó la suya para chocarla con la de Simon para luego beber sin saber que la aventura de la que hablaba su amigo tenía nombre y apellido.
Nota aclaratoria: No hay incesto entre Jon y Clary, son muy buenos hermanos. Sed felices!
