¡Bienvenidos mal aventurados a la parte 4! ¡Si, yupi! ¿No les ha dado diabetes ya?, vale, nunca hago cosas tan melocitas y acarameladas, pero es justa y necesaria una dosis de glucosa para el buen funcionamiento del tapado de arterias. Como no me mola mucho que mis perros se dejen sordos a ladridos, colgaré este capítulo ya para taparme los oídos con un almohadón.
Como pueden ver, les hice cafecito, vaya que ya me estoy encariñando con esto.
Psd: ¡Feliz 10° aniversario de McFLY!
Los ángeles regalan sonrisas
Parte 4.
Dougie se despertó tumbado en una cama, tapado con 4 kilos de mantas y cobijas mullidas, con un suave aroma a tabaco y frambuesas llenándole la nariz. Se tocó la frente sintiéndola húmeda por el sudor de su cuerpo.
Escucho risas y el sonido de la play tras la puerta de la habitación donde estaba.
Esperen un momento…
Dougie miró a su alrededor reconociendo que este no es el pequeño cuarto en el que duerme, y que estas no son sus 4 kilos de cobijas (en primer lugar, porque él no tiene 4 kilos de cobijas), entonces se dispara y da un salto de la cama, cayendo sobre algo musculoso, calentito y muuuy comodito.
-¡Ahhh!
-¡¿QUÉ DEMONIOS?!
El pecho de Dougie sube al mismo ritmo que del sujeto parado frente de él, mientras instintivamente el rubio muestra sus movimientos de Jiu jitsuen que se acaba de sacar de la manga del pijama.
Esperen otro momento…
¡¿PIJAMA?!
En ese momento entran por la puerta un Tom y un Danny estrellando la puerta de la habitación, donde antes dormían muy calentitos un par de extraños. Casual.
-¿Se puede saber que está pasando?. –Pregunta Danny con el entrecejo fruncido.
-¡Este sujeto me asusto!. –Se defendió el más pequeño señalando al ojiazul.
El aludido se tiro a carcajearse mientras se sobaba el estomago.
-Dougie, el tiene nombre. –Le regaño Tom cruzándose de brazos.
-¿Si? ¡Pues discúlpame, pero nadie me lo ha presentado!
El musculoso ojiazul se recupera y sube una mano en señal de que paren.
-¡Hombre, este grita como mujer!.
El chico, y Danny-pecas-Jones sueltan en carcajadas y se dan apoyo entre ellos, pues al parecer el chiste ha sido tan gracioso que a aparte de no poder parar, no pueden respirar. Tom ríe un poco y Dougie lo mira con cara de "Pero que putas te sucede". Tom le mira pero en seguida se une a las risas entre los otros dos raritos, como si fueran amigos de toda la infancia.
-Dougie, este es Harry. –Suelta al fin Danny cuando recupera el aliento.- mi mejor amigo.
-Ah, mira tú, un gusto Larry.
-Es Harry. –corrigen los otros dos al mismo tiempo.
-Si bueno, un gusto Doggie.
-Es Dougie. –corrigen los otros dos, de nuevo.
Ambos se dan la mano, Harry con una ceja arriba, divertida, y Dougie con el ceño fruncido.
-¡Ya, vale! Después de dormir, bellos durmientes, ¿No gustan tomar el desayuno ya? Tom y yo los estuvimos esperando, pero me ruge el león. –Habla Danny poniendo los brazos en las caderas.
-¿Desayuno?. –pregunta Dougie con una pequeña sonrisa creciendo en sus labios.
-¡Claro! ¿O creías que te iba a echar a la calle sin antes ponerte en forma?, vamos, osito gominola, mueve tu trasero al comedor que muero de hambre.
Danny empuja a Dougie para que salga y palmea a Harry con una brillante sonrisa, y el castaño le mira de forma picara. Tom sigue a Dougie a la cocina mientras le habla sobre lo buena que estuvo la película de anoche y sobre como Danny y él se la habían pasado mientras dormía.
Aparentemente ambos chicos se habían levantado con la llegada de Harry, y cuando pensaban jugarle una broma al pequeño Dougie, lo encontraron dormido y tiritando de frío; así que Harry se ofreció a moverlo a la habitación, pero Danny fue quien le llevo en brazos cual princesa de Walt Disney. -Como había prometido hacer.-
-Dougie, ¿Un huevo o dos?. –pregunta Danny desde la cocina con un look bastante extraño. Dougie abre la boca para contestar pero Danny se adelanta y contesta por él. –Serán tres.
El ojigrizl frunce las cejas y deja caer su cabeza sobre el cristal de la pequeña mesa, mientras observa a Danny, Harry y Tom moviéndose en la cocina, estos dos últimos con un par de delantales "muy masculinos".
-Y… ¿Cómo es que tengo puesto un pijama?. –se atreve a preguntar con la mirada en los cubiertos y las mejillas más roja que la salsa de tomate.
-Bueno, es una historia de sustos, rubiecita. –Danny finge estremecerse y Harry suelta una risotada, a la cual Tom le da un zape como si fueran amigos de toda la vida.
Dougie levanta una ceja medio molesto, medio indignado porque por alguna razón de los dioses, desea enterarse de más detalles.
-Ah.
-Digamos que tienes una ropa interior que mola mucho.
Vaya, a los dioses sí que les gusta ver palidecer a Dougie en un segundo y atomatarlo al siguiente.
-¿Qu-qué dices?. –Tartamudea.
-Eso de las tortugas ninjas es cool, Doug, no tienes porque avergonzarte. –Se encoje de hombros reprimiendo una carcajada que Tom y Harry no son muy buenos en disimular.
Tom lleva los platos a la mesa y todos se disponen a desayunar, aunque Dougie preferiría que se lo tragase la tierra en esos momentos.
-Además que dices cosas muy lindas en sueños, chiquitín. –Listo, allá fue a dar el jugo de naranja que Dougie tenía en la boca.
