DISCLAIMER: Soul Eater no me pertenece. Es la obra de arte escrita y dibujada por Atsushi Ohkubo. Tampoco sus personajes me pertenecen.
ADVERTENCIA: Este fic contendrá capítulos completamente Lemons, es decir, con alto contenido sexual explicito. Menores de edad por favor absténganse de leer o bien, leer bajo su propia responsabilidad. A quienes el Lemons no les guste, pues queda criterio de cada uno la lectura de este tipo de fic.
Por eso mismo tendrá Rating "M".
Espero puedan dejar reviews. El apoyo y las críticas solo hacen de nosotros mejores escritores. ¡Besos a todos!
CAPITULO III
"Susurros"
Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que algo no andaba bien. Miro el reloj asustada, las 3 AM otra vez, no podía moverse bien y las sabanas no estaban en su cama, se encontraban desparramadas sobre la silla mecedora en el fondo de su habitación. Intento enfocar su vista en medio de la oscuridad, pero no podía ver absolutamente nada, estaba todo sumido en el más profundo negro y aquello la hizo sofocarse de miedo. Por un momento pensó que tal vez estaría soñando, pero el hundimiento del colchón le indico que nuevamente estaba despierta y que su perverso visitante estaba allí con ella.
Un débil rayo de Luna se coló entre las hendiduras de las cortinas, iluminando parcialmente la cama, observo como en la sabana que cubría el colchón se marcaban unas manos grandes a medida que aquella cosa avanzaba hacia ella, este hecho de saberlo tan real le aterrorizo tanto que rogaba una y otra vez poder moverse. Las manos frías que ahora reconocía con tanta familiaridad, comenzaron a deshacerse de su pequeño short para dormir, deslizándolo por sus piernas con una lentitud que solo le hacía saber a Maka que el Incubo estaba disfrutando mucho de aquella situación.
De pronto recupero la movilidad. Había deseado tanto moverse para poder escapar que no perdió ni un solo momento. Se levantó y corrió hacia la puerta saliendo al poco iluminado pasillo.
-Maka…-escucho una voz. Aterrorizada se volteo y miro hacia la habitación de sus padres.
-¿Papá?-dio un paso tembloroso.
-Maka…
-Ya voy Papá-dijo sin pensar. Con miedo se dirigió hacia donde provenía la voz. El pasillo seguía oscuro y mal iluminado gracias a la luz que entraba por una ventana redonda y bastante pequeña. Nunca había sentido tanto miedo, veía las sombras nocturnas moviéndose alrededor como culebras que serpenteaban libremente por las paredes. Aun no entendía por qué no se echaba a correr hacia los brazos de su padre.
-Maka.
-¿Papá?-entró en la habitación de sus padres, pero ellos no estaban ahí. Entonces recordó que esa noche habían ido a una celebración en casa del padre de Kid. Shinigami-sama. No sabía exactamente el porqué, pero sus padres se habían mostrado bastante preocupados por aquella celebración.
"No es una celebración" se dijo así misma "algo está sucediendo". Se sintió terriblemente confundida.
-Maka…
Un escalofrió recorrió su espina dorsal. Si sus padres no estaban, aquella voz no podía pertenecer a su padre. Entonces ¿Quién la llamaba?
-¿Quién es?-pregunto sentándose a los pies de la cama y escudriñando la oscuridad.
Entonces el televisor se encendió, dio un salto y trato de escapar por la puerta, pero el Incubo estaba allí, la tomó por la cintura y elevándola un poco del suelo la lanzo sobre la cama de sus padres, se golpeo levemente contra la cabecera de madera. El televisor se encendía y apagaba produciendo un chillido molesto hasta que al fin de apago definitivamente con un pequeño estallido y un leve olor a quemado.
Aquel Ente tenía un cuerpo material, lo pudo sentir algo mas frio que un humano normal y si no fuera por su invisibilidad habría creído que se trataba de un hombre como cualquier otro. Escucho el inconfundible sonido de la puerta cerrándose con un azote y lo sintió sobre ella sujetándole ambas muñecas con una sola mano y colocándolas por sobre su cabeza, se debatió luchando contra él, pero tenía una fuerza sobrehumana. Se dio cuenta que de alguna forma la había inmovilizado, entonces le rasgo la polera de tirantes y luego sus pantaletas dejándola completamente desnuda.
Sintió un frio intenso en las muñecas y luego como eran amarradas invisiblemente a la cabecera de la cama dejando en plena libertad a aquel ser que la estaba haciendo sufrir, las cuerdas o lo que fueran, se enterraban en sus muñecas por el inútil intento de soltarse, porque ahora, aunque podía moverse nuevamente e intentar luchar contra el Incubo, estaba atada por algo demasiado poderoso como para poder escapar. No tenia salida alguna, se quedo allí aterrada con la certeza de que el Incubo había elegido esa noche como el principio de su calvario.
"¿Por qué? ¿Por qué yo?" pensaba al sentir las manos frías acariciando sus rodillas deslizándose con delicadeza hacia la cara interior de sus muslos y abriéndole las piernas con tanta fuerza que le dolieron las articulaciones de la pelvis "¿Por qué tengo que pasar por esto?
Unas lágrimas silenciosas caían de sus ojos. El miedo, la humillación y el hecho de que el Incubo eligiera la cama de sus padres para consumar su propósito, le hacían suponer que él se estaba burlando de ellos y de ella misma, de su intento de buscar protección y de verse ignorada por el destino que la había dejado sola aquella noche en casa.
La acariciaba otra vez en una suave masturbación que le hacía sentir tal oleada de placer que se arqueo en la cama sobre todo cuando sintió que este la penetraba con los dedos. Luego se froto contra ella, sentía el cuerpo desnudo, fibroso y suave de aquella criatura diabólica y escuchaba a la perfección su respiración en el oído.
"Mía" murmuro una voz gélida tan real y varonil que le erizo los vellos de la nuca. Su aroma era embriagador y de seguro seria hermoso si estuviera en su estado materializado.
Aquella era la voz del Incubo, la voz que la llamaba en la oscuridad y tontamente había caído en su trampa pensando que era su padre. El miedo que había estado sintiendo y que la había abandonado un instante, regreso con tanta fuerza que por un minuto embotó sus sentidos. Podía escuchar el latido de su corazón bombeando sangre a cada rincón de su cuerpo a un ritmo desenfrenado. Agitó sus brazos sintiendo el dolor del firme agarre de aquellas manos como garfios, manos pertenecientes a una criatura sin alma.
Intento luchar nuevamente encontrando en su corazón una fuerza que no sabía que poseía, chillo aunque su intento de grito le traicionó, debido a las lágrimas que se acumulaban en sus ojos y el nudo en su garganta que se apretaba cada vez mas. Su cuerpo le rogaba dejarse caer en el llanto, pero su orgullo le decía todo lo contrario.
"Pase lo que pase, debo ser fuerte, debo ser fuerte"
Él llevo sus manos gélidas hacia sus muslos, presionándolos con violencia en un intento de lograr que Maka mantuviera las piernas abiertas, entonces sintió algo frio, firme y duro penetrarla con evidente facilidad, deslizándose gracias a la humedad de su sexo. La chica gimoteo aterrorizada rogándole que se detuviera, lo sintió vacilar un momento, pero luego traspaso con una embestida suave el himen intacto que hasta ese momento representaba la virginidad que había robado a la muchacha.
¿Ahora qué es lo que podía hacer? ¿Cómo podría soportar todo aquello? Cerró los ojos con la intensión de no ver a la nada, queriendo comprender porque a ella le pasaba eso.
Ojos rojos fue lo primero que vio al abrir sus verdes orbes nuevamente y el dueño de esos ojos era la criatura más hermosa que ella había visto en toda su vida, aunque se le hacía extrañamente familiar. Entonces lo reconoció, estaba siendo violada por el albino que había visto pocos días atrás.
Tenía la piel bronceada, un cuerpo fibroso, firme y perfecto, ojos rojos como la sangre que a pesar del terror que la hacían sentir, le daban una sensación de inmensa y profunda soledad. Traía el cabello blanco bastante largo, liso y le caía por la espalda como una cascada hecha de seda, un flequillo desordenado le caía por la frente y cubría parcialmente sus bellos ojos. Detuvo su inspección en varios tatuajes que adornaban la piel de su brazos y hombros, para que luego un estremecimiento la precediera al notar un par de alas membranosas negras como la noche, extendidas en todo lo ancho de sus ser, casi como si los envolviera a ambos con ellas.
Si, el incubo era hermoso, casi ficticio como un sueño con el cuerpo sudoroso brillándole levemente ante la tenue luz de su lámpara de noche. ¿Cuándo la había encendido? Ella estaba segura de que hasta hacia un momento estaba apagada. Los ojos rojos del incubo la recorrieron sin ningún pudor mientras se movía sobre ella con movimientos bruscos intercalados de otros más lentos y suaves que arrancaban gemidos de placer de sus labios llenos. Él le sonrió con una mueca torcida mostrando un juego de dientes de tiburón.
-Soul-dijo-es el nombre del demonio que te hará mujer.
Seguía envistiéndola con la misma energía, fuerte y certero, sin duda y sin remordimiento.
-He esperado mucho por este momento-dijo con la voz gélida y aterciopelada por el placer. Aumento la rapidez de sus embestidas, causando que Maka gimiera por primera vez seguida por los jadeos animales que profería el incubo.
¿En qué comento había comenzado a sentir placer? Él la ultrajaba de la manera más humillante y salvaje, entonces ¿Por qué se sentía tan terriblemente excitada? El miedo la había abandonado de pronto sumiéndola en un estado de deseo constante y perturbador. Sintió vergüenza de sí misma al darse cuenta que no deseaba que él se detuviera. Que en realidad deseaba que el siguiera haciéndola sentir así, tan excitada y entregada para siempre. ¿Acaso ese era el hechizo del incubo, aquel deseo desorbitante producto de su belleza y del placer que generaba? O ¿era algo más que ella desconocía?
-¡Uhm, Uhm!-emitió Soul, el incubo entre gemidos mientras se desenfrenaba de pronto-Si…-Maka se estremeció aferrándose con fuerza a la sabana que cubría el colchón. Una sensación increíblemente eléctrica y maravillosa la invadió, extendiéndose por su cuerpo sudoroso mientras chillaba y se arqueaba aumentando el placer del incubo. Al principio no supo de que se trataba hasta que lo intuyó. Había tenido un orgasmo.
Soul se había detenido un momento observándola, tenia las mejillas sonrojadas y los ojos cerrados, su piel pálida se veía tersa y parecía una de esas muñecas de porcelana, hermosa e irreal. Pero fueron sus labios entreabiertos, húmedos y rosáceos, los que le sedujeron de tal manera que no perdió tiempo en atraparlos y besarla de forma apasionada mientras reanudaba sus movimientos sin dejar de besarla. No se detuvo ni por un segundo a pensar que aquello era anormal en su conducta, él jamás, jamás besaba a sus víctimas, nunca les dedicaba alguna muestra de cariño ni entrelazaba sus dedos como lo hacía con Maka. Ni tampoco se quedaba.
La cama golpeaba contra la pared, pero su leve sonido no molestaba a nadie, ni siquiera a ellos mismos.
Un gemido gutural escapo de los labios de Soul mientras abrazaba a Maka que resoplaba inmersa en un nuevo orgasmo, se apego a ella escondiendo su bello rostro en el cuello de la chica, aspirando su perfume mientras un fuego abrazador lo dominaba y se extendía por todo su cuerpo, un fuego acompañado de la sensación más exquisita que se pueda experimentar. Intensa y poderosa, lo obligo a detenerse en una fuerte envestida antes de sentir que se derramaba dentro de la chica.
El grito que Maka había pensado soltar, fue acallado por los labios de Soul y ambos se besaban con locura, olvidando por completo que para ella, él era el demonio que la había obligado a tener relaciones sexuales con él y que ella, era una humana, una simple, pequeña e insignificante humana que de pronto lo hacía sentir lleno, completo y poderoso como nunca antes se había sentido.
Se separo un momento de ella y la observo, había miedo en sus ojos, pero también había determinación y algo que jamás había visto, que no podía reconocer. Nunca en sus cientos de años de existencia una mujer lo había mirado así, como si pudiera ver dentro de él, como si comprendiera.
Desde que la vio por primera vez supo que era la correcta, la había asechado por semanas, incluso algunos meses donde la visitaba brevemente para conocerla, conocer su familia, sus tradiciones, su forma de pensar, conocer sus debilidades y a través de ellos poder someterla.
Entonces tomó una decisión que transformaría su vida, esa mujer seria solo suya y si tenía que desafiar al infierno en pleno para tenerla, lo haría.
Porque él, el demonio Incubo más temido en "Les portes de l'enfer" (Las puertas del Infierno) por fin había encontrado a la única mujer digna de concebir un hijo suyo.
Albania era una Republica libre, de paisajes hermosos y caídas al océano de un espectacular tono turquesa. El sol se hallaba en lo alto de un mediodía despejado y el Doctor Frank Stein se encontraba sentado en la terraza de una lujosa casa estilo Tudor con balcón que daba hacia el mar.
-Mari-murmuro mirando fijamente a su acompañante. Había un cierto de preocupación en sus ojos grises-¿Estás segura de lo que dices?
-Si-dijo simplemente una mujer bellísima de largo cabello dorado, tenía un extraño parche cubriendo uno de sus ojos y vestía un vestido simple, color rojo y un sombrero que le hacía juego-la información es fidedigna, puedes confiar en el informante como confías en mí.
-Eso es mucho decir-dijo con el entrecejo fruncido.
-Vamos, vamos… sabes que yo nunca te daría información falsa o errada.
-Lo sé.-se acomodo en su asiento y calando un puro desvió la mirada hacia el océano-suéltalo ya, esta espera me está poniendo nervioso.
-Cuatro.
Regreso violentamente su mirada hacia su acompañante-¿estás segura, mujer?
-Ya te lo dije Stein, estoy muy segura-chasqueo la lengua-eres tan caprichoso.
-Nada de eso, esto no es juego-dijo consternado-hace años que no sucedía algo así ¿Tienes alguna idea de quienes sean?
-La verdad es que según mi informante, son rebeldes, dos hembras y un macho jóvenes, además de un Conde.
-¡¿Un Conde en la tierra?-exclamó sorprendido.
-Eso es lo que dije.
-Eso empeora el asunto.
-¿Es por lo de Kami?
Stein la observo seriamente. Mari era mujer de mundo, ligada a las cosas bellas y los lujos, aparentaba ser una típica hija de nobles Albanos, superficial y nada hacendosa, pero Stein sabía que era de confianza, tal vez mas que muchos de los amigos que se había hecho en sus años de investigador.
-Si-dijo simplemente-hace unos meses comenzó a tener sueños, como los que tenía cuando era adolescente-Mari frunció el ceño-fuimos con el Director de Shibusen, Shinigami, sabes que estos temas se les da muy bien-ella solo asintió-entonces nos enteramos de algo perturbador, Shinigami sabe lo que hace cuando se interna en los bajos mundos y también sabe con quien hablar, la cosa es que… un antiguo enemigo de Kami a regresado y al parecer está detrás de su hija.
-No-murmuro Mari asustada.
-Eso paso hace muchos años atrás, pensamos que con el sello mi ahijada estaría a salvo, pero se ha roto, eso solo puede significar una cosa-dio una nueva calada a su puro-el pacto ha comenzado a correr, si no encontramos una manera de romperlo, Maka...
-Ni lo pienses-dijo Mari levantándose de su asiento. Stein la vio con curiosidad-reuniré al antiguo grupo, creo que es momento ¿no?
-Lo es.
Ambos de pie uno frente al otro se miraron sin decir palabras. No eran necesarias para comprender que lo que se avecinaba no era nada bueno. Nunca era algo bueno.
-I.N.C.U.B.O-
¡Hola a todos! Wooo antes que nada quiero disculparme por la tremenda demora. He tenido que trabajar mucho la verdad y no he tenido tiempo para completar este capítulo, espero me quedara bien y no dejara algunas nubes por ahí. Si no, háganmelo saber por favor. Bueno este capítulo marca el comienzo real de la historia, lo anterior es el preludio de un gran caos que espero lograr bien en el transcurso de la historia.
Por fin sabemos por qué Stein viajaba mucho. Al parecer él sabe cosas del pasado de los padres de Maka, del Bajo mundo y de Shinigami-sama.
Agradezco mucho los reviews que me han dejado, gracias a los ustedes nosotros seguimos escribiendo y llenando el mundo de color.
xD
Saludos y cariños.
Prox Capitulo:"Reverse"
