¡HOLASSS! Les traigo el cuarto capítulo y anunciando que ya estamos en la recta final ¡yupi yupi! :D
Como saben esta historia estará compuesta de cinco capítulos y participa en el reto "Verano de películas" del Drinnyfest del grupo de Facebook Drinny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido!
DISCLAIMER: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen son propiedad de la grandiosa escritora J.K. Rowling, la trama está basada en la película "She´s All That" ("Alguien como tú" título en España y "Ella es así" en Latinoamérica) pero tendrá algunas modificaciones de mi parte.
¡Disfruten la lectura!
Simplemente tú
By. Emina Uchiha
Capítulo 4. La nominación.
Ginny caminaba lentamente siguiendo los pasos de Draco, le parecía increíble no haber tropezado con los enormes tacones que la rubia le había obligado usar, Malfoy caminaba sin temor por los pasillos del colegio, la pelirroja esperaba encontrarse con algún perfecto pero estos nunca aparecieron, se sentía un tanto perdida ya que nunca se había adentrado tanto a las mazmorras, si Ron la viera de seguro la llevaría a rastras hasta encerrarla en la torre de Gryffindor después de sermonearla por su vestimenta y sobretodo su compañía.
El rubio la llevaba de la mano con fuerza, la dirigía con rapidez pero precaución, a un paso en que la pelirroja sabría nunca tropezaría, Draco la seguía sorprendiendo, había resultado muy caballeroso y atento.
– ¿Lista? –le preguntó el rubio con su famosa media sonrisa, la cual Ginny comenzaba a entender porque robaba tantos suspiros.
Ginny asintió sin poder evitar sentir nervios, no estaba muy acostumbrada a asistir a esa clase de festejos, los únicos lugares aglomerados de gente a los que asistía eran sus reuniones familiares y tampoco tenía bellos recuerdos de ello.
Cuando Draco abrió la puerta mencionando alguna palabra clave el sonido y las luces aturdieron a la pelirroja, la cantidad de gente que estaba en esa gran habitación era increíble, apostaría que más de medio colegio estaban tomando, bailando y platicando en ese lugar.
–Pero mira nada más, decidiste honrarnos con su presencia señor Malfoy –escucharon de repente la voz del moreno Slytherin que se acercaba a ellos – ¡Vaya! Te ves bien Ginny –comentó con disimulada sorpresa Blaise –que bueno que vinieras, bienvenida a mi pequeña reunión.
– ¿Pequeña? –mencionó la pelirroja con marcada ironía.
–Tengo que seguir atendiendo a mis invitados, ustedes sigan disfrutando –se despidió el moreno.
–Pensé que el organizador era Nott –le preguntó confundida la chica.
–Y eso es cierto –interrumpió de repente Theo –yo organicé todo, Blaise es un tonto que se quiere quedar con el crédito, ¡bah! Que haga lo que quiera –dijo despreocupado el rubio –Que gusto que hayas venido Ginny, espero que te diviertas mucho.
–Gracias por la invitación, estoy algo sorprendida…
– ¡Cariño! –la pelirroja fue interrumpida por una voz femenina, que se colgó del brazo del chico Nott – ¿con quién hablas? ¡Oh! Hola Draco.
–Ginny, ella es Daphne Greengrass mi novia; Daphne ella es Ginevra Weasley –hizo Theo las presentaciones.
– ¿Weasley?, eres una de las cazadoras de Gryffindor, pero que bien te vez, es un placer Ginny –la saludo con extrañeza amabilidad la chica, se suponía que las mujeres Slytherin eran una especia de arpías.
–El placer es mío –respondió la pelirroja mientras estrechaba la mano de la chica frente a ella.
–Al principio no te reconocí, luces estupenda –mencionó la Slytherin, Ginny sintió mucha sinceridad y nada de maldad en sus palabras –que bien que te decidas venir a estas fiestas, no entiendo por qué los gryffindor se niegan a divertirse con nosotros –comentó Daphne –dejemos a los hombres platicando, te presentaré a las demás chicas –le dijo la chica mientras tomaba su mano –te la robo por unos minutos Draco –le comunicó al rubio mientras jalaba a Ginny.
–Te la encargo mucho Daphne –le contestó el rubio mientras le regalaba una mirada a la pelirroja, motivándola a seguir a su amiga, sabía que Ginny debía de comenzar a abrirse más a la gente.
Draco mantenía cierta la distancia de la pelirroja mientras se encontraba con el grupo de chicas que iba llegando a la fiesta, pero también trataba de nunca perderla de vista, se había dado cuenta de la dificultad de la pelirroja para socializar y estaba seguro que asistir a esa clase de festejos no le sería nada fácil a ella.
– ¿Acaso hemos perdido a nuestro amigo? –escuchó de pronto la voz de Blaise a su lado, no lo había sentido llegar.
–Aléjate Zabini, ¿qué es lo que quieres? –Draco lo apartó de un empujón, conocía perfectamente el tonito burlón del moreno, era algo que muchas veces lo fastidiaba.
–Es que te vi tan cautivado que me estas preocupando amigo.
– ¿De qué hablas?
–No soy tonto Draco, has pasado toda la noche mirando a la chica Weasley –le informó Blaise con cierta burla en la voz -¿qué pasa amigo? ¿estás combinando los negocios con el placer?
–No digas tonterías Blaise –se expresó el rubio alterado por la insinuación que acababa de hacer el moreno, aunque su rostro cambio rápidamente a uno más calmo –La apuesta no se me ha olvidado, nunca me retractó, eso lo sabes muy bien; Zabini, no me digas que tienes miedo, la chica no está nada mal, mi triunfo se ve muy cerca –le dijo Draco con arrogancia.
–Malfoy, no lo olvides…mona aunque se vista de seda, mona se queda –mencionó el moreno mirando con burla la silueta de la pelirroja.
Después de escuchar las palabras del moreno Draco experimentó unas enormes ganas de lanzarle un terrible hechizo a Blaise, o al menos darle un gran golpe en toda su cara, era un imbécil, esa chica pelirroja tenía más que belleza física; decidió ignorar al chico mientras se dirigía a tomar algo, mejor se alejaba de Zabini antes de acabar inmiscuido en una pelea, porque si lanzaba el primer golpe era obvio que el moreno no se quedaría calmado, no necesitaba ser protagonista de otro escándalo.
– ¡Abran paso! Que la reina ha llegado –Draco maldijo internamente cuando reconoció la molesta voz de su exnovia, Pansy Parkinson.
Pansy caminaba empujando a las personas, podía verse un poco tambaleante signos de haber excedido con el whisky de fuego, a su lado caminaba el odioso de Cormac, mientras se movía al ritmo de la música y saludaba a todas las chicas con un guiño de ojos.
–Trae otro trago cariño –le pidió casi como orden Pansy.
–No has bebido demasiado.
– ¡Por supuesto que no! ¡Quiero otro trago! –exigió la Slytherin berrinchuda.
–Ya…ya…voy por él –le dijo Cormac mientras estampaba su boca con la ella, fue un beso bastante desagradable para los presentes.
– ¡Draco! Que gusto verte –le habló Pansy mientras golpeaba su hombro, Malfoy se dio cuenta del grado de embriaguez que tenía, odiaba cuando se ponía así.
–Qué tal Pansy, ¿abusando de la bebida nuevamente? –ironizó el rubio.
–No seas aguafiestas, además no eres nadie para decirme algo, ya no eres mi novio, no trates de controlarme –le reclamó la chica.
–Si no hubiera sido por mi habrías arruinado toda tu fama en un segundo.
– ¡Cállate Malfoy! Sigues dolido porque fuiste cambiado, podrás ser un chico muy popular pero como novio eres pésimo, nada que ver con Cormac, él si es un gran hombre –le aclaró Pansy con malicia y burla.
La fiesta ya estaba hartando a Draco, primero soportar a Blaise y ahora a Pansy, de que se trataba eso y para empeorar las cosas había perdido de vista a Ginevra, estaba inquieto por eso, necesitaba encontrarla rápidamente.
– ¡Que comience el show! –se escuchó una fuerte voz masculina, cuando Draco volteo pudo ver como Cormac se encontraba apartando los pocos muebles de una esquina y tomaba su varita como especie de micrófono; al parecer la noche comenzaba a mejorar.
–Pansy, ese no es su espectacular novio –le preguntó con burla a la Slytherin invitándola a mirar la escenita que empezaba a montar Cormac.
Pansy volteo soltando un gran grito de impresión.
– ¡Merlín! ¡No puede ser! –movió sus brazos exageradamente y corrió hacia esa esquina con la firme intención de parar a su novio – ¡CORMAC! ¡DETENTE! –gritó con desesperación sin tener la atención del chico, el cual ya se encontraba sobre una mesa cantando y bailando, impresionando a todos, según él.
Era cierto, la fiesta comenzaba a alegrarse para Malfoy.
Ginny caminaba procurando no chocar con las personas, le molestaba que cuando rozaba con alguien la voltearan a ver con desagrado y después sorprendidos al reconocerla, todos eran demasiados obvios y por lo tanto molestos, al menos se había librado del grupillo de chicas sin cerebro que se la pasaban hablando de chicos, ropa y más chicos, temas sin importancia para ella, Draco la había mandado al guerra desarmada, ese rubio la iba a escuchar, talvez Daphne Greengrass no era mala persona pero estar junto a todas las chicas plásticas sí que fastidiaba, ella no era de ese mundo.
Suspiro con alivio cuando divisó la figura del rubio, estaba entretenido como todos los presentes en esa habitación, dirigió su mirada hacia el lugar que miraban los demás y grata fue su sorpresa al ver a Cormac McLaggen hacer un completo ridículo, bailar y cantar como toda una estrella, lamentó que fuera un Gryffindor, pero a nadie lo caiga bien ese tipo así que disfrutaba del espectáculo mientras caminaba hacia Draco.
La pelirroja no se dio cuanta hasta que sintió un fuerte golpe en su hombro, volteo rápidamente para encontrarse con la rabiosa mirada de Pansy Parkinson.
– ¡Tonta! ¡Fíjate por donde vas! –gritó con furia la borracha Parkinson.
–Disculpa, no tienes que reaccionar así –dijo Ginny en modo conciliador, admitió que se había distraído con el show de Cormac, pero no era para tanto.
Pansy iba a contestarle fuertemente con otro insulto hasta que reconoció la identidad de la chica, soltando unas burlonas carcajadas que atrajeron la mirada de todos.
– ¡No puedes ser! ¡¿Marimacho Weasley?! Esto debe ser una broma –alzó la voz Pansy mientras se retorcía de la risa.
Ginny bajo la mirada con pena y enojo, odiaba esas miradas.
– ¡¿Qué te pasa niña?! ¿Te comieron la lengua?
–No tengo nada que hablar contigo, ya me disculpe, con permiso –se apresuró a decir Ginny mientras intentaba dar la vuelta y apartarse del lugar.
Pero Pansy fue más rápida que ella y la tomo del brazo empujándola hacia ella y derramando sobre su pecho todo el contenido de su bebida, Ginny se estremeció por lo frio del líquido y bajó la mirada viendo la enorme mancha que la Parkinson había causado en el vestido, el vestido que la chica Lovegood amablemente le había dado, el vestido que la hizo sentir orgullosa y feliz cuando se había visto en el espejo; la música cesó y las miradas estaban dirigidas exclusivamente a su persona; inevitablemente las lágrimas se agolparon en su mirada.
–Uy, quieres llorar cariño, no te creas tanto, ese vestidito no te convierte en alguien importante, entiende Weasley, no eres nadie para estas personas, la gente como tú solo estorba –lanzó con veneno Pansy mientras Ginny trataba con todas sus fuerzas contener sus lágrimas.
–Había olvidado lo despreciable que es malgastar mi tiempo con gente como tú –contestó Ginevra tratando de alzar su mirada fríamente.
–Qué lástima me das, pobretona Weasley –la atacó Pansy.
Ginny dio la vuelta y salió corriendo del lugar, sentía que se asfixiaría si seguía dentro del recinto con todas las miradas hacia ella, esa terrible experiencia nunca la olvidaría, así como las horribles carcajadas de Pansy Parkinson a su espalda.
Draco salió corriendo, intentando perseguir a la pelirroja, no se perdonaba el haberse quedado parado mirando la confrontación entre las chicas, no podía creer el trato de Pansy, siempre fue engreída y cabeza hueca, pero trataba de guardar las apariencias, y de todas las personas presentes Ginevra era la única que no se merecía ese trato, Pansy se la pagaría.
No se sorprendió cuando los pasos de la pelirroja lo llevaron hasta los lavabos de chicas del segundo piso, era un lugar adecuado para estar solo y desahogarse de las penas, entró en silencio hasta toparse con la figura de la pelirroja tumbada en el suelo de rodillas, cubriendo su rostro con sus manos.
–Ginevra –la llamó Draco quedamente mientras se acercaba a ella
– ¡Lárgate! ¡Déjame sola! –le gritó entre sollozos la pelirroja huyendo de su mirada.
–Ginevra, déjame…
– ¡Soy una tonta! –comenzó a quejarse la chica mientras golpeaba fuertemente el piso con su puño – ¡Soy una tonta!
–Detente, te harás daño –le dijo el rubio mientras tomaba su mano, pero la chica se soltó rápidamente.
–Había prometido que nunca nadie me vería llorar, fue un error haber ido a esa fiesta –dijo Ginny mientras enterraba sus dedos en su cabello y agachaba más la cabeza, había sentido la cercanía del cuerpo de Draco, no quiera que la siguiera viendo de esa manera.
–Eso no es cierto, disfrutaste aunque sea un poco ¿no? –le recordó el rubio.
Ginny quedó en silencio, tenía que admitir que muy en el fondo fue agradable mezclarse con gente de su edad, olvidarse de los problemas económicos, de las distinciones de clase, y de los deberes escolares y divertirse como lo que era, simplemente un chica más.
–Sabes algo, no tiene nada de malo convivir y abrirse un poco a la gente, así conocemos a gente muy agradable y divertida, aunque lamentablemente no toda la gente es así, lamento no haber hecho nada –se disculpó el rubio mientras tomaba el mentón de la chica y alzaba su rostro, limpio con delicadeza las lágrimas de la chica y le regalo una sonrisa que deslumbró a Ginny, fue un gesto que no le conocía al chico –no te dejes aplastar por nadie, no te cierres y permitas que piensen lo que crean de ti, demuéstrales todo el valor que tienes.
–Quiero ir a mi habitación –susurró la chica con cansancio.
–Por supuesto, te acompaño –le contestó Draco mientras la ayudaba a ponerse de pie, cuando estuvieron parados la abrazó fuertemente, tratando de reconfortarla, aun la notaba asustada por lo acontecido.
Ginny recibió el gesto con sorpresa aunque le resultó imposible no dejarse envolver por esa extraña pero agradable calidez que desprendía el cuerpo del chico, se quedaron en silencio por unos minutos, Draco sostenía con delicadeza el femenino cuerpo y Ginny disfrutaba de la loción masculina; ambos disfrutando del momento.
Caminaron en un silencio cómodo hasta el retrato de la señora gorda, Ginny se despidió con un gesto del rubio y se adentró a su sala común tratando de tranquilizar su agitado corazón.
–Entonces la fiesta estuvo pésima –preguntó Neville, al único al que le había contado de su escapada nocturna.
–No hablemos de eso por favor –pidió Ginny, tratando de borrar los recuerdos de esa noche, era un nuevo día y se dedicaría a sus estudios, su arte y el quidditch.
–Fantástico chica –de pronto Ginny escuchó a una ravenclaw decir, lo que le pareció raro era que aparentemente se lo decía a ella, tal vez era solo su imaginación, no es que tuviera nada relevante, portaba su mismo uniforme, volvía a traer sus queridos y enormes lentes, solo había conservado su cabello suelto, esa mañana despertó orgullosa de su pelirroja cabellera, ya no la ocultaría más, pero tampoco era algo tan fantástico.
–Ginny dicen que son fiestas inolvidables, tienes que contarme más detalles –pidió Neville
–No puedo hablar mucho, si se llegan a enterar que fui, Ron me mataría –le recordó la pelirroja sin mirarlo, estaba más distraída con los gestos que le dirigían los demás alumnos, incluso hasta recibió guiño de ojos –Neville, ¿me estoy perdiendo de algo? –le preguntó a su amigo que miraba a todos con la misma duda.
– ¡Eres increíble! –escuchó que una hufflepuff le decía.
–Ginny, ¿desde cuando eres increíble? –preguntó extrañado el gryffindor, recibiendo un movimiento de hombros de la chica como respuesta.
– ¡GINNY! ¡¿Qué significa esto?! –escucharon la estruendosa voz de Ron que se dirigía a ellos con rapidez, seguido por sus mejores amigos.
– ¿Qué cosa? –preguntó la pelirroja mientras tomaba el papel que le entregó Ron, leyendo lo que decía "Vota, Ginny Weasley para reina del baile" –¡ ¿Qué?!
–Ginny, fuiste nominada, felicidades…creo…–mencionó Neville volviendo a la realidad para sorprendida pelirroja.
–Creo que todos estamos tan sorprendidos como tú Ginny –mencionó Hermione –pero tienes nuestro apoyo.
– ¡Hermione! –le llamó la atención el pelirrojo del grupo.
– ¿Qué? Es mi amiga, sería estupendo que ganaras, ¿no lo creen?
–Hermione tiene razón, tienes nuestro apoyo Ginny –se unió Harry, ante el sorprendido gesto de su amigo.
–Yo no entiendo que ocurre –trataba de decir la pelirroja sin conseguir juntar una oración.
– ¡Ginny! ¡Felicidades por tu nominación! ¡Deseo tu triunfo! –todo el grupo volteo para ver a la recién llegada Luna, que abrazó con emoción a la pelirroja.
– ¿Lunática Lovegood?
Todos los presentes miraron con mala cara a Ron por el sobrenombre que había usado, el chico reaccionó sin saber cómo corregir su error.
– ¡Hola a todos! Perdón por interrumpirlos –los saludó la rubia con una enorme sonrisa, parecía no haber escuchado a Ron o haber ignorado el comentario –Soy Luna Lovegood, compañera y amiga de Ginny, también me encargo del periódico escolar.
–Es un placer, soy…
– ¡Hermione Granger! –la interrumpió la rubia -¡Oh lo siento! Esto del periódico me hace estar bien informada, los conozco a todos, Hermione eres la chica más inteligente de toda la escuela, tu eres Harry Potter uno de los mejores duelistas de Hogwarts, espectacular buscador y el capitán del equipo de quidditch de Gryffindor, tu eres Neville Longbottom eres el mejor en Herbología, la profesora Sprout habla muy bien de ti; y tú –siguió hablando la rubia señalando a Ron –eres Ronald Weasley el hermano mayor de Ginny y el mejor guardián de todos los equipos de quidditch de la escuela –le sonrió Luna provocando un gran sonrojo en todo el rostro del chico Weasley.
Todos miraron con sorpresa a la rubia, sabían de sus excentricidades y rarezas pero no de lo bien informada que estaba, al parecer Luna conocía demasiado a todos.
Ron se atragantaba con su saliva, la intensa mirada de la rubia lo incomodaba un poco, muchas veces la había visto de lejos, cargando extravagantes artilugios como accesorios de vestir, leyendo libros de cabeza, incluso hablando sola, por eso se había ganado su sobrenombre, pero ahora que la veía de cerca pudo observar su fino y blanco rostro, sus brillantes ojos grisáceos y su risueña sonrisa, podía asegurar que tenía una apariencia angelical.
–Esto…pues…gracias, es un placer –logró responder el avergonzado Weasley.
–A propósito, preparo un reportaje, espero que puedas concederme unos minutos, pero eso es después –se corrigió la rubia –ahora es tu momento Ginny –le recordó con emoción a la pelirroja.
–Luna, ¿tú me has nominado? –le preguntó la pelirroja.
–No, pero te ayudaré en tu campaña, trabajaremos muy duro –le aseguró risueña la rubia.
–No es necesario…
–Nosotros también ayudaremos Ginny –se escuchó de pronto la voz de su hermano.
– ¿Ron?
–Eres mi hermanita como no voy a ayudarte, aplastaremos a esa Slytherin –le aclaró su hermano, omitiendo la actitud con la que había tomado la nominación en un principio.
–Nosotros también ayudaremos –se apresuró a decir su amiga castaña, el chico Potter asintió con gusto.
–Al parecer ya tienes a tu comité de campaña –comentó con gracia Neville –nos aseguraremos que ganes.
–Pues hay mucho que hacer chicos –apresuró con entusiasmo la chica Ravenclaw –no dejen que los nargles o torposoplos se metan con ustedes, suelen entorpecer el trabajo.
Todos asintieron dudosos de las criaturas mencionadas, no tenían tiempo que perder con las ocurrencias de la rubia, Ginny lanzó un gran suspiro mientras acomodaba la montura de sus lentes, tenía un mal presentimiento.
El equipo de quidditch de Slytherin se encontraban jugando un partido de practico con la casa de Hufflepuff, los cazadores y golpeadores volaban rapidez, Draco miraba con atención esperando distinguir la dorada snitch y poner fin al partido, esa práctica de había prologado mucho y él necesitaba ver como estaba Ginevra, lo vivido en la fiesta fue muy desagradable, esperaba que estuviera compuesta de ese golpe, de repente se vio el resplandor dorado atravesar el campo, Malfoy aceleró su vuelo y estiró su mano, sin embargo una bluger se cruzó en su trayectoria, la esquivó con gran habilidad permitiendo que el buscador de Hufflepuf atrapara la dorada pelota, Draco maldijo su mala suerte, a pesar de ser de práctica nunca era agradable perder un partido.
Draco se encontraba en los vestidores, había sido un fastidio ducharse y cambiarse recibiendo las miradas de reproche de los miembros del equipo, ni siquiera él podía concebir lo distraído que estaba durante el partido, se supone que era la estrella y el capitán del equipo.
–Hablemos claro hermano, ¿acaso la abstinencia te tiene muy mal? –escuchó la odiosa voz de Blaise a su espalda.
–Que tonterías hablas Zabini –contestó secamente el rubio, no estaba de humor para soportarlo.
–Dime cuanto tiempo llevas sin disfrutar de los placeres carnales, eso afecta mucho la concentración –le explico con singular burla.
–Ahora no Blaise –Draco rodó los ojos, el moreno era un idiota.
–Draco, sé que lo de Pansy fue todo un shock para ti, pero hay miles de chicas que darían lo que fuera por un simple acostón contigo.
–Deja el tema Blaise, no estoy de humor te lo advierto.
– ¡Oh! Ya veo, estas esperando que la chica Weasley se suelte, tienes ganas de una virgen ¿no?
–Cállate –Draco entonó con furia, sus ojos se habían convertido en terribles icebergs y su rostro indicaba lo furioso que lo había puesto el último comentario, Blaise se intimido un poco pero siguió disimulando, la fría y peligrosa presencia del rubio había callado el lugar y atraído las miradas hacia ellos.
–No te pongas así, si tu no le traes ganas, tienes que dar la oportunidad a los demás, no me caería nada mal, tengo que admitir que fue una increíble transformación, ¿la has visto jugar quidditch? Eso indica que debe de ser toda una fiera en la cama –pronuncio con vulgaridad el moreno, agregándole un silbido que parecía ver a Ginny en ese momento sin prenda alguna.
– ¡No te atrevas a ponerle un dedo encima!
Draco no fue capaz de controlarse más, Blaise había sobrepasado sus límites, se lanzó sobre él con rapidez dándole un gran puñetazo en todo el rostro, Zabini cayó al suelo del golpe, se limpió la sangre de la nariz y se le aventó con puño alzado al rubio, todos los alumnos se sobresaltaron por la escena, Theodore indico con rapidez que los detuvieran y tomó como pudo el cuerpo del rubio para separarlo del moreno.
– ¡Paren los dos! ¡Dejen de actuar como niños! –alzó la voz para atraer la atención de ambos.
– ¡Suéltame Theo! Voy a partirle la cara Blaise, es un idiota –forcejeaba Malfoy con su amigo, que lo sostenía con fuerza
–Seré yo el que te parta cara –contestó el moreno tratando de librarse del agarre de Gregory Goyle –Te crees la gran cosa, demostraré a todos lo patético que eres Draco, eres un niñito de papi, tu arrogancia es todo un teatro –gritó Zabini para enfado el rubio.
– ¡Estúpido!
– ¡Draco! No vale la pena, eres inteligente no le sigas el juego a Blaise, enfría la cabeza –le aconsejó Nott mientras lo empujaba hacia la salida.
Ginny caminaba rápidamente por los pasillos del colegio, el desayuno había sido un caos y todo seguía igual, su recién formado comité de campaña la tenía fastidiada, era increíble como en cuestión de horas ya había letreros, pancartas y pergaminos voladores con su nombre y la invitación a votar por ella, necesitaba tranquilidad y soledad.
– ¡Ginny! –volteó con designación la pelirroja para ver ahora quien la molestaba -¡Hola! Ya vi lo de tu nominación, buena suerte –la gryffindor veía sorprendida como Daphne Greengrass se acercaba para hablar con ella.
–…Gracias…
–Lo digo sinceramente, no vengo en plan de pelea ni nada por el estilo, alguien como tú sería una gran reina, estoy segura.
Ginevra había escuchado tremendas críticas de las mujeres Slytherin, obviamente todas provenientes de chicas Gryffindor, tenía que admitir que lo poco que había tratado a Daphne no le parecía a nada de los rumores, si caminaba con elegancia, con un uniforme justo a su medida, zapatos relucientes y maquillaje en su rostro, pero también era amable, respetuosa y sonriente, nada que ver con su amiga Pansy, esa sí que era una "joyita".
– ¡Daphne! –de pronto fueron interrumpidas por otra Slytherin, Tracey Davis tomó por el hombro a Daphne y le dirigió una mirada de desconfianza a Ginny,
– ¿Qué ocurre? –le preguntó Daphne en voz baja.
–Necesitamos hablar a solas –le susurró su amiga.
–Hasta luego Ginny y mucha suerte –se despidió Daphne permitiendo que la pelirroja reanudara su huida.
–No puedo creer que le muestres apoyo a esa –le criticó Tracey.
–No es mala persona, solo le deseé suerte, ahorita Pansy anda insoportable un poco de competencia no le caerá nada mal –le dijo la chica Greengrass
– ¡Por Merlín! ¡Pansy! –recordó de pronto Tracey –necesitamos ir a la sala común, me mandó a su lechuza con esta nota de ayuda.
– ¿Mandó a su lechuza a un envío dentro del colegio? –preguntó sorprendida por lo extremista que podía llegar a ser Pansy.
–Tiene que ser algo grave, apresurémonos Daphne –pidió impaciente su amiga.
–Está bien, veamos que desea la reina del drama –suspiró con fastidio Daphne, encaminándose a las mazmorras.
Ginny agradeció internamente a Draco el haberle enseñado aquel lugar cerca del lago, la vista era muy hermosa y en esos momentos estaba completamente solo, la chica se sentó bajo la sombra de un árbol y continuo con el dibujo que no había podido terminar la primera vez que estuvo ahí.
–Sabía que te encontraría aquí –escuchó la voz del rubio a un lado de ella, alzó la mirada y se encontró con Draco Malfoy sentado a su lado, se había sumergido totalmente en su dibujo que no lo había sentido.
– ¿Cuánto tiempo llevas ahí? –quiso saber la chica.
–El suficiente para darme cuenta que tu dibujo es hermoso –le contestó el rubio señalando con la mirada el block de sus manos.
–No es la gran cosa, ¿ha pasado algo? –preguntó la chica al ver de cerca su rostro.
– ¿De qué?
–Esto es un golpe –le dijo la chica mientras pasaba sus dedos por los labios del rubio tocando la pequeña herida.
–No…es…nada…–Draco no podía creer que estaba tastabillando al hablar, inexplicablemente un fuerte calor inundó su cuerpo al notar la cercanía de la pelirroja y al sentir sus suaves manos en su rostro.
– ¡Lo siento! –Ginny se alejó lo más rápido que pudo, no podía creer lo que acababa de hacer, su corazón latía descontrolado, rogaba para que su rostro no obtuviera un gran sonrojo.
–No te preocupes, fue un accidente en la práctica de quidditch –mintió el rubio.
–Ya veo, tienes que tener más cuidado –comentó la pelirroja evadiendo la mirada del Malfoy.
Draco iba a cambiar de tema pero es interrumpida por la llegada de una lechuza que le lanzó un peculiar sobre pero con la terrible firma de su padre, Lucius lo seguía molestando.
– ¿Eso es? –escuchó la voz de la pelirroja un poco sorprendida.
–Una carta de mi padre, nada importante –le explicó l rubio mientras guardaba el sobre en su bolsillo.
– ¡Espera! –lo frenó la pelirroja -¡Es un vociferador! Mi madre es fanática de ellos, no lo guardes debes abrirlo de inmediato –le explicó Ginny.
– ¿Vociferador? –Draco miró con atención el sobre, sabía perfectamente que cosa era un vociferador, pero nunca había recibido uno; no podía creer que su padre recurriera a esos medios, de repente el sobre emitió una alta temperatura provocando que el rubio lo lanzara al suelo, la carta se alzó en el aire rompiendo su sello y adquiriendo una extraña forma.
Ginevra estuvo a punto de taparse los oídos, conocía los terribles gritos que esas cosas llegaban a emitir, pero esta nunca emitió fuertes sonidos.
–Draco Malfoy –mencionó el sobre parlante con un tono duro pero nunca exagerado, a Ginny le causo un poco de gracia, era un vociferador elegante –No he recibido ninguna respuesta de tu parte, pareciera que ni siquiera abres mis cartas es por eso que tuve que recurrir a este desagradable e impropio medio; mis fuentes me han informado que todavía no mandas tu solicitud de ingreso a la gran academia de administración mágica, es tu deber ver el porvenir de tu futuro y de toda la familia Malfoy, espero que tomes acción de inmediato y no sea necesario ir personalmente a hablar contigo, Draco Malfoy no me decepciones –no hubo fuertes gritos solo una voz imponente y autoritaria, al finalizar el mensaje el sobre se incendió reduciéndose en cenizas.
Ambos quedaron en silencio, Ginny observa de reojo al rubio cuyo semblante se había ensombrecido.
–Tu graduación está muy cerca, todos los que aspirantes a estudios superiores ya han enviado sus solicitudes a las respectivas academias, ¿por qué aún no lo haces? –quiso saber la pelirroja, Draco Malfoy también era popular por su buen desempeño escolar, sin duda cualquier academia lo recibiría con los brazos abiertos.
–No tiene importancia –se limitó a contestar el rubio.
– ¿Cómo no va a tener importancia? Estás hablando de tu futuro, acaso ¿no has tomado una decisión?
–No conoces a mi padre, no se trata de MI decisión –se quejó el rubio, no le gustaba hablar de esa clase de temas.
– ¿Cómo?
–Soy un Malfoy, no solo eso, soy el heredero de la gran dinastía Malfoy, mi deber es únicamente continuar con los negocios de la familia, desde pequeño fui condenado a eso –habló el rubio con furia contenida.
Ginny miró en silencio al rubio, estaba conociendo algo nuevo del chico, era como si la gran estrella que se encargaba de representar ante todo el colegio dejara de brillar un poco y se abriera ante ella, mostrando que aunque nacieras en cuna de oro no eras completamente libre.
– ¿Cuáles son tus deseos?
Draco alzó la mirada hacia la pelirroja desconcertado por la pregunta.
–Todos soñamos con algo, todos tenemos una pasión, por ejemplo, algún día seré jugadora profesional de quidditch, eso si nunca dejaré de hacer arte muggle –le platicó la pelirroja con una peculiar sonrisa que deslumbró al rubio, su mirada era soñadora pero también albergaba una gran decisión de hacer realidad ese sueño.
–Las pociones –murmuró el rubio captando la atención de la pelirroja –el estudio de pociones es mi más grande pasión, leer, preparar, hasta experimentar con nuevos ingredientes, no por nada puedo decir que soy el mejor en la escuela, por encima de la genio Granger –presumió con su conocida arrogancia que le robo una carcajada a la pelirroja.
–No toda la gente es agradable pero no nos podemos dejar aplastar, siempre hay que demostrar de lo que somos capaces y lo valiosos que somos, ¿no es cierto? –dijo Ginny mientras alzaba una ceja, una pose claramente imitada de él mismo.
Draco miro sorprendido a la pelirroja, eran exactamente las palabras que había usado él la noche anterior para animarla, la chica le había dado fuerzas necesarias para enfrentarse a su padre, lucharía por su futuro; era increíble como el colegio subestimaba al ser humano que habitaba en esa pelirroja, le huían y se burlaban de ella sin darse la oportunidad de conocerla, se sentía tan afortunado de toparse con Ginevra Weasley.
Instintivamente llevo su mano a la mejilla pecosa de la pelirroja y la acaricio con delicadeza, el corazón de Ginny latió con rapidez y su respiración se aceleró, nunca se imaginó un gesto así del rubio, la observaba con esa penetrante mirada de acero, sus rostros se acercaban con lentitud, el nerviosismo que la pelirroja experimentó era nuevo para ella, no sabía que hacer o que decir, pero tampoco deseaba arruinar ese momento; Draco experimentaba algo parecido, veía a Ginny como algo preciado y frágil, nunca se había sentido de esa manera con otra mujer, ella era diferente, era muy especial; no podía dañarla.
De repente el recuerdo de la apuesta con Blaise Zabini invadió su mente, rompió el contacto con la pelirroja y se puso de pie con rapidez.
– ¿Draco? –la pelirroja lucia bastante confundida por la actitud del rubio.
–Tenemos que darnos prisa, me imagino que deseas aplastar a Pansy en las elecciones para reina de baile –comentó de pronto el rubio.
– ¡¿Tú también?! –se quejó Ginny –No habrás sido tú el que me nominó ¿verdad? –preguntó con cierto enfado la gryffindor
–Eso ya no importa Ginevra, lo importante es que ganes tú –dijo el rubio mientras avanzaba con dirección al colegio.
–¡MALFOY! –le gritó con enojo la pelirroja mientras comenzaba a seguirlo.
La sala común de Slytherin estaba inundaba de chillidos provenientes de Pansy Parkinson, cuando sus amigas llegaron al lugar agradecieron que los demás alumnos se encontraran en clase, y no observando el show que seguramente les montaría la chica.
– ¡Pansy! ¿Qué pasa? –le preguntó Daphne acercando al sillón donde se encontraba recostada la chica, su cabeza estaba oculta pero los sollozos se oían a la perfección.
–Cariño, dinos que pasa para que podamos ayudarte –pidió Tracey.
–… ¡Cormac!... –distinguieron de los murmullos de Pansy.
– ¿Qué pasa con él? –ninguna de las dos disfrutaba hablar de McLaggen, Pansy se había encargado de chocarlas.
Después de unos minutos de sollozos la morena alzó la vista mostrando todo los ojos rojos y el maquillaje corrido.
–¡Me terminó! –gritó con espanto y dolo la Parkinson.
– ¡¿Qué?! –mencionaron con gran sorpresa sus amigas.
–…Dijo que no sabía comportarme…que no le convenía…que..que…su reputación…¡me terminó! –se volvió al llanto hundiendo su cabeza, sollozando con fuerza.
–Pansy –murmuró con pena Tracey mientras miraba de reojo a Daphne –Ese tipo era un idiota, estarás mejor sin él –la animó.
–¡No lo entiendes! Se atrevió a cortarme a MÍ…a Pansy Parkinson –y lloriqueó desconsolada.
–Vamos Pansy, él no te convenía, olvida eso y ponte a trabajar en lo que debes.
–¡Qué podría ser más importante que esto! –le reclamó la morena.
–Esto amiga –le contestó Tracey mientras le entregaba el pergamino con el que anunciaban la nominación de la pelirroja a la contienda para Reina de baile.
–¡¿QUE?! –se pudo escuchar el potente grito de Pansy Parkinson por todas las mazmorras.
¿Lo disfrutaron? Deseo de todo corazón que su respuesta sea positiva :D
Muchas, muchas y muchas gracias por leer y como es mi costumbre los invito a que me compartan sus opiniones en un REVIEW, todo lo que deseen escribir siempre será muy preciado para su humilde servidora.
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!...¡El gran final!
¡Disfruten de todas las historias de este verano de películas que está en su recta final!
BYEBYE n.n
