4º capítulo: Seguimiento y una frenética llamada.

El giro del Tornado bajo sus pies sorprendió a Sonic desde las alas y tuvo que aferrarse bien a ellas para no desplazarse a un lado. El erizo gruñó cuando el avión siguió virando hacia la derecha dando una vuelta completa. Se encontraban sobre un denso paisaje de selva virgen, lejos de la civilización. La búsqueda de Eggman les había llevado hasta esos parajes claramente deshabitados e inhóspitos. A Sonic no le asustaba encontrarse tan fuera de la sociedad pero si le inquietaba la soledad y el silencio. Él prefería los lugares con movimiento y barullo.

Lanzó un largo suspiro en el momento en que el Tornado se enderezó y continuó en línea recta hacia el oeste. Aquella selva parecía no tener fin. A veces, Sonic se preguntaba si lo que había debajo de ellos era vegetación o un mar esmeralda. Si no fuera por el helado viento que mecía las hojas de los árboles habría optado por lo segundo. Dudaba que Eggman estuviera por esa zona.

-Tais, creo que estamos perdiendo el tiempo aquí- le dijo con tono agotado.

Tails subió la mirada para ver mejor a su amigo. Llevaba unas gafas impermeables para la lluvia y un chaleco de piel para el frío. Sonic deseó de nuevo haber aceptado uno de esos chalecos. Hacía un ambiente congelado allí arriba, además de que se habían cruzado con múltiples pero breves tormentas.

-Ya te he dicho que...

-Que viste a Eggman volar sobre aquella rara criatura hacia aquí, lo sé- le interrumpió realmente molesto por la situación- pero eso fue hace una hora. Puede que ya se hubiera largado.

-Puede- Tails pulsó un botón en su panel de control y continuó- pero si vino aquí tendría que ser por algo ¿no te parece? Eggman no da paseítos montado en criaturas voladoras muy a menudo.

Sonic se cruzó de brazos y se estremeció cuando una brisa helada lo abofeteó de repente. Tuvo que contener un fuerte estornudo para no delatar su malestar.

-Puede que tengas razón pero no tiene porqué haber...

-¡Ajá!- y la exclamación del joven zorro casi derriba a Sonic de las alas del avión- Los radares de espionaje detectan movimiento en el centro de la selva. Sólo se puede tratar de Eggman.

Sonic rugió en su fuero interno y se aguantó una retahíla de insultos. No podía soportar más aquel ambiente, aquel silencio, aquella quietud. Menos mal que por fin había signos de aquel hombre inaguantable.

-Entonces ¿qué hacemos aquí arriba? ¡Vamos a por ese mentecato!

Tails hizo caso a las órdenes de su camarada y empezó a descender lentamente hacia un claro que no se diferenciaba en absolutamente nada al espacio frondoso. Sonic se preguntó como era posible que Tails pudiera guiarse en estas situaciones. Él nunca pudiera haberlo hecho en tierra. Todos los árboles eran iguales, todas las plantas eran igual, incluso los animales eran iguales. Le sería lo más normal del mundo perderse. Pero los métodos de Tails para orientarse eran cosa que sólo los pilotos podían entender.

Clavó fuertemente sus dedos en las alas metálicas del avión para estabilizarse mientras Tails descendía ahora en diagonal hacia el lugar señalado. El viento helado pronto entumeció los huesos de Sonic y envidió otra vez a su colega por el chaleco de piel. Un pequeño temblor sacudió su espalda y entonces empezó a tiritar de frío. Esperaba que Tails no se diera cuenta de lo mal que lo estaba pasando en el aire.

-Te dije que...- empezó a decir divertido el joven zorro al percatarse del castañeo de dientes del erizo.

-¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡No me lo eches en cara!- gritó el erizo antes de que Tails acabara la frase.

Tails interrumpió su risa en el momento en que las ramas de los enormes árboles de la selva virgen empezaron a golpear al Tornado. El zorro tuvo que recurrir a sus mejores tácticas de piloto para poder evadir los delgados pero molestos brazos de madera de la vegetación. Sonic se cubrió de un modo protector la cara para evitar los arañazos. Sin embargo, su extremidad sufrió los daños y en el momento de tocar tierra, lo primero que el erizo sintió fue un profundo escozor en la piel libre de pelaje azul. En cambio, Tails no había sufrido ningún rasguño. Otra vez, su chaleco de piel le protegió el cuerpo y las gafas que él utilizaba para las lluvias le resguardaron los ojos. El avión sólo tenía unos cuantos rayazos que habían desprendido un poco de pintura del metal. Parecía que eso dolía más a Tails que ver a su amigo erizo lleno de hojas y pequeñas ramitas clavadas en sus púas. De un salto bajó de las alas y aterrizó en seco en el suelo. Una nube de polvo se formó alrededor de sus pies. El erizo los agitó para dispersarla y lanzó un largo suspiro mientras estudiaba su alrededor. Como suponía, había árboles, árboles y más árboles. Plantas, plantas y más plantas. Todas iguales.

-¿Tails?- preguntó esperando que el zorro pudiera guiarle con precisión.

-Sí, la señal proviene de más adelante. Vayamos allí antes de que se nos escapen.

Sonic asintió y aguardó a que Tails se le adelantara. Corría volando a ras del suelo moviendo sus colas con mucha rapidez. Vio como se alejaba y entonces, cuando todo se quedó en silencio, entrecerró los ojos y dejó que la preocupación le sobreviniera. Hace poco deseaba que Eggman entrara en acción y ahora se arrepentía que lo hubiera hecho. Los nigs... ¿qué eran esas criaturas? Indudablemente eran difíciles de combatir ¿Sería...sería Eggman el que los liberó? Agarró sus antebrazos y respiró entrecortadamente, temiendo lo que pasaría en el futuro. Sin embargo encontró las agallas para mirar hacia adelante y echar a correr detrás de Tails.

Estaban escondidos entre la maleza, observando a dos nigs que vigilaban la entrada a un templo antiguo protegido por los árboles. La presencia de los monstruos incomodaba visiblemente a Sonic y parecía que Tails tampoco era inmune al terrorífico aspecto de los seres. De vez en cuando, el zorro tragaba saliva y se removía desplazando montoncitos de tierra a los lados. Los nigs intuían a veces que alguien los estaba espiando y empezaban a olisquear la zona pero nunca se movían de su sitio así que no los detectaban. Los segundos se hacían minutos y los minutos, horas pero Eggman no salía del templo ¿qué estaría haciendo allí?

-Sonic ¿por qué no atacamos y acorralamos a Eggman?- preguntó Tails sin apartar la mirada de los nigs.

-No podemos. Son...- le costaba admitir ese hecho- indestructibles.

Tails abrió los ojos de par en par. Pocas veces había oído decir la palabra "indestructible" a su amigo.

-¿No dijiste que los habíais vencido, Knuckles y tú, en Biggest City?

-No los vencimos. De repente, se marcharon. Como si respondieran a algún tipo de orden- Sonic se quedó callado un segundo y de reojo, vio como el joven zorro se sentaba en el la hierba- ¿qué crees que contendrá el huevo de Anya?- le decidió preguntar ahora.

Tails suspiró y ocultó sus ojos bajo los párpados. Una mueca de resentimiento se dibujó en su boca. Volvió a suspirar y después clavó sus ojos azules zafiro en Sonic.

-Mientras estabais combatiendo a los nigs, Anya me contó una leyenda muy popular de su pueblo- Sonic se quedó en silencio y él entendió perfectamente ese gesto. Quería que continuara- Según esa leyenda, en un antiguo templo yacían dos huevos: uno dorado y uno negro. Cada uno contenía una criatura completamente diferente. El dorado poseía un dragón mientras que el negro tenía un grifo. La leyenda decía que hace diez millones de años, el huevo negro se abrió ante un chico de carácter malvado y cruel quien, con la ayuda del grifo, empezó a dominar cada rincón de Mobius. Sin embargo, el huevo dorado también había eclosionado y el dragón y su jinete acabaron con la destructora amenaza que había atemorizado el planeta por tanto tiempo. El grifo y su amo murieron pero el dragón y su jinete desaparecieron y nadie los volvió a ver- el zorro hizo una pequeña pausa para observar a Sonic. Estaba absorto en la historia, con una mano apoyada en su mentón- Durante siglos, la paz reinó libremente por el mundo hasta que...una antigua tribu de periquitos descubrió otro par de huevos dorado y negro. La tribu empezó a temer otra catástrofe idéntica a la anterior y es por eso que el jefe de los periquitos mandó construir un templo para encerrar los huevos. Así no eclosionarían.

Sonic pensó detenidamente en la historia de Tails. Así que Anya procedía de una tribu de periquitos. Periquitos destinados a proteger los huevos.

-¿Dónde está el pueblo de Anya?- le preguntó finalmente.

-Ya no hay pueblo. Eggman lo destruyó completamente cuando robó el huevo negro.

Sonic saltó en el sitio y señaló a Tails con el dedo índice.

-¡Entonces fue él!- exclamó lo suficientemente bajo para que los nigs no le oyeran.

-Claro que fue él- ahora el zorro señaló a las criaturas negras que guardaban la entrada al templo- Los nigs son seres engendrados por los poderes del grifo.

Sonic no pudo hacer nada más que quedarse de piedra al acabar de oír la frase. Su peor deducción se había cumplido. Eggman estaba al mando de todo. El trabajo le volvía. Sonrió. En el fondo no le sorprendía. El científico siempre fue una mente retorcida, ansiosa de dominar Mobius. Sin embargo, Eggman no tenía ninguna pizca de carácter materno ¿cómo se podría abrir el huevo ante él?

-No se abre como si se tratara de un huevo de gallina- dijo Tails cuando Sonic se lo preguntó- El huevo sólo eclosiona cuando la persona indicada lo sostiene en sus manos. El huevo negro rompe ante personas de alma oscura y maligna. El dorado lo hace ante una persona capaz de acabar con el grifo y que tenga un corazón puro y noble.

-¿Eh? ¿El huevo hace como una especie de elección?- al erizo le costaba comprender esa teoría.

-Exacto- el zorro lo miró a continuación con unos ojos brillantes- Y Anya cree que tú serás el elegido para cabalgar al dragón.

El erizo parpadeó totalmente mudo y sólo pudo señalarse a si mismo con el dedo gordo de su mano. Cabalgar...un dragón. Imposible. Él no se veía así. Subirse al Tornado era una cosa pero montar a un reptil gigante volador...otra muy distinta. El erizo no podría luchar a lomos de un dragón. Eso implicaba los combates aéreos y él los prefería en la tierra. Corriendo y danzando para confundir a su enemigo. No. No quería aceptar ese cargo. Pero no tenía nada que hacer porque, según Tails, es el dragón quien decide. Suspiró y dejó caer los brazos ¿por que todo era tan difícil?

Dejaron de hablar y se limitaron a estudiar a los dos nigs que vigilaban todavía la entrada al templo. Eggman tardaba demasiado. Eso inquietaba más a Sonic, quien no podía dejar de pensar en las palabras de Tails. El zorro se había mantenido callado desde que acabaron de hablar y ni siquiera miraba para el erizo. Temía que tuviera esperanzas puestas en él. El joven zorro sabía con suficiencia que no estaba preparado para asumir ese cargo. En sus adentros, gruñó por que Anya le hubiese metido esas ideas a Tails. Ella no sabía que el zorro era bastante ingenuo y que él, Sonic, era la criatura perfecta de Mobius para sus ojos.

Un pitido procedente de la muñeca de Tails sobresaltó a los dos colegas. El animal de dos colas se apresuró a silenciarlo pero fue demasiado tarde. La pareja de nigs apostillada en el templo comenzó a inspeccionar la zona girando sus viscosas cabezas negras a los lados buscando el origen del ruido. Ya habían escuchado el pitido. Con una seña de testa, Sonic indicó a Tails que se alejaran del lugar y se olvidaran de Eggman. El zorro hizo caso a la orden de su camarada y empezó a volar a ras del suelo siguiendo a Sonic. Ambos corrían en dirección al Tornado.

-¿Knuckles? Aquí Tails- respondió el jovenzuelo cuando se hubo asegurado de que estaban suficientemente lejos de los esbirros de Eggman. Hablaba a través de una especie de reloj con una pantallita que ocupaba el lugar de las manecillas.

-Tails, Sonic y tú tenéis que volver aquí. Hay algo que tenéis que ver- le dijo el equidna con una pizca de nervios en su voz.

-¿Qué es? No tenemos tiempo para enigmas- Tails mostraba irritación a causa de la huída. El blanco de sus ojos estaba completamente hinchado.

-Será...será mejor que lo comprobéis vosotros mismos- y colgó sin dar más explicaciones.

Erizo y zorro se miraron con confusión. Sonic ya empezaba a temer más problemas. Sin embargo, pensó, si hubiese pasado algo, Knuckles estaría mucho más histérico. Aún así, la intranquilidad hacía mella en él. Tails, también afectado por la llamada de Knuckles, estuvo a punto de decir algo a su colega pero justo en el momento escucharon moverse la maleza a sus espaldas. Los nigs estaban llegando. Tenían que regresar al Tornado rápidamente y volar de vuelta a casa. Sonic y Tails echaron a correr, el erizo un poco furioso por dejar escapar a su enemigo. Cuanto daría ahora por enfrentarse a aquellas criaturas...

El aterrizaje fue algo violento debido al nerviosismo de Tails a causa de la frenética llamada de Knuckles. Sonic se retuvo un reproche ante las habilidades de pilotaje del zorro pero comprendió que estaba demasiado emocionado. Knuckles les esperaba a la puerta del mini-hangar. Movía rápidamente el pie de arriba a abajo levantando nubes de polvo cada vez que golpeaba la tierra. Su saludo se limitó a un meneo de cabeza. Sonic se preguntó que sería eso que quería enseñarles. Se colocó enfrente del equidna y justo cuando iba a cuestionarle sobre el asunto, un estridente rugido sacudió el suelo bajo sus pies. Sonic se tapó inmediatamente los oídos mientras Tails gritaba y en un acto reflejo se escondía detrás del erizo.

-¿¡Qué ocurre!- exclamó el erizo al inmutable equidna a la vez que intentaba dominar su impulso de ir a pelear.

-Solamente quiere más comida. No pasa nada- Knuckles levantó ligeramente la testa, como si intentara mirar por encima del edificio- Venid, vamos a verla.

-¿A quien, Knuckles?- preguntó Tails pero no recibió respuesta. Empezaron a rodear la casa o laboratorio-hogar.

Sonic seguía totalmente inseguro a su colega rojizo. Detrás de la casa, zona que correspondía a un gran prado, se podían escuchar ronroneos y grandes pisadas que provocaban pequeños temblores. Atrás suya notaba los temblores asustadizos de Tails quien buscaba refugio en el erizo pero por el contrario Knuckles estaba tranquilo. Sin embargo, estaba más serio de lo normal. Y ¿dónde estaba Anya?

Un agudo aullido desvió los pensamientos de Sonic para que fueran centrados en aquel amenazador ruido. El zorro clavó sus manos en las caderas del erizo veloz y profirió un leve gemido. En cambio, el equidna seguía sereno apremiando a sus compañeros a que siguieran caminando. Ellos lo hicieron de mala gana, atentos a cualquier signo de hostilidad en el ambiente.

Cuando llegaron a la esquina posterior del laboratorio-hogar, Knuckles se paró en seco provocando que Sonic y Tails chocaran uno detrás de otro. El erizo empezó a regañarle por aquel gesto pero el equidna parecía que hacía oídos sordos. Era como si estuviera observando algo detenidamente. Sonic gruñó y clavó sus oídos en el suave susurro que acariciaba aquella atmósfera y que se podía escuchar perfectamente. Era un susurro melodioso no amenazador pero provenía del mismo individuo. Knuckles se volteó hacia los dos chicos y les indicó con una seña que se asomaran. Sonic se preguntó que extraña y aburrida criatura les esperaba en esa ocasión ¿un mutante? ¿Un hombre lobo? ¿O quizá el grifo de Eggman? Pero cuando vio que era realmente lo que había provocado esos ruidos no pudo evitar quedarse de piedra.

Un dragón, mucho más grande tanto en longitud como en altura al laboratorio-hogar y tan dorado como el mismísimo sol, reposaba enroscado sobre el verde césped, susurrando y ronroneando plácidamente. Sus alas descansaban totalmente extendidas en el suelo y su larga cola terminada en punta oscilaba delicadamente de un lado a otro proyectando haces de luz de oro alrededor. Sus ojos, semejantes a dos zafiros puros, estaban medio entrecerrados. El animal estaba siendo sucumbido a las caricias en su hocico cuneiforme de una joven periquita, Anya.


He aquí mi cuarto capítulo. La verdad es que me está costando últimamente escribir...Uf...Bueno, pero dejando a un lado eso, vayamos con los agradecimientos: Gracias, Kira-writer. Me alegro de que te guste mi historia pero, realmente, yo no le veo motivos, jejeje. Por cierto, también me alegro de que te gustara el TailsXCream. Y gracias, Kamiase. También me alegro de que te gustara "el regalo". Y tranquilo que habrá más TailsXCream. Bueno, hoy os dejo pronto porque tengo que ir a coger el tren y no me va a dar tiempo. Nos vemos en el siguiente capítulo. Que tengáis una feliz semana. Gracias por vuestros reviews.

Wings-Dragon

PD: Muchos besos y abrazos a los dos, amigos.